Happiness

Capítulo 22

-Menos mal que habéis llegado, yo no sé qué hacer con ella –Matt dejó pasar a la sala a Havoc y Gracia junto con Eliccia –no ha parado de llorar en toda la tarde –todos entraron a la sala –Riza mira quienes han venido.

En la sala Riza se encontraba en el sofá sentada, a su lado su fiel amigo Black Hayate, el nunca le había traicionado nunca, era el único que le había dado consuelo en esa fatídica tarde.

-Riza cariño –Gracia se acercó junto a Riza y la abrazó, esta rompió a llorar nuevamente.

-Jean ¿Por qué llora tanto? –pregunto la pequeña que iba de la mano del rubio.

-Porque su marido es un idiota y un estúpido y nunca tuve que dejar que se acercara a ella –respondió Matt bastante molesto.

-Bueno Eliccia vamos a comprar algo para endulzar la tarde –Jean salió de la casa junto con la niña. Debía ir en busca de Roy para decirle donde se encontraba Riza. Sabía que se había pasado toda la tarde buscándola, pero lo que no se imagino, es que ella volvería a su antigua casa, en donde ahora vivía Matt.

Havoc había vuelto con unos dulces, cosa que parecía había calmado un poco a la embarazada, además de haber hablado con su amiga. Ahora solo comía y acariciaba a su perro, el cual no se había movido del lado de su dueña en ningún momento.

-¿Qué voy a hacer ahora Gracia? –peguntaba la rubia a su mejor amiga.

-Riza pienso que deberías de hablar con él.

-Yo no tengo nada que hablar con él. Debería de ser él quien me explique él porque me ha hecho que tenga esperanzas, cuando él no quiere tener la responsabilidad de un bebe.

-Riza ya sabes cómo es de idiota Roy. No sabe expresar bien lo que él realmente siente –Havoc defendió a su amigo. Riza se estaba enfadando cada vez más con el idiota de Roy y no sabía porque este tardaba tanto, le había llamado para que supiera donde se encontraba Riza.

De repente sonó la puerta y Jean salió como una bala hacía la puerta, esperaba que fuera de una vez Roy. Al abrir la puerta respiró tranquilo al ver que por fin había llegado.

-Buenas tardes –saludó a Roy cuando entró en la sala.

-Bueno creo que nosotros nos tenemos que ir –Havoc hizo señas a todos para que salieran de la sala. Como el apartamento era pequeño se fueron todos a la cocina y cerraron la puerta, para dejar solos a la pareja.

Roy se sentó frente a Riza, ya que Black Hayate había tomado el puesto al lado de su dueña. El hombre miró como su mujer evitaba mirarle a la cara, ella solo miraba al dulce que seguía comiendo, como si no hubiera nadie en la sala.

-Me alegro de que no te entren nauseas con los dulces –el silencio era incómodo Roy no sabía cómo comenzar a hablar con Riza. No podía hablar a la ligera o la perdería y eso no era lo que él quería –Riza creo que debo comenzar a hablar desde el principio. Para que sepas entender lo que estaba hablando con Havoc.

Riza alzó la vista hacia su marido. Qué escusa se habría preparado para cerrar la herida tan grande que le había hecho esta vez. Roy le había hecho mucho daño a lo largos de todos los años en los que se conocía, perno nunca se sintió tanto dolor como esa tarde. Podía soportar todo menos que rechazara a su bebe.

-Hoy el Doctor Knox hablo conmigo. Me hablo sobre el embarazo –Roy se dio cuenta de que Riza se había alertado al escucharle –todo está bien con el bebe, pero me contó que en las madres primerizas tenían riesgo de tener un aborto. Y eso me hizo pensar sobre si no nos habíamos precipitado con lo de la boda.

-crees que voy a perder al bebe y por eso te arrepientes de haberte casado conmigo. Ya sabía yo que todo esto era demasiado bonito para ser cierto.

-¡No es eso! ¡Yo no pienso eso! ¡De hecho no quiero que pierdas al bebe! ¡Y no me arrepiento de haberme casado contigo!

-Roy acabas de decir que nos precipitamos, sabes que todo esto lo hicimos por ti. Para que no quedaras mal frente a los militares, para que tu puesto no se resintiera ¡No te entiendo!

-¡Sé porqué nos casamos!

-Si piensas que tu hijo es una carga. O como dijiste esta tarde que tu no deseabas ser padre solo lo has hecho para arreglar tus errores. No tuviste que molestarte en hacer nada Roy ¡Este es mi hijo, es sólo mío no tienes que hacerte cargo para nada si no lo deseas!

-¡Yo no he dicho que quiera eso! –Roy se levanto de su asiento, asustando a Riza, a ver como Roy alzaba la voz.

En la cocina se encontraban Gracia, Eliccia, Havoc y Matt a la espera de que dejaran de conversar sus amigos. La verdad es que se habían marchado de la sala para dejarlos solos, pero la casa era tan pequeña que aunque tuvieran la puerta cerrada se estaban enterando perfectamente de todo lo que ocurría en la sala.

