Happiness

Capítulo 15

Después del cementerio fueron directos al hospital militar donde el doctor Knox realizaría la autopsia y prueba de ADN para saber quién era la persona que se encontraba en el ataúd y como murió.

Riza iba y venía paseándose la sala de espera en un vano intento de calmar sus nervios. Sentía que necesitaba que le dijeran que en ese ataúd el cuerpo que estaba era el de su padre. Tenía que ser el de su padre. Su padre no montaría toda una escenita para fingir su propia muerte, no tenía motivos para huir o abandonarla.

-Teniente debería sentarse, así solo hará que su espera sea mayor -Roy le señalo el asiento libre al lado de él. Riza se sentó, pero sabía que sentía unas ganas terribles de levantarse y pasearse la salita una vez más. No sabía que decirle. Algo como "tranquila teniente seguramente será su padre y todo lo que hemos hecho no ha servido para nada" no podía darle falsas esperanzas y mucho menos cuando tenía muchas pruebas (no concluyente pero pruebas al fin y al cabo) de que su sensei estaba vivo.

El doctor Knox entro en la sala, haciendo que Riza saltara de su silla como un resorte y se pusiera frente al doctor, el cual leía unos informes que llevaba en la mano.

El doctor levanto la vista y miro a Riza, en esos momentos odiaba a Roy Mustang por haberle pedido como favor que le ayudara con ese tema ¿Cómo debía darle la noticia a la teniente?

-He hecho las pruebas de ADN –El doctor volvió a mirar sus informes, como pidiendo al cielo que se cambiaran los resultados por arte de magia o por intervención divina –los resultados no son como me hubieran gustado que fueran. Teniente Hawkeye. Si, tal y como sospechabais el cuerpo que se encontraba dentro de la tumba de Hawkeye no es él. Las pruebas de ADN han dado negativas. En cambio hemos podido averiguar quién es ¿Recordáis al asesino de la máscara?

-Sí creo que oí algo –Respondió Roy.

-Si. Era el asesino que mataba a chicas jóvenes y después les ponía una máscara. Mi padre casi no me dejaba salir de casa sola, por temor a que me atacaran –hablo Riza amargamente al recordar a su padre.

-Ese mismo. Pues esa es la persona que se encontraba dentro del ataúd. Por lo que hemos encontrado al asesino que desapareció misteriosamente y debemos añadir a la lista de criminales de los militares al señor Hawkeye… lo siento –se aventuro a decir, olvidando por un momento que la hija de ese criminal estaba frente a él.

-No pasa nada… es normal debemos hacer eso, es nuestro trabajo –Riza sentía como sus ojos ardían –lo siento creo que necesito ir al baño –la rubia salió de la sala de espera.

-Lo siento… no quería –repitió Knox a Roy.

-No pasa nada. Knox un gran trabajo, muchas gracias por hacerme este favor. Si me disculpáis un momento –Roy salió de la sala en busca de Riza. Sabía que ella había tenido la esperanza de que todo eso fuera solo unas simples suposiciones.

Roy se paro frente a la puerta del baño de señoras. Sabía que no debía hacer eso y por su integridad física esperaba que no hubiera nadie más aparte de su teniente. Al abrir la puerta vio a su teniente frente al espejo, su cara se encontraba totalmente mojada. Sus ojos rojos y su expresión de tristeza le decían que había estado llorando.

Roy cerró la puerta del baño y entro en el. El moreno opto por tomar a su teniente y abrazarla. En ese momento no había palabras para consolarla, lo único que podía hacer era abrazarla para reconfortarla.

Riza enterró su cara en el pecho de Roy. Este la rodeo fuertemente con sus brazos, era lo que necesitaba ahora más que nunca un abrazo de él. Todo su cuerpo temblaba ligeramente.

-Riza no tienes porque portarte como la teniente fuerte ahora. Sé tú misma si necesitas desahogarte hazlo. Yo estoy aquí contigo.

