Hapiness

Capítulo 13

Riza suspiraba ante su bandeja de comida, la mujer había preferido ir a comer un día más en el comedor del cuartel, aunque la verdad es que la comida dejaba mucho que desear. Ella misma hubiera preferido hacerse la comida y comer tranquilamente en la sala de descanso que tenían, era cómoda y confortable, pero había un problema que allí de seguro estaría su coronel.

No hablaba con él desde la fiesta de Winry y Edward, de hecho no salió de la habitación de Winry hasta que Mustang se fue de la casa. Desde entonces le evitaba y en el trabajo le respondía con monosílabos.

Hasta sus mismos compañeros habían notado el mal ambiente entre ambos. Fury había intentado hablar con ella, pero Riza no veía a Fury como a la persona con la que hablaría de sus problemas, era un compañero de trabajo, o un amigo, pero nada más.

-¿Está ocupado este sitio teniente Hawkeye? –pregunto Rebecca formalmente y sentándose frente a Riza, cuando esta le hubo dado permiso.

-¿Desde cuándo me hablas tan formalmente Rebecca? –Respondió a su amiga, extrañada por la actitud -¿Te ocurre algo conmigo? –conocía a Rebecca muy bien, todas esas formalidades y la cara de enfurruñada, estaba más que claro. Se había enfadado, pero no sabía la razón y sinceramente tampoco tenía muchas ganas en averiguarlo, tenía demasiados problemas como para uno más.

-No… para nada –la morena se cruzo de brazos y evitó la mirada de Riza.

-¡Por kami-sama! Pareces una niña chica –Riza negó con la cabeza, parece que tendría que sonsacarle el porqué de su enfado si no quería que se enfadara aún más –Se que estás enfadada ¿Qué te ocurre?

-¡Estoy enfadada contigo! –Rebecca señaló a su amiga –y la razón es porque no quieres que salga con Matt ¿Te vas a quedar tú solita con todos los chicos guapos? –Rebecca miro la cara interrogante de Riza ya que esta no entendía a que venía todo eso –cuando estuvimos en la fiesta en casa de Winry y yo le dije a Matt que yo le daría todos los hijos que él quisieras, me miraste como si quisieras matarme

-Rebecca Matt es… mi amigo –la rubia por un momento se había quedado en blanco, no sabía si decir su novio, su ex novio, su última oportunidad en la vida de que un hombre se enamore de ella –y como tal, me importa mucho. Y yo se que tú eres una caprichosa que te gusta jugar con los chicos. Hasta hace nada me decías que el médico con el que saliste era el amor de tu vida el definitivo ¿qué ha ocurrido con él?

-Es que es muy aburrido –Rebecca se dio cuenta de lo que su amiga le decía, aunque no lo aceptaba del todo –pero ese no es el caso tú estás con el que tú ya sabes –Rebecca le guiño un ojo. Riza supuso que "el que tú ya sabes" debería de ser su coronel -¿estás jugando con los dos? ¡Niña mala! –sonrió a su amiga.

-Con "el que tú ya sabes" ya sabes lo que hay y con Matt no sé ni lo que tengo, así que te estás quietecita ¿entendiste? –Riza puso su mejor tono amenazador –si quieres te paso a Daisuke que es un pesado. Me llama todas las semanas e incluso una vez se presento en mi casa, que por cierto, no les des mi dirección a desconocidos.

-Daisuke no me gusta. Yo quiero salir con Matt, con esos músculos tiene que ser un fiera en la cam… -Rebecca fue calla por un dedo acusador que se puso frente su cara.

-Si te acercas a Matt estas muerta bonita –Riza se levantó, más enfadada aún de lo que ya estaba y se fue de allí. Sería mejor que se fuera a tomar el aire un rato.

En la sala se escuchaban risas, todos estaban en su rato de descanso y lo estaban aprovechando bien. Roy miraba todo desde lejos. Él se había acomodado en un sillón en el balcón donde había una pequeña mesita con dos sillas.

El sol y el calor le estaban adormeciendo, se sentía bien, allí era capaz de hacer que su cabeza dejara de pensar por unos instantes. Y su cabeza estaba harta de pensar.

