Happiness

Capítulo 19

Riza y Roy andaban por los largos pasillos del cuartel de central. Todo sería normal, sino fuera por las miradas furtivas y los cuchicheos que había por cada lugar por el que pasaban.

-Me siento muy irritada –Riza intentaba por todos los medios tranquilizarse. La causa de ello, era que desde que se había anunciado su boda, ambos se habían convertido en el centro de todas las miradas.

-Tranquila teniente, ya sabe que ahora mismo somos el centro de atención de todos los chismes.

-Ya todo el mundo me pregunta si estoy embarazada.

-¿Por qué todo el mundo piensa que solo me casaría porque te he dejado embarazada?

-Porque es la verdad mi coronel

Roy sintió una puñalada en la espalda. Riza actuaba como siempre en el trabajo. Fría distante, pero siempre muy eficaz en cuanto a sus tareas a realizar. Ya sabía que aunque se fueran a casar eso no quería decir que en el trabajo podían tratarse de una manera diferente a antes. Ahora y más que nuca debían de ser muy eficaces trabajando, no querían dar razones a todos los que se oponían a su unión.

Ambos entraron en el despacho, les esperaba un largo día trabajo en el cual seguían las investigaciones para buscar a los dirigentes de la banda rebelde y del padre de Riza. Además de los preparativos para la boda.

A la hora de la comida todos se reunieron en la sala de descanso. Winry y Gracia las cuales se habían pasado la mañana en busca de un restaurantes para la celebración y ahora le contaban a Riza todo lo que les gustaba y lo que no. La rubia se sentía un poco mareada y con nauseas, por lo que poco escuchaba de la perorata que le estaba soltando las dos mujeres.

-Cuando salgas del trabajo tenemos que ir a un sitio –Rebecca hablo cantarina y llena de felicidad

-A otro sitio más ¿Cómo os puede gustar tanto esto? Yo con lo de ayer ya tuve suficiente. Ya tengo el vestido ¿qué más queréis? –pregunto cansada Riza.

-¿Y qué piensas llevar debajo del vestido bonita? –Pregunto pícara Rebecca haciendo enrojecer a Riza –y no te me pongas tímida que todos sabemos cómo habéis hecho a ese bebe. Y necesitas ropa sexy para la noche de bodas –Rebecca sonrió a su amiga viendo como está la miraba con odio. Cómo le gustaba hacer enrojecer a su amiga era tan fácil.

-Tampoco hace falta que la agobiéis demasiado que en la noche de bodas poco me voy a fijar en eso –Roy sintió como un cojín se le estampaba en la cabeza, mandado por Riza. Su puntería era buena hasta con los cojines –solo lo hago para que te dejen tranquila –Roy se acercó hasta donde se encontraba Riza sentada –pareces cansada ¿te encuentras bien?

-Me siento mareada y siento muchas molestias –Riza se sonrojó una vez más. Tenía que acostumbrarse a que ahora Roy era más atento con ella.

-Tranquila, es normal. Piensa que tu cuerpo tiene que dar muchos cambios –le tranquilizó Gracia.

-No quiero que te esfuerces demasiado. Ahora si quieres quédate aquí a descansar –Roy se acuclilló para estar a la altura de ella –Tengo algo para ti –Roy se sacó una cajita del bolsillo y la abrió –es tu anillo de compromiso.

Todas las mujeres presentes se quedaron sin respiración al ver el anillo. Era una alianza de oro con diamantes engarzados. Era un modelo sencillo, pero lujoso, los brillantes de los diamantes resplandecían. Riza no sabía mucho de anillos pero podía decir que ese anillo tenía que ser muy caro.

Roy cogió la mano de Riza y le puso el anillo. Riza miraba al anillo en su mano, brillaba muchísimo. Y no lo iba a decir, pero le sentaba muy bien.

-¿Por qué? –Riza señaló al anillo en su mano.

-Eres mi prometida. Y como tal debes de tener un anillo de compromiso –no te gusta. Si quieres puedo cambiarlo.

-¡No! –respondieron todas las mujeres al unísono. Sorprendiendo a Roy.

-ohhh porque tienes tanta suerte –se quejo Rebecca haciendo pucheros –te llevas a un coronel futuro Führer, esta bueno, tiene dinero.

-Mi pobre marido con su sueldo apenas llegó a la mitad de ese anillo –niega con la cabeza María.

