Sweet emotion
Epilogo
Todos los nombres son propiedad de Naoko Takeuchi y la historia es basada a la serie
Itazura na kiss creada por Kaoru Tada (q.e.p.d.)
Ese día era muy especial para una joven rubia de larga cabellera, a través del espejo, miraba su hermoso y blanco vestido stramples, amplio por debajo de la cintura, su cabello totalmente recogido haciendo relucir su suave y delicado cuello, su rostro levemente maquillado mostraba una expresión de felicidad, emoción y ansiedad, faltaban unas cuantas horas para tan importante evento, sus amigas subían y bajaban apresuradas, algunas se arreglaban y otras trataban de ayudarla, dio un sonoro suspiro al tiempo que juntaba sus manos, notando en su dedo anular un brillante y valioso anillo que la comprometía con el hombre de su vida, una deslumbrante sonrisa se dibujo en sus labios al ver en el reflejo a un joven pelinegro de coleta larga en la puerta de su habitación.
- ¡Seiya! - dijo su nombre totalmente eufórica, se miraron unos instantes y se fundieron en un fraternal abrazo - Pensé que no vendrías -
- ¿Cómo podía faltar a un día tan importante para ti bombón? - rompieron el abrazo y admiró la belleza que irradiaba la ojiazul.
- Bueno es que estás en tu año sabático, que pensé no regresarías a Japón dentro de cuatro meses - decía pensativa mientras se acercaba a su cama para sentarse y el pelinegro imitaba su acción mientras reía levemente.
- Es cierto, pero no pensaba perderme tu boda, después de todo somos amigos - dijo sinceramente, algo que alegró inmensamente a la rubia.
- Además si no hubieras venido, no te lo hubiera perdonado nunca - amenazó fingiendo enojo, aunque segundos después ambos reían divertidos - Pero cuéntame, ¿Cómo te ha ido? - preguntó sumamente interesada, en un acto de confidencialidad Seiya le relató su odisea, logrando arrancar la más sonora carcajada de la joven - Perdón, es que ahora entiendo porque cada vez que le preguntábamos a Yaten por ti, siempre soltaba la risa y al final no nos decía nada - dijo calmándose y retirando una pequeña lagrima que se le escapaba.
- Si, fue un error, pero fue un error muy acertado - esta declaración alimento la intriga de la rubia -Conocí al amor de mi vida en una maravillosa mujer - el pelinegro mostraba el rostro y la mirada de un hombre completamente enamorado.
- Cuéntame, ¿cómo paso? - preguntó bastante emocionada alentando a su amigo a que le contara, el joven gustosamente accedió relatándole brevemente su primer encuentro, como se dio cuenta de sus sentimientos y como ella le correspondía, disfrutando sus días en la hermosa Grecia, sacó una foto de ella, donde ambos salían radiantes y tras de ellos salía el mar celeste - ¡Es muy hermosa!, ¿no es modelo? - dijo al observar a la hermosa joven que había logrado conquistar el corazón del cantante.
- No, de hecho yo pensé lo mismo cuando la conocí - rió levemente al saber que ambos tuvieron la misma primera impresión de su actual novia.
- ¿Vino contigo? - preguntó con ilusión juntando sus dos manos, esperando conocerla finalmente.
- No, ella tenía un asunto pendiente - recordó que a esas alturas la pelirroja había tomado un viaje a Escocia para darle su ultimo adiós a un viejo amor y así cerrar definitivamente ese capítulo en su vida.
- Auhmm, yo quería conocerla hoy - dijo en un lamento, Seiya también deseaba que la conocieran pero ambos tenían que arreglar sus asuntos respectivamente.
- Me hubiera encantado que la conocieras hoy, pero no te preocupes ya que en cuatro meses nos casaremos - esto sorprendió sumamente a Serena, la boda de ambos se realizaría al cumplirse un año de conocerse - ¿Me harías el honor de asistir? –
- ¡Por supuesto!, estaré encantada - lo abrazó nuevamente, gracias al pelinegro ese día se volvía aun más especial.
- Ah por cierto, me mandaron traerte esto - dijo después de concluir el abrazo y acercarse a la puerta para tomar algo que estaba recargado junto a la pared - Diamante me pidió que te lo diera - le extendió un enorme objeto cuadrangular envuelto de papel blanco.
