Sweet emotion
Capitulo 29
"Come Back To Me"
Todos los nombres son propiedad de Naoko Takeuchi y la historia es basada a la serie
Itazura na kiss creada por Kaoru Tada (q.e.p.d.)
Kotae wa itsumo watashi no mune ni...
La respuesta está siempre en mi pecho...
Nande daro anata wo eranda watashi desu
Mou tomaranai unmei sama kara kimerareta kedo
I believe mane dake ja tsumaranai no
You''ll be right!
Kanjiru mama kanjiru koto dake wo suru yo
¿Por qué? yo, quien te escogió
esto fue decidido en mi querido destino que no parará mas
creo que solo estoy imitando a alguien que se esta aburriendo
¡tienes la razón!
yo solo haré las cosas que puedo sentir como las siento
Bouken desho desho! HONTO ga uso ni kawaru sekai de
Yume ga aru kara tsuyoku naru no yo dare no tame janai
esto es una aventura, ¿cierto? ¿cierto? en el mundo donde las verdades se convierten en mentiras
me hare fuerte porque los sueños existen, no por motivación de alguien
Issho ni kite kudasai
Doko made mo juyuu na watashi wo mite yo ne
Ashita kako ni natta kyou no ima ga kiseki
Tashikana mirai wo
Tsukamou mirai wo
I believe you...
Por favor ven conmigo
mira hasta el fin, y libérame
El día de hoy, cuando el mañana se convierte al pasado, es un milagro
el futuro definitivo
agarremos el futuro
yo creo en ti...
(N/A, notas de la autora)
-dialogo-
"pensamientos"
Narración
La noche se había presentado finalmente, sin embargo, la lluvia no cesaba, esto no evitaba que la gente siguiera llegando a ese evento tan especial, personas de la alta sociedad hacían fila para ir entrando a esa hermosa mansión, propiedad de la familia Kumada que se ubicaba las orillas de la ciudad, los caballeros con su mejor smoking y la damas con vestidos de reconocidos diseñadores, iban siendo auxiliados por un sequito de trabajadores con paraguas en mano para evitar que se mojaran, no era la excepción para dos jóvenes pelinegros que estaban a dos parejas para introducirse a la recepción.
- Es increíble que estemos aquí – dijo nerviosa llevaba puesto un hermoso vestido ajustado color vino, con mangas tres cuartos, un escote sencillo y largo hasta por debajo de las rodillas - ¿Siempre eres así? - preguntó al ver a su acompañante tan tranquilo y sonriente, debía admitir que era apuesto, aún así tenía en claro que no era del todo su tipo, llegaba a desesperarla con su actitud tan despreocupada.
- Tranquilízate, ya verás que todo saldrá bien - sonrió nuevamente pero no con el objetivo de molestarla si no reconfortarla - ¿Recuerdas todo el plan, no es así? - Rei asintió ansiosa.
El pelinegro había entregado sus invitaciones, mientras que la doncella no entendía como pudo conseguirlas, no obstante trataría que eso no la abrumara para continuar con el plan. a la mansión Kumada la cual tenía un elegante estilo occidental. El ambiente era tranquilo, platicas entre grandes mandatarios del país, cotilleos por parte de las damas, acompañados de un grupo en vivo que tocaba un relajante jazz y grandes mesas con finos banquetes y bebidas, mientras que estos aspectos para Rei no eran de mucha importancia, ella solamente se dedicó a ver a cierto castaño, el cual estaba elegantemente apuesto con un traje negro y una camisa color azul fuerte, se quedó admirándolo como se desenvolvía entre sus invitados, se notaba que desde pequeño fue educado para comportarse a la altura, aunque con ella siempre fue muy natural, su ensoñación hubiera seguido a no ser que lo miro con más detalle y era sostenido de su brazo por una hermosa joven castaña sonriente que portaba un hermoso vestido color purpura stramples , que se ajustaba a su cuerpo y sus cabellos castaños caían en ondas haciendo resaltar entre las demás, como la futura esposa de Nicholas Kumada, eso si el plan no surtía efecto.
- Mira allí están - advirtió el pelinegro sin percatarse que su acompañante ya había divisado a la pareja, de un momento a otro la taiwanesa los miró de reojo, con sutileza tomó una copa de vino dispuesta a beberla pero torpemente se derramo sobre la camisa de su prometido.
- ¡Oh Nicholas!, como lo lamento - decía mientras tomaba una servilleta e intentaba de remediar su descuido.
- No te preocupes, fue un accidente - el castaño trató de tranquilizarla, mostrándole una sonrisa algo que a Rei hizo que se le hirviera la sangre.
- Es el momento - dijo de repente el joven, algo que llamó la atención y al mismo tiempo la alarmó.
- ¿Cómo? - preguntó con temor, los nervios se apoderaban de ella completamente desplazando repentinamente sus celos
-Sí, sube por las escaleras, al primer pasillo, sigues y entras a la tercera puerta a tu mano derecha, ¿de acuerdo? - mencionó rápidamente como si fuera una de las estrategias que realizaban en el equipo de Ryonan de Kanagawa.
-Sí, pero…-
- Anda ve - no le dio tiempo para que entrara en duda, se soltó de su brazo y con cautela se dirigió a la dirección que le había indicado.
"Esto es muy extraño, primero las invitaciones y ahora, ¿Cómo sabe a dónde debo dirigirme?" Su pensamiento la abrumaba, aunque su mayor pregunta se presentó al momento que se introdujo a una elegante habitación y prendió una lámpara cerca de la puerta dando una luz nítida pero lo suficiente para ver el interior, unas enormes ventanas donde se admiraba como la lluvia iba cesando poco a poco, una enorme cama, cerca de ella un mueble donde un portarretrato captó toda su atención, una fotografía donde estaban Nicholas y ella un par de años atrás vestidos con el atuendo del templo, su corazón fue invadido por la nostalgia. "Eso significa que esta habitación es de…" Su pensamiento fue interrumpido cuando escuchó que alguien se acercaba para abrir la puerta y por instinto se metió a un armario dejando la puerta un poco entreabierta para observar que sucedía, su corazón se aceleró cuando vio entrar al dueño de esta y como se iba despojando de su saco, se sentó en su cama mortificado, mientras se desabrochaba la camisa, su mirada fue atraída por el portarretrato que estaba en su cama, no entendió que hacia allí, pero al momento que la tomó quedó prendado por la imagen de la pelinegra.
- Esto, ¿crees que funcione? -
- Sé que si, confía en mí -
Esas palabras resonaron en su mente, sin imaginar que desde su armario Rei lo estaba mirando, estremecida, nerviosa, su corazón latía fuertemente que por un momento temió en que él la escuchara, sin embargo, sabia que en algún momento debía enfrentarlo, pero no se sintió preparada al momento que Nicholas se acercó a su armario para sacar una camisa limpia, llevándose una enorme sorpresa al ver a su amiga de la infancia adentro de ella, las mejillas de Rei estaban totalmente encendidas mientras salía del armario y se mantenía cabizbaja para disimular su reacción al ver el pecho y el abdomen perfectamente ejercitados del castaño inundándola con su embriagante aroma, debía admitir que los duros entrenamientos del equipo de Tenis en la preparatoria Juban no habían pasado en balde.
- Rei, ¿Pero cómo? - fue lo único que pudo pronunciar debido a su desconcierto.
- Yo….no sabía dónde estaba el tocador - su razón no le daba para más, con dificultad pudo sostener por un momento la mirada "Que torpe, soy una cobarde"
- Oh, entiendo - el castaño trató de no hacerse ilusiones, sin embargo, no evitaba sentirse abatido, pero estaba decido a enfrentarlo con madurez aunque por dentro estuviera sufriendo - Puedes entrar al mío, esta por allá - le indicó la dirección con la mirada indicando una puerta, ella asintió y fue caminando lentamente hacia esa dirección, pero al estar enfrente de esa puerta, las palabras de una rubia llegaban a su cabeza.
- Tal vez si él me hubiera amado como yo lo amé hubiera hecho todo lo posible por evitar que se casara con ella, porque sabría que en la lucha no estaría sola, él siempre estaría conmigo –
Por un momento dirigió su mirada hacia su amigo el cual ya se había despojado totalmente de su camisa mostrando su ancha y bien formada espalada, de repente Nicholas sintió que su cuerpo se inundaba de calor, su pecho era sujetado por unas delicadas manos mientras que su espalda se mojaba, por algo que al parecer eran, ¿lágrimas?, lo confirmó al notar que era abrazado por Rei y ella sollozaba ocultando su rostro en su espalda, él quiso verla de frente pero en su intento la pelinegra hacia lo posible por no alejarlo de ella.
- Yo…..en realidad….vine…..yo vine por ti, no quiero que te cases con ella, quiero que estés conmigo, te necesito, fui muy tonta para no notar que siempre estabas conmigo en mis momentos más difíciles, era muy egoísta y no supe valorarte, ahora….ahora tú eres mi prioridad - fue despegando su rostro de su espalda, tomando el suficiente valor para dar su razón principal - Porque te amo, con una intensidad que no imaginé sentir y si regresas, si decides irte conmigo ahora, prometo ser todo lo que tú necesitas - ya lo había dicho, sintió miedo e incertidumbre, al notar como sus manos eran sujetadas por él, para soltar el agarre y finalmente estaban frente a frente.
- Es inútil que hagas eso - dijo el castaño con una mirada dulce, él ya había tomado una decisión, pero no evitó que las lágrimas se asomaran nuevamente en las orbes de la pelinegra al tiempo que su corazón se sentía oprimido, no obstante sintió la mano de él sobre su mejilla haciendo que se miraran nuevamente - Porque ya eres todo lo que necesito - sin dudarlo por un instante se posesionó de sus labios, explorando nuevamente esa sensación al estar juntos, de un momento a otro ambos estaban en la cama, permitiendo que continuaran con las caricias, ella con una mano posicionada en su nuca, mientras acariciaba su melena castaña y con la otra tocando la formación de su pecho y su brazo haciendo estremecer al castaño, que suavemente acariciaba su cintura hasta su muslos mientras que con su otro brazo se apoyaba sobre su cama para no estar totalmente encima de ella, las caricias hubieran subido de tono a no ser que el llamado de la puerta hizo que cedieran con lo que estaban a punto de hacer ,Nicholas se fue acercando a la puerta, sin abrirla.
- ¿Quién es? - preguntó al tiempo que controlaba sus emociones que momentos antes estaba desbordando.
- Soy yo, Sudou - se trataba del asistente de su padre, Rei se había sentado en la cama con la respiración agitada y tratando de controlar ese deseo que antes no había vivido ni siquiera con Darien, estaba consciente de la situación que se estaba desarrollando antes, tenía miedo, eso era cierto, pero, sin embargo, algo en su interior ansiaba que aquello se consumara - Sólo vine para avisarle que pronto se hará el anuncio - para ambos esta declaración los advirtió que debían actuar rápido.
