Hola! Ya sé, muuuucho tiempo desde que subí capitulo. Lo siento pero la RL me trae de arriba a abajo y el ingreso a la universidad se come mi cabeza en estos momentos. Sin embargo aún sigo aquí, trabajando con esta historia y con otra que quizá publique pronto, cuando avance con las que ya tengo.

¿Cómo les va con el hiatus? ¿Para mí? Eterno. Abril 10 está muuuy lejos. Aunque lo prefiero así. ¿Soy a la única que no le emociona ir acumulando cumpleaños? La vida se me vaa! :) Lo sé, dramática empedernida.

Sin más, me callo y les invito a leer.

Glee no me pertenece, le pertenece a RIB, quien goza cortando escenas Klaine, volviendo una comedia en drama y haciendo a Blaine un junior por lo cual separará a mi otp.


There is a moment

Capitulo 5


Ha pasado un año. Piensa.

Blaine levantó la mirada que, por minutos, se había dedicado a examinar las suaves y blancas almohadas que se juntaban a su alrededor, dándole un gran confort y calidez. Suspiró desperezándose y dando un lento giro para quedar boca arriba. La luz molestaba un poco pero ya estaba decidido a comenzar su día, fue una decisión difícil pero necesaria. Hoy le tocaba ir al estudio a grabar una última canción de su próximo álbum y con lo olvidadizo que es, anoche tomo casi tanto que cree no poder ajustar sus cuerdas vocales para que salga algo parecido a música.

Bostezó al aire y para apurar su despertar pasó una mano por sus cansados ojos. Ese día sería difícil, empezando por la resaca de proporciones épicas que llevaría consigo durante todo el día.

Escuchó su móvil comenzando a sonar con la canción "Like a Virgin", eso porque era una forma representativa de pensar en la noche más perfecta que tuvo hace casi un mes. Sí, ya sabía quién le marcaba y no podía estar más feliz por ello porque era su forma de saber que el futuro si existía, que Blaine Anderson no se ha quedado estancado en el primer supuesto amor.

–Hola, Juliet. –saludó el pelinegro con la voz pastosa.

–Blaine, cariño, ¿te he despertado?

Aunque ella no pudiera verle, él negó por inercia, reforzando una sonrisa en su rostro.

–Para nada, estaba por darme una ducha. Por cierto, eres mala… me hubieses detenido anoche, mi cabeza va a explotar.

–Ay, querido, de haberte parado no nos hubiésemos divertido tanto. Necesitas desinhibirte más de todas formas. –explicó ella. –Bien, da igual, lo importante aquí es que tus amigos me han llamado preguntando por ti. ¿Siempre son tan fastidiosos? Ellos querían saber si ibas a pasarte a grabar pronto o si deben posponerlo para mañana. No sonaban contentos.

Claro que no, -pensaba él. – ellos van simplemente a matarme si no me apresuro.

–Iré, sólo necesito unos minutos para estar listo.

–Oh, bueno, entonces… ¿te veré en la noche? Sé que aún sin alcohol podemos pasárnosla igual de bien siempre que haya una cama y música elegante. –insinuó coquetamente la muchacha, arrancando una sonrisa más amplia a Blaine. Su novia podía ser muy buena al persuadir.

–Me encantaría, te veré luego. –se despidió, colgando.

Era increíble por muchas cosas. Juliet en sí era una fantasía para Blaine, no por ser tan guapa, que lo era, no por ser tan rebelde y fiestera como él, que lo era, si no lo que esa muchacha que conoció hace semanas representa. Sí, ella significa tantas cosas que, por suerte o por desgracia, lo hacen ver hacia delante. ¿Pensaba que sería terrible? Sí, pero ahora sabe que tener una nueva pareja no era doloroso, podía hacerlo, de hecho, se arriesgaba a pensar que ya había desarrollado un afecto verdadero hacia ella y no le molestaba.

¿Cómo no hacerlo?