- ¿Diamante? - preguntó intrigada, Seiya explicó brevemente su encuentro con el peliplateado, en ese momento reconoció que su amigo llegaba con más de una sorpresa -Él tampoco pudo venir, tenía que resolver unos negocios muy importantes, pero se aseguró de enviarte un regalo de bodas -
- ¿Y qué es? - preguntó bastante animada, observando como Seiya encogía sus hombros desconociendo el contenido, fue desenvolviéndolo encontrándose un hermoso cuadro donde se veía a una princesa de cabellos largos de color dorado e intrigantes ojos celestes que observaba a su amado que era iluminado por la bella luna, haciendo brillar su cabello azabache, sus seductores zafiros invadían la figura de la princesa mientras le daba una muestra de su amor, una caja musical en forma de una estrella dorada, todo fue plasmado con una increíble combinación de colores, el nombre del autor de la obra estaba firmada en la parte inferior izquierda "Diamante Blackmoon" - ¡Qué hermoso es!, por favor dile de mi parte que muchas gracias - el pelinegro asintió también maravillado por la obra de arte que habría logrado el reconocido empresario.
- ¡Serena, ya es hora de irnos a la iglesia! - apareció Ikuko en la puerta, haciendo crecer el nerviosismo en la joven novia que de inmediato se paró, seguida por Seiya.
- Ya es hora - dijo con ensoñación, sus ojos celestes brillaban con sumo esplendor - ¿Cómo me veo? - le preguntó a su amigo, el cual la vio con una mirada aprobatoria.
- Te ves esplendida, Darien es un hombre muy afortunado bombón - dijo con una sonrisa al ver a su querida amiga y comprobar una vez más que su corazón le pertenecía a su amada Kakyuu.
Los invitado iban llegando poco a poco a la iglesia entre ellos se encontraba el hermano de la novia, un apuesto jovencito de cabello castaño, con una gran inteligencia y con el espíritu emprendedor para lograr sus objetivos, aunque de vez en cuando peleaba con su hermana como lo hacía en años anteriores, a pesar de todo la quería mucho y deseaba que fuera feliz, el menor de los Tsukino asistía a la preparatoria Juban lográndose colocar en el salón B, a su lado iba una hermosa joven de ojos violeta y larga cabellera negra, también asistía al mismo salón, sin embargo, llegaba ausentarse por algunos días debido a su apretada agenda como modelo juvenil: comerciales, pasarelas, sesiones de fotos, además de ayudarle a su padre en el negocio la tenían totalmente ocupada.
- Luces bien con ese vestido - a pesar de años de convivencia, sus palabras sonaban con nerviosismo, además de que sus mejillas estaban levemente sonrojadas.
- Gracias, me lo regaló Setsuna, también diseña - contestó con una sonrisa, ya no era esa niña que alguna vez salvó a Luna del peligro, si no que ahora era una bella señorita, que era la sensación en el mundo de la moda.
- La quieres mucho, ¿cierto? – preguntó recordando la relación que hace tiempo llevaba el Sr. Tomoe con la ex manager de los Three Lights y actualmente era la persona que apoyaba y manejaba la carrera de la pelinegra.
- Sí, estos últimos años se ha convertido en una madre para mí y además papá es feliz con ella - respondió con una sonrisa, provocando en el joven Sammy un millón de sensaciones, sabía que con el pasar del tiempo aquel sentimiento que había nacido desde niño había madurado considerablemente.
- ¡Qué emoción!, mi primo finalmente se casa - se escuchó decir de una joven que estaba en uno de los asientos de más adelante, lucía un largo cabello castaño ondulado que había dejado crecer, su mirada era dulce al ver a su acompañante, pero este estaba totalmente paralizado - Kelvin, ¿te encuentras bien?, estas muy extraño – preguntó, percibiendo como el castaño se sonrojaba sin dejar de mirar el altar.
- Molly yo… - quería decirle que su mayor ilusión era algún día ser el novio esperando a su futura esposa entrando con un hermoso vestido blanco, soñando despierto que en un futuro fuera ella la mujer con la compartiría su vida, sin embargo aún se presentaba las inseguridades y la herida de ella, que a pesar de que ésta había cerrado, aún quedaba una cicatriz, no obstante eso no evitaría demostrarle lo importante que era para él - Yo a veces pienso que no te merezco - la castaña abrió sus ojos desmesuradamente.
