Happiness
Capítulo 3
Camino a la oficina, Riza recordaba lo que habían hablado en la mañana ella y Rebecca. Ambas (bueno Rebecca) habían acordado salir por ahí para encontrar el que sería su "marido" en un futuro no muy lejano.
Al principio Riza no aceptó, de hecho la idea le parecía de lo más absurda que había oído, pero Rebecca jugó sucio, al recordarle lo que había ocurrido la noche anterior, sacando el tema de lo nerviosa que se puso al escuchar el nombre de su superior, como si hablara de su futuro marido. Por ello y para que la dejara tranquila acepto a salir con ella, tampoco le vendría mal airearse un poco, aunque ni se le pasaba por la cabeza ir a conocer a cualquier desconocido, Para que fuera un salido, o un depravado, por mucho que quisiera llegar a tener lo que María había conseguido, tampoco era que estuviera tan desesperada como para eso.
Ahora mismo su trabajo tenía su prioridad y eso no lo iba a obtener saliendo de bares. Ya tenía suficiente con ser la niñera del grupo de "machotes" que tenía en la oficina.
¿Estaría bien eso de tener una familia? Eso significaba que tendría que dejar su forma de vida y dedicarse a otras cosas muy diferentes.
Aunque eso era lo normal, lo que todo el mundo hacía. Crecer, madurar, obtener pareja, casarse y tener hijos. Pero ella quería seguir a su superior, no quería dejarlo a medio camino de lograr su puesto como Führer y mucho menos querría alejarse de él, era demasiado importante para ella. Le decía a Riza su cabeza. Ella lo sabía, se unió a los militares para estar más cerca de él, aunque esa no era la idea primordial de ella. Ella quería haber estudiado en la universidad y haber conseguido un trabajo en la misma ciudad donde hubiera estado él, pero la muerte de su padre cambio sus perspectivas de futuro totalmente.
La cabeza de la rubia estaba hecha un lió, sus ideas iban y venían sin poder dejar descansar a su mente. Tan ensimismada iba que ni siquiera se dio cuenta de que Mustang iba detrás de ella. Riza entro en la oficina, dio los buenos días como de costumbre y se sentó en su mesa dejando frente a ella los archivadores que llevaba en la mano, ya que el día anterior no habían acabado con el papeleo, por lo que debían seguir trabajando en ellos. Sus compañeros estaban esperando a que la rubia como de costumbre se pusiera a repartir el trabajo, pero parecía ida.
Mustang entró tras de ella y tras dar los buenos días se quedó observándola, pero ella no reaccionaba. Riza se había quedado ojeando los informes dentro de un archivador, a los cuales no les estaba echando el menor caso, porque su cabeza seguía dando vueltas.
-¿Está bien teniente? -preguntó Mustang dirigiéndose a la chica, pero esta no contestó.
-¿Qué le ha pasado? -le preguntó Havoc a su capitán.
-No lo sé.
-¿Estará molesta con nosotros por algo? -preguntó Fuery.
-Si lo estuviera, nos lo habría dicho, o peor nos hubiera molido a balazos –sentenció Breda. Todos sabían que Riza no tenía problema alguno en decirles las cosas a la cara a todos, sin excepción de su superior.
-Estará sonámbula.
-¡Pero qué idioteces dices Havoc! -Mustang se llevo las manos a la cabeza, de verdad que Havoc podía llegar a tener unas ideas bastante extrañas.
-¿Y si le damos un susto?
-Tus ideas no son buenas Havoc, o por lo menos para la integridad física del pobre incauto que le dé un susto a la teniente -Mustang seguía observando a la rubia atentamente ¿Qué sería eso que la tenía tan concentrada? Pensó Mustang intentando recordar si alguna vez la había visto así, tan distraída. Obteniendo la negatividad en sus recuerdos.
-Pero puede que funcione… -Mustang le hizo una señal a Havoc para que se mantuviera en silencio.
-¡Teniente!... ¡Riza!... -Mustang suspiró resignado al ver que ni llamándola por su nombre de pila la hacía volver en si -bueno tendré que sacar la artillería pesada -Mustang respiró hondo -¡Riza-chan!
