Happiness

Capítulo 17

Riza se desperezó en la cama. Se había pasado la mayor parte de la noche despierta, junto con Gracia. Esta seguía durmiendo plácidamente al lado de Riza. La rubia se levantó sin hacer ruido para no despertar a su amiga. Necesitaba ir a tomar algo a la cocina. Y como la noche anterior ya Gracia le había dicho que en cuanto necesitara algo fuera a la cocina y lo cogiera, decidió ir ella a prepararse un té.

La rubia fue dirección a la cocina, pero para ir tenía que pasar por el salón, allí se encontró a su compañero, el cual se había quedado dormido en el sofá y sobre el pecho de Havoc Eliccia tumbada. La rubia rió al ver la entrañable imagen.

Havoc abrió los ojos al sentir a alguien en el salón, instintivamente abrazó a la niña que dormía en su pecho.

-Tranquilo soy yo –Riza se acercó hasta su compañero –te veo muy bien acompañado.

-Si, cada noche que estoy aquí, ella viene y se me echa encima –el hombre apartó con cuidado a la niña, para que esta no despertara.

Ambos fueron a la cocina a tomar un té para despertarse. Prefirieron tomárselo allí, para no despertar a Eliccia que se encontraba en el salón.

-¿Cómo es posible que el chico que solo se interesaba por las mujeres con grandes pechos, se haya quedado atrapado en los brazos de una niña pequeña y su madre? –Riza se sentó junto con Havoc en una pequeña mesa de cocina que daba lo justo para ambos

-Si te soy sincero ni yo mismo lo sé. Si me gustan las mujeres de grandes pechos. Pero con ellas es diferente. Yo siempre buscaba el amor verdadero, buscaba llegar a sentir esas mariposas en el estómago que tanto cuenta la gente y que yo nunca fui capaz de sentir. Cosa que ni siquiera la mujer con los pechos más grandes de Amestris ha sido capaz de hacerme sentir. Nunca me he sentido tan lleno con algo tan pequeño como una sonrisa de Eliccia o Gracia –el hombre sonrió al recordar a ambas.

-Eso quiere decir que ya has sentido esas mariposas en el estómago.

-Si, las he sentido –Havoc rió avergonzado –y la primera vez fue cuando Eliccia me dijo que yo era su héroe y cuando Gracia me agradeció que salvara a su hija lo único que tenía en el mundo y cuando ambas me enseñaron lo que era un hogar de verdad. Algo que se crea con amor y no con grandes pechos.

Riza sonrió a su compañero, se le veía tan ilusionado… se le veía tan enamorado. La rubia suspiró sintiendo algo de celos. Cuánto desearía que Roy fuera como Havoc.

-¿Ya has decidido que vas a hacer? –pregunto Havoc, dejando su taza de té sobre la mesa.

-Si... me he decidido. Y no me gusta mucho esta decisión, pero va a ser lo mejor. Voy a marcharme de central, me iré con Matt. Si me quedó aquí Roy se dará cuenta de que el bebe es de él. Y no quiero que lo sepa.

-Tiene derecho a saberlo Riza. Creo que si lo supiera él lo aceptaría. Te quiere mucho.

-Lo sé, pero él ya me lo dejó muy claro, no quiere una familia. No quiere tener un hijo… Bueno aunque no piense decírselo, ayer hice algo a la desesperada.

-¿Qué hiciste?

-Le metí a Roy mi ecografía en el bolsillo de la chaqueta. No sé porque lo hice y ahora me arrepiento. Si se da cuenta de que es mi letra se enterara de todo.

-Riza tú quieres que él sepa que estas embarazada, por eso lo hiciste.

-No ya está decidido Jean. Me voy de central con Matt. Esta mañana iré a decírselo al doctor Knox, para que no de parte a los militares. Y tendré que hacer mi carta de renuncia. No puedo seguir trabajando como militar embarazada, es muy peligroso. Será lo mejor.

-Riza si es lo que has decido, pues adelante con ello, pero sigo pensando que deberías de decírselo.

