Capítulo 9. - Todo lo que puede pasar en cinco días sin ti.

SummerPOV

Había pasado el fin de semana y Taylor no había llamado. Supongo que después de todo no era lo suficientemente buena. Había echado un polvo y había huido. ¿Tan engañada me tenía?

Estábamos a jueves y todavía no tenía ningún tipo de noticia sobre él. Era hora de dar un paso adelante y ser yo la que movía ficha y cogí el teléfono. Sonaron 5 tonos hasta que pude reconocer la voz de aquella persona que tanto deseaba ver.

- Vaya, estas vivo.

- ¡Summer! Dios, dios, siento no haber llamado. He estado súper ocupado.- sonaba disgustado consigo mismo, pero yo no pensaba perdonar tan fácilmente. Esos últimos días habían sido un infierno.

- ¿Quieres quedar para hablar? Ahora mismo. Puedo ir a tu casa- me preguntó con un punto de desesperación.

- Supongo…

En veinte minutos alguien llamo a la puerta, era él.

- Hola…- se acercó y me dio un abrazo. ¡Un abrazo! Ya sabía yo que no podía ser todo tan bonito. ¡Estúpida!

Nos sentamos en el sofa, los dos callados.

- ¿Y Rubén? ¿Estas sola?

- Si. Se ha ido por ahí con Darryl- al principio frunció el entrecejo hasta que recordó que era el chico con el que había llegado mi amigo.

- A él si que le ha ido bien- añadí.

- Summer… yo… lo siento. Tuve millones de cosas en la cabeza, un montón de reuniones y cosas que hacer. Es muy difícil la vida conmigo… lo sé… sería mejor que me alejara de ti, para no hacerte daño.- entre en cólera al escuchar sus palabras.

- No. No, Taylor, no me vengas con esas. Yo te necesitaba, solo han pasado unos cincos días como mucho pero mi mundo se a derrumbado, y tu no estabas ahí.- Estaba chillando, descargando la rabia contenida esos cinco días.

- ¿Que ha pasado?

- Me voy- anuncié muy seria mirando a sus ojos.

- ¿Cómo que te vas? ¿Dónde? ¿Qué significa esto?

- Me han echado del trabajo y me vuelvo a España.

- ¿Qué dices? ¿Tu estas loca? ¿Por que?- no daba crédito a lo que yo decía. Él parecía también empezar a enfadarse, pero no tenía razón para estarlo.

- No tengo dinero. He acabado los ahorros que tenía y no me han dado mucho en el bar. No puedo pagar el alquiler y no me gusta pedir limosna, no voy a estar con Rubén sin aportar nada.

- Ven a mi casa.

- ¿Qué?

- Ven a mi casa- repitió. Pero lo había escuchado la primera vez.

- No puedo. Vives con tus padres, lo recuerdas?

- Pero me puedo comprar un apartamento cuando quiera.

- Taylor, no voy a vivir contigo, no quiero que me mantengas, no lo permitiría.

- ¿Por que?- me decía angustiado como si no entendiera nada de lo que le decía.

- Me estaría aprovechando de tu dinero y de tu fama. Y sería la última cosa que haría en el mundo- lo tenía clarísimo vamos.

- ¿Y te vas a ir? ¿A tu pueblo, como demonios se llame? A millones de kilómetros de aquí? Y ya esta?

- Primero, mi pueblo se llama Llança. ¿Y que otra cosa puedo hacer?

- Pensé que te importaba. Vas a irte y dejarme.- Taylor empezó a chillar, los dos ya estábamos de pie. La cosa que mas odiaba en el mundo era pelearme, y menos con él.

- Y me importas. La que se va soy yo sabes, no es fácil…

- Es el camino fácil Summer. Deberías luchar y quedarte.- todavía chillaba aunque ya no parecía tan enfurecido y eso hizo que me sentara y rompiera a llorar. Él se sentó también y me abrazó, apoyando mi cabeza en su pecho.

