Second Meeting
Capítulo 4: Recuerdos
Sebastian aguardaba, tal y como lo hacía cada día, a la salida del instituto apoyado en su flamante coche de color negro. Los adolescentes salían del recinto riendo, corriendo y hablando animadamente. Ya ni tan siquiera recordaba cómo había comenzado aquella rutina. El solo iba a recoger a aquel niño, lo invitaba a almorzar y lo acompañaba a casa. Así podía cerciorarse de que cada día que pasaba, el que fue en otro día su amo, estaba… a salvo.
Sebastian sonrió cuando vio aparecer su cabellera oscura entre los alumnos. El chico se acercaba a él con una media sonrisa como cada día pero… ese día era distinto. Algo en él era distinto. Y Sebastian lo supo cuando sus ojos se conectaron con los de él. Esa no era la mirada de aquel niño que había cuidado durante todos esos años… Esa era una mirada llena de orgullo. Era la mirada de un conde. Era la mirada de Ciel Phantomhive.
— Hola Sebastian —dijo—. Ha pasado mucho tiempo.
Ciel temblaba desde su asiento al observar la foto en la pantalla de su ordenador.
En ella se encontraba Sebastian Michaelis junto al joven conde.
En ella estaban Sebastian y el mismo.
Un escalofrió recorrió su columna y tembló ligeramente debido a la leve brisa que se colaba por la ventana abierta.
Ciel supo que no estaba solo en la habitación al observar cómo alguien o algo se reflejaba en el frío cristal del marco de aquella ventana abierta.
— Buenas noches.
Ciel volvió su rostro lleno de miedo para observar al hombre vestido de negro que se encontraba en su habitación.
— Soy William T. Spears —dijo a la vez que se acomodaba sus gafas—, y tú debes de ser Ciel.
Ciel tembló en su asiento.
— ¿Qué quiere de mí? ¿Por qué esta en mi dormitorio?
— Veras… —continuó— Últimamente hemos notado cierta presencia en tu entorno… No sé si sabes a lo que me refiero.
— No —dijo seriamente.
William suspiró.
— ¿Qué eres? —preguntó el adolescente aun exaltado por el pánico.
— Soy un dios de la muerte.
Impresionado, Ciel expulsó todo el aire encontrado en sus pulmones.
— ¿Voy a morir?
— No —le respondió— Al menos no por ahora.
— Entonces, ¿para qué has venido?
El Shinigami señaló la pantalla del ordenador.
— El es Sebastian Michaelis, la persona que has estado frecuentado últimamente.
Ciel enmudeció.
— Y ese —continuó señalando al joven conde—, ese me temo que eres tú.
— ¿No vas a saludarme como es debido Sebastian? —le preguntó muy seriamente.
Sebastian permaneció en silencio observando con sus ojos carmesís la figura parada en frente suyo.
— ¿No me querías de vuelta? —dijo mostrando una sonrisa amarga— Pues aquí me tienes.
— ¿Dice que soy ese chico que sale en la fotografía? —preguntó el adolescente emitiendo una risita nerviosa— ¡¿Cómo puedes pensar que voy a creerme eso?
William respiró frustrado.
— Tú eras Ciel Phantomhive —comenzó leyendo de una libreta extraída de su bolsillo—, un poderoso conde ingles. Debido a ciertas circunstancias Ciel Phantomhive realizó un pacto con el demonio Sebastian Michaelis. El demonio cumpliría su venganza y lo acompañaría a lo largo de toda su vida a cambio del alma del conde.
Ciel guardó silencio aguardando a que aquel hombre continuara.
— Pero algo ocurrió —prosiguió—, el demonio no consumió parte de su alma, y esta quedo libre para ocupar un nuevo cuerpo.
— ¿Me está diciendo que soy esa parte del alma que no consumió? —preguntó atónito.
El Shinigami se acomodó sus gafas por segunda vez en la noche.
— Exacto.
— ¿Estabas enterado de todo esto? —le preguntó el demonio al Shinigami de pelo rojo que tomaba el té a su lado.
— William me lo contó —dijo con esa faceta seria que solo podía verse en él en momentos cruciales— El le dio la opción a elegir. E hizo lo que eligió.
— Ahora que sabes lo que ocurrió, y el por qué de esos sueños —continuó William— Puedes elegir entre dos opciones.
— ¿Cuáles? —preguntó Ciel volviendo su mirada de nuevo al adulto.
— La primera —dijo levantado uno de sus dedos— es seguir como hasta ahora. No recordarás nada de mi visita esta noche, todo seguirá la misma rutina. Y la segunda…
El Shinigami suspiró.
— ¿Cuál es la segunda opción?
Sebastian se adentró en lo que ahora sería su nuevo hogar. Cerró la puerta tras de sí y avanzó por el largo pasillo. Ya sabía lo que ocurriría, así que cuando vislumbró al que fue en otro día su amo en su sala de estar no se sorprendió en absoluto.
— Bienvenido Sebastian —le dijo con su mirada altiva.
— La segunda opción es… —dijo— Recuperar cada uno de los recuerdos de tu anterior vida.
¡He vuelto! ¡Siento mucho la tardanza! Este capítulo me ha quedado bastante corto, pero creo que al ser un capítulo de tensión no podía ser más largo. Este capítulo será clave para el futuro de la historia así que espero que os guste.
¡Espero vuestros reviews!
