Sweet emotion
Capitulo 30
"Comenzó con un beso"
Todos los nombres son propiedad de Naoko Takeuchi y la historia es basada a la serie
Itazura na kiss creada por Kaoru Tada (q.e.p.d.)
- Comienza de nuevo - se volteó para verla mientras intentaba tomar el valor necesario para decir aquello.
- ¿Cómo? - preguntó mientras se puso frente a él.
- No te sientas presionada al recordar, creo que lo mejor es comenzar de nuevo - lo había dicho, hubo un momento de silencio, la rubia bajó por un momento la mirada, mientras que él apretaba sus puños - Bueno, cuídate cabeza de chorlito - fue lo último que dijo antes de marcharse a su habitación, la rubia hizo lo mismo, cerrando la puerta tras de sí, mientras puso sus manos cerca de su pecho, su corazón se había acelerado y sus mejillas ardían sólo al recordar su mirada.
- ¿Quién eres Darien Chiba? - preguntó mientras nuevamente sintió que el corazón se le oprimió y sus ojos se llenaban de lágrimas.
Darien intentó tranquilizarse yéndose a su habitación, cuando su corazón comenzó a calmarse, pensó en el profundo dolor que estaba sintiendo y que éste no se esfumaría fácilmente, por tanto tiempo trató que ese sentimiento no volviera causarle tanto sufrimiento, imponiendo un escudo, siendo taciturno, serio, poniendo toda su atención en el estudio, aunque en esto último no fue nada difícil debido a su capacidad, pero las cosas habían cambiado de una manera drástica, no importaba si escapaba o la ignoraba, ella poco a poco había entrado a su alma, a sus pensamientos y a su corazón, sin embargo nuevamente el destino le daba un golpe directo, los sentimientos que ella alguna vez profesaba por él, estaban disueltos en su memoria que había perdido.
"Tal vez, esto es lo que merezco"─, sonrió contrariado, pasando su mano entre sus mechones oscuros en señal de frustración, inevitablemente una imagen apareció en sus recuerdos, ella abría apresuradamente la puerta, sus ojos mostraba angustia y tristeza, la rubia había escuchado su conversación en la cual discutía sus planes de irse a E.U.A. - ¿Por qué no la detuve?- empuñó fuertemente sus manos, acción que duró tan solo unos instantes, tenía que ver hacia delante, retomando un poco de lo que quedaba de su máscara de frialdad.
Sus pasos resonaron en aquel salón. Una música suave sonaba a lo lejos, envolviéndola: un vals. Con ansiedad buscaba a aquel misterioso joven, pero no podía sentir su presencia, sintiéndose perdida al no estar cerca de él. Necesitaba ser envuelta en sus brazos fuertes, sentir el roce suave, pero firme, de sus labios. Entonces, lo vio, allí, frente a ella, de espaldas, a mitad de la pista de baile. Le sonreía, no obstante, aquella reflejaba nostalgia.
- Princesa - la llamó con dulzura, sin evitar preocupar el corazón de Serena, él extendió su brazo como la hacía cada noche, sin embargo ella notó que había algo diferente, tenía miedo al saber de qué se trataba sin embargo se fue acercando - Es el momento de decir adiós - ella retrocedió como si estuviera a las orillas de un abismo.
- ¿Cómo? - sus ojos se abrían desmesuradamente, un ligero temblor se fue apoderando de ella - No, eso no puede ser posible, tú…tú dijiste que me amabas - el miedo se reflejaba en su lenguaje corporal.
- ¿Tú me amas? - preguntó el joven de antifaz, la sorpresa se hizo presente en la rubia.
- Yo…yo no lo sé - contestó confundida, pero había descubierto el origen de esta - No podría decirlo, no sé quién eres -
- Siempre he estado cerca de ti - dijo, pero eso no bastó para ella, se fue acercando, su misión, saber de una vez por todas la identidad del joven.
- Eso no es suficiente, si en verdad quieres saber mi respuesta y si este es el adiós, deberás quitarte la máscara, tengo el derecho de saber quién eres - había lanzado el reto con determinación, mientras que él sonreía un tanto satisfecho.
- Si así lo deseas - él fue acercando su mano hacia su rostro para quitarse el antifaz, sus movimientos fueron lentos, entonces, el despertador de Serena resonó por toda su habitación alejándola de su visión y de la verdadera identidad del joven que acababa de despedirse de sus sueños.
- No puede ser - se incorporó levemente de su cama - Al final no supe quien era - una sensación de tristeza e impotencia la invadió - Y tal vez nunca lo sepa -
- ¡Serena!, ¡Ya levántate! - el llamado de su madre la hizo reaccionar, aterrizando a su vida cotidiana.
Los minutos estaban contados para que las clases iniciaran en la preparatoria Juban, en una de las calles que llevaban a la institución, dos jóvenes iniciaban una plática amena, estaban realmente emocionadas por los planes que llevaban a cabo.
- ¿Ya más o menos tienes idea de lo que vamos a gastar? - preguntó la castaña mientras revisaba los cálculos que tenía su amiga en una pequeña libreta.
- Pues viendo cuantos vamos a ir, de los aperitivos y de las bebidas, no creo que sea mucho, además ya lo comenté con los demás para los ingredientes que vayas a necesitar - contestó con una sonrisa.
- Que bien, por cierto ya consulté con Andrew y está dispuesto a la propuesta que le hice, está muy emocionado - Lita contestó con euforia sin que ambas jóvenes se percataran de la presencia de la rubia.
- ¡BUENOS DIAS! - saludó efusivamente Serena, logrando que sus amigas se espantaran y los nervios se hicieran presente.
- Ah, hola Serena, madrugaste - mencionó Amy tratando de guardar la calma y esconder sus anotaciones.
- ¿Y de que estaban hablando? - preguntó la rubia notando el aire de misterio que envolvía a sus amigas.
- Pues nada en especial - respondió la castaña al tiempo que desviaba su mirada, la joven era muy mala para mentir, eso lo sabía la ojiazul.
- ¿Acaso es algo que no pueden contarme? - se sintió excluida del tema y haría lo posible por saber que era lo que tramaban.
- No, ¿Cómo crees? - Amy trato de calmar la tensión.
- ¡Hola chicas!, ¿ya está todo listo para….? - Mina desbordaba demasiada alegría que no se percató de la presencia de su amiga de dos coletas por lo cual opto por cambiar el tema - ¡Serena, buenos días, llegas temprano! - reía un tanto nerviosa, actitud que Serena notó en común en sus otras dos amigas.
- Hoy precisamente que me levanté temprano, me doy cuenta de que me ocultan algo - dijo en tono de reproche, Mina entró en aquel ambiente de tensión.
- No Serena, ¿Qué tendríamos que ocultarte? - respondió la joven cantante a su defensa.
- Será mejor apresurarnos o no llegaremos a tiempo - dijo Amy en modo de salvación para que sus compañeras accedieran en complicidad, pero en el caso de Serena presentía que algo se traían entre manos.
Esa situación continuaba muy sospechosa, al notar que en un pequeño receso Lita y Andrew platicaban amenamente mientras observaban con gran interés una revista de repostería.
- Había pensado un pastel de fresas con chocolate o con café, ¿Qué opinas? -
- Pues estaría bien si hicieras uno de cada sabor, viendo que seremos muchos, ¿tendrás problemas con ello? - preguntó con preocupación temiendo que su amada hiciera trabajo de más.
- ¡Para nada!, al contrario me hace feliz, es lo menos que puedo hacer en estos momentos - dijo alegre en un principio para luego bajar su mirada en señal de desolación.
- No pongas esa cara, todo volverá a la normalidad, ya lo verás - tomó su barbilla suavemente regalándole una sonrisa que la animó bastante.
- Hola chicos - apareció efusivamente la joven de coletas detrás de ellos, provocándoles el susto de su vida - ¿De qué hablan? -
- No, nada, sólo estamos viendo algunos pasteles que estarían bien ofrecer en el Crown, ¿no es así Lita? - las ideas fluyeron de manera espontánea en Andrew, intentando ocultar todo signo de nerviosismo en su rostro.
- Sí, sólo eso - la risa nuevamente se presentó en ella, dejando entrever a su rubia amiga que no era del todo honesta.
- De acuerdo, yo los dejo - dijo tranquilamente, pero en su mirada advertía que los seguiría vigilando, ellos por un momento se sintieron aliviados, aunque sabían que esto no podía seguir así por mucho tiempo.
Segundos antes, otra pareja platicaba de la misma persona y el evento en cuestión, no obstante los detalles eran distintos, pero estos aún debían ser secretos para la joven fotógrafa.
- ¿Qué te parecen estos acordes? -cuestionó el peliplateado a la talentosa rubia que examinaba esas partituras minuciosamente.
- Me gustaría intentarlo, además con la letra puede ser lo que ando buscando, ¿y si lo ensayamos saliendo de clases? - lo miró con gran emoción algo que a Yaten no dejaba de cautivarlo -¿Qué pasa? - preguntó la rubia después de un inesperado silencio.
- Se nota que la aprecias mucho - dijo finalmente logrando en Mina que llegaran recuerdos del pasado al lado de su amiga.
- Sí, tenemos tantas cosas en común que ella podría hacerse pasar por mi hermana y hacer esto, es la manera de hacérselo saber - argumentó con palabras cargadas de cariño y fraternidad hacia esa persona.
- Si lo sabré yo - ante este comentario la joven se sonrojó bastante, era muy feliz sentir ese sentimiento y saber que era correspondida.
- ¡Chicos! - los llamó provocando el mismo resultado que logró en Lita y Andrew - ¿Qué les sucede?, ¿acaso doy miedo? - preguntó al momento que cruzaba sus brazos.
- Pues parecías querías provocarnos un infarto - dijo exaltado el ojiverde mientras tocaba su pecho y trataba de estabilizarse.
- No seas exagerado Yaten - Serena le dio una fuerte palmada en la espalda que al joven no le causo gracia -Y bien, ¿de qué hablaban? - sonrió ampliamente para esperar no ser decepcionada por la pareja.
- Cosas de parejas, tú sabes - explicó fingiendo naturalidad, pero tal respuesta no fue del todo bien recibida por la ganadora del "Cristal de Plata".
- No, no sé, por si no lo recuerdas no tengo novio - dijo con enfado, siendo notado por Mina percatándose lo torpe que fue.
