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Sweet emotion
Capitulo 28
"El día que me quieras"
Todos los nombres son propiedad de Naoko Takeuchi y la historia es basada a la serie
Itazura na kiss creada por Kaoru Tada (q.e.p.d.)
Kotae wa itsumo watashi no mune ni...
La respuesta está siempre en mi pecho...
Nande daro anata wo eranda watashi desu
Mou tomaranai unmei sama kara kimerareta kedo
I believe mane dake ja tsumaranai no
You''ll be right!
Kanjiru mama kanjiru koto dake wo suru yo
¿Por qué? yo, quien te escogió
esto fue decidido en mi querido destino que no parará mas
creo que solo estoy imitando a alguien que se esta aburriendo
¡tienes la razón!
yo solo haré las cosas que puedo sentir como las siento
Bouken desho desho! HONTO ga uso ni kawaru sekai de
Yume ga aru kara tsuyoku naru no yo dare no tame janai
esto es una aventura, ¿cierto? ¿cierto? en el mundo donde las verdades se convierten en mentiras
me hare fuerte porque los sueños existen, no por motivación de alguien
Issho ni kite kudasai
Doko made mo juyuu na watashi wo mite yo ne
Ashita kako ni natta kyou no ima ga kiseki
Tashikana mirai wo
Tsukamou mirai wo
I believe you...
Por favor ven conmigo
mira hasta el fin, y libérame
El día de hoy, cuando el mañana se convierte al pasado, es un milagro
el futuro definitivo
agarremos el futuro
yo creo en ti...
(N/A, notas de la autora)
-dialogo-
"pensamientos"
Narración
Una noche después de la interpretación que había realizado para poder participar en el proyecto que Taiki estaba por plasmar en el Festival Escolar, decidió tomar ciertas precauciones pidiendo que sus ensayos fueran de cierta forma especial. Mientras la demás parte del elenco ensayaría por las tardes, ella lo haría por las noches, recibiendo instrucciones de la exigente coreógrafa.
- ¡DE NUEVO! - dijo en voz alta, mientras Mina cansada, después de dos horas de ensayo. La medianoche estaba por hacer su llegada - Queda muy poco para la presentación, además el hecho de que tú ensayes por tu parte complica aún más las cosas -
- Hay una explicación - mencionó mientras trataba de controlar su respiración, quería darle una razón por la cual no hacia su ensayo como las demás, solamente había una palabra para comprender ese motivo, Yaten, no quería ser descubierta por él antes de la fecha establecida desde su último encuentro como Venus.
-¡NO ME INTERESA! - gritó la mujer, paralizándola por un momento, era en verdad intimidante - Lo importante es que lo hagas a la perfección, sin importar el tiempo que nos tome -
- De acuerdo, hagámoslo de nuevo - se restableció de inmediato, manteniéndose firme, tomando nuevamente su lugar.
"Esta niña además de talentosa, tiene una gran determinación en su mirada, si sigue así, llegará a cumplir sus sueños", admiraba la forma en cómo la joven rubia lograba expresarse de una manera impresionante en el escenario, debía admitir que estaba ansiosa por ver los resultados.
Grandes nubes grises adornaban el cielo de Tokio, una joven de cabello corto negro y ojos violeta se dirigía de manera tranquila hacia su escuela, como pocas veces llegaría tiempo, era importante que fuera así, ya que varios días de que Sammy le diera asesorías finalmente se verían los resultados en los exámenes del parcial, paso a paso se acercaría a ingresar a la misma secundaria que el castaño, su rostro reflejaba serenidad pero al mismo tiempo denotaba alegría que su corazón desbordaba en cada latido, pero su andar se detuvo cuando vio a un grupo de niños en un callejón maltratando de manera cruel a un animal que maullaba fuertemente de desesperación.
- ¡Oigan, dejen en paz a ese pobre animal! -su furia logró llamar la atención de aquellos chiquillos.
- ¡Lárgate!, no es tu problema - contestó uno, aunque eran varios, en edad, Hotaru tenía la ventaja.
- No el mío, pero sí el de mi puño - la joven molesta ante tal reacción, le provocó que sacara ese lado violento que raramente mostraba, después de que les dio un buen escarmiento se dirigió hacia al animalito en el piso, un gato negro pudo distinguir al instante, con una bandita en la frente - Pobrecillo tiene la frente parchada - decidió quitársela y notó una marca que solamente había visto anteriormente, algo que la sorprendió enormemente – Pero, si eres…debo llevarte de inmediato a que te curen - con cuidado la tomó entre sus brazos para dirigirse directamente a una veterinaria cercana.
En el grupo C del segundo año de la preparatoria Juban, la primera hora estaba en su curso y para la mala suerte de los chicos se trataba de que esa clase era impartida por Akane Karasuma, la cual no dejaba de apuntar la nomenclatura de varias sustancias químicas que lo único que provocaba en algunos era sueño, algo que la pelirroja sabía de antemano, por lo cual dirigió su mirada hacia sus alumnos y notó que una rubia de cabello amarrado a un vistoso moño rojo estaba recostada sobre su pupitre.
- Yaten Kou, hágame el favor de despertar a su compañera - ante esta orden el peliplateado fijó su mirada hacia la joven en cuestión y vio que se trataba de Mina en los brazos de Morfeo.
"¿Por qué debo hacer esto?, que fastidio", - Oye despierta, estamos en clase - la movió levemente del hombro pero lo suficiente para hacerla regresar a la realidad. Ella abrió sus ojos con dificultad. Unas enormes ojeras debajo de sus hermosos ojos celestes, hizo que el joven frunciera el ceño.
- Minako Aino, aunque la clase no le sea de mucha interés por lo menos no tenga el descaro de dormir en mi clase, ¿de acuerdo? - mencionó la maestra en forma de reprimenda hacia la rubia que se sintió bastante apenada, no obstante necesitaba descansar de esa pesada noche.
- Lo lamento maestra - dio un fuerte suspiro sin notar que una mirada esmeralda se posaba sobre ella con una expresión molesta.
"Sigue siendo una tonta", concluyó Yaten, pero se aseguraría expresarle tal reflexión a la primera oportunidad que se le presentara.
Una hora más tarde Sammy había notado que la joven pelinegra no había asistido al examen de matemáticas que se rendiría a primera hora, se asomaba constantemente a la puerta a esperar a que ella hiciera su aparición, hasta que la campana señalaba el final de la prueba y le dio tiempo de salir por un momento del salón entre cambio de clases.
"¿Qué estará haciendo esta niña?, no puedo creer que aún no llegue, aún después de que tuve que invertir parte de mi tiempo dándole clases privadas y todo por culpa de la tonta de Serena", pensó molesto, sentía que le habían tomado el pelo, sin embargo no evitaba preocuparse, pero ese sentimiento desapareció cuando la vio apresurarse por los pasillos después de haber logrado cruzar la barda de la escuela sin ser vista, por lo cual se notaba su vestimenta algo empolvada y su aspecto bastante cansado por la carrera que tuvo que tomar para lograr llegar - Hotaru, ¿Por qué llegas tarde?, en el examen venia lo mismo que estudiamos, hubieras sacado 80 puntos - le gritó mientras la pelinegra trataba de estabilizarse.
- Yo…yo me quedé dormida, estaba muy nerviosa que no pude dormir anoche - dijo cabizbaja mientras trataba de dibujar una sonrisa para despejar un poco de tensión, pero en el miembro más joven de los Tsukino le pareció una muestra de cinismo por parte de pelinegra - La alarma sonó, y yo no logré despertarme - desvió su mirada al tiempo que ponía algo de su cabello detrás de su oreja.
- ¿Todo el tiempo que has dedicado para estudiar, para nada?, ¿Crees que con sólo decir que no te pudiste levantar temprano, arreglas las cosas?, ¿crees que soy un tonto?, perdí mi tiempo tratando de enseñante, porque según tú quieres entrar a la misma escuela que yo, pero con tu actitud no mereces ni siquiera intentar hacer el examen de admisión - esas palabras hirieron enormemente a la joven que solamente se quedó parada sin poder decir algo más, por lo cual más tarde decidió ya no entrar a las siguientes clases y mejor dirigirse a su casa.
Mina salía de su clases bastante exhausta tenía tantas cosas en mente: planes por realizar como lo era llevar a su equipo a ganar el campeonato nacional, tratar de no bajar sus notas y sobre todo la interpretación que realizaría el día del festival, allí es donde le diría al peliplateado sobre la identidad de Venus, se debatía el nerviosismo y la euforia por estar arriba del escenario, estaba tan absorta en sus pensamientos que el delicioso aroma de rosas que provenía de un hermoso ramo frente a su cara la hizo aterrizar de su divagación.
-Takano - reconoció la rubia detrás de esas flores rojas, a un joven universitario de tez blanca, ojos color escarlata que se adornaba con unas gafas, cabello rojizo, bastante apuesto, con un semblante amable pero a la vez coqueto.
- Hola Mina, te traje estas rosas para convencerte al fin de que salgas conmigo - tomó la mano de la joven para besarla del dorso, ella se sentía alagada pero no era el momento indicado para recibir tal oferta.
- Pierdes tu tiempo si piensas que saldrá contigo - se escuchó decir de un joven de melena rubia y ojos verde jade, de la misma edad de Takano, pero vistiendo con un estilo más informal.
- Torashima - la rubia se sorprendió de tal suceso, no esperaba que dos de sus más fervientes admiradores se riñera por alcanzar su afecto.
- ¿Me seguiste? - cuestionó molesto después de depositar el hermoso ramo en las manos de la rubia.
