Capítulo VI
- Lo siento –comenzó a decir la pelinegra con voz quebrada, vio como el hanyou se acerco a ella rápidamente- No pude hacer nada mas…
- No –dijo liberando un quejido ahogado, aferrando aun más al cachorro en sus brazos-
No fue consciente de nada mas, su mente quedo absorta, perdida en pensamientos abrumadores. La había perdido, su mujer había muerto. No podía saber con exactitud lo que sentía. Jamás había perdido algo tan importante y vital para él.
Él tenía en cuenta que al ser ella humana no podría llegar a vivir el mismo tiempo que él, pero no podía aceptar perderla ahora, no cuando se había dado cuenta de que la quería en su vida, que quería permanecer a su lado, cuando de alguna forma se había vuelto indispensable para él.
Y solo podía pensar que durante el tiempo que estuvo con ella, no logro hacerla feliz. Jamás se había arrepentido de nada pero ahora comenzaba a pensar que pudo haber hecho las cosas diferentes, pudo haberse acercado más a ella, cuando tuvo oportunidad.
Ahora solo podía tener en cuenta las pocas veces que pudo tenerla entre sus brazos, sabiendo que no podrá volver a tocarla, a verla. Y sabiendo también que ella nunca supo lo importante que era para él. Lo mucho que necesitaba estar con ella. Ella nunca lo sabría, porque la había perdido, para siempre…
Quizás no debió buscarla. Quizás su destino era permanecer solitario, después de todo eso era lo que siempre había querido. Hasta que Rin apareció en su camino, era el único ser, aparte de su sirviente Jaken, a quien no deseaba apartar de su lado.
- ¿Dónde está Saki? –le escucho preguntar al hanyou de repente-
- No quiso separarse de Rin –logro decir la miko entre su sollozo-
Fijo la vista en su cachorro que no había dejado de llorar. Él no podía calmarlo, el pequeño necesitaba a su madre, como cualquier otro, para poder sobrevivir. Y él mismo también necesitaba a Rin, para poder hacerlo.
Pocos minutos pasaron antes de que se sintiera una fuerte explosión de energía que los envolvió a todos por varios segundos, y luego se desvaneció tan rápido como apareció.
- ¡Saki! –gritó Kagome para después entrar corriendo a la cabaña seguida por el hanyou y sus otros dos cachorros-
Instintivamente sin saber porque, minutos después también entro en la cabaña. Vio al hanyou salir de la habitación donde sabia dormían los cachorros, y él continuo caminando hasta en la que ya había estado anteriormente.
- Espera –le dijo Inuyasha antes de que llegara al umbral de la puerta-
- Necesito verla –dice en casi un gruñido. Sin decir nada más llego a la entrada de la habitación y entro-
Permaneció inmóvil durante unos segundos viendo la imagen ante sus ojos.
/*****/
- Necesito verla –se escucho desde fuera de la habitación, era la voz de Sesshoumaru-
Levanto la vista y lo vio cruzar el umbral de la entrada. Él se quedo parado viéndola fijamente, sin moverse. Se le veía desencajado.
Podía escuchar claramente el llanto del pequeño que él mantenía en brazos, su pequeño.
- Sesshoumaru –al llamarlo, él comenzó a acercarse. Kagome que permanecía a su lado se aparto un poco. Extendió sus brazos y él le entrego al cachorro, quien instintivamente se aferro a ella y comenzó a cesar su llanto-
- Rin –le escucho decir, luego sintió como él acaricio su mejilla-
Él la veía de una forma de que no lograba descifrar, nunca antes lo había visto de aquella manera, podía atreverse a decir que estaba afligido.
La pelinegra se retiro en silencio de la habitación.
No entendía muy bien lo que había pasado, recuerda haberle dicho a Sesshoumaru el nombre que quería para su pequeño, y el cansancio que sentía. Y luego nada mas, cuando despertó Kagome estaba a su lado, como esperando que despertase.