Tomo un sorbo de su café bien cargado, debía mantenerse despierto en su trabajo, no podía dejar que su vida personal le afectara o pondría en peligro su puesto como futuro Führer de Amestris.

Una vez más su cabeza volvió a funcionar y con ellos una vez más recordaba lo ocurrido en la fiesta ¿Qué le estaba ocurriendo a Riza? Los ojos llenos de lágrimas de la rubia le venían a la cabeza una y otra vez como una tortura ¿Ya no le quería como antes? ¿Se estaba cansando de él?

El coronel sabía perfectamente que las dudas de Riza habían surgido desde la llegada de Matt. Ese tipejo una vez más quería jugar con Riza. No se fiaba de él no lo había hecho nunca y ahora que era súper modelo aún menos, de seguro que él le haría daño y eso no se lo permitiría a nadie ¿Sería verdad eso de que Matt ha venido para llevarse a Riza de su lado? ¡No eso no podía pasar! Pero ¿Cómo debía impedirlo?

Debía hablar con Riza, pero eso se le hacía realmente difícil ya que ella no se acercaba a él y cuando se encuentran a solas se alejaba de él. Y nada de ir a casa de Riza, ya que allí seguía estando Matt y tampoco podría hablar con ella como es debido.

Roy suspiró cansado ¿Por qué se le tenían que complicar todo? El coronel de repente se levantó de su silla al notar que conocía y mucho a una pareja que se encontraba en un banco, en el paseo que estaba justo debajo del balcón. Roy maldijo nuevamente a Matt al verlo con Riza. Parecían que ambos estaban bastante a gusto juntos porque reían despreocupadamente. Roy sintió la inmensa necesidad de prenderle fuego a ese descerebrado que estaba separando a Riza de él. Todo era perfecto hasta que él llego.

Roy miró alarmado como Matt se acercaba peligrosamente a su teniente, lo hubiera hecho arder en ese mismo momento si no hubiera sido porque Riza ágilmente lo había ignorado levantándose del banco donde estaba sentada.

Roy se fijó en que Matt llevaba en las manos una bolsa de papel, le importaba poco su contenido, tenía que hacer arder algo y hacerles ver a Riza que estaba allí y estaba enfadado. Por lo que Roy en un intento de atención de Riza hizo que ardiera la bolsa de papel.

Roy vio como Matt daba un brinco de su asiento y soltaba la bolsa, acto seguido se lio a pisotones con ella intentando apagar las llamas.

Riza buscó con la mirada a su alrededor donde estaba su coronel. Sabía que había sido él. Era el único capaz de hacer que una bolsa se incendiara espontáneamente. Riza logró encontrar la mirada dolida de su coronel desde el balcón de la sala de descanso. Esa mirada dolida hizo que a la mujer le doliera el corazón. ¿Cómo no se había dado cuenta de que estaban debajo de la sala de descanso? Riza recordó las palabras que Rebecca le había dicho minutos antes en el comedor del cuartel. Le había dicho que estaba jugando con los dos. Riza se maldijo así misma al sentir que aquello era verdad. Sin ella quererlo había estado jugando a dos bandas.

Evitaba a Matt porque su corazón le pertenecía Roy y evitaba a este último porque quería que ella no fuera solo un objeto para él. Pero a fin de cuentas no hablaba claro con ninguno de los dos.

Una vez en la oficina ahora era Roy el que no miraba a Riza. Riza se sentía terriblemente mal por lo ocurrido. No quería hacerle daño a Roy, aunque tampoco quería hacerle daño a Matt.

Terminada la jornada de trabajo todos estaban recogiendo sus respectivos escritorios y archivando los informes.

-Riza te necesito –Havoc había aparecido de repente en su escritorio, asustando un poco a la mujer –es un asunto personal.

-Adelante –Riza miraba desconcertada a su compañero, de Havoc podía esperar cualquier cosa.

-A mi antes me gustaban las pechugonas y que tuvieran un cuerpazo –el teniente se puso a hacer gestos con las manos delineando la forma de su mujer ideal, pero calló al ver la cara de enfado de Riza –pero ahora mis preferencias parecen que han cambiado y me gusta alguien, mucho, pero ese alguien no creo que esté dispuesta a tener una relación conmigo.

