Londres, Inglaterra.
Eriol había llegado a casa en medio de un grito que había conseguido asustar a Tomoyo y Spi a partes iguales, ahora mismo la reencarnación de Clow mantenía su cuerpo tendido en un largo sofá mirando a los otros dos que se preguntaban porque con tres costillas rotas y evidentemente aun dolorido del cuerpo Eriol llego corriendo y gritando.
—¿Debería llamar a Touya?
—¿Kinomoto? –Eriol se pregunto porque Tomoyo siempre tenía que mencionar al hermano de Sakura y entonces cayó en cuenta de que Touya era médico y obviamente el parecía necesitar uno—. Ni se te ocurra, ¿Puedes darme un vaso con agua? Tu quédate conmigo Spinelli.
—¿Te paso algo Eriol? –pregunto la pequeña figura alada una vez que Tomoyo fue por la bebida.
—¡Claro que me a pasado algo! –Eriol no se sintió afectado por la sorpresa con que lo miraba su guardián—. Te vi tomar tu forma original y la forma en que parecías dispuesto atacar a Tomoyo, ¿De verdad crees que no me daría cuenta?
—Yo –el pequeño peluche oscuro inclino sus oreja y pareció momentáneamente avergonzado—. Recuerdo a Tomoyo tocando el piano y lo siguiente que recuerdo es verte a ti gritándome, el resto lo olvide.
La pequeña figura de Spi ahogo un gemido y ante la sorpresa de Eriol una cascada de lagrimas escapo de la mirada del pequeño peluche, Tomoyo llego en ese momento y al ver a Spi llorando se limito a ver con enojo a Eriol y procurar consolar al felino que se acurruco en brazos de la morena que le hablaba con voz calma, el enojo de Eriol empeoro cuando el pequeño peluche se giro a verlo de forma triunfante, ¡Spinelli se estaba revelando! Aquello era el colmo primero competir contra Kinomoto y ahora contra su propio guardián, ¿En que clase de dimensión había entrado Eriol? El malestar empeoro al escuchar el sonido del teléfono, Tomoyo ignoro el sonido del aparato igual que él, que se encargara el contestador. Eriol escucho el mensaje y no pudo de reconocer el grave acento ingles de su papá y de nuevo tubo que correr esta vez para tomar el auricular pero no lo suficientemente pronto para que Tomoyo dejara de escuchar el mensaje.
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EL GATO CARMESÍ
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¿Hace cuanto que no se sentía nervioso? Eriol ya no recordaba mucho esa emoción pero parecía que desde que Tomoyo giraba entorno a él las viejas emociones que sentía antes de saberse mago empezaban a reavivar de una forma nueva incluso excitante, se estaba internando en una especie de juego donde no era él quien dirigía, eso le resultaba extraño, la falta de certeza sobre lo que sucedía a su alrededor podía tener conclusiones inesperadas.
—¿Y como es tu papá?
—Pues es ingles –Eriol no sabía muy bien como describir en palabras al único hombre por el que sentía más respeto del que sentía incluso por Clow—. Ya lo verás cuando lleguemos.
Eriol y Tomoyo viajaban rumbo al norte de Inglaterra para visitar al padre de él, la reencarnación de Clow había sentido que la llamada de su padre llegaba en el mejor y en el peor momento, en el mejor porque al viaje solo iban él y Tomoyo y en el peor porque aunque Spi se había quedado en casa al cuidado de Nakuru aun quedaba la interrogante de saber si alguien más había conseguido controlar a su guardián para poder hacerle daño a Eriol por medio de Tomoyo.
—¿Crees que le guste el pastel que llevo? –pregunto Tomoyo intentando que Eriol le dijera algo más de su misterioso padre.
—No eh conocido a alguien que no le guste alguno de tus pasteles Tomoyo, sabes que desde que lo sacaste del horno eh estado esperando por comerlo.
—Estoy nerviosa –se oyó decir la morena y se avergonzó al ver que el pañuelo que había llevado daba fe de sus nervios y que Eriol también se daba cuenta del lamentable estado en que lo había dejado al estarlo doblando todo el viaje, él se limito a sonreír con su sonrisa serena de siempre.
