Sweet emotion

Capitulo 23

"Pigmalión"

Todos los nombres son propiedad de Naoko Takeuchi y la historia es basada a la serie

Itazura na kiss creada por Kaoru Tada (q.e.p.d.)

Kotae wa itsumo watashi no mune ni...

La respuesta está siempre en mi pecho...

Nande daro anata wo eranda watashi desu
Mou tomaranai unmei sama kara kimerareta kedo
I believe mane dake ja tsumaranai no
You''ll be right!
Kanjiru mama kanjiru koto dake wo suru yo

¿Por qué? yo, quien te escogió
esto fue decidido en mi querido destino que no parará mas
creo que solo estoy imitando a alguien que se esta aburriendo
¡tienes la razón!
yo solo haré las cosas que puedo sentir como las siento

Bouken desho desho!? HONTO ga uso ni kawaru sekai de
Yume ga aru kara tsuyoku naru no yo dare no tame janai

esto es una aventura, ¿cierto? ¿cierto?! en el mundo donde las verdades se convierten en mentiras
me hare fuerte porque los sueños existen, no por motivación de alguien

Issho ni kite kudasai
Doko made mo juyuu na watashi wo mite yo ne
Ashita kako ni natta kyou no ima ga kiseki

Tashikana mirai wo
Tsukamou mirai wo
I believe you...

Por favor ven conmigo
mira hasta el fin, y libérame
El día de hoy, cuando el mañana se convierte al pasado, es un milagro

el futuro definitivo
agarremos el futuro
yo creo en ti...

(N/A, notas de la autora)

-dialogo-

"pensamientos"

Narración


En ese tiempo en la mansión en donde todo era tranquilidad y alegría, los copos de nieve bajaban suavemente del manto nocturno hasta tocar el suelo de un jardín que era cubierto por una sabana blanca de ese suave material extraído del cielo, ella miraba como caían por esa ventana, sabia que su vida era como esos copos, se iba lentamente y ya cuando llegara el momento de tocar el suelo sabia que era su final, sus ojos color granate trataban de no derramar ni una sola lagrima con el objetivo de tener que aceptar su destino, pero de repente su mirada se fijo en esa personita que ella tanto amaba.

- Mamá - mencionó un pequeño que estaba cobijado para no sufrir del frio e indicar que era momento de dormir.

- Perdón, cariño - argumentó al mismo tiempo que lo observaba y se aseguraba que su pequeño estuviera bien abrigado -¿Quieres que te cuente una historia antes de dormir? - preguntó sonriente una de esas imágenes que su hijo no olvidaría, el cabello ondulado color castaño claro y los hermosos ojos granate y su sonrisa tan cálida de una tierna mujer.

- Si - respondió con entusiasmo, su madre tenía el encanto de Sherezada de las mil y una noches, lo que provocaba que su imaginación volara a lugares que parecían inalcanzables.

- Esta bien – contestó, mientras acariciaba el cabello de su hijo - Te contare una de mis favoritas -mencionó a la oscuridad del cuarto, iluminados solamente con una lámpara en la mesita de noche, sentada cerca de su pequeño, mirándolo con afecto y dulzura - "Aún es muy pequeño" – pensó, dejándose llevar por un momento de tristeza, aunque esta trató de descargarla en un suspiro - Hay un mito en donde se habla de un escultor proveniente de Chipre de nombre Pigmalión, a él ninguna mujer lo complacía, veía en algunas hipocresía, en otras arrogancia y en unas la pretensión andante, todas carecían de perfección y de ese encanto en el que él se envolviera locamente, pero un día tomo un cincel y esculpió a un bella mujer de marfil, aunque esta no tuviera vida, irremediablemente se enamoró de ella, había momentos en que la observaba, la acariciaba, hasta que su hábito fue besarla en cada oportunidad -

- ¿Besaba a una estatua, sabiendo que no estaba viva? - preguntó el pequeño con una cara de incredulidad.

- El amor a veces es misterioso, cariño - respondió deseando que su hijo en un futuro se enamorara locamente sin importar si no presenciaba ese momento - Para suerte de Pigmalión esto cambiaría de una manera que a él lo haría feliz -

-¿Cómo? - cuestionó curioso al querer saber más de la historia.

- Se celebró una magnifica fiesta en honor de la diosa del amor, Venus, se ofrecían regalos, sacrificios, bailes y oraciones en el cual Pigmalión estuvo presente, suplicó que su bella estatua cobrara vida, sin embargo pensó que su petición no fue escuchada por la diosa, así que decidió regresar a su casa, triste y abatido, contemplando nuevamente la escultura, la besó, pero algo nuevo encontró, ya no sentía esa frialdad en sus labios, sino el calor y la suavidad de estos, percatándose que su escultura, había cobrado vida en una bella mujer de nombre Galatea con la cual se desposó.-

- Pero - argumentó no muy convencido por su relato.