-Idiota –Breda le dio un golpe en la cabeza al teniente, ya todos sabemos de quien hablas, no hace falta que te andes con secretismos.

-¿Tanto se me nota? –Havoc vio como todos sus compañeros asentían con la cabeza –y yo que creía que disimulaba bien. Ok me gusta Gracia. Ya sé que no es mi tipo ideal de mujer, pero en este tiempo que he estado con ella he estado muy a gusto e incluso feliz. Cuando he estado en su casa allí con ella y con Eliccia me sentía como en casa, me sentía querido.

El coronel miró a su subordinado, sabía perfectamente que decía la verdad su expresión de felicidad era muy sincera, conocía bien a Havoc y no estaba mintiendo. Repentinamente sus ojos se cruzaron con los de Riza, esta también le miró, los ojos triste de ella fue la clave para darse cuenta de lo que a Riza le estaba ocurriendo. Ella quería un hogar tal y como el que Havoc describía y ahora con Matt ella se sentía así cuando llegaba a su casa y se encontraba con Matt allí. Sería cosa de tiempo, una o dos semanas en que esos dos volvieran a estar juntos y ella se alejaría de él para siempre.

-Riza por favor ¡habla con ella! Vosotras dos sois buenas amigas. Habla con ella.

-Lo intentare Havoc, pero no prometo nada. Gracia sigue amando a su marido y, no ha dejado de hacerlo ni un solo día, pero lo intentare.

-Gracias –el teniente abrazo a su compañera en un gesto de amistad.

Riza sintió que Roy no le quitaba ojo. Había llegado el momento de hablar con Roy y dejar clara su relación de una vez por todas. Riza esperó a que todo el mundo se fuera para acercarse a su coronel, este se encontraba en el armario donde guardaban los archivos.

-Roy tenemos que hablar –la rubia sonó un poco temerosa, pero estaba decidida.

-Riza no quiero hablar con nadie. Vete a casa con Matt –Roy cerró el armario y acto seguido se marchó de allí dejando a Riza muy confundida por su actitud.

Ya se había dado cuenta de todo, Riza solo quería un hogar para ser feliz y sabía perfectamente que un asesino como él nunca podría ser feliz en su vida, él solo vivía para hacer un mundo mejor, pero no para él mismo, sino para todas aquellas personas que había dañado. Y una de ellas era Riza, tenía derecho a ser feliz y para ello Riza debía desaparecer de su vida de una vez por todas si quería encontrar la felicidad.

-¡Mierda! –Roy golpeo con rabia la pared, haciéndose que se daño en la mano. Pero ni el dolor de su mano se podía superar el dolor que le suponía que Riza estuviera con otro hombre

A la mañana siguiente todos vieron sorprendidos como la mano de su coronel estaba vendada. Cuando le preguntaron su respuesta fue un altercado con una pared. Ante esa respuesta prefirieron no querer saber más información de aquel altercado y prestar atención al trabajo, ya que estaban bastante atareados por un nuevo ataque del grupo anti militar.

Según lo que les habían contado los ciudadanos que los habían visto, eran un grupo de jóvenes no más de 20 años que gritaban fuertemente" abajo la dictadura militar" fueron tirando panfletos, para que la gente se uniera a ellos. Pero el panfleto no ponía como ponerse en contacto con ellos, por desgracia para los militares era una pena que no fueran tan tontos como para ello. Pero estaba claro que debía de haber algún lugar donde debían de reunirse y planear los altercados.

Terminada la jornada de trabajo, Riza por petición de Havoc fue la encargada de quedarse esa noche en casa de Gracia Hughes. Su misión era intentar que Gracia aceptara una cita de Havoc. Cosa que ella pensaba que sería casi imposible. Ella entendía muy bien lo que era querer mucho a una persona.

Cuando llegó allí para relevar a Brosh el cual se había hecho cargo de la protección de ambas por la tarde. Eliccia se enfado al ver que no era Havoc, ya que se había enterado de cuál era la comida favorita del teniente segundo y se había pasado toda la tarde, con ayuda de su madre, cocinando.