—Mi padre no es nada de lo que imaginas, quédate tranquila.
Tomoyo miro resignada como Eriol le abría la puerta nada más al llegar a su destino ella espero que después de ese gesto también le ofrecería su mano para guiarla a la casa pero no sucedió el mago se limito a indicarla que lo siguiera. Los gestos de Eriol igual de calculados que siempre, bien calculados, bien consciente de cada paso que daba y del entorno que le rodeaba, a Tomoyo le daba la impresión de que Eriol jamás en la vida había ido a parar al suelo, incluso en su breve pelea contra Touya no había tenido problema en dar y recibir golpes sin perder su estilo habitual. Siempre sereno, siempre lejano.
—Bienvenidos –dijo la voz de un hombre que abrió la puerta a Eriol y Tomoyo que miraba con curiosidad al hombre. La morena pensó que el papá de Eriol era el típico ingles.
—Mucho gusto señor Hiragizawa –Tomoyo iba a tomar la mano del hombre pero fue interceptada por otra de un hombre que había aparecido casi de la nada.
—Hola Albert –saludo Eriol con un gesto al hombre que abrió la puerta y regreso su atención a Tomoyo que miraba desconcertada al hombre que le estrechaba la mano—. Albert se encarga de cuidar la casa, papá te presento a la señorita Tomoyo Hiragizawa, mi esposa, el hombre que tiene tu mano es mi padre Andrew Hiragizawa.
—Dime Andy o papá –dijo el señor Hiragizawa con la misma voz grave y de acento ingles que Tomoyo escucho pero la voz no correspondía demasiado al aspecto de aquel hombre que no podía ser el padre de nadie, ¡Se veía demasiado joven, incluso ella se veía mayor que él!
—Me parece que la has impresionado –comento Eriol viendo con burla a Tomoyo que parecía no creer lo que veía —. ¿Acabas de llegar no es cierto?
—¡Si! –Andrew hizo un mohín tierno—. Me quede dormido y tuve que tomar otro tren para poder llegar aquí, ¿Por qué no nos pudimos ver en Londres?
— Yo me marcho –dijo Albert—. La cena esta hecha solo es necesario servirla, también escandí la chimenea y prepare los cuartos –el hombre tomo su abrigo y estaba dispuesto a irse pero pareció recordar algo—. Eriol no dejes a tu padre acercarse a la cena y procura que tampoco se acerque al auto, la ultima vez lo dejo encendido y se descargo la batería. Bien, hasta luego señorita que disfrute su estancia.
—¡No tenías que decírselo! –rechisto Andrew y sonriente regreso a Tomoyo reparando en el paquete que ella llevaba—. ¿Es ese un pastel? Ya empiezas a gustarme hija mía.
Tomoyo no logro evitar reírse pensando que ella si podría pasar por su madre pero el no pasaría por su padreen ninguna vida, ¿Estaría Eriol jugándole una broma? Cuando dejo de reír la mirada de Andrew le hizo pensar que era Eriol quien la miraba, la misma mirada del ojiazul se dibujaba en el rostro de Andrew, una mirada inteligente y demasiado sagaz, padre e hijo la tenían, ahí fue cuando Tomoyo se percato que Eriol no solo no le estaba gastando una broma sino que también había pasado por alto advertirle que su padre era un diablo como Eriol e incluso más peligroso.
Fue Eriol quien se encargo de servir la cena así que Tomoyo pudo platicar largo y tendido con Andrew o más bien fue ella quien tuvo la oportunidad de responder a todas las preguntas del señor Hiragizawa iniciaban siendo fáciles incluso infantiles pero con cada una iba aumentando la tensión de Tomoyo que se encontró platicando de cosas que ya ni recordaba u otras que dejaban al descubierto más cosas acerca de la chica. Cuando la cena estaba por terminar Tomoyo ya había salido de un interrogatorio sumamente completo, incluso ahora Eriol sabía más de ella de lo que había descubierto en años anteriores.
