—Lleva ahí toda la noche, ¿No deberíamos hacer algo doctor?
—No –respondió Touya a la sugerencia de la enfermera—. Cualquier intentó de alejarlo de ella será en vano.
Touya no explico que el mismo no se había querido mover del hospital desde el día anterior cuando Nakuru se las arreglo para llevarlo a él y a Tomoyo al hospital donde él mismo trabajaba, en los informes constaba que las causas de las heridas eran debido a un accidente automovilístico pero los recuerdos de Touya diferían mucho de esa mentira, nunca había estado tan herido en toda su vida y desde luego Tomoyo tampoco había tenido una experiencia parecida a la del día anterior, el trauma la había dejado tan agotada que el mismo había recomendado que estuviera algunos días en observación, desde ese momento Eriol no se había movido de su lado y de forma más reservada Nakuru y Spi tampoco.
—No entiendo como sucedió –le contaba Nakuru a Touya mientras ambos caminaban por los jardines del hospital—. De repente apareció esa energía y cuando llegué Eriol ya estaba en una batalla. Nunca lo había visto así.
Nakuru se aparto de repente de Touya y miro en otro dirección esperando, ¿Pero esperando qué? El médico pensó no por primera vez en lo extraña que era pero entonces se dio cuenta que tres figuras conocidas se acercaban. Eran Sakura, Shaoran y el peluche amarillo.
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EL GATO CARMESÍ
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Londres, Inglaterra.
Tomoyo sentía la suave presión en su mano reconocía perfectamente de quién era esa mano y eso la alentaba a abrir los ojos a pesar de la luz y lo mal que sentía todo su cuerpo, por fin se atrevió a mirar lo que la rodeaba y lo primero que encontró fue a Eriol mirándola de cerca, él parecía buscar en ella algún daño aparte del físico pero ella lo miraba como siempre con ojos llenos de amor.
—Debí matarla –pronunció el mago con rencor—. Debí matar a esa mujer que se atrevió a tocarte.
—Nunca serás un asesino –Tomoyo se sintió conforme cuando una de las manos de Eriol acaricio su mejilla—. ¿Y Touya?
—Él esta bien. Tanto que a pesar de sus heridas se encargo de que te hicieran su paciente, ¿No te parece un atrevimiento?
A Tomoyo no le parecía nada de eso pero prefirió guardar silencio porque era obvio que Eriol solo necesitaba saberla sana, el mago siguió hablando y comentando cosas sin nunca llegar a decirle a su esposa que él ya conocía a la cazadora pero que no la había visto como un peligro, algo que ahora lamentaba profundamente. Los dos se vieron interrumpidos cuando una enfermera se percató que la paciente había cobrado consciencia de inmediato se llamó a un médico y a Eriol solo le comentaron que el doctor Kinomoto había tenido que retirarse. Tomoyo con todo y sus heridas se encontraba bien, se quedaría en observación hasta nuevo aviso pero luego podría regresar a casa, el alivio de la pareja fue casi palpable. Eriol no se molestó en mencionar que había sentidos tres presencias de magia recién llegadas de Japón.
Para Touya, en cambio, era la primera vez que se quedaba sin palabras frente a su hermana y lo peor es que el mocoso se la estaba pensando en grande, era obvio que Sakura tenía mucho que decir porque ya tenía quince minutos hablando ella sola, el monólogo se desarrollaba en una cafetería vacía a esa hora así que aparte de él, Nakuru, el mocoso y los dos peluches que devoraban un helado nadie prestaba atención a tan particular grupo, el médico llevo los ojos al cielo cuando reconoció la música de fondo, era Sugar, Sugar de los Archies lo que iba acorde al lugar que servía gran variedad de postro, un oasis para los peluches amarillo y negro respectivamente. Al menos se alegraba de haber conseguido alejarlos del hospital porque Tomoyo no necesitaba emociones en ese momento.
—Y entonces llegamos finalmente a Londres, ¿Y resulta que tú estas herido y Tomoyo en el hospital?
Shaoran sonrío cuando vio los mofletes de Sakura inflarse en una indignación de un particular color rojizo. Era adorable verla.
—¿Puedes explicarlo Touya?
El médico sabía que tratar con familias era problemático pero tratar con la propia era aún peor, añoraba los años cuando los enojos de Sakura no pasaban de una patada a la espinilla, por desgracia ella había crecido, se había casado y había adquirido carácter.
—Sakura querida –dijo Nakuru—. Porque no te calmes y me dejas a mi explicarte lo poco que yo sé.
Todos prestaron atención al relato de la mariposa, incluso Kero estuvo a punto de dejar el postre para escucharla cuándo ella empezó el relato desde el momento que Touya llegó a Inglaterra hasta los recientes sucesos cuando la cazadora atacó.
—¿Qué buscaba? –preguntó Kero.
