Hapiness

Capítulo 5

La oficina estaba sumida en el más profundo silencio, ya que todos estaban absortos en sus pensamientos.

Los subordinados de Mustang miraban a su capitán de reojo. Le notaban nervioso, puede que hasta enfadado.

El alquimista había llamado el día anterior al hospital para saber si se encontraba su teniente con María Ross y al parecer así era. La teniente había salido rápidamente de su trabajo el día anterior y al parecer era para poder llegar al hospital a tiempo.

Todo eso le hacía volver a pensar en las teorías de Fuery. Según él pensaba que a Riza se le había despertado su instinto maternal.

-Parece que la teniente llega tarde -Fuery comentó intentando romper la tensión en el ambiente creada por su capitán.

-¿Se habrá dormido? eso sería interesante y nos daría la oportunidad de regañarla por algo jejeje -Havoc rió maliciosamente al imaginarse la situación.

-¿Vosotros pensáis de verdad que la teniente quiere un bebe y por eso ayer estaba con maría Ross en el hospital? -preguntó Mustang serio.

Los militares se miraron entre ellos pensando en que responder. Ellos pensaban que si, que la teniente estaba teniendo deseos de tener un bebe, pero desde que esa idea había sido escuchada por el capitán, este estaba distante y pensativo, parecía que le había afectado demasiado la idea.

-No, puede que la teniente solo se halla hecho amiga de María Ross -Havoc le intento quitar importancia al asunto.

-Se sincero teniente Havoc –ordeno Roy.

-Vale, si te soy sincero, no sé exactamente si querrá un bebe o no, pero que le han empezado a interesar, eso si que lo creo.

-¡pero eso no puede ser! -Mustang habló más para si mismo que para los demás. Nunca había pensado en el problema de que algún día su teniente quisiera formar una familia.

-Si puede ser señor -Falman miraba a su capitán, sabía que lo estaba pasando mal, pero debía de entenderlo de una vez, sino iba a acabar bastante mal -la teniente es una mujer madura, fértil y está en la edad en la que las mujeres suelen tener hijos. Es natural que ella se plantee eso seriamente. Yo mismo tengo a mi prometida y nos casaremos dentro de poco. Es lo normal llega un día en el que quieres llegar a casa y encontrar que alguien te espera y que tu existencia no quede en el olvido y por eso tenemos hijos, ellos nos recuerdan y hacen que tu existencia haya servido para algo.

Mustang miraba fijamente a su subordinado. Sabía que él tenía razón, todo lo que decía tenía sentido "era lo normal", lo que "todo el mundo quería". Pero él nunca se planteo que su teniente también quisiera eso. ¡No, ella no quería eso! ¡Ella iba a estar a su lado hasta llegar a lo más alto! ¡No podía dejarlo a mitad del camino!

-No... ¡Eso no puede ser! -el capitán salió de la oficina dando un portazo enfadado con todos.

En ese momento llegaba Riza. Se había quedado dormida. La noche anterior casi no había podido pegar ojo. Riza vio a lo lejos como su coronel salía muy enfadado de la oficina.

-Buenos días -Riza comenzó a relajar su agitada respiración -perdón por llegar tarde ¿Se puede saber que habéis hecho para que el coronel se vaya tan enfadado? -la rubia miro a cada uno de sus compañeros esperando una respuesta.

-Creo que se ha enfadado porque yo he ligado con la chica nueva que trae los cafés y él no ha podido quitármela -Havoc rió tontamente al acordarse de que esa misma tarde cuando saliera del trabajo tenía una cita.

La rubia miró raro a su compañero. Esa no era la verdadera razón. Su coronel no se enfadaría de esa manera por una tontería como esa, además de que sabía de sobremanera de que ninguna fémina era capaz de resistirse a los encantos de su jodidamente sexy alquimista. A Riza se le corto la respiración ¡Estaba sintiendo celos! Siempre los había tenido, incluso había espantado a muchas de las periquitas que iban tras su capitán, pero ahora era mucho más intenso, tanto que casi no podía respirar.

El coronel volvió al cabo de un par de horas, se sentó en su escritorio y no habló más de lo necesario. Ninguno de sus subordinados quería estar muy cerca de él. Sabían que estaba tan enfadado que en cualquier momento podría hacerlos arder a todos y dejarlos hechos cenizas en cuestión de segundos.

A parte del enfado de Mustang, el día de trabajo se estaba volviendo de lo más estresante.

Había papeleo para dar y tomar, aparte de que tuvieron problemas en la ciudad con un grupo de civiles insurgentes en contra de la política militar. Esto había hecho que tuvieran que participar para paliar sus ataques en plena calle, donde chillaban a voz en grito lo malo que era tener una política militar.