—¿Puedo abrir el pastel? –pregunto Andrew recibiendo un asentimiento de Tomoyo—. ¡Eh me parece que ustedes dos han comido de él antes de traerlo!
—¿Qué? –Tomoyo miro como faltaba una porción del pastel y algo de merengue había sido removido del pastel busco con la mirada a Eriol que acepto su culpa.
—Lo siento Andrew pero si alguien tiene derecho a comer lo que prepara Tomoyo ese soy yo –Eriol saco la lengua a los otros dos que lo miraban curiosos—. Es todo tuyo Andrew, yo y Tomoyo nos vamos a dormir, ¡Buenas noches!
Tomoyo se disculpo como pudo del señor Hiragizawa que estaba interrogante por la pareja de su hijo y la preciosa morena de mirada amatista, ¡Que divertido sería tenerlos por algunos días!
—¡Que aproveche! –dijo Andrew ignorando el pastel.
Esa noche dormirían juntos. Otra vez. Tomoyo ya había sido advertida por Eriol de ello y no le había importado demasiado porque ya en China y acurrucado junto a Eriol todo le había parecido normal y hasta tranquilo, pero esta vez estaban casados aunque a los dos se les olvidara, ¿Sería que Eriol de pronto lo había recordado? Tomoyo imagino la idea de entregarse a Eriol en todos los sentidos posibles y el solo pensamiento le recorrió el cuerpo en forma eléctrica. Vestida con un camisón y sentada en la cama vio llegar a Eriol con el pantalón de la pijama y sin camisa, la morena describió a detalle el torso y los brazos de Eriol, el no era corpulento pero sus músculos estaban remarcados y además sin gafas y con el pelo húmedo, bueno sin saberlo Eriol había dejado con la boca seca a la morena cuyo nerviosismo creció cuando el se inclino y vio como sus labios depositaban un casto beso en la frente de ella.
—Buenas noches –dijo Eriol apagando la lámpara de su lado de la habitación, al pegar el rostro a la almohada se quedo profundamente dormido ignorante del resto del mundo.
— Ah, ¿Ah? –Tomoyo miro decepcionada a Eriol, para ser tan inteligente y perceptivo no se daba cuenta que ella veía el sol ponerse ahí donde estuviera él—. Vaya con el matrimonio, vaya pareja.
Tomoyo dio perfecta cuenta de cuando había amanecido, su noche y su falta de sueño no habían dejado pasar por alto el momento en que llego la mañana. Sintió el cuerpo de Eriol a su lado el había quedado de una pieza desde el momento en que se quedo dormida, no se quedo a mirarlo, en su lugar se levanto se vistió y abrigo bien, al salir de la habitación miro con enojo un reloj que marcaba las cinco de la mañana. Ella pensaba salir de la casa para tomar aire fresco pero la luz de una habitación le llamo la atención, toco la puerta al entrar y se quedo maravillada cuando vio Londres. O bien una representación a escala de la capital Inglesa, Andrew Hiragizawa la invito a adentrarse más a aquella habitación ocupada por un gran maqueta que detalla perfectamente la ciudad, Andrew estaba sentado frente a un pequeña mesa con una lupa enorme frente a sus ojos y un pequeña casa entre manos entonces Tomoyo se dio cuenta que estaba pintando un edificio, alrededor de toda la habitación había muchísimas fotos de edificios, lugares, personas, arbusto, todas ellas imágenes de la ciudad y de lo que a diario se veía en ella algunas fotos estaban desperdigadas incluso por el piso, ese desorden le recordó a Tomoyo cuando ella trabajaba en nuevos diseños y también que Andrew Hiragizawa igual que Eriol eran arquitectos y obviamente el padre era sumamente minucioso en ese proyecto tan curioso.
—Perdón por interrumpirlo señor Hiragizawa.
—¿Cuándo crees que consiga que me llames papá? –Andrew dejo su trabajo y miro a Tomoyo con algo que podría pasar con comprensión—. Aunque claro incluso Eriol no me llama papá, pero tengo más fe contigo.