- Lo siento, lo siento. Debo hacerlo… me siento inútil, sin hacer nada con mi vida…

- Quédate por favor, no te vayas…

- Dime una sola razón por la que tuviera que quedarme.

- Porque tengo una propuesta para ti.- le miré y ahora ya sonreía- hay audiciones para un musical, me lo dijo el productor con el que quede para comer el sábado. Te he apuntado.

- Taylor… es Los Angeles, un musical… no tiene sentido. Además yo no canto.

- Escucha, no es un musical, ósea si, pero no tienes que cantar tu, la protagonista no canta, solo los demás. Bueno, ya te lo explicaran en la audición. Tu hazla, si te cogen te quedas y sino serás libre de hacer lo que creas.

- De acuerdo- nos dimos un apretón de manos para dejar la promesa bien atada.

- ¿Sabes que tenemos una conversación pendiente?- me dijo con una mirada llena de dulzura.

- Lo sé. Pero lo mejor sería que lo habláramos cuando sea definitivo si me quedo o no. Así no será tan duro.- Yo tenia tantas ganas como él de aclarar la situación, pero no quería hacerme ilusiones y después tener que irme.

- Me parece bien… podré esperar un poco mas, porque la audición es mañana.- me sonrió mostrando esos perfectos dientes blancos. - A decir verdad, te iba a llamar hoy mismo para explicártelo y disculparme, pero te me adelantaste.

Estuvimos hablando sobre la susodicha audición. Era una obra de teatro, dónde se mezclaban todos los cuentos de los hermanos Grimm, vividos por una sola chica, era una especie de musical porque todos los actores cantaban menos la protagonista, para dar sensación que la vida puede ser un musical. Se llamaba "Erase una vez…" e iba a audicionar para el papel protagonista. Dudaba muchísimo conseguirlo, sobretodo porque estaría lleno de chicas guapísimas con mucho talento. Pero a decir verdad, estaba entusiasmada.

Taylor no pudo quedarse mucho rato. Tenía que hablar con su agente, porque al parecer tenían problemas con la película, que llevaba mucho tiempo en pre-producción.

Quedamos en que mañana me acompañaría al sitio, yo le dije que no hacía falta, es mas, casi prefería que el no estuviera por allí. Odiaba la idea de que pudiera tener algún tipo de ventaja por él. Pero no hizo ni caso a todos los argumentos que le di para que no viniera. Ya sabía desde un principio que no los escucharía y vendría de todos modos, era Taylor.

Últimamente estaba muy sola, era una de las cosas que me habían hecho querer volver, eso y el no avanzar en nada y el echar mucho de menos todo de mi pequeño pueblo.

Comí sola. Por suerte, pronto llego Rubén con Darryl, el cual pasaba mucho tiempo aquí. En realidad, no les iban tan bien las cosas como le había dicho a Taylor. Estaba claro que se gustaban, pero no querían ir mas allá hasta que Rubén aclarara las cosas con su novio, eso no le privaba de pasar mucho tiempo en nuestra casa. A mi me caía bien, así que no iba a poner ningún impedimento a este hecho.

A Rubén no le había dicho que me quería ir. Quizás se lo tomaría mal, porque habíamos decidido de venir los dos juntos. Apenas llevábamos un mes y poco y yo ya tenía ganas de correr al primer problema. De todos modos, pese a que no le había dicho nada, me notaba decaída y deprimida, cosa que achacaba a que Taylor no había dado señales de vida después de nuestra noche. Rubén había dicho "No creía que fuera tan cabron. Parecía que tenía buenos sentimientos hacia ti".

- He estado con Taylor- lancé la bomba como si nada, sabiendo que iba a explotar igualmente.

- Uuuuuuuuuuh ¿Qué ha pasado?¿Estáis saliendo?¿Te ha dado calabazas? ¿Tengo que matarle?- mi amigo disparaba las preguntas por todos sitios.