Todo esto en conjunto hizo que Mustang gritara a diestro y siniestro a todo aquel que se acercara. Chilló a dos becarios, tres cadetes, hasta a la chica de los cafés, cosa que hizo que Riza se sintiera muy feliz, bastante feliz.

-¡Lárgate de aquí! -Mustang chilló a un cadete más en ese día, que ya se estaba volviendo insoportable, debido al humor de perros que tenía el coronel.

Havoc, Falman, Fuery y Breda miraban a Riza suplicándola con la mirada, para que hablara con el coronel. Ya que sabía que cuando este estaba de tan mal humor podía llevarse días, o incluso semanas, hasta que se le pasara del todo. Y lo más importante ellos sabían que ella era la única capaz de paliar el humor del alquimista, aunque solo fuera un poco.

La rubia suspiró cansada, ya estaba bien de que su coronel fuera chillando a diestro y siniestro, aunque le gustaba que chillara a las becarias en vez de ligar con todas ellas, Pero ya era hora de acabar con eso. A si que se dirigió al escritorio de Mustang y se colocó frente a él para captar su total atención.

-Señor -la rubia llamó la atención de Mustang -¿no cree que está siendo demasiado duro con todo el mundo? Debería relajarse un poco.

Mustang miró a Riza fijamente a los ojos, como si este quisiera leerle la mente. La intensidad de la mirada de Mustang hacia ella estaba logrando que se pusiera nerviosa y se ruborizara hasta las orejas, cosa que no paso desapercibido para el coronel, sorprendiéndose de ese hecho aunque no entendiera del todo el porqué.

-¡Rizaaaaaaaaaaaa! -en ese momento entró Rebecca, como siempre a su estilo ciclón.

Riza miró a su amiga y comenzó a hacerle señas para que se fuera, lo más rápido posible de allí y así no convertirse en otra víctima de los gritos de su coronel.

-¡Riza buenas noticias! ¡Ya he quedado con los bombones de doctores que te dije! ¡Este finde nos vamos de fiesta! -la morena calló de golpe al sentir, después de desahogar toda su efusividad, de que el ambiente en la oficina era bastante tenso.

-Teniente si tiene tiempo de ir por ahí con doctores también puede llegar temprano a su trabajo ¡No vuelva a llegar tarde al trabajo! -el coronel levantó la voz demasiado y para finalizar golpeo su mesa fuertemente, acto seguido se levantó de la silla para encarar a Riza. Había levantado la voz, incluso a él le había sorprendido que pudiera llegar a chillarle a ella, nunca antes había hecho algo parecido.

Riza sintió como su corazón se paraba y un nudo en la garganta hacía que casi no pudiera respirar. Nunca en todos los años que se conocían, nunca la había chillado, ni tratado de esa manera, como si solo fuera una simple subordinada, siempre le había tratado de una manera especial. Riza sintió como las lágrimas se agolpaban en sus ojos. Ella siempre pensó ser una mujer fuerte y con una tontería como esa ¿Cómo podía afectarla tanto?

-No volverá... a pasar –habló entrecortadamente la rubia, no pudiendo mirar a los ojos a su coronel.

Mustang se maldijo a si mismo e intento disculparse, pero Riza agarró a Rebecca y salió de la oficina rápidamente.

-¡Mierda! -Mustang se sentó en su asiento abatido.

-Muy bien, lo has hecho muy bien -Havoc se acercó hasta donde se encontraba su coronel. Este le mando una mirada de odio.

-Teniente Havoc -antes de que Mustang pudiera seguir hablando el rubio le corto.

-No vengo a hablarte como el teniente Havoc. Roy vengo como Jean. Sabes que acabas de meter la pata con la teniente. Sé que estas muy confuso Roy, pero debes tranquilizarte.

-Jean tu me entiendes porque me siento tan enfadado, lo sabes perfectamente.

-Te entiendo Roy, pero debes de comprender tú la postura de la teniente.

-¡Jean tu sabes la relación que llevamos ella y yo!

-Pero Roy ella no sabe lo que tú sientes o lo que tú quieres. Ella no sabe nada, debe de sentirse muy confusa. ¿Alguna vez le has dicho lo que tú realmente quieres? -el moreno calló como respuesta -ahí tienes el problema Roy, si no le explicas lo que tú quieres, ella no lo sabrá.

-¡Pero es que no sé lo que quiero Jean!

