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Shaoran había llegado temprano ese día por expreso pedido de Sakura, hasta ahora ella solo había parecido para arrastrarlo hasta el comedor y sentarlo en su silla habitual. Por supuesto el que nunca faltaba para estar primero en la hora de la comida era Kerberos, Shaoran observo el ritual del peluche amarillo, de algún lugar Sakura había conseguido mesa y silla acordes al tamaño de Kero lo cual hacía sentir a su esposo como si estuviera jugando a la casa de las muñecas en pleno comedor, ajeno a esos pensamientos Kero ocupaba su pequeña silla, se amarraba un pequeña servilleta al cuello y tomaba sus cubiertos, el muñeco iba dispuesto a devorar todo lo que le pusieran en frente.

—Todos los guardianes comen mucho, ¿No? –Shaoran solo recibió una mirada asesina por respuesta—. Al menos Yukito hoy no viene a comer ya es suficiente que tu te acabes todo.

—Los guardianes ocupamos mucha energía, ¡No molestes mocoso!

La habitual pelea entre los dos dio inicio, solo se detuvieron cuando Sakura entro y los miro a ambos con atención.

—Espero que no hayan estado peleando –dijo Sakura acercándose a ambos—. Solo falta que ahora que Touya no esta tú sigas peleando con Kero, hablando de Touya, ¿Por qué crees que Tomoyo no ha llamado para darme noticias de él eh Shaoran?

—¿Qué te puede decir de tu hermano que no sepamos? –Shaoran y Kero miraron con comprensión—. Cariño, ya sabes como es el carácter de tu hermano, compadezco a Tomoyo, entre Eriol y tu hermano debe estar estresada.

—¿Y que tiene que ver Eriol en todo esto? –Sakura que nunca se enteraba de nada miro sin comprender a su esposo y a su guardián—. No sean malos, ¡Díganme!

—Bueno vamos a ponerlo en perspectiva –dijo Kero—. Eriol y Touya son lo que tus comidas a nuestros estómagos Sakura, se necesitan de mucha fuerza de voluntad para tragarlo.

— ¡Que grosero! –los mofletes de Sakura se inflaron—. Mi hermano es muy bueno y además, ¡Yo cocine hoy!

Ahora si Shaoran y Kero se unieron para llorar mutuamente por una enfermedad estomacal segura.

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EL GATO CARMESÍ

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Hacía tiempo que Touya no se sentía tan bien. Ese día Londres le parecía incluso más luminoso, había salido de casa de Tomoyo a eso de las seis de la mañana, ese día tenía que impartir dos clases en la universidad y luego debía ir al hospital a revisar algunos pacientes y si bien en su llegada a Londres había estado demasiado agotado para fijarse en nada hoy había sido distinto. Por primera vez se había dado cuenta que la universidad tenía un ambiente más agitado del que el se había percatado antes, los alumnos era mucho más ruidosos, se dio cuenta que en su clase las primeras tres filas estaban ocupadas por alumnas que brillaban al verlo llegar, estaba seguro de que algunas ni siquiera estudiaban medicina, ¿Pero que les iba a decir? Lo cierto es que desde su llegada a Londres había estado actuando en automático, le habían ofrecido una cátedra en la universidad así como un empleo en el hospital también perteneciente a la misma y el había aceptado, no había razón para no rechazar el trabajo en el extranjero. Sin modestia podía admitir que era un gran cirujano aunque últimamente no operaba, la falta de energía le había hecho rechazar muchas operaciones, su padre y Sakura habían dado cuenta de ello, otra razón más para alejarse de Japón por algún tiempo, después de todo ahora su padre estaba concentrado en su doctorado y Sakura tenía suficiente con estar casado con el mocoso. Londres no lo había emocionado en principio, no hasta que Tomoyo había entrado en su vida. No sabía explicarse a si mismo porque de repente se encontraba renovado, como si hubiera despertado de un largo letargo, el día anterior había estado con ella y había resultado ser memorable.

—¡Buenos días!

Touya había levantado la vista del periódico para darle los buenos días a su compañera de vivienda pero no atino a decir palabra al ver la larga cabellera de Tomoyo dispersa por todo su rostro, no por primera vez encontró parecido entre ella y su madre, incluso sus gestos era semejantes, la forma en que se curvaba su sonrisa, la mirada curiosa oculta tras espesas pestañas o el modo en que caminaba como si fuera un criatura mágica que uno desearía encontrar en un bosque. Ella incluso tocaba el piano y cantaba excelente, la imagino tocando el piano, los finos dedos recorriendo las teclas y el sonido del piano, la vio con sus hermosos ojos violetas girándose para ver si al le complacía la melodía y entonces el acercándose hasta, hasta, ¿Hasta que?