Riza paso sus brazos alrededor del cuello de Roy y apoyo su cabeza sobre el hombro de él.

-Siempre pensé que era una gran coincidencia que mi padre muriera justamente cuando tú volviste a mi casa convertido en militar. Siempre lo pensé, pero nunca me imagine algo como eso. Me abandono para ser el líder de una banda rebelde.

-No te abandono, tú misma lo has dicho. Espero a que yo volviera. Sabía que yo no te hubiera dejado sola. De hecho me pidió que te protegiera antes de mo… -Roy calló al sentir como sus palabras, las cuales intentaban reconfortarla, con lo que le acababa de decir había surgido el efecto contrario. Roy estrecho entre sus brazos a Riza en un intento de enmendar su error.

Riza no pudo evitar seguir reprimiendo lo que sentía y comenzó a llorar, necesitaba desahogarse, necesitaba asimilar la noticia y le necesitaba a él a su lado una vez más. Él era el único que podía apoyarla en ese momento.

Cuando Riza se calmó, ambos volvieron junto con sus compañeros, a los cuales invito a pasar la noche en su casa. La rubia aunque ya no vivía allí tenía contratado un servicio de limpieza y su casa estaba impecable, incluso mucho mejor cuidada de cuando vivía allí.

Riza colocó a cada uno en una habitación. Una para Brosh, otra para Armstrong, para el doctor Knox y otra para Roy y finalmente la de ella. Ella utilizaría su antigua habitación, al igual que a Roy, que lo había instalado en la habitación que él solía usar cuando se quedaba allí. Una vez todos instalados bajaron a la cocina para tomar algo para cenar. Riza lo tenía ya todo preparado para que todos estuvieran a gusto la noche que estuvieran allí.

Riza deambulaba en su habitación observando todo, tal y como lo dejó ella antes de marcharse a la academia militar, los osos de peluche sobre su cama, su escritorio lleno de fotos de cuando era pequeña, hasta dentro de su armario tenía ropa de su niñez. Una niñez que ahora la veía borrosa, todo lo que paso con su padre para ella ahora todo era una mentira. Nada de eso podía ser cierto, cada caricia, cada cariño que le dio su padre todo era una mentira. Riza miraba una de las fotos que tenía de su padre, esta se mojo con sus lágrimas. Su habitación, su casa, todo le hacía recordar cosas que ahora eran dolorosas para ella.

Un rayo la deslumbro parecía que la tormenta no pararía en toda la noche, Riza miró como caía la lluvia del cielo con fuerza. Años atrás estaría aterrada de la tormenta, pero eso era cuando era pequeña. Ella siempre solía llorar en las noches de tormenta sola, ya que su padre le tenía dicho que la tormenta solo era ruido y nada más, debía ser fuerte y no crecer con miedos sin fundamentos, pero todo eso cambió con la llegada de Roy.

Ella cuando era pequeña, siempre solía deambular por la casa en las noches de tormenta, ya que no era capaz de dormir y se encontró con la puerta abierta de Roy, este miraba por la ventana la lluvia, ella se acercó a verle. Se veía tan lindo Roy que no se dio cuenta de que había entrado al cuarto de Roy, haciendo que este se diera cuenta de su presencia. Él al verla allí le pregunto lo que le ocurría, ella intentó huir, pero él se dio enseguida cuanta de lo que temía era la tormenta, no sabía cómo pero Roy siempre se daba cuenta de todo lo que le ocurría sin necesidad de decírselo.

Otro rayo cayó del cielo, Riza sabía que no iba a ser capaz de dormir, así que prefirió ir a deambular por la casa. Una vez más y como hacía hace muchos años Riza salió de la habitación y cruzó el pasillo oscuro, no le hacía falta encender la luz, aunque habían pasado los años recordaba su casa a la perfección, no le hacía falta ningún tipo de iluminación. Al final del pasillo se encontraba la habitación de Roy. La puerta de la habitación se encontraba abierta. Roy estaba mirando por la ventana la tormenta. Parecía que esa noche todos sus recuerdos se iban a volver realidad.

