Happiness

Capítulo 20

Todos salieron deprisa, ya iban demasiado atrasados. Riza se sentó en un banco, estaba esperando ya que Havoc había ido en busca del coche. La rubia sintió como los rayos del sol la hacían sentir mejor. Tras de ella estaban sus demás compañeros, los cuales seguían las órdenes de su futuro esposo para que la protegieran. La rubia se sentó en un banco, su cabeza era un torbellino de pensamientos pero fueron callados por la llegada de alguien.

-Hace una gran mañana ¿No cree señorita?

Un hombre se acercó hasta donde se encontraba ella sentada, el hombre llevaba un sombrero que le tapaba la cara, unas gafas de sol que ocultaban sus ojos y un jersey de cuello alto, por lo que poco podía verse de su rostro. Sus compañeros en seguida se pusieron en guardia y se pusieron todos cerca de ella. Riza observó al hombre con detenimiento.

-Y para usted lo será más.

Riza pudo ver una sonrisa de medio lado, por parte del hombre. El señor se acerco hasta estar frente a ella. En seguida sus compañeros y ahora protectores todos se pusieron al lado de ella.

-Se ve que su futuro marido debe quererla bastante como para tenerla tan protegida ¿Puedo sentarme?

Riza asintió con la cabeza, sabía que era una locura hacer eso, ya que ese hombre podría ser parte de la banda anti rebelde y tener malas intenciones, pero su voz le resultaba tan familiar. Le hacía sentir nostalgia.

-Mi nombre es Yamato Kurosaki ¿Y el suyo?

-Riza Hawkeye –su cabeza le seguía mandando alertas de lo mal que le podría traer hablar con un completo desconocido, pero la sensación de nostalgia era mayor.

-Tiene un nombre precioso. Sabe tengo una hija que debe de tener su misma edad y la verdad que me haría mucha ilusión verla vestida igual de hermosa que usted, algún día. Debe ser un hombre muy atento con usted. Estaba yo pensando de que su nombre me resulta familiar, me ha parecido escucharlo en algún sitio ¿Es usted militar verdad?

-Si, de seguro debió escucharlo en la radio. Se habló bastante de nosotros con la muerte del antiguo Führer.

-¡Ah si ya lo recuerdo! Escuche de su nombre en esa época. ¿Puedo preguntarle una cosa Hawkeye? –El hombre vio como la rubia asentía como respuesta - ¿Quién es el afortunado que contraerá matrimonio con usted?

-Seguramente también ha tenido que oír hablar de él. Es Roy Mustang.

-Usted le quiere muchísimo. Solo hay que ver como se le ilumina la cara al decir su nombre.

-Si, él es el hombre que he amado siempre desde que era una niña. Sabe a mi me hubiera gustado muchísimo que hoy estuviera conmigo mi otro hombre muy importante para mí. Mi padre. Pero él murió hace mucho.

-Seguro que este donde este su padre debe estar muy orgullosa de usted. Tan orgulloso y emocionado de verla tan hermosa y feliz que debe de estar aguantándose las ganas de llorar de felicidad.

Riza sintió como las palabras de ese hombre hacían que su corazón palpitara de alegría.

-No me diga esas cosas. No puedo emocionarme antes de la boda estropearía el maquillaje y mis amigas me matarían. Ellas me han ayudado mucho para que hoy fuera un gran día.

-Espero que sus amigas no se olvidaran darle algo prestado, algo viejo y algo azul. Es una tradición vieja y quizás tonta, pero es una tradición.

-No… no llevo nada de eso.

-Pues permítame que le de algo.

El hombre hizo un ademán de llevarse la mano al bolsillo, cuando Breda le paró la mano y Fury se puso en medio de ambos.

-Lo siento no quise asustarles –el hombre se disculpo –si lo prefiere puede coger usted la cajita que está en mi bolsillo.

