Sweet emotion

Capitulo 24

"Galatea"

Todos los nombres son propiedad de Naoko Takeuchi y la historia es basada a la serie

Itazura na kiss creada por Kaoru Tada (q.e.p.d.)

Kotae wa itsumo watashi no mune ni...

La respuesta está siempre en mi pecho...

Nande daro anata wo eranda watashi desu
Mou tomaranai unmei sama kara kimerareta kedo
I believe mane dake ja tsumaranai no
You''ll be right!
Kanjiru mama kanjiru koto dake wo suru yo

¿Por qué? yo, quien te escogió
esto fue decidido en mi querido destino que no parará mas
creo que solo estoy imitando a alguien que se esta aburriendo
¡tienes la razón!
yo solo haré las cosas que puedo sentir como las siento

Bouken desho desho!? HONTO ga uso ni kawaru sekai de
Yume ga aru kara tsuyoku naru no yo dare no tame janai

esto es una aventura, ¿cierto? ¿cierto?! en el mundo donde las verdades se convierten en mentiras
me hare fuerte porque los sueños existen, no por motivación de alguien

Issho ni kite kudasai
Doko made mo juyuu na watashi wo mite yo ne
Ashita kako ni natta kyou no ima ga kiseki

Tashikana mirai wo
Tsukamou mirai wo
I believe you...

Por favor ven conmigo
mira hasta el fin, y libérame
El día de hoy, cuando el mañana se convierte al pasado, es un milagro

el futuro definitivo
agarremos el futuro
yo creo en ti...

(N/A, notas de la autora)

-dialogo-

"pensamientos"

Narración

Varias personas que esperaban tener una tarde tranquila comiendo en ese elegante lugar, tuvieron que presenciar una estrepitosa situación, muchos no entendían el motivo de ese encuentro, solo podrían describir a dos apuestos jóvenes, uno con cabello color plata con un porte elegante y formal, el otro que parecía muy familiar a algunos, de cabello oscuro como la noche y unos hermosos ojos azules con el uniforme escolar, ambos se miraban con ganas de matarse al uno al otro, tenían varios golpes en la cara y algo de sangre emanaba de ellos, mientras que una joven rubia de dos coletas estaba alarmada por la situación, desesperada por que la situación se detuviera, gritaba, suplicaba, pero al parecer ambos eran muy necios y querían que su palabra fuera la ultima.

