Happiness
Capítulo 21
Roy bostezaba cansado, andando por los pasillos del cuartel de central, a su lado Riza, ahora teniente primera Riza Mustang. Nunca pensó que le sonaría tan bien escuchar su apellido en ella. La mujer de su vida, ya se había acostumbrado a ello y de hecho le gustaba tanto estar con ella, que no sabía cómo había perdido tanto tiempo.
-Teniente Mustang –Roy sonrió para sí mismo.
-Quieres dejar de repetirlo, se un poco más serio, estamos en el trabajo y aunque estemos casados aquí debemos comportarnos como teniente y coronel ¿Esta claro? –Riza había optado por su rostro frió y voz firme de todos los días.
-Entendido… pero Teniente Mustang a la hora del descanso hay una habitación libre donde podemos seguir nuestra luna de miel –Roy rió sonoramente al ver el sonrojo en la cara de Riza.
-Se lo digo enserio coronel ¡por favor compórtese!
-Cómo quieres que este si solo hemos tenido dos días y el de la boda para nuestra luna de miel, deberíamos haber tenido aunque solo fuera un par de días más.
-Sabes que no podemos, tenemos demasiado trabajo por hacer, cuando acabemos los trámites de la reconstrucción de Ishval, ya tendremos vacaciones –le amonesto la rubia.
Está bien –Roy abrió la puerta de la oficina dejando entrar primero a su mujer. El hombre suspiró ya era hora de ponerse serio y volver al trabajo.
A la hora del descanso Riza había huido de su marido y de sus intentos de hacer el amor con ella en el despacho, para irse al campo de tiro a relajarse un poco, hacía tiempo que no practicaba, aunque no por ello su puntería había sido afectada. Riza comenzó a recoger sus pistolas una vez hubo saciado su hobby.
-Buenos días teniente Hawkeye, bueno perdóneme… teniente Mustang ¿no es así? –un hombre de unos cuarenta y tantos años saludo a la teniente, su rostro era bastante brusco y su expresión mostraba desagrado, parecía fuerte, aunque para ser un hombre era bastante bajo.
-Buenos días –Riza observo al hombre, no sabían quién era, no lo recordaba de haberlo visto por el cuartel de central, lo más seguro que sería de otro cuartel.
-Teniente… hay que ver lo poco que hay que hacer para llegar a tener el puesto de teniente.
-¿Cómo dice?
-Una mujer teniente –el hombre escupió al suelo, su expresión era de total desagrado –al final todas las mujeres acaban arrodillándose por dinero.
-¡Sabe que esa acusación está muy fuera de lugar!
-¿Acusación dice? Se siente aludida por lo que le he dicho ¿no es así? –el hombre comenzó a acercarse hasta donde se encontraba la mujer –pues sabe yo le puedo hacer subir más entre los militares, incluso mucho más alto de lo que estarás estando con Mustang, solo tienes que ser muy buena arrodillándote.
El hombre le dio la espalda a Riza y se fue hacia la zona de tiro, tomo su pistola y comenzó a disparar al muñeco de papel que se encontraba frente a él. Por lo que pudo ver Riza la puntería no era lo suyo. El desconocido dejó la pistola y volvió a acercarse hacía Riza.
-¿Qué me respondes a mi preposición?
¿Cuál es su nombre? –Riza agarraba su amada pistola, si ese hombre intentaba acercarse más de la cuenta iba a saber lo que era realmente la puntería.
-Teniente segundo Phil.
-Teniente segundo, escúcheme bien. No me he tenido que arrodillar para llegar donde estoy, ser la mejor tiradora de todo Amestris ha sido la razón por la que estoy en el puesto que estoy –Riza alzó su arma y disparó hacía el muñeco de papel más cercano a donde ella se encontraba, sus disparos fueron todos perfectos hacía el corazón del muñeco de papel.
-Impresionante –respondió el hombre –pero sigue en pié mi preposición, yo soy más hombre que ese Mustang.
