Happiness

Capítulo 24

Jean ayudaba a Eliccia a que acabara sus ejercicios de matemáticas. No es que él fuera un experto en el tema, pero las matemáticas de una niña de primaría podía dominarlas.

-¿Eliccia quieres que vayamos al súper para comprar algo rico para cenar?

-¡Siiiiiiii! –exclamó la niña feliz.

Cuando hubo acabado la pequeña con todos sus ejercicios salieron dirección al súper. Después de muchas vueltas por el súper se decidieron por hacer arroz con curry para cenar.

De vuelta a la casa de Gracia pasaron por un parqué y tuvieron que pararse ya que la niña quería columpiarse.

-Jean ayúdame.

El hombre fue junto a la niña y comenzó a balancear el columpio. Le parecía mentira que él pudiera estar disfrutando momentos como ese. Él solo le gustaban las mujeres con muy buenas curvas y no pequeñas y revoltosas.

-¡Jean más fuerte!

Gracia miraba a lo lejos la imagen, cualquiera que les viera pensarían que son una familia. Debía de apartar la figura de su marido y abrirle su corazón a Jean. Le amaba y mucho, era un buen hombre y estaba esperando pacientemente a que ella pudiera organizar sus sentimientos.

-¡Jean más alto!

Chillaba una vez más la niña. Jean rió ¿pero hasta dónde quería llegar esa niña? Pensó divertido, aunque estos fueron interrumpidos al ver como una chica se acercaba hasta él.

-Cuanto tiempo Jean.

-Claire –el hombre saludó a la mujer. Ella era una de sus ex novias. Una mujer alta, delgada y con una buena talla de pecho, cualquiera que la viera creería que era modelo.

-Me ha sorprendido mucho verte aquí con una niña. Ya que no hace tanto que lo dejamos y no tenías ninguna hija.

-Ella no es mi hija. Es de… una amiga –Jean no sabía si haría bien diciendo que Gracia era su pareja por lo que prefirió dejarlo así, no quería molestarla.

-Te veía tan feliz con ella que pensé que ella podía ser tu hija. Bueno ya que no tienes ninguna hija que te ate ¿podríamos quedar algún día para vernos y charlar? –La mujer utilizó todos sus encantos (sobre todo dos) para que él hombre se fijara en ella –ya sabes que tú y yo lo dejamos porque tuviste que venir a Central, pero ahora yo también vivo y trabajo aquí. Si quieres podríamos seguir donde lo dejamos Jean.

-Claire lo siento. Ahora mismo estoy muy liado con mi trabajo y no quiero salir con nadie.

Gracia miraba desde lejos toda la escena. Estaba sintiendo unos celos terribles de ver aquella chica pavoneándose frente a Jean. Aunque estaba algo alejada de donde se encontraba Jean y la chica (alias zorra), pudo escuchar perfectamente las insinuaciones de la mujer hacía su jean. ¿Un momento desde cuando era "su Jean"? pensó la mujer confusa, pero disipo ese pensamiento y siguió sus impulsos y fue hacía donde se encontraban ambos.

Al acercarse escuchó perfectamente como Jean la rechazaba, Gracia se sintió feliz por ello, pero no del todo, ya que la había rechazado poniéndole como excusa que tenía mucho trabajo y no porque estuviera con ella ¿Sería que se avergonzaría de ella?

Cuando llego frente a ellos. Ambos la miraron, en ese momento Gracia se sintió muy inferior ante aquella chica. Ella era alta, no como ella, su talla de pecho sobrepasaba la de ella y con creces, su rostro fino y delicado que frente a ella, madre con poco tiempo debido a tener que mantener a una niña y una casa ella sola. No ella nunca estaría a la altura de una chica como esa.

-Gracia ya es tarde verdad, lo siento me he entretenido –Jean se acercó hasta la confusa mujer –Claire ella es Gracia, es la madre de la niña revoltosa –el hombre sonrió con dulzura a la niña. La cual también se había acercado a Jean al ver la escena con la chica –Gracia ella es Claire…

-Su ex novia, aunque por poco tiempo –sonrió seductora a Jean.

-Claire te he dicho… -el hombre calló al ver como la rubia se le acercaba, mucho demasiado.

-Jean te conozco y sé que al final acabaras en mis brazos –la mujer acercó su cara a la del hombre con las claras intenciones de besarlo.

Havoc fue a apartar a su ex novia cuando se vio muy sorprendido al ver como Gracia había empujado a Claire interponiéndose entre ellos.

Gracia miró con odio a la mujer, la cual no medio palabra ante el empujón que acababa de recibir.