- ¡BASTA! - se escuchó en varios rincones del lugar, todos dirigieron la vista hacia el dueño de esa fuerte y varonil voz.

~~~~~~~~~~~~~~Días antes~~~~~~~~~~~~~~

En la azotea de la escuela preparatoria Juban, el viento era testigo de una pareja que estaba apunto de discutir un tema del cual la joven que ponía su mirada en la amplia vista del distrito no pensaba que volvería a tocar, se aferraba de la malla ciclónica con ambas manos para evitar mirar los ojos de ese hombre que había venido desde lejos buscando su perdón y poder recuperar su afecto, el ambiente se volvía denso y turbio.

- Habla entonces - mencionó ella sin fijar su vista al apuesto joven que tenia a su espalda y poco a poco se le acercaba y sentía su embriagante aroma sobre ella, la debilitaba aunque no la tocara, sus ojos se llenaban de agua constantemente, mientras sentía como respiraba cerca de su oído, su corazón ya no podría soportar más esa tortura.

- Vine con la sola idea de que regreses conmigo - comentó al mismo tiempo que ponía sus manos en los frágiles hombros de Molly que parecían deshacerse al contacto de ese apuesto hombre.

- ¿Qué te hace pensar que yo voy a regresar contigo? - cuestionó reteniendo con esfuerzo las lágrimas que amenazaban en escapar de sus bellos ojos.

- Por los hermosos momentos que pasamos tú y yo – argumentó, mientras obligaba a la joven que lo mirara de frente - ¿Recuerdas nuestro primer beso bajo la lluvia? – preguntó, mientras a Molly se le formaban esos bellos recuerdos - ¿Y que me dices esa vez que fuimos al parque, que comimos ese delicioso helado de chocolate como un par de chiquillos? - ante esto la joven cubrió con sus manos sus oídos y se alejo a unos pasos de él. No quería recordar esos bellos momentos.

- ¡Basta!, ¡Basta!, ya no digas más - diciendo lo último en un leve susurro que aquel hombre alcanzó escuchar ya que la volvió a alcanzar agarrándola de la cintura al mismo tiempo que ella había cambiado la ubicación de sus manos hacia los fuertes brazos de Masato.

- Y sabes perfectamente que aún hay más recuerdos - dijo el joven susurrándole al oído para que después su labios recorrieran el suave cuello de la joven - No valdría la pena echarlos por la borda -

-¿Ni por que eres un hombre casado? - preguntó mientras se mantenía estática y firme ante esa realidad al mismo tiempo que Masato soltaba su agarre.

- No deberías creer en lo que dice la prensa - respondió el apuesto castaño.

- ¿Qué quieres decir con eso? - cuestionó intrigada.

- Yo no me casé - contestó, como si esas palabras remediaran todo el daño causado por sus acciones.

- ¿Y que hay de tu hijo que viene en camino? - preguntó para dar entender que la situación no era sencilla de resolver.

- Para mi lo mas importante eres tú - de cierta forma evadió la pregunta, provocando el enojo de Molly, la cual agarro el valor para verlo de frente.

- Masato, ¡Basta!, primero me haces daño y luego te arrepientes, no tiene caso que lo sigas intentando - argumentaba difícilmente, sus palabras se le atoraban en la garganta y aún más en su corazón.

- Pero, yo te amo - trató de justificarse, sin embargo, ella no se dejaría llevar por su encanto.

- No mientas, solo tratas de escapar de algo en que tu solo te metiste, será mejor que sigas tu camino - contestó tajantemente con una valentía que ella misma no creía tener en su interior.

- ¿Acaso dejaste de amarme? - preguntó haciéndose notar en sus facciones la pérdida de esperanza hacia un nuevo comienzo.

- ¿Amarte?, yo creo que nunca dejaré de amarte - contestó dirigiendo su mirada hacia el piso - Simplemente tenias que llegar cuando estaba a punto de olvidarte -

- ¿Entonces?, ¿no hay vuelta atrás? - cuestionó el castaño acercándose a la puerta que descendía a las aulas del edificio.

- Ya no hay vuelta atrás - dijo con pesar, mientras apretaba sus manos y su mirada seguía en la misma posición - Estaré mejor sin ti -

- Bien, creo que esto es el adiós – volvió a decir, haciendo que la joven dirigiera su mirada en dirección de aquel hombre que estaba a punto de descender las escaleras – Pero, prométeme que serás feliz -

- Te lo prometo - contestó con la poca voz que le quedaba.

- Adiós Molly, eres lo mejor que me ha pasado en la vida… lo lamento, te juro que lo lamento – comentó, dándole la espalda, él sabia que se había equivocado y que esas eran las consecuencias de sus acciones, sin embargo no podía evitar que la tristeza lo invadiera.

- Adiós Masato - dijo débilmente, viéndolo descender las escaleras y al notar que se había alejado lo suficiente, cayó de rodillas, dejando que sus lágrimas fluyeran con libertad, era el adiós definitivo, lo quiso como a nadie pero las cosas tuvieron que pasar así, su sollozo aumentó sabiendo que nadie podría escucharla. Los minutos pasaron lentamente, y cuando su llanto cesó, con algo de pereza fue descendiendo las escaleras, deduciendo que en ese entonces no hubiera nadie en la escuela, al dar vuelta aun pasillo chocó con alguien, ambos cayeron al piso – Disculpa - dijo la joven en el piso para luego, ver con quien había chocado, sin darse cuenta se quedo viendo al joven anonadada.

- Mis lentes, mis lentes - decía el joven bastante preocupado, ya que sin ellos no podía ver, sin embargo, eso ayudo para que descubrieran algo nuevo en él.

-"Sus ojos, que bellos son"- pensó ella haciendo oídos sordos a lo que decía el chico de enfrente, solo estaba concentrada en ver esos ojos, color chocolate, una mirada dulce pero a la vez profunda, transmitía paz y tranquilidad que de inmediato invadió al corazón de la joven que seguía en la misma posición.

- ¿Molly? - preguntó aquel joven que se acercó más a aquella chica haciéndola sentir invadida por esa mirada, sin embargo, él tuvo que enfocar su mirada en ella para poder distinguirla, haciendo que ella dejara de percibir gran parte de esa mirada - ¿Molly eres tú? -

- Auhmm, si soy yo - contestó un poco intimidada, hacia tiempo que no se sentía así, incluso logró que olvidara esa amarga despedida, ahora había asombro e intriga.

- Ayúdame a buscar mis lentes, no logro encontrarlos - dijo sin imaginarse el semblante de la chica que tenia enfrente.

- ¡Ah! ¡Si! ¡Claro! - respondió saliendo de su trance, descubriendo que los lentes de aquel joven estaban cerca de ella para después entregárselos.