-Me parece que no me ha comprendido bien lo que he querido decirle. No intente acercarse a mí y mucho menos intente hablar mal de mi marido.
-Venga todos saben que eres una putita –el hombre agarró a Riza de la mano.
Esta se soltó del agarre de él fácilmente, no parecía que tuviera mucha fuerza, aunque su apariencia parecía todo lo contrario. La rubia alzó su mano y disparo, el hombre pudo sentir como su flequillo se movió ligeramente al pasar la bala cerca de él. Haciéndole un rasguño en la mejilla cerca del de su ojo izquierdo.
Riza no pudo evitar fijarse en el extraño color de ojos del hombre, azules, pero no el típico azul de Amestris, sino de un azul tan intenso como el mar. Serían los ojos más lindos que hubiera visto nunca si estos no estuvieran desprovistos de todo sentimiento, eran unos ojos fríos e incluso podría decirse que crueles. No sabía quién era ese tipejo, pero no quería tener nada que ver con él.
-Le aseguro que la si intenta algo fuera de lugar la próxima bala no va a fallar. Y le recuerdo que entre los militares debemos tener mucho respeto a nuestros superiores, por lo que no vuelva a insinuar nada referente a mi marido o a mi persona –Riza recogió sus cosas y salió de allí dejando al extraño hombre.
-Volveremos a encontrarnos… hija de Hawkeye –susurró el hombre haciendo que ella no pudiera escucharle.
Riza salió muy enfadada, hacía bastante tiempo que ningún militar la había vuelto a tratar mal, desde que se hizo el guardaespaldas de Roy, todos la había reconocido por sus meritos como tiradora.
La rubia de repente sintió como alguien la agarraba del brazo, ella rápida de reflejos tomó su arma y apunto a la cabeza de su opresor, pero cuando se dio cuenta de quién era bajo el arma enseguida.
-¿Por qué ha hecho eso coronel? –pregunto Riza aún enfadad por el susto.
-¿Se puede saber quién era ese imbécil? –Roy preguntó cortando las protestas de Riza.
-No lo sé, dice que es el teniente segundo Phil ¿Me estabas espiando?
-No, solo he ido a buscarte, iba a entrar cuando ese tipo te ha dicho esas cosas –Roy apretó sus manos en puño –estuve a punto de aparecer, pero preferí ver lo bien que nos defiendes –Roy sonrió a la rubia dulcemente –Riza a partir de ahora no quiero que desaparezcas en ningún momento, además ¿cómo vas al campo de tiro? ¿Quieres dejar sordo a mi hijo? ¡Tú a partir de ahora solo trabajaras en la oficina!
-Tranquilo que no dejare sordo a tu hijo –Riza no pudo evitar sonreír feliz, por el cariño con el que Roy había comenzado a hablar de su bebe –Y sé que no puedo realizar mi trabajo como normalmente lo haría, pero tampoco puedo desaparecer, porque soy tu guardaespaldas. Puedo ir perfectamente a tus aburridas reuniones.
-Solo no quiero correr riesgos, por favor esta vez hazme caso.
-Está bien te hare caso.
Ambos callaron al escuchar el sonido de la puerta de la sala de tiro abrirse, por allí salió el teniente segundo Phil. Roy se le quedo mirando fijamente y cogió la mano de su mujer. El teniente solo se limitó a hacer un saludo militar, el cual Roy no devolvió. No sabía quién era ese tipo, pero pensaba investigarlo.
En la sala de descanso el grupo de Mustang estaba poniendo al día unos informes urgentes que debían acabar antes de la hora de la vuelta a casa. Estos se debían a otro ataque por parte de la banda rebelde a Eliccia Hughes.
La niña había sufrido otro intento de secuestro por parte de la banda rebelde, pero esta vez había sido en medio de la calle, estaban paseando su madre y ella, cuando un hombre había aparecido y había dado un empujón a la madre para llevarse a la niña corriendo. Pero gracias a la vigilancia que ambas llevaban diariamente, habían podido parar el secuestro.
