Eriol se dio cuenta que estaba dentro de su sueño cuando se vio a si mismo en su vida como mago Clow, estaba en un jardín donde la atención se centraba en un árbol enorme que bajo su ala ocultaba la figura de un ángel hermoso cuya visión robaba el aliento y junto a el aparecía Kerberos, el guardián de las puertas del infierno, su figura felina miraba en dirección al mago Clow y una mujer a la que Eriol conocía solo por visiones de su pasado, era una hechicera a la que Clow se refería como Madame Reed ella tenía marcas por toda la piel y le decía algo a Clow pero Eriol era incapaz de escucharlos, cuando intento aproximarse Kerberos le corto el camino y en ese momento despertó.

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EL GATO CARMESI

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Londres, Inglaterra.

—Tengo que ir a una conferencia de tres días, solo pretendo quedarme dos –le decía Touya a Tomoyo—. Espero no prolongar el viaje.

—¿Estarás bien? –pregunto Tomoyo que muchas veces encontraba a Touya dormido más de lo conveniente y hasta el momento lo único que podía hacer para ayudarlo era proporcionarle una almohada siempre que lo encontraba dormido sobre el sofá, la silla, la encimara y hasta el refrigerador. El día que se durmiera en la ducha ambos tendrían graves problemas.

—No te preocupes –le dijo Touya admirando la belleza serena de Tomoyo se sorprendió pensando que la extrañaría en esos dos días.

Spinelli escucho el intercambio de palabras y se marcho para contarle todo a Eriol que aun meditaba acerca de su sueño. El pequeño gato negro se recargo sobre los hombros de Eriol y con una nota de cansancio informo de las noticias a Eriol.

—Así que nuestro doctor se va, ¿Por qué no se decidió a regresar a Japón?

—Si yo viviera con Tomoyo tampoco me mudaría –las mejillas de Spi se colorearon de rojo al decirlo.

—Llama a Naruku creo que ella podrá hacer que esos días se hagan tres, mientras tanto me pondré manos a la obra.

Tomoyo había despedido esa misma mañana a Touya en el aeropuerto de Londres, cuando regreso a casa se encontró con Eriol sosteniendo dos cafés y esperando por ella. De alguna forma Eriol se las ingenio para ser auto invitado a la casa de Tomoyo, el chico observo con disgusto la figura del gato que había sido colocado en un lugar privilegiado de las repisas en casa de la morena, le parecía una figura fuera de lugar tanto como Touya Kinomoto, gato y doctor en el mismo apartamento le causaban un gran disgusto al ojiazul. Controlando su mal genio se convenció que haciendo uso de su paciencia podría lograr su objetivo: sacar de la vida de Tomoyo a Touya Kinomoto.

—¿Recuerdas lo que me pediste en tu ultima visita a mi casa? –pregunto Eriol.

—Te pedí una solución para arreglar el problema de Touya con su energía, él siempre se esta quedando dormido y eso para un doctor no es nada bueno a veces me preocupa que pierda el trabajo por ello.

—Claro a mi también me quita el sueño –ironizo Eriol restándole importancia con la mano—. Bueno no tengo la solución aún pero te alegrara saber que tu me puedes ayudar a encontrarla.

En cuanto termino de decir la frase Eriol chasqueo los dedos y la ordenada casa de Tomoyo paso a estar llena de libros polvorientos que rozaban peligrosamente el techo, la morena pensó que los dos cafés de Eriol no serían suficientes, por ese día ella y el mago quedarían todo ese día atrincherados y él se encargaría de aprovechar cada minuto.

—¿Por donde deberíamos empezar? –pregunto Tomoyo mientras se recogió el pelo en una coleta.

—No estoy muy seguro pero cualquier libro que tomes probablemente nos ayudara.

—¿Tienes eso alguna lógica? –Tomoyo paseo los ojos por los libros y por fin se decidió a tomar uno de pastas moradas leyó el titulo en voz alta atrayendo de inmediato la atención de Eriol—. Vida, amores y amantes del mago Clow.

—¡Eh! –Eriol se apresuro a arrebatarle el libro a Tomoyo pero ella fue más rápida en esquivarlo—. ¡No creo que ese nos ayude para lo que buscamos!

—¿Y porque no? Tu siempre has sido un engreído y todo por ser la reencarnación de ese mago del que no se apenas nada.

—¿Engreído? Te desconozco nunca me habías dicho que pensaras así de mi.

—Engreído, arrogante y frío como hielo. Desde que te conocí en primaria me di cuenta que te dabas aires más importantes que el resto de nosotros, puede que engañaras a Sakura y Shaoran pero yo siempre me di cuenta que disfrutabas de tus juegos, no se de que te a servido tener tantas vidas si a veces puedes ser tan infantil.