- Gracias – mencionó, mientras se los ponía haciendo que el encanto terminara, sin embargo, esa imagen a la joven nunca se le borraría, él se había incorporado y extendió su mano para ayudarla a pararse.

- Gracias Kelvin - dijo después de haberse parado gracias a la ayuda de su amigo - Pensé que ya te habías ido a tu casa -

- Me quedé en el club de informática, estábamos muy entretenidos en la realización de un programa, sin embargo, el algoritmo no estaba bien diseñado - argumentó aunque la joven no prestó mucha atención - Tampoco esperaba encontrarte aquí – agregó.

- Solo arreglaba unos asuntos - informó la joven tratando que esa tristeza no volviera invadirla.

- Me alegro ¿Qué te parece si te acompaño a tu casa y de paso comemos un helado? - Ofreció él aunque esa proposición formo una sonrisa nostálgica a la joven - ¿Dije algo que te molestara? - preguntó preocupado.

- No, para nada, vámonos - respondió con mucho más ánimo - ¿Cuál es tu sabor favorito? -

- ¡CHOCOLATE! - mencionó entusiasta el joven, mientras levantaba su brazo y empezaban su marcha.

- Igual el mío - agregó ella con una leve risa.

Las horas pasaron como agua, un día más se hacia presente, la hora del receso por fin había llegado y con ello la incertidumbre invadía más a una joven castaña que parecía estar en las nubes por la proposición que había recibido el día anterior, Mina y Serena platicaban de trivialidades, sin embargo, Amy se percató del extraño comportamiento de su amiga.

- Ahora, que recuerdo, olvidé resolver un asunto, ¿Lita, te gustaría acompañarme? - argumentó Amy de la nada sacando de sus pensamientos a la ojiverde.

- ¡Ah! Claro, Amy, con gusto - aceptó con una alegría disimulada, ya estando más alejadas de las dos rubias, la joven de cabello corto decidió ser clara deteniéndose estrepitosamente en uno de los lugares en donde los árboles y algunos arbustos eran los únicos presentes - ¿Sucede algo Amy? - preguntó preocupada.

- Más bien, esa pregunta tendría que hacerla yo - habló seriamente.

- ¿Por qué lo dices? – dijo Lita haciéndose la desentendida.

- Lita, somos amigas, yo solo quiero ayudarte, si no quieres decirle nada a Mina y Serena lo respeto, aunque a veces no es bueno guardarse las cosas para ti sola y más si es algo que te preocupa - comentó Amy haciendo que Lita fuera más sincera.

- Jedite me propuso que me fuera con él a Alemania - mencionó haciendo que su amiga se sorprendiera bastante.

- ¿Cómo?, ¿Y tú que le contéstate? -

- Aún nada, me dijo que lo pensara, sin embargo me dio entender que tendría que darle la respuesta pronto -

- ¿Y que piensas hacer? - preguntó delicadamente tratando de apoyar a su amiga.

- Todavía no lo sé - respondió confundida al mismo tiempo que se le escapaba un leve suspiro.

- Cualquier decisión que tomes, nosotras te apoyaremos, aún si tu decisión es la de marcharte con él - comentó con un dejo de tristeza - Sin embargo, antes de tomar una decisión, no olvides escuchar a tu corazón, ¿sabes a lo que me refiero? - cuestionó a lo cual la castaña asintió, recordando al amigo de ambas - Sabes que él nunca se equivoca -

- Muchas gracias, Amy - dijo Lita agradeciendo las palabras por parte de su amiga.

- No dudes en avisarnos si decides irte a Alemania - argumentó Amy un tanto afligida ante esa posibilidad.

- Claro - contestó ella con una leve sonrisa.

- Señorita Kino - se escuchó decir de una joven de cabello corto de color oscuro con el uniforme deportivo, se acercaba apresuradamente.

- ¿Qué sucede? - preguntó tranquilamente, mientras que aquella joven trataba de recuperar el aliento.

- La he estado buscando por todas partes, solicitamos su presencia para que nos haga otra demostración de lanzamiento de jabalina -

- ¿Ahora? - preguntó bastante extrañada.

- Si, por favor - dijo suplicante entrelazando sus manos.

- Está bien - contestó resignada.

- Perfecto - aún agarrándola de la mano se la llevó con bastante prisa.

- ¡Diles a las chicas que después las alcanzó! - anunció la castaña mientras era llevada por la veloz joven.

- ¡No te preocupes! - mencionó con una sonrisa, pero al girar y regresar con sus otras amigas, no esperaba que esa persona estuviera allí - Vaya no esperaba verte aquí - argumentó sonriente.

- ¿Es verdad?, ¿ella se va? - preguntó bastante preocupado un semblante que Amy no esperaba ver en aquel joven.

- Aún no lo decide - respondió ella, suponiendo que él había escuchado toda la conversación que sostuvo con Lita.

- Pero ella lo ve como una posibilidad - argumentó pasando aun punto de preocupación a uno de desesperación.

- Debemos apoyarla - respondió desanimada, ante esto el joven empezaba su marcha preocupando a Amy - Andrew, "Él es el único que puede hacer que ella no se vaya" - pensó al mismo tiempo que depositaba esa esperanza en su rubio amigo que se había retirado bastante alterado.

- "No puedo dejar que ella se vaya" - pensaba el mejor amigo de Darien mientras pensaba como evitar que Lita se fuera.

En un lujoso restaurante, Shigeki Irie, presidente de la televisora Galaxia, invitó a tres famosos jóvenes a una cordial cena, no con fines de negociones, si no que con fines amistosos, ellos encantados aceptaron ya que Shigeki como él pedía que lo llamaran era un hombre muy amable y con quien se podría tener un excelente tema de conversación.

- Y díganme chicos, ¿Cómo les ha ido en la escuela? - preguntó el hombre regordete.

- Muy bien - comentó con una sonrisa Taiki.

- No tan mal - dijo sin mucho ánimo Yaten.

- Ha sido toda una experiencia - argumentó animadamente Seiya.

- Vaya chicos los tres aún siendo hermanos, tienen su propio estilo eso también influye de que sean muy exitosos -

- ¿Usted tiene hijos Shigeki? - preguntó cordialmente el castaño.

- Si, Naoki que está casado y Yuuki que esta estudiando la universidad - contestó orgullosamente.

- Señor Irie, no esperaba verlo por aquí - comentó un joven pelirrojo acompañado de su primo.

- Pero miren ¿quiénes están aquí?, los jóvenes Blackmoon - ante esto el integrante más joven de los Three Lights impuso una mirada de pocos amigos al joven heredero que no podía comprender tal actitud de aquel joven - ¿Gustan sentarse en nuestra mesa? -

- Oh, ¿no será molestia? - cuestionó Rubeus ante la proposición del presidente de la importante televisora.

- No, ninguna, ¿verdad muchachos? - comentó Shigeki a sus tres acompañantes.