-¿No puedes dormir? –Preguntó Riza. La rubia se había acercado al umbral de la puerta – ¿demasiados recuerdos quizás?

-Si, esta habitación me trae muy buenos recuerdos y la tormenta también, por eso deje la puerta abierta. Esperaba que alguien viniera por aquí porque no pudiera dormir con la tormenta –Roy sonrió dirigiendo su mirada a Riza.

-La tormenta me despierta, aunque lo que me tiene en vela no es eso precisamente –Riza entró en la habitación y se sentó sobre la cama –todavía no me puedo creer que mi padre montara todo ese teatro, solo para ser el líder de un grupo rebelde, dejándome atrás, sola.

-Prefiero no pensar en ello –Roy se alejó de la ventana y se dirigió hacia la cama sentándose al lado de Riza –prefiero esperar a encontrarlo y entonces lo bombardearé con todas las preguntas que llegan a mi cabeza.

-Si te soy sincera, no sé si quiero encontrar a mi padre -Riza se tumbó en la cama y abrazo a uno de los cojines que había en la cama.

-Yo si quiero encontrarlo. De hecho lo necesito. Ahora que se que él estaba vivo y que te dejo de esa forma, necesito encontrarlo para que me dé una explicación. Y debe de ser una explicación, bastante buena –Roy se tumbo al lado de Riza, esta tuvo que hacerle un hueco ya que la cama era individual –antes cabíamos muy bien aquí los dos, aunque hubiera espacio tu siempre te dormías sobre mi pecho.

Riza rió al recordar aquellos momentos en los que ellos dos dormían juntos en esa cama. Ella siempre buscaba el calor de Roy y acaba dormida sobre su pecho. Al principio su padre lo permitió, pero con el tiempo y al darse cuenta de los sentimientos que estaba floreciendo en su hija les prohibió dormir juntos, aunque Riza esperaba a que su padre se quedara dormido para poder escapar a la habitación de Roy.

-Era divertido escabullirme de mi padre por las mañanas para que no me encontrara en tu habitación –Riza soltó el cojín para abrazar a Roy. En esa casa parecía como si hubieran vuelto al pasado, cuando ellos estaban allí y todo era mucho más natural entre ellos, no había un día que no se dieran un abrazo.

-Daba igual porque se enteraba igualmente. Y después yo me llevaba la bronca de tu padre –Roy aceptó gustoso el abrazo de Riza, él hizo lo mismo haciendo que se acercará más a él –era normal que tu padre no me quisiera cerca de ti, no era un buen partido jejeje –rió irónico al recordar aquellos días en los que no había ni una chica del pueblo que se pudiera resistir a sus encantos.

-Ni lo eres ahora –Riza golpeó a Roy, sabía perfectamente que se estaba acordando de todas las novias que tuvo cuando estuvo allí.

Roy reía gustoso de saber los celos de Riza. Ella siempre había hecho que muchas de las chicas a las cuales intentaba conquistar salieran corriendo de él. Incluso ahora lo seguía haciendo, alejando a toda mujer que se le insinuara. Aunque nunca había sabido que les decía para que casi huyeran de él. Roy agarró las manos de Riza para que esta parara de golpearle.

-Nunca te lo he dicho pero tu padre me amenazó –Roy soltó las manos de Riza al ver que esta ya no hacía fuerza, ya que se había quedado muy sorprendida por lo que le había dicho Roy –me dijo que no me quería cerca de ti. Yo siempre le decía que te quería como a una hermana, por ello te protegía, pero él no me creyó nunca. Y me dijo que si me aceraba más de la cuenta acabaría calcinado.