-No ya está todo decidido –Riza sonrió con tristeza. Sabía que nunca podría quitarse la pena de que Roy supiera que iba a ser padre y de que él quisiera a su hijo.

Jean entró en la habitación de Gracia despacio, ya que llevaba una bandeja en la mano y no quería derramar nada.

-Gracia ya es de día –Jean habló despacio para no asustar a la mujer que comenzaba a revolverse entre las sábanas –es hora de levantarse.

La mujer abrió los ojos perezosa y observo a la persona que le hablaba. Gracia abrió los ojos sorprendida de ver a Jean de pie en su habitación con una bandeja con su desayuno, mini jarroncito con florecita incluida.

-Es hora de desayunar –Havoc le puso la bandeja encima.

Gracia aún se encontraba adormilada que no sabía que debía de hacer, si agradecérselo o comenzar a disfrutar de su desayuno.

-Jean ¿por qué lo hiciste?

-Se me apetecía hacerlo y lo he hecho ¿No te gusta?

-Si, es solo que… gracias –dijo por fin Gracia sonriendo a Havoc.

-Siempre estás haciendo tu el desayuno. Me tratas muy bien y me cuidas mucho, solo te quería agradecer todo lo que haces por mi –Jean se sentó en la cama junto a Gracia.

-¿Y Eliccia?

-Esta con Riza desayunando. Parece que Riza ya se ha decidido.

-Si ya está decidida, aunque aún duda. Sé que eres muy amigo de Roy y que piensas que como es el padre debería de saberlo, pero Riza es la madre y dado que el padre no es el mejor del mundo, tienes que ponerte también del lado de Riza. Ella solo quiere tener el recuerdo de que su hijo es algo de los dos. Fruto de su amor. Y eso es lo quiere tener Riza presente y por ello no quiere que Roy le quite lo único bonito que tiene de su relación.

-Vale, intentaré entenderla.

Gracia sonrió a Jean feliz. Él era un hombre bueno, se podía hablar con él con toda tranquilidad. Era tranquilo, cariñoso y muy atento. Al principio tenía mucho miedo de cómo él podría resultar ser, pero parecía que se preocupó por nada. Ahora se preocupaba por el seguimiento de esa relación. Sobre todo porque con el avance de la relación y como era normal, Havoc intentaría mantener un contacto más íntimo con ella, cosa que le daba mucho miedo. Hacía mucho tiempo que no estaba con un hombre. A parte de que solo había estado con su marido.

Gracia tomo una tostada y se la comió. Havoc mientras ella desayunaba, le contaba cosas que hacía en el cuartel.

-Todo estaba buenísimo.

-Me alegro de que te haya gustado –Jean sabía que Gracia cada vez que intentaba besarla se ponía nerviosa y se retiraba de él, pero ahora ella estaba apoyada sobre el respaldar de su cama y no iba a poder retirarse.

El hombre se armó de valor y aprovecho ese momento para acercarse lentamente a ella. Jean esperaba que ella le empujase, pero al ver que no oponía resistencia se siguió acercando hasta besar los labios de Gracia. El hombre besó dulcemente los labios de Gracia, ella al principio parecía no reaccionar, pero al cabo de unos segundos comenzó a corresponder al beso, esto hizo que Jean se confiara para avanzar un poco más y con su lengua comenzó a empujar los labios de la mujer hasta que esta le dejo entrar, tornándose un beso húmedo.

Cuando se separaron por la falta de aire ambos se encontraban sonrojados y algo alterados.

-¡Mamiiiiiii! –llamó la pequeña a su madre.

-Voy Eliccia –Gracia saltó de la cama saliendo de la habitación corriendo, dejando a Jean confuso y solo en la habitación.

Riza Salía de la consulta del doctor Knox. Acababa de decirle que iba a abandonar su trabajo como teniente, de esa forma él no tenía porque dar el aviso de que ella se encontraba embarazada.

-¡Teniente Hawkeye! –Llamó Fury a su compañera -¿Qué hace aquí? ¿Se encuentra mal?