-¡Pues deberías saberlo! porque cualquiera puede venir y hacer que ella se aleje de ti para siempre. Así que si yo fuera tú, pensaría muy bien qué es lo que quieres. Y ahora ve a buscarla y discúlpate con ella -Jean le dio un golpe en el hombro, como signo de amistad y para reconfortarlo.

Los demás presentes en la conversación, no sabían que decir, ya que no se estaban enterando muy bien de qué era lo que hablaban entre ellos dos. Ellos ya sabían que Mustang y Havoc se llevaban bastante bien y hablaban de sus cosas.

-Está bien -Mustang se levantó dispuesto a salir, pero antes de eso prefirió advertir a sus subordinados -¡no quiero alboroto alguno, seguid trabajando yo volveré enseguida.

-¡Roy no seas así, venga que voy a llegar tarde en mi cita con Miki! Si total solo quedan veinte minutos de trabajo.

-¡Teniente Havoc póngase a trabajar ahora mismo o lo tendré una hora más trabajando! -Mustang salió sin más.

-Jo que poco dura la amistad...

¡Bang! ¡bang! ¡bang!

-¡Muy bien en el blanco Riza! -Rebecca alabo a su amiga. Ambas habían ido al campo de tiro para relajarse soltando adrenalina -¡aisss que mona eres, mi niña sensible! -la morena abrazó a su amiga.

-¡Ya te he dicho que no me llames así! -Riza se zafo de su amiga. Estaba enfadada consigo misma por haberse mostrado tan vulnerable antes. No se esperaba para nada que Mustang fuera a gritarle a ella. Era la primera vez que lo hacía y se había sentido realmente mal.

Cuando salió con Rebecca de la oficina fueron a una sala de descanso (exclusiva para el grupo de Mustang), allí Riza se desahogo hasta sentirse más tranquila. Una vez más tranquila habló con Rebecca de todo lo que le estaba ocurriendo, de lo que ya había hablado con María, Gracia y Winry. Rebecca para nada se sorprendió, sabía de sobra lo que ella sentía por Mustang, no hacía falta que se lo contara.

-¡Pero es que eres tan mona! -la morena volvió a abrazar a su amiga.

¡Ya está bien! -Riza volvió a quitársela de encima y volvió a lo que estaba haciendo antes, mostrar porque la llamaban el ojo de halcón. No había nadie que pudiera superarla en puntería.

-Rebecca -Mustang llamó la atención de la morena -¿Dónde está la teniente?

-Ahí la tienes -Rebecca señaló hacía donde se encontraba Riza mostrando su puntería -yo creo que ahora mismo está pensando en ti para disparar jajaja -la morena se rió ella sola, le parecía gracioso su propio y mal chiste que acababa de hacer.

Roy ignoro el comentario de Rebecca, aunque debía ser sincero, el también pensaba que su teniente estaba pensando en él en ese momento. Roy se acercó hasta donde se encontraba su teniente y se quedo observándola. Prefería esperar a que ella se relajara y descargara todo su enfado, no quería llamarla y que una de sus balas fuera directa a su cabeza.

La rubia se quitó las gafas protectoras acto seguido se dio la vuelta, tenía que cargar su pistola. Pero se dio cuenta de que había alguien frente suya, por lo que subió la mirada para ver que era su coronel. La rubia ignoró al moreno y paso de largo.

-Teniente -Mustang siguió a la rubia, aunque esta seguía sin hacerle el menor caso. Le resultaba más interesante cambiarle el cargador a su pistola que hacerle caso a su coronel – Teniente -el moreno se estaba cansando bastante de la actitud de la chica. Ya sabía que se había portado mal con ella, pero por lo menos podía hacerle un mínimo de caso. Pero Riza seguía en su labor -¡Riza por favor! -Mustang le quitó la pistola a la chica y la dejo sobre una mesita que tenía al lado.

-¿Qué quiere? –pregunto seria.

-Lo siento, siento haberte gritado antes, no debí hacerlo.

-Vale.

-¿Vale? ¿Ya está? ¿Nada más? sigues enfadada conmigo.

-Claro que sigo enfadada. No le había hecho nada, para que me tratara así, de hecho nunca me había tratado así. Sabe lo mal que lo pase al principio en los militares. Es muy difícil ser mujer y estar en un trabajo para hombres, pero desde que me añadiste a tu grupo comenzaron a respetarme. Sé que eso fue gracias a ti. Pero y ahora ¿va a empezar a tratarme como a alguien inferior?

-Hawkeye lo siento mucho -Mustang cogió a la rubia de las manos, sus manos como siempre estaban más frías que las suyas -no quería hacerte daño, es solo que he tenido un mal día y sé que eso no es excusa. Lo siento, no volverá a pasar, te lo prometo.