-¿Enserio te amenazó? –Roy asintió en repuesta -¿Solo me querías como a una hermana? –Riza preguntó en verdad necesitaba la respuesta, porque Roy nunca le había dicho que la amaba. Sabía que la quería porque siempre la protegía, pero nunca se había sentido amada de verdad por él.

-Siempre has sido para mí alguien muy especial, creo que eso está claro –Roy acarició dulcemente la mejilla de Riza.

-Mi padre siempre supo lo que sentía por ti por ello te quiso alejar de mi. Un mujeriego como tu quien lo querría para su única hija. Aunque después mi padre montara una escenita para fingir su muerte y me dejara sola, creo que eso es peor que estar con un mujeriego como tú.

-No te dejó sola, él me pidió que cuidará de ti antes de "morir". Sabía que aunque yo fuera un mujeriego como tú dices, tú eras la primera para mí, te protegería de todo. Aunque de lo que no te pude proteger fue de ir a la guerra. Cuando me dijiste que querías comenzar en la academia militar, lo vi bien, hasta que te encontré allí. Si hubiera podido en ese entonces te hubiera mandado de vuelta. Tú no tenías que pasar por ese infierno –Roy susurraba sus palabras. Riza sabía que cada una de aquellas palabras eran ciertas.

-Ishval marcó mi vida. Yo pensaba que por todo lo que hice allí no tenía derecho a ser feliz. Pero cuando fuimos a ver a María al hospital, ella me hizo ver las cosas de otra manera. No matamos a esas personas porque quisiéramos, fuimos obligados y éramos jóvenes. Si ocurriera ahora no dudaría en cambiarme de bando. Por ello hemos luchado para construir la nueva Ishval. No olvidaré lo que ocurrió allí nuca. Pero no por ello debemos mortificarnos hasta morir solos. Yo quiero vivir y no quiero estar sola.

-Tienes razón Riza –Roy miró a la rubia dulcemente –tienes derecho a ser feliz. ¿Riza tu quieres tener un bebe verdad? Tener una familia de verdad y ser feliz–Roy sonrió al ver la expresión de sorpresa en su rostro acompañado de un leve rubor en sus mejillas –Se te ilumina la cara cada vez que ves a Megumi. Estas tan linda cuando la coges y la acunas.

-Roy yo… -Riza fue callada por un dedo que Roy que se poso sobre sus labios.

-Riza sabes que te quiero muchísimo, pero yo no puedo darte lo que estas buscando de mi. Un asesino como yo no tiene derecho a ser feliz. Yo fui el héroe de Ishval, masacré a todas esas personas yo solo. Estas manos están manchadas de sangre Riza.

-Pero ahora no estamos en el pasado, es el presente Roy y te vas a convertir en el Führer y vas a hacer una nueva Amestris, donde la gente pueda vivir en paz.

-Pero aunque haga eso mi conciencia nunca podrá estar tranquila –Roy fijó su mirada en el techo. No quería que Riza siguiera mirándolo así. Sabía que ese sería el último día en que Riza sería suya, para dejar que ella siga su vida y forje una familia lejos de él.

-Roy sabes que te amo, lo he hecho durante toda mi vida y lo seguiré haciendo –las palabras de Riza eran desesperadas, aunque ella misma se había sentido utilizada en parte por Roy y ahora que en verdad él pensaba alejarse de ella, la idea se le hacía imposible –nadie podrá cambiar eso –Riza abrazó a Roy, hundiendo su cabeza en el cuello de él –Después de visitar a María en el hospital cuando tuvo a su hija, tuve un sueño. Soñé con una casa preciosa con un bonito jardín. Y allí estabas tú con un bebe en brazos. Sé que es un sueño demasiado de cuento y me siento estúpida al contártelo, pero ahora mismo lo que más deseo es que ese sueño se haga realidad -Riza tomo el rotro de Roy obligándolo a que la mirara –Nadie me hará feliz. Solo tú puedes hacerlo.

