Capítulo 30


Trató de mantener la compostura después de mirar hacia su casa, pero era difícil lograrlo cuando su esposa estaba con sus armas levantadas y seguía en una postura defensiva ante alguien delante de ella.

Quería salir corriendo y socorrer a Yor, pero no podía a descuidar a su hija. Por lo tanto, esperó a que su respiración se estabilizara y pensó.

«No sabemos quién es. Mantente detrás de mí o corre con Bond hacia al arroyo si pasa algo».

El agarre de Anya en su ropa le dio una respuesta segura. Por dentro, Twilight se lamentaba de que estuviera pasando por el peligro cuando había pasado un mes desde su salida del laboratorio.

Un mes había podido mantener a su familia sin problemas.

Se acercó con pasos medidos, percibiendo como Anya balbuceaba de miedo y Bond gruñía por lo bajo, advirtiendo. Él se aferró a la pequeña bolsa donde traía nueces de su árbol, sin entender como la tarde de preparar cosas dulces pasó a que tuviera una pistola apuntando a su cara.

—¿Eres el espía? —preguntó el anciano sin rodeos.

Inevitablemente, Twilight lo estudió. Rostro avejentado, cabello gris en un corte recto. El traje que llevaba no parecía sobresalir ni tampoco su arma, pero la presencia que desprendía le hizo recordar cuando Yor lo había perseguido.

Era un asesino.

—Lo soy —le contestó, luchando si debía o no dejar que la información siguiera saliendo—. Escucha, hay una niña presente. Por favor, no dispares.

—No lo haré —exclamó el anciano. Su voz era ronca y profunda—. Necesito una explicación de como una asesina de The Garden está en medio de la nada con un espía y…

—Anya.

El anciano le dedicó una mirada irritada, bajando la cabeza hacia ella.

—Anya, por favor —le rogó Twilight—. El señor es…

—¡Es mi abuelito! —declaró con mucha determinación—. Papi, es el tío de mami.

Por la forma en que el anciano miró entre ellos y se giró hacia Yor, Twilight podía asumir que Anya estaba haciendo algo bien, así que continuó sin moverse, pero manteniendo la alerta.

—No le dije nada. Lo juro —se defendió Yor luego de unos segundos—. Creo que Anya leyó tus pensamientos.

El anciano arqueó una ceja ante la respuesta, apenas dándose cuenta de que descendió el arma del rostro de Twilight. Algo que el rubio agradeció y aprovechó para tomar a Anya entre sus brazos y correr detrás de su esposa.

Yor sintió que una parte de ella se relajaba al estar delante de su familia. Pero eso no significaba que todo hubiera terminado.

—Director —murmuró, pero se detuvo. El anciano la miró de nuevo con una ceja arqueada—. Yo, bueno, puedo explicarlo.

Intentó mirarla, darle una mirada asesina, pero lo que le salió fue un suspiro prolongado de su garganta. Guardó el arma, no sin antes mirar a Twilight con seriedad, antes de exclamar.

—Soy Matthew McMahon —y tras un segundo, agregó—. Quiero saber que sucedió hace un mes.


Nota de la autora: ¡Felices Pascuas y actualización doble! Tarde en subir esto porque mi perra tuvo un problema y estuvimos en el veterinario. Después tuve otros temas y ya, acabé actualizando el último día de Semana Santa.

¡Pero buena noticia: los domingos será de actualizaciones desde siempre ahora! Así que nos vemos el otro domingo.

Ciao.