Capítulo VII
Iba de regreso a la cabaña que compartía con su mujer y su cachorro, después de haber pasado una noche fuera. El día anterior se fue a la cabaña de su medio hermano, ya que Rin le había dicho que necesitaba algunas cosas y para no hacer que realizara aquel viaje, se dispuso a ir solo, así de cualquier forma también iría más rápido.
Al llegar allá se entero que de Kagome estaba en cinta, ya tendría casi los tres meses. Al parecer su medio hermano y la miko, a pesar de ya tener tres cachorros, querían aumentar su familia.
Y durante el camino de regreso estuvo pensando en ello. ¿Él querría tener más descendientes en el futuro? Aun cuando la respuesta fuese positiva, no estaba seguro de lo que haría. Aun cuando su instinto le exigiera más descendencia, no creía poder hacerlo. En él había crecido algo muy fuerte hacia aquella humana, no podría arriesgarse a preñarla de nuevo, y tener que pasar por lo mismo.
El temor que sintió al pensar que la había perdido, era algo que jamás había sentido, y no estaba dispuesto a pasar por algo así nuevamente. Ella había estado dispuesta a morir solo con tal de que él tuviera lo que quería. Su hijo.
Pero bien se había dado cuenta que tener solo a su cachorro no era suficiente. Si, era cierto que su instinto, y su sangre demoniaca estaba eufórica por su descendiente, pero también era cierto que al haber creído muerta a Rin todo su ser se perturbo, cada parte de él la había reconocido como su mujer, y no podía aceptar perderla. Era a ella a quien quería a su lado. Ella y su cachorro. Los necesitaba a ambos.
Hace ya un rato había caído la noche. Mantenía un paso más apresurado, quería llegar cuanto antes.
Al llegar no pudo ver a ningún demonio alrededor de la cabaña, pero sabía que merodeaban cerca. Se dirigió directamente a la cabaña y se dispuso a buscar a Rin, la busco en la habitación que ella solía ocupar pero no estaba allí, se dirigió luego a la habitación donde dormía su cachorro de ya seis meses. Al entrar solo vio al pequeño Reisei dormido en la cuna improvisada, cuidadosamente arropado. No había señales de su mujer. Antes de salir de la habitación dejo en un rincón lo que Rin le había mandado a buscar, y posteriormente se dispuso a salir de la cabaña para buscar a la castaña.
Comenzó a llamar a Jaken insistentemente, y este apareció de inmediato ante él.
- Amo ¿Qué sucede?
- ¿Dónde está Rin? –le pregunto sin vacilación. Vio como el pequeño demonio dirigía su vista hacia la cabaña extrañado-
- Estuve con ella en la cabaña hasta después de la cena, amo. Si no está allí, no sé donde pueda estar… -Jaken no se atrevió a verlo a los ojos al decir la última oración-
Pronto se alejo de allí y no tardo mucho en dar con uno de los demonios que le servían.
- ¿Dónde está mi mujer? –no tenia porque se condescendiente-
- Su mujer se dirigió hacia el río hace unos minutos, amo –al escuchar aquello simplemente se apresuro en ir hacia aquella dirección-
No le tomo mucho llegar al pequeño río, y allí puedo apreciarla. Estaba de espaldas a él. Estaba escurriendo un poco su larga melena castaña. ¿Había tomado un baño a aquellas horas? Aquello no era común en ella.
Aun a pesar de la oscuridad de la noche, pudo notar claramente que estaba desnuda. Su vista se agudizo aun más para verla. Su cuerpo estaba comenzando a reaccionar ante lo que apreciaban sus ojos. Se acerco silenciosamente a ella.
- Rin –la llamo y no pudo evitar que su voz sonara algo ronca. Ella se volteo sobresaltada al escuchar su voz y de inmediato tomo el kimono que estaba sobre una roca y cubrió su pecho-
- Sesshoumaru –murmuro ella sorprendida-
Rin no pensó en que el youkai regresaría tan pronto, al menos no lo esperaba hasta mañana. Pero allí estaba, frente a ella, viéndola seriamente.