- Claro que no. Mina, ¿verdad que saldrás conmigo y no con este mequetrefe? - dijo de forma elegante el rubio acercando su rostro a la de la joven que se había quedado sin palabras.
- Oye, ¿a quién le dices mequetrefe?, Mina, no te va a elegir, ¿no es así hermosa? -
- Anda preciosa, di con quién de nosotros dos quieres salir -
- Chicos - sonrió de manera dulce y trató de sonar bastante calmada - Por ahora no saldré con ninguno de los dos, lo lamento mucho - su decisión no se le podía objetar cosa alguna, aunque ambos quisieron escuchar una clara explicación, la mirada de la rubia decía que había alguien clavado en su corazón y decidieron respetar su silencio.
- De acuerdo Mina - el suspiro de Takano fue la despedida para después caminar por los pasillos y hacer su retirada.
- Me rendiré cuando vea en tus ojos la felicidad plena.-dijo Torashima conforme a una inoportuna derrota, debía admitir tanto él como su a compañero que la actitud de Mina había cambiado y era momento de retirarse, guiñó su ojo para desearle la mejor de las suerte, para posteriormente salir del lugar.
- Después de que te la has pasado llorando por ese chico, ¿te das el lujo de rechazar dos citas?, si que te encanta vivir aferrada a alguien - una molesta voz se hizo presente algo que Mina no tenía previsto, nuevamente había escuchado una charla que no le correspondía presenciar.
- ¿Cómo puedes saber que he estado llorado por alguien?, ¿acaso me has visto? – Trato de cuestionar con algo de dificultad ya que un nudo en la garganta se estaba formando de una manera inevitable.
- Es lógico, esas ojeras y tus ojos rojos te delatan, claramente dicen que has llorado por las noches por él - de cierta forma no entendía porque estaba reprochándole tal cosa, si en realidad sólo quería hacerla ver como una tonta.
- Yo en realidad - se acercó a él quedando frente a frente, con la respiración algo agitada, pero tratando de estabilizarse - Olvídalo, no es nada importante - se alejó rápidamente, mientras su cabeza nuevamente daba vueltas, para nada comprendía este tipo de encuentros: "Por un momento pensé en decirle todo, sin embargo aún no debe saberlo, sólo espera Yaten, sólo espera."
Souchi Tomoe atendía la tienda Full Moon, el gran sueño de su difunta esposa debía seguir vivo, antes, apenas unos años atrás, mientras él fabricaba los curiosos objetos que se vendían allí, ella, su mujer, atendía gustosamente a la clientela, en su ausencia, su pequeña hija hacia ese trabajo como lo hacía su madre, era una hermosa herencia para ella. La campanilla de la puerta sonó anunciando una visita, pero no imaginaba ver a su hija empapada de lágrimas.
- ¿Qué sucede Hotaru? - preguntó cariñosamente a su hija.
- ¡Papá! - ella de inmediato se lanzó a sus brazos, mientras que él amorosamente la estrechaba dejando que se desahogara - Él me odia papá… él me odia-
- No digas eso - la separó un poco para verla tiernamente a los ojos, le regaló una sonrisa al tiempo que secaba sus lágrimas - ¿Cómo alguien puede odiar a una niña tan linda como tú? -
- Pero a Sammy… a él no le agrado - sus manos se toparon con su cara tratando de ocultar su tristeza.
- Dime, ¿Qué fue lo que sucedió? - la tomo de los hombros, convenciéndola finalmente de relatar la historia desde el momento que dio un paso afuera de su casa.
Después de un largo día, una joven rubia de dos coletas llegaba a la comodidad de su casa, ya podía saborear la deliciosa comida preparada por su mamá para después intentar hacer su tarea, raramente finalizaba con alguna ya que siempre se distraía vigilando a cierto huésped, era inevitable no admirar su presencia, pero no imaginaba que al llegar a su casa, viera tanto a su madre y a su hermano en la sala tratando de mimar a la gata que estaba recostada en el sofá, tenia vendas en sus patitas, mientras que Artemis hacia lo mismo en cuidarla.
- Pobre Luna - dijo mamá Ikuko, mientras su hijo seguía acariciándola delicadamente.
- Creo que no deberíamos dejarla salir - mencionó Sammy bastante angustiado por el estado de la minina.
- Pero su naturaleza es explorar su entorno, no podemos hacer mucho al respecto - contestó su madre, no evitando hacer un gesto de impotencia.
- ¿Qué le pasó a Luna? - preguntó la recién llegada agachándose junto al sillón para ver de cerca a la gata.
- Se lastimó, pero no sabemos cómo - contestó su mamá, cuando llegamos ya estaba así, y al parecer alguien la llevó al veterinario -
- ¿Quién fue?, ¿Quién la llevó al veterinario? - volvió a interrogar Serena, estaba interesada para agradecerle a esa persona.
- No sabemos - respondió Ikuko ya que también tenía la misma intención que su hija hacia esa persona ya que para ellos, la pequeña Luna era un miembro más de la familia
- Ni siquiera pude darle las gracias - mencionó abiertamente ya que él apreciaba mucho a la gatita- Tranquila Luna, yo cuidaré de ti - su hermana lo miraba detalladamente, le era muy raro ver a su hermano comportarse de una manera tan tierna hacia alguien.
-Oh, por cierto, ¿Cómo les fue a ti y a Hotaru en el examen? - recordó la rubia que notó al instante el cambio drástico de semblante en el rostro de su hermano.
- La muy tonta llegó tarde - dijo molesto, pero al momento un recuerdo de ella vino a su mente en donde ambos se dedicaban enteramente al estudio.
- ¿Cómo?, eso es imposible - Serena se sorprendió por tal declaración, aunque notó que su hermano no quería hablar más del tema. "Creo que tendré que hablar con ella, debe haber una buena explicación del porque no llego al examen."
Faltaba cada vez menos para el evento escolar más importante del año, después de una pesada jornada de ensayos, la pelinegra lo que más deseaba era tomar un refrescante baño y recostarse cómodamente en su cama, pero al ingresar a su habitación, no esperaba ver sentada, de espaldas a una joven rubia llorando desconsoladamente.
- ¡¿Cómo pudo pasar esto? - decía entre sollozos - No es justo para Hikaru ¡NO! -
- ¡Oye! - Mina puso atención al llamado de Rei, la cual descubrió la causa de su llanto - ¿Qué haces con mi tomo 5 de Moe Kare! - le arrebató de las manos su manga, mientras que la rubia se secaba el llanto - No es posible, apenas lo compre ayer y aún no lo he leído. -
- Lo siento, no puedo evitarlo, a Serena y a mí nos encanta esa historia, cuando lo termines de leer, ¿me lo prestas? - la rubia sin afán de molestarla, fervientemente le pedía ese favor de una manera tan natural que la pelinegra no entendía.
"Esta niña, a pesar de que he tratado mal a su amiga, pareciera no importarle", -¿Qué te trae por aquí? – Rei dijo algo agresiva, intentando ser amable.
- Bueno yo…- no terminó de dar su explicación debido al ruido de la puerta corrediza de la habitación de la doncella del templo.
- Señorita Rei, al fin llegó a su casa - la coreógrafa venia acompañada de Ann, que se ausentaron para admirar el gran paisaje que ofrecía el templo Hikawa.
- Hermana Angela, podría decirme, ¿Qué significa esto? - la pelinegra no entendía el porqué de esa inesperada visita, sin embargo, ella esperaba resolver esa duda, por lo cual se acomodaron para iniciar con aquella explicación.
- Como ustedes saben, el Festival es en menos de una semana, por lo que he visto en los ensayos nos les puedo asegurar que tendrán éxito si seguimos así -
- ¿A qué se refiere? - dijo la francesa, consternada, ya que sabía en carne propio lo exigente que eran los ensayos.
- Pero lo hemos hecho según como usted lo pide - destacó la pelinegra con furor.
- Es por mi culpa, ¿no es así? - dijo Mina culpable ganando la mirada de las demás pero no había reproche alguno.
- Es cierto Mina, ¿Por qué has preferido ensayar por las noches? - mencionó Ann con curiosidad algo que también Rei le empezaba a surgir.
- Ella ha tenido sus razones - declaró la coreógrafa ganando nuevamente la atención de las jóvenes - El motivo por el cual las he citado aquí, es para que se conozcan más a fondo, el número que van a realizar es un trabajo en equipo, no sólo van a cantar sino también van a tener una conversación en el escenario y la gente debe notar eso - después de dar esa razón se levantó de su asiento para dirigirse a la puerta - Les doy dos horas, Mina debe ensayar -
La hermana Angela salió de la habitación, en donde los primeros diez segundos fue de total de silencio, hasta que Ann se atrevió a hablar, presentarse y hablar de sus gustos, Mina prosiguió con lo mismo, hasta que Rei hizo lo mismo, con el transcurso de los días iban descubriendo algo nuevo en ellas, así fue naciendo una amistad que solamente ellas conocían.
- ¿Alguna vez no han sentido, que por algún motivo deben de ocultar quien son realmente, simplemente para que esa persona se fije en ustedes? - dijo un día Mina en una de sus últimas reuniones en el templo Hikawa, esa pregunta hizo que la pelinegra pensara en ese joven castaño y la dolorosa despedida que le otorgó entre la bruma matutina - Esa, por así decirlo es una razón por la cual ensayo por las noches, él no debe de descubrirlo hasta el día del Festival - Tanto Ann como Rei, miraron a Mina de manera comprensiva, sobre todo esta última ya que en el fondo ella misma vivía escondiéndose tras una máscara, además algo la impulsaba a ayudarla.