Tras la cena y con la niña dormida, ese era el momento idóneo donde ambas podían hablar con tranquilidad.

-Parece que Eliccia se esta encariñando mucho con Havoc –hablo la rubia, ante el comentario de Gracia de que la niña se había llevado la tarde cocinando para el teniente.

-Si, lo que ocurre es que ella echa en falta las atenciones de su padre… y me da miedo de que Eliccia quiera tomar a Havoc como tal. Él solo viene porque es su trabajo.

-Te puedo asegurar de que no es solo por eso.

-¿Qué quieres decir? –la mujer sintió un poco de miedo ante la insinuación de Riza.

-Está claro que es trabajo de Havoc venir aquí por las noches para protegeros, pero no era trabajo de Havoc quedarse en el hospital día y noche hasta que salimos de allí.

-¿Qué estas insinuando Riza?

-¿Gracia nunca has pensado en intentar rehacer tu vida?

-Si te soy sincera nunca se me ha pasado por la cabeza y creo que nunca se me pasara. Yo no he dejado de amar a mi marido y creo que nunca seré capaz de hacerlo y tú entiendes mejor que nadie lo que es querer tanto a una persona –Gracia no pudo evitar que se le escapara una lágrima.

-Sabes que entiendo lo que dices, pero Gracia, ya sabes lo que he pensado de la relación que llevo con Roy. Lo quiero muchísimo y no podre quitarme este sentimiento nunca, lo sé, porque ni cuando él se alejó de mí para alistarse a los militares, ni la lejanía hizo que mis sentimientos cambiaran ¡Pero ya está bien de seguir en la forma en la que estoy! He comenzado a pensar en esto desde que vi a María con su bebe, pero sobre todo desde que Matt volvió –Riza tomo de la mano a Gracia -Gracia tu también tienes derecho a seguir con tu vida. Si tienes miedo de lo que pueda pasar, tú solo tienes que dejar que las cosas surjan, para ello no tienes porque dejar de querer a tu marido, pero si ser feliz.

Gracia sonrió a Riza, la mujer sabía que Riza debía de haber reflexionado muchísimo para llegar a esa conclusión, la que debía seguir hacia adelante, aunque dejara atrás la persona que más amaría jamás en su vida.

-Riza entiendo muy bien todo lo que dices, pero creo que será mejor que Havoc se aleje de nosotras. Por favor haz que él no venga. Agradezco muchísimo todo lo que ha hecho por nosotras hasta ahora, pero yo no puedo, me sentiría como si traicionara a mi marido. Havoc tiene que desaparecer de nuestras vidas, aunque me duela, pero será lo mejor.

-Si es tu decisión se la hare llegar a Havoc, pero Gracia creo que estás perdiendo una gran oportunidad.

-Riza me gustaría hablar con Mustang –Gracia decidió cambiar de conversación, antes de que las palabras de Riza le hicieran cambiar de parecer. La verdad era que no le había parecido mala idea el dejar que surgieran las cosas, pero sabía que a la larga nadie podría igualar a su marido, por ello nunca podría rehacer su vida –estoy muy agradecida porque nos estéis protegiendo a ambas durante todo el día, pero es bastante pesado tener a alguien detrás de ti. Añoro mis momentos de soledad.

-Vale, mañana te prepararé una reunión con el coronel. Pero el asunto esta complicado, creo que vais a estar así un poco más.

La conversación se alargó entre ambas hasta altas horas de la madrugada. Ambas mujeres habían encontrado en la otra una buena confidente con quien debatir y confiar problemas y secretos.

A primera hora de la mañana su relevo llegó para que ella pudiera asistir a su trabajo. Riza tuvo que maquillarse un poco las ojeras, el haber estado toda la noche en vela le había pasado factura. Una vez lista con su paso firme y semblante serio entro en el cuartel dirección al despacho. Al llegar allí se sorprendió mucho el encontrarse a su coronel.

-¿Hoy a madrugado coronel?

-Si, tenía varios asuntos pendientes y no quería que se me acumulasen.