- ¿Qué haces aquí? –le pregunto con voz trémula. Era de suponer que estaba molesto-
- Estaba dándole de comer a Reisei, pero comió muy deprisa y termino vomitando sobre mí. Así que luego de que comiera apropiadamente y dejarlo dormido, vine a lavarme –le explico brevemente, aquella no había sido la primera vez que sucedía aquel percance, pero si la primera vez que Sesshoumaru lo sabía. Usualmente no solía estar con ella mientras daba de comer al pequeño, o mientras el pequeño jugaba, en realidad solo se ocupaba de verlo mientras dormía y ella pensaba que aquello debería cambiar pero no sabía cómo lograrlo exactamente-
El youkai siguió observándola sin decir nada. Ya estaba comenzando a darle frio, así que tras soltar un pequeño suspiro, y bajo la incómoda mirada de Sesshoumaru comenzó a colocarse el kimono, dejando por minutos su cuerpo completamente expuesto ante él. Suponía que aquello no debería importunarle, puesto que él no había dejado entrever que ella le atrajese físicamente.
Antes incluso de que terminara de colocarse el kimono él estaba justo frente a ella, a solo unos centímetros de distancia. Le acaricio los brazos sobre la tela del kimono y luego dirigió su rostro hacia su cuello, exactamente donde había dejado su marca, y lamio allí sin reparo. Su cuerpo se estremeció ante aquello. Él quería volver a poseerla.
La sintió estremecerse cuando lamio su cuello. Solo en dos ocasiones había deseado poseerla, para tomarla como su mujer y para dejarla encinta. No había pensado que se sentiría atraído nuevamente para tomarla, pero en aquella ocasión era diferente, no era su instinto, o su sangre demoniaca quien lo impulsaba a hacer aquello. Simplemente era su propio deseo por ella.
En un ágil movimiento la tomo en sus brazos, y con rapidez se dirigió a la cabaña. No se detuvo hasta llegar a la habitación que ella ocupaba, y la dejo de pie frente al futon. Se mantuvo observándola durante un par de segundos, y finalmente se dispuso a terminar de quitarle el kimono sobrepuesto. La noto temblar ante su tacto y cerrar los ojos levemente. Vio como ella posteriormente comenzó a dar media vuelta, pero él la detuvo.
No quería que esta vez fuese como las anteriores, quería que ella lo deseara, y no que estuviese con él simplemente porque se sintiese obligada. Quería presenciar cada gesto en ella, quería tomarse un tiempo deleitándola, preparándola.
Se quito su armadura y sus ropas y las dejo a un lado. Se acerco a ella y lo primero que hizo fue acariciar su rostro con una de sus manos.
- Esta vez será diferente –le dice con voz ronca. Ella lo ve extrañada-
- Sesshoumaru –le susurra suavemente para después acercarse un poco más a él, se puso de puntillas y lo besó-
Aquel era su primer beso. Él no la había besado, la había tomado como su mujer, ella se había embarazado y tenido a su cachorro, pero nunca la besó.
Solo breves instantes le tomo para responder al beso que ella le ofrecía. Y no hizo falta mucho más para comenzar a sentirse excitado. Fue ella quien rompió con el beso para tomar un poco de aire.
El aprovecho ese momento para recostarla sobre el futon y comenzó a lamer su cuello nuevamente. Al mismo momento que comenzaba a recorrer su cuerpo con sus manos. Tomo los senos de ella entre sus manos y los masajeo, luego dirigió su boca hacia ellos, los lamio y saboreo a su antojo.
Dirigió una de sus manos hacia el vientre de ella y luego bajo un poco más. Ella separo sus piernas y el aprovecho para recorrer su sexo. La escucho gemir y dirigió su vista al rostro de ella, mientras continuaba acariciando aquella zona tan sensible.
Decidió complacerla un poco más, así que bajo su rostro, lamio su vientre y siguió bajando, sorbió un poco del néctar de ella y no hizo más que excitarse con más fuerza.
La sintió arquearse al introducir dos dedos en ella mientras también seguía deslizando su lengua por aquel lugar.
Sentir los dedos de él en su interior y su lengua en aquella zona tan sensible le hizo retorcerse, pero él le mantenía las piernas sujetas, no pudiendo hacer nada más que aceptar aquel placer.