- ¿Qué sucedió? –le pregunto y lo vio negar con la cabeza-
- Descansa. Después hablaremos de esto –le dijo aun acariciando su mejilla-
Lo miro sin entender, pero no insistió. Coloco a su pequeño, que ya se había quedado profundamente dormido, sobre el futon, y después ella también se acostó, y en poco rato se quedo dormida.
/*****/
Permaneció toda la noche mirándola. Su mujer. Su cachorro. Ambos durmiendo plácidamente mientras él velaba por ellos. Y así seria por mucho tiempo.
Las cosas habían cambiado dentro de él. Reconocía una necesidad, que no había identificado claramente hasta sentir que podía no llegar a saciarla. Su mujer y su cachorro eran su más grande menester.
Anteriormente pensaba que la razón de vivir se basaba en las batallas que se tuviesen, deshaciéndose de los más débiles, pero ahora quizás haya llegado la hora de cambiar sus ideas. Tenía una familia, y no podía mantenerlos a la intemperie. Ya Rin había corrido peligro por ello. Ahora su mayor objetivo sería el de mantener a su mujer y su cachorro completamente a salvo.
No estaba dispuesto a volver a tener aquella devastadora sensación de pérdida.
/*****/
- Quiero verla –fue lo que dijo Rin después de que Sesshoumaru le hubiese dicho lo que sucedió con la pequeña Saki-
La niña había utilizado su poder espiritual para salvar a Rin, pero al no poder controlar la gran cantidad de energía, había quedado inconsciente, y ya tenía más de medio día así.
Nadie mas era capaz de hacer lo que ella había hecho. Una niña le había salvado la vida.
- No tiene sentido que la veas ahora. Sigue inconsciente, y tú necesitas descansar un poco mas –le dice el youkai con un tono de voz pausado, algo raro en él-
En eso tenía razón, aun se sentía un poco débil, y se le dificultaba permanecer de pie durante mucho tiempo. Podía notar como Sesshoumaru parecía estar realmente preocupado por lo que le sucediera, se había mantenido a su lado casi en todo momento.
- En cuanto Saki despierte te llevare a verla, si con eso te sientes más tranquila –le escucha decir luego de unos minutos-
- Gracias… -le murmura viéndolo a aquellos ojos ámbar, él tan solo asintió sin decir nada mas-
La cabaña se sentía vacía sin los gritos de los niños mientras jugaban y corrían de un lado a otro. Sesshoumaru le dijo que Sakai ni Sayumi quisieron separarse de su hermana.
Kagome iba a verla cada tanto, pero no permanecía mucho tiempo con ella. Y ahora podía entenderla, si a su pequeño le sucediera algo ella tampoco querría apartarse de su lado.
Fue al día siguiente cuando Saki despertó. Como le había dicho Sesshoumaru, la llevo a verla, y se llevo a Reisei con ella. La pequeña estaba sentada sobre el futon, sus hermanos estaban sentados a un lado, y Kagome hacia el otro.
- Tía Rin –dijo Saki con una sonrisa al verla. Se le veía tranquila, como a cualquier otra niña-
La castaña no dijo nada, tan solo se acerco a donde estaba la pequeña, se arrodillo delante de ella y la rodeo con uno de sus brazos, teniendo cuidado con Reisei.
Inuyasha y Kagome se miraron durante unos segundos y luego dirigieron su vista hacia Sesshoumaru quien se mantenía apacible. Nadie más, aparte de él y Rin había mantenido un contacto cercano al cachorro recién nacido, y no sabían cómo podría reaccionar ante aquello.
El youkai no se inquieto ni turbo, tan solo permaneció observando a su mujer abrazando a la pequeña pelinegra. Podía saber instintivamente que tanto Rin como su cachorro estaban a salvo estando cerca de Saki. Después de todo, la niña fue quien salvo a su mujer, y aquello era algo que, internamente, agradecería y recordaría eternamente.