- ¿Pero? - preguntó la hermosa mujer que estaba a su lado.

- ¿Galatea no se pudo enamorar de otra persona? - preguntó curioso, algo que provocó una gentil sonrisa en su madre, nuevamente se abría un debate, algo que sucedía cada noche que le contaba un relato de la mitología griega.

- Interesante pregunta - comentó mientras se sentaba en la cama, acomodando la cabeza de su pequeño cerca de su pecho y delicadamente acariciaba sus cabellos - Bueno Pigmalión, la esculpió con la idea de crear una mujer perfecta para él, al ver que con el tiempo se enamoró de ella pidiendo que le dieran vida para así poderse casar con ella, hubiera sido triste si ella no correspondiera sus sentimientos -

- Pero lo toman como si ella fuera un objeto, bueno eso era cuando era de marfil, en ese entonces Pigmalión era su dueño, pero cuando ella cobrara vida, ¿no lo tendría que amar más como un padre que como un esposo? - ante estas conclusiones su madre se asombraba de la inteligencia y el carácter para cuestionar los antiguos relatos de una milenaria cultura, más sin embargo lo dejo continuar - La diosa Venus le dio vida, lo que implica un libre albedrio y un corazón propio, pero no le dio un destino - dijo esto viendo atentamente a su madre.

-Estoy de acuerdo contigo, al ser un humano tenemos derecho de forjar un destino, "Aunque a veces los sueños se desvanezcan frente a tus ojos" - pensó ella mientras le regalaba un tierno abrazo - En el caso de Pigmalión hubiera luchado por el amor de Galatea y comprobar si estaban destinados a estar juntos, solo era cuestión de tiempo para conseguir esa respuesta – mencionó, mientras miraba fijamente la mirada de su hijo.

- ¿Es lo que pasó contigo y mi papá? - ante esto la mujer rió divertida.

- A decir verdad, al principio no me caía muy bien tu padre, pero con el tiempo se robó mi corazón, siendo el hombre que amaré por siempre, ¿y sabes por qué? – cuestionó, mientras su hijo negaba con la cabeza - Por saber que es tener un hijo tan maravilloso como tú – contestó, mientras revolvía los cabellos oscuros de su hijo - Bien es hora de dormir -

- Buenas noches, mamá – se despidió, mientras se recostaba en la cama siendo abrigado por su madre al mismo tiempo que cerraba sus ojos y lámpara era apagada, mientras que la bella dama con todo su afecto regaló un beso en los cabellos de su hijo, estaba agotada su enfermedad la estaba consumiendo poco a poco, en fase terminal ella decidió quedarse en casa y no morir en la cama de un hospital, prefirió que fuera en la casa donde había vivido momentos tan felices.

- Te quiero mucho, nunca lo olvides - mencionó en susurro, mientras se dirigía a la puerta, la abrió dejando entrar un poco de luz del pasillo - Que descanses mi querido Darien - mencionó sin saber que esta era la despedida para madre e hijo.

Era la desventaja de tener excelente memoria, no solo recordar cosas que te benefician si no además cosas que te causan un gran dolor, por un momento el apuesto pelinegro se transportó a ese recuerdo, la situación que estaba viviendo, automáticamente lo relacionó con ese pasaje de su infancia, veía como observaban ese cuadro, algunos admirados, sorprendidos y un poco alarmados, él se incluía entre los últimos.

- NO PUEDE SER - mencionó una sorprendida Haruka.

- ES…ES INCREIBLE - dudó en decir Seiya.

- ¿PERO, COMO? - cuestionó asombrada la rubia que de inmediato tuvo contacto con el huésped de su casa.

- ES SERENA - argumentó Darien, tratando de guardar la calma mientras miraba la enorme similitud entre la mujer del cuadro y de la joven del cual estaba enamorado.

- Allí está tu respuesta - comentó satisfecho el joven artista.

- ¡SERENA! - gritaron alarmadas las chicas al observar como la joven se desvanecía, pero por suerte los fuertes brazos de Darien lograron sostenerla.

- Será mejor sacarla de aquí - trató de sonar calmado el joven que cargaba la rubia.

- Llevémosla a mi auto - sugirió preocupada Haruka por su amiga, tomando rumbo para que lo siguieran a la salida y pedir al ballet parking el convertible de la rubia ceniza, en el cual solo subieron Michiru, Serena, Darien, Molly y obviamente Haruka, aunque los demás quedaron preocupados, confiaban que ella estaría bien, sin embargo, no podían negar que lo que había pasado fue extraordinario, mientras tanto Diamante se percató del incidente, dispuesto bajar del escenario pero fue interceptado por un ejercito de reporteros.

- Joven Diamante, díganos, ¿es verdad que soñaba con la famosa Selene? - comentó una joven reportera.

- ¿Selene? - preguntó curioso el peli plateado sin entender a lo que se refería.