Breda no quería hacer lo que el hombre le pedía, pero los ojos suplicantes de Riza le hizo obedecer a ese hombre extraño. Parecía muy sospechoso. Breda saco una cajita del bolsillo del extraño hombre.

-¿Puede abrirla? –le indico el señor mayor a Breda.

Breda volvió a obedecer al hombre frente a él. Si su coronel se enteraba de eso de seguro se llevaría una gran bronca. Breda abrió la cajita con cuidado dejando ver lo que ocultaba en su interior. Dentro se encontraba una pulsera, los eslabones tenían forma de flores, con brillantes azules engarzados a mono de pétalos para las flores.

-Esta pulsera se la dio la madre de mi mujer cuando ella se caso conmigo, para que le diera suerte. Y le aseguro señorita que mi matrimonio, fue muy feliz –el hombre tomo la pulsera y se la colocó a Riza en la muñeca –Te la presto como amuleto de la suerte, se que tú la cuidarás mucho y también se que nos volveremos a ver pronto.

-Yo también se que nos volveremos a ver –Riza miraba muy sorprendida la pulsera que tenía en su muñeca. Ya sabía porque ese hombre le hacía sentir tanta nostalgia –y sé que cuando nos volvamos a ver será en una situación muy diferente a hoy. Roy se va a enfadar mucho conmigo por esto.

-Te perdonara, el te quiere tanto como para tenerte así de vigilada. Pero podéis estar tranquilos que hoy no habrá ningún ataque. Espero que tengáis un gran día y que seáis muy felices –el hombre se levanto y se alejo del lugar bajo la atenta mirada de los militares.

Riza seguía absorta mirando la pulsera que se encontraba en su muñeca. Sus compañeros la miraban. Ellos también se habían dado cuenta al final de quien era la persona extraña que había aparecido.

-Hey chicos vamos, que Roy nos va a cortar el cuello como sigamos tardando –Havoc acaba de llegar con el coche, el rubio se bajo del coche al ver que sus compañeros poca cuenta le habían prestado -¿Qué ha ocurrido?

-¿Riza te encuentras bien? –Fury se sentó en el banco al lado de Riza, la rubia parecía muy consternada por lo que acababa de ocurrir.

-Esta es la pulsera de mi madre –Riza alzo la mirada hacia Fury –la recuerdo perfectamente, mi padre la guardaba y me decía que el día que yo me casara me la daría. Pero no pensé que Hoy… -Riza no podía seguir hablando. Riza acepto el abrazo de Fury sintiéndose reconfortada por el abrazo de su amigo.

-¿Ha estado aquí él? –Havoc pregunto a sus compañeros, Havoc abrió los ojos como platos cuando sus amigos asintieron –sabéis que si Roy se entera de estamos muertos.

-No, por favor –Riza se levanto del banco –no le digáis nada hoy. Yo se lo explicaré después de la boda, pero hoy no. Ya que no me gusta nada de todo esto, por lo menos vamos a intentar que hoy sea un gran día.

En seguida se pusieron en marcha de camino al cuartel de central y hoy no era para trabajar.

-¿Se puede saber por qué tardan tanto? –Roy iba recorriendo de arriba abajo la entrada a la sala principal del cuartel.

-Tranquilo Roy. Todas las novias tardan –Gracia agarró a Roy del brazo para que dejara de andar.

-¿Y si les ha ocurrido algo?

-¡Roy relájate de una vez!

-Coronel Mustang –un militar becario del Führer fue corriendo hacia donde se encontraba el hombre -El Führer ya ha recibido a la teniente Hawkeye, debe entrar en la sala.

Roy sintió un vuelco en el corazón. Estaba deseoso por ver a Riza. Havoc le había contado muy poco, pero decía que estaba realmente preciosa. Había llegado el momento, iba a despedirse de ser el soltero de oro de Amestris para ser esposo y después de unos meses padre. Ni él mismo se conocía. Pero era hora de sentar la cabeza y de ser responsable de sus actos. Amaba a Riza y la amaba desde siempre, ella era la mujer de su vida no podría encontrar a ninguna mejor que ella.