-¿Qué tal esta su mano? –pregunto la rubia, intentado no parecer demasiado interesada, aunque en verdad se había preocupado mucho cuando vio entrar a su coronel el día anterior con la mano vendada. Le costada de sobremanera comportarse solo como una subordinada y no como la amante cariñosa y atenta.

-Dolorida, pero sobreviviré. ¿Qué tal la noche en casa de Gracia Hughes?

-Sin ningún percance. Mi coronel Gracia Hughes me ha pedido hablar con usted, parece que está agobiada de que le estén vigilando todo el día –a Riza le dolía cada vez más cada palabra que decía. Solo trabajo y más trabajo ¿eso iba a ser siempre así a partir de ahora? No valía para nada los años que habían estado juntos, ni siquiera como para acabar siendo amigos. No le gustaba que la tratara tan fríamente como lo estaba haciendo, pero debería de conformarse.

–le he dicho que se pasara por aquí por la tarde. Además también me ha pedido como favor que quitemos a Havoc como su guardaespaldas. Cree que será mejor la distancia –"distancia" esa palabra hizo ver a Riza muchas cosas. A lo mejor distanciarse de su coronel por un tiempo le vendría bien, sobre todo cuando él volviera a ligarse a una chica cada semana. Aunque le había hecho una promesa, debía estar con él hasta que llegara a la cima y con lo despistado que era para las cosas más le valía tenerla al lado hasta que ese día llegara.

-Pobre Havoc, por una vez que se enamora de verdad y le dan calabazas. ¡Qué complicadas son las mujeres!

-No lo creo señor. Gracia aún tiene presente la imagen de su marido y para ella nadie en el mundo puede igualarse al amor de su vida –Riza miraba fijamente a los ojos de su coronel. Desde la fiesta en casa de Winry no había podido volver a mirar a su coronel fijamente.

Roy sintió la intensidad de la mirada de Riza, parecía como si quisiera decirle algo solo con la mirada. El hombre se levantó de su cómoda silla de escritorio y se dirigió hacía Riza. Esta tembló un poco, sabía que su debilidad ante ese hombre seguía viva y ya había tomado una decisión, no debía ser débil ante él.

-Llevas razón las mujeres son muy fieles cuando aman a un hombre ¿verdad? –el coronel se puso frente a su subordinada, devolviéndole la mirada.

-¡Por supuesto! ¡Una mujer nunca traicionaría a la persona que ama! –su voz se iba haciendo débil ante la mirada de su coronel, lo sentía, pero debía resistir.

-Pero hay veces en las que una mujer, aún amando a un hombre se van con otro ¿Por qué?

Riza estaba notando como esa conversación estaba pasando del tema de Gracia y Havoc, al de ellos dos.

-Porque hay veces en que la mujer es tan dañada por su ser amado, que debe elegir separase de él o morir en la agonía –ese era el momento que había estado esperando y sabía que esa era la única manera en la que ella iba a poder decirle a su coronel como se sentía respecto a la relación que mantenían ambos en secreto.

Roy quería decir algo, pero su cabeza había dejado de procesar ante las palabras de Riza. Sabía que así era como se estaba sintiendo Riza, sus ojos no mentían le estaba dando un ultimátum. Pero él no podía darle lo que ella quería. Él era un asesino, no un marido ejemplar.

La conversación fue interrumpida por la llegada de Breda y Fury, los cuales al entrar sintieron como habían interrumpido algo bastante importante.

Por la tarde y tal y como quedo Gracia se pasó por el despacho de Mustang, necesitaba saber cuánto tiempo iban a tener que estar vigiladas las 24 horas del día. La respuesta de Mustang a la mujer fue que deberían permanecer vigiladas hasta que atraparan a los culpables, sin más el daba por concluida esa charla.

Aunque Gracia enfadada exigió algo más, Mustang solo se limito a acompañarla hacia la puerta. Ya tenía el coronel suficientes problemas al enterarse que al día siguiente la pequeña Eliccia tenía un teatro en el colegio. Eso era igual a más trabajo. Una actuación como aquella podría ser el punto de mira por los anti militares para hacer otra de las suyas, por lo que deberían de tener mucha vigilancia y por mucho que ella pidiera que no quería que Havoc se inmiscuyera en ese caso, no iba a tener más remedio que aguantarlo un poco más, ya que no tenía hombres suficientes para mantener vigilado todo el colegio tanto dentro como fuera de él.