- Si es verdad, que tonta soy - susurró velozmente mientras desviaba su mirada, pero trataría de remediar la situación - Sólo decía, que hoy Yaten irá a mi casa a cenar - recordó tal acontecimiento pero del cual el peliplateado no estaba informado.
- ¿Y hasta ahora me estoy enterando? – preguntó por lo bajo, molesto por ignorar ese detalle.
- Te juro que estaba a punto de decírtelo - respondió igual en voz baja, pero para Serena esas murmuraciones alimentaban más sus sospechas.
- ¿Y bien? - cuestionó la rubia de dos coletas con el ceño fruncido al sentirse olvidada por los dos interpretes.
- Sólo eso Serena, nada fuera de lo normal - contestó con una sonrisa, pero eso no logró que Serena imitara ese gesto, al contrario se notaba desanimada.
- Está bien, continúen - dijo con un hilo de voz y se retiró arrastrando los pies.
- Parece alma en pena - mencionó el ojiverde al ver a su compañera ya varios metros de distancia
- Pobre de Sere, con todo esto se siente aislada - agregó acertadamente sintiéndose culpable, pero consciente de que al final era por una buena causa.
Las clases siguieron transcurriendo pero el semblante de la rubia de las dos coletas carecía de ánimo, algo que de inmediato fue notado por el menor de los Kou, estaba enterado de la situación que planeaban las chicas estando totalmente de acuerdo, aunque se debía plantear alguna idea para que su bombón se distrajera de ese asunto que aún no era momento de estar envuelta, cuando la idea apareció como una iluminación, el receso ya había iniciado y la rubia ya no estaba a la vista, sin imaginarse que ella estaba en los pasillos en la búsqueda de su amiga del salón A.
- Casi está todo listo, al parecer va ver dos pasteles, aperitivos, bebidas, el lugar, la música, lo que falta es la confirmación de los invitados, el dinero y la decoración - mencionaba Amy mientras portaba sus lentes de descanso sin dejar de observar sus anotaciones, mientras iba acompañada del apuesto castaño.
- Me alegro, eres muy buena organizando - dijo el mayor de los Kou con el fin de elogiar a su novia.
- No sólo yo, las chicas han puesto de su parte, están realmente animadas, esperamos que así ella se dé cuenta que siempre contará con nosotros, sin importar que - sonrió ampliamente sin percatarse que detrás de ellos estaba Serena.
- ¿De qué persona hablas Amy? - cuestionó poniendo sus manos a la altura de la cintura, mientras que Mina, Yaten, Lita y Andrew llegaban al lugar con el objetivo de apoyar Amy y no ser descubiertos.
- De ninguna - respondió sin evitar apoyarse en Taiki, él trataba de tranquilizarla, para Serena la situación ya no daba para más.
- ¿Qué no se supone, que somos amigos? - los miró inquisitivamente, intentando hallar la manera de que le hablaran con la verdad - Yo pensé que tenía amigos, de los cuales yo podía confiar- lágrimas surcaron en sus mejillas dando inicio a un escandaloso sollozo del cual sus amigas estaban acostumbradas.
- Tranquilízate, Serena - dijo la castaña mientras la tomaba de los hombros, detuvo un poco su llanto al ver que se acercaba una pelinegra acompañada del capitán del equipo de Tenis.
- ¡REI! - de inmediato se fue con la joven, juntando sus manos en labor de plegaria - Dime que tú si sabes de lo que están hablando, porque yo no entiendo - la doncella del templo vio a sus compañeros haciéndole señas de que no dijera nada, por ningún motivo.
- ¿De qué estás hablando Serena? -cuestionó la pelinegra controlando a la perfección sus emociones.
- Todos hablan en código, siento que me ocultan algo – mencionó, mientras las lágrimas volvían aparecer exageradamente.
- Relájate Serena, tal vez estas exagerando las cosas, nosotros no tendríamos que ocultarle algo - la joven se sintió culpable al mencionar lo último, ya que no era del todo sincera con la rubia desde que perdió la memoria.
- Rei tiene razón, si te ocultáramos algo te lo diríamos, sin duda alguna - apoyó Mina, mientras se le acercaba y le regalaba una sonrisa del todo convincente logrando cesar el llanto de la joven.
"Tal vez tengan razón y estoy exagerando las cosas, es verdad, desde que desperté las cosas han cambiado", ─ pensó con melancolía pero de inmediato trató de que esto no se notara, sonriendo ampliamente - Esta bien, solo es que hay cosas a las que no me acostumbro aún - dijo apenada mientras ponía su mano detrás de su nuca - Con todo esto olvidé mi almuerzo - mencionó riéndose de su descuido, cuando dio la vuelta se topo con el apuesto pelinegro que vivía en su casa, cruzando sus miradas se dio inicio a un extraño ambiente en el cual Serena tenía miedo a sumergirse cada vez más - Yo debo irme - dijo enseguida para pegar la carrera intentando así calmar un poco su ansiedad, para sus amigos les pareció extraño esa repentina reacción, ya estaban acostumbrados a que lo insultara pero no que huyera.
Cuando la rubia se fue, observaron atentamente el semblante del pelinegro, nuevamente esa aura de frialdad e indiferencia se hacía presente cuando se retiraba del lugar, sin embargo para dos jóvenes notaron tan solo un pequeño rastro de lo que había detrás de esa mascara, Rei estaba cabizbaja sintiéndose incomoda por la situación, mientras que Lita había notado la reacción de ambos, entendía perfectamente el estado de Darien pero en el caso de la doncella, no era lo mismo.
- Por poco y nos descubre - mencionó la peliazul llamando la atención de los demás viendo que el panorama se había establecido.
- Amy tiene razón, debemos ser más discretos - agregó la castaña, mientras que Mina meditaba la situación por unos momentos.
- Ya sé, mañana en la tarde nos reunimos en el templo Hikawa - planteó con actitud optimista la rubia mientras que para algunos le pareció un tanto extraño, incluso para la joven que habitaba allí -¿Podemos Rei?, anda di que si - se acercó a la doncella usando su rostro más tierno, reflejando esperanza en su mirada y uniendo sus manos para que sus ruegos fueran escuchados.
- De acuerdo, mañana, en mi casa – suspiró diciendo, con una sonrisa, después de ver la mirada de sus compañeros esperando su respuesta.
- Bien, entonces, por ahora dejemos el tema y mañana terminamos de planear todo - propuso Andrew con entusiasmo, a lo cual, los demás estuvieron de acuerdo.
Serena seguía sin entender la reacción que le provocaba el pelinegro últimamente, su corazón se aceleraba cada vez que lo miraba, sus ojos color zafiro, parecían esconder un misterio tal vez era eso a lo que temía, ser absorbida por él, sin embargo su miedo no tenía fundamento, eso era lo que creía, nunca antes había sentido esa ansiedad, ¿Qué se sentiría tocar esos mechones oscuros?, ¿serian tan suaves como lo aparentaban?, agitaba su cabeza para alejar esos pensamientos, era un arrogante y frio después de todo, pero el cosquilleo en todo su cuerpo permanecía al igual que el ardor en sus mejillas se volvía algo cotidiano.
"¿Qué es lo que me pasa?, hay algo en él que no me deja tranquila", ─ pensó al sentir en su mano derecha sus latidos, mientras estaba sola en el salón de periodismo y estaba en la ventana deseando que el viento tratara de darle las respuesta, pero lo único que logró era refrescarla un poco, "¡Basta!, no puedo seguir pensando en ello, pero tampoco puedo pensar en la actitud de mis amigas"─. De inmediato en su rostro se formo una mueca que mostraba señales de abatimiento, "Debe ser porque ellas ya tiene novio y por eso no pasamos tiempo juntas" ─ suspiró levemente pero un aire de optimismo la invadió por completo, "¡Animo!, estoy segura que pronto encontraré a alguien perfecto para mi" ─ la imagen de Darien nuevamente apareció en su mente como en un acto de reflejo "¡Ah!, ¿Por qué sigo pensando en él?" ─ apoyó sus manos en el marco de la ventana, intentando controlar una vez más sus reacciones - Es inútil - algo muy en el fondo se lo decía a gritos y ella tomaría esa perspectiva como la acertada.
- ¡Bombón! - el llamado de su compañero de salón que abría la puerta, logró captar su atención.
-Ah, hola Seiya, pensé que ya no estabas - la joven se dejó llevar por la presencia del cantante, haciéndola sentir bastante cómoda.
- Apenas acabé de practicar con el equipo, Mina me dijo que estabas aquí y no me pude resistir en venir e invitarte un helado de camino a casa - dijo con aquella característica sonrisa que la rubia admiraba.
- Que bien conoces mi punto débil – apuntó con su dedo en forma de amenaza, pero segundos después ella sonrió, cediendo a la petición del pelinegro - Pero aún así, acepto, vamos - tomó sus cosas y así fue como ambos salieron de la escuela para tomar el delicioso postre en el parque no.10. Más tarde, sentados en una banca, Seiya notó el semblante decaído de su acompañante.
- ¿Te sucede algo Bombón? - preguntó el joven, provocando que Serena diera un respingo - Has estado muy pensativa, ¿te preocupa algo? - dijo comprensivo haciendo entrar a la rubia en confianza.
-La verdad es que…- ella dudaba en decir lo que le sucedía realmente, sin embargo recordó otro tema que también ocupaba su mente - Últimamente me siento aislada, a veces no sé si pertenezco aquí, es como si hubiera despertado de un largo sueño - miró como varias nubes se esparcían en el cielo.
- ¡Ánimo Bombón!, sólo es cuestión de que te acostumbres - el pelinegro comprendía su tristeza, al estar al tanto de los planes que tenían para el fin de semana y era el momento de ejecutar su parte - ¡Ya sé!, ¿Qué te parece si salimos este sábado? - preguntó con una sonrisa mientras que la rubia estaba totalmente sorprendida.
- Oh, vaya, la superestrella Seiya Kou , invitándome a salir, ¿Qué van a decir tus admiradoras? -contestó divertida sin sospechar de las verdaderas intenciones del pelinegro, aunque su risa fue apagada cuando notó el semblante serio del pelinegro y como enarcaba una ceja - Ah, ¿lo dijiste en serio? - se sonrojó al tomar en serio la situación.
- Yo no suelo hacer ese tipo de bromas - contestó fingiendo molestia, algo que no duró mucho tiempo - Entonces, ¿qué dices? - se paró sin perderla de vista, esperando una respuesta positiva.