- No, para nada, por favor tomen asiento - Taiki habló por sus hermanos, Yaten parecía no interesarle mucho mientras que Seiya aún miraba a Diamante con desagrado, sin embargo los dos jóvenes se sentaron cómodamente en la mesa.

- Muchas gracias - respondió el pelirrojo por parte de él y su primo, posteriormente se hicieron las presentaciones en donde hubo cierta hostilidad en un estrecho de manos en particular.

- Me enteré de su exitosa presentación en la galería "Milenio de Plata", joven Diamante - argumento nuevamente el señor de mayor edad, dando por inicio una conversación - Incluso me quedé sorprendido al enterarme que la mujer del cuadro era nuestra talentosa Selene -

- Ella es una joven extraordinaria, no me queda la menor duda - comentó sinceramente el joven heredero incomodando al pelinegro que tenia cerca.

- Y al parecer esta muy interesado en ella, ¿no es cierto? - volvió a comentar Shigeki.

- Bastante - contestó al mismo tiempo que tomaba un sorbo de agua que se le ofrecía en la mesa.

- Me atrevo decir, que yo conozco a la señorita Tsukino y puedo asegurar que Diamante no ha la conocido suficientemente para entender cierto detalles - argumentó cortésmente Seiya.

- ¿Me podrías explicar, a que detalles te refieres Seiya? - preguntó con cierta énfasis.

- A bombón, no se le puede impresionar ni con la fama ni mucho menos con el dinero - contestó tajantemente.

- ¿Acaso lo dices por experiencia? - preguntó con cierto tono de tranquilidad y burla que molestó al pelinegro.

- ¡¿Como te atreves?! - dijo entre dientes el menor de los Kou.

- Ja,ja ¿No creen que la comida que hacen en este restaurante es deliciosa? - interrumpió Taiki tratando de contrarrestar la situación.

- Además por el simple hecho que aparezca en tu sueños no significa que te aceptará - volvió agregar Seiya.

- No soy alguien que se rinde tan fácilmente - contestó Diamante con una sonrisa pintada en sus labios - Al menos ya aceptó salir conmigo, dime, ¿Qué haz logrado hacer tú? - ante esto Seiya se levantó de la mesa con una clara intensión de soltarle un puñetazo, sin embargo, sus hermanos lo detuvieron, intentando que se tranquilizara.

- Nosotros nos retiramos - dijo Yaten seriamente.

- Agradecemos que nos haya invitado señor Shigeki, con permiso, Seiya - mencionó Taiki, incitando a su hermano menor que se controlara, siendo estrellas de la música no se podían dar el lujo de hacer una escena como la que estaba apunto de ocurrir si no fuera por su intervención.

- Sigan disfrutando la velada, caballeros - dijo para después retirarse con sus hermanos, dejando un tanto preocupado al presidente de la televisora Galaxia por ese lamentable encuentro que pudo acabar en un total desastre.

Faltaba poco para que esa cita ocurriera, solo quedaba un día para que eso pasara, mientras tanto Serena después de clases de dirigió a la escuela de su hermano, sin embargo no con la intención de recogerlo, si no para visitar a alguien más.

- ¡Hotaru! - llamó ella asegurándose que su hermano ya se había retirado.

- Serena, ¿Buscas a Sammy?, porque si es así, él ya se fue - comentó la pelinegra, a lo cual ella negó efusivamente con la cabeza haciendo revolotear sus dos coletas.

- Vine a verte a ti - apuntó con su dedo a la pequeña.

- ¿A mi? - preguntó bastante asombrada.

- Si, ¿tienes tiempo de charlar? - preguntó la rubia animadamente a lo cual la chica de ojos violeta asintió - Perfecto, vamos, te invito a un helado - Ambas fueron al Crown donde ordenaron un par de helados napolitanos.

- ¿Y de quieres hablar Serena? - preguntó Hotaru alegremente mientras disfrutaba de su helado.

- ¿Es verdad que te gusta mi hermano? – hizo la pregunta directamente a la pelinegra.

- Auhm….bueno…yo….la verdad….si…si me gusta - contestó con titubeos, pero al final la rubia entendió el mensaje.

- Lo sabia - dijo con orgullo al haberle atinado en sus deducciones, pero notó el semblante cabizbajo de su acompañante.

- Pero, yo no le agrado, siempre me evita - ante esto la decisión de Serena por ayudarla se fortaleció más - Al menos me gustaría ser su amiga -

- ¿Harías lo posible por qué eso sucediera? - cuestionó Serena al mismo tiempo que sostenía las manos de Hotaru y ella asintió bastante asombrada - Entonces, está decidido, yo te ayudaré - comentó enérgicamente.

- ¿En serio? - preguntó alegremente la joven de cabellos oscuros.

- ¡Claro! – argumentó, mientras disfrutaba más de su helado y recapacitó cierto punto - Por cierto, no he visto a Andrew en todo el tiempo que llevamos aquí, ¿Dónde estará? -

Lo que Serena no se imagina es que su gran amigo Andrew está a la espera de que una clase más de cocina se de por terminada, pidiendo ver que Molly y Lita se retiraban, esta última sin darle la respuesta definitiva al joven chef, que finalmente se había quedado solo en el aula, el joven entró siendo recibido por la espalda de Jedite.

- Ya te habías tardado - mencionó alegremente el maestro en turno de cocina, mientras seguía mirando la ventana – Supongo, que ella te comentó algo - Jedite era un hombre que lograba ver a través de las personas y desde que conoció a Andrew hizo sus propias conclusiones que eran bastante acertadas.

- No importa si me lo dijo ella o no - comentó bastante serio - Vine para que me digas en la cara, cuales son tus verdaderas intenciones - A lo cual Jedite no le quedó que verlo a la cara.

- Mi única intención es ver a Lita feliz - respondió viendo a Andrew directamente a los ojos.

- ¿Y es necesario que la alejes de sus amigos? - cuestionó apretando sus puños denotando cierto desagrado.

- ¿De sus amigos?, ¿O de ti? - pregunto tajantemente el apuesto Jedite mientras cruzaba sus brazos y se recargaba en la pared junto a la ventana, provocando el enojo del más joven.

- ¡Explícate! - exigió Andrew, provocando una sonora carcajada por parte del chef.

- Se ve que eres joven en esto, pero es lógico, ahora reaccionas ante el peligro que causo, al querer que ella se vaya conmigo -

- Ella es importante para mi - respondió tratando de sonar seguro de si mismo, sin dejarse vencer.