Havoc había tomado a la niña una vez hubieron acabado con las preguntas y la había llevado a la sala para que se relajara, el hombre se sentó en el sofá de la sala poniendo sobre él a la niña. Esta se recostó en su pecho y entre lágrimas acabo quedándose dormida.
-¿Cómo esta? –Roy se acercó hasta donde se encontraba su subordinado con la niña dormida en brazos.
-Agotada y muy afectada. Aunque antes le habían intentado secuestrar como la habían drogado y no se había enterado de nada, pues no le había afectado tanto como esta vez. Esta aterrada, no quiere que nadie se le acerque –el hombre abrazo con fuerza a la niña.
-¿Están interrogando a Gracia? –Roy vio como asentía Havoc.
-Ahora me arrepiento de no haber arrestado al padre de Riza. Lo hice por ella, era el día de su boda y no quería estropeárselo, pero ahora me arrepiento.
-Aunque lo hubieras arrestado, esto habría pasado igual, por lo que sabemos de él, ya no tiene tanto poder como antes, el ya no es el líder de la banda.
-Lo sé, pero obtendríamos algo de información –Havoc acarició la mejilla de la pequeña borrando el rastro de lágrimas secas.
-Jean Havoc con una niña en brazos, que curioso, cuando a ti lo único que te importaban eran las mujeres pechugonas –Roy intento obtener un cambio de conversación, para intentar tranquilizar al hombre.
-Mira quién habla, el súper padre. Antes no querías nada de compromiso y ahora se te cae la baba solo con mirar a la teniente Mustang –Havoc suspiró se había dado cuenta del cambio de conversación por parte de su coronel para tranquilizarlo y la verdad que lo agradecía –será que nos hacemos mayores y queremos a alguien a nuestro lado para que nos cuide y alguien a quien cuidar –Havoc miró dulcemente a la niña.
En ese momento entró Gracia, ya habían acabado con su interrogatorio y debían de juntar los informes. Riza redactaba el informe final, o eso intentaba, escuchar todo los datos que le iban dictando sus compañeros. Ella estaba bastante afectada por lo que había ocurrido, en parte se sentía culpable, debía de haber arrestado a su padre en cuanto lo tubo cerca, pero no pudo, sus sentimientos ganaron a su alma de militar y ahora veía las consecuencias.
Una vez en el despacho nuevamente y ya recogiendo los informes para irse cada uno a su casa, Riza seguía dándole vueltas a la cabeza a lo que había ocurrido esa tarde. No podía irse a casa con ese sentimiento de culpa, debía disculparse aunque solo fuera para dejar su conciencia algo más tranquila.
-Havoc –Riza se acercó hasta Havoc, el cual estaba archivando los informes. El hombre se dio la vuelta para encarar a su compañera- lo siento mucho –Riza vio como Havoc se le quedaba mirando fijamente. Riza no pudo aguantar su mirada y bajo la cabeza avergonzada por todo lo ocurrido –quizás todo esto se hubiera podido evitar si hubiera capturado a mi padre.
-Teniente –Havoc suspiró cansado –que no lo arrestáramos fue decisión de todos, por lo que no debes culparte de nada. Lo hacho hecho esta. Ahora solo debemos de seguir con la investigación.
-Yo no puedo seguir con esto –Riza volvió a bajar la mirada. Ahora no solo Havoc sino todos sus compañeros se habían quedado escuchando a la rubia –tenéis que alejarme de esta investigación. Sé que es egoísta, pero si vuelvo a tener a mi padre frente a mi no seré capaz de arrestarlo. Por ello debéis de alejarme de esta investigación.
-¿Estas totalmente segura? –Roy le pregunto a su mujer, no le gustaba la idea de alejar a Riza de una investigación, pero sabía que eso iba a pasar, que ella no iba a ser capaz de capturar a su padre –está bien, como quieras.
-Teniente no te sientas mal, si yo estuviera en tu misma situación, seguramente también pediría que me alejaran de la investigación -le reconforto Fury.