Días antes del esperado evento, Serena citó a la joven de ojos violeta en el Crown. Llevaban varios minutos en ese lugar y Hotaru tenía la vista hacia un punto fijo, la rubia de dos coletas trató de llamar su atención agitando su mano enfrente de su cara.
- Ah perdón Serena, ¿ya trajeron nuestro pedido? - aterrizó abruptamente a la realidad.
- De hecho, hace un minuto, ¿Qué te sucede Hotaru?, ¿Por qué no llegaste el día del examen? -esto le dio la oportunidad a Serena de formular aquellas preguntas que revoloteaban en su mente.
- Fue mi culpa - la joven apretaba su falda gris mientras evitaba que su mirada la delatara ante algo que ocultaba - Desde ese día no he ido a la escuela. -
- ¡¿Cómo? - Serena estaba alarmada y sorprendida.
- Mi papá decidió contratar a maestros particulares, así ya no molestaré a Sammy. – la niña estaba sumamente triste, los recuerdos se arremolinaban en su pequeña cabeza, en especial las palabras hirientes del hermano de Serena.
- Él es un testarudo, pero la verdad es que, desde ese día, no habla mucho como lo hacía antes, incluso ha dejado de decirme Serena tonta. -
- Debe seguir molesto, será mejor dejar las cosas así. -
- No digas eso, ya se le pasará - la rubia trataba de animarla, pero su preocupación retornó al ver que Hotaru se levantaba de su asiento.
- Lo lamento Serena, pero es lo mejor, toma - la joven le extendió una tarjeta - Esa es mi dirección por si algún día quisieras visitarme, eso me alegraría bastante. -
- Pero Hotaru… -
- Muchas gracias por todo, hasta luego - se inclinó para rápidamente regalarle una sonrisa y retirarse del lugar.
"Se veía muy triste." Al final del día, la rubia no estuvo satisfecha con el resultado.
Las enormes escalinatas le anunciaban que su recorrido sería bastante largo, pero sabía que ningún camino era demasiado largo si se llega a lo que uno más quiere, esa era lo que pensaba de manera optimista, esbozó una sonrisa al subir cada peldaño de aquella escalera, tenía la gran ventaja de que se ejercitaba diariamente y esa labor no se complicaría, pero debía admitir que no había visto unas escaleras tan largas, ni siquiera en Kanagawa.
Las tres jóvenes se dedicaban a convivir, como lo hacían últimamente y se volvía en una agradable costumbre. Sin embargo cierta joven de cabello oscuro no lo admitía abiertamente y más cuando cierta rubia de dos coletas era mencionada por Mina cada vez que relataba alguna divertida anécdota protagonizada por ambas. Momentos después distinguieron dos voces. Se trataba del abuelo y la otra voz era varonil pero a la vez jovial y calmada.
- ¿Quién será ese chico? - preguntó con curiosidad Ann al entreabrir la puerta que daba hacia los jardines del templo.
- No tengo idea, pero es muy guapo – mencionó Mina con una mirada que destellaba emoción y admiración por aquel joven de hermosa sonrisa.
- ¡Oye!, ¿tú nada más piensas en chicos? - Rei la amonestó por tal actitud, no tuvo tiempo de decir más, ya que su abuelo junto con ese joven se acercaban a la puerta de su habitación pasando por alto la curiosidad del trió de jóvenes.
- Rei, este joven ha venido desde muy lejos para hablar contigo - aquel joven de mirada amatista se dedicó a sonreír algo que era algo digno de contemplarse.
- Sí me permiten, me gustaría hablar con usted un momento a solas - sin decir más, tanto Ann y la rubia que no dejaba de ver al recién llegado tuvieron que retirarse a pesar de que una enorme curiosidad nacía, ya estando ambos pelinegros a solas, la joven doncella quería resolver el misterio de una vez.
- ¿Quién eres y qué es lo que necesitas? - fue demasiada directa, algo que aquel joven no le incomodaba, al contrario era algo que le gustaba.
- Quien soy, eso no es lo importante, pero esto sí - lanzó la sección de sociales del periódico nacional sobre la mesa, con duda, Rei lo sostuvo en sus manos y asombrada vio la foto de su amigo de la infancia, junto a él a la elegante taiwanesa, a simple vista parecían una pareja sublime.
- Nicholas - mencionó en un audible susurro, mientras su corazón se aceleraba y sus ojos estaban a punto de derramar un par de lágrimas al leer que se celebraría una fiesta donde se anunciaría su compromiso, pero era en la misma noche del festival escolar.
- Debemos impedir que ese compromiso se realice - dijo con seriedad y determinación aquel misterioso joven.
- Pero, ¿Cómo? - no pudo sostenerse mucho tiempo de pie y se sentó sobre su cama viendo hacia al vacío.
-No te preocupes, hallaremos la forma, simplemente hay que organizar un detallado plan. -
- Pero no entiendo, ¿Quién eres?, ¿Por qué quieres que ese compromiso se rompa?, ¿Qué te hace pensar que yo quiero hacer lo mismo? - ese joven parecía ver a través de sus pensamientos y era algo que la perturbaba, sin embargo tenía una sonrisa amable que le transmitía confianza.
- Tengo una buena razón para querer que este compromiso se rompa, en cuanto a ti, presiento que tu corazón lo desea más que tu razón - era verdad, la voz de su razón le pedía sensatez al decirle que dejara que las cosas tomaran su curso, opacando el anhelo que día a día el corazón le exigía a gritos.
- ¿Qué tanto dicen? - preguntaba con insistencia Ann a la rubia que tenia pegada su oreja en la puerta corrediza evitando ser descubiertas.
- No lo sé exactamente, pero al parecer hablan de un compromiso, ¿pero de quien? - no le dio tiempo de analizar esas palabras, cuando la puerta corrediza se abrió, descubriéndose así que ellas estaban escuchando parte de la conversación, el joven visitante solo se limitó en sonreír, mientras que Rei tenía el entrecejo fruncido con una mirada furiosa dirigida especialmente hacia la rubia que parecía ser la más culpable en aquella escena.
- Me retiro, no lo olvides, estaré allí si decides finalmente hacerlo, con su permiso señoritas, que pasen un buen día - el apuesto pelinegro se retiró dejando un silencio sepulcral, un escalofrío que recorrió por la espalda de Mina por efecto de la mirada de la morena.
- ¿Sabes que es de muy mala educación escuchar detrás de las puertas? - se acercó a ella mientras que la rubia trataba de formular una disculpa adecuada.
- ¡No lo puedo creer!, Nicholas Kumada se casa - la exclamación de Ann al ver aquella sección de sociales llamo la atención de la rubia al tiempo que Rei nuevamente se quedaba congelada ante esa idea, algo que de inmediato notó Mina y más al ver como la doncella se acercó a la francesa y le arrebató el periódico que tenía en sus manos.
- Quiero estar sola - dijo cabizbaja pero al ver que ninguna de las dos reaccionaba tuvo que tomar otras medidas - ¡Váyanse! - ambas sin ninguna explicación por parte de Rei. Se retiraron pero bajo lo sucedido actualmente Mina hacia sus conjeturas.
"No lo entiendo, se supone que a Rei le gusta Darien, pero desde la salida de Nicholas ella ya no es la misma, ya no molesta a Serena y ahora con el compromiso de Nicholas, ahora, ¿quiere evitar que se case?, pero, ¿Por qué?, ¿acaso ella….?"
- Mina - la rubia se ubicó en la realidad, prestándole atención a Ann - Estaba pensando en ir ensayar contigo la última noche antes de los preparativos del festival, así nos acoplaremos más para la presentación, ¿Qué te parece? -
-Me parece una grandiosa idea, gracias - ambas compartieron una sonrisa, sin tocar el tema con respecto a la doncella del templo.
Una noche antes del gran Festival Escolar, los alumnos de la preparatoria Juban se quedaban trabajando hasta tarde para los preparativos, se esmeraban enormemente para que fuera todo un éxito, aunque cansados, el ambiente entre los pasillos era de euforia y alegría, en el caso de Serena no era la excepción, a pesar de que frecuentemente estornudaba, su cabeza parecía mas pesada de lo normal y que los escalofríos eran constantes, no dejaba su labor de realizar los carteles para la cafetería.
-¡Achu!, creo que me dará un catarro o algo así, sin embargo, ya terminé - se decía mientras limpiaba su nariz y tomando un respiro.
- Chicos - la voz de Mina resaltó en el aula mientras salía vestida con un curioso traje de mesera, uniforme que había realizado Lita para la ocasión - ¿Y bien, como me veo?- preguntó, a la vez que modelaba con gracia y se ganaba varias miradas de admiración, aunque no percibió la de cierto ojiverde.
- Bueno, esta es la muestra, pero así es como quedarán - dijo mientras el delegado de la clase pasaba una mano por su hombro en señal de apoyo.
- Te quedaron muy bien - ante las palabras de Andrew, ella no evitó sonrojarse, algo que la rubia de dos coletas le alegraba de sobremanera, ver a dos de sus mejores amigos juntos al fin.
- No cabe duda que una modelo tan bonita como yo, le queda toda la ropa, yo seré la señorita más bonita de esta cafetería - su modestia no se dejo entrever, pero debía de admitir que estaba ansiosa por participar en la cafetería además de la presentación que tendría posteriormente sobre el escenario.
- JA,JA,JA, Yo también me veo muy bonita con este traje - Serena también lucia el uniforme mientras que las miradas de los demás era de asombro, ya que ninguno se dio cuenta en qué momento se había puesto la vestimenta, sin embargo había notado algo particular - ¿No creen que están muy anchos en las caderas? -
- Bueno, es que todos los hice a la medida de Mina - la declaración de la castaña provocó asombro entre los alumnos del salón C.