-Roy ¿estás bien? –Gracia le pregunto al hombre, al ver como su cara había palidecido un poco al escuchar que Riza había llegado -¿No estarás dudando? –Gracia miro amenazadoramente a Roy.

-No tengo dudas. Estoy listo Gracia, nunca imagine que llegaría este momento, pero estoy listo –Roy se enderezó y Gracia le arreglo la corbata. –Vamos a entrar.

Roy se colocó en el altar a su lado se encontraba Gracia como testigo. Si no hubiera sido porque ella estaba allí hubiera ido el mismo en busca de Riza, ya que habían llegado con una hora y media de retraso. Roy miro a Gracia y esta le sonrió feliz. Al mirarla recordó a su amigo, él siempre le intentaba casar a toda costa, porque quería que él fuera tan feliz como lo era él con su mujer, si él estuviera allí de seguro estaría muy feliz por él.

Gracia vio como a Roy se le escapaba una lágrima. En seguida se dio cuenta de que recordaba a su mejor amigo.

-Sea donde quiera que este Maes está muy feliz de que estes hoy aquí Roy. De seguro está orgulloso de ti.

Una mujer comenzó a tocar una dulce melodía al piano para anunciar la entrada de Riza. Roy se volvió para ver la entrada por fin de su futura esposa. El hombre sintió como el corazón se le aceleró al verla entrar del brazo de Havoc. No tenía palabras, su cabeza no procesaba el adjetivo perfecto para definir a como sus ojos veían a Riza andar lentamente sonriente y con las mejillas sonrojadas, cuando ella llego hasta donde se encontraba él no pudo evitar acercarla hasta él y darle un beso en los labios.

-Por favor coronel Mustang, eso para el final –el Führer regañó al coronel.

La ceremonia fue corta y sencilla, poca gente conocida había en los bancos. La mayor parte de los invitados eran peces gordos que debían de ir por conservar las formalidades.

Riza se sorprendió muchísimo al ver que Roy no iba con el traje militar de gala, sino que iba con un traje de chaqueta tipo levita, el chalequillo y la corbata en gris perla, iba peinado con gel con el pelo hacía atrás. Riza sabía que odiaba peinarse con gel, pero como le hacía verse más guapo pues lo soportaba.

Después de la ceremonia la rubia tuvo que soportar las muchas felicitaciones que le hacían gente que ni siquiera conocía. La rubia comenzó a sentir que todo le daba vueltas, tuvo que agradecer a Rebecca que se la llevara de allí, si no seguramente hubiera vomitado sobre el uniforme de algún militar o peor aún sobre el Führer. Al que no pudo salvar fue a Roy, él debía de mostrarse amable con todos esos militares.

Después de la ceremonia y de que le asediaran con fotos y antes de que diera comienzo el convite. Roy logro escaparse junto con Riza.

-¿Adónde se supone que vamos? –Roy la llevaba de la mano por unas calles estrechas.

-Alguien quiere vernos hoy –Roy se paro haciendo que ella también lo hiciera –estas preciosa –hablo dulcemente tomando entre sus manos el rostro de ella besándola dulcemente.

-¿No piensas dejar nada para la noche de bodas? –Madame christmas sonreía a la parejita de recién casados.

-Madre, sabe que no me gusta que me interrumpan –Roy sonrió a su madre. Ella no había podido asistir a la boda por razones más que obvias. Ella era la dueña de un bar nocturno, no era una buena imagen para él. A parte de que Roy había evitado siempre que nadie supiera absolutamente nada de ella, por supuesto a excepción de Riza.

-Ya tendrás tiempo de sobra después de la boda –La mujer sonrió haciendo a Riza sonrojarse –ahora solo quiero que le des un abrazo a tu vieja madre –la mujer no pudo evitar que se le escapara una lágrima de ver a su hijo por fin sentar la cabeza.