- ¿Cómo amiga?, ¿O algo más? - volvió a cuestionar haciendo reaccionar nuevamente a Andrew, sin embargo, este ya no contestó a lo cual Jedite se dirigió a la puerta no sin antes comentar - Creo que te estas tardando en actuar, ¿no lo crees?, si ella decide quedarse, espero que seas más sincero con ella, se lo merece, pero si ella se va conmigo, será demasiado tarde para ti - salió del aula dejando al joven Andrew bastante consternado.

La noche al fin llegó en la escuela Juban, cubriendo con su manto nocturno de estrellas y una luna menguante haciendo acto de presencia, un apresurado joven de cabello platinado y hermosos ojos de color esmeralda subía las escalera para ascender a la parte mas alta del edificio, encontrándola a ella, su perdición, su inspiración, el suspiro que se le escapa como un secreto de su pecho constantemente, se habían citado nuevamente, ella esplendida decía donde y él sin dudar iba a donde ella ordenaba, la vio como la primera vez, con esa vestimenta con la que se dio a conocer, manteniendo su identidad oculta.

- Llegas a tiempo - mencionó ella con los brazos cruzados dando un aire de arrogancia.

- Quiero aprovechar cada instante, el tiempo corre por tu cuenta, ya que siempre te escabulles sin que yo pueda detenerte - argumentó él acercándose más a la joven que tenía enfrente.

- Te advertí que no seria fácil volverme atrapar - contestó con un tono travieso.

- Me esforzaré más en eso - dijo seductoramente, mientras que Mina trataba de dar su mejor actuación - Pero por ahora quiero que me acompañes a un lugar en especial - pidió el joven al mismo tiempo que tomaba la delicada mano de la joven, ella asintió levemente y lo que no esperaba es que la llevara al salón de música, de inmediato él se sentó en el largo banquillo, enfrente del piano.

- ¿Un dueto? - preguntó con alegría, que Yaten apreció mirar y gustoso afirmó ante la conclusión de la enigmática joven, empezó a poner sus dedos en las teclas del piano y entonando una hermosa melodía.

Yaten había empezado con su interpretación, una canción que él había elegido especialmente para la ocasión, expresando exactamente lo que sentía en esos momentos, la miraba fijamente a cada palabra que salía de sus labios.

Me muero por suplicarte

Que no te vayas, mi vida,

Me muero por escucharte

Decir las cosas que nunca digas,

Más me callo y te marchas,

Mientras que en una habitación se encontraba cierto pelinegro leyendo un libro, pero un pensamiento cruzó por su mente haciendo que se incorpora de su cómoda cama, para dirigirse a uno de los pocos muebles de su habitación donde guardaba sus pertenencias.

Mantengo la esperanza

De ser capaz algún día

De no esconder las heridas

Que me duelen al pensar

Abrió uno de los cajones y se encontró con el antifaz que utilizó en el baile en donde pudo demostrarle el amor que sentía por ella y a lado una foto de ella con sus seres queridos en la premiación del "Cristal de Plata", con los sucesos que estaban pasando desconocía como actuar.

Que te voy queriendo cada día un poco más.

Cuanto tiempo vamos a esperar

El menor de los integrantes del grupo Three Lights, exhausto por haber tocado enérgicamente la batería, se desconcentró inevitablemente, cuando su mente viajó hacia cierta rubia, por la cual su corazón latiera fuertemente, Serena se había vuelto especial para él y estaba decidió a luchar por ella.

Me muero por abrazarte

Y que me abraces tan fuerte,

Me muero por divertirte

Mina inevitablemente entro en un trance, en donde su mundo era solamente aquel joven que tocaba el piano, ya no sabia si lo que hacia era correcto, ¿acaso este juego ya había llegado demasiado lejos?

Y que me beses cuando

Despierte acomodado en tu pecho,

Hasta que el sol aparezca.

Yaten seguía magistralmente su interpretación y más teniéndola a ella cerca, hacia que él tuviera esa fuerza que nunca creyó tener, sentir cosas que él creía que no existían, ella se acercó y se sentó a su lado pero dándole la espalda al elegante piano.

Me voy perdiendo en tu aroma,

Me voy perdiendo en tus labios que se acercan

Susurrando palabras que llegan a este pobre corazón,

Voy sintiendo el fuego en mi interior.

Ambos se unieron en una voz, disfrutando el momento, haciendo lo que más les gustaba, se complementaban perfectamente, lo sabían, ellos habían nacido para que ese momento pasara, euforia, alegría y sobre todo satisfacción.

Me muero por conocerte,

Saber que es lo piensas,

Abrir todas tus puertas

Ellos eran su propio publico, se estremecían oyendo el canto del otro, querían ser egoístas, compartir ese momento con el exterior no era una opción, ni siquiera una posibilidad.

Y vencer esas tormentas que nos quieran abatir,

Centrar en tus ojos mi mirada,

Cantar contigo al alba

Era su forma de expresar su romanticismo, más entregado que una abrazo, más dulce que un beso y más suave que un roce de su piel.

Besarnos hasta desgastarnos nuestros labios

Y ver en tu rostro cada día

Crecer esa semilla,

El heredero del gran imperio Kumada, veía el cielo estrellado, tratando de disipar su preocupación a las nuevas responsabilidades que se le venían encima, tenia un compromiso que habría que cumplirse y un secreto que tendría que revelar a su tiempo.

Crear, soñar, dejar todo surgir,

Apartando el miedo a sufrir.

La joven rubia se levantó, dejando solo al ojiverde, empezó con su estrofa, dirigiendo su mirada hacia el cielo, mientras que su acompañante se volvía a adentrar a ese hechizo, en el cual ella se volvió indispensable para él.

Me muero por explicarte

Lo que pasa por mi mente,

Me muero por intrigarte

Sola en su departamento, Lita miraba esa foto, en donde salía ella y sus amigos en la graduación de la secundaria, aunque su ojos hicieron que se encontraran con ese rubio de ensueño, ¿el miedo de no poder confesar sus sentimientos, haría que ella se fuera del país?, era momento de escuchar su corazón y tomar una decisión.

Y seguir siendo capaz de sorprenderte,

Sentir cada día

Ese flechazo al verte,

A ella le habían advertido del alto precio que seria ser Venus en cada uno de sus encuentros, pero ella con tal de estar a su lado, estaba dispuesta a pagarlo, sin embargo en su corazón le invadía la incertidumbre del como podrían acabar las cosas.

Que más dará lo que digan

Que más dará lo que piensen

Si estoy loca es cosa mía

Nuevamente como un imán, se acerco a él, logrando un encuentro de miradas, así quería estar siempre.

Y ahora vuelvo a mirar el mundo a mi favor,

Vuelvo a ver brillar la luz del sol.