-No, estoy bien. Solo tenía que venir a informar de algo al doctor Knox.

-Me alegro que se encuentre mejor.

Ambos compañeros salieron del hospital. Riza fue en busca de Black Hayate. Ya que se había pasado por su casa antes de ir al hospital, para darle un paseo a su mascota. Riza tomó el mismo camino que Fury por un parqué. En este los niños jugaban felices y reían. Riza no pudo evitar pensar que dentro de unos mese ella también tendría que llevara a su hijo al parque, aunque lo haría sola, o en compañía de Matt. Pero no lo haría con quien ella realmente deseaba.

-¿Teniente Hawkeye me está escuchando? –Fury llamó la atención de su compañera. No se le había pasado desapercibido como ella miraba a los niños jugando –los niños son bastante revoltosos ¿verdad?

-Si… que envidia poder ser un niño sin preocupaciones –ambos siguieron paseando por el parque.

-Teniente el doctor Knox le ha hecho análisis ¿verdad? –Riza asintió como respuesta –y le ha dicho que todo los síntomas que tenía era solo por ¿estrés? –Riza volvió a asentir en respuesta –Se que me estoy metiendo en algo personal suyo, pero no creo que todo lo que le ocurre sea estrés. Teniente ¿usted está embarazada?

-Pero que tonterías dices Fury. No estoy embarazada –Riza intento responder lo más tranquila que pudo.

-No me lo creo y sinceramente todos lo creen. Breda, Falman y hasta el coronel tiene sus sospechas. Havoc lo sabe, por eso el coronel va detrás de él todo el día intentando persuadirlo para que le responda, incluso le ordenó que le contara la verdad, pero él respondió que solo era estrés.

-Pues no tenéis que preocuparos por nada porque no estoy… -Riza se calló de golpe, al ver como un balón iba directa hacia ella. La mujer como acto reflejo se llevó las manos a su vientre, buscando proteger a su bebe de cualquier golpe. Riza esperaba a sentir el balonazo, pero este nunca llegó. Al alzar la vista se dio cuenta de que Fury se había interpuesto en la trayectoria del balón.

-¡Debéis tener más cuidado! –le regañó Fury a los niños que iban a recoger su pelota. Black Hayate ladraba a los niños también, como si ayudara a Fury a regañar a los niños, el can calló al sentir como Fury le acariciaba la cabeza.

-Lo sentimos mucho señor –corearon los niños a coro arrepentidos.

Fury se acercó hasta su compañera. El joven la tomo de la mano y la guió hasta un banco cercano para que se sentara

-Ya ha pasado, solo ha sido un susto –Fury se sentó a su lado.

-Si –Riza se dio cuenta como a Fury no se le había pasado desapercibido la forma en la que ella se había protegido del balón.

-Ahora no me va a discutir lo evidente ¿Verdad? –Fury miró a los ojos a su compañera. Entendía que debía de estar muy confusa por lo que le estaba ocurriendo –Teniente se que solo soy un militar de rango inferior a usted, pero quiero que sepa que además, soy un buen amigo. Puede pedirme ayuda cuando quiera. Todo esto tiene que ser muy complicado.

-Si… es muy complicado.

-¿No va a decírselo al coronel?

-No.

-Es natural. El coronel no parece el mejor padre del mundo ¿Y qué piensa hacer? Porque un embarazo se puede ocultar poco tiempo.

-Ya lo sé, por ello voy ahora al cuartel, voy a dejar mi trabajo. No puedo trabajar en mi estado.

-Teniente sé que no es el mejor momento y dado lo confusa que debe sentirse, por todo lo que le está ocurriendo, pero yo desde que la conozco siempre la he admirado muchísimo. Es una gran mujer. Es la mujer que todo hombre desearía tener.

-Fury no, por favor.

-Tengo que decírselo, quiero que sepa lo que siento. Y sobre todo, porque me gustaría ayudarla en todo lo que estuviera en mi mano. Teniente Hawkeye odio verla mal por culpa del coronel… yo le haría inmensamente feliz –al joven bajo su mirada para evitar que ella viera el sonrojo en su rostro.