Cuando la vio por primera vez, sí, pensó lo bueno que sería soltar… tensiones. ¿Porqué no pasarla bien? Sin embargo, por más que quiso, no pudo escapar de su encanto. Terminó la fiesta con ella, terminó la noche con ella y, después de ello, terminaron desayunando juntos, hablando de sus carreras, hablando de todo lo que tenían en común y fue como si un puzle se juntara, encajando por completo.

Fue primero un desayuno, luego una cena, luego una fiesta de publicidad, luego una noche de juerga… todo reducido a un mes de excelente noviazgo.

Levantándose de la cama, Blaine encendió la televisión dejando un canal de música donde sonaba "Last Friday Night" Canción cover de Katy Perry, que se incluía en su disco anterior. Tarareando tomó un cambio de ropa y se metió al servicio para darse una ducha que despeje la neblina de cansancio que poblaba sus ojos y, de paso, buscar el botiquín para obtener un par de aspirinas. Las resacas eran… lo peor.

Rachel apagó el televisor lo más rápido que pudo. Durante un buen rato, sin querer hacerlo, quedó hipnotizada por la pantalla que no hacía más que poner diversas canciones con aquella voz tan conocida y agradable. Blaine Anderson era un nombre muy reconocido hoy en día, eso le emocionaba y le irritaba al mismo tiempo, no porque al final de cuentas alguien de New Directions, su antiguo club Glee, le haya superado en fama, si no que, al tener publicidad hasta por debajo de las piedras, algún día Kurt podría ser sobrepasado por eso, verlo aquí y allá… No era lo ideal para olvidar a un amor.

Se acomodó mejor en el sofá de su nuevo apartamento y soltó un suspiro al viento.

Dentro de una semana era su gran día, su boda, su verdadero momento para brillar… y sin embargo, no hacía más que pensar en cuan diferentes eran las cosas ahora. Su mejor amigo estaba soltero nuevamente y definitivamente había algo malo con eso, porque Kurt había desarrollado una especie de aversión a las relaciones sentimentales. Muestra casi un terror verdadero cuando le ha mencionado que busque un nuevo novio o que tenga una cita con alguien. El castaño simplemente se coloca su máscara de desagrado y cambia el tema, como si ella no notara lo que hace.

La chica cierra los ojos mientras su mente viaja a los años de su adolescencia, cuando todos eran amigos de todos. Así las cosas no eran complejas. Sólo se daban, ya, no tanta angustia.

¿Por qué no podía darse eso? ¿Por qué ya no podían coincidir como antes? Algo como eso es lo que Rachel Berry quiere. Ese sentimiento de que todo está bien, que todos y cada uno de sus amigos la respaldan, porque nunca fue la más popular pero sí la más talentosa y la que más suerte tuvo. Tiene a Finn, tiene a Kurt, tiene a Mercedes. Pero ella los quiere a todos. Fue triste no poderlos invitar, y no por no quererlo, si no porque muchos no sabían de la separación de sus queridos "Klaine", no quiere incomodar a Kurt, de hecho, al invitarlo hubo una especie de acuerdo silencioso donde se establecía que Blaine y algunos más no supondrían problema, así que tuvo que mantener prioridades que no quería. Pero aún así… ¿sería incorrecto?

Se mordió el labio y buscó en el bolsillo de su falda su móvil. Ahí estaban todos los números.

Sus dedos recorrieron la agenda y, de pronto, se vio marcando a Quinn, luego a Noah, luego a Artie, a Brittany, a Santana, a Mike, a Tina, a Sam, a Blaine, a absolutamente todos… y ya no pudo retractarse. Todos eran invitados. Todos dijeron que sí.

Sólo deseaba que Kurt lo viera de una forma amigable.

–Y… ¿entonces?

El castaño alzó la mirada del papel en sus manos. Lucía serio. Lucía tranquilo. Y eso era lo que más impacientaba a Mercedes Jones.

Kurt se mordió la boca, un gesto que hacía cada vez que los nervios le estaban traicionando. Sin embargo, no iba tanto por ese lado. De pronto sus finos labios se curvaron en una sonrisa feliz, que apenas fue divisada por la chica, ésta comenzó a reír a carcajadas, ignorando las ganas que tenía de insultar al chico Hummel por hacer de aquél momento una película de suspenso, fue algo innecesario y muy impactante para sus nervios.