Roy se alejó de allí hasta el otro rincón de la sala donde se encontraban sus demás subordinados, sinceramente cuando se juntaban todas las amigas de Riza eran un tanto insoportables. Roy cuando llegó junto con sus subordinados y se sentó poniendo su café sobre la mesa.

-Mujeres se emocionan por nada ¿Eh? –Havoc le dio unos golpecitos en la espalda como gesto de amistad.

-¿Por nada? No sabes lo que me ha costado ese anillo.

-¿Sabe que todo el mundo va diciendo que la teniente tiene que estar embarazada? –pregunto Fury.

-Si lo sé. Espero que vosotros vayáis desmintiéndolo –Roy vio como sus subordinados asentían con la cabeza.

-Y a ti Havoc ¿cómo te va con Gracia? –pregunto Falman.

-Pues bien. Ella es un amor es muy cariñosa –Havoc suspiró.

-¿Qué es lo que anda mal Havoc? –pregunto Roy, solo le hacía falta mirarlo para saber que algo se estaba guardando.

-Pues que ella es fantástica, pero no hemos llegado a nada más que unos besos y me costó bastante conseguir que me besara. No sé cómo dar el siguiente paso. No quiero que se sienta mal.

-Con ese tema lo vas a tener difícil. Tendrás que tener paciencia –intentó alentar Roy a Havoc.

Si, paciencia –Havoc suspiró. Él sabía que Gracia aún amaba a su marido y él así lo había aceptado, pero ahora quería hacerse un huequito en su corazón y quería que lo tuviera en cuenta para todo. Pero parecía que Gracia aún le apartaba y no le dejaba entrar en su corazón.

Cuando las amigas de Riza y organizadoras de su boda se hubieron ido y regresaron a su oficina Roy aprovechó que estaban todos y en tranquilidad para hablar de algo muy importante.

-Necesito que me escuchéis, porque esto debemos hacerlo rápido debido a que falta muy poco tiempo para mi boda –Roy se sintió extraño al decir el mismo que se iba a casar. Todavía parecía que no se había hecho a la idea –tengo mis sospechas de que en este evento podría producirse algún ataque de nuestro queridísimo grupo rebelde –Roy hablo con ironía –por lo que debemos de aumentar la seguridad en todo momento y quiero que todos vosotros seáis los que escoltéis a Riza en todo momento de la ceremonia.

-Coronel no creo que sea necesario que yo tenga tanta seguridad.

-No quiero tomar riesgos, por lo que prefiero que ellos vayan contigo –Roy no le dejo más opción a Riza –además estoy pensando que la boda podría ser un incentivo para hacer salir de su escondite al dirigente de la banda rebelde, o al que fue el dirigente de la banda rebelde.

-Coronel no entiendo muy bien a dónde quiere llegar –Hablo Riza, temiendo las ideas de su superior.

-Pues lo que quiero es atrapar al que fue el dirigente de la banda rebelde. Quiero que su linda y única hija haga una entrevista por la radio, ya que como soy el sucesor del Führer esta boda va a ser famosa en Central, en la entrevista ella dirá que lo que más ansia es ver a su padre el día de su boda.

-Si me abandonó cuando era una cría ¿cree que eso le va a importar?

-Sigo pensando que él no te abandono –Roy se acercó hasta el escritorio donde se encontraba Riza –él te dejo a mi cargo –y estoy seguro que si dices eso, él aparecerá. Él no dejaría a su niña sola el día de su boda. Él no es un hombre tan frío como parece.

-Sé que eso le parece una buena idea y que ayudaría en la investigación de la banda rebelde. Pero no puedo hacer eso –Riza encaro a Roy –no quiero trabajo en el día de mi boda. Además de que me estás pidiendo que tienda una trampa a mi propio padre. Sé que me abandono, pero no soy capaz de hacerle eso.

-Eres terriblemente sentimental teniente. Pero te hare caso, nada de trabajo el día de nuestra boda –Roy sonrió divertido al ver el sonrojo en la cara de Riza. Ella tampoco se había acostumbrado aún a los nuevos cambios.

Después del trabajo las amigas de Riza volvieron a por ella. La rubia intentó escaparse, pero no pudo ellas eran demasiadas y la acorralaron, no pudo evitar que la arrastraran hasta una tienda de ropa interior. Lo único bueno de todo eso, es que a ella le encantaba la ropa interior, tenía una buena colección de conjuntos. Aunque si debía ser sincera prefería ir sola y no con carabina.