-Nos vamos que ya es demasiado tarde –Gracia tomo de la mano a Jean y a su hija y se alejaron de allí.

Riza se revolvió en la cama sintiendo frío, la rubia busco en su cama el confortable calor de su marido, pero no lo encontró, por lo que abrió los ojos para buscarlo, cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad de la habitación, se encontró con la habitación vacía.

La rubia se levantó de la cama sabía perfectamente dónde se encontraba su marido. La mujer fue directa hasta el despacho de su marido, en el cual se podía ver la luz aún encendida.

-Roy es tarde –la rubia se recargó en la puerta.

-Quiero acabar con esto antes de acostarme.

-Roy debes descansar –Riza se acercó hasta la mesa de su marido y ojeo un poco los papeles que miraba. Eran lista de grupo de niños cantores. Fichas de su edad peso estatura, fotografía incluida –por favor ven a la cama conmigo Roy.

-Riza debo encontrarlo antes de que él te encuentre a ti –Roy se revolvió sus cabellos y se froto los ojos con fuerza en un intento de paliar su sueño –debo de encontrarlo.

-Sí, pero así no lo vas a conseguir –Riza se acercó hasta donde se encontraba sentado y Roy le dejo sitió para que ella se sentara sobre sus piernas.

-¡Tengo que hacerlo Riza! Estas en peligro tu y el bebe. No quiero que os ocurra nada –Roy metió la mano por debajo de la blusa que llevaba su mujer acariciando su vientre.

-No nos va a ocurrir nada. Y sabes que es mejor trabajar en equipo que solo. Mañana obtendrás más resultado trabajando todos juntos –Riza tomó la mano de Roy con fuerza. Nunca pensó que algún día podrían estar así los dos viviendo juntos y mucho menos esperando la venida de un bebe. No podía negar que tenía algo de miedo, ya que pensaba que todo era tan perfecto que algo tenía que hacer que todo ese sueño se borrara.

-Venga vamos a dormir –Roy fue junto con Riza hacía su habitación para dormir. Aunque él bien sabía que no iba a poder dormir y que acabaría esperando a que Riza se durmiera para poder levantarse y seguir buscando información.

Por una vez, no mejor dicho por segunda vez en su vida se sentía feliz y la primera vez había sido cuando vivía con su sensei y Riza. Como podía haber sido tan tonto como para no declarársele a Riza muchos años atrás.

Se sentía muy feliz con ella y con muchas ganas de poder conocer a su bebe. Roy rió para si mismo. Él nunca se imaginó siendo padre, ahora esperaba uno y de ella, la mujer más importante de su vida.

Pero todo eso se podía teñir de tristeza sino era capaz de encontrar al líder de la banda rebelde antes de que él le hiciera daño a Riza.

Riza siempre había sido un todo para él. Ella era su conciencia, su mayor apoyo y sobre todo su cordura. Si a ella le pasaba algo, sería capaz de arrasar Amestris entero solo para encontrar al causante. Y sumergirse en sus ansias de venganza. Ya había sentido ese sentimiento cuando le arrebataron a su mejor amigo, la sed de venganza hizo que se deseara asesinar al causante de eso y que sufriera hasta su último aliento, solo ella le hizo volver en sí y hacerle reflexionar de sus actos. Podía sentir como si hubiera pasado hace muy poco como ella le puso su pistola en la cabeza con la intención de hacerle reflexionar sobre sus actos, no iba a dejarle que se convirtiera en un asesino. Solo ella podía hacer eso. Ese fue el trato que hicieron cuando ella se convirtió en su guardaespaldas. Y por todo lo que había hecho ella por él, ahora debía de luchar para protegerla a ella y a su bebe. No nunca permitiría que nadie le hiciera daño.

Riza buscaba información de los castrati entre un millón de papeles, a su lado se encontraba Havoc, el cual no se había separado de ella en ningún momento, por orden de su marido. Havoc también revolvía entre los papeles, pero ella podía darse cuanta perfectamente cuando uno de sus compañeros prestaba atención a lo que hacía o simplemente solo removía papeles haciendo como que trabajaba.

Riza pudo ver como su marido entraba en la sala donde se encontraban ellos. Roy al verlos allí, se acerco hasta ellos.

-¿Cómo vais? ¿Habéis encontrado algo? –pregunto Roy sentándose en la mesa frente a su mujer.

-No –respondió Riza cansada al ver que volvía a leer el mismo papel otra vez.

-Yo he ido al hospital, Knox me ha ayudado a buscar entre los archivos de las operaciones si se habían realizado en Amestris una operación de ese tipo y nada. Hemos buscado hasta en archivos de antes que naciéramos y nada. En Amestris nunca se ha realizado una operación como esa. Solo me queda pensar que lo castraran de forma ilegal, con algún medicucho. Así se nos complica más la cosa.