- De acuerdo - respondió después de meditarlo unos segundos, Seiya no cabía de la felicidad, la acompañó hasta su casa, acordando la hora para que él pasara por ella, cuando la rubia llegó a su casa nuevamente la confusión se hizo presente.
"Seiya ha sido muy atento, siempre se preocupa por mí, además su cercanía no me incomoda" ─ se dejó caer en su cama con los brazos extendidos, mirando hacia la nada, "¿acaso será él chico de mis sueños?, ¡cielos!, como desearía recuperar mi memoria" ─ dio un fuerte suspiro, sin imaginarse que ella misma fue la que reprimió esos recuerdos.
- Serena - escuchó decir su nombre mientras su madre tocaba la puerta.
- Sí, ¿Qué pasa? - ella abrió la puerta preguntando el motivo de su llamado con tranquilidad.
- Tienes visitas - respondió con una sonrisa, aunque en el caso de su hija se preguntaba mentalmente de quien podría tratarse, bajó por las escaleras hasta llegar a la sala y sorprenderse ampliamente al verla.
- ¡Haruka!, tanto tiempo sin verte - de inmediato corrió a abrazarla y su amiga recibió el gesto gustosamente, segundos después percató que su amiga no venia sola - ¡Ah! hola disculpa, deja me presento, mi nombre es Serena Tsukino - mencionó rápidamente mientras hacia una reverencia.
- Cabeza de bombón, Michiru ya te conoce - la repuesta de su antigua vecina logró abrir una incógnita en ella.
- ¿Cómo?, ¿Eso quiere decir que nos vimos hace poco? - su mente viajó a mil por hora, hallando la posible razón por la cual no recordaba haberla visto.
- Sí, nos enteramos de tu accidente y Haruka realmente estaba preocupada por ti, pero no hay problema si me vuelvo a presentar mi nombre es Michiru Kaioh - hizo una elegante reverencia que la joven estudiante admiró ampliamente, las invitó a sentarse en el sofá y así iniciando con su plática, la ojiazul argumentó que partes de su vida recordaba y el posible motivo por el cual se había presentado ese padecimiento, ellas argumentaron que Seiya las había llamado recordando que Haruka era amiga de Serena.
- Se nota que el joven Seiya te aprecia mucho - argumentó la violinista con una amplia sonrisa, pero el semblante de su acompañante no parecía muy alegre, mientras que Serena recapacitaba ante ese comentario y recordaba la reciente invitación por parte del cantante.
- ¡Bah!, a ese sujeto sólo le gusta jugar con las mujeres, será mejor que no seas tan flexible con él o si no será demasiado tarde y el lobo te comerá - ante el comentario de su amiga de la infancia, Michiru rió levemente totalmente divertida.
- ¡¿Qué?, ¡No!, no malinterpretes las cosas, solo somos amigos – agitó sus brazos tratando de despejar dicho comentario levemente sonrojada.
- No te preocupes Serena, simplemente a Haruka no le agradan los chicos apuestos - dijo la elegante joven ganándose la molesta mirada de su representante.
- ¡Oye! - esto provocó que Michiru la tomara del brazo con sumo afecto y guiñándole un ojo, provocando que se sonrojara al máximo entendiendo perfectamente el mensaje - Bueno, cabeza de bombón es hora de que nos retiremos - se levantaron de sus asientos dirigiéndose a la puerta -Cuídate mucho - al momento de abrir no se imaginaron toparse con la figura del apuesto huésped, hubo un incómodo silencio, Haruka al principio se molestó, pero después de meditarlo un poco, sonrió con burla hacia el pelinegro - Vaya el súper genio hace su aparición - se acercó un poco a él para decirle algo que solamente él escucharía - Espero que te apresures y no dejes que el lobo se la coma - no entendió al principio el mensaje, pero comprendió de que se trataba de Serena la persona de quien hablaba - Nos vemos - se alejó de ellos, mientras que los dos jóvenes no sabían que decir
- Pensé que estabas trabajando - dijo tímidamente intentando romper el silencio que se había formado.
- Sí, pero hay cosas que debo hacer - la vio fijamente por unos instantes, se sentía débil ante su mirada, pero si quería seguir adelante con sus planes, debía alejarse y así lo hizo retirándose a su habitación continuando con los preparativos de su traslado, tratando de no tomar en cuenta las palabras de Haruka a pesar de lo mucho que le afecto.
Cuando el cielo estaba totalmente estrellado, en la residencia Aino se recibía la visita de uno de los integrantes del grupo de moda, los padres de Mina al enterarse de la noticia de su nueva relación estaban realmente felices, antes sabían que la joven salía varias veces pero ninguna relación seria como hasta ahora, su madre principalmente al saber la admiración que le tenía su hija al ojiverde y su padre aunque un poco posesivo con su única hija deseaba profundamente que fuera muy feliz, por lo que decidieron invitarlo a una sencilla y deliciosa cena, conversaron de varios temas, entre ellos el inicio de la carrera artística de los hermanos Kou, experiencias, complicaciones, éxitos y también del talento de la rubia, ella realmente deseaba entrar en el medio del espectáculo.
- Yo realmente quiero ser famosa por mis propios medios - argumentó la hija del matrimonio Aino con determinación - Por ningún motivo quiero que mi relación con Yaten influya en ello - miró fijamente a su novio el cual comprendía su situación, sintiéndose orgulloso al igual que los padres de la joven.
- Confiamos en ello hija, por eso siempre te apoyaremos, aunque claro, no tienes que descuidar la escuela - sentenció su madre siendo apoyada por el Sr. Aino.
- Tu madre tiene razón, la educación es importante - mencionó después su padre, un hombre que a pesar del tiempo mantenía esa galanura y la edad afinaba favorablemente sus facciones euroasiáticas.
- Por eso no se preocupen, yo siempre estaré al pendiente de que siga dedicándose a la escuela -dijo Yaten mirando profundamente a la rubia, sonriendo seductoramente algo que provocó un masivo sonrojo, mientras que sus padres estaban totalmente tranquilos ya que sabían que el peliplateado era bueno en los estudios.
- ¡Ah!, por cierto acabo de recordar algo - la Sra. Aino se retiró de la mesa rápidamente, dejando intrigados a más de uno en el comedor, segundos después regresó con un sobre y se lo extendió a Mina - Llegó esta mañana - Mina lo vio por un instante y se quedó estática algo que incitó a Yaten observar detenidamente aquel objeto.
- Es de Inglaterra - mencionó levemente, después de eso su atención estaba dirigida hacia la rubia, ella lentamente abrió el sobre, sacando dos boletos de avión con destino a Londres.
- Querida Mina, te compré estos dos boletos para que tú y un acompañante puedan asistir a mi boda, que será este 7 de Julio, a pesar de todo, realmente deseo que puedas presentarte ese día tan especial para mí, te quiere mucho, Catherine - terminó de leer la nota, su rostro se tornó serio, aunque tenía sentimientos encontrados.
- Catherine se casa, que gran noticia, aunque es una lástima porque ese día tu padre y yo habíamos planeado ir a cenar juntos - lamentó ampliamente, ninguno de los dos percataban que su hija no parecía tener esa reacción que normalmente ella haría ante tal anuncio, la alegría que tendría que desbordar al tener que regresar a Londres y ver a su hermana del alma casarse.
- Mina, ¿estás bien? - la joven regresó a su realidad, comprendió que las cosas eran diferente, él estaba a su lado.
- Sí, solamente no esperaba que fuera tan pronto - respondió con nerviosismo, aún no entendía ese sentimiento que la invadía, nuevamente observaba aquellos boletos, ahora que ninguno de sus padres podía acompañarla tenía que pensar que hacer.
- Yo te acompañaré - una voz firme resonó en el lugar, ella abrió sus ojos ampliamente, no había nadie mejor que pudiera hacerla sentir así, tan dichosa.
- ¿Estás seguro Yaten?, yo en verdad, no quisiera incomodarte - no podía ocultar su emoción, aunque sinceramente no quería interferir en su tiempo y menos con un viaje tan largo.
- Claro que lo estoy, yo cuidaré de ti y así tus padres estarán más tranquilos, ¿no lo creen así? - se dirigió a ellos con sumo respeto, algo que elogiaron internamente.
- Estaremos realmente agradecidos de que cuidaras a mi hija - dijo el padre de la rubia depositando su confianza en el ojiverde.
- Cuida muy bien de ella, pero ten cuidado, porque es bastante hiperactiva - agregó divertida la Sra. Aino provocando que a Mina se sintiera bastante avergonzada.
- ¡MAMÁ! - reprochó la joven, pero segundos después el lugar se lleno de risas, al final la cena había sido exitosa.
Al día siguiente se realizaría la práctica de Tenis, como era costumbre los miembros entrenaban duramente para participar en el torneo nacional en el verano, sabían que con el estricto plan de entrenamiento del capitán, era seguro que alcanzarían entrar entre los mejores, sin embargo la ausencia de cierto pelinegro causaba cierta inseguridad en que esa hazaña se lograra cumplir, pero minutos después llegó, pero sin la vestimenta adecuada, algo que extraño a Nicholas y a su novia los cuales se tomaron unos instantes para hablar con él.
- Chiba, llegas tarde, ¿acaso no vas entrenar? - cuestionó sin sonar molesto, no obstante su firmeza exigía una respuesta.
- Lo siento mucho, pero ya no podré estar en el equipo - esa noticia solo fue escuchada por sus compañeros de salón ya que los demás miembros del equipo estaban muy concentrados en la práctica.
- ¿Cómo?, ¿Por qué?, ¿estás hablando enserio? - realmente le había tomado por sorpresa tal declaración, incluso Rei no lograba entender tal decisión.
- Sí, en unos días me iré a E.U., por lo cual debo dejar el equipo - la doncella estaba más que sorprendida por lo dicho y notó un semblante muy distinto en Darien que no esperaba ver nunca desde que lo conoció - Agradezco mucho sus atenciones y les deseo suerte para el torneo - dio una leve reverencia, señal que logró despertar a Nicholas de aquel impacto.
- Gracias, aunque debo admitir que nos harás mucha falta Chiba – explicó sinceramente el capitán con una leve sonrisa - Suerte en el futuro, espero que nos volvamos a ver - después le extendió la mano para que Darien la estrechara en símbolo de compañerismo.
- Igualmente capitán, también para ti Hino - se dirigió la pelinegra con los mejores deseos - Hasta luego - dijo anunciando su partida, mientras que ella inevitablemente recordó aquellas palabras que ahora maldecía haberlas dicho.