El guardián pareció decepcionado cuando escuchó que nadie lo sabía, todos parecían concentrados en sus pensamientos hasta que un mesero se acerco a la mesa para preguntar si estaba todo en orden, Shaoran dijo que si mientras miraba a Kero comportarse como un peluche y a Spi dormitar luego de embriagarse con un pastel especialmente azucarado. El mesero asintió sonriente aunque era obvio que los consideraba unos extravagantes que aún jugaban con peluches, ¿No estaban ya un poco mayorcitos? Si Shaoran se sintió avergonzado no lo dejo entrever.
Dos días más tarde…
La decepción de las mujeres en el hospital era evidente. Después de dos días el guapo esposa de la paciente del 211C se marchaban, ya no verían de nuevo al guapo hombre de ojos azules ocultos tras unas gafas, el mismo que no se había separado de su esposa desde el principio, el mismo que ahora mismo con una cazadora se veía mortalmente atractivo.
—Deberías dejarles tu foto –comentó Tomoyo mientras sonreía por el desaliento de las otras damas.
—¿Cómo sabes que no se las dejé? –dijo Eriol recordando los odiosos incidentes con mujeres tomándole fotos con el celular.
Eran recién las nueve de la mañana y con lo iluminado del día todo parecía prometer un día especialmente bueno, Eriol aún no había comentado nada acerca de la llegada de Sakura y Shaoran, tanto el como Kinomoto habían acordado mantenerlo en secreto por lo menos hasta que Tomoyo estuviera fuera del hospital, durante ese tiempo el cambio de Eriol había sido el placer secreto de su esposa, estaba más cariñoso, mucho más protector y su arrogancia parecía aplacada cada vez que estaba con ella. De no conocerlo diría que tenía el carácter dócil de un cordero.
—Te quedaras en casa y te prohíbo hacer nada –soltó Eriol nada más al llegar a casa— Y no quiero escucharte hablar de maldiciones, ¿Entendido?
Pero claro el carácter era algo que él poseía de sobra, Tomoyo optó por quedarse sentada y en silencio mientras lo veía moverse por el departamento era extraño verlo ordenar todo, los dibujos que ella había dejado sobre la mesa, los restos de un desayuno olvidado o el libro que Spi le había mostrado la última vez que hablaron.
—Creí decirte que no quería que leyeras este libro.
—Vamos Eriol ya sabías que de prohibírmelo más me interesaría.
—Debí esconderlo –murmuro él.
—Lo hubiera encontrado –Tomoyo sonrío cuando él se acerco y la levanto hasta poder besarla—. ¿Por qué tardaste tanto?
—Creí que estarías cansada pero resulta que contigo siempre soy un ingenuo, ¿No te parece?
Ella se río cuando él la estrecho más contra su cuerpo y profundizo el beso, Tomoyo le quito las gafas y luego echó los brazos al cuello de su esposo que ahora recorría con besos desde su cuello hasta el principio de sus pechos, Eriol era bastante alto así que si Tomoyo quería mirarlo siempre tenía que levantar la cabeza pero no tuvo que hacerlo por mucho tiempo porque él no tuvo mayor problema en subirla a sus brazos y recorrer con ella el camino hasta la alcoba.
Él seguía besándola con cierta desesperación que hasta entonces ella no conocía, ¿Sería que aún estaba angustiado por las heridas? Tomoyo reprimió cualquier comentario y solo suspiro cuando el comenzó a desvestirla, ella misma se encargo de quitarle la cazadora y la camisa hasta que el solo quedo con jeans y ella en ropa interior.
—¿Te duele? –preguntó el mientras recorría con un dedo la línea donde había sido herida.
—No –Tomoyo acaricio el rostro masculino y como siempre quedo hechizada por las iris azules y grises de Eriol que parecían estudiar si ella no mentía—. Que tonto llegas a ser –dijo pasando la mano por los labios de Eriol que atraparon sus dedos hasta besarlos uno a uno.
En esa ocasión Eriol se tomo su tiempo en seducir a su esposa la llevo a la cima con solo caricias y una vez que la sintió consumirse en sus brazos la poseyó dos veces antes de sentirse saciado de ella, cuando termino la sintió acurrucarse junto a él, ambos cuerpos desnudos y satisfecho, ella ya dormía cuando el beso la corona de pelo azabache. Una vez que estuvo seguro de que ella no despertaría se obligo a levantarse y vestirse en silencio. Optó por dejar sus gafas e ir directamente al encuentro que había previsto, no tuvo ningún problema en llegar al lugar de la reunión donde Kaho lo esperaba, era un sencillo café que ambos conocían.
Ella parecía serena cuando vio llegar a Eriol e igual que la primera vez que lo conoció sintió el torrente de magia emanando de él, la sonrisa se borró al sentir la evidente presión de él hacia ella. Una acusación que pesaba sobre ella, ¿Pero acerca de qué?
—Mucho tiempo sin vernos Eriol.
—No en circunstancias ideales.
Después del ataque la primera idea que había cruzado la cabeza del mago había sido venganza, lastimar a la hechicera tanto como la cazadora había lastimado a Tomoyo pero cualquier viaje a Japón le habría impedido cuidar de lo que quería, entonces había mandado un mensaje y el resultado estaba ahora sentado frente a él bebiendo una taza de té.