La hija de la afamada doctora Mizuno, después de repasar mil veces ese libro de texto, hizo que tuviera un momento de reflexión, sin embargo, su mente visualizo a cierto castaño de mirada amatista, quería descubrir que era ese cálido sentimiento.

Me muero por conocerte,

Saber que es lo piensas,

Abrir todas tus puertas

Mientras que el mayor de los Kou, pensaba en su compañera de ajedrez, saíia que era lo que sentía por ella, la pregunta era, ¿ella sentirá lo mismo?, estaba dispuesto a averiguarlo, solo era cuestión de tiempo.

Y vencer esas tormentas que nos quieran abatir,

Centrar en tus ojos mi mirada,

Cantar contigo al alba

Un apuesto rubio, después de haber tenido esa complicada discusión, estaba meditando la situación, hallar la respuesta a la pregunta que se hacia constantemente, ¿Qué era lo que en verdad sentía por ella?, lo sabía, conocía la respuesta, la cuestión era que Andrew escuchara atentamente su corazón.

Besarnos hasta desgastarnos nuestros labios

Y ver en tu rostro cada día

Crecer esa semilla,

La joven doncella, que tomaba un delicioso baño en la amplia tina que había en el templo, se preguntaba, ¿Qué habrá pasado con su admirador secreto?, recordando ese beso, los cuales sus labios ansiaban nuevamente sentir, sin embargo, su mente aun seguía con un objetivo, conquistar a Darien. Aunque su corazón le dijera a gritos que su amor era de otro.

Crear, soñar, dejar todo surgir,

Apartando el miedo a sufrir.

Diamante estaba ansioso, quería que las horas pasaran rápido, deseaba verla, su sueño hecho realidad, veía ese cuadro que recientemente había mostrado al publico, simulaba que acariciaba su rostro, como le hubiera encantado sentir su piel.

Me muero por conocerte,

Saber que es lo piensas,

Abrir todas tus puertas

Mientras que Serena estaba en su cuarto, con las ventanas abiertas, se sentía confundida, la simple idea de pensar que Darien no le era importante, la atormentaba, su corazón seguía en manos del pelinegro, tomo su estrella musical que recibió en Navidad y dejo que la melodía sonara, tranquilizando un poco su corazón

.

Y vencer esas tormentas que nos quieran abatir,

Centrar en tus ojos mi mirada,

Cantar contigo al alba

Sin embargo, ella no se imaginaba, que para él se había vuelto indispensable tenerla cerca, mínimo estar bajo el mismo techo, pero su problema es no saber demostrarlo, su acostumbrada frialdad no era fácil de reemplazar.

Besarnos hasta desgastarnos nuestros labios

Y ver en tu rostro cada día

Crecer esa semilla,

Su última estrofa no perdió la intensidad desde el inicio de la interpretación, se convertirá en un momento inolvidable, con el profundo deseo que se volviera a repetir, sin alejar sus manos del piano, acercó sus labios aquella joven, que sin pensarlo accedió a que se fundieran en un beso.

Crear, soñar, dejar todo surgir,

Apartando el miedo a sufrir

- Fue increíble - mencionó ella rompiendo el contacto y alejándose un poco del ojiverde.

- ¿Cuándo? - preguntó seriamente.

- ¿Cuándo que? - dijo ella sin entender las intenciones de Yaten.

- ¿Cuándo sabré tu verdadera identidad? - ante esa pregunta Mina sintió un fuerte escalofrío, sintió terror en las consecuencias que podrían pasar si se supiera la verdad, temía que la magia terminara.

- ¿Es necesario? - cuestionó ella.

- Me volveré loco o más, si no descubro quien eres - contestó un tanto desesperado.

- Se paciente - argumentó al mismo tiempo que se acercaba a la puerta de salida.

- Solo dame una fecha - exigió él viendo que ella se retiraba, Mina sabia que él juego tenia que terminar, así que tuvo que agarrar valor y especificar en que momento esto se acabaría.

- El Festival Escolar - dijo ella y apresuradamente se fue, dejando más satisfecho al peli plateado.

El viernes por fin llegó, varios alumnos se regocijaban ante la idea, pero cierta castaña, se dirigía con su maestro temporal de cocina antes de que la clase empezara, pasaron los minutos y Amy había llegado al lugar, viendo que varias chicas salían bastante deprimidas, la joven no entendía porque, hasta que Lita y Molly salieron al último.

- Amy, no esperábamos verte aquí - argumentó Molly aunque Lita si sospechaba el porque de la presencia de su amiga.

- Solo pasaba por aquí - contestó trivialmente.

- Bueno tengo que irme, tengo unos asuntos pendientes, nos vemos - comentó Molly para después marcharse y ser despedida por las chicas.

- ¿Por qué todas las chicas se veían tan desanimadas? - preguntó curiosamente Amy.

- Porque Jedite y su primo regresan a Alemania este domingo - contestó ella.

- Eso significa, que ya le diste una respuesta, ¿no es cierto? - dijo la joven un tanto temerosa.

- No te preocupes Amy, decidí quedarme - contestó ella con una sonrisa que alegró a su amiga haciendo que la abrazara efusivamente.

- No sabes cuanto me alegra eso - después la soltó y recordó algo importante - ¡Ah!, por cierto tengo que hacer algo - mencionó para después retirarse rápidamente, dejando a Lita perpleja ante la actitud de su amiga, sin saber que ella se había dirigido a uno de los teléfonos públicos con el objetivo de llamar a su amigo, que al saber la noticia se alegró bastante, provocando que toda la tarde no dejara de sonreír.

Una lujosa limosina hizo parada en un elegante restaurante de la ciudad, la joven rubia bajo auxiliada del brazo de Diamante, agradeció el gesto, sin embargo, Serena se asombro bastante al reconocer ese lugar, haciendo que se paralizara.

- "Aquí es donde trabaja Darien" - pensó ella sin despegar su mirada del lugar.

- Me recomendaron mucho este lugar, me comentaron que era bastante especial - explicó el joven con cierta énfasis en las ultimas palabras, posteriormente ofreció su brazo para escoltar a la rubia e introducirse al establecimiento, sin percatarse que cierto joven los seguía muy de cerca, Serena al entrar vio algo que no le agradó bastante, Darien estaba muy entretenido hablando con Rei, hubieran seguido así hasta que la morena tuvo que atender una mesa.

- ¿Mesa para cuantos? - dijo un recepcionista que los atendía.

- Dos por favor - contestó cordialmente Diamante.

- Por aquí, síganme - guió a ambos jóvenes hacia una mesa que daba vista al exterior y de inmediato les ofrecieron las cartas.

