Happiness

Capítulo 2

-¡Tachannn! -la morena enseño triunfal el genial regalo que había elegido ella misma. Este consistía en una cesta gigante adornada con globos rosa y en su interior todo tipo de cremitas, colonias, toallitas y todo tipo de cosas para la higiene del bebe, además de un vestido con sus zapatitos a juego y todo esto en tonos rosa y blanco -¿a que es precioso? -preguntó emocionada la morena, esperando a que la alabaran por su buen gusto.

-Recargado -evaluó el coronel.

-Demasiado rosa -a Havoc se le calló el cigarro de la boca de tanto reflejo rosa.

-¡Por Kami! -Falman solo pensaba en que la gente se quedarían mirándoles llevando esa cosa.

-Esto es demasiado sofisticado para mí -sentenció Fuery.

-Lo mismo digo -Breda apoyó a su compañero.

-¡Sois unos insensibles! estas cosas son cosas de chicas ¿verdad Riza?

-Bueno... no se... no soy experta en esto de los bebes.

-¡Militares insensibles! -sentenció la morena poniendo rumbo hacia el hospital.

Rebecca iba delante y detrás a una distancia considerable se encontraba el grupo de Mustang, no querían que la gente les viera con la loca de Rebecca.

Rebecca llegó al hospital unos minutos antes que sus compañeros por lo que los espero en la puerta de la habitación a que llegaran. Cuando estuvieron todos juntos entraron a la habitación y se llevaron una sorpresa al ver que toda la habitación estaba llena de cestas parecidas y globos.

¡Qué sorpresa! ¡Pasad! –Denny Brosh el padre feliz, les invitó a entrar en la habitación -¿no estabais en Ishval?

-Volvimos ayer – Mustang entro junto con Brosh a la habitación.

Todos entraron y fueron saludando a los padres que se les veía radiantes de felicidad.

Rebecca se alabo a ella misma triunfante al ver que María había recibido el regalo que ella misma escogió y le encanto.

-¿Qué tal fue el parto? -pregunto Mustang, ya que era lo normal en esos casos, no porque a él le interesaran esas cosas ni mucho menos. Aunque si Mustang hubiera pensado que esa pregunta iba a dar a más de media hora de una conversación incómoda en la que lo único que se escuchaba era que si contracciones, tapón mucoso, dilatación, etc. Si hubiera sabido eso, habría pasado de las formalidades.

-¡Para que después digan que tener un bebe es algo precioso! -Rebecca sentía miedo, le gustaban mucho los bebes, pero no lo que había que pasar para tener uno.

-No, no es que sea muy agradable, pero bueno después obtienes tu recompensa –María tomo en brazos a su bebe este era muy pequeñito, este hecho se acrecentaba porque el pijama rosa que llevaba le quedaba un tanto grande. La pequeña tenía una buena mata de pelo negro igual que su madre.

-¡Que mona es! -Rebecca se acerco al bebe para hacerle carantoñas -¿ves lo que te dije? ¡A que es súper mona!

-Si –Riza mantenía una distancia prudente hacia el bebe, ya que lo veía demasiado pequeño para su gusto. Definitivamente demasiado débil

-¡Riza que no muerde! -le reprochó Rebecca -estoy segura de que nunca has cogido a un bebe en brazos ¿verdad?

-Pues...

-¿Que nunca has cogido a un bebe?... pues hoy lo vas a hacer -María le hizo gestos con la mano a Riza para que se acercara.

-No... Si no es que me llamen mucho los bebes.

-Teniente solo es un bebe, veras que cuando lo cojas cambiaras de opinión.

La teniente se acercó con la ayuda de un par de empujones de Rebecca. María le tendió los brazos para que cogiera a su hija. Rebecca la ayudo para que ella pudiera posicionar bien a la pequeña.

Una vez acomodado el bebe Riza se sintió extraña esa personita pesaba tan poquito, era tan vulnerable y olía tan bien. El bebe movía sus manitas en busca de algo para agarrar y se encontró con la mano de la rubia. Su mano diminuta se aferró a un dedo de Riza, una vez encontrado su objetivo de agarrar algo, abrió los ojos lentamente. Unos ojos demasiado grandes y brillantes, parecía que pudieran leerte la mente. El bebe bostezó perezoso y se revolvió un poco en los brazos de la rubia. Riza no pudo evitar sonreír por las muecas que hacía el bebe. Se sentía extraña. Sentía felicidad y como al tener ese bebe en brazos no pareciera haber problemas, ni nada más importante, solo la necesidad de proteger a esa personita indefensa ante el mundo.

-Coronel Mustang -María llamó la atención de su superior -muchas gracias por salvarme, si no hubiera sido por usted yo estaría muerta y ahora no hubiera podido ser tan feliz. De verdad se lo agradezco de corazón.

-Era mi deber no podía dejar que alguien muriera en vano y mucho menos por una acusación injusta ¿Bueno y ahora que has tenido a tu bebe vas a dejar los militares? -preguntó Mustang.

-Si, cuando decidimos casarnos tuve que dejar mi trabajo, no nos permitían seguir trabajando a ambos. Aunque me gustaba mi trabajo. Es una pena que su propuesta para el cambio de las leyes de anti fraternización aún no haya llegado a buen puerto.