- Si, Selene, una de las jóvenes promesa en la fotografía - argumentó otro reportero.

- También conocida como Serena Tsukino - completó otro reportero, dejando sorprendido a Diamante.

- Vaya no me lo esperaba - comentó con una sonrisa, enorgulleciéndose de estar enamorado de alguien con maravillosas virtudes.

-¿Qué relación tiene con ella? - preguntó otro reportero, mientras los flash y las luces de las cámaras iluminaban al heredero del imperio Black Moon.

- Pues aún ninguna - respondió apenado con cierto encanto en su manera de expresarse - Sin embargo, aspiro tener alguna, si me disculpan es todo lo que diré - finalizó tratando de huir del lugar con éxito.

Mientras que en el coche en rumbo a la mansión Tsukino, Serena aun seguía sin reaccionar, pero Darien había percatado que solo era un leve desmallo y era mejor que ella despertara por su cuenta, aun así disimuladamente estaba pendiente de ella, sin embargo, Molly se sentía extrañamente culpable por la situación.

- Creo que todo esto es por mi culpa - decía cabizbaja, mientras que los mechones de su cabello se balanceaban por el viento - Si no fuera que vine a Japón, que después Masato viniera y su familia política también, resultando que Diamante esta enamorado de Serena, esto no habría pasado, yo lo lamento -

- No digas eso, nadie te está culpando de nada - comentó el pelinegro, con su mirada fija que incitó a la joven a mirarlo y sentir que debía defender su punto de vista.

- Pero, en realidad yo soy la…. -

- No eres la culpable de que el joven Diamante esté enamorado de cabeza de bombón, nadie es culpable de las acciones que puedan tener las demás personas, solo ellos mismos deciden lo que hacen - interfirió Haruka al mismo tiempo que por el espejo miraba a cierto moreno con frialdad, que el de inmediato noto la indirecta.

En lo que resta del camino, estuvieron tranquilos, Molly seguía callada, suponiendo el porque de la presencia de los Blackmoon, sin embargo, no esperaba que esto fuera a pasar, llegaron a la residencia Tsukino en donde el apuesto huésped, se encargó de llevar a Serena a su cuarto aún estando inconsciente, delicadamente la depositó sobre su cama y no pudo evitar admirarla, tan tranquila y pacifica, su mano suavemente acaricio su rostro.

-"¿Qué pensaría Pigmalion si otra persona osara en tocar a la mujer que ama?" - pensó refiriéndose a Diamante mientras seguía disfrutando del contacto con la rubia, pero después tuvo que detenerse por que comenzaba a despertar la joven en cuestión.

- ¿Qué me pasó? - preguntó casi en un susurro, percatándose que estaba ella, una tenue luz y su amado.

- Solo te desmayaste - contestó de manera ya acostumbrada por ella.

- ¿Entonces….lo del cuadro en realidad pasó? – preguntó, mientras ponía una mano en su frente y sus ojos se abrían ampliamente.

- Si, será mejor que descanses – respondió, mientras se dirigía a la puerta para marcharse, pero fue detenido por la voz de la rubia.

- Darien – dijo apenas en un susurro audible, y apenada agregó - Gracias por volverme a cargar, sabiendo que a ti te desagrada…..- no terminó de decir su frase ya que Darien la interrumpió.

- Ya te lo dije, recuerda que eres mi responsabilidad mientras tus padres regresan - después de esto salió de la habitación sin percatarse de la sonrisa de conformidad de la rubia, "solo lo hacia por sus padres, no por ella."

- ¿Hasta cuando vas a seguir con esto? - se escuchó decir en la parte de debajo de las escaleras de una bella joven rubia.

- No se a que te refieres - contestó fríamente sin darle importancia a la pregunta.

- No te hagas el tonto ¿quieres?, no me trates de estúpida - volvió a decir Haruka, mientras que Darien seguía sin decir nada - Ella no merece que seas así, ¿Cuándo te diste cuenta de la verdad? -

- Y según tú, ¿Cuál es esa verdad? - preguntó sin bajar la guardia.

- De que ella vale demasiado y que tú no eres el único en la guerra – finalizó, mientras se dirige con Michiru a la sala, que charlaba con Molly.

- ¿Ya nos vamos Haruka? - preguntó Michiru levantándose del sofá.

- Si, les encargo que cuiden mucho de cabeza de bombón – pidió Haruka al pelinegro y a su prima.

-No se preocupen, Darien y yo nos encargaremos de ella - contestó Molly cordialmente.

- Eso espero – dijo duramente, volviendo a dirigir una tajante mirada al ojiazul haciendo que las dos jóvenes se percataran de este acto.

-Nos vemos pronto, cuídate mucho Molly - agregó Michiru tratando sonar calmada mientras se marchaban.