De repente una poderosa y salvaje tensión recorrió su cuerpo y se vio invadida, por primera vez, por una punzada de placer tan cálida y agonizante, que fue extendiéndose por cada centímetro de su cuerpo.
Sesshoumaru subió y volvió a unir sus labios con los suyos, era él quien la besaba ahora, y era un beso que contenía la esencia de su unión. Se coloco encima de ella, acomodándose en su entrada. Él tomo sus manos y las levantó dejándolas a cada lado de su cabeza, y entrelazo sus dedos son los suyos.
Él le había dicho que aquella vez sería diferente y era cierto. Aquello era como cualquier fantasía que pudo haber llegado a tener, e incluso mejor.
Sesshoumaru apretó suavemente sus manos y se mantuvo viéndola fijamente a los ojos, le estaba pidiendo que lo dejara continuar, y ella no deseaba nada más que eso. De modo que solo asintió con una leve sonrisa, dando su aprobación.
La vio asentir, y se sintió extrañamente alentado. Movió sus caderas de tal forma que la punta de su miembro presionara la apertura de su sexo. Un leve gemido salió de la garganta de ella, y el gruño ante aquella sensación.
Se hundió en ella, lentamente, hasta toparse en el fondo de su húmedo y cálido interior. Durante unos segundos se mantuvo viendo el rostro de Rin, capturando cada gesto y gemido. Y finalmente cerró los ojos para saborear el simple placer que le otorgaba estar unido a ella. Su mujer.
Comenzó a moverse. Entró y salió de ella, lentamente. Aquella parecía una agonía, pero quería ir al ritmo de ella, de verdad quería complacerla. Sintió como ella apretó sus músculos internos y comenzaba a moverse con él, haciéndolo, casi, perder el control. Libero un gruñido mientras incrementaba ligeramente las embestidas.
- Más –le escucho decir entrecortadamente- más fuerte, Sesshoumaru
Ella parecía rogárselo. Y la complació. Comenzó a embestirla con más fuerza y rapidez. Sus caderas se movían contra las de ella con un ritmo frenético y delicioso. La sintió aferrarse aun más a sus manos y la vio arquear el cuello, mostrándole su marca de posesión.
La respiración de ambos, especialmente la de ella, se volvió irregular, y más aun cuando él incrementó la intensidad de las embestidas. Se mantuvo observando el rostro de ella apreciando placenteramente el momento en que ella alcanzo el clímax, y sintió como su miembro fue apresado fuertemente en su interior, haciéndolo gruñir frenético. La sentía retorcerse bajo su cuerpo y susurrar su nombre entre gemidos, y aquello solo intensificaba su placer propio.
Su propio clímax llego pronto. Presiono una vez más su miembro latente en el interior de ella mientras una poderosa sensación se abría paso por todo su cuerpo. Aquel había sido el más fuerte y apremiante placer conocido. Aun más que cuando la poseyó por primera vez, en aquel entonces estaba cegado por una hambrienta necesidad, y no había sido capaz de capturar nada más.
Pero ahora fue exuberante. Estaría complacido por tener aquello por el resto de su vida.
Rin se sentía plena. Sesshoumaru la había dejado completamente extasiada. Todo fue tan diferente a las dos veces anteriores. En esta ocasión fue como si ambos hubiesen estado conectados. Algo más allá de lo meramente físico.
Posteriormente al salir de ella, él se tumbo a su lado. ¿Acaso no la mordería en aquella ocasión? Ella había dado por sentado que en cada ocasión en que estuviesen juntos, él la mordería. Quería preguntárselo, pero antes siquiera de que se atreviese a hacerlo, sintió como Sesshoumaru se alejaba de ella, se ponía en pie y muy posiblemente salía de la habitación. No se molesto en ver si lo había hecho o no.
Había supuesto que las cosas habían sido diferentes, pero quizás solo lo habían sido hasta ese punto. Él no era quien se quedaba luego de haber estado juntos. Libero un resignado suspiro y se acomodo sobre el futon, quedando recostada hacia un lado.