Riza salió del trabajo junto a su marido hacía su nueva casa. Este le había preparado una gran sorpresa después de su diminuta luna de miel y había sido comprar una gran casa para que ambos vivieran juntos, la casa tenía dos plantas, con sótano y desván, un garaje y un precioso jardín bastante grande, no pudo evitar reírse al ver que en el jardín ya tenía unos columpios y un tobogán, pensando en que a su hijo le gustaría. Esas cosas hacía que Riza amara mucho más a su marido.
Riza se encontraba en el jardín leyendo un libro, mientras acariciaba a su fiel amigo Black Hayate, cuando su marido salió en busca de ella.
-Riza vas a resfriarte ahí fuera, comienza a refrescar –Roy le puso sobre los hombros una chaqueta –ahora tienes que cuidarte más.
-Ya lo sé –Riza suspiró cansada. Roy desde que se había enterado de lo de su embarazo se había vuelto muy protector y no era que no le gustara, pero a veces le cansaba.
-Mañana saldremos un poco antes, para ir a ver al doctor Knox. Quiero que vea como va todo.
-No tengo que ir hasta la semana que viene.
-Ya lo sé, pero es que llevo esto conmigo, desde que lo metiste en mi bolsillo y… -Roy calló tomando la ecografía de Riza, realmente le daba mucha vergüenza decir que estaba tan entusiasmado con su embarazo.
-Quieres ver al bebe –Terminó Riza, lo que Roy no pudo acabar –pero si solo es una pequeñita célula, no se ve mucho la verdad –Riza se fijó en su ecografía, en la imagen de esa pequeña célula que crecía en su interior poco a poco – aunque la verdad que yo también tengo ganas de verle.
-Mañana lo veremos –Roy acarició dulcemente la barriga a su mujer
-¡No me quiero ir a dormir! –se quejaba la niña abrazándose a Havoc fuertemente.
-Eliccia es hora de irse a la cama –le replicaba su madre, pero la verdad es que entendía a su hija. Había sido duro para la pequeña lo que había ocurrido esa tarde. Pero no podía infundirle temor a su hija. Ella quería que creciera feliz.
-Eliccia –Havoc acarició los cabellos de la niña. Eliccia miró a Havoc con los ojos lloroso y suplicantes, su miedo era tal que no quería alejarse de él –ya ha pasado todo. Nadie te va a hacer nada, no se lo permitiré.
-Venga Eliccia, vamos a la cama.
-¡No, no quiero! ¡No tengo sueño! –la niña volvió a aferrarse a Havoc.
-Vamos a hacer una cosa, pero me tienes que prometer que solo será por hoy. Porque te vuelvo a repetir que nadie te va a hacer daño, te protegeré siempre Eliccia y no te va a pasar nada –Havoc limpió las lágrimas que corrían por las mejillas de la niña con el dorso de la mano –Esta noche, pero solo por esta noche dormiré contigo, si eso te hace sentir mejor, pero me tienes que prometer que mañana te irás tu sola a dormir a tu habitación.
-Te lo prometo –habló la pequeña entre lágrimas –pero mami también. Quiero que durmamos juntos los tres –la niña miró a su madre –por favor mami.
-Está bien, pero solo por esta noche –Gracia no pudo negarle ese deseo a su pequeña después de todo lo que había tenido que pasar.
Gracia preparó el sofá cama de la sala, ya que era la cama más grande que tenía, una vez lista la cama todos se fueron a ella, para intentar descansar.
-¿Me abrazarás toda la noche jean? –preguntó la niña ya casi dormida.
-Puedes estar tranquila, yo protegeré tus sueños –el hombre le dio un dulce beso en la cabeza, haciendo que la pequeña acabara totalmente dormida, al sentirse protegida. Havoc volvió sus ojos hacía Gracia la cual estaba también abrazando a Eliccia -¿no te duermes?
-No puedo. Lo de esta tarde ha sido horrible, mi niña estaba conmigo y en un segundo ya no estaba. No sabes que tan agradecida estoy de la protección que Mustang nos ha puesto.