Darien permitió que Molly se quedara en la casa, pero dejando que Serena se quedara sola, al día siguiente la prima del pelinegro se retiro a los primeros rayos del sol, la rubia había descendido sin mucho entusiasmo con sus bellos ojos bastante cansado, no había logrado dormir del todo bien, ahora había aceptado salir con ese chico, Diamante, un joven millonario, apuesto, atento y además perdidamente enamorado de ella, el deseo de cualquier mujer, pero menos para ella ya que su deseo tenia otro nombre.

- Ya me voy a trabajar - anunció el pelinegro que estaba cerca de la puerta.

- Que te vaya bien - mencionó con una sonrisa forzada, que el pelinegro notó, pero prefirió no hacer notar esa preocupación sobre la actitud de Serena, diez minutos que la rubia no percató, se escuchó que alguien estaba en la puerta.

- ¡Buenos días Serena! - se oyó decir cuando la joven giro la perilla y vio de frente a sus tres amigas.

- ¡Chicas!, pasen – dijo, sonando cordial y tratando de comportarse de lo más normal.

- Decidimos visitarte después de lo que sucedió ayer - comentó Amy, haciendo notar el verdadero semblante que trataba de disimular.

- La verdad es que si fue bastante impactante lo que sucedió - agregó Lita bastante intrigada por las circunstancias sucedidas previamente.

- Agradezco mucho que me hayan visitado, la verdad esto me agarro por sorpresa - explicó la joven de las dos coletas.

- ¿Y Darien no ha dicho nada al respecto? - cuestionó Mina bastante interesada.

- Nada en absoluto, no parece importarle, solo me esta cuidando por obligación - contestó cabizbaja, recordando lo que había dicho el pelinegro la noche anterior.

-"Parece que no ha cambiado nada, ¿Qué rayos tendrá en la cabeza?" - pensó la castaña al tener el conocimiento del constante comportamiento del pelinegro, sin saberlo ese mismo sentimiento era también acechada por Mina.

- Lo más curioso de esto es que lo sucedido ayer me hizo recordar una historia - comentó Amy desviándose un poco del tema para no hacer sentir tan mal a la rubia.

- ¿Te refieres al mito de Pigmalión? - preguntó Mina, a lo cual la joven de cabello corto asintió.

- ¿Pigmalión? - preguntó curiosa Serena al no tener conocimiento del tema.

- Si, se trata de un escultor que al no encontrar una esposa adecuada para él, esculpió a una bella mujer de marfil, de la cual se enamoró y gracias a Venus cobró vida por deseo de Pigmalión, para que este fuera feliz con Galatea el nombre que le dio a su escultura - explicó Mina de bastante clara y precisa.

- Wow Mina, no sabia que eras fanática de la mitología griega - mencionó la ojiverde bastante sorprendida.

- Es lógico, siendo la diosa del amor, tengo que saber todo lo relacionado con ello - contestó con un guiño de complicidad.

- ¿Entonces mi destino es estar con Diamante? - preguntó bastante preocupada ante tal conclusión.

- Solo es un mito Serena, no estas obligada a estar con él - mencionó Amy tajante para convencer a la joven Tsukino.

- Además no eres su escultura o algo así, solo dijo que te había soñado desde hace mucho tiempo, es verdad, suena romántico, pero si no sientes nada por él, Diamante no te puede obligar a hacer lo contrario - argumentó Lita.

- Serena, tú tienes una conciencia y un corazón propio, el cual decide con quiere estar, tú misma eres la dueña de tu destino, eso nunca lo olvides - agregó Mina de forma madura, sorprendiendo a sus amigas pero coincidiendo ante esa idea, después la jóvenes al ver que Serena estaba más tranquila se retiraron, varios minutos después hubo una llegada esperada por la joven.

- Ya estamos en casa - anunció Kenji.

- ¡Mamá! - dijo la rubia, para después lanzarse a los brazos de Ikuko la cual se sorprendió ante tal acto.

- ¿Ahora a ti que te pasa? - preguntó Sammy con un tono irritado.

- Los extrañé mucho - contestó después de soltar a su mamá.

- Pienso, que deberíamos irnos más seguido para que nos recibas así - ante este comentario de Ikuko, soltaron una leve carcajada que hizo que Serena se despejara de ese perturbador pensamiento.

- Bien será mejor desempacar - argumentó el jefe de la familia subiendo por las escaleras seguidos por Ikuko y por último Sammy que se detuvo por un momento debido al llamado de su hermana mayor.

- Por cierto Sammy, ayer vino una joven muy linda a traerte la tarea - comentó sonriente.

- ¿Ah si, quien era? - preguntó sin mucho interés.

- Era Hotaru -

- ¡¿Esa niña?!, que fastidio - contestó molesto haciendo girar sus ojos.

- ¡Oye!, fue muy amable de su parte hacer un gesto para alguien tan grosero como tú - argumentó indignada mientras cruzaba sus brazos.