La señora le enseñaba los conjuntos de ropa interior que solía vender a las mujeres que se iban a casar, pero a ella el blanco no le gustaba en cuanto a ropa interior se decía prefería otros colores. Su favorito el rosa, así que esquivo a la señora que le insistía en la ropa interior blanca y se puso a observar unos conjuntos en rosa que le habían gustado, además de que este tenía un picardías a juego. La rubia cogió el finísimo picardías, este no sería mucho más grande que una camiseta y todo transparente, estaba clara cuál era la finalidad de esa prenda. Riza se sonrojó al darse cuenta de que al lado de los picardías había braguitas, pero estas tenían una pequeña particularidad, que fue por lo que ella se sonrojó aún más, estas tenían una abertura, estaba claro que era para facilitar a los amantes que estuvieran muy ansiosos y comenzar con su danza de amor sin ni siquiera quitarse la ropa interior.

Al otro lado de la tienda Gracia intentaba ojear la ropa interior, pero le daba demasiada vergüenza, ya que tenía pegado a ella a Havoc, el teniente con su uniforme militar era el objeto de todas las miradas de las féminas que había en la tienda. Era normal que todas estuvieran sorprendidas por la presencia de un hombre y en particular la de un militar, haciendo que las mujeres se hicieran corrillos y comentaran por lo bajini, mientras lanzaban risitas nerviosas.

Estaba claro que a las mujeres no les era indiferente Havoc, el era un hombre joven y muy guapo. A parte de que el uniforme hacía que impusiera más. Si a las mujeres les perdía un hombre de uniforme.

-Jean si quieres puedes esperar fuera.

-No puedo Gracia, ya sabes estoy trabajando. Sé que estoy incomodando a las mujeres que están en la tienda, pero no puedo hacer otra cosa.

-No si incómodas no están tranquilo –Gracia hablo por lo bajo para que este no escuchara que ella se sentía celosa.

-Jean –Eliccia llamó al hombre, el cual le prestó atención a la pequeña –estas equivocado, no las estás incomodando, es solo que eres demasiado guapo. A las mujeres les gustan mucho los hombres con uniforme.

-¿Se puede saber dónde aprendes esas cosas señorita? –preguntó Gracia a su hija.

-En los mangas Shojo –la niña sonrió a su madre de forma inocente –creo que mejor me voy con María y Megumi –la niña huyó ante la cara de enfado de su madre, no quería que le quitara sus mangas.

Gracia suspiró, esa niña estaba aprendiendo demasiado rápido, pensó la mujer. Pero sus pensamientos fueron callados al ver como dos jovencitas se acercaban hasta donde se encontraba Havoc.

-Perdone señor militar, pero ya que es un hombre adulto, podría hacerme un favor y ayudarme a elegir, es que no se cual es más bonitos de estos dos conjuntos –la chica le enseño a al hombre dos conjuntos de ropa interior.

-A ver –Jean miró ambos modelos y eligió uno –el rojo, seguro que hará que se derrita su novio señorita –el hombre le guiñó un ojo a la chica, haciendo que la chica se sonrojara.

-Mu… muchas gracias –la chica se fue lanzando comentarios con su amiga y riendo por lo bajito.

Gracia celosa se alejó del hombre. Le había molestado muchísimo lo que había ocurrido. Ella era una mujer mayor, no sabía porque Havoc se habría fijado en ella, si podía tener a cualquier chica joven que quisiera con solo una miradita.

Havoc al ver que Gracia se alejaba de ella enfadada sonrió, era la primera vez que Gracia se ponía celosa.

-Gracia si quieres te ayudo a ti también a elegir un conjunto de ropa interior –Havoc esquivo el golpe que Gracia le mando por el comentario que había hecho –por si quieres saberlo –el hombre se acerco hacia el oído de Gracia y le susurró –los conjuntos en rojo me parecen muy sexys –Havoc se alejó riéndose, al ver como Gracia se sonrojaba como un tomate.

Después de una hora por fin todas salieron de allí dando el día por concluido, ya que Riza se sentía muy cansada.

Al llegar a casa de Roy, este se encontraba en su despacho. Riza se acercó hasta donde se encontraba él y le beso. La rubia se ruborizo, ella misma por lo que acababa de hacer. Pero eso era algo natural y más ahora que se iban a casar.