—Qué sorprendida por tu mensaje, ¿Por qué razón necesitabas verme con urgencia?
—Necesitaba decidirme que hacer una vez que explicaras la razón de enviar una cazadora para dañar a dos personas sin magia, una de ellas mi mujer.
Kaho no sabía muy bien como reaccionar desde luego la frialdad de Eriol no le era desconocida pero esta vez también veía enojo y furia contenida.
—No se muy bien de qué estamos hablando Eriol –dijo ella dejando de lado su bebida—. Es verdad que envíe una cazadora pero fue para recuperar una pieza robada del templo, no se nada de un ataque y tampoco conozco a tu mujer ni si quiera sabía que la tenías.
—No te creo –Eriol se debatía entre hacer un hechizo de la verdad o sencillamente seguir escuchando—. Empieza por el principio y tal vez te deje ir sin daño.
—Debes querer mucho a la mujer por la que me estás amenazando.
El mago ignoró el comentario, Kaho entonces comenzó a decir que hacía poco tiempo una pieza había sido robada, ella misma se había encargado de buscarla en principio pero no había conseguido nada concreto, no era una pieza especialmente costosa pero si se le consideraba una especie de reliquia que además guardaba una maldición una vez que se dio cuenta que ella no conseguiría nada se hizo un contrató con una cazadora que había dado con las pista del gato carmesí hasta aquí en Londres.
—No se nada de ningún ataque –Kaho miraba intranquila al mago—. Te lo juro.
—¿Qué clase de maldición guarda tu gato?
—Nada bueno te lo aseguro aunque por si sola la pieza se ve normal solo puede ser activada por un guardián del infierno y uno de las sombras.
—Entonces estás hablando de Kerberos y Spinelli.
—Lo mismo pensé yo cuando me lo contaron –de manera despreocupada agregó—. Por fortuna Kero esta en Japón y si logró dar con la pieza –Kaho abrió su bolso y de el sacó una foto que mostraba al gato que Eriol ya había visto antes cuando Tomoyo recibió la pieza de un remitente misterioso—. Si logro dar con la pieza y regresar con ella no habrá problemas.
—Supones demasiado –Eriol se levantó con clara intención de irse—. ¡Maldición!
ღ SCC ღ
Cuando Tomoyo despertó se dio cuenta que ya era por la tarde tuvo tiempo de preguntarse que la había despertado cuando escuchó el llamado insistente del timbre y tuvo que vestirse a una velocidad relámpago para poder abrir y encontrarse con el feliz rostro de Sakura que la abrazo hasta asfixiarla, Shaoran, Touya, Nakuru y los dos guardianes de pequeñas alas siguieron a la cazadora de las cartas que hablaba sin parar una vez superada la impresión Tomoyo siguió la voz cantarina de Sakura y se dio cuenta de más cosas.
Por ejemplo los coloridos globos que llevaba Shaoran, la caja evidentemente de pastel que tenía Nakuru en las manos y a Touya cargando los restos de lo poco que había quedado en la casa de Tomoyo luego de la destrucción de Eriol y la cazadora por su batalla.
—¡Estoy tan feliz de verte Tomoyo!
—¡Yo también! –agregó Kero viendo la caja de pastel con malicia.
—¡Kero! –regaño Sakura al verlo relamerse los labios.
Todos rieron y Tomoyo se sintió suficientemente animada para convertirse en una perfecta anfitriona, acomodo a todos sus invitados, les ofreció bebidas, y comenzó a conversar con ellos, Kero y Spi jugaban aparte en el aire batiendo sus alas mientras el peluche amarillo provocaba al otro diciéndole que su velocidad era superior a la de él, Spi por supuesto aceptaba el reto y ambos chocaban de cuando en cuando en el aire hasta que por fin un cabezazo hizo caer a ambos, los pequeños ojos de los peluches se hicieron dos espirales y fue Kero el que se levanto primero para ver la curiosa figura donde habían caído.
—Es un gato –dijo Kero mientras se levantaba en sus patas y se acercaba a verlo más—. Tiene una mirada muy fea.
—¿Sí? –Spi siguió los pasos de su compañero y ambos se quedaron observando la figura.
La mirada de los pequeños felinos cambio de repente y ambos empezaron a gruñir mientras tomaban su forma original, las alas de ambos se agitaron violentamente, rugieron de nuevo pero de forma más furiosa el sonido de las bestias agitándose se escucho por todo Londres. Eriol lo escucho estando ya cerca del edificio, el cielo se oscureció con nubes tan negras que era imposible no notar la luna roja que asomaba por encima de ellas.
✎ Continuará...
¡Hola chicas! Bueno cada vez estamos más cerca del final, ehm ahora que se acerca febrero 14 eh pensado en subir ese día un one shot con Tomoyo, Eriol y Touya como protagonistas ojalá se animen a leerlo.
Espero que hayan disfrutado con el capitulo y nos veremos pronto, creo. :D
εїз Gracias por sus comentarios
La criticona / Nuleu Strack /Dami /Cata06 /Boggartt
PROXIMO CAPITULO: 17 DE FEBRERO