- TE ODIO, espero que algún día sientas el mismo dolor que yo -
- Rei, ¿A dónde vas? - cuestionó Nicholas al ver como la joven dirigía sus pasos en la dirección por donde se había marchado el pelinegro.
- Hay algo que tengo que decirle - en sus ojos había determinación y a la vez remordimiento - Confía en mí - le regaló una tierna sonrisa para después acercarse y darle un suave beso en los labios que tranquilizo al capitán, ella apresuró sus pasos cuando pudo distinguir la espalda de su compañero -¡Darien! - él reaccionó al llamado deteniendo su andar.
- ¿Qué sucede? – preguntó tranquilamente sin imaginarse que era lo que la doncella quería decirle, la última vez que cruzaron palabras fue algo incómodo.
- Sé que la última vez que hablamos, no fue de la mejor manera, incluso dije cosas de las que ahora me arrepiento - él seguía clavando su mirada en ella manteniendo ese ambiente neutral - Yo en verdad lamento haberte dicho que te odiaba, en realidad yo no fui sensata, sinceramente yo…deseo que seas muy feliz - Darien estaba asombrado por aquellas palabras, no quería guardar rencores con la joven - Pero no estoy de acuerdo que te vayas de esa manera, ¿sabes que pasará cuando Serena recuerde todo?-
- Eso tal vez nunca suceda - respondió desviando su mirada, mostrando en ella esa característica en particular que Rei ya había notado, tristeza.
- Puede que sí, puede que no, pero siempre hay tiempo para luchar por lo que en verdad se ama - no hubo reacción alguna por parte de Darien, provocando que ella apretara sus puños en señal de decepción - Pensé que eras más valiente Darien - fue lo último que dijo para llevarse consigo ese desagradable sensación de impotencia, sobre todo al entender que Serena era muy valiosa y lo que menos deseaba era que ella sufriera en su momento.
La incomodidad persistió el resto de la tarde, a pesar de que su casa había gente riendo, platicando, planeando, la sala estaba llena de vida, incluso su abuelo estaba alegre de que invitara a sus amigos, que irónico, meses atrás no tenia tantos como ahora, eso llenaba de dicha su corazón, sin embargo a mitad de la convivencia salió hacia al jardín para meditar y observar como las estrellas nuevamente hacían su aparición.
- No pareces muy feliz - se escuchó decir de la persona menos esperada para la doncella - ¿Acaso te incomodamos?, no hay problema si nos retiramos - mencionó tratando de mantener cierta distancia y cordialidad con la pelinegra.
- No, para nada, al contrario - contestó disimulando una sonrisa, Lita se acercó a ella para sentarse a su lado.
- Sin embargo noto que algo te molesta - comentó tratando de no sonar entrometida, menos que nada quería tener una pelea, sentía que su relación con la pelinegra debía mejorar.
- Eres muy perceptiva - dejó escapar un suspiro, sintiendo que sus palabras no podían ser guardadas por más tiempo.
- También noto que eres el tipo de persona que le gusta guardarse las cosas para si misma - ante tal dictamen, la doncella agachó la mirada aceptando tal hecho - Eso no es bueno, a veces eso ocasiona más daño del que se quiere evitar - la castaña observó el cielo y respiraba el aire puro con satisfacción.
- La verdad es que, cuando me le declaré a Darien y él me rechazo, le dije cosas horribles, yo estaba totalmente cegada por el orgullo, incluso no fui muy amable con Serena, tampoco me daba cuenta de mis verdaderos sentimientos y yo ahora…-
- Estás arrepentida - completó acertadamente la castaña, notando la sinceridad de Rei - En algún momento a todos nos pasa, somos humanos y cometemos errores, pero lo que en verdad es importante es saber cuándo nos equivocamos y hacemos lo posible por salir adelante - su intención era animarla con aquellas palabras, no obstante había una sombra de frustración en ella.
- La cuestión es, que Darien se va y no en el mejor momento, Serena no lo recuerda, no recuerda lo que sentía por él, pero el peor error que está cometiendo es que esta huyendo de la situación, si tan sólo yo, no hubiera sido tan obstinada - era la enésima vez que apretaba los puños y su mirada era de total resentimiento hacia su persona.
- No te sientas culpable, desde el principio, él tenía la voluntad de hacer y deshacer, si él tomó esa decisión nosotras no podemos hacer nada, al final de todo, él sufrirá las consecuencia de sus actos -argumentó sin dejar de lado ese desagrado que siempre le ha tenido al pelinegro.
"A pesar de todo no me puedo quedar con los brazos cruzados" ─ pensó mientras intentaba hallar la manera de enmendar sus errores, le parecía injusto, ella siendo tan feliz ahora, que en días posteriores su amiga y Darien vivieran sumidos en la desdicha.
- Anímate, vamos adentro para terminar de una vez - se levantó del lugar invitando a la pelinegra a que la siguiera.
- Muchas gracias, tus palabras me ayudaron - ambas sonrieron logrando fortalecer más sus lazos.
Sábado casi al mediodía, en el hogar de la familia Tsukino, una joven rubia terminaba de arreglar sus dos coletas poniendo un pequeño moño en cada uno de estas, vestía ropa bastante cómoda, un pantalón pescador café, una blusa holgada color rosa y una zapatillas de piso color negro, se vio una última vez en el espejo antes de dirigirse a la sala a esperar al joven cantante admirando en su cuello el hermoso medallón en forma de estrella aun desconociendo el origen de tan encantador objeto, salió de su cuarto y de un momento a otro dirigió su mirada en dirección a la habitación del pelinegro.
"¿Y porque me quedo parada aquí?" ─ se dio una patada mental, no obstante una posible idea se cruzo en su mente "¿Acaso estoy esperando a que el salga de allí?" ─ se preguntó mientras la ansiedad se hacía presente al tiempo que ella misma se cuestionaba lo que realmente deseaba de él.
- ¡Serena te buscan! - Ikuko llamó a su hija, segundos después de que abrió la puerta y haber escuchado el timbre que la misma rubia no pareció escuchar.
La joven despejo sus pensamientos, bajando las escaleras, para despedirse de su madre y advertirle que ella estaría bien, Ikuko hizo un intento por no reflejar cualquier signo preocupación y desánimo al ver que la situación se desarrollaba de esa manera y más en ese día en especial. Mientras que en la ventana de la parte más alta de la casa un joven observaba como la joven rubia llegaba a saludar al joven cantante, su deseo por bajar y alejarlo de ella tenía que controlarse, quería tenerla pero debía asimilar que él mismo le pidió que comenzara de nuevo.
- Mira hacia atrás, mírame - pidió en el aire sin dejar de observarla, sabía que era la última vez que vería sus hermosos ojos celestes, su bello rostro que veía en las mañanas, su manera tan gentil y dulce de sonreír, los segundos pasaban y su ruego no fue escuchado, resignado continuó empacando sus pertenencias alejándose de allí, sin darse cuenta la rubia vio hacia su habitación como si alguien se lo pidiera.
- ¿Nos vamos bombón? - esa pregunta hizo despegar su vista de aquella ventana y asentir alegremente hacia Seiya.
Su primera cita comenzaba visitando el zoológico de la ciudad, la joven rubia se maravillaba con cada animal que veía, mientras que el pelinegro no perdía detalle de como su expresión cambiaba, sin tomar en cuenta las murmuraciones de varias jóvenes, comentando: "se parece mucho", "¿será Seiya?, se ve muy apuesto", aunque ninguna de ellas se acercó a la pareja para despejar sus dudas, su siguiente parada fue el parque de diversiones, donde ambos revivieron el miedo de subir a la montaña rusa y entrar a la casa de los sustos, pero la tranquilidad llegó cuando subieron a la rueda de la fortuna.
- ¿No crees que sería difícil grabar una novela aquí?, "La aparición de un nuevo amor" – comentó divertida pero después recapacitó en lo dicho – Ja, ja, olvídalo es broma - rió un poco avergonzada, sintió que había dicho una tontería.
- Creo que eso puede ser posible - en sus labios apareció una sonrisa que la rubia apreció, nerviosa.
- Auhmm, escuché por allí que te gusta jugar con las mujeres - argumentó intentando recuperarse y mantenerse firme ante la mirada de su acompañante.
- Ah, ¿yo?, ¿Quién te dijo eso? - preguntó tratando de evitar una sonora carcajada.
- A mí nadie me lo dijo, lo escuché por allí - cruzó sus brazos desviando su mirada hacia el exterior, logró que Seiya admirara su perfil, realmente quería estar con ella, pensó que ese día era el adecuado para decir sus sentimientos, sin embargo tenía que hacer algo antes.
- Está bien, no insistiré mas, ahora es el momento de llevarte a un lugar especial - mencionó notando que los rayos del sol se tornaban anaranjados.
- ¿A dónde piensas llevarme? – preguntó, viéndolo con suma curiosidad.
- Es un secreto - guiñó un ojo haciendo dudar a la rubia de sus verdaderas intensiones.
Aunque al principio estaba renuente a que le cubrieran los ojos, al final aceptó depositando toda su confianza, sólo quedaba esperar cual sería el resultado, ambos llegaron al lugar, percibió que la hizo entrar a un lugar y el miedo mezclado con cierta desesperación se había presentado.
- Seiya, ¿Dónde estamos? – curioseó temblorosa exigiendo pronto una respuesta, sus ojos fueron descubiertos y una luz se encendió cegándola por un momento.
- ¡SORPRESA! - gritaron sus amigos y varios compañeros de clases que lanzaban confeti, se dio cuenta que se encontraban en el Crown, estaba perfectamente decorado con motivos de conejo en tonos blanco y rosado, añadiendo un gran cartel que decía: "¡Feliz cumpleaños Serena!"
- ¿Es mi cumpleaños? - balbuceó bastante sorprendida, últimamente no sabía en qué día vivía, incluso perdió detalle de que ese día era su cumpleaños.
- Felicidades Serena - Lita de inmediato corrió abrazarla - Tenias razón al decir que te ocultábamos algo - confesó finalmente, haciendo que la rubia abriera sus ojos ampliamente.
- Estábamos organizando esta fiesta sorpresa para ti - agregó la pelinegra mientras mantenía una sonrisa.
- Sentimos mucho haberte mentido - dijo Amy entendiendo que la joven se sintió aislada los días anteriores.
- ¡Muchas gracias, amigos! - estaba conmovida al saber que aún formaba parte en la vida de sus amigos, no podía evitar que unas cuantas lagrimas fueran derramadas.