-No es propio de ti mostrarte tan sensible madre – Roy borro las lágrimas de su madre con el dorso de la mano.

-No me digas lo que debo hacer –se quejo dejando a su hijo y acercándose a Riza para darle un abrazo –sabía que si mi hijo lograba sentar la cabeza sería contigo –la mujer sonrió feliz, de verlos a ambos por fin de una vez juntos.

Tras dejar a la madre de Roy tuvieron que volver para dar comienzo a la celebración y convite de la boda. Riza se sentía estresada y agobiada no había tiempo ni para decirle a Roy lo guapo que estaba, siempre estaba con alguien.

En cuanto pudo escarparse de sus obligaciones como esposa del futuro Führer, huyo hacía la mesa donde se encontraban sus amigas y compañeras. Rebeca la recibió con un gran abrazo, el cual agradeció. Estaba terriblemente insoportable, desde su embarazo tenía la necesidad de que la abrazaran.

-Siéntate cariño y descansa –Rebecca le guardo a su amiga un asiento a su lado -no dejes que esos peces gordos te agobien. Tu cuando estés cansada ven aquí –su amiga le abrazo maternalmente.

Riza le sonrió, le estaba muy agradecida a ella, ya que la había salvado en el día varias veces de sus agobiantes compromisos como protagonista de la fiesta.

Riza se quedó absorta viendo a su marido. Roy hablaba con u grupo de hombres, todos altos cargos entre los militares. Tenía que ser formal, no podía escaparse de mantener esas formalidades con ellos.

-¿Esta guapo verdad? –le pregunto pícara Rebecca.

-Está más que guapo –Riza suspiro –pero esta allí y yo aquí. Ni siquiera he podido hablar con él.

-Si quieres que ese idiota de Roy venga, yo hare que venga –Matt se levanto de su asiento, para terror de Riza, ya que tenía miedo de que lo que fuera a hacer Matt arruinara la reputación de su marido -¡Que se besen! ¡Que se besen!

Riza miró más que horrorizada como todos sus amigos siguieron animando a Matt pronunciando la misma frase.

Roy se volvió para ver a Matt y a todos sus conocidos chillando a voz en grito.

-Señores siento dejar aparcada esta maravillosa conversación, pero me necesitan por allí –Roy se dirigió hacía la mesa donde estaba Riza

Riza tiraba a Matt de la chaqueta para que se callara. Suficiente vergüenza había pasado ya en la ceremonia por tener que besarse con Roy delante de tanta gente, como para hacerlo otra vez.

-Riza –Roy le tendió la mano la mano a su mujer, este le tiro del brazo para que se levantara. Él hombre sonrió al ver el rostro sonrojado de su mujer –estas preciosa. Y no me cansare de repetírtelo –Roy rodeo la cintura de Riza, para acto seguido besarla dulcemente.

La cabeza de Riza daba vueltas, seguramente hubiera caído al suelo de no ser porque Roy la sostenía. La rubia abrió los ojos lentamente cuando su marido dejo de besarla para encontrarse con el rostro sonriente de Él. Si ese era el día más feliz de su vida.

Roy iba asentarse junto con sus conocidos, cuando el grupo de militares con los que estaba hablan anteriormente, se acercaron a él.

-Coronel Mustang creo debemos seguir con nuestra conversación. Es muy importante restablecer la economía en Ishval.

-Si, por supuesto.

Riza vio con horror como su marido nuevamente se alejaba de ella, no, no pensaba permitirlo, era su boda, no un día de trabajo.

-Señores –Riza se puso seria y tomo su papel de teniente del coronel Roy Mustang –por supuesto que ese tema es muy importante y como tal, los presupuesto para avivar el comercio en Ishval ya están realizados y preparados, para la reunión del lunes, en el que se les serán expuestos. Pero si no les importa hoy estamos en una celebración, por lo que disfruten de esta –Riza tomo de la mano a Roy y volvió con él, no pensaba pasar ni un minuto más de su boda lejos de él.