-Mierda, mierda, mierda. Ese Roy nunca ha sabido expresarse y está metiendo la pata hasta el fondo.

Las voces de sus amigos se iban acalorando a medida que transcurría la conversación.

-Ese Roy es un imbécil, no se merece a Riza, nunca tuve que dejarla atrás. Él solo le ha hecho daño siempre.

-Eso es mentira Roy quiere mucho a Riza, es solo que es un tonto que no sabe decir lo que siente –defendió Havoc a su amigo.

-Por favor dejad de pelear –pidió Gracia, ya era suficiente con una disputa.

Eliccia suspiró cansada, no entendía como los mayores se podían liar tanto por cosas tan simples. La niña se bajo del banco en el que estaba sentada y abrió la puerta de la cocina.

-¿adónde vas? –pregunto la madre.

-A arreglar lo que los adultos no pueden –la niña fue hacía el saló donde los dos adultos discutían.

-¡Yo no he dicho que quiera eso! –Roy se levanto de su asiento, asustando a Riza, a ver como Roy alzaba la voz.

-¡Ya está bien! –Se quejó la pequeña, sorprendiendo por su llegada a los dos adultos -¡Siéntate! –le ordenó a Roy y este no sabía muy bien porque había obedecido –los adultos sois muy tontos. De seguro que vuestro bebe ahora esta triste.

Riza se limpió las lágrimas de su rostro y abrazó su vientre ¿Sería verdad que su bebe estaría triste por su culpa?

-Yo se que Roy no es malo, porque me lo dijo mi papa y mi papa nunca me mintió –la niña se acercó hasta donde se encontraba Roy –sé que quieres a tu bebe y a Riza ¿verdad?

-Sí, los quiero con toda mi alma.

-¿Entonces porque dijiste esas tonterías que hicieron daño a Riza?

-Porqué pensé que sería mejor no habernos casado. Así ella seguiría siendo ella y yo seguiría siendo yo. Para que así nadie le pudiera hacer daño a ella ni a mi bebe. Verdaderamente, me daba igual que se resintiera mi puesto por que había dejado embarazada a mi teniente. Yo solo quería que no corrieran peligro –Roy se levanto y fue hacía en lugar donde se encontraba Riza, se hubiera sentado junto a ella, pero Hayate seguía al lado de su dueña, por lo que se arrodillo frente a ella, para estar a su altura –yo no elegí ser padre, solo lo me case para arreglar mis errores. Todo eso lo dije con un contexto muy diferente al que tú piensas. Lo dije porque todo esto me vino de sorpresa, nos casamos para que mi puesto no se resintiera. Me precipité, porqué en realidad me da igual lo que piensen de mí los peces gordos, cuando se enteraran de que estabas embarazada. Y ahora que sé que peligra la vida del bebe, pienso que yo por precipitarme en mis decisiones para arreglar las cosas que hice os he expuesto a un peligro mucho mayor.

Riza hizo que Hayate se bajara del sofá, dejando que Roy ocupara el lugar a su lado.

-Sé que no soy el hombre perfecto y que no soy un experto en cuanto a lo que se refiere una relación estable y mucho menos ser padre. Pero desde que me decidí de estar a tu lado todos los días, pienso que ¿cómo pude vivir tanto tiempo sin estar contigo? –Roy acarició a Riza, borrando las lágrimas de las mejillas de ella –quiero estar contigo, quiero ver cómo me sonríes todas las mañanas al despertar, quiero ver cómo te abrazas el vientre ilusionada porque vamos a ser padres, quiero estar contigo todos los días ¿Y tú quieres seguir teniendo a este idiota como marido?

-Claro que si –Riza abrazo a su marido.

Elicia suspiró cansada. No entendía lo idiotas que podían llegar a ser los mayores. Aunque gracias a ellos ya tenía una historia para su shojo que pensaba dibujar. La niña sonrió feliz mirando a ambos padres y a la vez sintiendo algo de celos, ya que su bebe iba a tener tanto a su mama como a su papa.

Ya de vuelta en casa de Gracia, esta volvía a pelear con su hija porque la niña no quería irse a dormir sola a su habitación. Aunque la pequeña ya parecía que se le había quitado un poco el susto de su intento de secuestro, parecía que aún estaba reacia en lo de dormir sola.

-¡Eliccia-chan no te destapes! –la mujer volvió a tapar a la niña una vez más, pero esta se volvió a destapar. La mujer suspiró cansada.

-Eliccia-chan ayer hicimos un trato ¿no es cierto? –Jean entro en la discusión entre madre e hija, quería ayudar a Gracia. Ella tampoco lo estaba pasando bien.

-Si… pero.

-Nada de peros –Jean volvió a tapar a la niña esta vez, no se quejó y se quedó en la cama –sabes que te protegeré de todo lo que intente hacerte daño –Jean besó la frente de la pequeña –descansa Eliccia-chan

Gracia sonrió agradecida a Jean y este le devolvió la sonrisa, ambos iban a salir de la habitación, para dejar que la niña descansara, pero esta les llamó.