- ¡Deja atrás esas lágrimas! - se escuchó decir entre la multitud la voz de Mina, que de inmediato se subió a una mesa con micrófono en mano, con su dedo índice apunto en dirección a la cumpleañera - ¡Serena!, ¡esto es para ti amiga! –
La melodía se hacía sonar por parte del conjunto del club de música, mientras que algunos se acercaban a la joven de dos coletas para darle su respectivo abrazo.
dou sureba ii?
kono mama ja kono koi wa DAME ni naru
aishi sugiteru...
aenai to kimochi dake oi-kaketeru
anata ga dareka to atteru IMAAJU
ittari-kitari no muda-na ENAJII
¿Que debo hacer?
Cuando está, mi amor sin esperanza
Yo te quiero mucho...
Tan solo el sentimiento de que jamás estaremos juntos,
una imagen corriendo después de que encuentras a alguien más.
Gasto energía caminando de un lado a otro.
Serena había notado que había mucha gente conocida, estaban sus compañeros de clase, del club de periodismo, su maestra Akane Karasuma junto con su amiga Reiko Tsukamoto maestra del grupo A, Kelvin, Molly que venían acompañados por los hermanastros Alan y Ann, se alegro al ver a Haruka acompañada de Michiru y se asombró al ver a su hermano con Hotaru, uno a uno se acercaba para felicitarla.
onegai dareka itte
"kimi wa daijoubu dakara" to
shiawase ni nareru kachi
juubun motte-iru kara ne
mirai wo hiraku kagi wa
Positive-na AIDEA dake yo
atama de wakattete mo kokoro ga midareteru
Por favor, que alguien me diga que "estarás bien"
porque con tan solo que seas feliz es suficiente.
La llave que abre el futuro son solo los pensamientos positivos.
Aunque mi cabeza entiende, mi corazón se confunde.
Se acercó más hacia donde estaba la intérprete, ella bajó de su improvisado escenario para dirigirse a ella, demostrándole que con esa canción agradecía el apoyo que siempre le ofreció, cuando sufrían por una mala calificación, cada vez que le hablaba de Yaten y ella nunca se cansaba de escucharla, le daba gracias por estar allí por entenderla y llenarla de optimismo.
nayami tsukarete
madoronda mimimoto ni kikoeteru
yasashii koe wa
hontou no jibun-kamoshirenai yo ne
hajimete deatta koi wo shiteru mono
sonna ni tayasuku owaru hazunai
Debilitándome por dolor,
Dormité, y escuché una voz gentil en mi oído,
Quizá es mi verdadero yo.
Por primera vez, encontré a alguien a quien querer
¡No puede acabar tan fácilmente!
Mina miró a través de la multitud, distinguiendo a cada uno de sus amigos, individualizándolos. Kelvin y Molly que estaban en inicio de una relación y tímidamente se tomaban de la mano, Alan y Ann que finalmente sus padres aceptaron el amor que sentía el uno al otro, admitiendo lo injusto que sería mantenerlos separados, observó con alegría como Michiru estaba muy cerca de Haruka mandándole una que otra indirecta, un lenguaje que ambas conocían y que era solo de ellas, en la entrada una guapa mujer llegaba a la fiesta sin dejar de hablar por el celular, pero con la música se le hizo más complicado continuar con la charla.
- Setsuna, por favor déjame escuchar la canción - la representante de los Three Lights hizo caso a la petición del productor y compositor Takuya Moroboshi, sonó bastante interesado en la hermosa entonación de la cantante.
- Ah, sí - movió su celular en dirección donde se encontraba Mina, también ella disfrutaba de la canción que interpretaba.
itsumo jibun ni iu yo
"kimi wa daijoubu dakara" to
kare ga dou de arou to
watashi no PEESU wo mamotte
mirai wo hiraku kagi wa
ima wo tanoshiku ikiru koto
itsuka honto ni naru yo
IMEEJI-shita subete
Yo siempre me digo a mi mismo "Tu estarás bien".
No importa lo que haga, me mantendré en paz.
La llave que abre el futuro es alegremente aquí ahora
¡Algún día todo lo que imaginé se hará realidad!
También se dirigió a Amy y Taiki haciéndoles llegar esos recuerdos, como se conocieron y como poco a poco terminaron enamorándose, al igual que con Lita y Andrew, tantos años de amistad, que sólo bastó en ser sinceros el uno con el otro, del mismo modo lo hizo con Rei y Nicholas, era increíble cuando la persona indicada estaba más cerca de lo que se pensaba.
itsumo jibun ni iu yo
"kimi wa daijoubu dakara" to
aisareru kagayaki wo
ikutsu mo motte-iru kara ne
mirai wo hiraku kagi wa
Positive-na AIDEA dake yo
honto wa kantan-na no
shiawase ni naru koto
Yo siempre me digo a mi mismo "Tu estarás bien".
Tengo tanto más del fulgor de ser querido.
La llave que abre el futuro son solo los pensamientos positivos.
La simple verdad me hace feliz.
Se acercó a su amado ojiverde, que le sonreía de tal manera que lograba acelerar el corazón de Mina, después posó su mirada en su amiga de dos coletas deseándole que igualmente alcanzara esa dicha, después de tantas lágrimas de dolor, ella realmente lo merecía. Por otro lado, Serena estaba feliz por la canción que había interpretado su amiga, observaba su dicha al estar al lado del peli plateado, por un momento la melancolía se hacía presente y apretaba aquel medallón como si este calmara un poco la opresión en su pecho, no imaginaba que la persona que se lo había regalado estaba afuera de su casa a punto de abordar un taxi.
- Quiero agradecer enormemente su hospitalidad - se dirigió al matrimonio Tsukino, los cuales estaban en la puerta despidiendo al joven.
- No hay nada que agradecer, lamentaremos mucho tu partida - las palabras que le dirigió el jefe de la familia le causó una sonrisa que no aparentaba dicha alguna - Saluda a Mamoru de mi parte - el pelinegro asintió, para después observar la mirada cabizbaja de Ikuko.
- Cuídate mucho Darien, esperamos verte pronto - realmente estaba triste de que se fuera, casi lo consideraba un hijo y más que nada que partiría sin decirle sus sentimientos a Serena, el pelinegro se acercó a ella para abrazarla con sumo afecto y también en forma de agradecimiento por ser su madre en todo el tiempo que estuvo con ellos.
- Gracias, hasta pronto y cuiden de Artemis por favor - tomó la maleta que le faltaba y subió al vehículo, mirando desde ventana por última vez el hogar donde por un corto periodo fue inmensamente feliz.
En el Crown la fiesta seguía siendo un éxito, la rubia no paraba de sonreír al convivir con sus amigos, disfrutaba de los bocadillos, para Seiya fue el momento ideal para hablar con ella, se acercó pidiéndole hablar a solas, a lo cual ella aceptó gustosa, esa escena fue vista por una pelinegra que no evitó sentirse preocupada, los siguió sigilosamente hacia una oficina que solía ocupar el padre de Andrew, pegó su oreja a la puerta para escuchar atentamente lo que hablaban.
- Antes que nada quiero agradecerte por el paseo de hoy, fue muy divertido - dijo la rubia con una sonrisa, pero en el caso del joven cantante la tensión aumentaba horriblemente.
- No hay nada que agradecer bombón, para mí fue un placer, además con ver tu sonrisa hace que todo valga la pena - la joven no entendió del todo la indirecta, el pelinegro se acercaba más a ella, aunque Serena sin intención alguna mantenía cierta distancia eso alertó el joven - Hay algo que desde hace tiempo quiero decirte -
- ¿Qué es lo que quieres decirme? - la rubia acercó nuevamente sus manos al medallón que se mantenía en su pecho.
- Yo…bueno, lo que en verdad quiero decirte, es que me gustas, me gustas mucho y que sin darme cuenta me enamoré de ti como no tienes idea - las palabras de Seiya le parecieron tan hermosas, tan perfectas, sin embargo la confusión se hacía presente.
- Seiya, yo, yo no sé…- realmente no sabía que decir, él en todo ese tiempo estuvo con ella, la escuchaba, reían juntos, pero inexplicablemente la imagen de Darien cruzó por su mente fugazmente, cerró sus ojos en un intento de detener por más tiempo las lágrimas.
- No digas nada por ahora, tan sólo quería que lo supieras - en un delicado gesto tomó el mentón de la joven para admirar sus ojos con deleite y ternura - Yo estaré esperando tu respuesta - le dio un suave beso en su mejilla, se acercó a abrir la puerta encontrándose con la doncella del templo, ambos cruzaron sus miradas con cierto desazón, él se retiró sin decir palabra alguna.
- Serena, necesito hablar contigo - dijo Rei logrando tener la atención de la rubia, ella se introdujo a la oficina, cerrando la puerta tras de si.
- ¿De qué quieres hablar? - preguntó comprensiva, pero a la vez intrigada por la actitud tan directa de la pelinegra.
- ¿Qué piensas hacer ahora? - con esa pregunta entendió que ella había escuchado la conversación anterior, pero en vez de sentirse molesta, se sentía incómoda - Si no tomas la decisión correcta será demasiado tarde para ambos -
- ¿Ambos?, ¿te refieres a Seiya? - Serena no sabía a qué persona se refería la pelinegra, la cual optó por negar levemente y desviar un poco el tema antes de llegar al punto principal.
- Serena, sé que cuando recuperes la memoria lo sabrás, pero por el momento deseo ser yo quien te lo diga - hubo algunos segundos de silencio para que ella tomara el suficiente valor para continuar -Antes de que perdieras la memoria, tú y yo no nos caímos bien - esto sorprendió a la joven, intentaba decir algo pero fue interrumpida por la pelinegra - Déjame terminar por favor, pasaron muchas cosas para darme cuenta que cometí varios errores, entre ellos juzgarte mal, para cuando me di cuenta de ello tú perdiste la memoria por lo cual yo decidí conocerte mejor, tú me ofreciste tu amistad sin tener duda alguna, yo ahora te considero una gran amiga, sé que ahora tal vez no pienses lo mismo y espero que algún día me perdones, sin embargo ahora te pido que seas más sincera con tus sentimientos si no Seiya saldrá lastimado -
- Pero…- fue lo único que se le ocurrió decir, por que ni ella misma sabía que era lo que su corazón sentía.