No se preocupo por cubrir su cuerpo con nada, simplemente se quedo allí. Cerró sus ojos y rogo a Kami por poder quedarse dormida rápido, no quería pensar. Pensar siempre le hacía sentirse mal, le hacía aflorar sus sentimientos, y justo ahora la única forma en que se sentía era abandonada. Y no quería pensar en ello, no después de haber tenido algo tan maravilloso minutos atrás.
Antes de que pudiese quedarse dormida, sintió un brazo rodear su cintura y se estremeció levemente. Sesshoumaru había regresado. Él la hizo darse vuelta y luego la acerco su cuerpo, quedando recostada en su pecho. No entendía muy bien lo que estaba sucediendo, hace solo un segundo pensaba que él la abandonado y ahora, allí estaba. Manteniéndola entre sus brazos.
- Pensé que te habías ido –se atrevió a decir-
- Fui a encender la fogata en la habitación del cachorro. Las noches son muy frescas –le dijo él con tranquilidad-
Si tenía razón, ya el invierno estaba cerca, y en ocasiones el ambiente se tornaba muy frio. Pero un momento, había encendido la fogata en la habitación de Reisei, pero no había encendido la que estaba allí. Y se atrevió a preguntarle el por qué, a lo que Sesshoumaru simplemente respondió diciendo:
- ¿Acaso tienes frio?
No. Por supuesto que no tenía nada de frio. Se sentía muy cálida en brazos de Sesshoumaru. ¿Pero entonces aquello significaba que se quedaría el resto de la noche, de aquella manera? ¿A su lado?
Durante unos momentos permaneció en silencio, y luego aquella duda que tenía antes que él se retirara, volvió.
- ¿Por qué no lo hiciste? Es decir… la marca… -dijo al llevar su mano a su cuello-
- No es necesario –le escucho responder con calma- cuando te tomé la primera vez –continuo diciendo él, pero se calló durante unos segundos y lo sintió tensarse sutilmente antes de proseguir- lo hice para dejar ver a cualquiera que se te acercase, que eras mía. En las leyes de los youkai, esa marca es una unión permanente. La segunda vez que lo hice, fue porque quedarías en cinta. Al ser humana tu cuerpo intentaría rechazar al cachorro, de modo que tuve que mezclar un poco de mi sangre con la tuya, para evitar que eso sucediese. Pero no es necesario que recalque la marca cada vez que estemos juntos.
Ella no dijo nada más, cuando él termino de hablar. Él debió haberle dicho todo aquello en un principio, pero no. Tan solo había pensado en lo que él quería, en lo que su instinto y su sangre le reclamaban. Realmente nunca fue sincero con ella. Ella era su mujer, la había escogido sobre cualquier otra por una razón, ya se sentía unido a ella desde hace mucho. Había llegado el momento de cambiar las cosas.
- Quiero decirte algo -le escucha decir de repente- aunque sé que para ti esto de los sentimientos humanos no significa nada, que no son más que un montón de banales emociones. Quiero que sepas que siempre quise estar a tu lado. Desde que me salvaste cuando era niña, supe que de alguna forma era tuya, o así me sentía. Me sentí tuya desde entonces, ahora, y seré tuya para siempre, si es lo que deseas. Porque te amo, supongo que siempre lo he hecho, y no importa nada mas... -escucho cada palabra atento, aquello no le parecía nada banal. Ella libero un suspiro- Solo quería que lo supieras... -le dijo finalmente y luego sin más, intento separarse de él. La retuvo de inmediato estrechándola en sus brazos-
Bien, lo dijo. Lo amaba y se lo había dicho. Por alguna razón sintió que aquel posiblemente sería el único momento en que se atrevería a decirlo, y así lo hizo.
- Siempre mía -le dijo con certeza. - Puede que no conozca o no entienda los sentimientos y emociones humanas. Pero lo que si sé y entiendo muy bien, es que te necesito. Te quiero conmigo. Cuando creí que habías muerto, no podía dejar de pensar que nada mas a mí alrededor era relevante. Tú eres mi mujer y, ahora, la madre de mi cachorro. Eres lo más importante para mí.