- Gracias, en un momento estaré con ustedes - contestó el castaño mientras ambos escucharon como se alejaban de la puerta - Debemos irnos - esas palabras captaron toda la atención de la pelinegra, viendo como Nicholas se vestía con una camisa limpia color verde oscuro y de inmediato en un tierno gesto le puso su saco e hizo que nuevamente sus mejillas se encendieran, disfrutaba su aroma, él extendió su mano y ella aceptó, rápidamente se dirigieron a la parte trasera de la mansión evitando ser descubiertos, no había duda del amor que tenia Nicholas hacia Rei, estaba dispuesto a renunciar a su fortuna, a un impero, con tal de estar con ella, siguieron corriendo hasta llegar hacia su destino, la lluvia había cesado un poco, mientras que el semblante de la doncella pasó de uno cansado a uno de sorpresa.
- ¡Kaido! - mencionó al tiempo que recuperaba el aliento, vio al asistente de su padre parado junto a la puerta abierta de una limosina - No entiendo -
- ¿Necesita ir a tu casa?, sube - dijo mientras hacia la invitación con su mano, el castaño sin consultarlo a la pelinegra, la condujo junto con él a introducirse en el vehículo, antes de que este arrancara Rei se asomó por la ventana.
- ¿Mi padre estaba invitado a esta fiesta? -
- Sí, pero al final no pudo asistir - dijo con una sonrisa, mientras que la pelinegra fruncía el entrecejo.
- ¡Bah!, no me extraña - se sentía tonta al pensar que por casualidad vería a su padre y más al enterarse que eso no iba a ser posible.
- Esta vez, tuvo una buena razón - declaró Kaido con un cierto tono, que dejo intrigada a la pelinegra sin darle tiempo para que ella indagara más sobre eso - Llévalos al templo Hikawa - ordenó al chofer, posteriormente observaba como el vehículo se alejaba por el horizonte.
- Esto es como en las novelas románticas que sueles leer - dijo un pelinegro que desde la azotea miraba hacia la limosina al igual que su acompañante.
- No, esto es mucho mejor - ambos entraron tomados de la mano como si se fueran a enfrentar al mundo entero, varios personajes importantes del mundo académico reconocieron al jugador estrella de Kangawa, ofreciéndole ingresar en sus Universidad y entrar al equipo de basquetbol prometiéndole grandes privilegios, este alboroto llamó la atención del empresario taiwanés y abuelo de la castaña.
- ¿Pero qué significa esto? - mencionó aquel hombre poniendo tensa a Zi Yu, aun así la determinación de la joven la obligaba a no escapar.
- Él es Akira Sendho, una gran promesa para la selección japonesa de basquetbol y también…- un hombre de mediana edad no pudo continuar ya que la mano de aquel longevo hombre hizo un ademan de no interesarle ni lo más mínimo de lo que decía.
- Si, sé quien es - dijo con severidad, se fue acercando a la pareja, examinando al pelinegro, notando lo alto que era, su sonrisa intacta y el extraño peinado que tenia, después se dirigió a su nieta - ¿Dónde está Nicholas? -
- Abuelo, él ya no vendrá - ante esto empezaron los murmullos - perdóname, pero no me casaré con él, porque…- dijo cabizbaja para evitar la mirada de su abuelo.
- Porque yo la amo - la voz del pelinegro resonó en toda la habitación, formándose un silencio casi sepulcral.
En el templo, el abuelo de la pelinegra estaba asombrado de tan inesperado cuadro que se le presentaba, tanto Rei como Nicholas no se habían soltado la mano en todo el trayecto, el abuelo sabia de los sentimientos del heredero Kumada hacia su nieta, sabia de su compromiso y pensó que ya no había vuelta atrás, a pesar de sus años se daba cuenta que la vida da demasiadas sorpresas, su nieta aclaró la situación, argumentando los sentimientos que tenia por el castaño, sintiéndose tan ciega para haberlos visto en el pasado y que siempre ellos habían sido su familia, haría todo lo posible por luchar, arriesgarlo todo, si era necesario, por lo que ama. El castaño estaba feliz, mencionando que no le importaba si su padre no estaba de acuerdo con su relación con Rei, esto conmovió al abuelo de la doncella que los apoyó y los bendijo con un cálido abrazo, aceptando que el castaño se quedara en el templo mientras las cosas se calmaran.
Ambos jóvenes no pudieron comentar nada de lo sucedido en aquella habitación, por un momento llegaron a pensar que se había tratado de un sueño, algún delirio, pero en realidad paso, al día siguiente se miraban tímidamente, remontándose en ese suceso, cada beso, cada caricia, que provocaba alegría y hermosas sensaciones en cada uno. Aprovecharon de que el sol había salido unos instantes para barrer la entrada principal del templo, aunque unos nubarrones amenazaban con iniciar nuevamente un diluvio, de un momento a otro Rei dejó de hacer aquella actividad para observar detenidamente con asombro y al mismo tiempo con temor a la visita que iba ascendiendo por las escaleras.
- Zi Yu - dijo tranquilamente Nicholas, algo que la pelinegra no comprendió, pero al ver que otra persona lo acompañaba sentía que entendía menos.
- Sendho - nombró la pelinegra, mientras los recién llegados se acercaban tanto a la doncella y al heredero Kumada.
- Hola chicos, ¿Cómo han estado? - saludó la taiwanesa con una sonrisa.
- ¿Acaso?, ¿Acaso no estás molesta? - preguntó Rei intentando analizar la situación, no sabía que parte de la historia se había perdido.
- ¿Molesta? - preguntó Zi Yu para luego ver al pelinegro quien señaló a Nicholas y así poder captar la idea - ¡Ah!, Molesta, no para nada - dijo para dejar aún más confundida a la pelinegra.
- ¿Pero cómo?, ¿Y cómo es que él está contigo? - señaló la pelinegra, mientras Sendho solamente se dedicaba a sonreír, actitud que nunca le agradó.
- Hay una explicación a todo esto - ahora fue Nicholas quien habló, mientras que la mirada asesina de la pelinegra se posaba sobre de él.
- Y en serio que quiero escucharla - respondió Rei, los cuatro tomaron rumbo hacia al comedor donde tomaron un poco de té.
La castaña contó su relato, desde que conoció a Sendho, después del compromiso impuesto por su abuelo, su idea de viajar a Japón con una esperanza, por suerte el prometido elegido por el empresario taiwanés era Nicholas, se conocieron y el primer día hablaron con sinceridad acerca de sus sentimientos y sus deseos, a lo cual Zi Yu se le ocurrió una idea, en donde estaban involucrados, el basquetbolista, el heredero Kumada y ella, por supuesto la taiwanesa se encargo de averiguar sobre los sentimientos de Rei hacia su amigo de la infancia y a partir de allí dar marcha.
- ¿TODO FUE UN PLAN? - preguntó alterada la pelinegra, que su voz pudo ser escuchada por todo el templo Hikawa.
- Sí, Akira se encargaría de que te enteraras de la fiesta de compromiso, ya que Nicholas me mencionó que normalmente no lees el periódico y cuando lo haces siempre encuentras algo que te desagrade, bueno esta no sería la excepción - mencionó la castaña, mientras que Rei recordó el día que conoció a Sendho y como el mismo le llevó el periódico - También de persuadirte de que ambos se opusieran al compromiso, yendo a la fiesta para que de alguna manera tú le dijeras tus sentimientos a Nicholas -
- Yo sé que al principio te dije que el plan era, encontrar pruebas en la habitación de huéspedes de que la empresa que dirige el abuelo de Zi Yu estaban a punto de quebrar y a mí como supuesto accionista me perjudicaría, pero en realidad te mandé a la habitación de Nicholas - dijo el pelinegro en un principio culpable por mentirle, pero después le pareció divertido al imaginarse la reacción que pudo haber tenido Rei al encontrarse en la habitación equivocada.
- Mientras, que yo me encargué de indicarle donde debías dirigirte, además de que esta parte del plan Nicholas no tenía idea, ni siquiera de que arruinaría su camisa con el vino a propósito y mucho menos que estarías en su habitación - dijo Zi Yu para que la pelinegra no estuviera resentida con el castaño - Además sin la ayuda extra, esto no hubiera sido posible -
- ¿Ayuda extra? - preguntó intrigada la doncella.
- El asistente de tu padre se encargó de esperarlos en la parte de atrás, agregando que también tu padre nos dio las invitaciones para poder entrar - argumentó Akira, dejando sorprendida a la pelinegra.
No podía creer que su padre estuviera involucrado en esto, tal vez estaba de acuerdo en que se uniera con el heredero Kumada, no sabía si era por interés o por la felicidad de su hija, ¿pero cómo saberlo?, sin embargo por el relato de cómo fue su encuentro con el político no parecía ser por interés, ella no quiso preocuparse por eso, los invitados le relataron la manera en que el empresario taiwanés terminó por aceptar la relación de su nieta con el basquetbolista y él como del padre de Nicholas estaba colmado de alegría ya que siempre había querido a Rei como a una hija, pero antes no veía el interés por su hijo, así que tomo la arriesgada decisión de comprometerlo, encontrándose con ese grato resultado, la pelinegra no se molestó por el engaño que se montó, al contrario se sentía agradecida por hacerle ver la verdad y así formando una amistad con la pareja, no obstante estaba ensimismada en su dicha que al inicio de la semana no se había percatado de la ausencia tanto de Darien, Serena y sus amigos, hasta dado terminado el día.
Mientras que ellos, en especial un joven de cabello negro y ojos color zafiro estaba a la expectativa de lo que sucedía, frente a él estaba la rubia que recientemente había despertado, había rogado por volver a ver sus hermosos ojos celestes, sin embargo había notado que su mirada había cambiado, su expresión, no era la misma, no había calidez, ternura, sólo había confusión e inquietud, eso le transmitía temor, ella recordaba a sus amigas e incluso a Andrew.
"¿Qué está sucediendo?, ¿Por qué ella no me reconoce?" estaba totalmente desconcertado, un dolor inmenso crecía en su corazón y como pocas veces no sabía qué rumbo tomar.
Las preguntas de Darien pronto hallarían una respuesta, iniciando con la llegada de un apuesto doctor de cabello corto castaño y ojos de color chocolate, un porte firme, con una presencia que llego a impactar a las jóvenes adentro de la habitación, no obstante iba acompañado de una enfermera que le ayudaría examinar a la paciente, además de los padres de esta que habían avisado a un medico acerca de la recuperación de Serena, pidió que todos salieran a excepción de sus padres que querían estar al pendiente, Darien permanecía parado pero la enfermera le pidió amablemente que se retirara, regalándole una sonrisa y unas palabras de aliento "No se preocupe, todo saldrá bien", quería aferrarse a ello. Posteriormente la enfermera checó: presión, pulso y la herida en su cabeza, mientras el médico revisaba reflejos, garganta, usó su osciloscopio y hacia una serie de preguntas, en las cuales junto con los padres de la rubia se dieron cuenta de ciertas anomalías.
- Dime Serena, ¿Cuándo es tú cumpleaños? - preguntó mientras revisaba con su lámpara cada uno de los ojos de la rubia.
- El 30 de junio - dijo mientras sus padres estaban atentos a la revisión, paso a paso, pero aquel medico transmitía confianza, a ambos les pareció algo familiar.