-Yo os protegeré, puedes estar tranquila y dormir –Havoc alzó la mano hasta llegar a Gracia, tomándole de la suya y estrechándola, dándole confianza.
-No sé qué haría si tú no estuvieras aquí Jean.
-Estoy aquí contigo y con la niña, no os dejare.
Gracia sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas, por las palabras de Havoc. Esas mismas palabras las había escuchado años atrás también en boca de su marido.
Se había enamorado de Havoc, al igual que lo hizo de su marido, pero no lo quería como sustituto de él, ella ya no buscaba en Havoc lo que fue su marido. Para ella Havoc era otra persona y lo amaba por quién era él y escuchar esas palabras le había hecho pensar que un día el también podría desaparecer al igual que lo hizo su marido, eso era lo que más le frenaba al abrir su corazón completamente a ese hombre.
Gracia se incorporo en la cama para acercarse hasta donde estaba Havoc y besarle en los labios.
-Gracias Jean –la mujer volvió a su posición para intentar dormir algo, pero al igual que Havoc, aunque él lo hacía por su trabajo, esa noche ninguno de los dos iba a pegar ojo en toda la noche.
-Todos los análisis están perfectos –el doctor Knox hojeaba la hoja con los resultados de los análisis de la teniente Mustang –bueno ahora pasemos con la ecografía –el doctor encendió la pantalla y roció en el estómago de la mujer la fría crema -¿Cómo estás con la nauseas?
-Mal, casi no puedo retener nada de lo que como y me siento muy cansada –la mujer sintió un escalofrío al sentir el frío de la crema.
-Es normal intenta comer en poco cantidad y cinco veces en el día –el doctor comenzó a realizar la ecografía. El hombre sonrió al ver a los padres deseosos por ver al que sería su futuro hijo –bueno pues aquí lo tenemos bien a la vista.
Roy tomó a Riza de la mano, ambos se quedaron absortos en la imagen que salía en la pantalla. Ahí se encontraba su todavía muy pequeño feto.
-Está muy bien, ya tiene tres mm de longitud, esta perfecto.
El doctor comenzó a explicar a los padres los detalles de su pequeño feto, que a penas era apreciable en la pantalla, aún solo era como una pequeñita judía, aun así Riza sentía un escalofrío que le recorría todo el cuerpo, sentía su corazón palpitar dentro de su pecho ¿sentiría su bebe lo feliz que se sentía de poder verle bien?
-No tenéis nada de qué preocuparos el bebe está perfectamente sano. Mustang ven un momento conmigo, tú puedes quedarte aquí mientras teniente –el doctor Knox salió de la consulta seguido por Roy.
-¿Ocurre algo Knox? –Roy le preguntó al doctor una vez hubo cerrado la puerta de la consulta donde se encontraba Riza.
-No el feto esta perfecto Mustang. Pero ella es una madre primeriza y me gustaría decirte que en las primerizas es muy fácil tener un aborto. La veo tan ilusionada por lo del bebe que no he sido capaz de decirle nada, pero creo que debes saberlo. Hasta que no hayan pasado como mínimo dos o tres mese más, el feto corre peligro de un aborto. No tiene porque pasar eso, pero a veces pasa.
En el trabajo Roy no paraba de darle vueltas a lo que le había dicho el doctor Knox. Riza podía perder al bebe.
-¿Coronel? –Riza llamó a su marido, sentía que estaba demasiado pensativo -¿le ocurre algo?
-No, no me pasa nada.
-Está bien. Voy a llevar estos informes a los archivos, después iré a la sala de descanso. Y tú también deberías de descansar un poco, ya todos están allí.
-Si ahora iré yo también… Riza, digo teniente –tuvo que volver a las formalidades debido a la mirada de enfado que le mando la rubia –no te esfuerces demasiado ¿vale? –Roy vio como su mujer le sonreía y asentía como respuesta, para después salir del despacho.