-¡Claro cómo no me he dado cuenta antes! En Amestris no vamos a encontrar nada, porque puede que él no sea de Amestris –Riza se levantó de golpe y salió de la sala.

Havoc que andaba algo distraído sintió como la mirada feroz de su superior le hizo darse cuenta de su fallo y se levanto enseguida y fue tras Riza, cuando la encontró estaba revolviendo entre una montaña de carpetas, la rubia tomo por fin una de las carpetas con ayuda de Havoc y volvió a la sala dónde aún esperaba Roy.

-Ya sabía yo que algo no me encajaba en todo esto. Por sus rasgos físicos es fácil decir que es de Amestris, pero los niños cantores eran castrados fuera de Amestris. Mirad –Riza le pasó a su marido la información que había estado buscando.

Roy tomó la carpeta y leyó con atención. Era un artículo que hablaba de un grupo de niños que se habían hecho muy famosos en el extranjero por ser castrados cuando solo eran unos niños y por ello gozaban de una linda voz, esos niños eran utilizados para cantar ópera, recibiendo grandes cantidades de dinero por ello.

-Según esto me he llevado toda la noche buscando para nada.

-Te dije que era mejor que durmieras y trabajáramos en equipo.

Después de tener que volver a buscar entre millones de papeles Roy volvió junto con sus subordinados a la sala de descanso donde seguramente estarían todos comiendo. Al llegar allí el hombre repartió las carpetas a cada uno de sus subordinados con las órdenes de que comenzaran a buscar al dichoso niño castrado. Entre quejas todos se pusieron a buscar.

Riza seguía al lado de Havoc, el cual volvía a revolver hojas como si nada.

-Llevas todo el día suspirando y no prestas atención a tu trabajo ¿se puede saber que te ocurre? ¡Me estás poniendo nerviosa!

-Teniente si tuvieras a tu lado a un hombre que te quiere muchísimo ¿no estarías feliz?

-Estaría feliz si yo también lo quisiera de la misma forma. Yo tenía a mi lado a Matt y no por ello estaba feliz, porque yo a él lo quiero pero no como al padre de mi bebe.

-¡Ese es el problema! ¡Qué yo no soy el padre de su hija! Y ella no puede dejar de quererle más a él que a mí.

-Havoc habla con ella. Debes decirle claramente cómo te sientes. Aunque debes que saber que tendrás que dejarle tiempo para cerrar su herida. Si yo estuviera en su lugar, no sé si sería capaz de poder estar con otro hombre, ella se está esforzando mucho Havoc.

-Ayer empujó a mi ex novia cuando esto intento besarme ¿eso es buena señal?

-Eso es muy buena señal.

-Hey queréis dejaros de cháchara y trabajar –se quejo el coronel.

Por los grandes ventanales de la sala de descanso donde aún se encontraba el grupo de Mustang trabajando, ya se podía ver como se iba ocultando el sol y ellos aún no habían podido revisar todos los archivos. Y estaba más que claro que de allí no iban a poder moverse hasta que no encontraran al líder de la banda rebelde. La única que pudo tomarse un descanso fue Riza, al cual se había llevado toda la tarde vomitando. Pero una vez que pudo contener su estómago ayudo a sus compañeros en la búsqueda.

A la rubia le habían cedido el sofá entero para ella para que se pudiera tumbar un poco para paliar sus mareos. Desde allí la rubia pasaba las hojas que se encontraban en la carpeta una tras otra. Su cabeza volvía a dar vueltas y volvía a sentir como se le revolvía el estómago ¿Pero cómo era posible que tuviera algo más en el estómago? La rubia se llevó la mano a la cabeza cayendo la carpeta que tenía sobre ella.

-¿Estás mejor? -Havoc ayudo a que se incorporara la rubia y recogió los papeles para dárselos.

-No, creo que voy a volver a vomitar –Riza se llevó la mano a su estómago revuelto, pero su atención pasó de su estómago a uno de los papeles que Havoc había recogido, en él se veía la foto de un chico, el cual le era muy familiar –Havoc dame eso –la rubia tomo la hoja de papel en la mano y abrió los ojos como platos -¡Eliot!

Todos miraron a la rubia extrañados.

-¿No crees que es demasiado pronto para pensar en un nombre? –se burló Roy.

-Muy gracioso coronel –la rubia se levantó y fue hacia donde se encontraba su marido con sus demás compañeros –se llama Eliot y llegó a Amestris con 15 años. Lo castraron cuando tenía 5 años ¡Lo hemos encontrado!