- Pero, ¿qué estás diciendo? - preguntó en un murmullo, había temor en su voz, sin embargo no lo soltaba del brazo.
- Para mi eres un sol, eres tan risueña, a veces me pregunto, ¿Por qué estás a mi lado?, y creo que es un capricho del destino, pero cuando te veo sonreír, todo en mi vida se ilumina y eso me hace inmensamente feliz - estas palabras alcanzaron estremecer el corazón de la castaña, ella miró fijamente aquellos ojos color chocolate que aún la cautivaban, le transmitía paz y calidez, era una suerte que finalmente accediera abandonar esos anteojos y reemplazarlos por uno lentes de contacto.
- Kelvin - dijo suavemente acercándose más a él y brindarle aquella sonrisa, sabiendo que era el punto débil del castaño -Tus palabras me hacen inmensamente feliz - pero logró noquearlo con un beso en sus labios, corto, pero lo suficiente para acelerarle el ritmo cardiaco.
En la entrada, dos jóvenes caminaban lentamente, cualquier persona que no las conociera dirían que eran como unos novios cualquiera, sin imaginar que ambas eran mujeres y que una de ellas acostumbraba vestir de manera varonil, logrando confundir fácilmente a la gente, a primera vista se podría ver a un hombre apuesto, con un porte seguro que lograba atraer las miradas femeninas, pero la única mirada que le importaba, era la de su sirena, la hermosa violinista que la acompañaba tomándola del brazo.
- Qué alivio, llegamos a tiempo - dijo la rubia bastante aliviada después de que encontraron un buen lugar para sentarse.
- Ya llevaba tiempo arreglada - Michiru reía levemente al tiempo que sus mejillas comenzaban a encenderse – Pero, aún así… -
- No pude resistirme - tomó su mano para entrelazar sus dedos con los de ella, sintiendo esa suavidad que deseaba explorar nuevamente en la intimidad.
- Al menos admites que tú tuviste la culpa - susurró de una manera que hacia enloquecer a la rubia, sin embargo, Haruka recobró la cordura.
- Ambas tuvimos la culpa - le sonrió de una manera sugestiva, pero debía controlarse por no estar en el lugar indicado donde desearía hacer algo más que contemplarla.
Los árboles de cerezos desprendían sus pétalos dando un especial toque en ese día, la joven al estar fuera de la iglesia no pudo evitar recordar su primer día en la preparatoria Juban, cuando vio por primera vez a su amado Darien, se enamoró de él a primera vista, su porte tan intelectual y seguro le robó el aliento, ahora su sueño de adolecente se haría realidad, estaba a unos cuantos pasos de convertirse en su esposa.
Al verla entrar al lado de su padre, con su vestido blanco y su ramo de rosas rojas, logró acelerarle por completo el corazón, deseaba tenerla cerca, ansiaba besarla, estrecharla en sus brazos. Años atrás, no se imaginaba que, aquella joven rubia que le había entregado su corazón en una carta y que él sin ninguna compasión la rechazara, hoy fuera su vida entera, pues el destino se encargó de ello, ¿quién se hubiera imaginado que terminaría viviendo bajo el mismo techo?, así llegó a conocerla e irremediablemente enamorarse de ella, y en unos instantes serian declarados marido y mujer.
Todos en la iglesia estaban sumamente emocionados con esa unión, Ikuko estaba intensamente conmovida hasta el llanto que Kenji tuvo que consolarla a cada momento, todos sus amigos los acompañaban en ese evento tan importante para los dos, se profesaban su amor en cada acto, en sus votos matrimoniales, como se entregaron el anillo de compromiso, hasta que los declararon marido y mujer, provocando un gran aplauso por parte de los invitados cuando se daban su primer beso como esposos iniciando así un lazo eterno.
Al atardecer, la recepción se acondicionó en un bello jardín, se agregaron pisos alfombrados con desniveles, la decoración se hizo con flores, cuadros y espejos, además de una amplia carpa que los cubría del sol primaveral, los recién casados no dejaban de bailar al compás de la suave música, Seiya había comunicado la gran noticia con sus hermanos y amigos, ansiosos por llegar a ese día, minutos después se podía ver como un apuesto caballero de ojos color amatista y cabello castaño esperaba sentado en una de las mesas a su esposa que se había retirado al tocador.