Roy se acercó a Riza hasta besarla dulcemente. Habían tenido durante tantos años sus sentimientos reprimidos que esa noche parecía que necesitaban chillarlo a los aires a todo el mundo que ambos se amaban. Pero Roy no podía hacer realidad el sueño de Riza. Él era un asesino, no un padre y marido ejemplar. Además de que tenía demasiados enemigos y estos no dudarían en dañar a ella.

-Riza esto es muy difícil para mí, pero no puedo darte lo que deseas. No quiero que te hagan daño. Si como mi teniente ya te han tomado como rehén, si fueras mi esposa, sería mucho peor –Roy abrazó a Riza –Eres mi mayor apoyo, eres mi amiga, mi confidente, la persona a la que amo y por la que he llegado a donde estoy y por ello lo, único que más deseo es no perderte. Pero debo dejar que sigas adelante tu sola.

-Roy yo no… -una vez más Riza fue callada, esta vez por un beso de Roy.

-Se que quieres mucho a Matt y él te quiere muchísimo, se ha llevado años buscándote.

-Pero no es lo mismo. Matt no eres tú –Riza sentía desesperada. Roy se alejaba de ella, sin poder remediarlo.

-Nadie puede ser tan bueno como yo, eso te lo aseguro Riza –Roy rió aunque por dentro se sentía muy triste. Él nunca pensó que llegaría el día en que Riza quisiera tener una familia. Él pensaba que estaría con él hasta el final, pero ese día había llegado y no podía ser egoísta –Tampoco habrá nadie como tu –Roy beso a Riza pasionalmente, ella se dejaba hacer por él como siempre, pero esta vez era distinto, era un beso desesperado de dos amantes que se iban a separar –solo por esta noche. La última, déjame amarte una vez más –Roy susurró a los labios de Riza, esta respondió besándole, aceptando así su oferta.

Ambos se despojaron de sus ropas, las cuales le estorbaban para poder acariciar el cuerpo del otro. Sus manos volaban por el cuerpo del otro delineando cada curva de sus cuerpos, como queriendo recordar para el resto de sus vidas cada detalle.

Roy bajo sus manos hasta hacerse camino de la intimidad de la rubia. Ella gimió al sentir los dedos de Roy moviéndose dentro de ella. Roy recostó en la cama a Riza. Él beso nuevamente sus labios para seguir bajando y así poder besar cada rincón de su cuerpo. Riza extasiada de placer no paraba de gemir, revolviéndose en los brazos de Roy.

Ambos gimieron una vez más cuando Roy penetró el cuerpo de Riza, enseguida comenzó a moverse frenéticamente, esa noche la pasión les había envuelto y querían recordar esa noche para el resto de sus vidas, ya que sería la última noche en la que estuvieran juntos.

A la mañana siguiente Roy preparaba el desayuno en la cocina. Riza bajo para ayudarlo, pero un terrible dolor de cabeza la tenía bastante mareada, así que se había sentado en la mesa de la cocina y había recostado su cabeza sobre la mesa.

-Riza ¿Cómo te encuentras? –Roy se colocó detrás de Riza y se agachó para abrazarla.

-Parece que la tormenta se ha metido en mi cabeza.

La puerta de la cocina se abrió, por ella entró Brosh, el cual pegó un brinco al ver la imagen del coronel abrazando a la teniente.

-Lo siento… solo venía a ayudar –se disculpó el hombre –bueno ya me voy.

-No hace falta Brosh, me vendrá bien una ayuda –Roy se alejó de Riza.

-¿Le ocurre algo teniente?

-Me duele la cabeza.

-Toma –Roy le dejó sobre la mesa una pastilla para el dolor –tómatela, te sentará bien.