-Jean ¿Tú me quieres? –pregunto la niña incorporándose de la cama.

-Claro que si –respondió el hombre.

-¿Me quieres aunque no sea tu hija?

-¿A qué viene esa pregunta Eliccia? –pregunto la madre confundida.

-Hoy cuando tuve que ayudar a Roy a que le dijera a Riza que quería a su bebe, sentí celos de su bebe. Porque mi papa no puede estar conmigo. Yo recuerdo pocas cosas de mi papa, sé que me quería mucho y que me hacía muchas fotos –la niña sonrió con tristeza al buscar en su corta memoria lo poco que podía recordar de su padre –Yo quiero a mi papa mucho. Pero ahora Jean me protege y me da cariño y me quiere y yo te quiero mucho Jean y mi mama también te quiere Jean, entonces me gustaría que tú fueras mi nuevo papa ¿Por qué no te casas con mi mama y somos una familia? –La niña dejó escapar una lágrima –no quiero ser la única niña que no tiene un papa que la quiera, ni que me recoja del cole y me defienda de los niñas malos. Yo quiero un papa y yo te quiero a ti Jean –la niña comenzó a llorar con todas sus fuerzas, as u corta edad aún no entendía porque existía la muerte y mucho menos de porque su padre tuvo que dejarla, pero sabía que lo quería mucho, pero que él nunca volvería, por mucho que ella lo esperara diariamente él no volvería nunca más.

Havoc fue hasta la niña y la abrazó con todas sus fuerzas. Ella no era su hija y de hecho si no fuera porque su padre estaba muerto, él no hubiera tenido seguramente tanto contacto con la niña. Pero las cosas eran así y esa niña estaba llorando porque lo quería a él, lo quería tanto que quería que fuera su padre.

Havoc sentía el palpitar agitado de su corazón, las lágrimas de Eliccia estaban haciendo que él mismo dejara escapar una lágrima. Sabía cómo se sentía Eliccia, porque él también había perdido a su padre de pequeño.

Pero lo que más le importaba es que ella le pedía a él que fuera su padre. La persona más importante para ella. No se había dado cuenta de que esa niña lo quisiera tanto.

Havoc abrazó a la niña hasta que esta acabó durmiéndose entre sus brazos. El hombre recostó a la pequeña en la cama, no pudo evitar quedarse mirándola por unos minutos, parecía tan tranquila ahora.

Le gustaba la sensación que sentía con cada muestra de afecto de ella. Le hacía sentir mucha felicidad, algo que nunca había sentido antes, nadie le había hecho sentir así. Le pasaba igual que con Gracia. Pero él aún no podía convertirse en lo que Eliccia deseaba, porque su madre aún lo alejaba de ella. Y él comenzaba a pensar si en algún momento ella le abriría completamente su corazón.

-Ese Hawkeye se cree el mejor del mundo y el más listo y el mejor alquimista ¡Y una mierda! –el hombre arrastro todo lo que había encima de una mesa y lo tiro al suelo, asustando a la chica que limpiaba la estancia en ese momento -¡Tú! ¡Tráeme la foto de esa zorrita!

-S...si ahora mismo señor –la chica fue en busca de una carpeta rápidamente, sabía que debía de darse prisa sino quería hacer enfadar a su señor –tenga.

-Cabello rubio, ojos castaños, piel blanca y bonita toda una preciosidad ¿Y por qué no está ella con nosotros? Porque el idiota de Hawkeye nos lo oculto. Ya no podemos confiar en él, de hecho no sé cómo siquiera pudo ser elegido dirigente del bando anti militar –el hombre arrugo la foto que tenía en sus manos –quiero hacerle daño a Hawkeye ¡quiero que ese estúpido alquimista se arrastre hasta mis pies y me pida piedad! –el hombre se levanto y se dirigió hacia sus oyentes -¡Quiero a esta zorra muerta! –El hombre mostró la foto de Riza a todos los oyentes –y tengo el plan perfecto –el hombre comenzó a reír a carcajadas.

La chica que hacía la limpieza en la sala comenzó a temblar de terror, ese hombre no era fuerte, ni alto y casi ni parecía un hombre, sino más bien un crio y sus ojos de un azul intenso y a los cuales ella temía porque estaban desprovistos de cualquier tipo humanidad y su maldad era tanta que hacía temblar a todo aquel que se le acercara. La chica pensó que pobre de aquella que sea parte de los malignos planes de su jefe.

Continuará

^0^

Hoy el capi ha sido cortito y tranquilito... y el final de este augura que el próximo no sera tranquilito Muajajja XD bueno no adelantemos acontecimientos, pero espero que os haya gustado el capi y que os interese lo que tiene que venir.

Muchas gracias a ly-dango por su review ^0^ ya puedes relajarte que Roy por mucho que haya metido la pata lo ha arreglado, aunque con un poco de ayuda XD

Y agradecer también a las personitas que leen mi fic. Arigato

Y sin más os dejo hasta el siguiente capi. Xaiitoooo