- Amy - dijo su nombre mientras se paraba para poder recorrer educadamente una silla para que ella se sentara.
Amy y Taiki llevaban una vida de casados como cualquier pareja, algunos miraban su unión bastante apresurada, pero para la gente más cercana, familiares y amigos lo miraban con ojos distintos, por años su noviazgo fue sólido, además de que el castaño siempre apoyó a su entonces esposa en la carrera de medicina, desvelándose junto a ella repasando apuntes, libros, días antes de un examen, deseaba que ella cumpliera su sueño de convertirse en una excelente y renombrada neurocirujana. Mientras que ella siempre estaría a su lado alentando sus ambiciones como productor y compositor, admirando como se esmeraba para que todos sus planes salieran a la perfección.
- Gracias - mencionó mientras observaba como su esposo se sentaba a su lado.
- ¿Quieres algo de beber? - amablemente le acercó una copa de vino blanco, pero ella parecía renuente a esa idea.
- No, por ahora quiero evitar el alcohol - respondió con seriedad, haciendo pensar a Taiki que ella estaba molesta, pero instantes después notó una leve sonrisa en su rostro.
- ¿Qué pasa?, hoy no tienes que ir al hospital - la examinó con la mirada, la joven doctora suspiró ampliamente y correspondió a la mirada de su esposo.
- No puedo beber alcohol - sus mejillas comenzaron a teñirse de color rojo brillante, comenzaba a jugar con sus dedos y apretaba sus labios suavemente, los ojos del castaño pedían a gritos que ella dijera lo que en verdad sucedía – Taiki, tengo tres meses de embarazo - Amy estaba atenta al semblante de su amado, su expresión era de sorpresa, pero esta fue reemplazada por una de alegría.
- ¿Vamos a ser papás? - vio como Amy asentía felizmente, él rápidamente la estrechó entre sus brazos - Gracias, esta es la mejor noticia, te amo - le dijo sin dejar abrazarla.
- Yo también te amo - ella disfrutaba de su calidez y se sentía afortunada por tener un hombre tan maravilloso como Taiki.
- ¿Te sientes bien? - preguntó un apuesto rubio a su hermosa esposa de ojos verdes, viendo como había detenido el baile.
- Sólo me mareé un poco Andrew - contestó tratando de no preocuparlo, pero fue inútil.
Lita y Andrew después de vivir un tiempo juntos, decidieron formalizar su relación, ambos se habían casado unos meses después del matrimonio Kou, ella había finalizado su carrera de gastronomía llevándose varios elogios por parte de sus profesores, por otro lado el rubio estudió comercio internacional. Los dos deseaban hacer crecer el negocio con una enorme cadena de restaurantes y varias florerías por petición de la castaña que también era amante de la botánica, su sueño era tan grande que harían todo lo posible por traspasar fronteras.
- Deberíamos ir con Amy para que te revise - la tomó de la mano para conducirla con su amiga, pero ella lo detuvo.
- No creo que sea el mejor momento - dijo Lita al ver como su amiga estaba abrazando amorosamente al mayor de los Kou - Te prometo que iremos mañana, ¿está bien? -
- ¿Me lo prometes? - preguntó cariñosamente estando aún en la pista de baile y ver como la castaña asentía con una bella sonrisa - De acuerdo, por el momento será mejor ir a sentarnos - condujo a su esposa a una mesa cercana.
- ¿Sabes?, en estos momentos se me antoja un enorme helado de frambuesa y chocolate - dijo con bastante entusiasmo a lo cual Andrew trató de no preocuparse tanto por la salud de Lita.
- Linda fiesta - dijo inexpresivamente, mientras se acercaba a una joven rubia que sostenía en su mano derecha una copa de champagne.