Y así fue el resto de la boda, no se separaron en ningún momento, disfrutando de estar cerca de su marido. Aún no se había acostumbrado a llamarlo así.

La boda se postergo hasta altas horas de la madrugada, cuando ya sus invitados tan agotados como ellos habían decidido que ya era hora de dejar a la pareja a solas. Esa noche la pasarían e un hotel, en la suit nupcial más lujosa de toda Amestris.

Roy tomó a su esposa en brazos para cruzar el umbral de su lujosa habitación, Riza sorprendida solo optó por agarrarse fuertemente a Roy, el hombre la dejo sobre la cama, donde la mujer se estiró cansada por tan ajetreado día.

-Ha sido un gran día ¿verdad? –Roy aparto el cabello de los ojos de Riza para mirarla bien.

-Si, no ha estado tan mal –Riza cerró los ojos sintiendo las caricias de su marido –nunca he visto tan emocionada a tu madre como hoy.

-Ella está orgullosa de mí, me quiere mucho, aunque no me lo diga.

-En eso os parecéis mucho –Riza se incorporó en la cama –Roy debo decirte una cosa.

-¿Ocurre algo? –Roy se alertó al ver como Riza se ponía seria.

-Es esto –Riza levanto su brazo en dirección a Roy enseñándole la pulsera que reinaba en su muñeca –Esta pulsera era de mi madre. Ella la llevo el día de su boda.

-Estoy seguro que ella también se habrá emocionado mucho hoy por verte tan hermosa, donde quiera que este –Roy intento hacerla sentir bien, ya que pensaba que se acordaba de su madre fallecida.

-Roy esta pulsera me la han dado esta mañana –Riza bajo la mirada hacia la pulsera, recordando lo que había ocurrido esa mañana –un señor me la dio esta mañana. Iba completamente oculto, no se le podía ver la cara ni el color de su cabello. Pero era él.

-¿Por qué no me has dicho nada? –Roy se puso serio. Se sentía traicionado.

-Porque quería que disfrutáramos este día. Seré una ñona por decir esto, pero hoy me he casado con la persona de la que llevo enamorada toda mi vida, quería disfrutar este día, por eso no te dije nada. Yo le dije a los chicos que no te dijeran nada.

-¿Entonces tuviste a tu padre a tu lado y no lo arrestaste?

-Me gustaría que pensaras en cómo me sentí yo al saber que mi padre la persona que me abandono, vino a verme hoy a decirme lo hermosa que estaba.

-¡Es nuestro enemigo Riza! –Roy se levantó de la cama encarando a su mujer.

-Sé que soy una militar, pero también soy una persona, tengo sentimientos y esa persona era mi padre, apareciendo el día de mi boda para darme algo que ha sido muy importante para mí. Hoy me he dado cuenta de que mi padre no me abandono. Sino que me aparto de todo para que ellos no me hicieran daño. No digo que lo haya perdonado, pero si quieres enfadarte conmigo por no haber arrestado a mi padre el día de mi boda hazlo –Riza hablo tranquila, necesitaba que Roy comprendiera lo que ella sentía.

-Necesito refrescarme –Roy se levanto de la cama y fue camino al baño. Lo que le acababa de decir Riza le había dejado muy sorprendido. Nunca pensó que aparecería, no pensó que sería tan tonto como para hacer eso, pero se equivocó. Tal y como había dicho Riza, ahora se daba cuenta de que su sensei había apartado a Riza de todo lo que incumbía con la banda rebelde porque quería protegerla. Pero no podía evitar sentirse un poco decepcionado por no haberle arrestado, ya que por culpa de él, de su banda de rebeldes, estaban teniendo muchos problemas.