- Es alguien que prefiero tener lejos de mi, es bastante torpe y no muy brillante que digamos -

- Pero, no por eso no deja de ser alguien valioso - comentó al mismo tiempo que recordaba sus situación que hiciera notar cierta similitud con la de Hotaru.

- Ahora lo entiendo, te identificaste con ella, Dios los hace y ello solos se juntan, era de esperarse -finalizo siguiendo su camino hacia su cuarto.

- Arghh, "Ese niño, le haré ver lo contrario, ya vera"- pensó mientras su mandíbula se apretaba dando a entender su firme decisión de ayudar a la compañera de su hermano.

Al día siguiente daba inicio de la semana, asistir a la escuela era uno de las actividades de los jóvenes que vivían por el distrito de Juban, los salones estaban abarrotados por los alumnos, algunos con suerte y premeditación habían llegado a tiempo, sobre todo los del grupo "2-C" que estaba a cargo de la maestra Akane Karasuma, la cual exigía ante todo puntualidad, disciplina y responsabilidad por parte de sus alumnos, los cuales estaban atentos ante el llamado de esta.

- Muy bien chicos, pónganme atención, en dos semanas iremos a hacer una excursión a Takayama conocida como la "pequeña Kyoto", está situada al pié de los Alpes Japoneses, es por eso que es necesario que pidan permiso para esas fechas, nos enfocaremos en la zona natural de esa área, así que prepárense -

- ¡Siii! - contestaron entusiasmados los jóvenes.

Minutos después la maestra del grupo "2-A", Reiko Tsukamoto con la intensión de invitar a su amiga y colega a desayunar se dirigió a su cubículo, pero este estaba vacio, al principio se decepcionó un poco pero después percató algo que llamo su atención, un par de folletos, que debido a la curiosidad no dudo en observarlos detenidamente y revisar en un pequeña nota cerca una fecha próxima.

- Takayama, jijiji, se me ocurre una grandiosa idea - pensó entusiasta, mientras dejaba todo en su lugar haciendo ver que nada había pasado y después retirarse junto con su idea, segura a realizar.

En la hora del receso una bella joven de pelo castaño rojizo y unos bellos ojos marrones, con un fino rostro enmarcado por facciones occidentales, caminaba en dirección del salón de profesores, siendo la represéntate de grupo, había tenido la obligación de presentarse a la hora en que la habían citado, la verdad hubiera preferido ir a almorzar con sus compañeras o ir a la biblioteca a estudiar para los próximos exámenes.

- Señorita Renaud, pase por favor - mencionó el profesor a cargo de la coordinación escolar, al ver aquella joven asomarse por la puerta con cierta prudencia y cuidado en sus acciones.

- Dígame, ¿en que puedo servirle? - comentó cordialmente al mismo tiempo que tomaba asiento enfrente del coordinador dejando como barrera el escritorio de caoba repleto de documentos y equipo de oficina.

- Veras, solo te mandé llamar a ti y a los demás representantes para informarles sobre el próximo festival cultural de la escuela -

- Vaya, no pensé que hubiera tanta formalidad para esto - comentó al ser la primera vez que era representante del grupo 2-B.

- No siempre somos así, como ya sabrás hay estudiantes muy "especiales" aquí, su represéntate nos pidió el gran favor que tratáramos a los estudiantes como son, que no reciban un trato especial -

- Usted quiere decir, ¿Qué deberíamos integrarlos más? - concluyó la joven recibiendo una respuesta afirmativa ante su declaración.

- ¿Ya tienen pensado que hacer? - preguntó bastante curioso.

- Muchos sugieren una obra de teatro, a lo cual yo ambiciono que tengamos mucha audiencia -

- Me parece perfecto, después de lo que le sugerí, me atrevo a comentar que usted y su hermano son muy creativos e innovadores - ante lo dicho la joven dio un leve resoplido de fastidio -¿Sucede algo señorita Renaud? -

- No sucede nada y se me permite yo me retiro - mencionó para después salir del salón, sin imaginarse que se encontraría con el causante de sus suspiros y fuertes latidos de su corazón, pero que sin embargo debía callar ya que su corazón no era muy bien recibido, por diversos factores.

- Ann - se oyó decir de un apuesto joven alto de pelo castaño claro y ojos de un verde intenso que cautivaría a cualquier mujer.

- ¡Ah! Eres tú - respondió con fastidio mientras cruzaba sus brazos y desviaba su mirada hacia otro punto del pasillo.

- Uy, que humor el tuyo, no es la manera de tratar a tu hermano mayor - respondió con cierto orgullo y un toque de soberbia con el objeto de molestar a la joven.

- Oh, Dios, ¿prefieres una reverencia? - contestó con sarcasmo, lo que hacia que varias miradas del pasillo se fijara en la peculiar pareja de hermanos Renaud hijos del embajador francés Anthony Renaud, los cuales ya habitaban en tierras orientales desde un par de años.