-¿Qué haces?

-Estoy contando las invitaciones –Roy se estiró en la silla de oficina perezoso.

-Invitados tendremos poco, no se puede decir que nuestras familias sean numerosas. ¿Por cierto madame christmas sabes que te vas a casar?

-En cuanto a los invitados, tengo que invitar a los peces gordos, ya sabes para quedar bien. Y en cuanto a mi madre… no se me ha olvidado –Roy invito a Riza para que se sentará en su regazo.

-Sabías que eres un mal hijo –Riza le miró raro, no era una niña pequeña para sentarse en su regazo –sabes que se va a alegrar mucho cuando se entere, no sé cómo se te ha podido olvidar.

-Lo sé. No sabes la de veces que me ha dicho que me case contigo –Roy agarró de la mano a Riza y le tiró para que finalmente aceptará sentarse sobre él –también le tendré que decir que va a ser abuela –Roy sonrió a Riza. Le encantaba hacerla sonrojar, era tan fácil.

-No va hacer falta que se lo digas. Lo va a saber en cuanto le digas que te vas a casar –Riza se acomodó y enterró la cabeza en el cuello de Roy.

-maldita mi fama –Roy suspiró. La verdad que ya ni sabía porque se casaba antes de que a Riza se le notara el embarazo, si total ya todo el mundo lo iba comentando por ahí –bueno ¿y la ropa interior sexy que te ibas a comprar?

-En casa de Gracia. Dicen que no puedes ver nada hasta el día de la boda.

-No se para que tanto, si casi ni me voy a fijar en eso la noche de bodas –Roy rió divertido y tuvo que parar los golpes que Riza le mandaba. Roy se sentía feliz, una felicidad que nunca había sentido antes. Porqué abría sido tan tonto y no hubiera hecho eso antes.

Los días habían pasado volando, su memoria intentaba recordar cada día antes de su boda. Recordaba con mucho gusto el día que repartió las invitaciones y como las admiradoras de Roy se morían de la envidia por su suerte, también recordaba a una madame christmas que apareció un día delante de la puerta de Roy, la mujer estaba muy enfadada con Roy. Fue muy cómico ver a la mujer dándole golpes en la cabeza al "tonto" de su hijo como ella decía, por no haberle dicho nada y haberse enterado por la gente. También recordaba el día que le había dicho a Gracia a Havoc que fueran sus testigos en la boda. Y cómo protagonista de bodas tuvo que pasar por millones de peluquerías restaurantes, floristerías, etc. Había sido una semana agotadora y ahora quedaba lo peor de todo, su boda.

Riza observo como su piso era un completo desastre, todo lleno de ropa por todas partes, maquillaje, cepillos, gente corriendo de un lado para otro. Todas sus amigas se habían quedado la noche anterior en su casa para tener la fiesta de despedida de soltera y ahora todas estaban preparándose para la boda, casi sin dormir.

Ella estaba en el baño, parecía que tanto estrés le había pasado factura y ya había ido a vomitar por segunda vez en la mañana. Riza pensó si su pequeño feto estaría también nervioso como ella y por ello se sentía tan mal.

-¿Riza cariño estás bien? – Rebecca ayudo a su amiga a levantarse del suelo del baño.

-No muy bien la verdad –Riza ayudada de su amiga se dirigió hacia su habitación y se sentó en su cama.

-Riza deberías tomar algo estás muy pálida.

-Si tomo algo lo vomitare.

La conversación fue interrumpida por el teléfono, el cual tomo Rebecca, la chica habló tranquila por el aparato y asentía según iba escuchando a la persona al otro lado del aparato. Pero de repente algo cambió y la expresión de la morena cambió a una de irritación.

-¡Qué dice! ¡Oiga escúcheme bien! ¡Le hemos pedido un ramo de lirios blancos y si no lo tengo aquí en menos de cinco minutos va a correr la sangre! ¿Me ha oído? –La morena volvió al relajarse –sí, me parece bien. Espero que no se le vuelva a perder el ramo de mi amiga –la morena colgó el teléfono –tranquila que no te quedas sin ramo.

-Ahora mismo solo quiero dormir Rebecca –Riza se acurrucó en su cama y se tapó con la colcha.

-¡Oye pero que es esto! ¿Dónde se supone que esta la novia? –Havoc había llegado junto con sus demás compañeros, para hacer su función de guarda espaldas –Roy ya está listo y esperando.