- Ah usted debe ser….- pronunció efusivamente otro recepcionista al ver entrar al nuevo comensal que discretamente se cubría con unas gafas de sol y haciendo lo posible por no ser descubierto.

-Shhh... no diga nada, no quiero que nadie se entere quien soy, ¿está bien? - mencionó él discretamente a lo cual el encargado de atenderlo asintió.

- De acuerdo, ¿mesa para cuantos? - volvió a comentar.

- Uno, pero quiero la de allá - dijo, señalando la mesa que estaba a una buena distancia a la de Serena y Diamante.

- Muy bien, adelante -

- Gracias - mencionó y sigilosamente se sentó a la mesa asignada sin perder de vista a la pareja.

- Aquí tiene la carta - se escuchó decir una voz familiar, dirigió su mirada hacia aquel mesero.

- ¿TU? - preguntó asombrado al ver de quien se trataba - ¿Qué rayos haces aquí? -

- Aquí trabajo - contestó un tanto fastidiado.

- Ah menos mal, pensé que los estabas espiando – argumentó, mientras que nuevamente dirigía su mirada hacia la pareja, a lo cual también el apuesto mesero hizo lo mismo denotando cierto malestar que evito demostrar ante Seiya.

- Yo no pierdo mi tiempo en esas cosas - dijo con un tono indiferente - Y si por el momento no tienes nada que ordenar, atenderé a otras mesas - mencionó tratando de calmar su enojo y retirándose a seguir con su labor como si nada pasara.

- ¿Entonces ya pudiste resolver los asuntos que tenias pendiente? - preguntó la rubia, mientras cortaba un pedazo de su filete y lo introducía a su boca.

- Pues hablé con ambos y al parecer él accedió regresar con nosotros, para después reencontrarse con mi prima - comentó el heredero del imperio Blackmoon, mientras que Serena se sentía más tranquila de que se pudieran llegar a un acuerdo sin utilizar la violencia o el chantaje en su caso - Sin embargo, aún tengo que resolver un importante asunto - explicó seductoramente, al mismo tiempo intentaba tocar la mano de la rubia que de inmediato la retiro de su alcance, de repente tuvo la necesidad de mirar a cierto mesero, accidentalmente sus miradas cruzaron, pero él demostró que no le tomaba importancia.

- ¿Entonces que vas ordenar? - preguntó tajantemente el mesero hacia al joven que aún seguía temiendo que no fuera descubierto.

- Ah, lo que sea - respondió fastidiado para que no lo interrumpieran en su misión.

- Lo que sea, ¿eh? - dijo un tanto travieso el apuesto mesero y de inmediato pidió varias ordenes, Seiya se sorprendió al ver tanta comida en su mesa - ¿Qué es todo esto? - preguntó un tanto enfadado.

- Su orden señor, que lo disfrute - respondió con una encantadora sonrisa, posteriormente se retiró.

- Ya verá, tengo un excelente metabolismo, le quitaré esa sonrisa de su rostro - decía para si mismo mientras, empezaba a introducirse grandes cantidades de comida en su boca.

- Si me disculpas voy al tocador - Serena comentó, mientras se levantaba de la mesa, encontrándose adentro del baño para damas - "Ni siquiera le importa que este con él, Serena, deja de ser tan ilusa" - pensaba al mirar su reflejo en el amplio espejo - "El no siente nada por ti, yo soy la que siempre está tras él, esto es demasiado patético, ¿en que momento pensé que Darien se pondría celoso de Diamante?" - después de auto convencerse de ese hecho salió del baño a unos pasos su acompañante la interceptó.

- Serena - dijo él asustando a la rubia por la repentina aparición del joven - ¿Estás bien?, te estabas demorando mucho - comentó algo preocupado.

- Auhmm, si estoy bien, solo necesitaba refrescarme un rato me empecé a sentir un poco mareada - se justificó tratando de sonar natural.

- Es eso, ¿o porque él esta aquí? - mencionó acorralándola.

- ¿A quién te refieres? - preguntó bastante sorprendida.

- Darien Chiba - ante este nombre Serena abrió sus ojos ampliamente - Se que estás sorprendida, mandé que te investigaran, quería saber más de ti y de entre toda esa información venia esa historia -

- ¿Cómo pudiste? - preguntó en un temeroso susurro.

- También se que es un tonto por no darse cuenta de lo maravillosa que eres, no se como te puede gustar, si es un engreído - comentó un tanto enojado Diamante, mientras que la rubia se sentía muy tonta que le recordaran ese hecho - Olvídate de él Serena - mencionó dulcemente, y tomando su mentón para que lo viera a los ojos - Yo estoy locamente enamorado de ti princesa - declaró para después lentamente acercaba sus labios a los de la rubia la cual inmediatamente cerró sus ojos y trató de evitar el beso que no llegó a ser, ya que escuchó un estrepitoso golpe.

- ¡¿Oye tú que te crees?! - interrumpió furiosamente el menor de los Kou que le había soltado un fuerte puñetazo al peli plateado.

- ¡Seiya! - gritó fuertemente Diamante regresándole el golpe.

- ¡OIGAN, DEJEN DE PELEAR! - se escuchó decir de Serena, a lo cual fue inútil ya que entre ellos había empezado un generoso intercambio de golpes.

- ¿CREISTE QUE IBAS A SALIRTE CON LA TUYA? - dijo el menor de los Kou sin dar tregua a la pelea a pesar de que empezaba a salir sangre por su nariz y boca.

- ¿POR QUÉ NOS HAS SEGUIDO?, HAS IDO DEMASIADO LEJOS - mencionó el joven heredero que se encontraba en la misma situación que su contrincante, la rubia inútilmente trataba de separarlos, la gente empezaba a mirarlos con asombro y miedo.

- ESO ES ALGO QUE NO TE IMPORTA - contestó el joven cantante sin importarle que debía cuidar de su imagen, algunos meseros intentaron separarlos, pero hábilmente regresaban al altercado.

- ¡Paren, ya es suficiente! -estaba alarmada por la situación, desesperada por que la situación se detuviera, gritaba, suplicaba, pero al parecer ambos eran muy necios y querían que su palabra fuera la última.

- ¡BASTA! - se escuchó en varios rincones del lugar, todos dirigieron la vista hacia el dueño de esa fuerte y varonil voz, que hábilmente había logrado separarlos – En este restaurante estaba trabajando tranquilamente y ustedes dos están asustando a la clientela - comentó seriamente dando un buen sermón a los dos revoltosos jóvenes - Ustedes dos peleando, no es un agradable espectáculo - todos estaban atentos a lo que decía el apuesto mesero - ¿Podría ser…? - cuestionó mientras se acercaba a la rubia que se sintió intimidada por la presencia de Darien tan cerca de ella - ¿Podría ser que ustedes estén peleando por ella? - completó su pregunta viendo fijamente a Seiya y a Diamante.

- Eso es algo que no te incumbe - reprochó Seiya con molestia.