- Vaya excusa para venir a saludarme - Mina dijo bastante divertida sin tomarse la molestia de ver al dueño de esa voz, por el momento debían estar distanciados debido a cualquier paparazzi que lograra infiltrarse y descubrirlos - Por lo menos invítame a bailar, después de todo somos compañeros y antes hemos protagonizado una serie en televisión, para nadie sería extraño vernos bailar por lo menos una pieza –
Mina y Yaten era una pareja poco común, en el medio del espectáculo nadie se imaginaba que ellos llevaban bastante tiempo en una relación, ni siquiera cuando ambos protagonizaron la famosa serie de televisión Sailor V, donde la rubia interpretaba el papel de una estudiante de preparatoria que era alegre y enamoradiza, pero en las noches se disfrazaba para combatir a los criminales, y el ojiverde era el co-protagonista, interpretando a un amigo de la infancia de la joven que siempre ha estado enamorado de ella, pero nunca ha podido confesarle sus sentimientos ya que solían discutir por cualquier cosa, además de que la intriga y el misterio eran latentes en esa serie, logrando así que los jóvenes se figuraban como una gran revelación en el mundo actoral. A pesar de que Mina seguía con su carrera de cantante, la actuación también era un punto fuerte en ella, al igual que Yaten, aunque en la actualidad no estaban colaborando juntos en ningún proyecto.
- Al verte así, no se me ocurría otra cosa - susurró seductoramente tratando de no ver fijamente a su diosa y beber de una copa que un mesero le ofreció minutos antes - ¿Bailamos? - preguntó después de terminarse su bebida y dejar el recipiente en una mesa.
- Claro - respondió con una sonrisa al tomar la mano de Yaten, se dirigieron a la pista de baile, para su suerte iniciaba una balada suave. Ella siempre se estremecía cada vez que él la rozaba. El peliplateado la tomó de su cintura, sus miradas se encontraron llenándolos de deseo y pasión a ambos.
- Has hecho un buen trabajo junto a Kuu Hizuri y Yousaku Eda, ahora te has convertido en la mujer más deseada del país - comentó cerca de su oído.
- ¿Celoso? - preguntó divertida y melosamente dando inicio a un juego de seducción.
- Sí, ¿quieres que te lo demuestre? - ambos llevaban tiempo con ese tipo de relación, al sentir peligro de que la prensa los descubriera les daba ese ingrediente tan especial, haciendo que su amorío fuera más intenso.
- Esta noche, con gusto - sentenció finalmente logrando que Yaten sonriera con total satisfacción.
- Aunque te advierto, será una noche muy larga - dijo el ojiverde con un tono sumamente divertido sintiendo como la exquisita piel de la rubia se erizaba con sus palabras.
- Bien, porque no pienso dejarte escapar - acarició levemente el cuello del peliplateado, conociendo perfectamente que tan sensible era Yaten en esa zona.
Horas después los novios tenían que partir, todas las jóvenes solteras se reunieron para atrapar el deseado ramo de rosas entre ella estaba Molly, Hotaru y Mina. Serena dio un último vistazo hacia atrás y a la cuenta de tres lo lanzó enérgicamente, la joven que lo atrapó ni siquiera estaba interesada en él, se quedó perpleja al sostenerlo, al mismo tiempo su novio estaba sonrojado por tal visión.
- Ahh Rei, ¡no es justo! - la rubia cantante se le acercaba con desilusión - Mejor dámelo, tú no lo quieres - estaba a punto de quitárselo de las manos pero la pelinegra le alejó el hermoso arreglo.
- ¿Quién demonios dijo que no lo quiero? - preguntó dirigiendo una mirada de reclamo a su amiga.
Rei y Nicholas, a pesar del tiempo seguían cuidando del templo junto con el abuelo de la pelinegra, él cual deseaba fervientemente que su nieta se casara con Nicholas y así asegurar que hubiera un heredero el cual, cuidaría del reconocido templo Hikawa, pero siempre que se hablaba del tema ambos se sonrojaban y nunca profundizaban el asunto, trataban de ocuparse solamente en sus estudios, Rei Hino había estudiado leyes pero no con el fin de ser como su padre algún día, si no de ayudar a defender a la gente que necesitara de sus conocimientos en asuntos legales, mientras que Nicholas estudió administración de empresas para poder continuar con el negocio familiar, saber tomar las mejores decisiones al momento de invertir y hacer crecer más la fortuna, pero siempre poniendo como prioridad a su amada Rei, añorando algún día formar una familia con ella.