Rin escucho cada palabra, guardándolas en lo profundo de su memoria. Aquello sería lo más cercano que tenia a una declaración por parte de Sesshoumaru. Sin poder evitarlo las lágrimas comenzaron a surcar sus mejillas, se sentía dichosa. Feliz.
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Al despertar de inmediato noto la ausencia de Rin a su lado. ¿Cómo no pudo darse cuenta que se había levantado y marchado?
Pudo advertir que ya había amanecido. Jamás había dormido de tal forma que casi perdiese la noción del tiempo. Pero en aquella ocasión, así había sucedido. Había dormido tan placenteramente, que su propio instinto se mitigo, y simplemente disfruto permanecer con su mujer en brazos.
Se puso en pie y se apresuro en vestirse y se extraño al no conseguir su haori. Le resto importancia a aquello y se dispuso a ir a buscar a Rin. Se detuvo al escuchar la voz de ella en la habitación del cachorro.
- Con calma pequeño. No querrás que suceda lo mismo que anoche. Yo no lo quiero –ella permaneció en silencio unos segundos- Así. Eres adorable Reisei.
Sesshoumaru en silencio se acerco más a la habitación, y se quedo de pie en el umbral de la entrada. Rin estaba sentada sobre sus rodillas con su cachorro en brazos, mientras lo alimentaba. Noto como ella llevaba sobrepuesto su haori, sin nada más.
Vio como el cachorro se movió inquieto y luego dirigió su mirada hacia él, separándose del pecho de su madre. Aquellos orbes dorados, al igual que los suyos, lo veían fijamente.
- ¿Qué sucede, pequeño? –Rin le pregunto al cachorro dulcemente, y luego alzo su vista, encontrándoselo- Sesshoumaru –le dijo con una sonrisa- Lamento haber tomado tu haori, en cuanto termine con Reisei iré a cambiarme
Él tan solo asintió, aquello no le importaba. Podría acostumbrarse a aquella vista. Se dirigió a ellos, mientras aun él pequeño se mantenía viéndolo, alerta.
- Parece que no me reconoce –dice viendo a su cachorro-
- Si lo hace –le aseguro ella- es solo que no está acostumbrado a tu presencia. Solamente lo ves mientras duerme
Ella tenía razón. Él no solía pasar demasiado tiempo con el cachorro, pero era porque simplemente no sabía qué hacer. Así que prefería vigilarlo mientras dormía.
- Vamos Reisei –le dijo ella al cachorro, luego la vio pasar su dedo índice alrededor de los labios e instintivamente él volvió su cabeza al pecho materno para continuar alimentándose-
Pasaron algunos momentos hasta que el cachorro se mostro satisfecho. Rin lo recostó en su hombro y le dio unas pocas palmaditas en su espalda. Al terminar lo dejo sentado a un lado suyo, y ella se puso de pie.
- Iré a cambiarme. Regreso en un momento –dice para luego dirigirse a la salida-
- ¿Qué hago? –pregunta viendo al cachorro, quien también lo veía-
- Solo vigílalo –luego se fue-
Después de que el cachorro se mantuviese viéndolo receloso, lo vio colocar sus manos en el suelo para posteriormente comenzar a recorrer la habitación. Hizo aquello durante un rato y luego termino sentándose nuevamente pero esta vez a un lado del umbral de la puerta.
Vio como el cachorro abrió la boca, y en lugar de llorar, que es lo que creía que haría, lo escucho soltar un extraño rugido, y lo siguió haciendo un rato más. Hasta que Rin volvió a aparecer.
- Ten –le devolvió su haori-
- ¿Qué fue eso? –escucho a Rin soltar una pequeña risa y luego la vio tomar al cachorro-
- Sabe que ya es hora de salir, y quiere ir a ver a Ah-Un
- ¿Ah-Un? –pregunta turbado, mientras comenzó a ponerse el haori- ¿Dejas al cachorro estar con Ah-Un?
- No veo ningún problema. Se llevan muy bien. Ah-Un siempre está alerta y no deja que nada le pase. Ven a verlo por ti mismo –le dice para luego ir y salir de la cabaña-
Se sentía impregnado por el aroma de Rin y del cachorro, inspiró fuertemente y noto como el aroma provenía de su propio haori. Al ella haberlo llevado puesto dejo su olor impregnado en él, y extrañamente aquello le resultaba… agradable.