Estaba claro que necesitaba unas vacaciones. Mustang pensó en unas vacaciones en alguna isla desierta perdida de la mano de Dios, tumbado en la playa vuelta y vuelta como un besugo a la parrilla bien hecho y rodeado de chicas guapas que le atenderían en todo lo que el necesitara. El coronel salió de repente de su ensoñación al aparecer todas las chicas guapas como Riza. Roy suspiró cansado, al acordarse de que también estaba lo de su teniente. ¿Por qué tenía que ser todo tan complicado?

Al día siguiente todo estaba preparado y listo para el comienzo de la función cada uno de los militares estaban en sus puestos tanto dentro como fuera del edificio. Para esa ocasión habían optado por ir vestido de forma casual, el uniforme militar hubiera puesto nerviosos a los asistentes a la función.

Tras el telón todos los niños correteaban de un lado para otro terminando de vestirse. Allí Gracia terminaba de arreglar el vestido de su hija. La mujer ponía bien el lazo del vestido rosa de vuelo que le había hecho ella misma a su niña, tras eso le colocó bien la coronita de flores que llevaba en el pelo.

Gracia refunfuñaba por lo bajo, aún seguía enfadad con Mustang por haberla tratado tan mal el día anterior, pero no solo le había enfadado por eso, sino que encima a la persona que tenía como guardaespaldas era justamente la persona que le había pedido a Mustang que alejara de ese asunto.

-¿Estoy guapa Jean? –pregunto Eliccia una vez lista. Y para más crispación a su madre la niña había comenzado a llamar al teniente por su nombre de pila.

-Estas preciosa –sonrió feliz al ver a la niña disfrutar tanto de su disfraz de hada madrina. Pero el teniente aunque estuviera disfrutando de ese momento, se encontraba consternado por haberse enterado de que Gracia había pedido que le alejaran del caso.

-Bueno mi niña buena suerte –Gracia beso a su hija en la mejilla cariñosamente, la niña le respondió a su madre de igual forma.

Havoc miraba todo desde la distancia. Nunca pensó en querer tener no solo a una sino a dos personas en su vida. Y es que con ellas se había sentido tan bien. Quería protegerlas de todo aquello que pudiera dañarlas, quería verlas sonreír día tras día y él poder sonreír junto a ellas.

Eliccia miro hacía el teniente e hizo un saludo militar. Havoc no pudo evitar sonreír ante el gesto de la pequeña y le devolvió el saludo.

-Buena suerte Eliccia-chan.

La niña se fue feliz junto con sus compañeros, ya era la hora de comenzar la función.

-Es muy bonito el vestido de Eliccia ¿lo has hecho tu? –Havoc intento sacar un poco de conversación para calmar la tensión que había entre ambos mientras se dirigían hacía la sala para ver la función.

-Si –Gracia temblaba de pies a cabeza. No entendía porque tenía que sentirse como si tuviera 16 años y estuviera en una cita obligada por un maldito coronel creído.

-¿Cuando aprendiste a coser? –Havoc se regaño a él mismo porque no podía sacar algún tema más entretenido.

-Me enseñó mi madre… yo era muy pequeña cuando me enseñó a hacer las primeras puntadas.

Havoc vio como Gracia ponía una expresión melancolica al recordar tiempos pasados, parecía que tampoco había sido algo tan tonto para hablar.

-Se ve que aprecias mucho a tu madre.

-Si, ella me ha ayudado muchísimo y aún con la edad que tiene lo sigue haciendo. ¿Y tus padres Havoc? ¿Vives con ellos? –no sabía muy bien porque de repente le había entrado curiosidad por saber algo más de él.

-No, mi padre murió en un accidente cuando yo era muy pequeño y mi madre vive en ciudad del este.

-Lo siento no quería hacerte recordar algo doloroso.