- Es algo entre nosotros dos - agregó Diamante incomodo por la interferencia de Darien - Además tú no estas interesado en ella, así que no te metas -

- Puede que tengas razón - comentó con ese desafecto que lo caracterizaba - Sin embargo… - continuo al mismo tiempo que con su brazo derecho abrazaba a la rubia y la acercaba más a él, sorprendiendo a los dos jóvenes, a su compañera de salón y a la misma Serena - Quiero que les quede bien claro, la persona que le gusta a Serena, SOY YO, no importa cuanto peleen, será inútil, por hoy he terminado, vámonos a casa - mencionó Darien a lo cual la rubia se quedó sin habla al mismo tiempo que era llevada por el apuesto mesero.

- Serena - mencionó Seiya al ver que la rubia era llevada por el arrogante mesero.

- Darien, espera - pidió Rei al ver que se iba con la rubia, sin embargo, el llamado de ambos fue inútil.

- "Al parecer le importa más de lo que yo pensaba" - pensó el joven heredero viendo a la pareja salir del restaurante.

La motocicleta del apuesto pelinegro hizo parada en la casa Tsukino, siendo Serena la primera en bajar del caballo de acero, se sentía un poco avergonzada por lo sucedido en el restaurante, pensaba que había grandes posibilidades de que su amado fuera despedido de su trabajo, aunque notaba que eso no parecía importarle.

- Lamento lo que sucedió en el restaurante - comentó dirigiendo su vista hacia el piso, sin notar la dulce mirada comprensiva del pelinegro que bajaba de su potente máquina.

- Cabeza de chorlito - mencionó con fingido enojo al mismo tiempo que cruzaba sus fuertes brazos, haciendo que la rubia lo mirara de frente, sin embargo, Serena empezó con una leve risa que fue aumentando - ¿De que te ríes? - preguntó curioso.

- De nada, solo tenia ganas de reír - intentó cesar su risa y no le quedó de otra que confesar su verdadero motivo del por cual sonreía - La verdad es que estoy muy feliz, ahora se que no me ignoras, sabes que aún me sigues gustando y no te escondes de mi - soltó ampliamente la carcajada que inevitablemente contagio al pelinegro - No te rías de mi - reprochó la rubia entre risas.

- Es demasiado gracioso - al fin Serena pudo admirar la bella sonrisa del pelinegro, la cual provocó que ella se sintiera más feliz.

Diamante llegó al lugar donde se hospedaba, bastante cansado, sin embargo, estaba tranquilo, a pesar de la situación por la que tuvo que pasar.

- ¿Ahora que te pasó? - preguntó su primo bastante alarmado por verlo en ese estado.

- Tuve una pelea, pero eso ya no importa - contestó al mismo tiempo se sentaba en un amplio sofá de piel que les proporcionaba el lujoso hotel.

- Te oyes muy desanimado - argumentó al mismo tiempo que lo ayudaba a curarse las heridas.

- Rubeus, es momento de regresar - dijo decidido sorprendiendo a su primo.

A pesar de ser domingo el aeropuerto estaba lleno de gente, unos salían y otros entraban al país, aunque algunos estaban para recibir y despedir, entre ellos esta Serena, Darien, Lita y Molly.

- Lamento las molestias que provoqué el otro día - decía el joven heredero, mientras se despedía de la rubia - Y disculpa por averiguar cosas que no debía -

- No te preocupes - respondió Serena con una sonrisa.

- Espero que seas feliz, si no es así, no dudaré en regresar - comentó con una sonrisa.

- Sigue tus sueños Lita – le dijo Jedite a la joven castaña - Y no te rindas en buscar tu felicidad -

- No lo haré - dijo con una sonrisa.

- Promete que cuidarás de Molly - mencionó Masato al pelinegro que no se separaba de su prima.

- No hay necesidad de decirlo - contestó seriamente.

- Se feliz Masato - dijo Molly con nostalgia, mientras que se escucha la salida del vuelo, anunciando que debían abordar.

- ¡HASTA PRONTO! - mencionaron los cuatro visitantes.

- ¡BUEN VIAJE! - respondieron los otros cuatro que los despedían.

En la oscuridad de la noche en donde solamente el amplio castillo era iluminado por una inmensa luna llena, se lograba divisar a una hermosa mujer de cabello rubio sujeto por dos coletas vestida con un hermoso vestido blanco, dando imagen a una bella princesa, sonreía ampliamente mientras tenia su mirada en la ventana que estaba abierta y la suave brisa jugaba con los cabellos dorados de la joven, de repente un caballero vestido con un smoking, un sombrero de copa y un antifaz cubriendo su rostro, abrazaba dulcemente a la princesa, y de su mano derecha sacaba una estrella que comenzaba entonar una bella melodía. Ella era muy feliz, porque ambos se amaban. En ese momento, se dio cuenta que ese hombre no era él, despertando de su sueño.

- ¿Te sucede algo Diamante, sientes que te rendiste muy pronto? - cuestionó el pelirrojo a su compañero de a lado en la área de primera clase.

- Estoy bien - contestó con una sonrisa asegurando que había tomado la decisión correcta.

- ¿Entonces? - preguntó nuevamente.

- Simplemente acabo de soñar con mi próxima pintura - respondió al mismo tiempo dirigía su mirada hacia la ventanilla admirando la nubes flotar…

CONTINUARA….

¡¡Capitulo de aniversario!!

Hola, así es, aproximadamente hace un año se publico esta hermosa historia que agradezco tanto comentarios y que sigan pendiente de ella, pronto llegaremos al desenlace, aun falta mas emociones, intrigas, risas y llanto, sean pacientes es lo único que pido, espero que hayan disfrutado este capitulo, algunas partes inspiradas en la canción Mientes de Camila, otras en la curiosidad que me carcomía, ¿Cómo seria Kelvin sin sus lentes?, jaja, nuestro dueto fue Sin miedo a nada-Alex Ubago & La Oreja de Van Gogh (la primera agrupación), algunos se sorprenderán del porque Diamante se fue, su etapa termino, en este caso Diamante creció en un ambiente tranquilo, armónico y pacifico, que en el caso de Sailor Moon que lo hizo ser un hombre rencoroso y caprichoso, quería marcar la diferencia entre estos dos, sin embargo los dos son encantadores y bien ¡por fin!, Darien dijo algo, una pequeña interrupción pero encantadora jajaja

Agradezco a mi amiga Naty que se encargo de la edición ansiando que hayan disfrutado de esta lectura

También a los comentarios de: varonesa, smoonangel, nahima-chan, PATRICIA CASTRO, Lucecita moon, tatika

Mas de 400 comentarios

Muchísimas gracias y como siempre

Deseándoles el mejor romance de su vida

Besos

Capitulo 25

"Prueba de Valentia"