-Fury yo… -Riza no sabía que contestar, era la primera vez que un hombre se le declaraba de esa manera, tan abiertamente. Y pensar que ya le habían propuesto dos hombres para ser el padre de su hijo y el único con el que quería estar era con el verdadero padre de su hijo y era el único que no quería tener nada que ver con bebes. La vida era irónica, pensó Riza –Gracias Fury. Pero yo no puedo corresponderte.

-Ya lo sabía. Usted siempre amara al coronel, aunque él no sienta los mismo. Aunque estoy feliz por poder confesarle lo que siento. Siento habértelo dicho ahora en esta situación.

-No pasa nada. Creo que debemos ir yendo al cuartel o llegarás tarde al trabajo.

Ambos compañeros se fueron juntos hasta el cuartel. Había llegado el momento en el que se separaría finalmente de Roy Mustang. Nunca pensó que llegaría ese día y mucho menos que fuera decisión suya.

Al entrar al cuartel los militares saludaban a la teniente y le preguntaban extrañados por su atuendo, ya que no era habitual que no llevaran su uniforme. Una vez hubieron llegado junto a la puerta de la oficina, Riza tomó aire, debía ser fuerte. Lo hacía por su bebe, él no se merecía ser rechazado por su padre.

Ambos militares entraron en la oficina saludando a sus compañeros. Roy estaba en su mesa ojeando unos informes. La rubia observo por unos instantes a su coronel, tenía el extraño impulso de ir hasta allí y quitarle gran parte de la montaña de informes que tenía sobre la mesa y ayudarlo como siempre hacía. De hecho seguramente no estaría allí para dejar su trabajo si no fuera porque en su estado ese trabajo era muy peligroso, aunque ¿hasta cuanto más hubiera aguantado ella siendo la teniente fiel? No lo sabía con exactitud, pero mínimo hubiera esperado a que Roy alcanzara el puesto más alto entre los militares.

Roy no se dio cuenta de que Riza se encontraba allí hasta que esta le llamó la atención. El aludido miró sorprendido a Riza. Ella no debería de estar allí ya que estaba de descanso, pero lo que más le sorprendió era verla allí vestida de civil.

-Teniente Hawkeye ¿No le había dado el doctor Knox un par de días de descanso?

-Si. He venido a traerle algo –Riza tembló un poco ¿estaba realmente segura de lo que iba a hacer? Tenía que hacerlo, era por el bien de su futuro hijo ya no había vuelta atrás, tenía que alejarse de Roy Mustang –Tome –Riza le entregó a Roy un sobre.

-¿Qué es esto? –Roy examinó el sobre de un blanco inmaculado. Sabía lo que significaba eso, pero no quería reconocerlo. Ella no podía dejarle ya tan pronto.

-Es mi carta de renuncia.

-¿Por qué dejas tu trabajo? –Roy cuando habló con Riza él le daba la libertad para que saliera con otros hombres, ya que él nunca podría darle lo que ella deseaba. Pero nunca se imaginó que ella renunciaría a su trabajo.

-Ahora mismo necesito descansar, este trabajo me está sobrepasando, hace que me estrese mucho. Además mañana dejo la ciudad.

Todos los demás subordinados que se encontraban en la oficina en ese mismo momento escuchando profirieron una exclamación. Ella siempre era muy fiel al coronel y trabajaba muchísimo para que él llegara a lo más alto, no podían concebir que ella renunciara a su trabajo y que se marchara.

Roy se levantó de su asiento, nervioso. Podía entender que quisiera formar una familia, podía entender, o un poco, que quisiera dejar su trabajo, pero que se fuera de la ciudad, eso no lo entendía.

-¿No crees que te estás precipitando? ¿Cómo es posible que de un día para otro decidas irte de la ciudad? –Roy se alejó de su escritorio para acercarse a Riza.

-Sé que es algo precipitado, pero mañana por la mañana me marchó de Central.