-Te perdono, pero si me vuelves a gritar te disparo -la rubia sonrió. Ahora si se sentía bien, que su coronel hubiera ido a disculparse con ella la había sorprendido mucho, ya que Mustang era un hombre muy temperamental y nunca se había disculpado con ninguna de las "víctimas" de su mal genio.

-Qué momento más bonito -de repente apareció hombre alto y robusto tenía el pelo largo y moreno recogido en una coleta, sus facciones eran muy marcadas al igual que su mandíbula grande y marcada -coronel y teniente juntos -usted si que sabe elegir lo mejor Mustang -el hombre miró de forma lasciva a Riza. Esta sintió un escalofrío al sentir como los ojos de ese hombre la desvestían con la mirada.

-¿Buenas tardes Balzár? ¿Tiene algo que decirme? -Mustang se puso delante de su teniente tapándola a los ojos de Balzár.

-Ya había oído hablar de lo "buena" que es su teniente, pero nunca había tenido el placer de verla de cerca -el hombre miraba por encima del hombro de Mustang, para poder seguir observando a la rubia, ella tenía la mirada desafiante, no se iba a dejar intimidar por un hombre como él -ahora entiendo porque siempre la quiere tener a su lado, con una chica como esa yo también la querría tener bajo de mi todo el día -el moreno se río.

-No intentes acercarte a ella o lo lamentarás -Mustang lo miro con odio, si por él fuera ahora mismo le quemaba los ojos a ese cerdo, solo por las miradas que le estaba echando a Riza. El moreno empujó a Balzár, acto seguido agarró a su teniente de la mano y la apartó de Balzár lo más lejos posible -recoge y vámonos de aquí teniente -Mustang sentía que si Balzár seguía mirando a Riza de esa forma, no se iba a poder contener por mucho más tiempo y tampoco quería meterse en problemas.

Riza comenzó a recoger sus pistolas. Rebecca le ayudó, a ella tampoco le estaba gustando para nada ese tipo. A parte de que recordaba que le habían hablado de él al llegar a Central y no era un santo precisamente.

-¿Y mi chaqueta? - Riza buscó el lugar donde había dejado su chaqueta con la mirada, pero antes de que ella la encontrará, Balzár la vio y la cogió.

-¿Es esta? -el hombre enseñó la chaqueta, para que Riza la viera. La rubia se acercó a recogerla, pero cuando ella fue a cogerla Balzár la alzo hacía arriba para impedírselo, el hombre tomó fuertemente la chaqueta y olió el aroma de la rubia -hmmmm huele a mora, es tan dulce el olor de una mujer.

Sin previo aviso Mustang apareció le quitó la chaqueta y agarró a la dueña de ella, para que se fueran de allí inmediatamente. Cuando llegó hasta donde estaba Rebecca también la agarró igualmente, para salir de allí su paciencia ya se había agotado totalmente.

-Coron... -Riza intentó hablar, para quejarse de la reacción de su coronel pero fue callada inmediatamente por él. Solo basto mirar a su coronel, para saber que tenía ganas de matar a ese hombre. Esos ojos asesinos ya los había visto antes, solo una vez. Cuando Mustang se había enterado de que Envi había matado a su mejor amigo Maes Hughes.

-Vayámonos de aquí lo más rápido posible -Mustang recorrió todo el cuartel, sin mirar a nadie, arrastrando a Riza y Rebecca. Cuando llegó a la oficina soltó a ambas mujeres y cerró la puerta de un portazo.

-¿Qué ha ocurrido? -Havoc se acercó a su coronel al verle tan alterado.

-Balzár le ha echado el ojo a la teniente -Mustang golpeó la pared fuertemente con el puño cerrado, necesitaba descargar toda la ira que llevaba dentro. Los demás que estaban allí entendieron lo que había dicho el coronel y palidecieron, preocupados.

-¿Alguien me puede explicar que es lo que pasa? ¡No entiendo nada! -Riza se impacientó, todos sabían lo que pasaba menos ella.

-Teniente, Balzár no es un buen hombre -Havoc habló, no sabía cómo decirle a Riza lo que realmente era ese hombre.

-Riza si ves a Balzár, vete de donde estés, aléjate y vete a un lugar donde haya gente ¿entiendes? -Mustang hablaba muy preocupado.

-No voy a irme de donde yo este solo porque él aparezca.

-¡Es una orden!

-¡No obedezco órdenes fuera del ámbito de trabajo! ¡Y este asunto lo está!

-Por favor hazme caso –suplico más que pidió el moreno.