-Hay que levantar a la novia, que dice que ahora quiere dormir –Rebecca forcejeaba con Riza intentando destaparla.

-Solo quiero dormir un poquito.

-Nada de dormir hoy es tu gran día –Matt destapó a Riza con facilidad y la obligo a incorporarse en la cama –venga tienes al idiota de Roy con una sonrisa de oreja a oreja esperándote ¿a qué esperas para vestirte? Aunque bueno si cambias de opinión y quieres huir conmigo –Matt le guiño un ojo.

-Todos los hombres fuera que vamos a ayudar a la novia a vestirse –María echó a todos los presentes masculinos a empujones –y de paso me la cuidáis un ratito ¿vale? –María señaló hacía donde se encontraba su hija en el carrito.

Riza se sintió un poco intimidada de tener a tanta gente viendo como se desvestía, aunque fueran mujeres. Entre todas ayudaron a Riza a vestirse, una le agarraba el vestido, otra le abrochaba, para después una peinarla y otra maquillándola. Riza se sentía otra vez mareada, demasiado ajetreo para una pobre embarazada. Pensó la rubia.

Después de una hora de maquillaje y peinado, Riza salió de su habitación, los hombres que esperaban fuera en la sala exclamaron sorprendidos al verla salir.

Riza se fijó una vez más en uno de los espejos y realmente se sentía muy guapa ese día. Aunque todo se le empezó a nublar y casi cayó al suelo de no ser por Fury que la cogió antes de que callera al suelo.

-¿Estás bien? –Fury tuvo que coger en brazos a la rubia y ponerla sobre el sofá, acto seguido tomó un papel que había por allí y comenzó a darle aire –no os acerquéis todos dejarle espacio.

Riza abrió los ojos lentamente, su vista estaba aún borrosa y su cabeza daba vueltas.

-¿Está bien teniente? –preguntó Fury preocupado.

-Llámame Riza –la visión de la rubia fue poco a poco formando la imagen de Fury –hoy eres mi invitado.

-Riza debes tomar algo –Rebecca se acercó hasta a su amiga.

-Si tomó algo lo vomitaré.

-Pues me da igual, aunque vomites sobre el Führer debes tomar algo, para que te sientas mejor.

Después de tomar un café, la rubia parecía que el azúcar le había sentado bien y se sentía algo mejor. Ya era la hora debía de salir camino a encontrarse con su futuro marido.

Continuara.

^0^

Esta vez no me tarde tanto ne? ^^ y siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii por fin la boda para el siguiente capi ^0^

Vuelvo a repetir que la historia no acaba ya, aún quedan muchos cabos sueltos y todos serán unidos y explicados a lo largo de la historia ^^ es que si os soy sincera quería hacer una historia con Roy y Riza juntitos y no que la mayor parte de las veces cuando se casan acaba la historia (no en todas por supuesto). Y bueno deciros que estéis pendiente a los capis de después de la boda porque comienza la acción y muchos de los cabos que he ido soltando irán tomando coherencia ^^ que ya me lo estáis pidiendo todos… gomen me enrollo mucho, pero es que me encanta ponerlos en momentos monos a Roy y Riza

Muchas gracias a las personitas que me dejan un review! ^0^

-AndyHaikufma: Por supuesto yo no era capaz de poner a Roy como el malo. Lo adoro demasiado XD y si el doctor Knox fue para encarrilar a Roy por el buen camino con sus buenas ideas XD y tal y como he dio ya después de la boda se irán desvelando nuevas cositas, que es que esta parte quería intentar hacerla sentimental y no quería a los malos de por medio. Gracias por tu review y por tu paciencia ^0^

-Sakuken: jajaja XD me hizo gracia lo que te da pereza XD aunque me alegra que te hayas decidido, que me alegran mucho los review. Muchas gracias por tu apoyo. Y si tal y como he dio esta parte tenía que ser de Roy y Riza quería hacerla sentimental, pero los malos están ahí y por supuesto también el padre de Riza. Después de la Boda comenzaran a unirse esos cabos sueltos. Gracias por tu mensaje ^^

Y bueno por supuesto agradecer también a aquells que leen mi fic ¡Muchas gracias a tods! ^0^

Y sin más me despido hasta el siguiente capi. Xaiiitoooooooooooooooo