-Riza, si necesitas más días para descansar, lo entiendo, pero creo que debes relajarte y pensar mejor las cosas.

-No, ya está todo decidido, me marcho mañana con Matt.

-Por supuesto ha sido ese idiota el que te ha metido esas ideas raras en la cabeza. Roy se paseaba adelante y atrás por la oficina.

-No ha sido él. Tengo que marcharme y alejarme de aquí. Si me quedo tendría que enfrentarme a algo que no quiero, por ello tengo que irme.

-No entiendo nada. No entiendo ni porque dejas el trabajo y mucho menos porque te marchas de aquí. ¡Y estoy harto de sentir que me ocultas algo! –Roy golpeo la mesa más cercana que tenía, haciendo que Falman se sobresaltara del susto –y quiero enterarme de todo, porque a lo mejor así me entero del porque tomas estas decisiones de un día para otro.

-No hagas esto más difícil por favor

-Primero ¿Qué fue exactamente lo que te dijo el doctor Knox?

-Me dijo que solo necesitaba descansar y cuidarme bien –Y no era mentira esas habían sido sus palabras exactas.

-¿Por qué te dijo que descansarás y te cuidarás?

-Porque me siento estresada –Riza bajo la mirada para contestar. No podía mentirle a Roy.

-Ahora me lo dices mirándome a los ojos –Roy retó a Riza. Él sabía que ella nunca había sido capaz de mentirle.

-Mi decisión ya está tomada –Riza cerró los ojos por unos segundos. No podía seguir mirando loa ojos de Roy. Sabía que iba a serle muy difícil explicarle a Roy el porqué de su partida, pero le estaba resultando incluso más difícil de lo que ella pensaba.

-¿Vas a dejarlo todo atrás? –Roy se acercó lentamente hacia Riza – ¡vas a dejar a tras a todos! ¡Riza vas a dejar a tras a todas las personas que te quieren! Roy alzó la voz desesperado. No sabía que llegaría el día en que la dejaría de ver diariamente -¡Tienes aquí a muchas personas que te quieren y las vas a dejar atrás!

-Entiende que esto es muy difícil para mí, pero debo hacerlo –Riza inspiró intentando relajarse un poco, el cuerpo le temblaba. Los ojos de Roy le mostraban que él estaba bastante dolido, él se había dado cuenta de que le ocultaba algo, era más que evidente, pero no podía decírselo, no quería que rechazara a su hijo o le pidiera que abortase. Eso no podría superarlo. Por ello debía de ser fuerte.

-¿Por qué? ¿Qué es lo que no quieres afrontar?

-Por favor –Riza cerró los ojos aguantando las lágrimas que luchaban por salir de sus ojos

-¿Por qué no quieres decírmelo? –Roy furioso levantó la voz.

-¡Ya está bien! Solo he venido para decirle que dejo mi trabajo y mañana me marcho de la ciudad –Riza salió de la oficina, dejando a todos confusos.

-¡Mierda! –Roy se paso las manos por su cabeza revolviéndose el pelo.

-Mi coronel –Fury se levanto de su asiento, sus manos estaban cerradas aguantando la furia de todo lo que le gustaría decirle a su superior, pero no podía por su posición –Se ha excedido con la teniente Hawkeye. Y le ha hecho daño… una vez más –susurró.

-¿Está insinuando algo sargento?

-¿No va a hacer nada señor?

-¿Sobre qué?

-Sobre la partida de la teniente, usted es el único que puede hacer que la teniente Hawkeye no se vaya, solo usted.

-La teniente es libre de hacer lo que le plazca. Ya las has oído, es su decisión –Roy volvió a su escritorio, donde volvió a coger los informes, que estaba leyendo antes de que llegara Riza. Todas esas palabras que estaban en los informes no eran del interés del coronel. Ahora él tenía otras preocupaciones.

Riza se marchaba. Nunca se pensó que ella decidiera de una manera tan precipitada su marcha de la ciudad. De hecho nunca pensó en pasar más de un par de días sin verla.