-Tranquila fue hace mucho, no me acuerdo mucho de él. Lo que más recuerdo de él es su entrega al trabajo. Mi madre sufrió mucho cuando él murió. Un par de años después de morir intentó comenzar a buscar a otra persona para que estuviera con nosotros, decía que yo necesitaba la figura de un padre. Recuerdo a muchos de los hombres que pasaron por mi casa, a algunos le cogí mucho cariño los quería mucho. Pero mi madre nunca se decidía, siempre decía que nadie podría ser como mi padre, ningún otro hombre se podría igualar a él.

Yo también me daba cuenta de que los otros hombres no eran mi padre, nadie podía igualar a mi padre porque cada persona es distinta, no puedes buscar en otra persona lo que has perdido, porque nunca lo encontrarás.

Un día cuando mi madre dejo a Richard el hombre que más me ha querido después de mi padre, yo estaba hecho polvo porque no lo vería más y no podría jugar con él. Ese día fui cuando me di cuenta de ello y le dije a mi madre que dejara de buscar a mi padre, porque él estaba muerto, nadie podría parecerse a él, porque todos somos diferentes, si quería buscar a otra persona para ella y para mi, debía de mirar solo a esa persona, no a la sombra de mi padre. Después de ese día mi madre dejo de salir con hombres.

Gracia se había quedado muy sorprendida por el relato de Havoc. Y más sorprendida al ver que el problema que ella tenía respecto con el teniente era ese mismo, ella intentaba buscar en él algo de lo que era su marido, pero él no era su marido, su marido había muerto y ella debía decidirse si dar un paso adelante con Havoc o apartarlo definitivamente. No quería que su hija sufriera.

-¿Tú madre sigue sola?

-No, ha encontrado a un hombre con el que esta de maravilla, llevan ya tres años juntos. Me alegro mucho de que ella haya encontrado el amor… Gracia yo se que tu…

-Havoc por favor no. Vamos a dejar esto aquí. Si esto no saliera bien, mi hija perdería mucho más que yo. Y ella no se merece eso.

Gracia dio así por concluida la charla, aunque Havoc no pensaba rendirse tan fácilmente. Ambos se sentaron en sus asientos, a la espera de que comenzara la función.

No hubo ningún incidente en la función, como habían pensado que en primer momento los militares. Tras la función los padres charlaban en la sala mientras los niños se hacían fotos y jugueteaban felices con sus disfraces

-Gracia hoy estás guapísima –Winry que había ido a ver la función junto con Mai-chan, alabo a la mujer, que se había arreglado mucho para la función de su hija, llevaba un vestido elegante color miel y unos zapatos de tacón a juego -¡ponte al lado del decorado de las flores y te hago una foto!

Gracia no pudo negarle nada a la efusiva rubia y se colocó junto a uno de los decorados, este simulaba un jardín con flores. La mujer sonrió y se quedó quieta para que Winry pudiera sacarle la foto. Gracia sintió como el flash de la cámara le cegaban un poco los ojos, fue entonces cuando escuchó un gran estruendo. Después de eso solo pudo sentir como caía al suelo llevándose un gran golpe, después de eso todo fue oscuro para ella.

Continuará.

^0^

Después de un capi tranquilo, tocaba un final así, para k tengáis ganas de saber que ocurre en le siguiente capi, k por cierto es un capi importante donde descubriremos bastantes cositas ^^

Muchas gracias a las personitas que se molestan en dejarme un review ¡os adoro! ^0^

Lulufma: muajaja ya se irá sabiendo más cositas del padre de Riza, ya que es un punto importante en la historia, pero no adelantemos.

Andyhaikufma: siempre he visto muy complicada la relación de esos dos y por ello me gusta tanto liarla más XD gomen no he aclarado mucho la relación de ambos tampoco en este capi, pero es que ya estaba muy largo y sé que esto no tiene nada que ver pero, espero la actualización de tu fic! *0*

Darkrukia4: Roy se va a ir dando cuenta de lo importante que es Riza para él, pero debemos dejarle que reflexione.

Y también agradecer a tods los que leéis mi historia. Muchas gracias! ^0^

Y sin más me despido hasta el siguiente capítulo