- Nada de peros, eso no sirve, por lo que más quieras Serena, debes recordar que tú ya tienes a una persona a quien querer - la tomaba por los hombros suplicándole a la rubia, la cual no concebía esas palabras.
- ¿Cómo? - de inmediato recordó aquel día en el hospital cuando un apuesto pelinegro le dijo tales palabras que en ese tiempo le parecieron absurdas.
- El caso es, que tú estás enamorada de mí –
La joven se debatía en una lucha interna que parecía no dar tregua, mientras que en la fiesta Molly se dirigió con Andrew el cual se tomó un instante para hablar con la joven.
- ¿Nadie le avisó a Darien de la fiesta? - preguntó la prima del susodicho mirando hacia varios lugares sin encontrar al joven en cuestión.
- No, pensé que se lo habías dicho - contestó inocentemente, ganándose una mirada de reproche por parte de su amiga - ¿Qué tal si le hablamos a su casa? - sugirió inmediatamente algo que convenció satisfactoriamente a Molly, se dirigieron al teléfono del local, marcando el número de la residencia Tsukino.
- Hola, buenas noches señora Ikuko, ¿se encuentra Darien? - habló animadamente el rubio al escuchar a la madre de Serena, sin embargo segundos después su rostro lució bastante desencajado -¿Cómo?, ¿a qué hora? -
- ¿Qué pasa Andrew?. ¿Por qué tienes esa cara, paso algo con Darien? - preguntaba Molly bastante apresurada y angustiada.
- Bien, gracias, hasta luego - abatido colgó el teléfono lentamente.
- Dime, Andrew, ¿Qué está sucediendo? - exigió la joven con preocupación, percatándose de la mirada apagada del rubio, al mismo tiempo en la oficina Serena sentía que la cabeza le daba vueltas y su corazón deseaba comunicarse con ella de alguna manera, pero no sabía por dónde comenzar.
- Serena, ¿Qué sientes por Darien? - la rubia al escuchar ese nombre, lo meditó por un instante.
- ¿Darien?, sé muy poco de él, sé que es engreído, frio, egoísta, inexpresivo la mayor parte del tiempo, sólo se ama a él mismo - sin entender como, las lágrimas fueron surcando su rostro -también sé que es muy inteligente, es muy brillante, muy buen deportista, a veces es muy amable, caballeroso y hay algo muy especial en su mirada - Rei la soltó observando cómo agachaba su mirada.
- Lo quieres más que a nadie, ¿no es cierto? - Serena rápidamente levanto su mirada, su cuerpo temblaba, negaba aceleradamente con su cabeza.
- ¡NO!, eso no, imposible - su voz se escuchaba entrecortada debido al sollozo que quería callar, se alejaba poco a poco de la pelinegra, abrió la puerta para salir de allí, pero en esos instante su medallón había caído dejando escuchar una melodía, se paralizó por un momento, segundos después se agachó para recogerlo pero en el acto un fuerte dolor de cabeza la invadió.
- ¡Serena!, ¿estás bien? - se acercó a la rubia sumamente preocupada, mientras que la ojiazul estaba con sus dos manos sosteniendo su cabeza, en su mente parecía ver varias imágenes pasar por su cabeza.
- Yo te perdono, Rei - fue lo primero en decir después de que el dolor desapareció y la miró fijamente, la pelinegra había comprendido el significado de sus palabras y no evitó darle un fuerte abrazo dejando escapar un par de lágrimas.
- ¡¿Cómo?. ¡¿Darien se va ir hoy de Japón? - ambas alcanzaron escuchar los gritos histéricos de Molly que provenía cerca de allí, la rubia sintió que la tierra se le abría bajo sus pies, de no haber sido por los brazos de Rei estaría en un total abismo.
- ¡Ve por él! - dijo la pelinegra después de romper el abrazo.
- No creo que sea lo correcto - mencionó con tristeza algo que su amiga no permitiría que continuara.
- Correcto o no, eso que importa, anda Serena no seas tonta y ve por él - era lo que necesitaba realmente, ella tomó su medallón renovando así fuerzas, y de inmediato se dirigió a Andrew.
- ¿A qué hora sale su vuelo? - le preguntó a su amigo el cual se quedo estático al verla frente a él.
- Serena - Molly estaba sorprendida por ver a la rubia cuestionarlo con determinación.
- Sale en el vuelo 701, que sale a las 9 pm - mencionó rápidamente, Serena comprendió a la perfección para dirigir su mirada a un reloj de pared que estaba a unos pasos, eran las 8:20 pm, el tiempo estaba contado.
- Debo irme - se alejó de ellos, tratando de entender lo que realmente pretendía, siguiéndola hasta donde estaban los demás.
- ¿A dónde va cabeza de bombón? – preguntó Haruka al ver salir a la joven fotógrafa.
- Ella, lo recuerda - contestó simplemente Rei con una sonrisa, provocando que esta noticia alegrara algunos, sorprendiera a otros, pero para Seiya esperaba que la resignación llegara pronto.
Serena se apresuró en encontrar algún taxi a su paso, gritando a todo pulmón para que se parara, al otro lado de la ciudad donde las llamadas para abordar y la llegada de los vuelos eran constantes, un joven pelinegro observaba el reloj de pulsera para revisar cuantos minutos le restaban para estar allí, sin embargo en el acto recordó que ese objeto se lo había regalado alguien muy importante, haciendo resonar en su cabeza aquellas palabras que causaron duda en su decisión.
- ¿Acaso no valdría la pena cambiar esa frialdad y el miedo a la vida por ella?, y yo esperaría, un si, si lo vale -
- Siempre hay tiempo para luchar por lo que en verdad se ama -
Kimi to sugosu toki atto iuma
Kidzukeba deto wa mou shuuban
Hanareta kunai kaerita kunai
Toki o tomete zutto isshouni itai
El tiempo que paso contigo es sorprendente
Al final me di cuenta, que nuestra cita ya había terminado
No quiero irme, no quiero regresar
Detén el tiempo, así podremos estar juntos para siempre
- ¿Podría apresurarse por favor? - suplicó la joven acercándose al chofer.
- Hago lo que puedo señorita - respondió el taxista, eso no logró calmar a la joven, se dejó caer en su asientos mientras observaba a través de la ventana.
Recordó su primer día de clases, ella y sus amigas asistirían al discurso de bienvenida, cuando encontraron un lugar adecuado para sentarse, Lita comenzó a platicar animadamente con Andrew, Mina había sacado una revista en donde salían los Three Lights en la portada, admirando a cierto joven de ojos esmeralda, mientras que Amy disimuladamente veía la misma publicación, pensando que nadie se daba cuenta de ello, aunque le parecía extraño que su amiga no diera el discurso, tenía entendido que lo daría el alumno con el mayor puntaje, lo único que se le ocurrió pensar era un chico nerd de gafas grandes y poco agraciado para dar tal discurso, se rió levemente ante su ocurrencia.
Terekakushi na serifu mo
Mitsumeau shunkan mo
Anata to iru jikan mo
Tarinai kedo
Saishu densha miokuru made
Nigiri shimete kureta te
Sarigenai yasashi sa ga ureshii yo
Las palabras que esconden nuestra debilidad
los momentos cuando nos miramos fijamente
el tiempo que estoy contigo, desearía que durara más
Tu mano se aferra a la mia hasta que
Me ves partir en el último tren
Tu ternura me hace muy feliz
- El representante novato, Darien Chiba - anunciaba el director logrando que todas las miradas se posaran en el estrado, incluyéndose ella.
Otogi banashi nara
Sugu ni anata no iru asu e yukeru no ni…
Si es un cuento de hadas
Quisiera ser capaz de ir a un futuro contigo
Cuando se paró frente a todos, sus ojos no podían creer lo que veía, era una hermosa visión, sus orbes celestes no dejaban de observar cada detalle, su mirada color zafiro, seria y elegante, su cabello negro que hacia resaltar su tez blanca, sus tentadores labios, pensó que su rostro estaba esculpido por los mismos ángeles, alto y con un cuerpo realmente cuidado, sintió que su mundo se paralizaba, sólo estaban él y ella, admiró con que soltura y formalidad daba el discurso, a partir de allí supo que fue amor a primera vista.
Every time, everyday, everything…
Kotoba ni shinakute mo
Anata wa watashi no tokubetsu na basho
Moshi mo tatta hitotsu negai ga kanau nara
Futari dake no jikan wo kamisama tomete yo…
Siempre, cada día, todo
Incluso sin palabras
Eres mi lugar especial
Si solo se me pudiera cumplir un deseo
Dios, por favor para el tiempo
Varios jóvenes que estaban en la fiesta, estaban en la espera de lo que podría pasar, principalmente las amigas de la rubia que estaban entrando en la incertidumbre por saber si Serena estaría bien.
-¿Creen que lo logre? - preguntó la pequeña Hotaru que estaba con el grupo, todos querían conocer la respuesta.
- Sé que lo logrará - dijo con seguridad el hermano menor de Serena, el cual sorprendió a más de uno.
- ¿Y cómo lo sabes? - preguntó Lita esta vez realmente interesada por conocer y más cuando dudaba mucho de la voluntad del número uno de Japón.
Sammy recordó aquella vez que su hermana había llegado con bastante temperatura, estuvo presente cuando el pelinegro subió en sus brazos a Serena a su habitación y eran seguidos por su madre, instantes después salió pidiéndole que llevara más agua fría a la habitación de la rubia, llevó con cuidado el recipiente con agua fijándose que la puerta estaba entreabierta y se sorprendió al ver como Darien se acercaba al rostro de su hermana y la besaba delicadamente en los labios, había ternura en su mirada, no comprendía como el pelinegro se podía fijar en su tonta hermana, notó que se acercaba a él percatándose que lo había descubierto, antes de irse le hizo un ademán para que guardara el secreto, segundos después la rubia se despertaba de su sueño bastante alarmada.
- Sólo lo sé - contestó al grupo, pero eso no le daba garantía a los jóvenes, la única persona que tomó muy en cuenta sus palabras fue la pequeña de ojos violeta.
Jikan yo tomare kono mama
Boku no tatta hitotsu no waga mama
Dake do sore wa kanawanai
Kono modo kashisa tsutaetai yo
Ichi nichi tatta nijuu yon jikan
Tarinai yo ato hyakku jikan
Sore dake are motto motto
Mitsukeru yo kimi no ii toko
Para el tiempo, tan solo así
no se hará realidad
En mi egoísmo
Quiero decirte sobre mi impaciencia
Hay solo veinticuatro horas al día
No es suficiente, después de cien horas
Debería ser muchas más
Buscaré que no tenga fin
Seiya estaba alejado, viendo a través de un gran ventanal, las estrellas estaban ocultas por grandes nubarrones, anunciando el diluvio que pronto daría su aparición en la ciudad, percibió la presencia de Rei a través del reflejo.