Siguió a Rin dirigiéndose a la parte trasera de la cabaña, y allí estaba Ah-Un, sentado tranquilamente sobre la grama. El cachorro al verlo comenzó a soltar aquellos rugidos enérgicos y a dar pequeños saltos en brazos de la castaña. Para su sorpresa la bestia de dos cabezas también comenzó a rugir, con cierta gracia, incluso.
La castaña se acerco mas a Ah-Un y lo saludo cariñosamente, acariciando ambas cabezas del animal. Finalmente dejo al cachorro sobre la hierba y este comenzó a rodear a la bestia, al detenerse frente a Ah-Un, este acerco una cabeza a Reisei y con su nariz acaricio de cierta manera la mejilla del cachorro, quien de inmediato soltó una risa totalmente inocente.
- ¿Lo ves? Se llevan perfectamente –le dijo Rin que ya estaba a su lado-
Él tan solo asintió y se mantuvo observando a su cachorro jugar con la bestia.
- ¿Sesshoumaru? –le llamo ella algo dubitativa-
- ¿Qué sucede?
- Estaba pensando que… -ella pareció pensar un poco antes de continuar, vio al cachorro y luego lo vio a él, para después continuar- ¿quizás podríamos llevar a Reisei con tu madre, para que lo conozca? –Sesshoumaru entrecerró un poco sus ojos, ¿llevar al cachorro con su madre? Muy posiblemente a esta no le agradara mucho aquello, pero tarde o temprano tendría que aceptarlo. Él se había unido a una humana y Reisei era su cachorro- Claro que no lo haremos, si no lo deseas –se apresuro a decir Rin al ver como él no respondía-
- Cuando sea mayor –fue su respuesta. Vio como ella le sonrió alegre y asintió, luego volvió su vista hacia el pequeño que seguía jugando divertido-
Si en el pasado alguien le hubiese dicho que se uniría a una humana y tendría un cachorro hanyou, seguramente habría acabado con él.
Ahora allí estaba, con aquella niña castaña, que salvo de morir tras un ataque de lobos, hecha ya una mujer, quien le había dicho que lo amaba, a él, un youkai frio y nada condescendiente.
Así pues, ahora era lo contrario, si alguien se atreviese a cuestionar su unión hacia Rin, o a su cachorro, sin dudarlo acabaría con ese ser.
Su vida no había resultado en nada parecida a lo que hubiese podido imaginarse. Pero no cambiaría por nada lo que tenía ahora. Y no podía, ni quería, imaginar lo que sería si perdiera aquello.
Su mujer y su cachorro. Su familia.
FIN
Hola, hola! Awww… Ya llegamos al final de esta historia. Y como había dicho el tan esperado lemon jajaja. Vamos con una aclaración de la historia global.. con respecto a Saki, ella no es la reencarnación de Kikyo, técnicamente no podría serlo, ya que Kagome es la reencarnación de Kikyo, de modo que podría decir que Saki vendría siendo más próximamente la reencarnación de Midoriko, y aun así sus poderes son cuestionables… Aun siendo ella una niña no ha podido liberar todo su poder… y bueno es por ello que más adelante tengo preparada una historia para ella donde se explicara todo sobre sus poderes… Esa historia se dará 13 años más adelante que esta y por supuesto en dicha historia también estará esta hermosa pareja (Sessh y Rin) con su familia un poco mas ampliada.
Bueno creo que ya no tengo nada más que decir! Si les quedo alguna otra duda me avisan xD
Muchisimas Gracias a: Lorena, Raven Sakura, Kiri, Miara Makisan, Faby sama, Maritza, Inuykag4ever y a los demás que me han seguido desde el comienzo de esta historia! Gracias por el apoyo! Me alegro muchísimo de que les haya gustado mi fic y espero que hayan disfrutado del "final"!
Me despido! Nos leeremos pronto con alguna otra historia! (Ahora me toca seguir trabajando con "El valor de una promesa" xD)