- ¿Se están buscando una pelea, verdad? - la joven intérprete parecía no tolerar las criticas que llegaran a surgir por parte de sus compañeros, pero el sonido de una canción se hizo escuchar en el aula provocando acelerados latidos en el corazón de Mina.
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Dakishimetai no sa
- Por cierto, ¿donde están Seiya y los demás? - dijo Serena al percatar la ausencia del famoso grupo juvenil de la temporada.
- Están ensayando debido a que van a cantar mañana en el festival -
- Amy - se escuchó decir de Lita, después de que la joven de cabello corto dio una razón por la ausencia de los Three Lights, ante esto los pensamientos de Mina se remontaban en aquel joven de mirada fría de color esmeralda, pero a la vez su cálida mirada cuando ella tomaba la identidad de Venus, su corazón vibraba de emoción pero el miedo la invadió algo que la hizo sentir inquieta haciendo que saliera del salón.
- Mina, ¿A dónde….?, ¡Achu! - la rubia de dos coletas al no completar su pregunta se resignó a desconocer el rumbo de su amiga - Waa, sera mejor que me vaya a casa - mientras ella tomaba esa decisión, no imaginaba que su amiga encontraría en una de los pasillos a una joven pelinegra meditando a través de la ventana mientras dejaba entrar el aire fresco.
- Si dejas la ventana así, pescarás un resfriado como Serena - su mirada se dirigió a la rubia que estaba de pie con un semblante amable.
- No entiendo, a pesar de que he tratado mal a tu amiga, nunca te has dirigido molesta o enojada conmigo -
- Sé que has cambiado Rei - la rubia se dirigió hacia la ventana para mirar el exterior y las actividades que se realizaban afuera debido a los preparativos - No me preguntes como lo sé, pero sé que es verdad - el silencio se presentó a cortesía de la pelinegra - Sabes, yo estuve viviendo un tiempo en Inglaterra, allí conocí a un muchacho del cual me enamoré, sin embargo él estaba enamorada de mi mejor amiga, yo regresé a Japón y recientemente ella vino a visitarme para decirme que se casarían - ante esta confesión, Rei no entendía el porqué de esas palabras - No sé, tal vez si él me hubiera amado como yo lo amé hubiera hecho todo lo posible por evitar que se casara con ella, porque sabría que en la lucha no estaría sola, él siempre estaría conmigo -
- ¿Por qué me dices todo esto? - la pelinegra entendía el sentido de aquellas palabras, pero no las intenciones que tenia Mina
- Quiero que seamos amigas y presiento que si le das la oportunidad, Serena y tú serían grandes amigas - después de eso se retiró del lugar, dejando a Rei algo indecisa, pero a partir en adelante escucharía más a su corazón.
La joven de dos coletas estaba ubicado en su habitación arreglando el traje de mesera para que quedara a su medida, con un paquete de pañuelos y la radio con la canción más sonada en Japón Search for your love de los Three Lights seguía manteniendo esos pensamientos positivos para ese grandioso día de festival, sin importar su resfriado, trataría de disfrutarlo al máximo, pero lo que en verdad le robaba una de sus mejores sonrisas era la imagen de cierto ojiazul que dormía en la parte de arriba de su habitación.
- Seguramente ya está dormido - se dijo a si misma mirando hacia al techo, hasta que el sonido de la ventana la alertó, alguien estaba aventado piedras a su ventana, retiró sus rosadas cortinas para divisar en la puerta de su casa la figura del más joven de los Kou, se puso un abrigado suéter ya que solamente vestía su pijama, abrió su ventana para dirigirse al balcón.
- Hola - saludó él con una brillante sonrisa, estaba ansioso por ver a la joven y no quería esperar al día siguiente.
- Seiya, espera allí enseguida bajo… -
- No te molestes, me conformo con sólo ver tu hermoso rostro - esta declaración salió de lo más hondo de su corazón en verdad estaba encantado por la imagen de la joven.
- Pero que extraño jovencito, los jóvenes que espían a una señorita en su habitación se les llama mañosos - sin embargo, ella no lo tomó muy enserio y sólo se dedicó a sonreír, algo que contagió a su visita.
- No digas tonterías, cabeza de chorlito – fueron interrumpidos por el visitante, desde la pequeña ventana de la parte más alta de la casa
- Darien, ¿Acaso estabas escuchando nuestra conversación? - la joven mencionó con nerviosismo mientras que la oscuridad de la noche evitó que la rubia notara el leve sonrojo que incendiaba las mejillas de su huésped.
- Ja, ¿y a mí que me va importar todo lo que dicen?, sin embargo - dirigió una amenazante mirada hacia el joven cantante - No es hora para hacer visitas, hay gente que quiere dormir y que no nos interesa para nada su conversación. -
- Él vino a visitarme a esta hora porque no tenía tiempo por sus ensayos, ¡Achu! - ambos pelinegros comenzaron a preocuparse por la salud de la joven.
- Será mejor que me vaya, me dio gusto verte, cuídate bombón - él notó de inmediato la molestia que sentía Darien ante su presencia, aunque también pensaba en la salud de la rubia.
- Hasta luego Seiya, nos vemos mañana en el festival - ella se despidió gentilmente con una sonrisa hasta que la figura del cantante se alejo del lugar.
- Será mejor que entres cabeza de chorlito, en cualquier momento podría llover - mencionó el pelinegro al tiempo que la mirada celeste de la joven se posaba sobre sus ojos zafiro y parecían perderse en un mundo donde lo demás no existía, en donde lo demás no importaba, pero Darien al notar eso desvió su mirada y entró a su habitación - Buenas noches - al cerrar su ventana dio un fuerte suspiro. No sabía si la decisión era lo correcto o no, sin embargo, el tiempo seguía corriendo.
El gran día había llegado, pero Serena parecía no haber mejorado mucho y para colmo de males el clima parecía estar en su contra, el cielo estaba totalmente nublado y había algo de viento. Salió de su casa lista para la jornada.
- ¡Achu!, Buaa, ¿Por qué tuve que enfermarme hoy? - mencionó algo desanimada.
- ¡Serena! - su hermano la alcanzó afuera de su casa con su almuerzo que había dejado sobre la mesa de la cocina - Olvidaste esto - Luna salió a su lado bastante mejorada mientras se estiraba y ronroneaba alrededor del más joven de los Tsukino.
- Al parecer ya está mejor - dijo la rubia alegre al tiempo que observaba que Artemis se acercaba al lado de la gata negra.
- Sí y no he sido el único que la ha cuidado - mencionó bastante tranquilo y satisfecho por la recuperación.
- ¿Sabes que Hotaru ahora está estudiando con profesores privados? - Serena quiso retomar el tema que se dejo incluso días pasados.
- No me interesa. – contestó molesto, pero su hermana no descansaría hasta hacerlo entrar en razón.
- Ella está muy triste, no quiere que tú estés enojado con ella, por eso ella no ha ido a la escuela -
- ¡Suficiente!, no me interesa saber si ella va o no a la escuela -
- No seas tan cruel, te aseguro que ella tuvo una buena razón por la cual no asistió al examen - ante esto se presento el silencio.
- Oh!, ¿Eres Luna? - se escuchó decir de una hermosa joven de alrededor de veinticinco años, de ojos aguamarina, cabello azul claro amarrado a una coleta dejando un mechón en su rostro que le daba un tono inocente y tez blanca que asemejaba a una bella figura de porcelana, se agachó a la altura de la gata mientras le acariciaba el lomo con ternura, se dejaba entrever su amor hacia los animales ya que hizo lo mismo con el gato blanco - Has mejorado bastante ya puedes caminar, me alegro mucho -
-¿Cómo conoces a Luna? - Serena formuló aquella pregunta que Sammy tenía atorada en su garganta por el asombro.
- Con una hermosa luna en la frente es fácil de acordarme, soy veterinaria, mi clínica se llama "Ojo de pez" esta cerca de aquí - se puso de pie cargando a la gata sin ningún problema.
- Entonces, ¿usted fue quién curó a Luna? - el hermano de la rubia preguntó lleno de curiosidad, estaba ansioso por saber quien había ayudado a la curación de la gata.
-Sí, fue hace como dos semanas más o menos - contestó tratando de hacer memoria - ¿Acaso no lo sabían? - cuestionó bastante sorprendida.
- No, no sabíamos - respondió Sammy, parecía que había cabos sueltos en todo este asunto.
- Cuando llegó ella estaba vendada - dijo la rubia de dos coletas mientras se acercó a acariciar a la gata que aún estaba en brazos de la joven veterinaria.
- ¿En serio?, una jovencita de cabellos negros y ojos violetas me trajo a Luna, ¿no es hermana de ustedes? - ambos jóvenes lo negaron - Oh, entiendo, ella me llevó a Luna, estaba bastante preocupada por las heridas que le hicieron un grupo de niños y más ahora que está preñada -
- ¡¿Cómo? - dijeron en unísono los hermanos Tsukino.
- Así es, recuerdo que aquella jovencita estuvo cuando la estaba curando y examinado, siempre la estaba apoyando, diciéndole que todo iba a estar bien y que se esforzara, fue adorable, se notaba que apreciaba mucho a Luna -
- Debo ir a buscarla - exclamó Sammy pero se notaba confundido ya que no sabía exactamente donde vivía la joven de cabellos negros y enigmáticos ojos violetas.
- Toma, aquí está su dirección - de inmediato Serena sacó de su billetera la tarjeta donde tenía apuntada la dirección de Hotaru, su hermano la tomó y empezó a correr a una velocidad increíble, hasta que llegó a una hermosa mansión, no podía creer lo que veían sus ojos, revisó mil veces la tarjeta y no había equivocación alguna, la mansión misma indicaba que era propiedad de los Tomoe, tocó el timbre y en el intercomunicador se escuchó la voz de una señorita.