El hombre cerró la puerta del baño y fue hacia el lavabo donde abrió el grifo para mojarse la cara. Roy se miró al espejo, las gotas de agua corrían por su cara con libertad.

Roy se fijo en él, ahora mismo se había convertido en un hombre casado a sus treinta y tantos años y en unos meses sería padre. Y ahora mismo había dejado a su mujer, el amor de su vida, en la otra habitación, aún con su vestido de novia puesto, porque se había enfadado porque ella no había arrestado a su padre el día de su boda. Ahora que lo exponía de esa manera, parecía que había actuado bastante egoísta.

El hombre cerró el grifo del agua y decidió que debía volver a su habitación. Cuando salió al baño y se dirigió hacia la cama donde había dejado a Riza, allí se encontró con su mujer dormida. Roy no pudo evitar sonreís, estaba tan hermosa. Ahora pensaba en cómo había podido vivir tanto tiempo sin estar así cerca de ella. Le hacía sentir tan feliz con el solo hecho de verla dormir.

-Riza –Roy se subió a la cama poniéndose al lao de Riza, este le acarició la cara, sonrió al ver como se revolvía la mujer ante su caricia y abría lentamente los ojos.

-Roy –Riza cogió la mano de Roy.

-Lo siento, creo que he sido egoísta contigo.

-No pasa nada entiendo que estés enfadado. Yo solo quería que me entendieras que no podía arrestar a mi padre.

-Lo entiendo.

Ambos se miraron mutuamente por unos segundos. Por fin estaban allí, solos y ya como marido y mujer, se acabaron el andar jugando al gato y al ratón, de esconderse de todo, todo eso se acabo, para dar comienzo a su nueva vida, en la que por fin decían lo que sentían en uno por el otro.

-Bueno señora Mustang es hora de consolidar nuestro compromiso –Roy cogió por la nuca a Riza atrayéndola hacía él. El moreno rió al ver como la rubia incluso después de haberse casado seguía sonrojándose cuando él se acercaba a ella.

-Necesito ir al baño –Riza corrió hacía el baño, no le había gustado que Roy se riera de ella, por haberse ruborizado. Riza sentía que andaba arrastrando los pies debido al peso del traje de novia, lo había llevado todo el día puesto y ya estaba más que harta de él. Riza fue a abrirse la cremallera con dificultad.

-¿Te ayudo? –Roy se encontraba en el umbral de la puerta, viendo con una sonrisa a su mujer.

Riza asintió a su marido, por lo que él se acerco a ella. Roy bajo la cremallera lentamente disfrutando de ver cómo iba descubriendo el cuerpo de su mujer, una vez hubo terminado de desabrochar la cremallera, dejo que el vestido callera solo. Roy se quedo unos segundos mirando a su mujer, Riza volvió a sonrojarse por la mirada lasciva de Roy.

-Eres tan hermosa –Roy rodeo a Riza por la cintura atrayéndola hacia su cuerpo –señora Mustang –el hombre atrapó el cuerpo de Riza contra el lavabo y su cuerpo, rozando su erección contra el cuerpo de su mujer, incitándola –mi señora Mustang –el hombre deslizó sus manos hasta la espalda de Riza, desasiéndose con facilidad del sujetador, para dejar a la vista los voluminosos pechos de la rubia.

-Roy –Riza gimió al sentir la lengua de su marido lamiendo sus pezones.

-Te amo Riza –Roy beso apasionadamente a la rubia, dejándola casi sin aliento. Las manos de Roy se posaron sobre el trasero de Riza, estrujándolo con sus manos. Roy cogió a su mujer a horcajadas para sentarla sobre el lavabo y seguir besándola.

Riza sentía como las manos de Roy volaban por todo su cuerpo haciéndola gemir y perder la cordura. La mujer sentía que necesitaba más contacto y Roy aún llevaba su traje puesto, entre besos la rubia se deshizo de la chaqueta de Roy, para acto seguido ir a por la corbata y la camisa que ocultaba el pecho fuerte de su marido.