Dentro de la cabeza de Riza sus pensamientos iban y venían como un torbellino, sabía que tenía que trabajar, pero esos aburridos informes ahora eran secundarios para ella, solo los estaba pasando uno detrás del otro sin prestarle la menor atención. Aunque aparte de sus pensamientos escuchaba como un murmullo a su alrededor, pero que al igual que los informes, no les era de interés. Pero entre los murmullos hubo algo que le llamo especial atención e hizo que la rubia saliera de su extraño trance.
-¿Qué? -la rubia miró a Mustang un poco contrariada, por no haber sentido para nada desde cuando su coronel se encontraba frente a ella observándola, haciendo que la rubia se sonrojara.
-¿Se encuentra bien teniente? Parece que hoy está muy pensativa.
-No, no me pasa nada -dijo con seguridad y Mustang volvió a sentarse en su escritorio.
-Disculpe coronel ¿Cómo me ha llamado antes? -Riza creía haber escuchado "Riza-chan", que era como solía llamarla el moreno, para fastidiarla cuando ella era solo una niña y él un alumno de su padre.
-Le he llamado teniente Hawkeye, como siempre -Mustang habló tranquilo, aunque sus subordinados lo miraban con los ojos muy abiertos.
-Creí haber escuchado otra cosa -habló más para si que para los demás -debí equivocarme -la rubia se levantó y comenzó a repartir el trabajo entre sus compañeros y acto seguido salió de la oficina, tomando como excusa el tener que ir al baño.
-¿Riza-chan? -preguntó Havoc con sorpresa -ustedes dos tienen un rollito raro ¿verdad?
-Idiota -Mustang mando una mirada a su segundo teniente que hizo que este se callara.
-¿Estará en esos días? – preguntó Havoc intentando cambiar de tema y de que su capitán no lo siguiera matando con la mirada, por lo que había dicho antes.
-Si lo estuviera me hubiera pegado un balazo entre ceja y ceja por llamarla de esa forma – dijo Mustang seguro, sabía que ella lo odiaba, cuando era pequeña y se lo decía se rebelaba contra él. Esto le hizo recordar un poco como cuando le llamaba bajito a acero.
-¿Y si es por lo de ayer? -Fuery miro preocupado a sus compañeros -por lo que parecía la teniente no había cogido un bebe en su vida y a lo mejor le gusto.
-¿Y eso que tiene que ver? -preguntó Mustang sin entender a donde quería ir a parar su subordinado.
-Que puede que su instinto maternal se halla despertado. Todas las mujeres lo tienen ¿no?
-Eso que dices parece una estupidez Fuery -Havoc se dirigió a su compañero.
-A mi hermana le paso algo parecido -Siguió Fuery -ella era una mujer totalmente ajena a los bebes, pero un día una amiga tuvo uno y después de ir a verlo, ella cambió totalmente, incluso cambió de carrera universitaria, ella iba a estudiar derecho y se pasó al de profesora de jardín de infancia. Ahora tiene su propia guardería y tres hijos.
-Tiene sentido – sentenció Falman -la teniente es una mujer y ellas cuando maduran se les despiertan el deseo de tener un bebe. Sería lógico.
Mustang escuchaba las divagaciones de sus subordinados ¿qué haría él si Riza querría tener un bebe? ¿Le dejaría a mitad de camino? Se había acostumbrado demasiado a ella y no quería pensar en que eso pudiera pasarle a Riza.
Riza entró en el lavabo y se mojó la cara en un intento de despertarse. Aunque Mustang le había dicho que no, ella había escuchado perfectamente como le había llamado "Riza-chan", pero eso era imposible, hacía muchos años que él no la llamaba así y no tenía sentido que lo hubiera hecho y muchos menos en la oficina.
La rubia tranquilizó su respiración y se miró al espejo, nunca había sentido la necesidad de hablar con alguien, era la primera vez en su vida que necesitaba a alguien con cabeza, para que la ayudara a poner en orden sus ideas. Eso quería decir que Rebecca no iba a ser la mejor opción. Esa chica perdió la cabeza hace muchos años atrás.
Una vez más relajada volvió a la oficina disculpándose por haber salido de repente y acto seguido se sentó en su escritorio.
Todos se miraron entre ellos ya que habían quedado en que alguno de ellos debería de intentar hablar con ella para que no se sintiera mal. Y el elegido por mayoría fue Mustang. Así pues el coronel se levanto de su asiento y se dirigió hacia donde estaba su teniente, cogió un taburete que había por allí, para llegar a las estanterías más altas y lo utilizó para sentarse al lado de la chica. Riza lo miró extrañada.