- Residencia Tomoe, ¿en qué puedo servirle? -
- Mi nombre es Sammy Tsukino y solicito ver a Hotaru, es algo muy importante - dijo de manera apresurada pero sin dejar de ser cordial.
- Permítame un segundo - hubo un par de minutos de silencio que para el castaño se le hicieron una eternidad - Lo siento joven, pero por el momento no puede atenderlo -
- Pues dígale, que no me moveré de aquí hasta que me reciba - declaró fuertemente sin notar que Hotaru se asomaba a través de la ventana de su habitación, pensaba que Sammy aun seguía molesto con ella y que sólo había venido para seguir reprochándole por no haber ido al examen.
- Señorita, el joven de afuera dice que no se irá hasta que usted lo vea - mencionó la joven sirvienta de cabello corto rubio ondulado y ojos color carmesí.
- No lo creo, pronto lloverá y preferirá irse a casa - contestó con una sonrisa aunque en el fondo deseaba que se quedara allí, quería verlo unos instantes más antes del adiós definitivo a pesar del dolor que esto le causaba.
La escuela Juban estaba disfrutando del festival, el clima no opacaba la alegría entre los alumnos, después de la presentación del grupo Three Lights, uno de los integrantes merodeaba por los pasillos detrás del escenario del auditorio, deseaba encontrar una pista, algo que le indicara la presencia de Venus, pero la única persona que encontró fue a una joven rubia que terminó con su turno en la cafetería, se pararon uno enfrente al otro, él con sus manos en la bolsa de los pantalones, mientras que ella sostenía varios vestuarios en sus manos.
- ¿Qué haces aquí? - preguntó algo molesto, de manera soberbia pensó que la joven lo estaba siguiendo - Todas son iguales, una buenas para nada - decidió seguir su camino.
- ¡Por si no lo sabías, este es mi sueño! - exclamó fuertemente, Yaten vio en la rubia bastante determinación en su mirada, algo que nuevamente lo incomodaba.
- ¿Ser parte del staff?, pues que sueño tan raro - mencionó con burla, restableciéndose y no darle mucha importancia a lo dicho por la joven.
- Yaten que bueno que te encuentro - el hermano mayor del peliplateado llegó al encuentro, saludando a Mina, para posteriormente llevarse al temperamental joven, mientras que la rubia llegaba al camerino donde Rei y Ann estaban por vestirse, notando el semblante contrariado de la joven.
- Mina, ¿te sientes bien? - la francesa preguntó mientras veía como la rubia se sentaba enfrente del tocador y se reflejaba en el enorme espejo.
- No te preocupes, estoy bien, será mejor prepararnos, la obra ya empezó y nos queda poco tiempo -Sin dar seguimiento al tema, el trió de jóvenes se vistieron y se maquillaron como es debido, minutos antes de la presentación sonó la puerta del camerino, Rei al ser la primera en estar lista abrió y se sorprendió al ver a Serena.
- Rei - mencionó asombrada, no esperaba encontrarla allí, todavía recordaba aquella excursión donde accidentalmente escucha la conversación que tuvo la doncella del templo con Darien.
- Serena - la pelinegra supuso que la joven de dos coletas iría a ver a Mina ya que era su amiga.
- Ah hola, ya estamos por salir, Serena irás a vernos, ¿verdad? - Mina saludó a su amiga, llevaba su cabello atado a una coleta y una gran capa cubría su vestuario al igual que las demás.
- Chicas, ya es hora - la coreógrafa anunció provocando nerviosismo entre las jóvenes y preparándose para salir a escena.
- Hagan su mejor esfuerzo, ah! y Rei - la rubia de dos coletas sonrió dejando atrás las riñas que tuvo en el pasado - ¡Rómpete una pierna! - elevó su brazo con euforia, las chicas, incluyendo a Rei sonrieron, acto seguido la rubia dio un fuerte estornudo que no evito preocuparlas.
Yaten Kou estaba sobre el escenario el telón estaba abajo, pero divisaba un escenario que lo situaba en los inicios del siglo XX, donde se realizaba reuniones de la alta sociedad americana, él como varios hombres más vestían con ropas elegantes y portaban un antifaz como si se tratara de una auténtica fiesta de mascaras, él estaba ansioso porque la función comenzara y todo era debido a las palabras de su hermano.
- ¿Qué es lo que quieres? - cuestionó de manera fría a su hermano, ya que de alguna manera estaba interrumpiendo su investigación con respecto a cierta damisela.
- Quiero que me ayudes con la presentación que preparé para ayudar al grupo B - Taiki lo encaminó hacia los camerinos de los hombres.
- ¿Por qué debo hacerlo? - dijo de mala gana tratando de zafarse del asunto.
- Porque ella estará allí - respondió enérgicamente tratando de convencerlo finalmente, notando la mirada atónita del ojiverde.
- Pero, ¿Cómo lo sabes? - balbuceó sorprendido estando más cerca de la puerta que su hermano mayor ya había abierto.
- Lo importante es que ella estará allí, anda vístete rápido, queda poco tiempo -
Así fue como que impulsado por esas palabras estaba sentado en una elegante mesa junto con otros dos estudiantes, todos se mantenían callados y él estaba absorto en sus pensamientos, al fin la vería, conocería finalmente su identidad, más que el temor la ansiedad era la que ganaba la batalla, de repente, varias jovencitas vestidas de servidumbre entraron al escenario, algunas con plumeros y otras con bandejas para servir el té, posteriormente varias jóvenes entraban con elegantes vestidos largos y de hermosos colores, portando antifaces al igual que los caballeros, todas tomaron sus posiciones, a Yaten no le dio tiempo de verificar cuál de ellas era su amada diosa ya que la música dio inicio
Where's all my soul sisters
Let me hear y'all flow sisters
Donde están todas mis hermanas del alma
Déjenme escucharlas, hermanas del sabor
El coro conformado de las jóvenes sirvientas se empezó a escuchar mientras el telón subía y las luces se dirigían hacia ellas y los chasquidos de sus dedos resonaron en todo el escenario.
Hey sister, go sister, soul sister, flow sister
hey sister, go sister, soul sister, go sister
Oye hermana, vamos hermana, hermana del alma, hermana del sabor
Oye hermana, vamos hermana, hermana del alma, vamos hermana
Todas las damiselas se oyeron en una sola voz, con su delicado andar se sentaron en una mesa, donde los caballeros de una manera educada las auxiliaron en esa labor.
He met Marmalade down in old Moulin Rouge
Strutting her stuff on the street
She said, hello, hey Joe
You wanna give it a go? oh
Él conoció a Mermelada allá en el viejo Molino Rojo
Contoneando su mercancía en la calle
Ella dijo, hola, oye Joe
¿Quieres intentarlo? oh
Ann dio una de sus mejores actuaciones, portando un hermoso vestido color perla ceñido al cuerpo, con los hombros descubiertos, se retiró el antifaz haciendo distinguir una mirada sublime que el maquillaje le ayudó a resaltar, un peinado alto que hacia lucir su hermoso cabello cobrizo, seductoramente se acercó a un joven, algo que Alan sentado entre el público no le causó gracia alguna.
Gitchi gitchi ya ya da da (hey, hey, hey)
Gitchi gitchi ya ya hee (hee oh)
Mocca chocolata ya ya (oh yeah)
Creole Lady Marmalade (ohh)
Voulez vous coucher avec moi, ce soir (oh oh)
Voulez vous coucher avec moi (yeah, yeah, yeah, yeah)
Gitchi gitchi ya ya da da (hey, hey, hey)
Gitchi gitchi ya ya hee (hee oh)
Chocolate de moca ya ya (oh sí)
Criolla Lady Mermelada (ohh)
¿Quieres acostarte conmigo esta noche? (oh oh)
¿Quieres acostarte conmigo? (sí, sí, sí, sí)
La francesa por su parte disfrutaba del espectáculo y más al ver el semblante de Alan, el coro de sirvientas y jóvenes damas seguían su ritmo, algo que Taiki y la coreógrafa admiraban, sólo esperaban que las cosas siguieran su curso, las luces ahora se dirigían a una hermosa dama de cabello oscuro con un vestido color escarlata que hacia resaltar su delicada y blanca piel, se retiró el antifaz dejando ver su mirada coqueta, cosa que a los caballeros atrajo.
He sat in her boudoir while she freshened up
Boy drank all that magnolia wine
On her black satin sheets
Is where he started to freak, yeah
El se sentó en su tocador mientras ella se refrescaba
El chico se bebió todo el vino de magnolia
En sus negras sábanas de satín
Fue donde él empezó a enloquecer, sí
Rei en su papel se dejaba admirar, pero al mismo tiempo se daba el lujo de rechazar a los caballeros, su grandiosa voz fue admirada por muchos que desconocían esa faceta tan escondida de la doncella del templo, no obstante en el mismo escenario Yaten aún estaba buscando minuciosamente a cada joven, pero en ninguna encontraba su objetivo.
Giuchie, Giuchie, ya ya dada (da-da-da)
Giuchie, Giuchie, ya ya here (here ohooh yea yeah)
Mocha Choca lata ya ya (yea)
Creole lady Marmalade
Voulez vous coucher avec moi ce soir (ce soir, what what what)
Voulez vous coucher avec mo
Gitchi gitchi ya ya da da (da, da, sí)
Gitchi gitchi ya ya hee (ooh sí, sí)
Chocolate de moca ya ya (sí, sí)
Criolla Lady Mermelada, uh
¿Quieres acostarte conmigo esta noche? (esta noche)
¿Quieres dormir conmigo? (ohh)
El coqueteo seguía su curso, los hombres no sabían qué hacer ni que decir, sólo les quedaba admirar la elegancia y el porte que imponía la belleza femenina, mientras que el joven de mirada esmeralda notó que entre el público se encontraban aquellos dos jóvenes que días anteriores fueron a buscar a Mina, sin embargo, aún debía estar atento en lo que sucedía en el escenario.