- Fue mala idea dejarme llevar por esta fantasía - dijo el pelinegro haciendo notar su melancolía, algo que la doncella comprendía.
- Descuida, sé que algún día encontrarás a esa persona- posó su mano en el hombro del cantante, sabía a que se refería, por ahora el dolor estaría allí.
"Ella más que nadie se lo merece" ─ una sonrisa apareció en su rostro deseando que su bombón por fin alcanzara su felicidad.
Kondo wa itsu aeru no?
Nandomo ittara shitsukoku omowaresou
Fuan to kibou hanbun zutsu
Kono omoi wa kawaranai tabun zutto
Kimi wa boku wo dou omotteiru no ka?
¿Cuándo nos volveremos a ver?
No importa cuantas veces lo diga, seguire pensando en ello
Una mitad de mi esta ansiosa y la otra esta esperando
Este sentimiento no cambiara, tal vez, seguramente
¿Qué piensas de mi?
Después de bajar el taxi, entró al aeropuerto, corrió todo lo que sus piernas le permitían, a cada paso esperaba encontrarlo, ver su rostro, pero mientras el tiempo pasaba, encontraba más gente, incluso se tropezaba con ella, sin embargo él no estaba, hasta que con temor observo el reloj, su mundo se derrumbó cuando vio que eran las 9:05 pm.
Every time, Everyday, Everything…
Koishii nukumori to
Kotoba ni naranai kokoro no koe o
Kore kara wa sunao ni tsutaete miseru kara
Ugoki hajime ta toki o kamisama tomete yo…
Siempre, cada día, todo...
Extraño la calidez
La voz del corazón no se convierte en palabras
porque de ahora en adelante te lo demostraré
Dios, por favor para el tiempo
Salió del aeropuerto con pasos lentos, llegó muy tarde, eso ya lo sabía, gotas de lluvia comenzaron a descender desde el cielo, pero eso no era lo importante, sus lágrimas comenzaban a caer amargamente, su corazón estaba totalmente oprimido, abrió su medallón, escuchaba la melodía intentando hallar un consuelo.
- Yo sé que en un principio no quería que se fuera - miró como la luna giraba dentro del medallón y emanaba una leve luz - Pero sé que será un gran médico, el mundo necesita personas como Darien, sin embargo me pregunto por qué hizo todo eso - El sollozo se hizo presente cuando recordaba los cuidados que le otorgaba cuando perdió la memoria y el empeño en que ella lo recordara - ¿Por qué? - cubrió su rostro con ambas manos para llorar libremente "A pesar de que no lo recordaba…yo"
Waga mama de ii no
Kaeshitakunai to itte yo
Anata ga watashi wo nozomu no nara
Mayowazu ni kokoro ni hana wo soeru yo
Esta bien aunque sea egoísmo
Lo diré, no lo regresaré
Si eres al único que deseo
Sujetaré una flor en mi corazón sin dudarlo
- Serena - esa voz erizó su piel, logrando cesar su llanto, pero tenía miedo, miedo de que fuera su imaginación, tomó el suficiente valor para mirar hacia atrás, no era un error, él estaba allí dejándose empapar por la lluvia y viendo ese rostro inexpresivo - ¿No estabas con Seiya?, finalmente se te declaró, ¿no es así? - preguntó ocultando cualquier emoción algo que frustró a la rubia.
- Auhmm, si, después de todo hay personas que se fijan en mí - dijo mientras una sonrisa forzada se dibujaba en sus labios.
- ¿Y qué le respondiste? - preguntó nuevamente, eso confundió mas a Serena, ¿A dónde quería llegar con eso?
- ¿Y eso a ti que te importa? - ahora estaba molesta y sus lágrimas reflejaban ese sentimiento.
- ¿Lo amas? - ella abrió sus ojos desmesuradamente, le lastimaba el tono de esa pregunta.
- ¿Y porque no debería de amarlo?, Seiya siempre ha estado a mi lado, se preocupa por mí, no me insulta - su cuerpo temblaba, seguiría hablando a pesar del doloroso nudo que tenía en su garganta -Yo estoy cansada de este amor no correspondido -
Every time, Everyday, Everything…
Kotoba ni shinakutemo
Anata wa watashi no tokubetsu na basho
Moshi mo tatta hitotsu negai ga kanau nara
Futari dake no jikan wo kamisama tomete yo…
Siempre, cada día, todo...
Aunque no se convierta en palabras
Tu eres mi lugar especial
Si solo se me pudiera cumplir un deseo
Dios, por favor para el tiempo
- Tú me amas - se acercó más a ella para abrazarla fuertemente, mientras que ella no cabía de la impresión - ¡Tú no puedes amar a nadie más! - era el momento de luchar y esta vez se encargaría de no dejarla escapar.
- ¿Por qué?, ¿Por qué estas tan seguro de ello? - hundió su rostro en el pecho de Darien, se embriagaba en su aroma, pero el miedo de ser lastimada y rechazada persistía.
Every time, Everyday, Everything…
Moshi hanarete mo boku ga tsunagi tomeru yo
Siempre, cada día, todo...
Aún si estamos lejos, Haré que estemos juntos otra vez
- ¡Eso es cierto! - confesó finalmente desarmada - ¡Es exactamente como tú dices! - despegó su rostro sin dejar de llorar, la lluvia no se detenía al igual que la consternación de la joven - ¡Yo a pesar de que no te recordaba, mi corazón te seguía perteneciendo! -
Anata wa watashi no tokubetsu na hito
Everytime everyday everything
Eres mi persona especial
Siempre, cada día, todo
- ¡Inevitablemente me volví a enamorar de ti! - finalmente se atrevió a verlo a los ojos, aunque difícilmente lograba enfocarlo muy bien debido a sus lágrimas y a la lluvia -Pero, ¿qué opción tengo?, tú no me amas, además, tienes un sueño que cumplir -
Shinjiru yo toki ga tomara naku te mo
Unmei nara itsu datte meguri aeru yo ne
Creelo, aún si el tiempo no puede detenerse
Si es el destino, siempre nos volveremos a encontrar ¿Cierto?
-Por favor, no me digas que amas a otra persona – Darien la interrumpió tomándola de los hombros para observarla detenidamente, sin esperar más, acercó sus labios a los de ella, para besarla con ternura, ella no podía creer lo que estaba pasando, sin embargo correspondió aquel beso que se fue intensificando un poco más, ella enterraba sus dedos en el húmedo cabello del pelinegro, mientras que él la sostenía suavemente por su espalda, la falta de aire hizo que cesaran con él acto, Darien nuevamente abrazó a la joven con sumo afecto.
- Es la segunda vez - dijo totalmente dichosa recibiendo el agradable calor de su amado.
- ¿Qué cosa? - le susurró sin soltarla y manteniendo una hermosa sonrisa.
- Que me besas - sus lágrimas ahora demostraban felicidad.
- Es la cuarta - confesó divertido, sin poder dejar de admirar el rostro de sorpresa de la rubia, al mismo tiempo él retiraba un mechón rubio de su rostro, rozando suavemente la mejilla aterciopelada de ella.
"¿Cómo?, ¿Acaso sus besos valen lo doble?" ─ pensó inocentemente sin hallar alguna explicación lógica a lo que decía Darien.
- Ahora no tendrás que preocuparte por contarlos - la separó un poco de él para verla con dulzura y darle un suave beso en los labios - Vamos a casa - dijo tomándola de la mano y buscando la manera de regresar a su hogar.
Unmei nara bokutachi wa meguri aeru yo ne
Si es el destino, siempre nos volveremos a encontrar ¿Cierto?
Media hora después los señores Tsukino estaban en la sala esperando que su hija apareciera, después de que Sammy llegó a la casa, avisó que su hermana había recuperado la memoria y a mitad de la fiesta fue en búsqueda de Darien, la preocupación aumentaba a cada minuto, hasta que escucharon como la puerta se abría y la joven llegaba acompañada del pelinegro.
- Están totalmente empapados, iré por unas toallas - Ikuko estaba feliz por ver a ambos juntos, pero debía procurar la salud de los dos jóvenes.
- Señor Tsukino, necesito hablar con usted - dijo con determinación sin dejar de soltar a Serena, ambos se acercaron al sillón más largo para quedar enfrente del padre de la rubia.
- ¿Qué sucede? - preguntó sin dejar de lado el asombro de verlos tomados de la mano, segundos después Ikuko llegaba atenta a lo que estaban a punto de hablar.
- Por favor deme su permiso para iniciar una relación con su hija - todos los miembros de la familia Tsukino estaban sorprendidos, incluso Sammy que había llegado al escuchar a su madre tomar las toallas -Y si es posible, en un futuro casarme con ella - Serena no podía creer lo que estaba diciendo, dudaba si él realmente quería eso.
- ¿Estás hablando en serio? - se apresuró en preguntar la madre de la rubia con euforia.
- En serio, me di cuenta que mi lugar está a lado de Serena - su mirada nuevamente se dirigió a la joven la cual no evitó sonrojarse intensamente - Yo no puedo imaginar un futuro, si ella no está a mi lado –
- Darien, ella no sabe hacer muchas cosas - dijo tratando de advertir al pelinegro el hecho de tener una relación con su hija sin saber como ella era realmente.
- Lo sé - contestó Darien con firmeza.
- Suele ser muy torpe y distraída - continuó Kenji, mientras que la rubia se sentía apenada
- Lo sé - volvió a decir el joven sin titubear.
- Además, no tiene buenas notas -
- Lo sé -
- No sabe cocinar -
- Lo sé -
- A veces llega a conclusiones apresuradas -
- Lo sé -
- Sin embargo, es una joven llena de energía, persistente, comprensiva, cariñosa, adorable, se preocupa por los demás y cuando tiene una cámara en sus manos logra capturar las más bellas imágenes - argumentó finalmente orgulloso de su hija, demostrando el amor que le tenía.
- Lo sé - sonrió ampliamente, sin embargo sintió que la cabeza le daba vueltas.
- En ese caso, cuida bien de mi hija - aceptó Kenji sin evitar sonreír, mientras que su esposa se acercaba a su hija para felicitarla, segundos después sin que nadie pudiera evitarlo, el pelinegro cayó encima de Serena, para fortuna de ambos se derrumbaron en el sillón más amplio.