–¡Estoy dentro! Me han aceptado en la serie musical. ¡Trabajaremos juntos! –exclamó emocionado.

La morena abrazó a su amigo con total euforia.

Ciertamente, Kurt estaba feliz. Por muchos meses había añorado una oportunidad como esa, volver a los escenarios, volver a actuar, a cantar… era lo que más deseaba en el mundo, su amiga lo sabía, por eso no dudo en la menor oportunidad encontrar un pequeño espacio para él en aquel proyecto, sólo porque sabía que Kurt sería perfecto para ello. El talento no es algo que le haya faltado alguna vez y, si se podían aprovecharse para pasar tiempo juntos, ¿por qué no hacerlo?

Igualmente, Kurt no podía evitar pensar a lo lejos en la chica filipina que tanto le ayudó cuando más lo necesitaba, dejarla no sería sencillo, tampoco el tener que alejarse del ambiente del instituto. Los chicos y el espíritu allí eran muy buenos, todo lo motivo a ser quien quería ser y hoy se deprime pensando que tendrá que apartarlo por su verdadero sueño. Con una sonrisa más relajada tomó su café y bebió un poco.

–No puedo creer que volveremos a vernos cada minuto del día, justo como cuando íbamos en la secundaria, ¿te acuerdas? Tú y yo éramos los mejores vestidos, siempre. Y creo que aún estando en Los Ángeles seguimos siendo un top ten en el mundo de la moda.

–Sí, lo somos, ¿verdad? –se encogió de hombros el chico, lanzando un suspiro. –Aunque estoy algo oxidado en cuanto a la actuación, creo que me irá bien. Nunca he actuado en televisión, pero no será tan diferente a las presentaciones que hice en Nueva York.

–Lo dicho, si alguien puede hacerlo, ese eres tú. Cantas, bailas, actúas, es todo lo que somos. Así que, ¿por qué no hacemos eso para celebrar, cariño?

Mercedes comenzó a entonar y Kurt sonrió feliz al reconocer las notas de "You can´t stop the beat", un musical del cual él gustaba demasiado si se lo preguntan.

You can't stop an avalanche as it races down the hill

You can try to stop the seasons, girl, but you know you never will

And you can try to stop my dancing feet, but I just cannot stand still!

'Cause the world keeps spinnin' round and round

And my heart's keepin' time to the speed of the sound

I was lost 'til I heard the drums, then I found my way

'Cause you can't stop the beat

Ever since the whole world began

A woman found out if she shook it, she could shake up a man

And so I'm gonna shake and shimmy it with all of my might today

'Cause you can't stop the motion of the ocean or the sun in the sky

You can wonder, if you wanna, but I never ask why

And you can try to hold me down, but I'll spit in your eye and say

That You Can't Stop the Beat!

–Bien, suficiente práctica. Es hora de dormir, mañana es un día importante y Rachel nos matará si llegamos tarde a su gran día.

La morena besó la mejilla de su amigo y se acercó al sofá de éste para recoger su bolso y poderse marchar. Desde unos pasos atrás, con las manos en los bolsillos de sus pantalones, Kurt le seguía para poder despedirla cordialmente. Internamente muy agradecido de que ella fuera a visitarle ese día y le acompañara en un momento tan importante como lo era el regreso a su carrera artística.

–Lo sé. –asintió él después de un minuto, imaginándose a su otra amiga en un plan completamente controlador y mandón, sólo como ella podía ser. –Realmente me siento bien por ellos, se lo merecen y sé que Finn la hará feliz, después de todo llevan casi seis años de novios, se conocen bien y saben lo que pueden esperar del otro. No sé, creo que ellos lo han hecho bien.

Antes de abrir la puerta del departamento, Mercedes Jones, en una peculiar pose que pone a Kurt a la defensiva, se voltea con una cara de seriedad absoluta que no augura nada bueno.