Yeah, yeah, oh
We come through the money and the garter belts
Let 'em know we 'bout that cake, straight out the gate
We independent women, some mistake us for whores
I'm saying, why spend mine when i can spend yours
Disagree, well that's you and i'm sorry
I'm keep playing these cats out like Atari
Wear high heeled shoes, getting love from the dudes
Sí, sí, aw
Pasamos entre el dinero y las ligas
Les hacemos saber que somos así, directo al grano
Somos mujeres independientes, algunos nos confunden con prostitutas
Y yo digo, por qué gastar mi dinero, cuando puedo gastar el tuyo
Si no estás de acuerdo, ese eres tú y lo siento
Yo voy a seguir jugando con estas gatas como Atari
Usando zapatos de tacón alto, y recibiendo amor de los vatos
La servidumbre seguía cantando al ritmo que una limpiaban con sus plumeros con cierta sincronía, al igual que aquellas que servían el té, cambiando de un lugar a otro, labor que la Hermana Ángela tardó bastante en lograr tal armonía.
Four bad ass chicks from the Moulin Rouge
Hey sisters, soul sisters
Betta get that dough sisters
We drink wine with diamonds in the glass
By the case, the meaning of expensive taste
We wanna gitchi gitchi ya ya (come on)
Mocca chocolata (what)
Creole Lady Marmalade
One more time, come on
Cuatro chicas malas del Molino Rojo
Oigan hermanas, hermanas del alma
Mejor lo dejamos así, hermanas
Bebemos vino en copas con diamantes
Que por cierto, muestran nuestros gustos por lo costoso
Queremos gitchi gitchi ya ya (vamos)
Chocolate de moca (que)
Criolla Lady Mermelada
Una vez más, vamos
En un movimiento magistral las jóvenes de la servidumbre dejaron de limpiar con los plumeros para tomar las bandejas del té, mientras que sus compañeras iniciaban con la limpieza para luego formar dos hileras y haciendo una reverencia al centro del escenario a la espera de alguien muy importante. La iluminación se dirigió a una cortina de terciopelo, las damas y los caballeros esperaban ansiosos la llegada de esa persona.
Marmalade... Lady Marmalade... Marmalade...
Una hermosa joven rubia, vestida con un hermoso vestido azul dejando en descubierto sus hombros, se presentó sin antifaz, algo que Yaten distinguió inmediatamente, no podía creerlo en un principio, parecía una pésima broma, pero cuando ella empezó a cantar sus dudas fueron desapareciendo de golpe.
Hey, hey, hey
Touch of her skin feeling silky smooth, oh
Color of cafe au lait, alright
Made the savage beast inside
Roar until he cried
More (more), more (more), more!
Oye, oye, oye
El toque de su piel que se sentía como suave seda, oh
De color café con leche, así es
Hizo a esa salvaje bestia interna
Rugir hasta que lloró
Más (más), más (más), más
Mina había notado su presencia, al principio sentía nervios, temor, pero después al ver la euforia de su público, se apoderó del escenario, era su pasión, ella sentía que había nacido para ello, mientras que Yaten seguía congelado pero su mirada la seguía a cualquier paso que ella hiciera.
Now he's back home doing nine to five (nine to five)
Ahora él vuelve a casa como si fueran las nueve en vez de las cinco
Living a gray flannel life
Viviendo una franelada vida gris
But when he turns off to sleep memories keep
More (more), more (more), more!
Pero cuando apaga las luces para dormir, sus recuerdos persisten,
Más (más), mas (más), más!
Las tres jóvenes se reunieron para iniciar con su conversación, mientras que las demás seguían con una elegante coreografía y continuaban con el coro, donde todas se unían en una sola voz que estremecía a todo el público.
Giuchie, Giuchie, ya ya dada (da daeaea yea)
Giuchie, Giuchie, ya ya here (ooh)
Mocha Choca lata ya ya (yea)
Creole lady Marmalade
Voulez vous coucher avec moi ce soir (ce soir)
Voulez vous coucher avec moi (all my sistas yea)
Voulez vous coucher avec moi ce soir (ce soir)
Voulez vous coucher avec moi (C'Mon! uh)
Gitchi gitchi ya ya da da (da, da)
Gitchi gitchi ya ya hee (ohh)
Chocolate de moca ya ya (ooh)
Criolla Lady Mermelada
¿Quieres acostarte conmigo esta noche? (esta noche)
¿Quieres acostarte conmigo? (todas mis hermanas, sí)
¿Quieres acostarte conmigo esta noche? (esta noche)
¿Quieres acostarte conmigo? (ohh)
Tanto Taiki como la hermana Angela estaban satisfechos, las tres jóvenes se habían complementado perfectamente a pesar de que la rubia había ensayado por su parte, eso demostraba un gran talento y su sueño de ser toda una ídolo pop estaba más cerca de lo que pensaba.
oh Leaeaa Oh
Lady Marmalade
hey Hey! uh uh uh uh...
Oh Oh oooo
Rotwiler baby... (baby)
Moulin Rouge... (0h)
Misdemeanor here..
Creole Lady Marmalade Yes-ah...
El público de pie, estalló en aplausos, aventando rosas al escenario, las tres jóvenes se miraron entre sí para después ofrecer una gran reverencia agradeciendo su gesto, el telón se bajó y los jóvenes estaban emocionados se abrazaban, se felicitaban unos a otros, mientras que Mina en un acto de total nerviosismo se retiró del lugar, sin contar que Yaten decidió seguirla.
Minutos después bajo el cielo gris, Rei Hino salía de la escuela después de tomar definitivamente una decisión, el joven que la había visitado días anteriores lo esperaba recargado en una elegante limosina negra que de inmediato abrió para que la joven entrara.
- Me alegro que al fin te hayas decidido - dijo al tiempo que se sentó a su lado.
- Ni siquiera sé si debo confiar en ti, aún no sé tu nombre – respondió la pelinegra mirando a su compañero para que empezara a ser más sincero con ella.
- Te debo mil disculpas, ahora como es debido me presentaré, mi nombre es Akira Sendho -mencionó con una sonrisa que le transmitió una tranquilidad inexplicable a la joven.
- Mucho gusto, y dime, ¿ya pensaste en algún plan? -
- Te lo diré en el camino -
El vehículo inició su marcha, mientras que la joven francesa salía del camerino después despojarse de su vestuario y regresar con su uniforme habitual de la preparatoria Juban, pero no contaba con ver a Alan con su novia, esperando para felicitarla, aquella joven que estaba siempre al lado de su hermano no dejaba de elogiarla mientras que ella no dejaba de ver esa mirada molesta por parte de Alan, pero esas muestras de admiración cesaron ya que Hikari fue llamada de urgencia por uno de los profesores, dejando finalmente a los hermanos Renault solos.
- ¿Acaso no me vas a felicitar? - preguntó de manera sátira provocando la furia del joven que tenía en frente.
- ¿Por qué he de felicitarte?, ver como coqueteabas con ellos y como te miraban, ¿crees que debería felicitarte? - contestó tratando de sonar calmado pero en el fondo estaba completamente molesto.
- Bueno, si no lo vas hacer, yo seguiré disfrutando del festival - empezó a caminar como si no le importara lo dicho por él pero en verdad comenzaba a divertirse, llego rápidamente a los jardines de la parte de atrás de la escuela donde no había absolutamente nadie, se detuvo bruscamente al sentir el fuerte brazo de Alan sosteniéndola - Oye, ¿Qué te pasa? -
- ¿Qué me pasa?, ¿En verdad quieres saber qué me pasa? - ambos se miraron directamente a los ojos, mientras que él caía rendido ante la enigmática mirada de Ann - Yo no soporto que nadie más te mire y mucho menos de esa forma, ¡No lo tolero! -
- ¿Estás celoso? - preguntó incrédula y de cierta forma con burla, cosa que hizo estallar a Alan.
- Sí, estoy celoso, porque….porque - era más difícil de lo que pensaba, pero si no lo decía estallaría por completo - Porque te amo - sin más que decir la beso de una manera brusca para después convertirse en un beso suave, tierno y delicado que ambos deseaban desde hace mucho tiempo.
Mientras tanto en otro lado de la escuela Mina caminaba a pesar de que no se había despojado de su vestuario al igual que el joven que la seguía, no quería detenerse pero el cansancio la estaba venciendo, tantas noches ensayando, el caminar tanto sin ningún rumbo la obligo a detenerse.
- Así que…todo este tiempo, siempre fuiste tú - el cielo estaba oscuro debido a las nubes grises que opacaban el brillo del sol - ¿Por qué? - no sé le ocurrió otra pregunta más que esa, sin embargo la rubia se sintió rendida.
- ¿Por qué?, no sé, tal vez fue una salida desesperada para estar contigo - cabizbaja aún no se atrevía a dar la media vuelta a enfrentarlo.
