Capítulo 2. -¿Coincidencias o el destino?

TaylorPOV

Tenía una reunión importante al otro lado de la ciudad, para comentar algunas cosas sobre la película que me habían ofrecido, y posiblemente cerrar el contrato. Mi guardaespaldas llego a mi casa y los dos salimos en busca del coche en el garaje.

Conducía por las calles de Los Angeles, veía como miraban al flamante Camaro. La verdad es que no era el coche perfecto para pasar desapercibido. Me pare en un gran semáforo, para que los peatones pasaran. Y allí estaba ella, parada justo en medio de la carretera, mirandome. Esa chica que había visto en la calle y en el Starbucks. Le sonreí con una de esas sonrisas torcidas mías, irresistibles.

Esta abrió mucho los ojos cómo si hubiera visto un fantasma, y salió corriendo, justo antes de que su semáforo se pusiera en rojo. Era tan misteriosa… todas las veces había salido corriendo. Me resultaba extraño que una chica corriera en dirección opuesta a mi al verme, justo cuando todas las otras chicas corrían hacía mi. Estaba claro que ella era diferente, y yo me moría de ganas de saber de que modo era diferente.

Al poco llegamos al gran edificio en el que había quedado, mi guardaespaldas me acompaño hasta la puerta, puesto que en la entrada habían algunos paparazzis, no siempre los podíamos evitar, la verdad es que no me seguían demasiado, creo que pensaban que era mas interesante seguir a otras estrellas. Por mi perfecto.

Subí las escaleras, para así hacer algo de ejercicio. En la segunda planta, una chica de unos treinta se me comía con la mirada. Le pregunte por las personas que buscaba y ella, con una sonrisa bastante falsa, me indico la puerta. Tras ella, tres personas me esperaban, mi agente y dos hombres que supuse que eran el director y el productor. Todos me tendieron la mano y nos sentamos.

- Entonces dinos Taylor. ¿Has leído ya el guión que te mandamos?.

- Si, por supuesto. Me encanto. Ya me gusto el proyecto cuando me lo propusiste, pero el guión ha dejado claro que quiero estar en el.

- Nos enorgullece saberlo. Desde un principio pensamos en ti para el papel.

- ¿Hay alguien mas en el proyecto?

- De momento no. Empezaremos en una semana a hacer las audiciones para el papel protagonista femenino. Se lo hemos ofrecido a algunas actrices, pero de momento no nos han dicho nada.

El proyecto en si se trataba de una adaptación del cuento de "La Bella y La Bestia". Y yo iba a hacer de La Bestia.

Estuvimos alrededor de una hora mas, hablando sobre cuando mas o menos íbamos a empezar a grabar, cosa que todavía era bastante lejana, al parecer, de algunas ideas que tenían y cerramos el acuerdo firmando el contrato. Por suerte, mi agente estuvo en todo momento conmigo, para decirme lo que estaba bien o mal.

Después de eso decidí ir a coger algo de comida para llevar a un restaurante cercano. Como antes, mi guardaespaldas me acompaño, por lo que pudiera pasar.

Pedí mi comida al chico borde de la caja y busque un sitio para sentarme y esperar a que hicieran mi pedido. Y allí estaba otra vez la chica, se reía de una forma adorable, tenía un aspecto tan inocente… muy diferente a las chicas nada inocentes con las que había estado. A su lado se encontraba un chico de cabellos castaños, alto, podría decir que era el tipo de chico que a toda chica le gusta. Me puse celoso, lo note, en mis manos que se cerraron en un puño, en mis dientes que chirriaron. Pero no tenía sentido alguno, ni siquiera sabia su nombre. Creo que era porque no entendía porque con el se lo pasaba bien, y a mi me evitaba. Me acerque un poco a ellos, sin que me vieran todavía, hablaban en otro idioma. ¿La chica misteriosa era extranjera? Eso hacía que fuera aun mas tentador e interesante. Ella se reía por algo que el le estaba diciendo, lo único que entendí fue un nombre; Summer. ¿Sería esa su identidad? ¿O estarían hablando de otra persona?.

- ¿Summer? ¿Ese es tu nombre?- pregunte lanzandome a la piscina, quizás no se había referido a ella y estaba haciendo el ridículo de mi vida, pero en un principio me había parecido una buena idea.