- Es notable que contigo no se puede hablar -

- Yo suelo ser muy clara, pero como dicen por allí, ciego es el que no quiere ver, pero en ti aplica que eres un sordo que no quiere escuchar - ante esto el joven iba a responder sin embargo fue interrumpido.

- Alan – lo nombra una joven de cabello largo negro azulado con unos bellos ojos castaños, que de inmediato se lanzo al brazo del joven - Te he estado buscando por todas partes - mencionó sin embargo noto la compañía - Hola Ann, ¿Cómo has estado? - argumentó alegremente algo que de cierta forma afecto a la chica de enfrente.

-Bien, Hikari - contestó desanimadamente.

- Me alegro - respondió sin despegarse de Alan.

- Bueno no los interrumpo, será mejor que me vaya - argumentó para después pasar por su lado y retirarse, el castaño no dijo nada, pero noto que ella no estaba del todo bien, ella seguía caminando sin darse cuenta que leves lágrimas corrían por sus mejillas y como su corazón era estrujado en mil pedazos - "Es un idiota" - pensó mientras quería seguía avanzando y alejarse de la pareja.

Un día daba su fin en la escuela Juban, un día tranquilo en el cual fue pensado para que Serena no siguiera preocupada por lo sucedido la noche del sábado, llego a su casa pero no imaginaba tal situación, abrió la puerta para hacer que sus ojos distinguieron un sinfín de colores y formas, estos provenientes de diversas flores acomodadas en todos los lugares de la casa.

- Serena, que bueno que llegaste - comentó Ikuko llegando hacia la puerta con algo de dificultad ya que había arreglos en el piso.

- ¿Mamá, que sucede? - preguntó entre curiosa y anonadada - ¿Vas a poner una florería? -

- No, estas flores son tuyas -

- ¿¡TODAS!, son mías? - sus ojos se abrieron de par en par.

- Toma - su madre le extendió un sobre y se puso a su lado mientras que ella leía lo que contenía.

"Como no sabia que flor le agradaba a mi princesa, te he mandado varias para asegurarme que te haga llegar la que más te gusta"

Atte: Diamante

- ¿Diamante, quién es ese joven? - preguntó curiosa, sin embargo, hizo que Serena se asustara.

- Eh, bueno, es un conocido - dijo un poco nerviosa.

- Serena, ¿Qué me estás ocultando? - reprochó su madre, a la rubia no le quedo de otra que contar toda la historia incluyendo el posible motivo por el cual el joven Blackmoon vino a Japón, Ikuko escuchaba atentamente y se sorprendía de cada palabra - Me parece increíble, ¿pero dices que vas a salir con él? -

- Se lo prometí - contestó resignada.

- ¿Y que hay con Darien? -

- ¿Con Darien?, jajaja, mamá que cosas dices, sabes perfectamente que yo no soy importante para él -

- Bueno, puede que tengas razón - contestó tranquila de la manera que no evidenciara lo que ella sabia más – Pero, ¿qué hay de tus sentimientos? -

- Tengo claro mis sentimientos mamá, aunque no sean correspondidos - dijo esto último un poco desanimada, haciendo sentir a Ikuko un malestar por no poder decir nada, de repente, Serena dirigió su mirada hacia la mesita de la sala y vio ese bello ramo de rosas rojas, las tomó formándose un nombre en su pensamiento -"Tuxedo Mask" - suspiró haciendo sonreír a su madre sin que se diera cuenta.

- ¿Entonces, es tu última palabra? - preguntó para tratar hacer dudar a la joven.

- Si – respondió, mientras se llevaba el ramo de rosas y subía las escaleras - Avísame cuando este la comida – Ikuko se quedó pensativa, sentía que las cosas no marchaban del todo bien, sin embargo, sentía que lo último era por decisión de su huésped, tenia que probar que en verdad su hija era importante para él antes de que sea demasiado tarde.

- Auhmm, no me dijo que hacer con las demás flores - resopló la madre de la rubia mientras ponía sus manos a la altura de la cintura.

El atardecer daba aviso a su llegada, un joven rubio llegaba al lugar donde habitaba con su primo en su estancia en el país, vio que estaba en la misma posición en la que siempre lo veía después de que se ausentaba.

- Llamó Malachite - se escuchó decir sorprendiendo al rubio que había pensado que estaba absorto en si mismo.

- ¿Ah si y qué dijo? -

- Preguntó, cuando íbamos a regresar -

- Enserio, ¿y qué le contestaste?-

- Le dije que todo dependía de ella - Jedite iba mencionar algo pero el timbre resonó en todo el lugar, el joven fue atender sorprendiéndose del resultado.

- Rubeus, Diamente -

- Vinimos a hablar con Masato, ¿él esta aquí? - argumentó Rubeus seriamente sin dejar de ser cordial ya que siempre habían llevado muy buena relación con el joven chef.