-¿Teniente le ocurre algo? -volvió a insistir Mustang.
-No, no me pasa nada -Riza contestó un poco titubeante, la mirada fija de Mustang en ella la estaba poniendo más nerviosa de lo habitual.
-Cualquier cosa que quiera o necesite, sabe que puede confiar en mí – toses por parte de los presentes -que puedes confiar en nosotros -rectifico – pero tú y yo nos conocemos desde hace bastante tiempo y yo se que te pasa algo y que no piensas decírselo a nadie, pero por si en algún momento necesitas algo, sabes dónde estoy -el moreno en un intento de tranquilizarla le tomo de las manos. Sus manos estaban frías. Mustang se había tomado muy enserio lo que había contado Fuery y el solo hecho de pensar en Riza fuera de su vida, sin ayudarlo, ni apoyarlo como ella solo lo sabía hacer se le hacía imposible. Sin ella no sería capaz de llegar a lo más alto.
-Estoy bien. Solo un poco adormilada, ayer por la noche Rebecca se quedó con las tres cuartas partes de mi cama y no pude dormir bien, solo eso.
-Eres tan testaruda como lo era tu padre, sé que no es eso lo que te ocurre -Mustang despegó un mechón de pelo de la frente de Riza poniéndolo en su sitio -te has mojado el pelo.
Riza sentía que su corazón iba a salirse de su pecho. Sentía la cálida mano de Mustang tomando la suya y la suave caricia que este le había dado la despegar el flequillo de su frente ¿desde cuándo su capitán se preocupaba tanto por ella? La mayor parte del tiempo siempre hablaban de trabajo.
Tras la jornada de trabajo, Riza salió rápido del cuartel, había pensado en la persona perfecta para hablar con ella, solo esperaba encontrarla a ella sola.
Cuando la rubia llegó al hospital, subió rápidamente hacía la habitación de María Ross. Pero al entrar se encontró con que no estaba sola.
-¡Maldición! -pensó la rubia y entro a saludar a los invitados. Estos eran Winry y Gracia. La rubia sentía que iba a explotar necesitaba urgentemente hablar con alguien y no iba a tener oportunidad de hacerlo.
-Bueno Winry-chan ¿cómo te va con Edward? Porque por lo que se ve estáis juntos ¿verdad? –preguntó María Ross haciendo sonrojar a la chica.
-Pues si, estamos juntos... y nos va bien -la chica se sonrojó hasta las orejas.
La conversación paso de no tener sentido a hablar de relaciones, amor, casamiento... todo esto hacía que le fuera más difícil para Riza ya que sentía que su cabeza iba a explotar.
Riza intentaba seguir las conversaciones de las mujeres, pero su cabeza seguía sumergida en sus pensamientos confusos. Estoy entre mujeres, Pensó la rubia y todas de confianza y tienen cabeza (importante), por lo que necesito que me escuchen.
-¿puedo pediros un favor? -se hizo escuchar la rubia por entre las risitas nerviosas de las demás. Las mujeres asintieron como repuesta -mi cabeza esta echa un lío y necesito que alguien me ayude ¿escuchareis mi problema?
-Cuéntanoslo e intentaremos ayudarte en lo que podamos -Gracia intentó calmar a Riza, ya que se podía apreciar su nerviosismo desde que entró a la habitación. Ella no conocía mucho a la teniente, de hecho solo la había visto un par de veces y siempre detrás de Mustang.
La rubia respiró profundamente y comenzó a exponer sus desordenados pensamientos.
Continuará.
Holiiiiiiitaaaaaaaaaaaaaaa ^^
Por aquí vengo con otra capi más, ya comienzan a ser los capis más larguitos y espero que por ello os metan más en la historia. En verdad me cuesta mucho intentar mostrar los sentimientos de los personajes, espero que al menos quede medianamente aceptable. Y cómo no tengo que agradecer muy mucho a las personitas que me dejan un review ^0^
: Arigato por tu apoyo, espero que te haya gustado este capi también ^^
Lulufma: Arigatooo ^0^por seguir leyendo. Me reí mucho con lo de que Rebecca debe beber mucho café XD seguro que por eso es así JAJAJA.
Y en general muchas gracias a tods los que leéis
Xaitoooooooooooooooooooooooo ^0^