- No. Estamos igual. A venido a pedir disculpas por no llamar, esta bastante liado con lo de la película. Y también a decirme que… mañana tengo una audición para una obra de teatro.

- Eso es genial- Rubén y Darryl me abrazaron. Me alegraba que estuvieran tan contentos por mi. Mi castaño amigo, saco latas de coca cola y brindamos con ellas.

- He quedado con Taylor al mediodía para comer y después ir al casting. No ha habido manera de que no viniera.

- Mejor. Así a lo mejor te cogen por tener enchufe.

- ¡No! ya sabes que quiero hacer esto por mi misma.

- Ya lo sé, era broma- se rió mi amigo, aunque yo ya sabía que era broma, por el tono con el que lo había dicho.- En cuanto te digan algo me llamas corriendo, aunque este en clase.

Vimos una película, Tomates verdes fritos, una de las películas favoritas de Rubén y también mías, Darryl también la había visto pero no nos importaba volver a verla a ninguno de los tres.

Cuando el mestizo se fue, agarré a Rubén por el brazo sentándome a su lado.

- ¿Qué tal va? No hemos hablado casi esta semana eh.

- Ya… es que estabas tan chafada que no quería agobiarte con mis amoríos. Todavía no he hablado con Pablo.

- ¿Y a que esperas?- exclamé. Tenía que decírselo ya, cuanto mas tiempo peor.

- Es que no se como hacerlo, si estuviera aquí sería mucho mas fácil. Por internet no voy a hacerlo.

- Claro. Solo puedes hacerlo por teléfono.

- Ya… pero es que me parece feo igualmente.

- ¿Qué quieres hacer? No hay otra, a no ser que quieras gastarte un montón de dinero en un viaje de ida y vuelta para decirle "Eh, creo que deberíamos dejarlo".

- Lo sé… no me queda otra…

- ¿Pero con Darryl que tal?

- Bien, dentro de lo que cabe, nos gustamos, pero de momento estamos de amigos hasta que lo deje con Pablo. Ya fue suficiente lo de la noche de la fiesta- los dos nos reímos por ese último comentario- Creo que estoy enamorado.

Me alegraba que el hubiera encontrado alguien que le pudiera hacer feliz.

Esa noche dormí fatal. Estaba muy nerviosa por la audición, era una gran oportunidad, no quería volver, la verdad. También estaba nerviosa por ver a Taylor.

A las 9 en punto llegó, justo cuando había dicho que vendría. Salí a la calle, con los nervios aumentando a cada paso. Y allí lo vi, subido en su distintivo camaro rojo. Una vez dentro Taylor me dio un abrazo. Deseaba besarle, pero como había adivinado, acostarte con una persona una noche no te hace ser su pareja.

- No deberíamos estar tanto tiempo sin vernos- dijo él mientras ponía la primera marcha y arrancaba. Yo no respondí, porque la culpa era suya, y no tenia ganas de discutir.

- ¿Nerviosa?- preguntó. Mi silencio de antes lo había interpretado como nervios, mejor.

- Si, la verdad- Estaba aterrada. Mi primera audición en Los Angeles y para un papel importante.

- No te preocupes. Te saldrá bien.

Llegamos antes de lo que pensé. El trayecto se me había hecho muy corto porque no tenía ganas de llegar y por otra parte si quería llegar, para acabar rápido con aquello.

Dentro estaba lleno de chicas, todas guapísimas a decir verdad. Todas me miraban mientras yo entraba por la puerta con Taylor a mi lado. Vaya miradas me echaban. Tierra trágame. Odiaba aquello, odiaba que la gente me mirara tanto, con esas miradas altivas de estar pensando "tu tendrás a Taylor Lautner de enchufe pero yo soy mil millones de veces mejor que tu".

- A sido una mala idea…- susurré. Pero él me cogió de la barbilla para que le mirara.