-No, porque no entiendo el porqué debo huir de Balzár ¡me parece una estupidez! –habló enfadada la teniente

-Balzár esta denunciado por acoso sexual a dos becarias -Mustang se acercó a su teniente, esta sintió que verdaderamente su coronel estaba muy preocupado.

-¡Yo no soy una becaria! ¿Cree que me dejaría coger tan fácilmente? ¿Es que ya no confía en mí coronel? –pregunto Riza dolida.

-¿Crees que si no confiara en ti serías la persona que cubres mis espaldas? -Mustang puso ambos brazos sobre la mesa de Riza, obligando a que esta se quedara totalmente arrinconada entre el escritorio y él. Al hacer esto ambos quedaron muy cerca, bastante. La rubia temblaba de pies a cabeza y sentía como sus mejillas ardían.

Mustang acababa de desarmarla totalmente. Los ojos de su coronel mostraban toda la furia que sentía en ese momento, cosa que hizo que la rubia se quedara completamente hipnotizada, por la intensidad de los ojos azabaches de su coronel.

¿De verdad piensas que no confió en ti Riza? -la mención de su nombre hizo que la rubia volviera en si.

-¿Entonces por qué cree que debo huir de él? He acabado con tipos más grandes.

Los demás presentes veían la conversación desde un lugar seguro (no se fuera a escapar una llamarada o un balazo). Tampoco querían interrumpir la escena.

-Pero es que este tipo utiliza su fuerza contra las chicas que atrapa. Sé que eres muy buena, pero no tienes más fuerza que un hombre -la rubia calló ante este hecho. Mustang se fijaba en las mejillas sonrojadas de Riza, le parecía muy dulce que se sonrojara de esa forma -Además creo que utiliza la alquimia para atrapar a las chicas.

-Eso si sería un problema.

- Además Balzár siente predilección por las mujeres rubias e independientes. No es el primer caso de abuso sexual que he visto, pero si el más brutal, Balzár destroza a sus víctimas no solo física, sino mentalmente.

-Pero...

-¡por favor, haz lo que te digo!

-No me va a pasar nada -Riza intentó tranquilizar a su coronel.

-¡Eso no lo sabes! ¡No sabes lo que se le está pasando por la cabeza a ese degenerado!

-¡Per...!

-¡Por favor, no me hagas pasar por algo como eso! Suficiente sufrí cuando te encontré en Ishval ¡No me hagas eso y por favor haz lo que te he dicho! -Riza estaba apresada entre la mesa y Mustang. La rubia estaba sin palabras. Él en verdad estaba bastante preocupado por ella -si Balzár te hace algo como eso te aseguro que no habrá nadie en el mundo que pueda pararme, porque iba a matar a ese cabrón -los ojos de Mustang se llenaron de odio, tanto que hasta Riza se sintió cohibida por la intensidad de su mirada.

-Está bien, si veo a Balzár me alejaré de él -ella no era una mujer fácil de convencer, pero en ese momento y situación le era imposible negarle nada a su coronel.

-Si lo ves llámame, sea la hora que sea.

-Está bien le llamaré.

Los demás presentes seguían mirando desde lejos la conversación de los dos.

-Y este es el momento del final donde se besan y se juran amor eterno –pensó Rebecca. Pero fastidiada vio como ambos se separaban sin más y volvían cada uno a sus respectivos puestos para seguir trabajando. Así eran ellos dos y aunque su amiga ya había reconocido que estaba enamorada de su coronel, sabía que ella no pensaba declararse a su superior, prefería seguir a su lado como hasta ahora. Como su teniente fiel.

Continuará

Por fin ya llegamos al capítulo 5 y las cosas comenzaran a liarse y mucho XD como principio tenemos a este personaje Balzár que no quiere nada bueno para la teniente y la primera y pequeña aparición del bando rebelde. Bueno espero que os vaya gustando como van surgiendo las cosas en la historia ^^

Muchas gracias a las personas que se molestan en dejarme un mensajito ^0^

Laviana: gracias por tu comentario, me alegro mucho de que te guste ^^

Andyhaikufma: Ah si ya vi tu review anterior y no quieres adelantar acontecimientos que aún queda historia para largo XD y ya me pase por tu historia, falta el mensajito que te dejare en breve ^0^ gracias por seguir leyendo mi historia.

Lulufma: Gracias por pasarte por aquí ^0^ y por supuesto que todo el mundo ama a Roy como para no XD

Y bueno agradecer también a tods los que leen mi historia, que sé que no es gran cosa, pero lo hago con mucha ilusión y por supuesto por el placer de jugar con esta parejita tan mona XD

Nos vemos en el siguiente capítulo xaiiitoooooooooooo ^0^