Roy hubiera besado a su mujer de no ser porque estaban en el trabajo y debía guardar las formas. El hombre miró de arriba abajo el informe buscando cada dato del líder de la banda rebelde. Si no hubiera sido por el padre de Riza no hubieran encontrado en años a ese hombre. O bueno medio hombre ya que leyó que le habían hecho una castración completa tanto los testículos como el pene.

-No tiene apellido… esto nos vuelve a complicar las cosas. No podemos buscar más información de él sin un apellido.

-Bueno por lo menos hemos encontrado algo –anime Breda a su coronel.

-Si, aunque no pienso llamar a si a mi hijo.

Riza miró a su marido y le hubiera contestado algo de no ser porque tuvo que salir corriendo hacía el baño más cercano para vomitar.

-Permítame que le diga mi coronel, pero sus bromas hacen vomitar hasta a su mujer –sentenció Breda.

Una noche más Havoc estaba en casa de Gracia, ya que se había vuelto su guardaespaldas para la noche. El hombre suspiró y se tumbó en el sofá cama de la sala.

Tenía que hablar con Gracia. Pero no sabía ¿cómo decirle que le sorprendió mucho que empujara a su ex novia? Le había sorprendido y a la vez le había gustado saber que Gracia se hubiera puesto celosa. Riza le había dicho que eso era muy buena señal.

Havoc escuchó pasos en el pasillo. Gracia apareció en el salón en dirección a la cocina, cuando la mujer iba de vuelta para volverse a la cama Havoc decidió llamarle, si tenía que hablar con ella ese era el mejor momento.

-¿No puedes dormir?

-No es eso. Solo tenía sed –Gracia fue hacía el sofá donde estaba acostado Havoc y sentó ¿Y tú no duermes?

-Estaba pensando.

-¿En qué? –preguntó la mujer.

-En cómo hablar contigo –Havoc vio la expresión de Gracia, dándose cuenta de que se esperaba esa charla –no pareces sorprendida.

-No. Yo también quería hablar contigo –Gracia se acomodó en el respaldar del sofá poniéndose al lado de Havoc –aún no logro entender por qué quieres estar aquí conmigo y con Eliccia, en vez de estar con chicas guapas altas… y de tu edad –Gracia miró a Havoc esperando una reacción por su parte.

-Si te soy sincero, yo pensaba así antes de conocerte a ti y a Eliccia –Havoc se incorporó y se puso junta a Gracia –me he llevado desde siempre buscando a mujeres muy altas, impresionantes y con unas grandes… -Havoc prefirió callar antes de que Gracia lo echara a patadas de su casa –pero nunca llegaba a tener una relación en la que me sintiera bien, no llegaba a ser feliz.

-¿Y con la chica esa del otro día en el parque? Ella decía que quería tener una cita contigo –Gracia sabía que haciendo esa pregunta podría obtener una respuesta que no le gustaría escuchar, pero necesitaba saber si se estaba ilusionando en vano o no.

-¿Claire? Era mi novia hasta que me vine a central. Con ella estaba muy bien –Havoc vio como Gracia cerraba los ojos resignada por lo que acababa de decir –como te he dicho antes en otra época hubiera aceptado su invitación sin ni siquiera pensármelo. Pero ahora no. Ahora entiendo eso que dicen que cuando estás enamorado no tienes ojos para nadie más.

Gracia abrió los ojos y miró fijamente a Havoc, sus ojos mostraban sorpresa ¿En verdad ella pensaba que la dejaría por una chica más guapa?

-Antes Claire me parecía una mujer impresionante, pero ahora no, solo es una chica. Cuando la vi solo pensé en cosas como Gracia tiene una sonrisa mucho más bonita, me gusta mucho como me abraza tímida, me gusta verla cada día, no quiero dejarla de ver ni un solo día, ni un solo momento –Havoc acaricio las mejillas de Gracia limpiando las lágrimas que corrían –y me da igual tener que esperar una eternidad para que me aceptes. Quiero estar con vosotras

Gracia se dejo acariciar por Jean, le gustaba sentir nuevamente a alguien a su lado, velando por su seguridad y que la quisiera tanto como lo quería ella a él. Era una sensación tan placentera que podría quedarse así para siempre.

-He engordado –Riza se miraba en el espejo una vez más en el espejo su vientre. Ya estaba de tres meses y aunque no se le notaba la barriga, ella se veía más gorda.

-No has engordado –Roy se puso detrás de ella y la abrazó por la cintura –ya quieres que se te note la barriguita.

-No, pero he engordado un poco, lo sé, porque me aprieta el pantalón.