La cabeza de Roy daba vueltas y vueltas ¿Qué debía hacer? Fury le había dicho que solo él podía parar la partida de Riza ¿Tendría razón? Pero era su decisión, sería egoísta por su parte no dejarla marchar. Ella debía vivir su vida y si para que fuera feliz tenía que marcharse de la ciudad, no podía hacer otra cosa que dejarla marchar para siempre.

Al finalizar la jornada de trabajo cada uno de los subordinados de Roy se iban marchando dejando solo al coronel con sus pensamientos. En cuanto hubieron dejado la oficina Fury necesitaba conversar con sus compañeros para desahogarse.

-¿Chicos que pensáis de la partida de la teniente?

-Ha sido una gran sorpresa –expreso Falman.

-Es muy sospechoso –Breda se paró haciendo que sus compañeros hicieran lo mismo –La teniente Hawkeye nunca dejaría al coronel de esa forma. Yo creo que hay una razón para ello y dado los síntomas que tenía. Yo creo que está embarazada.

-Y así es Breda –Breda y Falman miraron a Fury –La teniente está embarazada del coronel, por eso se marcha.

-¡Fury tienes que decírselo al coronel! –Falman se acercó hasta su compañero –él debe saberlo.

-Hawkeye no quiere que lo sepa, por eso se marcha de la ciudad. Yo no voy a ser quien se lo diga. Él le ha hecho mucho daño a la teniente y ella no quiere que el idiota del coronel le pida que aborte. Él solo se ha buscado que ella se marche –Fury se relajó al poder expresar lo que llevaba guardando toda la tarde.

-Fury relájate –Breda se unió a sus compañeros –todos sabemos que admiras mucho a la teniente. Es normal, de hecho todos somos hombres y pasamos mucho tiempo con ella, es normal que nos fijemos en ella. Pero Hawkeye es nuestra compañera y como todos sabemos está enamorada del coronel. Debemos decirle al coronel lo que ocurre, porque ella está cometiendo un gran error. Fury si le decimos al coronel lo que ocurre, él va a impedir que ella se vaya y no va a pedirle que aborte.

-¿Cómo estás tan seguro?

-¡Hey! ¿Qué hacéis todos aquí?-Havoc llegaba junto con Gracia y Eliccia. Debía de reportar todo lo que había ocurrido en el día.

-Tú sabes lo de Hawkeye ¿verdad Havoc? –preguntó Falman.

-Si. De hecho vamos a decírselo. –Respondió Gracia –Riza está muy mal. Ella desea decírselo a Mustang, pero no tiene el valor suficiente, por ello debemos de decírselo a Mustang. Solo espero que Roy se porte como un hombre y siente la cabeza de una vez.

-¿Qué hace Matt aquí? –Todos miraron a donde Fury miraba. Matt iba con un oficial, el cual guiaba el rubio.

-Hola -saludó el rubio al llegar hacia donde estaban todos -¿Tenéis una reunión secreta?

-Si… ya sabes sobre lo de Hawkeye –Havoc miro al oficial que acompañaba a Matt. No podían hablar con él delante ¿Y tú qué haces aquí?

-Tengo que hablar con Roy. Sé que todo sería más fácil para mí si me calló y me marcho mañana junto con ella. Pero ella no es feliz con esto, por eso, vengo a hacer lo que debo de hacer. Aunque al final acabe solo.

-Pensaba que eras un imbécil y un creído que solo mirabas por ti –Havoc le puso la mano en el hombro como gesto amistoso –pero ahora me doy cuenta de que eres un tío legal. Tranquilo que nosotros ya nos encargamos de él, puedes marcharte –Havoc despidió al oficial con un saludo militar –bueno pues en marcha.

Todos se dirigieron hacia la oficina de Roy. Cuando entraron en la oficina Roy se encontraba junto a la ventana en su mano llevaba un par de folios. El coronel se dio la vuelta lentamente. No se sorprendió para nada cuando vio a tanta gente reunida en su oficina.

-Que sorpresa ¡Esta hasta Matt! De ti no me lo esperaba.