- Si, está en la sala, pasen - Los tres se dirigieron donde estaba Masato el cual no se inmuto al ver de frente a Rubeus pero sobre todo al platinado.

- Masato, vine a hablar contigo - comentó fríamente el joven.

En el templo Hikawa un joven de vestimentas tradicionales barría el lugar que se encontraba deshabitado, se encontraba tranquila, mientras que su corazón y pensamiento habita un joven doncella, sin pensar que esta situación se complicaría, al ver a lo lejos un hombre alto de pelo castaño canoso mientras que en sus cansados ojos tenia unos lentes y era acompañado por dos hombres altos de traje negro y gafas oscuras con un semblante serio.

- Joven Kumada -

- Sudou, ¿Qué haces aquí? - respondió sorprendió el joven - ¿Le pasó algo a papá? - preguntó angustiado al asistente de su padre.

- No joven, no se preocupe -

- Entonces, ¿qué sucede? -

- Necesito hablar con usted, pero preferiría que fuera en otro lugar -

- Bien - mencionó obedientemente, subieron al coche y se detuvieron en una de las residencias Kumada que estaba a la orilla de la ciudad y se encontraba deshabitada - ¿Qué es eso tan importante de lo que me quiere hablar? – preguntó, mientras se sentaban en una mesita del jardín donde se escuchar el resonar de una fuente.

- Su padre, como usted sabrá es un excelente negociador, él esta muy contento ya que esta por realizarse una alianza con una importante compañía taiwanesa -

- Me alegro mucho por él -

- Reconozco ese semblante joven, se preguntará que porque necesito tanta formalidad solo para hablar de negocios - Y era verdad Sudou conocía a Nicholas desde que es un niño y conocía varios aspectos de él, lo apreciaba por ser un chico humilde y responsable - El dueño de la compañía en la cual esta interesada su padre, tiene una nieta, el esta interesado en buscarle un marido ya que no quiere que su compañía quede en malas manos, su padre le habló de usted y ya quedaron de acuerdo a una cita -

- ¿A una cita de compromiso? - preguntó indignado - Pensé que mi padre estaba de acuerdo que yo viviera mi vida como yo quisiera -

- Cálmese joven -

- ¿Qué me calme?, me han decepcionado - Se paró de su asiento, salió echo una furia del lugar y empezó a caminar por la carretera, no pasaron 10 minutos y una obscura limosina había alcanzado su andar.

- Joven, suba por favor el auto - decía mientras tenia la ventanilla abierta a lado del castaño.

- ¡NO!, ¿Acaso me vas a pedir que le de a mi padre un nieto cuando me case con esa chica? -

- No diga esas cosas -

- Déjenme en paz -

- NICHOLAS SUBE AL AUTO - El señor optó por un tono más alto que hizo reaccionar al joven y que este subiera, en el camino ya no habló nada, al llegar al templo solo le quedo por decir.

- Iré - haciendo sonreír a Sudou, pero este cambio por lo que iba mencionar Nicholas - A cambio de ustedes yo no le quedo mal a nadie - argumentó finalmente subiendo las largas escaleras y entender que su vida estaba dando un drástico giro.

Un nuevo día llegó bajo el cielo de Tokio, sin embargo, este estaría lleno de sorpresas y sinsabores, en la escuela Juban las horas de clases habían pasado rápidamente, en el salón de economía doméstica Lita había llegado antes de lo normal sin embargo allí estaba el apuesto chef que hacia que la clase se disfrutara más.

- Lita, llegaste temprano - mencionó con una sonrisa aunque la castaña notó en él algo diferente.

- Jedite, ¿sucede algo? -

- ¿A qué te refieres? -

- Te ves algo preocupado -

- A ti no te puedo engañar – comentó, sintiéndose delatado - Pues si hay algo que me preocupa - el joven le platicó lo que había pasado la noche pasada, la visita que había recibido su primo y el asunto que se platicó.

- Ahora lo entiendo - respondió un poco desanimada - Eso significa - No terminó de decir ya que él dedo de Jedite evitó que siguiera hablando haciendo sonrojar a la joven para luego tomar sus manos entre las suyas.

- Lita te voy a ser sincero, se que es muy poco el tiempo que nos conocemos, pero me he dado cuenta que eres una persona extraordinaria, eres independiente, responsable y muy noble, tienes muchas cualidades, lo que en verdad te quiero decir es que me interesas mucho Lita y me harías muy feliz si te decidieras irte conmigo a Alemania - ante esto la castaña se quedo muda, no pudo responder nada ya que las demás estudiante habían llegado a la clase - Por el momento no me digas nada solo piénsalo, ¿está bien? -

Mientras tanto, una joven caminaba por los pasillos para llegar a su clase de cocina pero sin embargo, la presencia de un joven hizo que no continuara con su camino, se mostro calmada pero en realidad estaba muy nerviosa y sentía una gran angustio por lo que estaba a punto de pasar.