Tomoyo se dio cuenta que él tenía razón y acepto cuando Andrew la invito a tomar un café que el mismo preparo, cuando Tomoyo lo probo pensó que su suegro no era muy afortunado en saber preparar la bebida.
—No te sientas obligada de tomarlo, me sale horrible –dijo el ingles riendo—. Se que siendo ingles también el té me debería salir bien pero la verdad me sale todavía peor que el café, tal vez no te has dado cuenta pero no soy tan convencional como debería.
—Ser convencional no debe ser un deber— Tomoyo sonrío—. ¿Qué pasa, es hora de las confesiones señor Hiragizawa?
—Así es –el hombre estaba encantando con esa chica—. Cuando Eriol me aviso que se casaba te imagine de muchas forma pero ninguna te hace justicia, eres todo lo contrario a cualquier novia de mi hijo.
—¿Si? Yo solo conocí a una de ellas, hace tiempo.
—Seguro era una mujer mayor que el, de bonitos modales y simpática pero sin mucho entusiasmo –Andrew llevo los ojos al cielo—. No se que le dio por salir con un prototipo de la misma mujer, creo que el intentaba no complicarse la vida demasiado, por eso que este contigo es algo extraño, esta tarde te vi tener más reacciones que cualquier otra novia de Eriol y algo más, cuando miraste a Eriol por comer del pastel lo hiciste con desafío creo que mi hijo hizo bien en optar por esa retirada precipitada, ¿No lo habrás dejado castigado en su habitación?
—Nunca podría castigar a Eriol aunque quisiera.
—¿Ah no? –Andrew parecía divertido—. No fue lo que me dijo cuando me hablo de ti.
—¿Le hablo de mi?
—Llevo escuchando de ti desde hace casi tres años, mi atolondrado hijo nunca se da cuenta que había despertado mi curiosidad cuando decía que una chica que conocía en Japón había llegado a Inglaterra, o cuando el fin de semana no me podía ver porque iba a estar ocupado contigo, también llego a llamarme en la madrugada porque había peleado con Tomoyo, o Tomoyo se molesto por algo, o Tomoyo estaba planeando un viaje, o Tomoyo había grabado en video alguna cosa. Y hace no mucho sucedió lo imposible, ¡El fue a visitarme por propia voluntad! Casi siempre tengo que arrástralo para que me visite en Londres, ¡Si vivimos en la misma ciudad!
— Ese es Eriol –Tomoyo se río aun sin pensar del todo en las revelaciones de Andrew—. A mi nunca me visito en casa hasta hace poco, de hecho solo fue cuando Touya se mudo conmigo.
—¡Ah Touya! Fue el la razón de que Eriol también me visitara, me parece que ese joven abrió la caja de Pandora. Querida niña antes de irme a dormir quiero contarte algo antes de que él despierte.
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SAKURA CARD CAPTOR
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Eriol se giro en la cama con los ojos cerrados molesto por la luz que entraba en el cuarto, estiro el brazo pensando que encontraría a Tomoyo palpo el espacio vació para darse cuenta que solo para variar estaba solo en la cama. La mirada azul y gris confirmo que Tomoyo no estaba en la habitación, tal vez ni siquiera había dormido en la misma habitación, un tanto decepcionado Eriol se dirigió al baño, se daría una ducha y saldría a buscar una respuesta. Al terminar su baño y apenas saliendo de la regadera se abrió la puerta y una sonriente Tomoyo entro dándole los buenos días y sin atisbo de sentirse avergonzada por la falta de ropa de Eriol que ni siquiera llevaba las gafas.
—¡Eriol ya era hora de que te despertaras! –Tomoyo parecía muy alegre aquella mañana—. ¡Apúrate quiero que me lleves a conocer el lugar!
— ¿Ah? Tomoyo si me das oportunidad de vestirme te llevo donde quieres.
—¿Vestirte dices? –la chica hizo gesto de darse cuenta que Eriol iba más bien sin mucho y sonrío ladeando la cabeza—. Ah perdona no me había dado cuenta.