- Vaya falta muy poco para que ese día llegue - dijo la enfermera con una sonrisa que contagió al médico con dulzura, pero Serena no pensó de la misma manera.
- ¿En qué año de la preparatoria estás?- volvió a preguntar aquel apuesto médico, pero esa pregunta alegró un tanto a la rubia.
- ¡Estoy a punto de entrar a mi primer año de la preparatoria! - contestó enérgicamente, pero esto no causó un efecto agradable en sus padres.
- Doctor, ¿podría venir un momento? - pidió Kenji sin dejar de sostener a su esposa, el médico se acercó y notó angustia en ambos.
- ¿Qué sucede? - preguntó con calma, observando como la pareja se miraban mutuamente con preocupación.
- En realidad, lo que sucede es que Serena ya está en segundo año de preparatoria, no entendemos porque está diciendo que apenas va entrar a primer año - dijo Ikuko, mientras que el médico pareció tener varios diagnósticos en mente, pero tenía que asegurarse.
- No se preocupen, haré lo posible por descubrir que es lo que sucede - argumentó con seriedad y con una gran seguridad, algo que calmó a los padres de la rubia.
Se acercó a Serena y tiernamente le tocó la cabeza: -Te tendré que mandar a hacer unos estudios –los ojos de la rubia reflejaron temor - Pero no te preocupes, sólo tengo que averiguar algunas cosas, confía en mí - le regaló una sonrisa y Serena se sintió más tranquila.
Horas después, tanto los padres de Serena como Darien, Andrew y las chicas esperaban a la resolución de lo que en verdad tenia la rubia, el médico mandó a llamar a todos a su consultorio, dejando a la enfermera a cargo de la paciente, la rubia estaba sentada en su cama aún sin entender que había sucedido, pero confiaba en que la enfermera de cabellera castaña clara y ojos color ámbar le diera las respuestas que necesitaba.
- Disculpe…-
- Kotoko, mi nombre es Kotoko Irie - dijo con una sonrisa mientras trataba que la rubia estuviera más cómoda en su camilla - Pero puedes decirme solamente Kotoko -
- Eso significa… - la rubia llegó a una conclusión.
- Sí, él es mi esposo - ahora lo entendía, pero sabía que esa no era la información que ella buscaba.
- Kotoko, ¿podrías decirme porque estoy aquí?, porque yo no recuerdo absolutamente nada - dijo mientras sostenía su cabeza con su mano.
- Tuviste una fiebre muy alta y te caíste por unas escaleras que te provocaron un fuerte golpe en tu cabeza - contestó la enfermera, pero para la rubia ese relato le parecía muy ajeno a ella.
- Qué raro, no recuerdo haberme enfermado, y mucho menos sé quien es aquella persona - susurró mientras su mente daba la imagen de aquel pelinegro que la miraba fijamente desde que ella dijo que no lo conocía "Pero parece que él si me conoce, cielos, esto es muy confuso, sin embargo, siento que alguien tomó mi mano mientras estaba dormida, era algo muy cálido" Pensó, mientras puso sus manos cerca de su pecho, tratando de guardar esa sensación que percibió al momento que despertó, sin imaginarse que cerca de allí en cierto consultorio ella sería el tema principal.
- Primero que nada mi nombre es Naoki Irie y estoy encargado a partir de hoy de la paciente Serena Tsukino, a la cual al momento de despertar le realizamos un chequeo, esto es algo de rutina, sin embargo, al momento de realizarle una serie de preguntas, sus padres notaron ciertas irregularidades en las respuestas de su hija - ante esto todos a excepción de Ikuko y Kenji, estaban sorprendidos y a la vez un poco angustiados - A lo cual me llevó a realizar una serie de estudios, en donde se llegó a un sólo diagnóstico - por un momento todo se llenó de silencio y todos estaban atentos - Tiene amnesia parcial - la cara de preocupación de todos fue notoria.
- ¿Pero cómo, amnesia parcial? - Lita era abrazada por Andrew, mientras que ella padecía una angustia por su amiga, no le agradaba en absoluto ese diagnóstico.
- Al parecer, sólo recuerda de un momento especifico y años anteriores, así como las personas que conoció en esa época, lo que no recuerda, es toda la época de preparatoria que hasta ahora ha vivido - explicó Naoki, mientras que el pelinegro llego a entender porque Serena no lo reconocía.
- ¿Pero porque precisamente esa etapa? - preguntó Mina, algo que todos deseaban saber.
- Pues es posible, que en esa etapa vivió circunstancias muy importantes para ella, pero que al mismo tiempo la dañaban y de alguna forma su mente bloqueo esos recuerdos, para ya no sentir esa tristeza - con esa conclusión, Darien se sintió como el más culpable, seguramente las amigas y sus padres de ella lo verían así, en el fondo sabia que esto se lo merecía, ¿pero por cuánto tiempo podría soportarlo?
- ¿Se va recuperar pronto, verdad? - preguntó Amy con aquella templanza que le caracterizaba.
- Sólo es cuestión de tiempo, sin embargo, tendrá que quedarse unos días más para algunas observaciones y deberá venir a sus chequeos semanales para ver algún progreso - ante esto, Darien sin decir más se retiro del lugar, estaba enfadado, molesto consigo mismo, con el destino, también se sentía impotente, triste, pero no podía hacer nada, sólo debía esperar,.
Esperar parecía una opción extraña para él, aunque siempre se mostró sereno ante los demás, solamente él sabía que su porte de hielo era un escudo ante los demás, por dentro era un volcán rugiente a punto de estallar. Su paciencia era muy precaria, en especial ahora que debía tomar una decisión, si debía o no irse con su padre a Estados Unidos. Ciego, caminando por inercia tomó el rumbo hacia aquella habitación que tenía presa a su princesa, abrió la puerta precipitadamente y entró en ella con una decisión en mente, pero se congeló al verla sin poder dejar admirar su belleza.
-¿Tú de nuevo?, ¿Acaso no te enseñaron a tocar antes de entrar? - dijo molesta, definitivamente algo no andaba bien con ese joven, eso era lo que pensaba la rubia al no entender el significado de las acciones que hacia el pelinegro.
- Escúchame bien Serena Tsukino - pronunció esas palabras retomando valor para lo que iba hacer, a pesar de que no estaba muy seguro de lo que quería lograr con eso.
- ¿Cómo sabes mi nombre? - preguntó, pero su respuesta no llegó ya que el pelinegro nuevamente la tomó de los hombros, sus miradas se cruzaron, algo que la hizo sentir temor, pero a la vez parecía vulnerable en su mirada, había algo especial en ella, pero no comprendía que era.
- El caso es, que tú estás enamorada de mi - lo dijo con toda seguridad, pero con cierta desesperación y con alguna esperanza de que ella reaccionara, lo había logrado, pero no de la forma en que él esperaba.
- ¡¿QUÉ COSA? - dijo incrédula, había notado que era muy apuesto, pero que le aseguraba que con eso lograría conquistarla, a tal grado de decir que estaba enamorada de él - ¿No crees que eres demasiado engreído para decir eso? - se soltó del agarre del pelinegro, esto lo sorprendió y volvió a sentir que su pecho se oprimía nuevamente, el dolor se volvía cada vez más intenso, sin saber que para Serena sentir su tacto le provocó cierto nerviosismo, su cuerpo reaccionaba de una manera que no entendía - No te conozco y por favor te pido que te retires - dijo con calma, pero eso no aminoró el dolor del Darien, que solamente le quedo por retirarse del hospital sin decir alguna otra cosa, mientras que los demás notaron su semblante bastante molesto, algo que no les permitió preguntar por su estado. Andrew prefirió dejarlo solo, después hablaría con él y darle ánimos.
- ¿Podemos pasar? - pidió Mina mientras tocaba la puerta, logrando que Serena saliera de sus pensamientos acerca de aquel que había interrumpido su tranquilidad ¿quién era él?
- Claro - respondió mientras sus amigos, Mina, Lita, Amy y Andrew entraron, algo que a la rubia alegró bastante y así conseguiría más respuestas.
- ¿Serena como te sientes? - preguntó la peli azul, mientras que la rubia sonreía para despreocupar a sus amigos.
- Mucho mejor, pero lo que no entiendo es cómo terminé aquí, la enfermera me dijo que tenía un golpe en la cabeza y una fiebre muy alta, ¿es eso verdad? - ante esto, sus amigos se miraron entre sí, preocupados sí sería lo correcto o no decir la verdad.
- Si Serena, estuviste dos días inconsciente - mencionó Lita, tratando de contestar lo necesario, sin embargo, no quería que su amiga volviera a sufrir, había escuchado de Amy las intenciones que tenia Darien de irse al extranjero, algo que un principio le molestó y lo culpaba, pero lo que más le interesaba era la recuperación de su amiga y que ella no sufriera.
- ¿Pero cómo fue que sucedió? - todos se pusieron nerviosos, no sabían que contestar.
- Mejor dinos, ¿Qué es lo último que recuerdas? - Mina encontró una salida fácil y así poder tener alguna referencia de donde armar toda aquella parte que a Serena le faltaba en sus recuerdos.
La rubia meditó por un instante, luego, empezó a relatarles, acerca de una hermosa mañana, donde los árboles de cerezo desprendían sus pétalos dando un espectáculo y un hermoso paisaje a su nueva escuela, la preparatoria Juban, mencionó que ellas se dirigían al auditorio para el discurso de bienvenida.
- ¿No es emocionante?, por fin logramos entrar a la preparatoria - dijo Serena muy entusiasmada, después de pasar varios días estudiando para realizar el examen de admisión y lograr entrar junto con sus amigas.
- Sí, pero ahora tendremos que esforzarnos más en estudiar - Amy dijo como único objetivo en su vida, algo que desanimó a un par de rubias y más cuando habían entrado en el salón F.
- Oh vamos Amy, también habrá chicos lindos que conocer, aunque nadie se compara con mi Yaten - dijo una alegre Mina que hacia segunda a su amiga de dos coletas en compartir esa alegría.
- Mina nunca cambias, pero será mejor apresurarnos si queremos alcanzar un buen lugar - dijo Lita para alentar a sus amigas, pero lo que más deseaba era ver a cierto rubio.
- Bien, pues entremos - mencionó Mina mientras, Lita y Amy la seguían, pero Serena empezó a ver todo su alrededor oscuro y la cabeza le comenzó a doler intensamente haciéndola regresar al presente, tomando su cabeza con sus manos.
- ¿Te encuentras bien? – preguntó Andrew preocupado, pero en instantes la rubia logró estabilizarse.
-Sí, lo siento, es todo lo que recuerdo - dijo un poco apenada, pero al mismo tiempo se sentía confundida - Por favor chicos, díganme la verdad, ¿que fue lo que me sucedió?-
- Bueno, en realidad Serena, es que ya no vas entrar a primer año de preparatoria, porque ya estás en el segundo año - para la rubia no fue fácil asimilar eso, no podía ser una mentira ya que Amy no solía hacer ese tipo de bromas - Tú no recuerdas nada, porque padeces amnesia parcial, toda la etapa de la preparatoria que viviste hasta ahora no la recuerdas debido a ese golpe que te diste en la cabeza -
- Además de que durante ese tiempo pasaron muchas cosas, como por ejemplo Andrew y Lita están juntos y Amy tiene un lindo novio, jajaja -
- ¡MINA! - dijeron los tres en unisonó, con el rostro totalmente sonrojado.