- ¡Anda no seas mala! - Mina insistía suplicante tratando de alcanzarlo ya que Rei constantemente se lo alejaba.
- ¡No! -
- ¡Por favor! -
- ¡Dije que no! – esta escena fue demasiado divertida incluso para los recién casados.
Cuando las estrellas estaban a punto de salir todos se acercaron a ver como la feliz novia se subía a la motocicleta, ubicándose atrás de su flamante esposo, amigos y familiares los despedían, deseándoles lo mejor en su nueva vida, el vehículo dio marcha para perderse en instantes en el horizonte.
- Al parecer es el final feliz - dijo Rei estando al lado del menor de los Kou, sin embargo no compartía esa idea del todo.
- Más bien, es el inicio de algo extraordinario - respondió con una gran sonrisa, la pelinegra nunca había estado más de acuerdo sin dejar de admirar el ramo de rosas rojas en sus manos y de momento sentir el cálido abrazo de Nicholas.
Habían hecho una pequeña parada en el lago, donde juntos subieron por primera vez a un bote y por la imprudencia de la rubia habían caído, también era un escenario donde se tomó una de las tantas fotos para participar en el concurso del "Cristal de plata", la luna estaba esplendida y su luz se reflejaba en el agua al igual que en el rostro de Serena.
- Darien - llamó ella haciendo que sus ojos color zafiro se posaran en ella con intriga.
- Dime - dijo con una voz ronca que siempre lograba un efecto embriagador en ella.
- ¿Cuánto me amas? - preguntó con un amplio sonrojo en sus mejillas y tomándolo cariñosamente del brazo.
- ¿Por qué me lo preguntas ahora? - preguntó hilarante tratando de entender su inquietud horas después de que fueron declarados marido y mujer.
- Simplemente me gusta escucharlo - contestó sonriente mientras trababa de estar más cerca de él, disfrutando de su aroma y calidez dejando entrever que se pertenecían uno al otro - Por favor - ante esa mirada era imposible negársele.
- ¿En verdad quieres saberlo? - preguntó a lo cual Serena asintió ansiosamente - Mi amor por ti, es más grande que el Universo - Darien miraba a su esposa intensamente, la tomó delicadamente de la cintura para besarla dulcemente, demostrándole que a partir de ahora y por los años que vendrían su amor duraría hasta el final de los tiempos.
FIN
Hola, lo prometido es deuda, aquí les presento el Epilogo, tal vez algunas esperaban que fuera largo pero mi mente solo pudo dar esto, ojala me comprendan.
¿Ya leyeron Search for your love?, tengo la esperanza de que ya lo hayan hecho ya que allí viene lo que fue de Seiya y espero les haya gustado.
Agradezco nuevamente a las personas que empezaron conmigo desde el principio o empezaron a leer cuando ya había varios capítulos publicados y hayan estado al pendiente a cada actualización.
Kuu Hizuri es un personaje de Skip Beat!, tal vez en el futuro haga alguna historia de esta serie, pero aun falta que las ideas se acomoden y la inspiración colabore con esta humilde servidora, por lo cual a les que les guste Skip Beat!, estén pendientes.
Quiero hacer una mención especial a mis hermanas, de no ser por ellas no hubiera conocido el fantástico mundo de Sailor Moon, yo tan solo era una pequeña y pasaban la serie en una televisora mexicana, quien sabe porque la quitaron, fue algo lamentable, sin embargo gracias al internet tenemos acceso a este anime nuevamente.
Gracias por sus comentarios a nahima-chan, varonesa, joana y claudiasailor.
Estoy muy emocionada por las estadísticas que surgieron de esta historia que duro más de dos años, 30 capítulos, 1 Epilogo, 63 alertas, 94 favoritos y más de 600 comentarios, eso da como resultado Sweet Emotion y eso no hubiera sido posible sin ustedes, por eso infinitamente les doy GRACIAS.
A pesar de que la historia esté terminada mi estimada lectora, o estimado lector, me encantaría que dejaras tu opinión, te gusto, te desagrado, o de plano di, ¡No sirves para escribir!, lo que sea, estaría más que genial.
Cuídense mucho, espero leerlos pronto con algún nuevo proyecto y este 14 de Febrero del 2012.
Desearles el mejor romance de su vida
Chaito
Besos