- Tú debes ser Naru Osaka ¿verdad? - mencionó el platinado cordialmente, mientras que ella asentía - Mi nombre es Diamante Blackmoon, ¿me permitirías unos minutos para hablar? -

- Por supuesto - ella se sentía un poco asustada, sin embargo, ese joven no emanaba ninguna mala intención, se dirigieron a un salón para poder hablar tranquilos.

- Ya te imaginarás a que vine -

- A hablar de Masato, pero antes quiero aclarar que yo no hice absolutamente para que él viniera -

- Lo comprendo, sin embargo fuiste el motivo por el cual él esta aquí y no lo culpo, se ve que eres una buena chica -

- Gracias -

- Bien, ya hablé con él y quisiera comentarte la situación, mi prima Esmerarla está enferma -

- ¿Es muy grave? - preguntó preocupada.

- De cierta forma, ella no esta bien de la cabeza, por el momento está en un centro psiquiátrico, parece que vive en una realidad diferente a la nuestra, al parecer ella estaba muy mal desde hace tiempo, pero ahora está en la cumbre de su enfermedad, algunos doctores dicen que es una rara esquizofrenia que es muy difícil de controlar - ante esto Molly se sorprendía y se angustiaba al mismo tiempo que notaba la preocupación reflejada en el rostro de Diamante - Lo que ahora es que tememos de que atente contra la vida de su hijo -

- ¿Su hijo? - preguntó con dificultad, mientras intentaba tragar saliva.

- Lleva 6 meses de embarazo, pero se ha vuelto muy violenta incluso con ella misma, ahora le pedí a Masato que tomara una decisión, que se hiciera cargo de su hijo en cuanto a Esmeralda ella estará internada de por vida aunque seria preferible que permaneciera a su lado ya que con él parece tener lucidez -

- ¿Y él que ha dicho? -

- Dijo que hablaría contigo, pero sin embargo, te digo que no lo obligaremos a nada que no fuera hacerse cargo de su hijo, si incluso no quiere saber nada de su hijo la familia Blackmoon nos haremos cargo de él o de ella -

- Bien - no le quedó más que decir.

- Agradezco mucho que me hayas escuchado -

La joven salió del salón de clases pero algo diferente percató en el ambiente, ese aroma, hacia que reconociera quien estaba allí incluso con los ojos cerrados, se estremeció pero sabía perfectamente que el momento tendría que llegar tarde o temprano.

- Molly -

- Masato - mencionó mientras volteaba a verlo y nuevamente se sentía vulnerable.

- Vine a hablar contigo -

- Bien, pero aquí no, vamos a otro lugar - la joven tenia pensado la azotea, era un lugar en donde casi nadie iba y había aire fresco algo que en verdad la joven necesitaba - Habla entonces - dijo la joven, mientras miraba los alrededores de la escuela sin verlo a la cara y no provocara ese embriagante efecto en ella.

Seiya Kou había logrado interceptar a Serena, sin embargo decidió ocultarse atrás de un árbol ya que otro joven se adelantó, estuvo lo más cerca posible para poder escuchar la conversación.

- Serena - mencionó alegremente el joven.

- Diamante - contestó sorprendida y aún intimidada.

- ¿Te llegaron las flores? -

- Si muchísimas gracias, aunque no debiste haberlo hecho -

- Te hubiera regalado un jardín entero si hubiera sido necesario -

- Gracias de todos modos -

- Por cierto, lo de nuestra cita -

- Ah es verdad -

- ¿Qué te parece este viernes después de que salgas de clase?, se de un lugar muy especial al que me gustaría que fuéramos -

- Esta bien, nos vemos hasta entonces - dijo para después besar su mano y regalarle una sonrisa.

- "¿Este que se cree?, tendré que hacer algo, no importa como, pero lo haré"- pensó Seiya, mientras veía como se alejaba el platinado de su bombón y seguía atrás del árbol sin ser descubierto.

CONTINUARA……


¡Hola!, mis queridos lectores, espero que estén bien y hayan disfrutado de este nuevo capitulo, corto pero intrigante, bueno ojala que se hayan llevado esa impresión, me tarde mucho y pido mil disculpas, por ahora estoy en vacaciones de primavera, espero actualizar próximamente, quiero agradecer a mi editora en jefe Naty que sin ella este capitulo no seria igual, GRACIAS, también agradezco a las que leyeron Every Heart y si no lo ha leído me encantaría que se dieran esa oportunidad de darle una revisada.

Agradecimientos también a: Diana, Daniela, aryz, Tsunade, lucecita moon, nahima-chan, Nanita, neo reyna serenity, varonesa, kitty_Tsukino, scheryl, yoa y a ti que te tomas este tiempo para leer esta hitoria ahora solo me queda

Deseandoles el mejor romance de su vida

Besos

Chaito

Capitulo 24

"Galatea"