- ¿Es en serio?, ¡Me alegro mucho por ustedes! - de alguna manera la rubia comenzó a llorar, se sintió perdida, pero a la vez le daba felicidad por sus amigos, ellos merecían tener esa dicha, la puerta había sonado nuevamente, lo que hizo que la rubia se secara rápidamente sus lágrimas –Pasen - la puerta se abrió para dejar entrar a tres apuestos jóvenes que a ella se les hacia familiar pero no esperaba verlos entrar a su habitación.
- Bombón, que bueno que al fin despertaste - se acercó hacia ella un joven pelinegro de coleta larga y negra que intentó reconocer.
- Oye, debe haber una confusión, yo no soy esa bombón que tú dices - dijo bastante apenada y con un leve sonrojo en las mejillas debido a la hermosa sonrisa que le mostraba aquel joven, mientras su hermano Taiki saludaba a su novia quien le contó brevemente sobre la situación y su otro hermano se había quedado en la puerta mirando fijamente a Mina que se sintió bastante incómoda por la situación.
- ¿Acaso no sabes quién soy? - preguntó incrédulo, pensando que se trataba de alguna broma.
- Bueno si - esa respuesta lo calmó - Eres el vocalista de ese grupo nuevo llamado Three Lights, ¿Cómo se llama?, Se…Seiya Kou - argumentó, el pelinegro entendió menos, pero su hermano mayor lo tomó del hombro.
- Seiya salgamos por un momento, tengo algo importante que decirte - el joven asintió y se despidió por el momento de la joven con una sonrisa, tratando de guardar la calma, lo importante es que ella estaba bien y no tenía ese semblante de aquella última vez.
- ¿Qué sucede? - preguntó el pelinegro mientras los tres hermanos nuevamente estaba afuera de la habitación, Taiki le explicó la situación, diciéndole que ella no recordaba nada, ni de cómo se conocieron, ni mucho menos que ellos estaban estudiando en la misma preparatoria, diciéndoles que era cuestión de tiempo para saber si ella recuperaría la memoria.
- También me enteré que ella no recuerda a Darien - Seiya abrió sus ojos más que asombrado, pero el semblante de su hermano parecía decir una advertencia - Seiya te pido que seas prudente, tomando en cuenta lo que sientes por ella - el pelinegro no contestó ya que estaba en una conflicto entre su corazón y su conciencia.
Los tres jóvenes volvieron a entrar en la habitación, donde entablaron una charla muy amena, Serena se llevo la impresión de que Taiki era amable, inteligente y respetuoso, todo lo que su amiga merecía y estaba feliz por ello, mientras que Yaten parecía distante, indiferente y frio, notó que Mina lo miraba con cierta incomodidad, como si se estuviera asfixiando en esa habitación, no entendía porque si lo último que recordaba es que a ella le gustaba mucho, tanto que siempre formaba parte de sus conversaciones acerca de chicos, mientras que Seiya, le pareció un chico muy alegre, simpático y muy atento, tenía una mirada que transmitía tanta calidez, protección y al mismo tiempo tantas cosas que la ponían nerviosa. Minutos después Mina se despidió argumentando que tenía un par de cosas por hacer, quería salir lo más pronto de allí, sin embargo por los pasillos unos pasos detrás de ella la seguían.
- Mina - ella se paró en seco, sin dirigir su mirada hacia él, aún tenía un efecto muy importante sobre ella - Tú y yo tenemos una conversación pendiente. -
- No hay nada más que decir, ya todo se dijo, pero si lo que quieres decirme son más insultos, en verdad no estoy interesada en escucharlos - dijo como si dagas de hielo se clavaran en la piel del peli plateado, dejándolo inmóvil, mientras que ella aceleraba su paso, aun seguía lastimada, intentaba no llorar, pero era inevitable, tuvo que secarse las lágrimas ya que se había encontrado con los padres de Serena que le pedían un favor muy importante.
Mina había llegado a su casa, un poco cansada, aún sentía ese nudo en la garganta, mientras que un gemido de dolor se hizo presente cuando prestó más atención a su habitación y en todas partes había posters y fotografías del poseedor de esos hechizantes ojos color esmeralda, sus lágrimas volvieron a derramarse, pero no se quedaría llorando solamente, empezó a quitar todo aquello que le recordara a Yaten y meterlos en una bolsa, como si esa acción pudiera borrar todo ese amor, que se desbordaba de su pecho como una cascada de un tempestuoso río, pero sabía que no. Después de eso tomo un relajante baño, eso la tranquilizó un poco, tomó su uniforme y sus ropas de dormir metiéndolas en una mochila, salió de su habitación, tanto con aquella bolsa y su mochila, ya afuera de su casa tiró aquellos posters, revistas y fotografías a la basura, mientras tomaba nuevamente rumbo hacia al hospital.
- Adelante - dijo la rubia de dos coletas que ya comenzaba a sentirse sola, aburrida y con unas enormes ganas de regresar a su casa - ¡Mina! - estaba emocionada al ver a su amiga entrar a su habitación.
- Hola Serena, tus padres me pidieron que te cuidara esta noche - se sentó cerca de la rubia, con una sonrisa, tratando de dejar por una lado esa tristeza "Lo más importante ahora es Serena", pensó Mina anteponiendo prioridades.
- Que bien, porque estaba a punto de gritar que me regresaran a mi casa -
- Te entiendo, ¿y cómo te sientes? -
- Pues aún sorprendida, yo sabía que a Lita le gustaba Andrew hace tiempo, ambos son mis amigos y en verdad me alegra que estén juntos, además Amy, Taiki se nota que la ama y noto la felicidad de ella en sus ojos - dijo con un total júbilo, era como si hubiera dormido por tanto tiempo y sorprenderse por aquellas cosas que están sucediendo actualmente.
- Si es sorprendente, yo también me alegro mucho por ellos -
- Bueno Mina, al parecer somos las únicas solteras - dijo con resignación, pero los ánimos de su amiga habían decaído - Una moneda por tus pensamientos - esa frase hizo que Mina mirara con atención, había preocupado a Serena, se sintió mal por ello, era lo que quería evitar - ¿Qué sucede Mina?, por cierto, en la tarde noté que la presencia de Yaten en vez de agradarte parecía incomodarte, ¿Qué fue lo que sucedió? - ante esto su amiga soltó el llanto, ya no podía aguantar un minuto más, Serena la abrazaba con ternura, espero a que se calmara para que le contara todo el relato - ¡Es un tonto engreído!, ¿es que acaso no se da cuenta que tú eres fantástica?, en la secundaria todos querían salir contigo -
- Sí pero ya ves, las cosas sucedieron así, pero no trataré de preocuparme más, además debo estar más al pendiente del próximo torneo nacional de voleibol, por cierto en una semana habrá un partido amistoso con uno de los competidores que irán a las nacionales, si sales pronto del hospital, ¿crees que podrías ir? -
- Por supuesto - respondió con una sonrisa, Mina ya se sentía mucho mejor, desahogarse le había hecho mucho bien.
- Bueno será mejor que descansemos, mañana tengo que ir a la escuela - mencionó con fastidio algo que divirtió a su amiga - Que descanses Serena -
- Que descanses Mina - se acomodó en su cama, mientras su amiga se dormía en un sillón cercano, pequeño pero muy cómodo.
Tanto Ikuko como su esposo habían llegado a su casa, un poco más tranquilos ya que su hija se encontraba mejor, sin embargo no les gustó nada en el estado en el que había despertado, una tristeza invadió a la madre de la rubia al ver como su huésped estaba estático enfrente de aquel mueble donde estaban las fotos que ella había tomada para ganar el concurso "Cristal de Plata", la joya y el recorte de periódico donde salían todos los familiares y amigos que habían asistido al evento, veía detenidamente la silueta de Serena, sus facciones, su sonrisa, la alegría que transmitía.
- Ahora ni siquiera recuerda esto - dijo el pelinegro con una voz apagada mientras se había dado cuenta de la presencia de Ikuko por el reflejo del vidrio que cubría aquellas fotos, ella sólo se limitó a tocar el hombro del joven.
- No pierdas la fe - notó que no lo juzgaba ni lo culpaba, en realidad necesitaba ese apoyo, hasta que el sonido de un timbre se hizo presente - Yo abro - se dirigió a la puerta para encontrar más refuerzos para animar a Darien - Por favor pasen, él está en la sala - condujo a ambos joven hacia donde estaba el pelinegro que se sorprendió pero en parte se alegró en verlos.
- Molly, Andrew - de inmediato su prima se acercó para abrazarlo, sintiendo la tristeza que lo invadía.
- La llamé y le conté todo lo que sucedió - dijo el rubio, sabía que la joven podría ayudar al huésped a no perder la esperanza.
- Quería verte, ver como estabas, ahora sé que hicimos bien en venir - terminaron con el abrazo y los tres se sentaron en un enorme sillón.
- Les prepararé un poco de té - dijo Ikuko que no se había movido de sus sitio y para después conducirse hacia la cocina.
- Yo no debí - argumentó en voz baja, pero tanto el rubio como su prima habían escuchado perfectamente.
- No, no te sientas culpable - dijo Molly pero al no ver alguna reacción, decidió continuar - Fue un accidente -
- Además si vuelves a ir, estoy seguro que te recordará - dijo el rubio con entusiasmo, sin embargo el semblante de Darien no había cambio alguno, sólo recordó la triste sonrisa de Serena antes de que todo eso ocurriera.
- Si ella no hubiera escuchado mis planes de ir a Estado Unidos, tal vez - ante esto su prima se sorprendió y miro al rubio que asintió confirmando tal hecho.
- Darien, con todo esto, ¿estás seguro de querer irte? - la pregunta de Molly resonó en su mente y en su corazón, pero no pudo dar respuesta.