—Buenos días –respondió Touya de forma seca.

Eso había sido el día anterior, este día él había salido antes de casa por sus compromisos y solo se había pasado por la habitación de la morena por fuera pero eso no impedía que la imaginara recostada en la cama, tal vez con una pierna marfil escapando por la sabana, con la respiración tranquilas y el cabello cubriéndolo el rostro, en ocasiones su pelo se rizaba y el se podía permitir retirar un mechón de su rostro y acariciarla levemente, ¿Estaría mal besarla entonces?

—Demonios.

—¿Dijo algo doctor? –pregunto la enfermera esperanzada de que el guapo medico Japonés le dijera algo pero el solo se limito a negar con la cabeza y seguir firmando un expediente que le entrego al finalizar su revisión.

—Me voy a casa –anuncio Touya.

—¡No puede doctor! –la enfermera se sonrojo al ver que el enarcaba la ceja preguntándose quien era ella para decirle que podía o no hacer—. Es decir, el director lo esta esperando porque uno de los cirujanos esta retrasado, creo que hoy lo veremos operar doctor.

Efectivamente hoy iba a operar y el revuelo que causo el aspecto del doctor al entrar en la sala de operaciones solo paso desapercibido para él que no se daba cuenta que con su casi metro ochenta y la mirada casi fiera de su rostro resultaba sumamente atractivo para el personal femenino y uno que otro masculino expectantes por ver en acción al doctor Kinomoto.

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Eriol se había dormido a las cuatro de la mañana y al roce del medio día ya estaba despierto por eso se extraño un poco cuando al salir de su habitación había encontrado a Tomoyo en su sala leyendo un libro de magia, Spi recostado en su hombro seguía las líneas igual que ella e incluso Nakuru parecía muy ocupada leyendo su propio libro también de magia, Tomoyo estaba dedicado a la investigación de una maldición sin nombre. Los tres lo ignoraron cuando fue a la cocina por un café y regreso a la sala para ver como ellos estaban concentrados en su lectura. Imperdonable.

—Buenos días Tomoyo, ¿Ya le dijiste a Kinomoto que nos casaremos este viernes?

Tomoyo retiro la mirada del libro y negó con la cabeza, Eriol parecía querer retarla pero ella se encontraba igualmente decidida a enfrentarlo, a fin de cuentas nada había cambiado, ninguno de los dos cedía con facilidad a lo que el otro pedía.

: FLASH BACK :

—Si es una maldición que puede afectar a las personas que quiero entonces será mejor que empiece a investigar más acerca de Clow.

—Estas diciendo tonterías. No existe forma, no tienes nada a tu favor Tomoyo.

—Si todo tiene que ver con Clow, con maldiciones y con magia entonces será mejor que empiece a buscar respuestas ahora, ¿Te opondrás a eso Eriol?

—Si me opongo lo harás de igual forma. No deseo que pases más tiempo con Kinomoto, ¡Lo quiero lejos!

—Eso no puede ser –Tomoyo recordó la carta de Sakura pidiendo su ayuda con Touya y tampoco pudo dejar de olvidar que durante mucho tiempo ella misma había estado prendada del moreno—. El me necesita.

—Nadie lo obligo a ceder su energía –Eriol la miraba impaciente—. Tú le gustas, te protege pero no de la forma que protegía a Sakura creo que el mismo no se a dado cuenta de ello. Aquel día vi toda una escena, tú subiendo a un taxi y él colocándote el abrigo, ¿Sabes que el no dejo de mirar el taxi hasta que desapareció?

—El me aprecia igual que yo –dijo Tomoyo pero entonces pensó nuevamente como a sus casi once años y durante mucho tiempo había estado anhelante porque el hermano de su mejor amiga le prestara atención—. Él y yo solo nos apreciamos.

—No me lo creo, ¿Cómo puedo hacer para que te separes de él?

—No puedes.

Eriol asintió y su mente siempre ágil cambio de pensamiento, ¿Cómo hacía para que fuera Touya el que se separara de ella? LA sonrisa serena de Eriol le helo la sangre a Tomoyo, Nakuru y Spi que presenciaban la escena también sintieron temor del aquel tipo tan fríamente inteligente.

—Te ayudare con todo lo que pidas, te ayudare a cambio de un precio Tomoyo. Cásate conmigo.