—¡Infantil! –Eriol no estaba en la mejor posición para rebatirla puesto que intentaba quitarle el libro como haría un niño que peleaba con otro por algún juguete deseado—. No lo leas Tomoyo son todas una sarta de mentiras.

Tomoyo lo ignoro y se apresuro a correr rumbo a su cuarto, Eriol que le seguía muy de cerca no tuvo problemas en destrabar la puerta que ella había cerrado en sus prisas porque el mago no la alcanzara, la morena saltaba cual bailarina por la habitación e intentaba leer los párrafos del libro conforme más leía más entendía porque Eriol se negaba a que ella lo tomara como material de lectura, ¡Aquello era escandaloso! Ya cerca del balcón Eriol le arrebato el libro y lo desapareció con obra de su magia.

—¡Dijiste que cualquier libro nos ayudaría!

—Pues ese no –confronto Eriol jalando a Tomoyo para que entrara a la casa de nuevo.

—¿Por qué no me has dejado leerlo? No es como si tu siguieras siendo Clow Reed.

—Soy parte de él –Eriol suspiro y opto por mejor desaparecer todos los libros una vez más—. Jamás podré ser libre de él.

Tomoyo no dijo nada cuando tomados de la mano regresaron al living y ocuparon el sofá más grande de la estancia, Tomoyo muchas veces había escuchado las historias de Clow de boca de Spi que era un apasionado del tema pero Eriol en cambio jamás soltaba prenda, sintiéndose curiosa e incluso un poco ansiosa se le ocurrió preguntar un poco más a Eriol que parecía no darse cuenta de que estaba aferrado a su mano y si estaba consciente de ello no parecía darle mayor importancia.

—¿Es Clow la razón de que no te fijes en mí?

Los ojos azules de Eriol miraron atormentados a Tomoyo no podía dejar de admirar el don de observación que ella poseía, los ojos violetas poseían más secretos de los que el mismo se permitía tener, ¿Debería contarle? Mucho temía que cuando el narrara la maldición que recaía en los descendientes de Clow ella optara por alejarse completamente de él y fuera Touya Kinomoto quien se la llevara de regreso a Japón esta vez como su mujer.

—Toda la descendencia de Clow, en toda pareja, siempre existe alguien que muere sin importar el genero, tampoco que tan cercano sea a la línea sanguínea del mago, tú mismo lo has visto pero de forma más bien ajena, Shaoran y Sakura no lo saben pero ellos mismos han sido afectados, a él con la muerte de su padre y ella con la perdida de su madre. Un miembro de la descendencia esta destinado a morir. Si te quedas conmigo es probable que uno de nosotros dos muera, no deseo que seas tú.

Tomoyo no tuvo reacción ella no poseía ningún poder mágico pero había visto como la magia podía ser utilizada en contra de las personas que ella quería, los ojos violetas se nublaron por las lagrimas y su cabeza se apoyo en el hombro de Eriol que deseo haberse quedado callado.

—¿Sakura o Shaoran morirán también?

—La magia de ellos dos es poderosa así que bien pueden ser la excepción a la maldición, pero no puedo decir lo mismo de Touya.

—Touya –Tomoyo sintió que podía ver como con cada día que pasaba el moreno perdía más energía—. ¿Por qué estas aquí, porque estas en mi casa? No has venido a ayudarlo, ¿Verdad?

—¿Por qué debería? –la vena fría de Eriol salía a la luz una vez más—. El solo vino a Inglaterra a quitarme algo que quiero, parece no comprender que soy yo quien siempre gana. Ya una vez Kaho me eligió a mí.

Eriol supo que se había equivocado nada más al terminar de pronunciar la fresa, si una mujer había provocado rencor a Tomoyo esa era Kaho Mizuki la única novia que ella había conocido a Eriol, la única que siempre había tenido un vinculo que Tomoyo nunca había compartido con él por no poseer magia. Tomoyo se alejo inmediatamente de Eriol y en el momento que se soltó del agarre de su mano algo más se rompía entre los dos. En ese momento ninguno de los dos se percato de la brecha entre ambos, los dos habían quedado un poco mudos al escuchar lo que Tomoyo tenía por decir.

—Si es una maldición que puede afectar a las personas que quiero entonces será mejor que empiece a investigar más acerca de Clow –Tomoyo no hizo caso de la mirada de interrogante de Eriol—. Si es una maldición entonces yo misma me encargare de destruirla, puede que no posea magia pero si tengo que morir para dar con la solución no me importa, es un precio pequeño a cambio de tu libertad Eriol, y de la seguridad de Sakura, Touya y Shaoran.

—Estas diciendo tonterías –acuso Eriol con un nerviosismo poco propio de él—. No existe forma, no tienes nada a tu favor Tomoyo.

La figura del gato arriba de las estanterías era mudo testigo de la escena, el tiempo para cumplir con la extinción de la descendencia de Clow estaba por llegar.

Continuará…