- ¡Pero me engañaste! -
- Tú mismo te engañaste - lo miró de frente sin evitar que sus lágrimas comenzaran a descender -Venus y yo somos una misma persona, a pesar de que teníamos personalidad diferentes, el sentimiento fue siempre el mismo, pero no fue suficiente amarte tanto, siempre me tratabas con frialdad, con amargura, sólo quería, yo sólo quería que sintieras algo por mí, aunque me estuviera traicionando a mí misma, sin embargo yo no puedo vivir de esa manera - tomó un fuerte respiro y agarró el suficiente valor para enfrentarlo - Si seguía así no podría ser feliz a tu lado, así que, a partir de ahora tomaré aquellas palabras que con desprecio me dijiste el primer día -
- no puedes decir que te gusto si ni siquiera me conoces, pienso que eso es muy superficial y muy frívolo y te agradecería que no te me acerques -
- No estaré más cerca de ti Yaten, adiós para siempre - inició su marcha pero en impulso precipitado del peli plateado la detuvo del brazo - Por favor déjame ir, para ti siempre seré una chica que hace tonterías para conseguir el amor y que le gusta aferrarse a una persona, y tú no tienes derecho de hacerme sufrir, guarda tus palabras y déjame a mi seguir con mi camino - se soltó bruscamente y emprendió la carrera, ni el más fuerte relámpago distrajo la mirada de Yaten que sólo se concentraba en ver como Mina se alejaba sin poder decir o hacer algo más.
Después de que el salón 2-A se desocupó por completo, Darien se estableció junto a la ventana para observar que el diluvio se acercaba, estaba totalmente absorto en esa actividad, en su cabeza rondaba mil ideas, una importante decisión que tomar, que no podía tomar a la ligera.
- El festival a resultado todo un éxito - se escuchó decir de una joven de cabello corto que entraba con su novio al salón de clases.
- Si a pesar de que el clima no es muy favorable - contestó Taiki, ofreciendo a Amy pasar primero.
- Es cierto, Ah Darien, perdón no sabíamos que estabas aquí - dijo la joven un tanto apenada, lo que menos quería era incomodar al pelinegro.
- No te preocupes, ya estaba por irme - contestó de manera cordial algo que sorprendió a Amy ya que a veces no se molestaba en contestar.
- Espero que para el próximo semestre estés listo Chiba, puede que Amy o yo te quitemos el primer lugar - esta declaración de guerra no estaba prevista, Taiki la tomó con humor, mientras que Amy estaba más atenta a la reacción que tuviera el pelinegro.
- Por eso no habrá problema, ya que el próximo semestre posiblemente me iré a Estados Unidos -dijo de manera tranquila ya que en el fondo no estaba muy seguro de esa decisión.
- ¿Seguirás tus estudios allá? - preguntó el castaño que estaba sorprendido pero no tanto como lo estaba su novia.
- Sí, me prepararé para entrar a Harvard y estudiar medicina - dijo de manera cordial algo que Amy no asimilaba.
- ¿Pero cómo?, yo pensé…- no pudo terminar su frase ya que la puerta se abrió bruscamente para dejar ver a una rubia con una mirada llena de temor y de tristeza por haber escuchado la conversación.
- ¿Te vas a ir? - preguntó ansiosa, pero tenía mucho miedo ante la respuesta ya que tenía muy en claro que Darien, cuando tomaba una decisión era definitiva.
- Bueno yo, es algo que tenía decidido en principio - contestó sin tomar las consecuencias de sus palabras.
- Entiendo, tienes un sueño por realizar y tienes que cumplirlo - con una triste sonrisa se fue corriendo, su amiga trató de detenerla pero fue demasiado tarde, miró fijamente a su compañero y no comprendía lo que sucedía, recordó ver claramente como Darien sonrió al ver como su amiga atrapó la pelota en el festival deportivo.
- ¿Qué sucede Amy? - el castaño se acercó al ver su reacción y ella totalmente decepcionada miró hacia al piso.
- Me equivoqué - se retiró del lugar con la intención de buscar a Serena o alguien que le ayudara con esa tarea, mientras que Darien solamente se quedó a ver como la lluvia iniciaba.
En la mansión Tomoe, el menor de los Tsukino seguía enfrente del portón de metal, a pesar de que la lluvia ya había iniciado, seguía constante en su decisión, dio un respingo al ver como una sirvienta con un paraguas se acercaba a la puerta para dirigirse con Sammy.
- Joven, será mejor que se retire a su casa o pescará un resfriado -
- No me iré hasta que ella venga a hablar conmigo - no le tomó importancia estar totalmente empapado de pies a cabeza.
- Pero joven ya le dije que no vendrá a verlo -
- Mimet, puedes retirarte voy atenderlo, por favor abre la puerta - Hotaru se presentó con un paraguas en mano mientras que su empleada se retiró y el portón se fue abriendo - Será mejor que entremos -
- No, espera - detuvo a la joven que lo estaba guiando a entrar a la mansión - ¿Fuiste tú? - ella se sorprendió por la pregunta.
- ¿De qué hablas? -
- ¿Tú llevaste a Luna con la veterinaria? - preguntó enérgicamente, pero ella se dedicó a desviar la mirada para darle entender que no sabía nada del asunto.
- Ese día, ya te lo dije, me quedé dormida - sostuvo fuertemente su paraguas para evitar decir algo más.
- ¿Dormida?, ¡No me mientas! - Sammy estaba desesperado por saber la verdad, aun más estando tanto tiempo esperando hablar con ella - Sé que fuiste tú quien la llevo a la clínica, nadie es tan tonta como tú, ¿Por qué la llevaste?, ahora por eso ya no vas a la escuela -
- Vi como estaban lastimando a la pobre Luna frente a mi - contestó molesta por el reproche que le estaba haciendo el castaño - No podía dejar que la siguieran lastimando - ante esto el menor de los Tsukino se sintió estúpido por los insultos que anteriormente le hacía a la joven - Aunque no tenga compañeros, teniendo maestros privados pongo más atención a sus clases, ahora no se me hacen tan pesadas como antes - mencionó con una sonrisa, tratando de aliviar cierta culpa en Sammy.
- Perdóname, no lo sabía, pero debiste decírmelo. -
- No tienes porque disculparte, además es su naturaleza, con que ella esté bien, para mi es suficiente -
- Todo es mi culpa - dijo totalmente arrepentido tratando de hallar alguna manera de reparar la situación.
- No es así, además nunca entendí las matemáticas, si no hubiera llevado a Luna a la clínica de todas formas no hubiera pasado el examen, a pesar de todo debo darte las gracias -
- Prométeme que te esforzarás, harás todo lo posible para pasar el examen de admisión para asistir a la misma secundaria que yo, prométemelo - ella asintió con un leve sonrojo, mientras él iba acercándose a ella - ¿Puedo abrazarte? - se sorprendió totalmente pero ella aceptó, fundiéndose en un abrazo mientras el paraguas caía al suelo.
Para desgracia de Seiya la cafetería que se había organizado en su salón ya había terminado con sus labores, aunque tenía más la esperanza de encontrar a cierta rubia que de probar los ricos pasteles que habían preparado sus compañeras de salón, sin embargo no espero encontrarse con la novia de su hermano mayor que parecía agitada y que estaba parado en su salón esperando encontrar a su amiga, pero ni señales de ella.
- Seiya, ¿no has visto a Serena? -
- No, pensé que ya se había ido a su casa, como la vi un poco enferma - el semblante angustiado de Amy le hizo tener un mal presentimiento - ¿Qué fue lo que paso? -
- No nada, tal vez tengas razón y ella ya se fue casa, será mejor que yo haga lo mismo nos vemos -la joven trató de no preocuparlo pero no consiguió tal objetivo ya que después de que ella se fue, el inició su búsqueda por varias aulas hasta que llego a la azotea. A pesar de que seguía lloviendo algo lo impulsó a abrir la puerta, su preocupación agolpó su pecho al ver que la joven rubia de largas coletas estaba totalmente empapada, sosteniendo sus manos a la malla ciclónica, sollozando amargamente.
- Bombón, ¿Qué haces aquí?, deberías estar en casa o tu resfriado empeorara - de inmediato se acercó a ella sin importarle la lluvia.
- A decir verdad, yo no soy una persona entusiasta como los demás, ¿no lo crees? - aún seguía sin moverse de su lugar pero temblaba completamente.
- ¿Qué dices?- el joven cantante no entendía el sentido de las palabras de la rubia.
- Bueno, aunque yo me propongo a hacer mi tarea llegando a casa, siempre como dulces y me da un poco de sueño y a fin de cuentas me quedo dormida sin importarme lo demás - la lluvia seguía cayendo mientras ella seguía sosteniendo fuertemente aquella malla ciclónica - también me propuse a esforzarme sin ayuda de nadie, ¡Pero Darien!, ¡yo no quiero que se vaya! - lo miró de frente con su rostro enrojecido al igual que sus ojos que desbordaban gruesas lágrimas.
- Bombón - quería que ella reaccionara
- Pensé que no habría problemas si él se fuera a Estados Unidos a estudiar, ya que en el futuro será un excelente médico, él tomaría su camino y yo el mío, pero, ¡No quiero que se vaya! - sus piernas no pudieron sostenerla ni un momento más y arrodillada siguió desahogando su pesar, su corazón le dolía más que nunca - No quiero que se vaya, no quiero - el joven pelinegro se puso a la altura de ella y con ternura la obligó a mirarlo a sus ojos, este gesto extraño a la rubia de sobremanera.
- ¿Y no puedo reemplazarlo? - ella lo miró atónita, mientras que él en lo más profundo de su corazón deseaba que ella correspondiera a su afecto - Déjame remplazarlo - la rubia intentó hallar una respuesta.
- No, no puedo hacer eso - se paró bruscamente para dirigirse a las escaleras que daban hacia a las aulas de abajo: "A él nunca le he importado, quisiera no pensar en alguien que no piensa en mí ni un momento", ante este pensamiento su cabeza comenzó a dar vueltas.