Ninguno lo dijo en alto pero ambos pensaron en lo mismo: cásate conmigo y así el no podrá tenerte

Tomoyo ya no se hacía ilusiones, Eriol Hiragizawa jamás consentía a seguir un sentimiento que no vaya de la mano de un pensamiento. Ese mismo día habían partido a China y el resto era historia.

: END FLASH BACK :

Tomoyo había sentido un gran logro cuando Eriol le permitió llevarse un libro de magia a su propia casa para seguir leyendo y encontrar algo más sobre Clow, casi todo los libros eran lo mismo, el mago había sido una especie de deidad para todo aquel que escribió algo acerca de él. La morena vio la lucecita del contestador y sentándose en un sofa empezó a escuchar los mensajes, el primero era de sus asistente que estaba histérica porque ella ya no se había aparecido por la oficina, el segundo mensaje era de una amiga inglesa que la invitaba a una reunión esa noche, Tomoyo no tenía el animo para reuniones sociales, el ultimo mensaje la sobresalto porque en principio no reconoció la profunda voz de Touya que le avisaba que hoy iba a llegar un poco tarde porque tendría una operación imprevista, incluso por teléfono uno se daba cuenta cuan masculino podía ser el moreno.

—Bueno –dijo ella en la soledad de su casa—. Solo estamos tu y yo.

Ella sonrío viendo las pastas del libro que por supuesto no iba a darle respuesta alguna. La lectura era interesante pero igualmente Tomoyo se quedo profundamente dormida, a Touya le gusto encontrarla en el sofa aferrada a un libro y con el pelo cubriéndole parte del rostro. La operación había salido bien, ahora era el paciente quien tendría la fuerza de voluntad para mejorar. Touya se quito su cazadora negra y la coloco a Tomoyo, se quedo cerca de ella preguntándose porque pensaba tanto en ella, porque se preocupaba por llamar para dar cuenta de a que hora llegaba o siempre procurar llegar a casa para estar juntos. Ella despertó entonces y a Touya le recorrió un tembló de placer al poder admirar de cerca los ojos amatista.

-Touya –Tomoyo se incorporo y no consiguió controlar un bostezo.

-Al menos esta vez fui yo quien te encontró dormida, por lo regular eres tu quien me encuentra en ese estado.

-Es cierto –Tomoyo se río pero recordó la razón de que el tuviera que dormir tanto y se olvido de cualquier pensamiento risueño-. Tengo algo que decirte.

Touya la escucho con atención y con cada palabra su ceño se hacía cada vez más profundo, algo no encajaba, con cierto pesar recordó a Sakura y al mocoso cuando se iban a casar, Sakura brillaba de felicidad, el mocoso estaba agitado no solo por al boda sino también por la amenaza que pendía sobre su cabeza, ese amenaza había resultados ser un hermano sobre protector, Tomoyo había sido la madrina y en ese entonces había estado más emocionada, ahora ella se casaba y se lo informaba como si le estuviera diciendo que el Londres iba a llover. En Londres siempre llovía, pero no todos los días Tomoyo se casaba.

-Nos casaremos en un pequeño registro civil, Eriol ya consiguió los permisos y estaremos solo nosotros, Nakuru, Spi y tú si quieres.

-Cuenta conmigo –dijo Touya, ella estaba satisfecha con la respuesta y no le preocupo cuando Touya dijo que iba a salir-. Llamare a una amiga para preguntarle algunas cosas.

-¿Es doctora como tú?

-Ella es fuera de este mundo.

Y el no mentía, Nakuru siempre le había parecido una rareza, se encontró con ella en la azotea del edificio donde vivían, ella no se arrojo a sus brazos y en realidad parecía estar deseando una sola cosa. Hablar largo y tendido con Touya Kinomoto acerca de una maldición, una boda el viernes y la historia de un mago y una princesa de la antigua China. El viernes llego rápidamente para todos.

-Estas muy guapa.

-Gracias joven Kinomoto –Tomoyo sonrío a Touya que iba muy formal con un traje negro.

A Touya la conversación con Nakuru todavía le giraba en la cabeza, viendo a Tomoyo con un sencillo vestido marfil y el pelo recogido en un conservador peinado deseo detenerla pero según Nakuru durante mucho tiempo Tomoyo había amado a Eriol y tal vez esta era la única oportunidad de estar con él. Touya no terminaba de estar convencido. En el registro civil Eriol ya esperaba a Tomoyo, ninguna emoción se vio reflejada en el rostro del mago, a su lado Nakuru que sostenía a Spi como si de un peluche se tratara solo se encogió de hombros, ella tampoco entendía a Eriol, Touya se vio deteniendo a Tomoyo por el brazo pero se detuvo cuando por una fracción de tiempo vio la mirada que le dirigía ella a Eriol. Era una mirada de adoración muy parecida a la que el había visto muchas veces durante su infancia cuando su madre miraba a su padre. Enamorada.