- Oh…- dijo ella dandose cuenta de mi presencia. Volvió su cabeza hacía el plato de comida enfrente de ella, cómo si la ensalada que había pedido tuviera piedras preciosas que observar.

- Si, se llama Summer- me respondió el chico, vi como ella le dio un codazo. ¿Que diantres le pasaba conmigo?.

- ¿Y tu eres…?

- Rubén. Su compañero de piso y mejor amigo desde pequeño.- ¿compartían piso? Bueno, si solo eran amigos… no era del todo tan malo. Dios, y a mi que coño me importaba si vivían juntos. Son dos completos desconocidos, como si se quieren follar allí mismo. ¡No! Mejor cuando yo no estuviera. Debía tranquilizarme y actuar con tranquilidad.

- Hola, yo soy Taylor- le tendí la mano al castaño que me la acepto con una sonrisa, el le dio un codazo a su amiga, para sacarla del mundo de "que bonita es la lechuga de mi plato", al parecer dio resultado y ella también estrecho mi mano. Ya nos habíamos presentado formalmente.

- Y dedidme… ¿de dónde sois?- pregunte. Me iba a aprovechar de que el chico parecía muy extrovertido, para así recoger toda la información posible.

- De España, no creo que conozcas nuestro pueblo, es muy pequeño, esta como a dos horas de Barcelona. Sitio que probablemente si conozcas.- ¡Vaya! Una chica bonita española, que además me ponía las cosas complicadas… que exótico me parecía todo.

- Si, Barcelona si. Oye, pero ella habla mucho mejor que tu ingles. No te ofendas eh- el se rió, así que no le había importado mi descaro.

- Ya, su padre tiene raíces inglesas así que lo hablan bastante en casa.

- Y decidme, ¿que os trae por aquí? ¿De vacaciones?- que cotilla estaba siendo, esperaba no parecer demasiado desesperado.

- A mi me han dado una beca para estudiar en la universidad de Los Angeles.

- ¿Y tu Summer? ¿Que te ha traído aquí? Aparte de acompañar a tu amigo en una aventura…- ella solo me miraba profundamente a los ojos, cosa que no me incomodaba nada pero que me ponía muy nervioso porque parecía que leía mi alma.

- Bueno… a Summer le gusta viajar, pero aparte… esta probando suerte con lo de ser actriz, tiene muy buenas dotes interpretativas, además es lo que ha estudiado.- contesto su amigo otra vez por ella.

- No tengo buenas dotes interpretativas, tu no eres objetivo- por primera vez ella hablo, con una voz dulce, aguda pero no estridente y con un acento que me pareció encantador.

- Actriz eh… bienvenida al negocio.

- No actriz cómo tu… sino de teatro.- vaya, eso me había cogido por sorpresa, todas las chicas tenían ese sueño de venir a L.A y convertirse en actrices famosas, pero no, esta chica era distinta a todas, también en eso.

- ¿No te gusta el cine?- le pregunte, no podía no gustarle.

- Me encanta el cine, lo adoro, soy una gran cinefila, pero creo que no se me daría bien actuar en la gran pantalla, sería demasiado quisquillosa con los papeles y al final no aceptaría ninguno.

- Bueno, menos mal.. Esta es la cuarta vez en la que te encuentro, y la primera en la que no has echado a correr. No iba a hacerte daño ninguna de las otras veces.

- Ah, respecto a eso… agradecería que dejaras de perseguirme.

- Yo no te persigo, quizás eres tu la que me persigue a mi, después de todo… yo soy el conocido mundialmente.- le espete triunfalmente. A veces tenía un morro que ni yo mismo me aguantaba.

- Oh, dios mío, que creído. ¿Yo perseguirte a ti? Ni en tus mejores sueños, Taylor Lautner.- El corazón se me revolvió al escuchar mi nombre dicho por ella. Sonaba de una forma totalmente diferente. Sería por el acento...

- Pues si tu no me persigues a mi y yo a ti tampoco… creo que estamos destinados a conocernos.

- Tu pedido, te llaman.- me dijo ella señalando al dependiente borde de antes. Maldito. Cogí las dos bolsas y volví a la mesa.

- Será mejor que te vayas ya, esta comida pierde mucho fría.- me espeto ella para que me fuera.

- Si, pero no te angusties querida, estoy seguro de que pronto nos volveremos a ver.

- Eso ya se verá- me dijo ella alzando un poco la voz, puesto que yo ya había dado algunos pasos.