–Querido, sabes que te amo, pero esa actitud tuya debe cambiar ya. Ha pasado un año, no le debes luto a tu relación con Blaine pero tampoco puedes pasarte tus días de juventud pensando en lo que fue y no será, así que mejor dejas esa aura de muerte que te rodea y le pones una sonrisa al mundo o esta de verdad te pateara y no te dará la oportunidad que te está sirviendo en bandeja de plata.

–Mercedes, yo no…

–Sí, ya sé. Pero Kurt, aunque no lo quieras admitir, no has podido dejar ir el pasado. Sé que no me contestarás, pero si te preguntara cuantas veces al día piensas en Blaine Anderson, probablemente me darías una cantidad demasiado grande para contarla con los dedos. Lo único que puedo decirte es que las cosas ya están hechas, el presente es éste y si no te propones comenzar desde cero y olvidar este extraño comportamiento tuyo cuando te pido que salgas con alguien, bueno… no sé qué será de ti.

La chica se acercó una vez más a su mejor amigo, quien no podía quitar esa mirada abatida al entender lo que ella exponía. Él mejor que nadie sabía lo que por su cabeza pasaba cada día. Sintió la mano de ella en su hombro y asintió lentamente.

–Te concedo mucha razón, Cedes. Pero no sé qué hacer para… yo… lo quise demasiado. Él significó mucho, y más me dolió tener que alejarme.

–Pero al final, tú lo dijiste, fue lo mejor. –Kurt asintió otra vez. La morena sonrió tranquilamente, contenta porque al menos ya era un avance que el castaño hablara de su antiguo esposo después de tantos meses de siquiera nombrarlo. –Cariño, Jason aún está interesado en verte de nuevo, ¿sabes? Le gustaste mucho y casi diario tengo cinco llamadas perdidas de él.

El chico de piel pálida casi ríe ante la cara de fastidio de ella.

Ladea la cabeza, mirando por la ventana de su apartamento. El atardecer comenzaba amostrarse tan hermoso como siempre, sobre todo con la vista que allí tenía. Sus ojos brillaron en un arranque, decidiéndose a hacerlo. Porque no era mentira, ella tenía la solución a muchas de sus inseguridades y temores, y quizá si le hacía caso… quizá así él tendría una oportunidad de amar de nuevo, ¿y por qué no con Jason, el amigo de su amiga? El chico era guapo, ojos castaños y cabello rubio como el sol. ¿Y lo mejor? Está interesado en él.

–Bueno, tú… ¿tú crees que puedo invitarlo a la boda? –preguntó con timidez.

–Uh, ¿bromeas? Él mataría por tener sólo tu número telefónico.

Mercedes lo vio venir, una buena noticia, una pequeña redención para su mejor amigo. Lo observó suspirar… y sí, lo supo.

–Pues dáselo si te lo pide. Y dile que me llame esta noche. Debo hablarle y explicarle como son… las cosas… sí después él aún está interesado… lo intentaré. No puedo decir que no me atrae, de todas formas.

La vergüenza en el rostro de Kurt fue algo que Mercedes creyó no volvería a ver nunca. Pero gracias al cielo se equivoco. Ansiosa y emocionada se dirigió de nueva cuenta a la salida.

–Kurt, estoy orgullosa. Y sí, será lo primero que haga al llegar a mi casa. Así que, te veo mañana, cariño.

Al cerrar la puerta el castaño se sintió… ansioso. No sabía que pasaría mañana, no sabía si hacía bien o si iba de nueva cuenta hacia una gran decepción. Sin embargo, se extraño dándose cuenta que, aunque así fuera, no importaba. Él quería eso, quería sentirse querido por alguien, sentir que hay una persona que piensa en él y que le dará el cariño que necesita.

De pronto se encontró sonriendo al pensar en Jason. Sí, él sería su oportunidad. Él podía ser su nuevo amor, podía ser él quien reinara su corazón.

Y no podía esperar a verlo y conocerlo más y más.

Porque, de nuevo, la ilusión estaba allí.


Sí, soy mala y meteré un tercero, cuarto o quinto. En fin, espero poder subir más seguido. Gracias por sus comentarios en esta y cualquiera de mis historias! :) Es lindo escribir y más lindo saber que hay gente con quien compartirlo!

~MsEnny.