Capítulo 3 La fogata

Los personajes pertenecen a la inigualable Stephenie Meyer. Mia solo es la historia.

-Claro, entonces ¿Eres un lobo?.

-Sí lo soy.-

-Bueno, entonces creo que deberías de acompañarnos en la fogata y así podrás enterarte de muchas cosas.-

Asentí levemente y nos dirigimos a la puerta.

Al vernos en la puerta uno de los chicos se acercó hacia nosotros, al que Billy había llamado Jacob. Supuse que iría a ayudar a su padre a bajar por las escaleras, pero antes de que el llegara yo ya lo había bajado con cuidado.

El chico me miró sorprendido ya que había bajado la silla cargándola.

-Debes de tener mas cuidado con este tipo de demostraciones en público, no todos saben acerca de esto.-

-Lo siento, creo que me emocioné.- Me mordí mi labio inferior.

-No te preocupes, te entiendo.-

-Papá. ¿Qué fue eso? ¿Cómo lo hizo?-

-Tranquilo Jake, simplemente hizo lo que tu haces.-

Jake me miró sorprendido.

-Así que ella… pero pensé que Leah era la única.-

-Pues tal parece que no es así, vamos con los demás.-

Empujé la silla por la arena, supongo que si se tratara de una persona normal no lo podrían hacer, seguramente las ruedas se hubieran quedado atoradas o algo por el estilo, pero para mi fue sorprendentemente fácil y bueno, Jake seguía sorprendido.

Llegamos a donde estaban preparando la fogata, había mucha gente, unas chicas preparaba comida mientras que los chicos, tanto los que habían estado en mi casa como algunos otros estaban jugando un partido de futbol.

Billy me indicó que me dirigiera a donde estaban dos ancianos, un hombre y una mujer, y un joven. Jake venía detrás de nosotros.

-Mira ella es Sue Clearwater, el es el viejo Quil Ateara y el es Sam Uley. Como ya sabes yo soy Billy y bueno el es mi hijo Jacob, nosotros somos el consejo.-

El tal Sam me miraba como si de un momento a otro me fuera a saltar encima.

-Ella es Saha Black.-

-¿Black?- Dijeron los tres al mismo tiempo.

-Sí, ella es la nieta de Tom.-

-¿Y cómo está el mentecato de tu abuelo?- El Sr. Ateara me preguntó contento.

-Falleció hace ocho años.-

-Oh! Como lo siento, no lo sabía, el era una gran persona.-

-Pero no lo olvides Ateara sobre todo era un buen alfa.- Billy se rió junto al viejo. ¿Qué demonios era un alfa?

Sam lo volteó a ver con cara de poco amigos.

-Tranquilo Sam, ella sabe.- Billy le susurró y los ojos de Sam se abrieron como platos, al parecer realmente se sorprendió.

-Jacob y Sam son los jefes de las dos manadas que cuidan la reserva.-

-¿Manadas?- ¿Eso que quería decir?

-Sí princesa…-

-Papá en serio podrías explicarnos, la llamas con tanta familiaridad y bueno supongo que es una Black o algo así.-

-Algo así Jake, es algo así como tu tía - bisabuela.- La cara que puso Jake al oír eso era un verdadero poema y creo que la mía estaba igual ya que no podía creerlo, era bisabuela.-

-Billy, en serio me gustaría entender todo esto.-

-Se que hay muchas cosas que tenemos que explicarte, pero eso será más tarde, por ahora disfruta de la fiesta princesa. En realidad espero que no te moleste que te llame así, es que tu abuelo te llamaba así en sus cartas y bueno creo que me acostumbré.-

-No se preocupe, en realidad me gusta, me recuerda a él, pero no soy muy dada a las fiestas, preferiría esperar en mi casa.-

-No seas tonta Saha.- Me dijo la Sra. Clearwatter. -Disfruta de un poco de compañía, comida y música, deberías hacerlo antes de que los chico terminen con todo. Tienen un apetito feroz.-

Los ancianos reían mientras los dos jóvenes rodaron los ojos.

-Gracias, creo que me serviré un poco entonces, la verdad es que si muero de hambre y yo también tengo un apetito feroz.- Les contesté la broma ya que sabía a lo que se referían.

Mientras caminaba a la mesa donde se encontraba la comida pensaba lo que me habían dicho de las manadas, creo que eso quería decir que aquellos jóvenes eran también lobos.

Estaba preparándome una hamburguesa cuando alguien se acercó por detrás.

-¿Y tú quien eres?.- Un joven me tomó del brazo. Me tomó por sorpresa y no supe que contestar.

-Te pregunté algo.- Me decía agitando mi brazo. Mi cuerpo comenzó a temblar, mis manos instantáneamente se cerraron en puños, tenía que calmarme antes de que fuera muy tarde, el joven se percató de eso y me soltó. Respiraba agitadamente, sabía que si no me controlaba en cualquier momento podría explotar.

-Paul, no seas grosero.- Una mujer se acercó a nosotros, era un hermosa chica pero tenía unas cicatrices en la cara.

-Discúlpalo, el es un bruto, soy Emily, la esposa de Sam.- Su voz parecía tranquilizarme, creo que era su intención.