Todo estaba oscuro, de repente se vio ella, vestida, al parecer con el uniforme de su escuela, caminaba sin rumbo fijo, escuchando el sonido de sus pasos, hasta que de repente escuchó un llanto, el llanto de un niño. - ¿Quién es? - buscó de donde provenía ese llanto y de repente apareció un pequeño niño de alrededor de seis años, cabello negro, tenía sus manitas en su rostro para tratar de detener sus lágrimas, esta escena estrujó el corazón de Serena, se fue acercando a él, de la nada notó que en su mano había aparecido una hermosa rosa roja, se agachó hasta su altura, quería abrazarlo, protegerlo, pero debía acercarse poco a poco - ¿Por qué lloras? - él no contestó, mantenía su rostro oculto, por lo que le fue difícil a la rubia identificar quien era - Toma esta rosa, te la regalo - le extendió la rosa, el pequeño se había calmado un poco y estiró su mano para tomarla, al fin había visto sus ojos, azules como el zafiro, pero al momento desapareció y notó que el escenario había cambiado, ahora estaba en una hermosa y elegante fiesta de máscaras, todos bailaban con su pareja al ritmo del vals, su vestuario había cambiado a un hermoso vestido blanco, llevando un antifaz color dorado, camino por el salón, hasta que alguien toco su hombro, vio al dueño de esa mano, era un joven vestido con un smoking negro con una camisa blanca, un sombrero de copa y un antifaz color plateado, sin olvidar la bella rosa roja que ostentaba cerca de su corazón, se percato que tenia los mismos ojos que ese niño - ¿Quién eres? – preguntó pero como respuesta él extendió su mano para invitarla a bailar, vio su sonrisa y ella cayó bajo su encanto, cuando estuvo en sus brazos, sin saber quién era exactamente, la hizo sentir especial, protegida, su corazón palpitaba rápidamente, sus mejillas ardían, era invadida por la felicidad, ¿Qué era?, ¿acaso era amor?, ¿él seria esa persona especial en su vida?, los dos se quedaron solos, el baile había terminado, le entregó la rosa roja que ella tomó como si fuera el regalo más hermoso, después le besó delicadamente el dorso de su mano y se empezó a alejara de ellas - ¡Espera!, no te vayas, dime quien eres - corrió tras de él cuando estuvo a punto de alcanzarlo, abrió sus ojos encontrándose en aquella habitación de hospital, notó que Mina se había ido, se sentó en su cama - Todo fue un sueño - no pudo reflexionar mucho de ello ya que su madre llegó para visitarla y asegurarse que estuviera mejor.
Caminaba por los pasillos de la escuela, sin poder evitar pararse y contestar las preguntas de sus compañeros con respecto al estado de salud de su amiga, "ella está bien gracias por preguntar", "no, no sé cuando sale del hospital, pero cuando lo sepa yo les digo, ¿de acuerdo?", "claro yo le mandaré tus saludos", así fueron varias de las respuestas que tuvo que dar Mina acompañadas de una sonrisa amable, hasta que llegó a su salón, aún las clases no iniciaban, pero al estar allí sintió una pesadez en el ambiente debido a que el peli plateado no le quitaba la mirada de encima y estaba atento a sus movimientos, hasta que ella se sentó al otro extremo del salón, muy lejos de donde él estaba, nuevamente fue rodeada de preguntas ahora por sus compañeros de salón.
- Oye ese no es tu lugar - dijo Yaten bastante molesto a una castaña que se sentó en el lugar donde se sentaba Mina.
- No me digas, pues ya no - contestó Lita en el mismo tono - Este es mi lugar, ¿algún problema?- Nadie notaba este enfrentamiento ya que estaban más ocupados con la joven cantante.
- Pues sí, si tengo un problema, regresa donde estabas - dijo tajante esperando intimidar a la joven, pero no sabía el carácter tan fuerte tenia la castaña.
- No, no lo haré porque tú me lo pides, no todo el mundo gira alrededor de ti - esto llegó a molestar más a Yaten.
- Mira niña, si no regresas a tu lugar…-
- ¿Si no regreso, qué?, ¿Qué vas hacer? - la castaña no se iba dejar por las amenazas del peli plateado.
- Ese lugar le pertenece a Mina - dijo por lo bajo sin dejar de sonar molesto, Lita alcanzó a escucharlo.
- ¿Pues qué crees?, ella no quiere estar aquí - contestó con un tono de burla, que sorprendió al joven ya que no esperaba tal respuesta, definitivamente Mina quería alejarse de él - Y yo la apoyo, no dejaré que alguien como tú la dañe -
- Eso no te incumbe -
- Pues fíjate que si me incumbe, porque ella es mi amiga, así que me da igual que te desagrade o no el hecho que yo esté aquí, te lo diré una sola vez, DEJALA EN PAZ - la joven cocinera y su novio habían encontrado a la rubia después de su presentación y de su enfrentamiento con el cantante, hecha un mar de lágrimas, se enteró de la situación, entre ella y Andrew tuvieron que tomar esas medidas, sería lo mejor para ella.
- Yo haré lo que se me da la gana -
- Muy bien, pues escucha bien Yaten Kou y esto te lo diré por ella, si no eres capaz de comprender tus sentimientos, no podrás comprenderla, tú te estarás dañando y seguirás lastimando como lo has hecho hasta ahora - las palabras de Lita lograron que el joven de ojos esmeralda se quedara callado, le habían calado hondo y tenía razón, debía poner en orden sus sentimientos, las clases habían dado inicio y dio una mirada de reojo a la rubia que trataba de poner atención a todo lo que decía la maestra.
Las clases pasaron rápidamente, en el salón 2-A se fueron acostumbrando nuevamente al regreso del capitán del equipo de Tenis y de su nueva relación con la doncella del templo, ambos iban de salida cuando se toparon con otra pareja.
- Nicholas, que alegría que estés de vuelta - comentó la joven de cabello corto, mientras que Taiki sonreía de la misma manera.
- Si, a mí también me da gusto - contestó un poco apenado, su felicidad era difícil de ocultar - Por cierto a la que no he visto es a Serena - de cierta manera el castaño estaba agradecido con la rubia por el apoyo y la amistad que le había ofrecido, este comentario también llamo la atención de Rei, recordando el semblante tan extraño de Darien al salir inmediatamente después de que la campana de salida había sonado.
- Pues verás ella está en el hospital - dijo algo afligida, a ella tampoco le agradaba tal situación.
- ¡¿En el hospital, que le pasó? - la preocupación de la pelinegra fue notoria y auténtica, algo que de cierta manera extraño a la amiga de la rubia sin embargo estaba dispuesta a contarle el relato viendo que las circunstancias con ella eran totalmente diferentes.
La tarde lucia esplendida, aunque había algunas nubes que amenazan con tapar el sol, el clima era muy agradable, esto fue aprovechado por varios jóvenes, para hacer una visita al hospital, la joven de dos coletas leía atentamente las revistas enterándose de los nuevos chismes del medio de la farándula, hasta que fue interrumpida por el sonido de la puerta.
- Pase - mencionó alegre ya que no le gustaba mucho estar sola, vio entrar por la puerta a un tímido joven que reconocía a la perfección y no le parecía extraño que él estuviera allí - Ah hola Kelvin -
- Hola Serena - saludó un poco apenado - ¿Cómo has estado? - preguntó sin despegarse de la puerta que aún estaba entre abierta.
- Bien gracias, pero, ¿Por qué te quedas allí parado? - la joven a pesar de que Kelvin se le insinuaba siempre era amable con él.
- Bueno la verdad es que no vengo solo, hay alguien que también quería visitarte - le pareció extraño y más al ver a una joven que no conocía, a simple vista se vio que era dulce y amable.
- ¡Kelvin que maravilla!, ¿Es tu novia? - dijo con inocencia algo que provocó en los jóvenes un intenso color rojo en sus mejillas.
- Bueno, no pero…- el joven no pudo decir más, ya que su acompañante se fue acercando a la rubia.
- Sé que no me recuerdas, pero mi nombre es Naru Osaka, pero puedes decirme Molly, nos conocimos el año pasado - se presento con una sonrisa algo que provocó a Serena confianza.
- Ahora lo entiendo - los tres platicaron, de lo nuevo de lo viejo, la rubia había notado cierta atracción entre ambos, Kelvin prestaba más atención Molly, y ella parecía hacer lo mismo, era una niña muy educada, amable, con clase y alegre, se llevo una buena impresión de ella, ambos decidieron retirarse, Molly se alegró al ver a cierto joven llegar para hacerle una visita a la paciente.
- Darien, viniste - argumentó emocionada, transmitiéndole todo el apoyo necesario, mientras que él había notado lo mismo que la rubia, sin embargo a pesar de que en un principio no se llevaba muy bien con Kelvin notaba que sentía algo sincero por su prima, sólo le quedaba estar más atento a ello.
- Sí y espero que esta vez haya algún progreso — dijo el pelinegro tratando de sonar neutral, tocó la puerta hasta esperar la respuesta para poder pasar, cuando la escuchó entró y se encontró nuevamente con el rostro de una joven que estaba a punto de perder la calma.
- Sé que no te agrada mucho esto, pero tienes que escucharme -
- ¿Y qué crees que he estado haciendo desde que has venido? - arrugó su entrecejo, pero había algo en su mirada que sólo le quedo por suspirar en señal de resignación y no le quedó de otra que aceptar - Está bien, escucho - cruzó sus brazos mientras trataba de ponerse más cómoda.
- Yo sólo vine para ayudarte a recordar - no escuchó ningún reclamo o replica por parte de la rubia -Bien, hace casi un año, tú me mandaste una carta - vio que en el rostro de la joven se notara más el interés por escucharlo - En esa carta decía: Es un gusto conocerte Darien Chiba , soy Serena Tsukino del grupo F, no sabes quién soy ¿verdad?, pero yo sé quién eres tú, desde hace tiempo te he admirado tu inteligencia y genialidad luego de que diste el discurso de bienvenida en la ceremonia de inicio de clases, desafortunadamente no logre estar en tu misma clase y no creo tener la esperanza para hacerlo algún día, así que escribo mis sentimientos hacia ti en esta carta con todo mi corazón, Darien, yo TE AMO - Serena estaba atónita y un sonrojo se asomó por sus mejillas una señal que tomó como triunfo el pelinegro.
- ¿Y dices que yo te escribí eso? - preguntó apenada algo conmovedor ante los ojos color zafiro que se postraban sobre ella, él asintió - Y te la aprendiste de memoria -
- Yo memorizo las cosas una vez que las escucho o las leo - esto sorprendió a Serena, no sabía que había un chico así en el planeta.
- Pero aún así no es razón, para que te crea - ella extendió su mano hacia a él, pero Darien no entendió porque lo hacía – Enséñamela -
- ¿Enseñarte qué? -
- La carta por supuesto, quiero leerla yo misma -
- Tú la tienes - dijo mientras desviaba la mirada, no esperaba tal petición.
- ¿Cómo?, ¿no acabas de decir que yo te la di? -
- En realidad no, yo la leí sin que te dieras cuenta - trató de guardar compostura, pero la situación se le estaba saliendo de las manos.
- ¿¡La leíste sin mi permiso! , eso es imperdonable - nuevamente esa reacción, era como vivir un deja vú, sin embargo no le importaba su reacción con tal de que ella recordara.
-Tú me la escribiste a mi ¿verdad?, así que no cometí ningún crimen - dijo seguro de sí mismo
- ¿Y cómo saberlo?, no puedo recordar habértela escrito - respondió, no entendía porque ese afán de decir lo mismo, ella misma se sorprendía de sus reacciones ella normalmente no era así, algo en su interior la obligaba, era como si se antepusiera un escudo, ¿acaso era para que no fuera lastimada? – Si traes la carta y compruebo que yo misma la escribe, te creeré - sentenció la rubia, vio como el apuesto joven pasaba su mano por sus mechones oscuros, su plan no le había funcionado, estaba algo desesperado que le hacía perder la calma y no pensar bien las cosas, tanto así que se acercó a ella, estando muy cerca de sus rostro, tentado hacer algo más que mirar esos bellos ojos celestes.