/*****/
El pequeño Reisei ya tenía dos semanas de nacido. Tenía una mínima melena de cabello castaño, como el suyo, sus orejitas estaban ligeramente plegadas, se encontraba profundamente dormido sobre una cuna improvisada. El color de sus ojos era de un hermoso ámbar.
A Sesshoumaru no parecía turbarle que el pequeño fuera un hanyou, lo había aceptado inmediatamente, y las veces en que ella, e incluso Jaken, mencionara el hecho de que el cachorro era un hanyou, él simplemente decía que era su cachorro, y que no importaba nada más.
El youkai se había mantenido a su lado en todo momento, incluso había optado por quedarse, en las noches, en la habitación que ella ocupaba con Reisei. Pero hace ya cuatro días que no estaba con ella, se había marchado con Inuyasha y ninguno había dado referencias hacia dónde irían y cuando volverían.
No sabía porque, pero sentía que su relación con Sesshoumaru había cambiado, puede que en lo que se refiere a sentimientos o muestras de afecto, se muestre de la misma manera, pero sentía que el trato era diferente.
Y ella se aferraría a ese pequeño cambio.
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Paso más de una semana para cuando Inuyasha y Sesshoumaru regresaron a la aldea, y luego de eso, el youkai le pidió que se marcharan, y ella no se negó.
En aquella ocasión, parecía diferente a los demás viajes. Parecía como si se dirigieran a un lugar específico. Ella viajaba sobre el lomo de Ah-Un manteniendo a su pequeño Reisei en brazos, quien mayormente se la pasaba durmiendo, ya que cuando despertaba no hallaba algo que entretenerse y volvía a dormirse en brazos de su madre.
Sesshoumaru se mantenía atento a lo que ella necesitase, hacia que se detuviesen de vez en cuando para que ella pudiese bien sea alimentar tranquilamente al pequeño, o cambiarlo. Y siempre enviaba a Jaken a buscar algunas frutas para que ella comiera, aun cuando ella le había dicho que podía hacerlo por su cuenta, y para su sorpresa el pequeño demonio en ningún momento presento alguna objeción.
Durante las noches Sesshoumaru permanecía cerca de ella, manteniéndose alerta a los alrededores. Solo permanecía alejado, cuando ella iba a bañarse, era como si no pudiese estar cerca de ella cuando estaba desnuda. Y aquello le hacía recordar que el no sentía algo fuerte hacia ella. Pero recordaba que anteriormente él le había dicho que la deseaba, aunque probablemente no la deseaba a ella, o a su cuerpo, sino tan solo, la deseaba para poder procrear.
Realmente ya no sabía que pensar. El no mostraba algún afecto hacia ella, pero lo había visto realmente turbado luego de entrar a la habitación, en la cabaña de Inuyasha y Kagome, al pensar que quizás ella hubiese muerto. Aquello la había hecho pensar que ella podría llegar a importarle de verdad al youkai.
Ya era cerca del mediodía del quinto día de viaje cuando Sesshoumaru se detuvo, y la ayuda a bajar de Ah-Un con cuidado. Reisei me movió inquieto, se había despertado con el sutil movimiento. Al estar en el suelo el youkai hablo:
- Ya estamos cerca. Puedes caminar tranquila desde aquí. Vamos –le dijo sin dar más explicaciones. Ella lo miro extrañada. ¿Cerca de donde? ¿A dónde se dirigían con exactitud?-
Caminaron durante unos minutos, Sesshoumaru iba a su lado, mientras Jaken y Ah-un los seguían de cerca. Comenzaron a adentrarse a un lugar remoto del bosque, podía escucharse un riachuelo cercano.
Rin y se detuvo al ver una pequeña cabaña a lo lejos.
- ¿Quién vive allí? –preguntó precavida-
- Nosotros lo haremos –le respondió sencillamente Sesshoumaru. Ella soltó una pequeña exclamación, no podía creerse aquello-
- ¿Qué?