- No digas tonterías. Tu tienes mas talento que todas esas chicas- no podía decirle que tenía razón, porque no las había visto actuar, pero saltaba a la vista que eran mucho mas guapas que yo.

Me puse a la cola de chicas mientras Taylor se iba a saludar a no se quien.

Mientras estaba allí sola ante el peligro, una mujer rubia se me acercó. Me preguntó mi nombre, el cual buscó en una lista, cuando me encontró en ella, busco en una carpeta y me dio un cartel con mi nombre y un numero. Me lo hizo poner en la camiseta. Después de eso me dio lo que parecía un guión y me deseo suerte. Cuando curiosee las hojas que me había dado, vi que era una escena, supongo que la que tendría que interpretar una vez dentro. Me senté en el suelo a lo indio y empecé manos a la obra a aprenderme aquellas lineas.

Un rato después llego Taylor.

- Wow si que estas concentrada- dijo sentándose a mi lado en el suelo. Eso era lo que me gustaba de Taylor, era tan el, sin perder su esencia por culpa de la fama. Seguramente esos tejanos le habían costado mas que toda mi ropa junta, pero allí estaba sentado en el suelo, sin importar si se le ensuciaban.

- Si quiero competir contra esta gente, al menos, tengo que aprenderme esto como si fuera mi nombre.

No tarde mucho en aprendérmelo, memorizar textos no era un impedimento para mi, ya lo había hecho en otras ocasiones, puesto que ya había actuado en algunas obras, nada importante por eso.

Cada cierto tiempo venían chicas a pedir fotos a Taylor, él incansablemente posaba para todas. Yo no me fijaba mucho en ellas, tenía cosas mas importantes que hacer.

Cuando no me lo esperaba dijeron mi numero. Taylor me acompaño hasta la puerta y una vez allí me deseo mucha suerte. Allí habían una mujer y dos hombres, no me dijeron su nombre, ni tampoco quienes eran. Quizás solo eran los productores, o los encargados del casting… yo me concentré en enseñar lo mejor de mi misma a aquellas personas, fueran quienes fueran.

Hice mi escena, sin equivocarme ni una sola vez, y me parece que me salió bastante bien. Al menos, yo estaba contenta. Después me preguntaron algunas cosas, cómo de dónde era porque les extrañaba mi acento, mi edad, si tenía experiencia y ese tipo de preguntas.

Después de eso me mandaron esperar fuera, hasta que tuvieran una decisión.

- ¿Qué tal?- preguntó un nervioso Taylor tras la puerta.

- Creo que bien, yo estoy contenta con lo que he hecho.

- Entonces ya esta. ¿No te han dicho si te han cogido?

- No. Dicen que espere…

Nos compramos unas barritas de chocolate en una maquina de allí y nos sentamos en unos sofás a esperar.

No paraban de entrar chicas a la sala y salir. Hasta que después de una hora y media de absoluto nerviosísimo salió la mujer que estaba dentro de la sala. Nos acercamos todos a su alrededor, no podía ver dada la gente a mi alrededor y mi poca estatura, pero podía escucharla.

- Bien. Esta a sido una primera audición, porque sois muchas y no podemos elegir a una sola ahora mismo. Así que hemos seleccionado a cinco chicas que mañana harán una audición final. ¿De acuerdo?- todas asintieron y algunas susurrón que sí.

- Bien, pues entonces voy a decir los números y el nombre. 50 Adrienne Baker, 23 Marjorie Sutherland, 17 Valerie Winslow, 9 Emma Miller y el 33 Summer Sultenfuss.

Se formó una gran revolución, con las elegidas casi chillando y dando saltitos, parecían no tener nada en el cerebro la verdad. Yo lucia una gran sonrisa, porque después de todo, había quedado entre las cinco últimas.

Nos reunimos con la mujer, un poco mas lejos del barullo de chicas no elegidas, que ya estaban dispersándose. Nos dio otra escena más para aprendernos para mañana. A la misma hora que hoy y en el mismo sitio.