- Si tan sólo hubiera llegado antes a su vida - el joven de coleta larga se sintió inútil ante la situación, pero despertó cuando al llegar a las escaleras encontró el cuerpo de la rubia en el piso después de haber rodado por las escaleras - ¡Serena! -
La lluvia había cesado un poco, era lo que el huésped de los Chiba había notado desde que seguía viendo el panorama desde la ventana, pero algo llamó más la atención y eran las luces de una sirena de ambulancia, se alarmó profundamente cuando supo que la enferma era Serena, mientras que un desesperado Seiya rogaba por sus bienestar y que recibiera los mejores cuidados, de inmediato él bajó, pero cuando llegó la ambulancia ya se había ido, mientras que Mina, Lita, Andrew, Taiki y Amy miraban preocupados.
- ¿Qué fue lo que paso? - cuestionó suplicante a su rubio amigo.
- Al parecer cayó por las escaleras y tiene mucha fiebre, pero tranquilízate todo estará bien - sin decirle más, él se fue de inmediato al hospital.
Horas después familiares y amigos estaban en la sala de espera, mientras que dos apuestos pelinegro tenían un semblante preocupado, ansiando alguna noticia, hasta que un médico salió para presentar el diagnóstico hasta ahora.
- Sufrió un fuerte golpe en la cabeza, pero lo que me preocupa es que tiene una fiebre muy alta, hasta ahora esta inconsciente -
- ¿Podemos entrar a verla? - cuestionó Kenji al médico, quería ver a su hija al igual que su esposa.
- Sí, pero sólo pueden entrar uno por uno -
Pasaron un par de días y la fiebre de la rubia iba disminuyendo poco a poco, pero aún seguía sin abrir sus ojos, algo que en Darien le provocó una gran desesperación. Entró a verla para quedarse a cuidarla toda la noche a petición de los Tsukino, confiaban en que él la cuidaría y el prometió que así seria, pero al verla dormida, con la respiración agitada y con el rostro sonrojado por la fiebre, la sostuvo suavemente de su mano, sin soltarla la miró con devoción pero a la vez angustia que le provoco un nudo en la garganta.
- Serena, sé que me escuchas, por favor despierta princesa - con su otra mano acarició su frente y parte de su mejilla con dulzura al tiempo que sus ojos zafiro se iban llenando de lágrimas al recordar aquellos momentos con ella, sobre todo su sonrisa, ansiaba ver su sonrisa nuevamente - Tienes que luchar, no debes dejarnos, no puedes dejarme, por favor abre tus ojos, no quiero perderte, no me dejes solo - ella seguía sin reaccionar, él velaría por su recuperación sin importar cuánto tiempo, fue lo que planeo antes de caer rendido junto a su lecho, sin dejar de sostener su mano.
Mientras que la puerta ligeramente entreabierta de la habitación, le permitió a Seiya a escuchar la suplica de Darien. No esperaba ver esa reacción por parte de aquel joven, fue algo que la hizo pensar.
-"Entonces mis sospechas eran ciertas"-Sonrió sintiéndose inútil y desolado- "Sin embargo, ¿Por qué la hace batallar tanto?"-Miro atreves de la puerta y ver el rostro de la rubia- "Seguramente, cuando ella despierte, todo habrá terminado"-Sospecho al confiar que el joven que cuidaba en ese momento a Serena, por fin seria sincero con sus sentimientos, no obstante un sentimiento de molestia lo invadió, al recordar cómo habían llegado a esa situación.
-Darien, Darien - la voz de Ikuko lo hizo despertar, ella sonreía al ver como el pelinegro había estado cuidando de su hija - Ve a comer algo, yo estaré aquí cuidándola -
Darien soltó la delicada mano de la rubia y tuvo que retirarse resignado, sin embargo debía admitir que se sentía algo cansado y necesitaba recuperar sus energías, para volver a retomar su lugar y esperar nuevamente a que ella abriera sus ojos, la vio desde la puerta, dormida, ansiaba que tomara conciencia para así decirle lo que sentía, parecía que no podía soportarlo ni un minuto más, se retiró dejando a Ikuko en la habitación, abrió un poco las cortinas para que entrara los pocos rayos de sol que había después de ese gran diluvio que persistió esos últimos días, sin percatarse unos ojos celestes se abrían lentamente para mirarla con curiosidad, desconociendo el lugar en donde se encontraban.
- ¿Mamá? - habló con dificultad mientras que su madre la miró con asombro, no cabía de felicidad, su hija finalmente había despertado.
- ¡Serena! - la rubia intentó sentarse y de inmediato Ikuko procuró que no se esforzara mucho - No te levantes -
- ¿Por qué me siento tan mareada? - dijo mientras sostenía su cabeza, sin embargo seguía desconociendo el motivo por el cual estaban allí - ¿Qué me pasó? -
- Tranquila, iré a llamar a las chicas - sonrió transmitiéndole ternura, provocando que Serena se tranquilizara un poco, Ikuko fue a la sala de espera donde encontró a Mina, Lita y Amy, mientras que Andrew decidió buscar a su amigo de la infancia.
El rubio se apresuraba entre los pasillos para llegar a la cafetería en donde encontró al pelinegro tomando un poco de café mientras un grupo de jóvenes enfermeras no dejaban de acecharlo, pero al divisar el rostro agitado pero alegre de Andrew, sabía que se trataba de alguna buena noticia, sus rostro cansado cambió por uno lleno de esperanza y con desesperación tomó rumbo hacia habitación de la rubia, cerca de la puerta se alcanzaba a escuchar la plática de sus amigas.
- Serena qué bueno que despertaste - Amy expresó aliviada ante la condición recuperada de su amiga.
- Nos tenías muy preocupadas - Lita la abrazaba, mientras varias lágrimas descendían por su rostro, en verdad temía por la vida de su más valiosa amiga.
- Por favor ya no nos vuelvas a dar ese tipo de sustos - Mina trataba de contener el llanto, mientras que Andrew y Darien habían ingresado finalmente a la habitación, al mismo tiempo que este último no pudo contener sus palabras.
- ¡Eres una torpe!, ¡No vuelvas a preocuparnos de esa manera cabeza de chorlito! - rostros de asombro se posaron sobre él, la expresión de la rubia más que asombro, reflejaba confusión y comenzaba a surgir una gran molestia.
- ¡¿Oye quien te crees para gritarme así? Estamos en un hospital, Mina, ¿acaso es una de tus conquistas? - Serena con enfado pidió una explicación a su amiga, pero tanto la joven intérprete como los demás estaban confundidos ante la pregunta y la actitud de la joven.
- ¿A quién te refieres? - Andrew formuló la pregunta esperando no encontrarse con una desagradable sorpresa para su amigo.
- Pues a él, ¿Quién es? - señaló con su dedo al pelinegro, algo que le hizo sentir un terrible escalofrió y en sus ojos se reflejaban un gran temor.
- Es Darien, ¿acaso no lo recuerdas? - la castaña trataba de explicarle a su amiga pero al parecer Serena seguía en la misma condición.
- Por favor chicos no me tomen el pelo, estoy completamente segura de que nunca en mi vida he visto a este tipo - dijo algo desesperada, pensando que estaban jugando con ella, algo que no le parecía gracioso.
- ¿A qué viene esa actitud?, esta bromita tuya no es nada graciosa - Darien la tomó fuertemente por los hombros pero la rubia intentaba zafarse del agarre.
- Oye suéltame, no te conozco - Andrew lo sujetó para que la dejara, debía reconocer que ella no estaba fingiendo, sus ojos reflejaban esa extrañeza y desconfianza hacia él como si tratara de un perfecto desconocido.
"¿Qué está sucediendo?, ¿Por qué ella no me reconoce?" estaba totalmente desconcertado, un dolor inmenso crecía en su corazón y como pocas veces no sabía qué rumbo tomar.
CONTINUARA…
Hola mis queridos lectores, pues aquí estoy con un nuevo capítulo, que espero haya sido de su agrado, ¿bastante emocionante, no lo creen?, ya estamos a poco de terminar, solo ténganme paciencia, trato de hacer lo mejor posible y con la ayuda de mi amiga Naty con la edición, trato de entregarles calidad, es lo menos que puedo ofrecer por su apoyo y comentarios.
Pues bien, en este capítulo se menciono a dos admiradores de Mina, espero que los hayan reconocido, Takano y Torashima estos personajes salieron en la serie como Ojo de Águila y Ojo de tigre, también se dieron cuenta de que salió Ojo de Pez como la veterinaria que atendió a Luna, bueno me encanta meter personajes originales de la serie, no por nada es un universo alterno. La canción que se utilizo fue Lady Marmalade, grandiosa por cierto.
Moe Kare!, es un manga shojo que recomiendo altamente, ojala lo lean mientras yo estoy ausente y escribo el siguiente capítulo, no se arrepentirán y después me cuentan que les pareció, ¿ok?
Bueno, los motivos por los cuales estuve ausente mucho tiempo, fue la escuela, estos últimos semestres, acabaran con mi vida, pero seguiré adelante, el mes pasado no fue muy agradable, pero este mes lo empezamos con el pie derecho, sobre todo después de ver en concierto a mi cantante favorito, Luis Miguel, waa!, créanme que si no fuera por este SEÑOR yo no estaría escribiendo, me ha inspirado en grandes partes de mi vida jaja, ups creo que exagero.
Quiero agradecer todos los reviews, Anahis (amiga espero no decepcionarte y agradezco tu entrega a esta historia), varonesa, nahima-chan y también a ti que te das tu tiempo para leer esta historia y sobre todo…
Deseándoles el mejor romance de su vida
Besos
Chaito