-Descuida estoy familiarizada con algunos brutos, aunque con menos fuerza.- Me sobaba el brazo, realmente me había lastimado y bueno eso era algo difícil. ¿Sería ese tal Paul un lobo más? -Yo soy Saha, soy familiar de Billy y Jacob.- La cara de Emily reflejó un poco de sorpresa pero lo dejó pasar.

-Toma lo que quieras, estás en tu casa. Y no le hagas caso a Paul, así se llama el bruto este.-

Paul la miró con cara de pocos amigos.

-Paul, deja en paz a las chicas y mueve tu trasero de aquí.- Sam llegó, la voz que utilizó me hizo sentir escalofríos, era como una orden militar, inmediatamente el joven se alejó.

Sam caminó hacia Emily y le besó las cicatrices hasta que llegó a sus labios y la besó con tanto amor, no pude evitar una sonrisa al ver ese gesto, me quedé viendo las cicatrices de Emily, parecían como las garras de un lobo, como las que alguna vez dejé sobre la piel de aquel vampiro.

Un carraspeo me sacó de mis pensamientos. Sam me miraba como si me reprochara el estar viendo a su mujer.

-Lo lamento, eso fue de muy mal gusto de mi parte, no debí de haberte mirado así.- Bajé la mirada al suelo, realmente estaba avergonzada.

-No te preocupes Saha, mi marido es un poco exagerado, no pasa nada, mejor termina de preparar tu hamburguesa porque aquí los chicos terminan en segundos con la comida.-

-Sí gracias.-

-En cuanto termines si gustas te puedes sentar con nosotras.-

-Gracias Emily, sería un placer.-

Y así lo hice terminé de preparar la hamburguesa y me dirigí a la mesa donde estaban Emily y cuatro chicas mas, su olor era como el de cualquier humano a excepción de una de ellas, olía muy dulce, casi como un vampiro, pero su corazón latía tan rápido como las alas de un colibrí. Supuse que si ella estaba entre los lobos no sería ningún problema pero no entendía que es lo que esa joven era y bueno en realidad no entendía nada de lo que estaba pasando a mi alrededor.

-Mira Saha te presento, ellas son Kim, Nessie, Rachel y la pequeña Claire.-

-Hola mucho gusto yo soy Saha.-

-Hola.- Me saludaron todas a coro.

-Anda toma asiento, y por cierto lamento lo sucedido hace un momento con Paul, es que aún no controla su temperamento y bueno es un poco protector con la comida.- La chica llamada Rachel se sonrojó mientras decía esto.

-Es increíble, han pasado tantos años y sigue sin poder controlar su temperamento.- Kim miró hacia donde estaban los chicos con reproche en su mirada.

-No te preocupes, en serio no pasa nada. Supongo que es normal ya que siento como si los estuviera invadiendo.-

-Bueno, no quiero que esto suene mal educado, pero… ¿Qué haces aquí? Bueno es que es muy raro que a un extraño lo dejen participar en las fogatas.- Emily me miraba con curiosidad.

-Bueno es que…- Me quedé pensando en si debía o no contestar a esto, no sabía si ellas estaban enteradas de lo que pasaba y no quería meter la pata.

-Así que ya te integraste al grupo de las chicas lobo.- La voz de Jake me hizo brincar en mi silla.

Las chicas lo miraban confundidas.

-¿Jake?.- Nessie miraba a Jacob de la misma manera en la que Emily miraba a Sam. El se sentó al lado de Nessie y pasó su brazo por los hombros acercándola a su pecho.

-¿Ellas saben?- Lo miré sorprendida.

-Ellas saben porque son nuestras improntas.-

-¿Improntas?-

-Bueno, veo que no sabes algunas cosas.-

-En realidad no se nada.-

-¿Cómo que nada? No entiendo, creí que, bueno mi padre dijo que…-

-Tranquilo Jake, es que bueno no se nada de esto, si soy una de ustedes pero nunca tuve a alguien que me explicara todo lo que hay alrededor.-

-¿Cómo que una de ustedes? ¿Jake a que se refiere? ¿Ella es? Pero ¿Leah no era la única?.-

-Tranquila Ness, respira, son muchas preguntas.-

-Lo siento.-

-Tranquila cariño yo estoy igual.-

-Saha, te molestaría explicarnos quien eres.- La mirada de Jacob tenía un sin fin de emociones, entre curiosidad, miedo y ¿Cariño?

-No tengo ningún problema pero la verdad es que me gustaría explicarlo a todos al mismo tiempo, no me gustaría contar mi historia cada vez que alguno de ustedes se acerque, nunca me ha gustado ser la chica nueva y rara. Además de que no me es fácil contar todo y no se a quien puedo y a quien no puedo contarle.-

-No te preocupes, aquí no serías rara, por lo menos la mitad de los presentes seríamos raros.- Jake soltó una carcajada. -Pero hagamos algo, en cuando mi padre nos reúna para la fogata será el momento perfecto para que lo expliques ¿Vale?-

-Ok, me parece bien.-

Sam se acercó a la mesa. -Jake es hora.-

-Mira tienes suerte ya vamos a comenzar. Vamos.-

Y así todos nos dirigimos hacia donde estaba la fogata con los miembros del consejo.

Dulces momentos, sueños increíbles e historias memorables

Besos Kbash