- Tenlo por seguro, cabeza de chorlito - de inmediato notó el entrecejo fruncido de la joven, algo que de momento lo hizo sonreír, se alejo de ella azotando la puerta tras de él.
Suspiró fuertemente tratando de calmarse, pues su respiración se había acelerado por el acercamiento de Darien: su rostro, sus ojos, su aroma, sus labios. No pudo evitar sonrojarse de pies a cabeza ¿acaso estaba interesado en él?, sólo decía que ella en su momento si lo estaba, ¿pero él?, ¿Qué sentía?, ¿Por qué hacia todo eso?, ¿acaso era para alimentar su ego?, ¡clásico!, en el mundo había hombres, sobre todo apuestos, que no soportaban el hecho de que no se fijaran en ellos, tendría que tener más cuidado y más por la manera en que la trataba, agregando la manera que la hacía sentir, sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de la puerta, dio aviso para que pudieran entrar, no esperaba ver a una bella joven de cabellera larga oscura tomada de la mano con un joven de cabellera castaña algo rebelde, sin embargo notó que llevaban el uniforme de la escuela Juban.
- Hola Serena - saludó con timidez mientras se introducían a la habitación junto a su acompañante.
- Hola, ¿los conozco? - para la rubia este tipo de pregunta seria de lo más repetitivas debido a su estado - Perdón que les pregunte esto, pero en estos momentos mi memoria falla bastante -comentó con una sonrisa poniendo su cabeza atrás de la nuca.
- Descuida, lo sabemos, mi nombre es Rei Hino y él es mi novio, Nicholas Kumada - al decir estas palabras, el castaño se sonrojó pero le daba tanta felicidad por ese título - Nos conoces de la escuela Juban, por eso no nos recuerdas -
- Entiendo, ¿ustedes son mis amigos? - preguntó la joven de dos coletas, algo que para la pelinegra sintió retumbar en su interior.
- Algo así, sin embargo Rei estaba muy preocupada por ti - Nicholas tomó el control de la situación mientras que la mirada de la doncella se lo agradecía.
- Muchas gracias y no te preocupes, ya me encuentro mejor - sonrió cálidamente haciendo sentir un poco mal a la pelinegra por lo mal que la había tratado antes.
- Bueno yo las dejo un momento, iré por algo de comer - sin que Rei pudiera decir algo más, el castaño se había retirado para dejarlas solas, sabía que la pelinegra quería pedirle disculpas a la rubia por su comportamiento, sabía que no había hecho lo correcto y más al saber de los sentimientos de Darien.
- Y dime Rei, ¿Qué te parece si hacemos como si hoy fuera el primer día que nos conocemos? - eso fue sorpresivo que la doncella no pudo decir nada, sólo era empezar desde cero - Hola mi nombre es Serena Tsukino, mi signo es cáncer, me gusta los dulce, los videojuegos y leer mangas shojo -extendió su mano en señal de amistad, mientras que la Rei la recibió con una sonrisa.
- Mucho gusto Serena, soy doncella en el templo Hikawa, mi signo es Aries, me gusta jugar Tenis y también me encanta leer mangas shojo - sintió bienestar al iniciar su presentación con la rubia.
- ¿En serio?, ¿Cuál es tu favorito? - ambas iniciaron una charla que la misma Rei no se imaginaba tener meses antes con ella.
- Presiento que si le das la oportunidad, Serena y tú serían grandes amigas -
La voz de Mina resonó en su cabeza, y con gran razón, nunca había disfrutado una plática con alguien que no haya sido Nicholas, pero no pensaba que sería de esta manera, habían contado anécdotas, ambas reian casi al punto de desfallecer, ahora entendía porque Darien estaba enamorado de ella, con respecto a él, también necesitaba hablar con su compañero de salón.
Rei seguía visitándola los días siguientes antes de que saliera del hospital, las amigas de la rubia se habían enterado, Lita no estaba muy de acuerdo con eso, pero Mina le pidió una oportunidad para que se llevaran bien, la castaña terminó por aceptar siendo convencida también por Amy, pero le aseguraría que la mantendría vigilada.
Muy temprano en la mañana en el que Serena finalmente podía regresar a su casa, el huésped de la familia Tsukino fue a correr como lo acostumbraba en las mañanas, esta vez para liberar tensión, sin embargo tenía un objetivo en mente, recordó ese día en que había llegado a la casa donde vivía con la rubia dispuesto a encontrar las pruebas que necesitaba, entró a su habitación percatando que nadie lo molestara, revisó por todas partes por donde podría encontrar carta, la había escondido muy bien, contemplaba como Luna y Artemis estaban descansando a la espera de la dueña de la habitación, ellos también la extrañaban, se sentó un poco derrotado hasta que percato en la cajón del mueble cerca de la cama, era una pieza importante en sus vidas. Después de su recorrido se dio una rápida ducha para vestirse con el uniforme de la escuela, saliendo de la casa sin que nadie lo percatara, sin tratar ni siquiera hacer ruido con su motocicleta, llegó al hospital dirigiéndose inmediatamente a la habitación de la dueña de sus pensamientos, la vio allí dormida, tan sublime, descansando, para él fue como ver a un ángel, se acercó lentamente hasta quedar muy cerca de ella sacó ese artefacto, esperando que fuera de ayuda, recordó aquellas palabras que dijo al momento que se lo regalo.
- Lo guardaré como mi más grande tesoro, te lo prometo -.
- Hiciste una promesa y debes recordarla, tienes que recordar todo - dijo con vehemencia, pero al mismo tiempo con un gran deseo, un anhelo, abrió aquel medallón para tocar esa bella melodía que le hacía sentir melancolía.
Nuevamente todo oscuro, de repente vio como la nieve caía, suavemente y con un triste andar, ese llanto, ahora si podía ver sus ojos, sin embargo, le transmitía tristeza, quería protegerlo de todo aquello, se fue acercando poco a poco a él, otra vez apareció una rosa roja en su mano, se la ofreció nuevamente, él la tomó cesando su llanto, cuando intentó acercarse más a él, se esfumó como la vez anterior al igual que la nieve, todo era remplazado por un hermoso salón, donde se escuchaba ese vals, ahora no había nadie, hasta que lo vio, era él, el chico del smoking, de sombrero de copa, antifaz plateado y de la rosa roja, dueño de unos hermosos ojos color zafiro, se acercó a él, era como si necesitara estar entre sus brazos, no tenía miedo, volvieron a bailar haciéndola sentir dichosa, aún más al ver su sonrisa.
- ¿Quién eres? - preguntó esperando una respuesta mientras el baile continuaba, pero él no respondía - ¿Te conozco? - el baile terminó, le regaló su rosa, pero había algo nuevo, la tomó de sus mejillas que estaban totalmente sonrojadas y sin previo aviso la beso dulcemente, tan tierno y tan cálido que su corazón palpitaba rápidamente.
- TE AMO - se escuchó decir de él, algo que la estremeció, ahora más que nunca quería saber quién era él, poco a poco se fue alejando de ella.
- ¿Dónde puedo encontrarte? - preguntó con desesperación mientras sus pies no le permitían seguirlo.
- Siempre estoy cerca de ti - le escuchó decir mientras un viento de pétalos de rosas rojas lo desvanecían.
Serena despertó, encontrándose con una mirada color zafiro, la miraba con devoción y ternura mientras llevaba consigo una hermosa rosa roja, esto hizo que recordara aquel enigmático joven de smoking, pero, ¿podría ser posible?
- Buenos días Bombón - saludó con una sonrisa, mientras le extendía ese presente que había captado toda la atención de la rubia - Es para ti -
- Gracias - se acercó para olerla, mientras que sintió algo extraño entre sus sabanas, encontró un medallón en forma de estrella, al sentirla en su mano un sentimiento muy especial la inundó.
- ¿Has soñado algo lindo? - preguntó mientras que no se imaginaba el efecto que provocarían esas palabras a Serena.
- Primero no y luego si, primero sueño con un niño que está llorando, pero después me encuentro en un baile de mascaras y veo a un hombre pero no logro ver su rostro, sin embargo sus ojos – su mente proceso rápidamente ambas imágenes, tanto el niño como aquel joven de smoking tenían el mismo color de ojos "¿acaso serán la misma persona?"
- Será mejor que no te fuerces mucho, los recuerdos vendrán por si solos - dijo el joven cantante con una sonrisa que trataba de ocultar su desolación, en el fondo pensaba que algún día ella recordaría a Darien, el dueño indiscutible de su corazón.
"Siento que olvido a alguien importante, mi corazón lo siente, debe ser la persona que aparece en mis sueños, pero tengo miedo, miedo de engañarme a mi misma y saber que no es nada importantes, sin embargo…" Miró atentamente aquella rosa roja y la relacionaba con su sueño – Seiya -
- Dime - su mirada aún mantenía esa dulzura y calidez.
- Tú siempre has estado conmigo, ¿verdad? - él asintió pero no entendía el sentido de esas palabras ¿acaso?, ¿acaso tú eres esa persona tan importante para mí? - al escuchar eso, se quedó callado, pero al ver sus ojos suplicando una respuesta, se acercó para abrazarla un momento deseando que fuera una eternidad.
- Siempre desearé estar contigo - se separó un poco de ella para acercar sus labios a su frente y le dio un delicado beso, para luego despedirse y salir del hospital con las emociones revoloteando en todo su ser, al tiempo que había dejado a la rubia bastante confundida.
Varias miradas femeninas se posaban sobre él con admiración, su esencia había cambiado, ya no desbordaba esa frialdad en su mirada, la manera en como todo lo miraba sin ningún sentido, sin ninguna importancia o significado, pero ahora aunque no mostraba facciones alegres, las chicas que lo admiraban sabían que algo había cambiado.
- Parece que tienes un presentimiento - a su espalda se escucho la voz alegre de Molly que conocía perfectamente a su primo.
- Tal vez - contestó dándole una fugaz sonrisa a la joven mientras entraba a su salón.
Al fin estaba en su hogar, era extraño sentir que varias cosas habían sucedido, se sentía como si hubiera estado ausente por mucho tiempo, se fue acercando a la sala donde encontró a su hermano platicando con una jovencita de su edad, el cabello corto hasta los hombros, con una piel blanca y delicada, con unos hermosos ojos color violeta.
- Bienvenida Serena - se acercó hacia ella con una sonrisa, en un principio se sintió triste al saber que no la reconocería pero tenía fe en que ella recuperaría sus recuerdos - Mi nombre es Hotaru Tomoe, tú y yo nos conocemos, pero no lo recuerdas - la rubia sonrió, era una buena señal.
- ¿Eres amiga de mi hermano? - ambos jovencitos se sonrojaron, sin poder contestar nada - Vaya ahora lo entiendo, creo que seguiré llevándome más sorpresas -Y como si se tratara de un conjuro, la puerta avisaba que alguien más llegaba dejándola atónita.
- Ya llegué - fue avanzando hasta que la vio, ella había regresado – Serena -
- ¿Qué haces aquí? - lo observó detenidamente obligándolo a dar una respuesta.