- Darien, ¿estás bien? - preguntó un poco aturdida al pensar lo apresurado que iban las cosas, pero su rostro mostró preocupación al tocar su cuello y sentir su respiración agitada - ¡Tiene fiebre! - dijo totalmente alarmada.
El lugar estaba totalmente cubierto por la nieve, él tan solo era un niño como para sufrir tal perdida, la gente iba y venía del cementerio llorando la muerte de una valiosa mujer, todos se dieron cuenta que lloraba, pero nadie se animaba a acercarse al pequeño, hasta que una niña rubia de ojos azules con una rosa en la mano, mostró tristeza tan sólo al verlo.
- Por favor, ya no llores - dijo dulcemente logrando que el pelinegro la mirara fijamente sin poder decir nada -Ten te regalo esta rosa - le extendió el hermoso regalo, logrando calmar un poco su dolor, poco a poco fue despertando de su sueño, abriendo sus ojos con pesadez, observando que la misma niña que le había regalado esa rosa años atrás estaba poniéndole una compresa fría en su frente con sumo cuidado.
- Despertaste - dijo con una sonrisa logrando reemplazar su preocupación con tranquilidad
- Serena - ella siempre estuvo allí, para regalarle una sonrisa y darle entender que todo estaría bien
- Dime, ¿estás seguro de haber tomado la decisión correcta? - dijo mientras se arrodillaba cerca de la cama del joven, que había sido llevado por su padre y hermano a la habitación que él solía ocupar, encargándose de cambiarle la ropa por un pijama color verde seco, cortesía de Kenji ya que las maletas aún se encontraban en el aeropuerto.
- Tal vez sea masoquista, pero nunca en mi vida he estado más seguro - buscó el contacto con su mano, entrelazando sus dedos delicadamente con los suyos.
- A decir verdad, tengo miedo de pensar que solo esto es uno de mis alocados sueños, para luego despertar y darme cuenta que sigues siendo el mismo Darien Chiba, frio e insensible - comentó abiertamente sin advertir que el pelinegro tomaba su mano para besar su dorso provocando que todo su cuerpo se encendiera al rojo vivo.
- Te amo - dijo él dándole entender que era su mayor verdad, mirando fijamente sus bellos ojos celestes y lo hermosa que se veía con su pelo rubio totalmente suelto.
- Bien, será mejor que te deje dormir - comentó apresuradamente, las mariposas revoloteaban alocadamente su estómago al momento que intentaba pararse.
- Espera - tomó firmemente su mano - Por favor, quédate un poco más - pidió con esa voz grave a la cual Serena no se pudo negar.
- De acuerdo - retomó su lugar, solos en silencio, mientras él intentaba dormir no soltaba la mano de la joven, Serena se recargó al ver que se había dormido, estaba embelesada ante la visión de su bello durmiente. "No puedo creer que él esté enamorado de mí, aún me parece increíble, sin duda es el mejor regalo de cumpleaños" ─. Sin darse cuenta sus párpados pesaban más de lo normal y se dejó seducir bajo el encanto de Morfeo, varias horas después sintió que estaba flotando y sentía una calidez realmente agradable, abrió sus ojos para saber de qué se trataba, se dio cuenta que aún no amanecía ya que no sentía los intensos rayos, pero se sorprendió ampliamente al sentir que no estaba sola, Darien la tenía tomada de la cintura, estaba en su cama, bajo las sabanas, viendo una parte de su pecho desnudo que se dejaba entrever en la pijama que tenía un par de botones desabrochados, "¡Dios santo!, dormí con Darien, entonces no fue un sueño" ─ pensó al mismo tiempo que su cabeza parecía olla exprés apunto de explotar.
- ¿Ya se te quitó el sueño? - preguntó el pelinegro, él estaba acostumbrado a despertar muy temprano.
- Eh, sí - se estremeció tan sólo ver su mirada y distinguir una sonrisa que solamente en sus fantasías solía ver - ¿Cómo te sientes? - preguntó bastante intimidada por el apuesto joven que no tenia intensiones de soltarla.
- Mejor que nunca - contestó seductoramente, para la rubia era realmente difícil acostumbrarse a la actitud del pelinegro, la hacía sonrojar más que nunca.
- Por cierto, ¿aún piensas en irte a E.U.? - preguntó de inmediato al recordar que siempre había algo que arruinaba una situación tan perfecta - Después de todo, tienes un sueño por cumplir –
- La Universidad de Tokio también es muy reconocida en la carrera de medicina, además mi sueño es tener una vida junto a ti - el corazón de Serena se aceleraba, sentía que moría de la felicidad - Le encargue a tus padres llamar a E.U. y decirle a mi padre que mi vida y mi felicidad están aquí -Darien besó la frente de su amada con dulzura, ella sonrió ampliamente mientras se incorporaba de la cama - ¿A dónde vas? - preguntó ya sintiendo su ausencia al mismo tiempo que el sol comenzaba hacer su llegada, llenando de luz la habitación.
- Voy a mi habitación, no quiero que mis papás nos regañen por estar así - jugaba con sus dedos en señal de nerviosismo, provocando que el pelinegro la viera con ternura - Nos vemos después - se paró, dio un par de pasos y se volvió a detener, llamando la atención del pelinegro.
- ¿Qué sucede? - preguntó, posó sus ojos a un silla donde había dejado un smoking, un antifaz y un sombrero de copa que había utilizado en el baile de mascaras, Serena al ver esto lo relacionó de inmediato con sus sueños.
- Siempre estoy cerca de ti –
- Princesa -
- TE AMO -
- Eras tú - posó sus ojos sobre el joven que se había incorporado de su cama, él había entendido a la conclusión que había llegado "Siempre fuiste tú"
- Puedo explicarlo - bajó su mirada, pero sin darse cuenta era abrazado por el cuello, sintiendo unos labios sobre los de él que lo besaban arrebatadoramente algo que el pelinegro disfrutó ampliamente
- Te amo Darien, siempre lo haré - pegaron sus frentes, sin dejar de abrazarse, disfrutando el sonido de sus respiraciones.
Gran parte de los alumnos de la preparatoria Juban estaban sorprendidos al ver caminando por la entrada a Darien Chiba, uno de los chicos más apuestos, y aquel que solía ser frio y reservado, el numero uno a nivel nacional, tomado de la mano por Serena Tsukino una joven alegre y amigable, pero no buena en los estudios, la persona que había logrado conquistar el corazón de tan cotizado joven, sus amigos al verla estaban felices por la nueva relación, pero cierto cantante tuvo que aceptar la derrota y solamente ocuparse por su futuro.
Setsuna Meiou había llegado de sus vacaciones, para anunciarles a los hermanos Kou, que los Three Lights regresarían a los escenarios con un nuevo material discográfico, esto les absorbería más tiempo, esto entristeció un poco a dos jovencitas en especial, sin embargo apoyarían en el proceso a Taiki y Yaten respectivamente, pero la sorpresa fue mayor cuando a Mina se le solicitó ir a la oficina de Takuya Moroboshi que estaba realmente interesado en lanzarla a la fama y producirle un disco debut.
Los meses siguieron transcurriendo entre clases y exámenes, Lita ayudaba al rubio en el Crown para pasar más tiempo con él, soñando en un futuro poder establecer varios restaurantes, Rei y Nicholas seguían al cuidado del templo disfrutando cada momento que estaban juntos, Amy y Taiki continuaban en intentar superar a Darien en los primeros 50, aunque nunca lograban alcanzar dicha meta siempre eran constante y si bien para sus amigos era extraño a ambos les agradaba tal pasatiempo, Yaten y Mina después de ir Inglaterra lograron fortalecer más su relación dándose cuenta que no podían vivir el uno sin el otro, Molly había decidió no regresar a Alemania para permanecer junto a su primo y sobre todo de Kelvin, el cual ya sabía la historia que vivió con Masato y él lucharía para que volviera ser dichosa, Hotaru y Sammy habían logrado entrar en la misma secundaria, juntos enfrentarían el transcurso de la adolescencia.
Pero, lo que más disfrutaba y embargaba de felicidad el corazón de Serena, sin importar el pasar de los días, era ver a su amado Darien esperándola a la salida diariamente con una sonrisa y su mirada profunda color zafiro que le transmitía dulzura, pues la mirada de hielo finalmente se había desvanecido, ofreciendo su mano para que la tomara y caminar así juntos hacia el mañana.
FIN
Hola, por fin de nuevo por acá, ahora con el capítulo final, ¿Qué les pareció?, ¿les gusto?, espero realmente que haya valido la pena tanta espera que le hice pasar, pido mil disculpas, pero sabré recompensarlos los próximos días ;D.
Las canciones que se usaron fueron
Positive.- Miho Morikawa, pertenece a un ending de ranma ½
Jikan yo tomare.- Azu feat Seamo, mucha gente que vio Itazura na kiss la reconocerá
Agradezco enormemente a aquellas personas que me siguieron desde el primer día, (suspiro), aun recuerdo cuando estaba aburrida en mi casa debido a la contingencia por el brote de la influenza en Mayo del 2009, solamente yo y mi antigua computadora compaq, que por cierto ya murió u_u, también estaba a la mitad de la carrera y nuevos sentimiento despertaban con respecto a un amigo, pasaron tantas cosas durante mis publicaciones, que me resulta difícil dejar esta historia, pero todo tiene un fin, pero miren ahora estamos en el 2012, sigo sin novio, ¿pero qué más da?, jajaja, estoy a punto de iniciar mis prácticas profesionales, menos mal termine antes, espero muy pronto ser una ingeniera jajaja ¬¬.
Muchas gracias por sus comentarios y demostrar tanto cariño, además de buenos deseos, también a mi amiga Naty que me ayudo bastante como editora, confidente y amiga, le mando un abrazo desde el invernal hemisferio norte, al igual mando un gran saludo a los amigos chilenos, hay muy buenos escritores por allá :D
Gracias, gracias a todas ustedes: mas contenta q en noche buena, grazzia, IrOn, lolis tristan, joana, nahima-chan, Amy, renessmefrancois, sashanigh, claudiasailor, DANI95, Lis y a ti que te diste tiempo para leer esta loca pero romántica historia y sobre todo
Deseándoles el mejor romance de su vida
Besos
Chaito
¡ATENCION!
EPILOGO
PROXIMAMENTE