- Hay demasiados peligros a la intemperie –le escucho decir, pero él le daba la espalda, había avanzado unos pasos más- y tú y el cachorro necesitan un lugar permanente donde estar
¿Era aquel el motivo por el cual se había ausentado junto a Inuyasha? ¿Para hacer aquella cabaña para ella y su bebé? Y si así era ¿Qué pasaría con él? Bien sabía que no le gustaba permanecer en un lugar durante mucho tiempo, y mucho menos si estaba encerrado.
- ¿Y tú? ¿Dónde estarás? –se atrevió a preguntar en voz baja. Sesshoumaru de inmediato se volvió para verla y ella bajo la mirada-
- Estaré donde estén tú y el cachorro –le escucho decir con voz firme. Levanto la mirada para verlo nuevamente, él la veía tan serio como siempre. Luego el volvió a dar media vuelta- Vamos –le indico-
Ella le siguió el paso tranquila, pero solo breves segundos después se detuvo precipitadamente, conteniendo el aliento y dando unos pasos hacia atrás, estrechando protectoramente a Reisei entre sus brazos. Había visto un par de demonios a los alrededores de la cabaña.
Sesshoumaru escucho como Rin contuvo el aliento y se volvió para verla. Había retrocedió unos pasos y estrechaba al cachorro protectoramente, se había puesto pálida de repente. Rápidamente se acerco a ella y noto como estaba temblando ligeramente. Tenía miedo.
Dudo durante unos instantes y finalmente opto por rodearla entre sus brazos. Él debía brindarle seguridad.
- ¿Qué sucede? –le pregunto con pausa-
- Esos… de-demonios –le escucho murmurar con voz temblorosa. Claro, ella aun estaba afectada por el ataque que había recibido meses atrás, y ahora no solo tenía miedo por ella sino también por el pequeño, pudo ver en la forma en que lo mantenía en brazos, ella era capaz de protegerlo con su vida-
- No te harán daño, ni a ti, ni al cachorro –le aseguro con voz tranquila- están aquí porque me sirven, y vigilaran que nadie se acerque a la cabaña
- ¿Entonces podrías pedirles que se mantengan alejados de la cabaña? –le pregunto en un susurro tímido-
- Jaken ve y diles que se alejen de la cabaña –le ordeno de inmediato al pequeño demonio-
- Si, amo –dijo Jaken para luego desaparecer rápidamente de su vista y dirigirse hacia aquel par de demonios-
- Gracias –le murmuro Rin luego de un rato, y se separo de él- Lamento causarte inconvenientes –dijo con la mirada baja. Instintivamente él dirigió una de sus manos a una mejilla de ella y le alzo el rostro-
- No tiene importancia. Tú eres mi mujer y tendrás lo que pidas –le dice con seguridad, después de todo, él tenía el compromiso de ofrecerle todo lo que quisiese y necesitase-
Continuara!
Helloo! Ya como pueden ver Rin logro salvarse. No soy tan mala xD. Si algunas de preguntan el por qué Inuyasha y Kagome se vieron extrañados cuando Rin se acerco a Saki con el cachorro, es porque los youkais no permiten que nadie más se acerque a sus cachorros, los únicos que puedes tener contacto con el pequeño en este caso sería Sesshoumaru y Rin, todo esto se debe a que a que no confían en nadie más, puesto que en la antigüedad los enemigos solían asesinar a los descendientes de sus adversarios para tener una ventaja.. No lo explique todo de nuevo en este fic puesto que lo dije en "Mi mayor anhelo ¿No es el tuyo?" como ya algunas habrán leído ;)
Muchas gracias a: Lorena, Raven Sakura, Faby Sama, Miara Makisan, Maritza, AnnaUchihah, Inuykag4ever, Elizabeth y cada uno que me siga con esta pequeña historia!
Bien ahora me despido, no sin antes decirles que ya el próximo capítulo será el ultimo de esta pequeña historia, en el que digo desde ya que habrá lemon! Byee!