- Yo vivo aquí - contestó como si fuera la cosa más natural del mundo.
- Eso es imposible - dijo incrédula, pensaba que le estaba jugando una broma, esto iba demasiado lejos.
- El hecho que no lo recuerdes no lo hace imposible - habló su hermano menor haciendo que dirigiera su mirada suplicando, rogando que dijera que todo esa era una broma de la cual seguramente no se reiría.
-Darien es hijo de un buen amigo de tu papá y mío - dijo Ikuko que había bajado de las escaleras después de haber dejado unas cosas en el cuarto de su hija.
"No puede ser, él, viviendo en mi casa, ahora tendré que soportar sus disparates, mis padres deberían de saber que no está bien de su cabeza". Pensó con temor al tiempo que sus miradas se cruzaron, sentía esa rara sensación en su pecho, en su estómago, trató de inmediato de desviar su mirada para ya no tener esa emoción, era en verdad intimidante.
Para la joven rubia no fue fácil acostumbrarse a sus clases, ver gente que nunca había visto en su vida, no los recordaba, pero con ayuda de sus amigas, el peso ya no fue tanto, incluso Rei y Nicholas le ayudaban, mientras que Seiya trataba de estar cerca de ella, algo que confundía aún más los sentimientos de la joven, aún seguía teniendo esos sueños, Darien hacia lo posible por ayudarla, pero ella se negaba sutilmente, había algo en él que le provocaba miedo, sin embargo no entendía ese miedo, un dolor en su pecho se le presentaba cada vez que él se iba o se alejaba, tenía que superarlo, había un confronta miento en su interior, lo quería cerca pero al mismo tiempo le decía que lo mejor era que se fuera.
- ¿No crees que estás llevando esto demasiado lejos? - preguntó un día la pelinegra al encontrarse por los pasillos al menor de los Kou.
- ¿A qué te refieres? - dijo en un tono de burla y a la vez dándose por desentendido.
- No puedes aprovecharte de que Serena haya perdido la memoria, que no recuerda a Darien para confundir sus sentimientos, me he dado cuenta que estás más cerca de ella, ¿así quieres que se fije en ti? - esas palabras se habían estacionado en lo más profundo.
- ¿Y tú eres la indicada para juzgarlo?, tú antes querías hacer cualquier cosa con tal de tener a Darien a tu lado, ¿o me equivoco? - dijo con tal de defenderse, pero había notado el rostro de arrepentimiento de la doncella.
- A me interesa mucho Darien, podríamos hacer algo tú y yo para no dejar que ellos dos terminen juntos ya que ella parece ser muy insistente y se ha convertido en un gran estorbo-
- Claro, lo recuerdo y admito que estuve equivocada, me arrepiento por ello, Serena se ha convertido en una gran amiga para mí en el transcurso de estos días -
- Pero también ha sido porque ella no recuerda lo mal que la tratabas - era verdad sin embargo no podía quedarse con los brazos cruzados y ver como la confusión de la rubia iba en aumento provocando que al final tomara la decisión incorrecta - Será mejor que a partir de ahora no juzgar al otro, ¿no te parece? - se alejó dejándola sin habla, en parte tenía razón, no obstante no permitiría que esto se saliera de control.
Era el día en que la joven de dos coletas tenía su cita al hospital para su primer chequeo después de haber salido del nosocomio, se estaba preparando en su habitación, se puso una cómoda falda blanca hasta la rodilla, con una blusa color azul sin mangas, unas zapatillas de piso y un suéter que hacia juego con la falda, salió de su habitación pero no esperaba encontrar con la figura del pelinegro que parecía estar un poco impaciente.
- Bien es hora de irnos - dijo el pelinegro mientras descendía por las escaleras, pero la rubia se quedó parada - Vamos o se te hará tarde para tu cita -
- Pues no te molestes yo puedo ir sola - le adelantó el paso, sin embargo no se rendiría.
- Tu mamá me pidió que te llevara - aunque era una mentira haría lo posible para que ella accediera.
- No te sientas obligado entonces - dijo Serena mientras abría la puerta y ambos salían, él rápidamente la tomó de la mano - ¿Oye a donde me llevas? - comentó molesta pero su semblante cambio a uno más temeroso - Hace poco salí del hospital, ¿y esperar que me suba en eso? - señaló a la motocicleta de Darien - Olvídalo, me iré en autobús - se soltó bruscamente y empezó su marcha, percatando que él la estaba siguiendo, no era tanto el miedo por el vehículo, si no el contacto tan cercano que tendría si accedía a que la llevara.
Tomó el autobús que estaba bastante abarrotado, pero aún así no lograba que desistiera en seguirla, ella estaba parada en la parte más atrás del transporte mientras que él estaba algo alejado pero lo suficiente para poder vigilarla, pero estas circunstancias no evitaron que un hombre de mediana edad, posaras sus manos sobre los muslos de la joven de dos coletas.
"¿Qué está haciendo?, esto no me está gustando nada, por favor que alguien me ayude" No quiso gritar sin embargo aquel hombre dejó de tocarla cuando fue empujado bruscamente por el dueño de aquella furiosa mirada.
- Quítele las manos de encima, ¿acaso no piensa en su madre, hermanas o hijas?, ¿usted permitiría que un pervertido osara en tocarlas? - ante estos reclamos tomó a la rubia entre sus brazos mientras que aquel hombre recibió las miradas de desprecio por parte de todos los pasajeros y optó por bajar del autobús, a partir de allí Darien no permitiría que se alejara de él, realmente estaba molesto, mientras que Serena se sintió hipnotizada por el perfil del joven.
"Se ve tan apuesto" Sacudió bruscamente su cabeza e intento despejar su nerviosismo – Gracias -
- La próxima vez nos iremos en la moto, te guste o no – dijo aún molesto que intimidó a la rubia, el temor pasó a reemplazar la sensación de protección que le brindaba el pelinegro, sólo le quedó asentir ante la sentencia del joven.
Ambos asistieron a la cita al hospital en donde el Dr. Irie no notó cambio alguno, parecía no haber avance, fue algo que desalentó al pelinegro, pero no dejaría de intentarlo, sin embargo sabia que el semestre estaba a poco de terminar, aun recordaba esa última charla con su padre antes de que se fuera a Estados Unidos y él empezara a vivir con los Tsukino, Mamoru Chiba quería que su hijo terminara la preparatoria en Japón ya que no podría estar mucho tiempo con él debido a las investigaciones que le habían asignado en un prestigioso hospital de Chicago, sin embargo no era seguro que se estableciera allí, si no también le habían hablado de un traslado más definido en Nueva York junto con una plaza en una importante Universidad e impartir clases, pero su hijo pensaba de una manera distinta, al principio trato de tolerarlo pero él día en que la hija de Kenji Tsukino le había ofrecido una carta demostrando sus sentimientos, menos quería vivir bajo el mismo techo, discutió con su padre y le pidió que al momento que encontrara un lugar fijo para vivir le llamaría para poder irse con él y prepararse para estudiar medicina en la prestigiosa Harvard, pero las cosas habían cambiado, el tiempo pasó y sus deseos ya eran otros, pero sus sueños, ¿también habían cambiado?.
Al día siguiente en la tarde, se haría un juego amistoso entre los equipos de voleibol que irían ese año a las nacionales, en el gimnasio de la escuela Juban se escuchaba los gritos de los estudiantes que apoyaban a sus escuelas, el partido estaba por iniciar, la capitana reunió a su equipo para dar las últimas indicaciones, mientras que en las gradas estaban sus amigos: Serena, Amy, Lita, Andrew, Nicholas y Rei, le pareció al principio bastante extraño no encontrar a Taiki y Seiya, habían prometido asistir a l evento, en el fondo también quería encontrar una mirada color esmeralda que tanto amaba, pero debía olvidarse de eso y poner toda su concentración en su equipo.
- ¡Bueno chicas!, aunque sea un partido amistoso, hay que poner todo nuestro corazón, ya que este equipo ganó el segundo lugar el año pasado y debemos mostrar que nuestro equipo es bueno - todas la escuchaban atentamente - Bien ahora juntemos nuestras manos - las seis integrantes juntaros sus manos -¡Animo equipo! - fue su grito de batalla, después se fueron acomodando en sus respectivos lugares, pasaron por dos sets, el partido estaba bastante reñido, se tomaron un descanso, la rubia tomó algo de agua para refrescarse, mientras una figura se le acercaba.
- ¿Eres tú?, ¿Mina Aino? - preguntó un joven alto, de cabellera castaña, que había posado sus ojos en la rubia desde que había iniciado el partido.
- Miren allí, ¿no es Asai? - Serena entre las gradas observó la escena sorprendiendo a sus amigas
- ¿No es el chico que se le declaró a Mina en la secundaria? - dijo Andrew mientras que las chicas asintieron.
- Hola, no esperaba encontrarte aquí - trató de calmar su respiración, estaba muy agitada y a la vez sorprendida por ver aquel chico.
- Bueno yo tampoco imaginaba que estudiabas en la Juban y que mucho menos te enfrentarías a mi escuela en un partido amistoso - se había sonrojado, hacia mucho que no veía a Mina, aún le parecía hermosa como la recordaba, sin pensar que desde lejos una mirada color esmeralda miraba esa escena con bastante desagrado.
- ¿Quién será ese? - preguntó con enfado mientras dos jóvenes muy cercanos a él tratan de no reír ante la escena de celos.
- Tranquilízate, es normal que siempre la estén invitando a salir - explicó un joven pelinegro que supervisaba que todo estuviera listo para una presentación especial.
- ¿Pero cómo se atreve? - apretó sus puños mirando aquel joven que sonreía embelesado enfrente de la rubia, al tiempo que le ayudaban con los últimos retoques.
- Tampoco no es para que te pongas así, después de cómo la trataste es normal que ella quiera seguir con su vida - una voz calmada lo hizo reflexionar y tenía razón, aunque ya había aclarado sus sentimientos, desde siempre le disgustó que los hombres se le acercaran y él como tonto siempre la hacía sentir mal.
- Oye, ¿te gustaría salir conmigo alguna vez? - preguntó un poco apenado, pero esto hizo pensar a la joven que de un momento su mente se transportó hacia cierto cantante, pero un sonido la hizo despertar, el juego estaba por retomarse.
- Vamos Mina a jugar - dijo Ann la segunda en mando en el equipo.
- Si voy - contestó para después mirar aquel joven que estaba esperanzado con una respuesta afirmativa – Claro - disimuló su sonrisa, para el joven fue la mejor respuesta que ha recibido en años.
- Bien, yo después me comunicaré contigo, suerte -triunfalmente se fue retirando para sentarse en las gradas, mientras que la rubia tomó su posición, el otro equipo se recuperó en el tercer set, hubo nuevamente un descanso la joven estaba bastante cansada, no sólo físicamente, perdía su concentración y su estado anímico que la había acompañado por días se presento nuevamente.