— ¿No te has dado cuenta? –Eriol la detuvo de la mano cuando ella se iba—. ¿Eso es todo?
— ¿Qué pasa Eriol? Vamos no es la primera vez que veo a alguien sin ropa encima, apúrate y vamos a conocer algún lado, tu papá apenas se fue a dormir así que tenemos el resto de día para ser turistas, ¡Ya tengo la cámara preparada!
Eriol la soltó intentando procesas que no era la primera vez que ella veía a un hombre sin ropa encima, ¿A quien más había visto? Y porque demonios él estaba corriendo a buscar la ropa para salir detrás de ella y aclarar sus palabras. Eriol se vistió en tiempo record y no lo hizo demasiado bien porque llevaba el jersey puesto al revés, Tomoyo ignoro su intento de conversación y lo apresuro para comer apenas unas tostadas y un jugo, la morena ya estaba en el auto ocupando el puesto de conductor cuando el salio y tuvo que correr para alcanzarla cuando ella arranco. El auto los llevo hasta un lugar que solía visitar cuando era niño en compañía de sus padres, era un bosque que ahora en pleno otoño lucia repleto de hojas de color ocre.
—¡Me gusta lo que veo! –exclamo entusiasmada Tomoyo grabando con la cámara de video el momento en que un fuerte aire hizo flotar las hojas alrededor de ellos.
—No recordaba este bosque –en la mente de Eriol aparecieron recuerdos—. Me emocionaba mucho venir aquí, dejo de gustarme cuando los recuerdos como Clow empezaron a despertar.
Si Eriol lo pensaba la vida como niño termino con recuerdos de su vida pasada, empezó a alejarse de todos sus amigos, la muerte de su madre fue un ultimo golpe para el niño y su papá que nunca había sido precisamente estricto lo empezó a ver más como un hermano. Para los once años no le costo convencerlo de enviarlo a estudiar a Japón por un temporada y también ahí se daba cuenta de lo diferente que era de los otros, del despistado Shaoran, del bromista Yamazaki o de Sakura que intentaba proteger a todos sus seres queridos, su única preocupación en ese entonces había sido que la observadora Tomoyo Daidouji no diera cuenta de su juego para probar que Sakura merecía las cartas Clow. Enfrascado en sus pensamientos Eriol no se dio cuenta que la lente de la cámara lo grababa y que Tomoyo le miraba nerviosa. La morena tomo aire para recordarse lo que Andrew le había contado acerca de Eriol.
—Este bosque también me trae recuerdos, la primera vez que me besaron fue en un bosque.
Eriol no disimulo su reacción al escucharla, es mañana no disimulaba nada, ¡Si hasta se había dejado las gafas!
—¿Ah si? –Eriol no engaño a Tomoyo con esa sonrisa mientras se acercaba más con una lentitud deliberada—. Esta mañana también mencionaste una cosa interesante, es más tu falta de pudor me sorprendió, ¿Has visto a muchos hombres salir de la ducha?
—A un par de ellos si –Tomoyo acepto el desafío de Eriol, apago la cámara y guardándola se acerco más a él—. ¿Quieres que te cuente?
Eriol paro en seco, aquello no se lo esperaba, fue evidente que Tomoyo disfruto del momento en que acerco su rostro para susurrarle al oído:
—Te estas sonrojando Eriol incluso pareces un novato en estos temas, ¿Será eso?
¡Un novato! Eriol se negó a confesar que aparte de algún beso era el tipo menos enterado de flirteo en toda Inglaterra no se había relacionado nunca con una mujer de su edad, justo lo que Tomoyo era, siempre había pensado que ella era mucho más inocente que él y ahora resultaba que era perfectamente posible que ella no fuera tan ingenua como él era. Las mujeres mayores lo habían consentido pero nunca había llegado a acariciarlas siquiera, el no acostumbraba ese tipo de trato para con nadie, Tomoyo había sido la primera persona a quien había consentido una caricia e incluso más de un abrazo.
