Capítulo 31


Muchos años atrás.

Después de cerrar la puerta de la habitación, sus ojos se posaron en su amigo, cuyo rostro estaba enrojecido por las heridas y el cabello completamente desordenado. Sin embargo, la sonrisa que le dedicó parecía desentonar con la atmósfera de tensión y peligro en la que se encontraban.

—¿Quieres venganza? —le preguntó, como si nada.

Al soltar el picaporte de la puerta, se encaminó hacia la sala de estar donde se encontraba la caja de primeros auxilios. No quería perder tiempo en cambiar sus vendajes, sabía que tenía que hacerlo cuanto antes para evitar cualquier complicación.

—¿Venganza…? —repitió entonces, sin una expresión que se pudiera entender—. ¿Hablas en serio?

Mientras le servía el té, su amigo le dedicó una sonrisa que no pudo descifrar. Al ver la taza que tenía delante, sintió una gran desconfianza. Sin embargo, después de recordar que no que quedaba nada, la tomó entre sus manos. A pesar de su aspecto dudoso, sabía que necesitaba algo que lo reconfortara.

La situación actual lo seguía atormentando, pero al menos esa taza de té le ofrecía un momento de paz.

—Sí, lo que me dices es cierto, ha estado molestando a tu familia desde que eras pequeño.

—Yuri apenas era un bebé —recordó, acariciando su brazo mientras se quitaba la venda teñida de rojo—. Se suponía que era inofensivo —agregó, soltando las últimas palabras, en un susurro agónico.

Notó que su amigo tenía una expresión triste en su rostro, como si estuviera abrumado.

—Matty, tu vida ha sido marcada por la tragedia.

Como única respuesta, se limitó a beber el té en silencio, aceptando la cruda realidad que lo rodeaba. Sabía que su vida como Matthew McMahon había sido injusta, y esa sensación de impotencia lo consumía por dentro.

Sus padres, su hermano menor y su prometida estaban muertos.

—¿Cuánto es…?

—¿Eh? —soltó su amigo, con los ojos muy abiertos.

—¿Cuánta venganza necesito para recuperar a mis padres? —repitió Matthew—. ¿Qué hay de Yuri? Ni siquiera había pensado en Melody. Mañana ella quería ir a ver un vestido de novia.

Al escuchar a Matthew, su amigo frunció el ceño y le observó atentamente. Sus ojos se posaron en sus facciones, deteniéndose en los ojos que, a pesar de estar cubiertos por anteojos rotos, reflejaban sus emociones internas.

Había una sed de sangre cada vez más intensa.

—The Garden se encarga de mantener cuidadosamente las hierbas malas fuera de este mundo —declaró y le extendió una mano a Matthew—. Bienvenido.

—Seremos los dos —interrumpió Matthew antes de que su amigo pudiera decir algo más—. Creo que sería útil que ella aprendiera a defenderse.

—Esto no es defensa —replicó su amigo con firmeza—. Tendrá que matar.

Matthew miró hacia la puerta de la habitación donde se encontraba la única familia que le quedaba, su hermana menor.

—Siempre es mejor estar preparados para cualquier situación, incluso ella.


Nota de la autora: A qué no esperaban esto, ¿verdad? Yo tampoco. Ni siquiera sé como una historia así se fue tornando tan oscura.

En fin, actualización. Nos vemos el siguiente el domingo.

Ciao.