—¿Están los contrayentes listos? –pregunto el juez—. Si es así iniciemos con la ceremonia.

Touya escucho paciente todo lo que el juez decía pero su mirada no ocultaba el rencor que empezaba a sentir por Eriol, realmente no conocía demasiado a ese tipo pero le molestaba que alguien de carácter tan dulce como Tomoyo se casara con alguien tan calculador. Toda la ceremonia daba la sensación de lejanía, cuando por fin termino y Eriol observo a Touya parecía tener una sensación de triunfo. Eso enfureció a Touya, ¡Que se pensaba ese idiota!

—Me gustaría felicitarte Tomoyo –dijo Touya acercándose—. Pero en verdad no puedo.

Todo se descontrolo cuando Touya se inclino y tomando de la barbilla a Tomoyo beso con todo descaro a la esposa de Eriol Hiragizawa. Un viento invernal se hizo sentir alrededor de esa sala. Eriol sintió de lleno el golpe de los celos y su siempre actitud de calma se fue por tierra cuando se arrojo sobre el joven Kinomoto que de buena gana dio y recibió los golpes que atrajeron a una multitud.

—¡Parad, parad! –gritaba Tomoyo que era apartada por Nakuru que miraba fascinada el enfrentamiento cuerpo a cuerpo.

—Déjalos pelear Tomoyo, ¿Cuándo más vamos a ver a dos hombre tan guapos sudando y soltando golpes?

—Enferma –le dijo Spi a Nakuru que lo ignoro—. Bueno esto es más entretenido que la boda en si.

—¿Ah? –Tomoyo miraba confusa a todos como si en algún punto hubiera entrado en la dimensión desconocida—. No entiendo nada.

Y esa misma explicación dio Tomoyo a los policías cuando un gran cantidad de guardias tuvieron que llegar para controlar a Eriol y Touya, los policías se sintieron tentados a no detenerlos, no por las mismas razones que Nakuru sino porque esos daban miedo, su aura de batalla dejaba acobardado a cualquiera. Hizo falta de muchos hombres para llevarlos a la comisaría y solo se necesito de uno para cerrar la celda de ambos hombres.

—Bastardo –dijo Eriol al habitante de la celada contigua que claro era Touya—. Vuelve a ponerle las manos encima a mi esposa y entonces seré yo mismo quien termine con tu vida.

-Hubiera sido preferible –Touya estaba furioso y las condiciones igual que las de Eriol eran pésimas-. ¡Como te has atrevido a chantajearla para que se casara contigo!

—¿Chantajear? Qué sabes tú de lo que tenemos ella y yo, no eres sino un intruso.

—¡Lo se todo, todo! Nakuru me informo de ello y la única razón de que no detuviera la boda es porque Tomoyo te quiere. Pero claro que no entiendo porque.

Eriol tendría una muy larga conversación con Nakuru cuando saliera de ese antro llamado cárcel. Tomoyo te quiere. Así que Kinomoto lo sabía y aun así parecía dispuesto a intervenir, Eriol estaba furioso, se quito las gafas y las piso con fuerza, tenía deseos de ahorcar a su guardián y a Kinomoto. Se escucho un quejido y con hastío Eriol se dio cuenta que igual que Kinomoto y tras la adrenalina de la pelea ambos sufrían el reclamos de sus cuerpos que ya empezaban a mostrar señales de moretones que no tardarían en oscurecerse, Eriol estaba casi segura que los dos se había roto más de una costilla y que la sangre ya seca tendría un aspecto peor conforme avanzara el tiempo. El guardia que cerro la celda ya les había advertido que no saldrían de ahí hasta el siguiente día. Menuda noche de bodas le esperaba a Eriol en compañía de Kinomoto.

—Bueno señoritas creo que por fin es momento de liberar a sus gallitos –dijo el policía la mañana siguiente a Nakuru y Tomoyo que solo se habían ido de la jefatura durante una hora y eso solo para cambiarse de ropa y alimentar a Spi que ahora dormitaba en un canasto, el guardián pasaba perfectamente por un gato negro.

—Se lo agradezco –dijo Tomoyo a un policía admirado por la belleza morena.

—Es mi placer, créame –respondió el policía.