Riza miró la pastilla iba a cogerla, cuando le vino a la nariz un olor a pan tostado, la verdad es que siempre le había gustado ese olor por las mañanas, pero esa mañana se le estaba haciendo repulsivo. Tanto que se le estaba revolviendo el estómago, hasta tal punto que tuvo que salir de la cocina corriendo al baño más próximo.

Después de devolver se sintió mejor, aunque ni loca volvía a entrar a la cocina con semejante olor repulsivo.

Tras el desayuno, todos tomaron rumbo a Central, ya que debían volver a sus respectivos trabajos. El trayecto no fue muy largo, pero la carretera no estaba en muy buenas condiciones, lo que hizo que Riza llegara totalmente mareada.

Riza cuando piso tierra firme al salir del coche se sintió en el cielo de no sentir como todo temblaba. Aunque su cabeza parecía no querer dejar de dar vueltas. Riza perdió el equilibrio y hubiera ido contra el suelo de no ser por la rapidez del doctor Knox.

-¿Te sientes bien? –preguntó el doctor a la mujer.

-Si ya estoy bien, solo me he mareado un poco por el viaje es todo.

-Esta mañana también te encontrabas mal. Has vomitado.

-Si, pero fue porque se me revolvió el estomago con el olor del pan tostado.

-¿Esto te pasa muy a menudo? –el doctor Knox soltó a la teniente con cuidado de que esta no volviera a perder el equilibrio.

-No, aunque en esta semana un par de veces. Tenemos mucho trabajo y estoy cansada es todo –Riza le intento quitar importancia, ya que el doctor Knox le estaba poniendo nerviosa con tantas preguntas. A parte de que no estaban solos, ya que todos habían llegado juntos a las puertas del cuartel y estaban escuchando. Sobre todo Roy que no le quitaba la vista de encima.

-¿Tu menstruación es regular?

-Disculpe si no le contesto a esa pregunta, ya que me incomoda mucho ahora mismo –Riza miró a su alrededor como todos le miraban.

-Si, será mejor que te pases por mi consulta en cuanto puedas. Quiero hacerte unos análisis –el doctor dio por zanjada su tiempo de preguntas y dejo a la teniente.

-¿Teniente usted? –Brosh le pregunto con sorpresa a su compañera, ya que por las preguntas que le había hecho el doctor Knox, el hombre había atado cabos y porque recordaba esos síntomas.

-Solo estoy muy cansada por tanto trabajo, nada más –Riza miró instintivamente a Roy, el cual la miraba preocupado. Fury también a su lado la miraba con cara sorprendida.

-Teniente, si necesita unos días libres para descansar.

-Muchas gracias señor, pero quiero terminar con mi trabajo.

-Teniente si lo desea mañana puede acompañarle María a la consulta del doctor, ella estaría encantada–ambos entraron en el cuartel dejando a los demás atrás.

Roy entró junto con Fury al cuartel, ambos se dirigieron a la oficina, donde se encontraban los demás subordinados de Mustang.

Fury aprovechó que la teniente Hawkeye no había llegado aún para hablar con su coronel de lo que acaba de escuchar.

-¿Mi coronel ha escuchado lo mismo que yo ahora mismo verdad?

-¿Qué he escuchado? –Roy se posicionó detrás de su escritorio, sentándose en su cómodo sillón.

-¿Lo de la teniente Hawkeye? –Pregunto Fury alzando un poco la voz haciendo que sus demás compañeros atendieran a la conversación de ambos – ¿no ha entendido nada de lo que ha pasado?

-Fury no entiendo porque te alteras y creo que será mejor que me expliques antes de que me enfade –Mustang alzó la voz también, no iba a permitir que nadie le hablara mal.

-¿Vómitos? ¿Mareos? ¿Se le revuelve el estómago por oler a pan tostado? ¿Se molesta si le preguntan de la menstruación? ¿En serio no sabe porque le estaba haciendo esas preguntas el doctor Knox a la teniente?

-¡No lo sé! ¿Quieres decir de una vez que es lo que estás insinuando Fury?