- No intentes esconderte, va a pasar de todos modos- dije poniendome mis ray-ban y dejandole con la palabra en la boca. Aquello ya se había convertido en un juego demasiado suculento como para dejarle ganar.

Después de esto volví de nuevo a mi casa, la verdad es que tenía ganas de sentarme y descansar.

El día siguiente paso bastante tranquilo, no vi a la chica, y eso que me había dado unos cuantos paseos por el centro e incluso por el Starbucks en el que la había visto por segunda vez, pero nada.

Pasaron dos semanas enteras sin ver a la misteriosa chica. Me estaba carcomiendo por dentro sin saber porque.

Había quedado con Kristen en media hora, hacía ya muchísimos meses que no quedábamos, casi diez. Ella había dado el primer paso con una llamada al móvil, todo el cast de crepúsculo nos habíamos llevado bien siempre, pero desde que la saga había acabado no sabía nada de nadie, supongo que son cosas normales en esta profesión. Salí corriendo porque no quería llegar tarde. Cuando llegue a la cafetería en la que habíamos quedado, ella ya me esperaba.

- ¡Taylor! Cuanto tiempo…

- Si… no deberíamos dejar que pase tanto.

Pedimos unos cafés y Kristen me explico sobre los proyectos que le habían estado ofreciendo, no conseguí concentrarme demasiado en la conversación.

- ¿Me has escuchado?- pregunto mi amiga pasando una de sus manos por delante de mi cara.

- No, perdona.

- Estas muy abstraído, con la mente muy lejos. A ti te pasa algo.- y creo que tenía razón.

- No me pasa nada.- pero mentí.

- Si, siempre has sido muy bueno manteniendo una charla, era de las cosas que mas agradecía de ti.

- Bueno, pues si, me pasa algo, creo, no se exactamente… además no tiene solución, quiero decir… no es un problema pero me parece que es la causa de que este tan pensativo.

- Dios, Taylor, cuentamelo y punto, así no me estoy enterando de nada.

- Bueno, he conocido a una chica y no puedo quitarmela de la cabeza.

- Pues díselo. ¿Desde cuando tienes problemas para conseguir citas?

- Es que esto es diferente. No la conozco, bueno si y no. Creo que no te estas enterando de nada así que te lo voy a explicar. Hace dos semanas vi a una chica en la calle, me llamo la atención, cuando me vio se quedo estupefacta y salió corriendo antes de poder decirle nada. Aquello me dejo totalmente en shock, ya sabes… la gente no suele correr despavorida cuando nos ve, estuve bastante tiempo pensando en ello, pero sin mas. Lo fuerte es que a la mañana siguiente fui a un Starbucks fuera de la ciudad, para no encontrarme con demasiada gente y allí estaba ella, otra vez, con lo grande que es la ciudad… mantuve una pequeña conversación con ella en la que no saque nada en claro, evitaba mis preguntas, era tan misteriosa… y además guapa, que en ese momento me enganche y no sabía ni su nombre ni nada que me ayudara a localizarla.- Kristen iba a interrumpir mi discurso, pero yo seguí hablando porque todavía había cosas que explicar- después de eso me la encontré por la calle, yo en mi coche y ella en la carretera y volvió a salir corriendo, en ese momento en el estado de locura en el que me dejo… ese mismo día coincidimos en un restaurante, y conseguí hablar con ella. Se llama Summer y es de España, a venido con un amigo que esta estudiando aquí, pero ella esta intentado ser actriz, a poder ser de teatro.

- Madre mía, que historia mas rocanbolesca. Solo podía pasarte a ti.

- Lo se. Pensé que volvería a verla, encontrarte en una semana a la misma persona cuatro veces no puede ser una coincidencia. Pero hace ya dos semanas que no se de ella… debería haberle pedido el numero de teléfono.

- La verdad es que si Taylor. No puedo ayudarte… no sabes ni su apellido. Lo único que puedes hacer es frecuentar los sitios dónde la has visto.

- Claro, eso es. Kristen, eres un genio. ¡Te debo la vida!- y me levanté ante la genial idea que me había dado.

- ¿Pero dónde vas?

- A probar una cosa. Te llamare si funciona.- casi grite, saliendo por la puerta.

Cogí mi coche en dirección a la universidad de Los Angeles, dónde estudiaba su amigo, si alguien podía ayudarme ese era el. ¿¡Como no se me había ocurrido antes!