-No me gusta este juego –se quejo Eriol cuyo pulso comenzaba acelerarse.
-Vamos Eriol si a alguien le gusta jugar ese es a ti, ¿Eriol?
Tomoyo dejo caer los brazos cuando sintió a Eriol abrazarla y se percato del temblor de él. Ella ignoro que el viento frío a su alrededor y tampoco le importo cuando dejo caer la cámara y el bolso que llevaba
-Nunca eh visto a nadie desnudo, ni si quiera los modelos a los que visto de eso se encarga otra persona –decía Tomoyo-. Y mi primer beso ya no lo recuerdo, tenía apenas cinco años y creo que fue más un rozo de labios que un beso. Solo intentaba molestarte.
-Lo sé, lo sé –Eriol la estrecho más pero se iba calmando luego de escucharla-. Ya estaba enojado antes de venir, desde la boda el único que te a besado fue Kinomoto, en casa solo le prestas atención es a Spi y a esos malditos libros de magia, me pareció bien venir contigo a esta casa pero incluso cuando veníamos para acá sentí un absurdo enojo de que cocinaras para mi padre, incluso del maldito pastel estaba enojado. Estoy celoso, no sabía que alguien como yo pudiera estar celoso pero lo estoy, estoy enfermo de celos.
-¿Alguien como tú? Eriol debes dejar de vivir como alguien más, tu ya no eres Clow. Me gustaría que solo fueras Eriol, que solo fueras tú.
-Clow es mucho más interesante que ser solo Eriol.
-¿Según quien? Yo te prefiero a ti, no a Clow, la magia o los recuerdos que me impiden conocerte.
-¿Quién eres Tomoyo, porque siempre me provocas conflicto?
Eriol no la dejo responder la tomo por el rostro y empezó a besarla con hambre, su cuerpo empezó a temblar pero esta vez de deseo reprimido, sus manos se aferraron a la forma femenina, la cintura, la ligera curvatura de su cadera o el principio de sus pechos, las carias eran solo por encima de la ropa pero ninguno de los dos era capaz de contener los gemidos y los ruidos que salían de su boca con cada roce.
-¡Ejem!
Eriol se detuvo e igual que Tomoyo se pudo de mil colores al ver a Andrew Hiragizawa mirándolos incomodo.
-No pretendía detener esta, esta, bueno esta fogosidad. Se que se acaban de casar pero vamos, conténganse un poco hasta estar en casa chicos.
-¿Nos buscabas Andrew?- pregunto Eriol
- La verdad es que si, necesito regresar a la ciudad esta misma noche pero bueno no creo que haya problema en que ustedes se queden el fin de semana tal como acordamos, seguro que disfrutaran de la intimidad de la cabaña y de la propia.
-Mejor será irme al auto –dijo Tomoyo antes de tomar sus cosas y borrarse del mapa.
-Has conseguido avergonzarla –dijo Eriol sin parecer molesto-. ¿Estuviste hablando con mi mujer?
-¿Yo? Claro que no Eriol ya anoche hable mucho con ella.
-Ajá –Eriol lo pensó un momento antes de decir-. Me es muy curioso la forma que se comporto esta mañana Tomoyo, es más yo mismo me comporte muy extraño, casi parece que ella sabía justamente que tornillos debía apretar me recuerda mucho a las situaciones en que tu te comportas de forma premeditada para conseguir sonsacarme algo, ¿No lo crees?
-¡Soy inocente! –con el pelo rubio y la mirada azul índigo tan parecida a la de Eriol era como Andrew efectivamente parecía inocente, pero justamente de su padre era como Eriol había aprendido que las apariencias engañan y ese viejo diablo era más listo que muchos.
-Como sea gracias por irte a Londres de esta forma tan abrupta, hare buen uso de este fin de semana. Ya te llamare luego papá.
-Me llamo papá –pensó Andrew con una sonrisa.
Esa noche Eriol y Tomoyo se descubrieron como amantes esposos. Las caricias, los besos y la culminación fue de ambos.
Continuará…