-Todo llegara a su tiempo, no se pueden cambiar cosas así de un día para otro. Aunque ahora tendrás mucho trabajo con ella.

-Si, ahora todo mi mundo ha cambiado con la llegada de ella. Antes mi vida solo se centraba en mi trabajo y ahora se centrara en mi familia. Lo he pasado muy mal con todo lo ocurrido, han pasado muchas cosas y todas ellas han sido las que me han hecho darme cuenta de que necesitaba cambiar mi forma de vida. Yo antes estaba bien, pero ahora soy feliz ¡ya está bien de mortificarse por cada persona que he matado! Mis crímenes están hechos y no los puedo borrar ¡pero yo no quería hacerlo! Recibía órdenes y como tal debía acatarlas y era demasiado joven para saber que lo que estaba haciendo era ayudar a los malos, pero a pesar de todo ello he ayudado en todo lo que he podido para sanar el mal que hice y por ello creo que... ¡tengo derecho a ser feliz! Y aunque yo no siga trabajando, su padre seguirá trabajando para que mi hija pueda vivir en un país mejor del que nosotros hemos conocido. Pero no solo yo... sino que todos necesitamos dejar de pensar en todo lo malo que hemos hecho y debemos seguir hacia delante. Arrastrar las penurias del pasado solo nos traerá más pena. El pasado no se borra, pero podemos mejorar el futuro -las lágrimas de emoción de María eran totalmente sinceras y todos se sintieron bastante identificados con sus palabras.

Después de ir a visitar a María al hospital Riza se fue con Rebecca a su casa, que esa noche se quedaría de ocupa en su casa, ya que aún no tenía las llaves de su nuevo apartamento.

Después de una buena cena y de contar batallitas de cuando ambas iban a la academia militar se refugiaron en la habitación para poder descansar.

-Riza -Rebecca llamó la atención de su amiga. La morena estaba en la cama boca arriba junto a su amiga-¿Alguna vez te has imaginado casada y con hijos?

-No, nunca –respondió sinceramente.

-Yo tampoco. Yo siempre pienso en buscar un buen hombre y guapo por supuesto, pero como parece que el dios del amor me odia, no me deja encontrar a mi media naranja. Pero después de lo que ha dicho María, me lo he imaginado, a mí con un bebe, mi marido, mi casa, enorme por cierto -ambas rieron -¿no te ha pasado lo mismo?

-Te mentiría si te dijera lo contrario... es la primera vez en mi vida que he pensado en algo como eso y lo más raro es que me gustaba la idea. María se veía tan feliz, que incluso sentí algo de celos. Porque yo nunca he sentido feliz. De pequeña, la mayor parte del tiempo estaba sola y mi padre murió cuando aún yo solo era una cría y me quede sola, me aliste a los militares para sobrevivir y me mandaron a Ishval. En mi cabeza las palabras "familia" o "felicidad" no existían. Pero al coger en brazos al bebe de María, tan pequeño, me entraron muchas ganas de protegerlo, de cuidarla, no sé, me sentía extraña.

-Chica a eso se le llama instinto maternal ¡qué mona es mi Riza! -la morena se abrazó a su amiga con fuerza –Riza, cuando te has imaginado a "tu familia" ¿Quién era el padre de tus hijos?

-No le he puesto cara -mintió y la morena se dio cuenta perfectamente, porque aunque había hablado con tranquilidad su corazón se había acelerado, lo había sentido perfectamente al estar abrazada a ella.

-¡Mientes! ¡venga dímelo!

-Dejemos el tema, además mañana tenemos que levantarnos muy temprano ¿recuerdas esa cosa llamada trabajo? -sin más Riza se aparto a la ocupa que se le había colado en su casa por esa noche y se acomodó en la cama.

¡Dímelo! Jooo -la morena puso pucheros, pero sabía que con eso no iba a bastar -¿Es Mustang verdad?

Como toda respuesta Riza le dio la espalda a su amiga y apago la luz de la habitación. Esa noche ambas soñaron lo mismo, con su "familia". Para Rebecca la cara de su marido aún era difusa para ella, pero para Riza, estaba bastante clara. Un hombre moreno de cabello revuelto, alto, guapo. Este sostenía en sus brazos un bebe. Su sonrisa viendo al pequeño, era más que suficiente para hacerla a ella la persona más feliz del mundo.

Continuará

^^

Por aquí os dejo el segundo capi, aunque esta también es muy cortito, pero cuando avance la historia se irán haciendo más largos.

Muchas gracias por los review de:

-Lulufma: bueno la verdad que este fic lo he hecho larguito, voy por el capítulo 32, ya estoy en la recta final, no van a llegar a los 40, sobre 35 creo que serán ^^ y dile a tu madre que solo con cinco minutos casi no da ni tiempo a que se cargue una página XD

-Karin Magical: ¡muchas gracias por tu apoyo! ^0^ y no, no tenía ni idea, como fanfiction esta inglés y no entiendo nada de inglés XD a ver si soy capaz de encontrarlo, gracias por avisar.

¡Pues sin más gracias a tods por leer! ^0^

Xaitooooooooooooooooo