-Veo que alguien comienza a tener prisa –Roy le lanzó una sonrisa lasciva a su mujer, mientras sus manos bajaban hasta la intimidad de la rubia, la mujer gimió al sentir como Roy introducía sus dedos en ella –ya veo que tienes tanta prisa como yo.

Roy se deshizo de sus pantalones y su ropa interior dejando ver su erección, el hombre volvió a tomar a su mujer para bajarla del lavabo, este la puso de espaldas a él, estaba ansioso, no podía esperar por más tiempo, ni para quitarle a Riza las ligas y las medias, el hombre aprovecho que esta llevaba un minúsculo tanga, por lo que solo tuvo que apartar un poco la fina tela de la ropa interior para poder acercar su pene hacía Riza.

Ambos gimieron de placer cuando Roy introdujo su pene erecto. El hombre comenzó con movimientos lentos, hasta sentir que su mujer se acostumbraba a él, para seguir aumentando la velocidad, hasta estar ambos disfrutando de sentirse uno solo.

-Roy –Riza gemía de placer al sentir los movimientos de su marido dentro de ella, sentía como este le agarraba de las caderas para una mejor penetración, haciendo que ella gimiera más fuerte.

Roy se volvía loco al escuchar los gemidos de placer de su mujer, le encantaba sentir que ella disfrutaba tanto como él. Los movimientos de Roy se volvieron más rápidos y profundos, ambos gemían de placer. Roy agarró bien a Riza por las caderas haciendo que esta se inclinara más, para poder acelerar sus movimientos.

El baño se lleno del sonido de los gemidos y la respiración entrecortada de ambos. Roy sentía que Riza estaba a punto de llegar al orgasmo, sus gemidos cada vez más fuertes, le anunciaban que pronto llegaría, por ello Roy aceleró aún más sus movimientos.

Riza sintió como llegaba al orgasmo al sentir como Roy se corría dentro de ella. Ambos se quedaron parados intentando recobrar la respiración. Roy a duras penas salió del interior de su mujer. Esta gimió una vez más al sentir el movimiento de Roy. Este volteo a su mujer, se veía tan linda con las mejillas sonrojadas y la respiración entre cortada. Él la cogió en brazos y la llevo hasta la habitación tirándola sobre la cama.

Riza al sentir el blando colchón bajo ella cerró los ojos, se sentía muy cansada por todo el ajetreado día que había tenido. Riza abrió los ojos al sentir como Roy comenzaba a quitarle las ligas y las medias, para terminar quitándole el tanga.

-No creas que me conformare solo con eso, esta noche pienso amarte por todo este tiempo perdido –Roy beso nuevamente a su mujer. No, no quería que esa noche acabara nunca.

Continuará

^0^

Tenía que escribir el momento noche de bodas lo necesitaba XD jajajajaja. Pues bien ya los tenemos a los dos casaditos ^0^bien! Y esto no quiere decir que acabe el fic, ni mucho menos. Tal y como dije en el anterior capi, aún quedan muchos cabos sueltos que irán tomando forma tras la boda.

Y bueno primera aparición del papi de Riza, ha sido pequeñita, pero esto es solo el principio ^^

Este capi no ha sido un gran capi, sino más bien que ha sido un capi para que sepáis lo ñoña que soy cuando se trata de esta parejita XD

Debo agradecer a las personitas que me dejan un review!

Muchas gracias a andyhaikufma ^0^ la paciencia que tiene conmigo XD . Muchisisisismas gracias por tu apoyo : Es normal que todos piensen mal de Roy, como que él solito se lo ha buscado XD fui buena y no hice vomitar a Riza sobre nadie XD

Y también agradecer a las personas que leen mi fic Arigatooo! Nos leemos en el siguiente capi ^0^ Xaiiiitooooo