Cuando Eriol y Touya aparecieron su aspecto era lamentable. Pero el mago aún tenía suficiente fuerza para detener a Tomoyo de acercarse al otro, la reencarnación de Clow la tomo de la mano y salio de ahí ignorando a los demás, en la calle tomaron un taxi y llegaron al edificio. Ya días antes habían acordado que no se mudarían del edificio, aunque más que un acuerdo Eriol lo había decidido por cuenta propia, el mago solo quería alejarla de Touya, Tomoyo viviría con él igual que Spi y en cuanto a Nakuru ahora sería ella quien viviría en casa de Touya. Podían estar casado pero Eriol no pensaba cambiar nada de su ordenada y bien llevada vida.

—¡Eso arde! –se quejo Eriol al sentir el antiséptico en una herida.

—No parecía dolerte cuando dabas y recibías golpes –acuso Tomoyo.

Eriol opto por quedarse callado hasta ahora Tomoyo lo había curado de forma excelente, le había vendado el abdomen, había limpiado su sangre y curado sus heridos como si se tratara de una profesional. Cuando Tomoyo termino con toda su labor como enfermera Eriol fue a su encuentro y le paso los brazos por el cuello atrayéndola.

—Ayer fue el día más horrible de toda mi vida, ¡Me pusieron junto a Kinomoto!

La queja fue ignorada por Tomoyo que se alejo de él y lo miro interrogante.

—¿Por qué me has abrazado de pronto?

—Porque me gusta abrazarte –Eriol intento acercarse de nuevo pero la mano de Tomoyo lo detuvo—. ¿Qué pasa? ¿Ahora no puedo abrazar a mi esposa?

—Pasaste la noche en la cárcel, te liaste a golpes en nuestra boda y antes de que el juez pudiera decir puede besar a la novia ya Touya estaba besándome, pase la noche de bodas en la jefatura, ayer también fue el día más horrible de toda mi vida –Tomoyo intento que el no notara la humedad de sus ojos. Fracaso.

—Ángel –Eriol se sintió fatal al verla y aunque en un principio ella rechazo el abrazo al poco tiempo ambos ya estaban consolándose en brazos del otro. Eriol pensó que todos sus bien formados planes se iban por calle cuando involucraban a su bella esposa, todo parecía salirle mal con ella, no se entendía a si mismo, no comprendía porque Tomoyo parecía tener un significado casi incomprensible para un tipo tan versado como era él.

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Que confuso era el matrimonio. Después de tres días a Eriol le parecía que su boda no había sucedido, aunque tal vez el suyo era el único matrimonio confuso en toda Inglaterra. En apariencia todo iba bien o casi, Tomoyo desayunaba, comía y cenaba en su compañía. Nakuru y Touya no habían figurado en las conversaciones y aunque vivían en el mismo edificio a ninguno de los dos los había visto o Tomoyo no había mencionado nada, de hecho Tomoyo había pasado mucho tiempo en casa, bueno si por mucho tiempo se podía entender que se encerraba a piedra y lodo con un montón de libros que hablaban de Clow. Ella y Spi parecían unos muy dedicados investigadores, o dos ratones de biblioteca muy aplicados según se viera. Eriol se maldijo por no aprender hechizos de curación en su anterior vida, con tres costillas rotas cada paso era un autentica agonía, aún así todos los días había ido a la oficina a trabajar diligentemente para conseguir su primer proyecto como una firma de arquitectura que conseguía prestigio de a poco. Hoy había sido anunciado el ganador del proyecto para diseñar una nueva galería. Eriol sonrío al leer el nombre de la compañía ganadora. Esa noche celebraría con Tomoyo. Hasta ahora le había permitido a Tomoyo dormir en su propia habitación, sobre todo porque ella se había negado a dormir con él y sus tres costillas deshechas, igual a Eriol le parecía injusto que Spinelli si hubiera dormido con ella. Y lo peor de todo era que hasta entonces no había conseguido probar los labios de la morena, el único que había tenido esa oportunidad era el cretino de Kinomoto.

—¡Tomoyo! –Eriol se arrepintió del grito que dio al llegar a su casa sobre todo por el dolor que sintió en el abdomen—. Tomoyo.

Eriol escucho con más atención y escucho el sonido del piano, encontro a Tomoyo tocando una pieza de George Gershwin, vio la pequeña figura de Spi acercándose a ella y con cada paso la pequeña figura iba dando forma a Spinel Sun, la forma de pantera, las alas de mariposa y una mirada de fiereza que puso en alerta a Eriol que grito para advertirle a Tomoyo del zarpazo que Spinelli que daría de lleno a la morena.

Continuará…

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