-¡Es posible que la teniente Hawkeye este embarazada!

- ¡Pero qué idioteces estás diciendo! Ella no está embarazada –Roy del susto se había levantado de su asiento de golpe.

-Tiene todos los síntomas mi coronel.

-Es imposible, me lo hubiera dicho. No puede ser eso.

-¿Y si el rubito modelo y ella? –Breda se calló de golpe ante la mirada asesina que le había mandado su coronel, por lo que estaba insinuando.

-De eso si que estoy muy seguro de que no puede ser.

-¿Coronel, pero usted tomaba medidas verdad? ¿Qué tipo de anticonceptivo utilizaba? –Havoc esperó una respuesta que no llegaba y por la cara de susto de su coronel, ya tenía bastante clara su respuesta -Pero por lo menos sabrá que anticonceptivos utilizaba ella –Havoc se llevo una mano a la cara, en gesto de resignación, al ver como la cara de su coronel se tornaba aún más blanca de lo que ya estaba.

-Mañana va a ir al doctor Knox. Havoc voy a ponerte un trabajito extra para mañana.

Cuando Riza volvió de llevar los papeles a los archivos del cuartel, se sorprendió de ver como todos se encontraban trabajando y extrañamente callados. La teniente se dirigió hacía su escritorio, donde se sentó y comenzó con su trabajo pendiente. A la rubia no se le paso desapercibido las miradas que le mandaban de vez en cuando sus compañeros incluida las de su coronel.

Todos actuaron muy extraño durante todo el día, pero cuando le preguntaba si ocurría algo todos negaban con la cabeza. Todo eso era bastante sospechoso.

Al terminar la jornada de trabajo la rubia salió del cuartel. Debía darse prisa para poder llegar al súper para comprar algo para la cena. Riza cruzó la calle y se llevó la gran sorpresa de que Matt lo estaba esperando, con la compra ya hecha.

-¡Riza! –Matt abrazó a la rubia con cariño –te he echado de menos y Black Hayate también.

El perro ladró, esperando a que su dueña lo saludara también. Era tan agradable que alguien te esperara al sali del trabajo, que te cuidara y te diera cariño. Pero todo eso por mucho que le gustara, no era del todo feliz con ello. Su felicidad sería completa si el hombre que le esperaba no fuera Matt sino Roy. El hombre al que había amado durante toda su vida. Pero él la había rechazado después de haberle mostrado sus sentimientos. Ella siempre había tenido la esperanza de que él acabara amándola, pero parecía que eso no iba a ser así.

-¿Te ocurre algo Riza? –preguntó Matt al ver como Riza bajaba la cabeza.

-No es nada Matt –Riza negó con la cabeza, para quitarle importancia –que bueno que hiciste la compra.

-Si y esta noche voy a hacer crepes –Matt agarró la mano de Riza y ambos comenzaron a andar rumbo a casa.

Continuará.

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Gomen no actualice la semana pasada, pero es que me fue imposible

Y nuemo no se si os gustara o no eso deque el padre de Riza este vivito y coleando. La verdad es que siempre me pareció bastante sospechoso que muriera justamente cuando Roy lleg, de ahí surgio la idea y sera un personaje importante en la historia

Y como no agradecer su review a Andyhaikufma: Que bueno que te intrigue la historia de Berthold, espero que te siga gustando, ahora que ya se sabe que esta vivo.

Y en cuanto la relación Roy y Riza puesta la he dejado bastante mal, gomen ne pero es que no veo a Roy como un padre o marido... yo lo veo más bien como Grumman XD pero bueno todavía quedan muchas cosas por pasar XD y ota vez MUCHAS GRACIAS POR TU REVIEW ^0^

Y agradecer también a todas las personas que leen mi fic GRACIAS ^^

Y sin más os dejo, no se si para la semana que viene podre actualizar, por lo que FELICES FIESTAS A TODS! ^0^