-Roy hemos venido a hablar contigo. Aunque creo que ya sabes de qué –Havoc se fijó en las hojas que llevaba en la mano Roy.

-Riza está embarazada. Sabía que la letra me sonaba mucho. Era demasiado perfecta, como no reconocerla –Roy mostró las hojas que tenía en la mano. Una era la carta de renuncia de Riza y la otra era la ecografía que se había encontrado en el bolsillo de su chaqueta.

-¿Cómo tienes la ecografía? –Preguntó Gracia al hombre.

-Pues creo que Riza me la metió en la chaqueta cuando estuve ayer en tu casa –Roy observó una vez más la ecografía.

-¿Qué piensas hacer Roy? –le preguntó Matt.

-No lo sé… todo esto es nuevo para mí. Pero lo que más me duele es que ella ni siquiera me lo ha dicho. De hecho ella sola ya ha tomado la decisión de marcharse contigo y dejarme atrás.

-Roy, sabes que ella no quiere dejarte atrás.

-¿Entonces por qué no me lo ha dicho?

-Porque tiene miedo de que le pidas abortar –Fury contestó. Aunque él hubiera preferido no decirle nada a Mustang, lo hacía por Riza –para ella no habría nada mejor que aceptarás a tú hijo, es lo que más desea.

-Y si lo desea tanto ¿porqué no me lo ha dicho? Ella sola ha tomado la decisión de alejarse de mí. Y para colmo ¿cómo puede creer que le pediría algo como eso?

Gracia avanzo lentamente hasta llegar frente de Roy, cuando llegó allí con todas sus fuerzas lanzó su mano contra Roy dándole una sonora bofetada, dejando a todos estupefactos de la impresión.

-¡Eres un imbécil! Te estamos diciendo que Riza está embarazada y ¿vas a dejarla marchar? Sabía que eras un hombre orgulloso, pero no tanto como para hacer daño a la persona que más te quiere en este mudo –Gracia apretó fuertemente sus puños. Sentía tanta rabia, ella había conseguido una gran amiga en Riza y por culpa del hombre que tenía frente a ella iba a perderla -¡se marcha para que no tengas problemas ni preocupaciones, aunque a ella le cuesta su felicidad! ¿Crees que ella te deja atrás? ¿Crees que se olvidará de ti? Nunca se va a olvidar de ti, porque cada vez que vea a su hijo, se acordará de ti –Gracia bajó la cabeza, no quería que Mustang la viera llorando porque otra vez iba a perder a alguien importante para ella - ¡Nunca encontrarás a nadie como ella! ¡Acabarás solo y amargado!

Havoc fue hacía gracia. El hombre la agarró, haciendo que ella se sintiera mejor.

-Roy…

-Marchaos ¡Todos!

Los presentes se dirigieron a la puerta, pero antes de que salieran el coronel les llamó.

-Mañana por la mañana quiero a todos en vuestro puesto de trabajo y quiero que seáis puntuales.

Roy observaba por su gran ventana el ir y venir de la gente. El sonido de la puerta de la oficina le indico que sus visitantes se habían marchado.

Riza se marcharía al día siguiente y no la volvería a ver nunca más. Ella así lo había decidido y así sería.

Continuará.

^0^

Aquó os traigo mi regalito de reyes… un new capi ^^ aunque por como se ha quedado no creo que os guste mucho

Pero bueno espero que tods los que odiaban a Matt, a partir de este capi lo quieran un poquitín más… k Matt no es mala gente.

Y bueno como no ¡MUCHAS GARCIAS A LA SPERSONITAS QUE DEJAN UN REVIEW! Os adoro ^0^ muchas gracias por seguir soportándome XD a Andyhaikufma y Helen gomen no os puedo contestar porque tengo poquito tiempo pero me alegraron MUCHO MUCHO ^^

Y agradecer también a tods los que siguen leyendo mi historia ^^

Y sin más me despido que me voy a ver la cabalgata de reyes ^0^ Felices reyes a tods!