- ¡Se le pide a la señorita Mina Aino presentarse a la mitad de la cancha, repito, se le pide a la señorita Mina Aino presentarse a la mitad de la cancha! - escuchó decirse de la voz de un hombre por medio del altavoz, su equipo y sus amigas se le quedaron viendo, pero aun con la confusión hizo caso a las indicación, de repente las luces se apagaron provocando una conmoción en todo el gimnasio, hasta que la luz de un reflector la ilumino al igual que un joven de cabello color plateado que estaba a metros de allí, ella estaba atónita y aún mas cuando una melodía empezó a sonar.
-¡¿Pero qué es lo que va hacer? - dijeron en unisonó Rei y Lita mientras que sus respectivos novios trataban de tranquilizarlas, ambas habían visto como la joven había sufrido a causa del peli plateado y no permitirían que siguieran dañándola.
En un principio se sintió nervioso, a pesar de que estaba acostumbrado que una multitud lo viera cantar, pero esta vez sería diferente, sólo quería que ella lo escuchara, tomó el suficiente valor para transmitirle todo lo que sentía por medio de esa canción.
Mientras brillen las estrellas
Y los ríos corran hacia el mar
Hasta el día en que tú vuelvas
Sé que no te dejaré de amar
Empezó a caminar poco a poco, así fue desde el principio, desde la primera vez que la vio no quiso admitir que había algo especial en ella, estaba sumergido en un mundo de frivolidad que le costaba trabajo distinguir que era o no lo auténtico.
Si escucharas mi lamento
Si me vieras volverías,
Ya he pagado un alto precio
Por el mal que yo te hacía
Recordó la primera vez que la escuchó cantar, sin saber que era ella, ya había caído bajo su encanto, como las mismas sirenas lo había hechizado, sus encuentros con "Venus" eran especiales, pero siempre supo que había un misterio un secreto que ella celosamente guardaba.
Soy culpable ya lo sé
Y estoy arrepentido, te pido
Él estaba dispuesto a descubrirlo, ella era especial para él, esa persona que jamás imaginó que existiera, la que haría latir su corazón velozmente, deseando besar esos labios, acariciar suavemente su piel, estrecharla entre sus brazos y no dejarla ir nunca más.
Imagíname sin tí,
Y regresarás a mi
Sabes que sin tu amor, nada soy
Que no podré sobrevivir.
Pero al mismo tiempo no sabía que la estaba alejando, ¿y todo porque?, porque no podía admitir que Mina con su sonrisa, sus ojos, esa cálida mirada que le regalaba cada mañana, poco a poco se convertía en el aire que respiraba.
Imagíname sin tí
Cuando mires mi retrato
Si algo en tí, queda de mí
Regresa por favor,
Imagíname sin tí.
La primera vez que le habló, le dijo palabras que realmente la lastimaron, la juzgo mal, después ese sentimiento de malestar al verla llorar porque su amiga se casaba con el hombre que ella había amado en Londres y nuevamente la había juzgado, no lo soportaba pero tampoco valoraba su fortaleza.
Se ha borrado mi sonrisa
Y la lluvia no ha cesado,
Si supieras como duele
El no tenerte aquí a mi lado.
Ahora podía admitir que le molestaba que los demás la invitaran a salir, pero antes no podía decirlo abiertamente, siempre la hacía ver como una tonta, haciéndole ver que era el tipo de personas que hacían tonterías por amor, aunque un día finalmente lo enfrentó defendiendo su manera de ser y de pensar, pero la herida aún seguía abriéndose con sus constantes comentarios.
Soy culpable ya lo sé
Y estoy arrepentido, te pido
Cuando la vio actuar en el Festival escolar, sabía que no había salida, siempre fue ella, la niña, la mujer, su diosa, sabía que la había besado, amado, pero al mismo tiempo la había lastimado e ignorado, el mismo se fue enredando en sus mentiras y la única lastimada fue ella.
Imagíname sin tí,
Y regresarás a mi
Sabes que sin tu amor, nada soy
Que no podré sobrevivir.
Ella no podía creer lo que estaba viendo, le parecía un sueño, del cual no quería despertar, su corazón latía como nunca antes, no podía moverse de su sitio, la mirada de él no le permitió ver hacia otro lado, desde que conoció al famoso grupo Three Lights, supo que Yaten Kou detrás de esos ojos tan fríos había un brillo especial que solo ella podía distinguir.
Imagíname sin tí
Cuando mires mi retrato
Si algo en tí, queda de mí
Regresa por favor,
Imagíname sin tí.
Ya estaban frente a frente, un leve escalofrió fue invadido por ambos, mientras que los demás estaban atentos a la escena, sin embargo para una joven de dos coletas la letra de esa canción la lleno de nostalgia y las imágenes de su sueño se presentaban, sintió una opresión en su pecho, haciendo que unas traviesas lagrimas salieran, tenía el presentimiento de que perdería algo muy importante y eso le provocaba un gran dolor.
Soy culpable ya lo sé
Y estoy arrepentido, te pido
Lentamente fue tocando su mejilla, al contacto ella soltó una lágrima, la sintió cálida pero no permitiría que por su causa ella volviera a llorar, haría lo posible por hacer que esas lágrimas solo fueran una muestra de felicidad, su mano fue descendiendo por su brazo hasta entrelazarla con sus dedos.
Imagíname sin tí,
Y regresarás a mi
Sabes que sin tu amor, nada soy
Que no podré sobrevivir.
Mina tapó su boca con su mano libre, mientras que con su vista nublada por las lágrimas veía como el joven que tenía enfrente lentamente se estaba arrodillando, trató de callar sus sollozos para que el siguiera cantando, no podía interrumpir esa dicha.
Imagíname sin tí
Cuando mires mi retrato
Si algo en tí, queda de mí
Regresa por favor,
Imagíname sin tí.
Cuando terminó de cantar, las luces encendieron y varios aplausos se empezaron a escuchar, muchas lloraron por la interpretación del joven, fue emocionante, haciéndolos vibrar, sus hermanos lo miraban orgullosos, finalmente había dejado su terquedad y el orgullo por un lado, de un momento sintió el abrazo de la rubia que no paraba de llorar, lo tenía aferrado de su cuello.
- Yaten, eres un tonto - decía con la voz entrecortada, él sonrió mientras acariciaba sus mechones dorados.
- Lo sé - esta respuesta hizo que lo mirara con sorpresa, el peli plateado secó sus lágrimas con suma ternura, para después, enfrente de la multitud besarla sorpresivamente, cuando se dio cuenta de la situación decido corresponderle, pero un sonido los hizo separarse - Anda, ve a jugar - dijo mientras la ayudaba pararse y nuevamente los estudiantes apoyaban a sus equipos, Mina se acercó a su equipo con la energías renovadas, mientras que el joven de mirada esmeralda la miraba con una sonrisa.
Finalmente habían logrado ganar por un punto en el quinto set, se mostraba un equipo fuerte para las nacionales, todos estaban contentos por el triunfo, al final del partido, tanto Rei como Lita habían amenazado a Yaten a vigilarlo de cerca, pero el juró ante todo cuidarla y nunca lastimarla. Los días seguían transcurriendo y seguía sin haber avances con respecto a Serena, ella parecía confundida con sus sueños y con su convivencia con Seiya, un día en la tarde el teléfono de la residencia Tsukino sonó, con paso apresurado Ikuko lo atendió, hablo un poco con la persona del otro lado de la línea pero fue lo suficiente para sentirse afligida.
- Darien, es tu papá - dijo mientras vio al joven leer un libro en la sala y como este se paraba para contestar el teléfono "¿Acaso todo habrá terminado?" Pensó preocupada y con tristeza al ver la espalda del joven y decidió dejarlo solo, el pelinegro habló varios minutos, dio su veredicto con respecto a la propuesta de su padre, vio el calendario un calendario cerca y lo hizo decir una fecha muy próxima.
- El 30 de Junio - segundos después colgó el teléfono para después dirigirse a su habitación pero en su transcurso se encontró con la joven rubia que acaba de salir de bañar, sus largos mechones dorados tenían una tonalidad cobriza, mientras era inundado por un suave olor a rosas y vestía solamente un bata de baño y lucia su cabello totalmente suelto, ella iba continuar con su recorrido hasta que fue detenida por su llamado – Serena -
- ¿Qué sucede? - preguntó sin mucho afán y lo miraba sobre su hombro.
- No podré acompañarte en tu próxima cita - dijo sin voltear a verla y tratando de sonar lo más tranquilo hasta cierto punto frío.
- ¡Vaya!, te dije que no te sintieras obligado acompañarme, eso es genial - sonrió ante tal hecho, pero algo en el fondo no fue muy agradable escuchar eso.
- Comienza de nuevo - se volteó para verla mientras intentaba tomar el valor necesario para decir aquello.
- ¿Cómo? - preguntó mientras se puso frente a él.
- No te sientas presionada al recordar, creo que lo mejor es comenzar de nuevo - lo había dicho, hubo un momento de silencio, la rubia bajó por un momento la mirada, mientras que el apretaba sus puños - Bueno, cuídate cabeza de chorlito - fue lo último que dijo antes de marcharse a su habitación, la rubia hizo lo mismo, cerrando la puerta tras de sí, mientras puso sus manos cerca de su pecho, su corazón se había acelerado y sus mejillas ardían sólo al recordar su mirada.
- ¿Quién eres Darien Chiba? - preguntó mientras nuevamente sintió que el corazón se le oprimió y sus ojos se llenaban de lágrimas.
CONTINUARA…
Hola mis queridos lectores, si, aquí estoy de nuevo, ¡de veras!, jajajaja, pero en fin, espero que les haya emocionado el capitulo y hayan tomado sus precauciones, unos pañuelos desechables, en ciertas partes si me dieron ganas de llorar, jejeje, creo que soy medio sentimental XD, sobre todo en la parte del vals, me recuerda la película de Sakura Card Captor la carta sellada cuando Sakura baila con Shaoran waaa!, ahora mi motivo de ausencia fue debido a este semestre tan pesado, proyectos, exámenes finales y luego tome un curso de verano de ingles que estaba de miedo, después pues estoy en un trabajo de medio tiempo, me da poco de tiempo para escribir, posteriormente la inspiración, ustedes van decir, excusas, excusas, excusas y más excusas.
Estamos cerca del final, agradezco su apoyo, sus comentarios, eso alimenta el alma de un escritor, créanme.
"Come back to me" es el título de una canción de Utada Hikaru, esta increíble ;D
"Imagíname sin ti" es de Luis Fonsi, es la canción que se utilizo en el capitulo
¡¿Qué pasara con Darien? Waa!, ¿Serena recordara todo?, por nada del mundo se pierdan el próximo episodio, espero tenerlo en menos de un mes
Muchas gracias por la paciencia a: Lolis tristan, luzdeluna19, Vampire girl, Anahis,nahima-chan, sheccidmoon, diel, KittyTsukino, renessme-francois, camila chiba, SMOON, claudisailor, LOCY, karlakou, Anju236 y los mas peculiares ESTRES y fans tuya (¿fans mia? jaja), a todas ustedes espero no haberlas decepcionado y sobre todo a ti que te das un tiempo para leer esta historia, no me queda más que
Deseándoles el mejor romance de su vida
Besos
Chaito