Una vez solo se sacó del bolsillo la nueva ecografía de Riza. Se hubiera sumido nuevamente en sus pensamientos de no ser porque Havoc entró en el despacho.
-¿Qué haces aún aquí? –el rubio se acerco hasta su superior para ver qué era lo que miraba. Cuando vio la ecografía, el rubio le dio un par de golpecitos en el hombro a su superior y amigo –Se te cae la baba y aún no ha nacido.
-Y puede que no nazca Havoc.
-¿Qué dices Roy? ¿Le pasa algo malo al bebe? –preguntó preocupado.
-No está bien. Pero hoy el doctor Knox me ha dicho que en las madres primerizas es frecuente que sufran un aborto. Y el bebe no saldrá de peligro hasta que Riza tenga tres meses más -Roy se masajeaba el puente de la nariz. No había tomado bien esa noticia. No quería reconocerlo pero estaba muy ilusionado con su bebe.
-Pero no tiene porque ocurrir nada Roy.
-Ya lo sé, pero ahora me doy cuenta, de que a lo mejor nos hemos precipitado mucho.
-¿A qué te refieres Roy? –Havoc encaro a su amigo.
-No deberíamos habernos casado tan rápido. Deberíamos haber esperado y si todo salía bien habernos casado.
-¡Pero qué idioteces estás diciendo Roy! ¿No estarás arrepentido de haberte casado con Hawkeye?
-¡No es eso!... ¡no lo sé! -Roy alzo un poco la voz cansado y estresado. No esa noticia no la había tomado bien.
-Ambos os casasteis para no perjudicarte. ¡Joder Roy ella siempre ha pensado en lo que era mejor para ti! ¡Incluso pensó en dejar central para que no te perjudicara lo del bebe!
-¡Ya lo sé Jean! ¡Quiero a Riza y eso no ha cambiado! Pero si ella no se hubiera quedado embarazada yo no me hubiera casado… y si ahora ella pierde al bebe… nos precipitamos Jean. Deberíamos haberlo pensado mejor.
-¡Qué importa que estéis casados o no! ¡Lo que importa es que la quieres!
-Antes de casarme con ella también la quería.
-¡Ambos estáis esperando un bebe Roy! ¡Por kami sama! ¿Cómo puedes estar dudando ahora?
-¡Ya lo sé Jean! –Roy golpeo la mesa y se levantó para encarar a su amigo y se acerco hasta su segundo teniente –pero es que no entiendes que yo no tenía en mis planes el ser padre ¡Yo no quería ser padre aún! ¡Solo lo acepte porque debía arreglar mis errores!
-Roy –Havoc se puso blanco al ver que Riza se encontraba en la puerta.
La mujer se encontraba con los ojos muy abiertos, no podía creer lo que acababa de escuchar. Esa misma mañana habían ido a hacerse una ecografía porque su marido quería ver a su bebe. Pero parecía que todo era una falsa, solo para "arreglar sus errores". Riza al ver como Roy se intentaba acercar a ella salió corriendo de allí, correr y correr era lo único quería en ese momento, alejarse todo lo que pudiera de él. Lo que más miedo le daba, que Roy no quisiera a su hijo, se había hecho realidad ¿Qué iba a hacer ahora ella?
Continuará
^0^
Gomen me tarde muuuchoooooooooooooo gomennnn y gomen por dejar tan mal el fic
Bueno Feliz día día de San Valentín a tods aunque el capi no ha acompañado mucho con el día
Bueno no tengo mucho tiempo, pero antés de nada MUCHAS GRACIAS A LAS PERSONITAS QUE ME DEJAN UN REVIEW!^0^ Andyhaikufma: arigato eres mi mayor apoyo no sabes como te adoro! ^0^ y a Sakuken: Muchisisisisisimas gracias dejarme un mesajito, me animan mucho *0* GRACIAS!
Y también agradecer a tods los que se toman un ratitin para leer mi fic. Arigato
Y sin más me despido hasta el siguiente capi. Xaiitoooo