-Ya estás en tu semana 12 poco a poco iras engordando, es lo normal. Lo que me recuerda que mañana vamos a ver al doctor Knox y mañana podremos decir a todo el mundo que estás embarazada de un mes –sonrió feliz, le gustaba la idea de poder tratar a su mujer de una vez y delante de todo el mundo como su mujer embarazada.

-Ya lo sé y así tú me podrás encerrar en la oficina y no podré moverme de allí. Moriré entre papeles. Pero hoy aún no soy tu mujer embarazada por lo que puedo ir contigo a la asamblea de los peces gordos.

-No puedes.

-Roy ¿soy tu guardaespaldas lo olvidaste? No me puedes dejar atrás y lo sabes, sino todo lo que hemos montado será para nada.

-Está bien, pero también vendrá Havoc.

-Ya sé que Havoc es mi niñera, pero solo por un día podías dejarlo atrás.

-No. Si vienes tú, también él.

-Está bien. Cualquier cosa, antes que quedarme todo el día en la oficina.

-Jijiji.

La risita nerviosa de la niña hizo que su madre acabara por abrir los ojos. Gracia vio a su hija riendo , aunque no entendía muy bien porque la miraba y sonreía feliz. De seguro le habría pintado la cara o algo por el estilo. Gracia fue a levantarse cuando sintió que no podía moverse, este hecho hizo que se desapretara del todo. La mujer pudo sentir la calidez de unos fuertes brazos que la abrazaban protectores.

-Hummm quiero dormir un poco más –Havoc se removió entre las sábanas y abrazó más el cuerpo de Gracia.

-Jijijijiji –volvía a reír divertida la niña – ¿esta noche me dejareis un huequito para mí o quizás molesto? –pregunto la niña divertida, la cual salió corriendo antes de que su madre se levantara, para no ser regañada.

Gracia se sonrojo al seguir escuchando las risitas de su hija, aunque poco le duro al ver el reloj de la sala que anunciaba que era tarde.

-Jean… Jean –la mujer forcejeo para poder salir del agarre de los fuertes brazos del hombre, pero este parecía no querer dejar de abrazarla –Jean por favor es tarde.

-Es tarde… -el hombre abrió los ojos perezoso y sonrió al ver entre sus brazos a la mujer –buenos días –Havoc se acurrucó abrazando a Gracia.

-Jean –la niña fue corriendo a la sala al escuchar la voz del hombre –yo también quiero un abrazo –la pequeña se tiro sobre ellos dos abrazándolos.

-¡Pero queréis moveros de una vez! ¡Eliccia vas a llegar tarde al colegio y tú al trabajo Jean! –Gracia bufó furiosa al sentir como tanto Eliccia como Havoc lo habían tomado como un juego y seguían riendo a carcajada limpia.

Gracia suspiró, pero no pudo evitar sonreír también. Hacia tanto tiempo que no escuchaba reír a su hija de esa forma. Hacía demasiado tiempo que esa casa no era alegre y por fin volvía a ser un hogar donde la felicidad reinaba y la hacía sentir bien.

Riza miraba la cara de felicidad inmensa e infinita en el rostro de su compañero. No sabía muy bien que era lo que le pasaba, pero de seguro era que le iban bien las cosas con Gracia.

Riza volteo una vez más la cabeza mirando la puerta de la sala del congreso, donde Roy estaba en la reunión con todos los peces gordos de la milicia. Riza se sentía aburrida, ya llevaban esperando a Roy una hora y parecía que iba para largo. La mujer suspiró, a lo mejor no hubiera sido tan mala idea quedarse en la oficina.

-¿Eres Havoc? –un hombre se acercó hasta el rubio militar -¿Cómo estás? No nos vemos desde la academia.

-¡Eric cuánto tiempo! –Havoc se levantó del banco donde estaba sentado junto a Riza y comenzó una animada charla con su compañero.

Riza suspiró parecía que esa iba a ser una larga mañana y muy aburrida. Riza alzó la vista una vez más hacía la gran puerta, pero por mucho que la mirara no iba a salir antes su marido de allí.

-Riza –sonó un susurro.

La rubia sintió un escalofrío seguido de escuchar su nombre en un leve susurro que le helo la sangre. La mujer se levantó de su asiento y miro a su alrededor, no había nadie allí cerca de ella y que pudiera haber dicho su nombre. Riza miró que Havoc se había alejado un poco y seguía hablando animadamente con su compañero. En otro vistazo a su alrededor Riza vio como alguien pasaba rápidamente por entre las grandes columnas redondas que estaban como adorno en el gran pasillo.

Sabía que su marido la regañaría por hacer eso, pero no podía quedarse allí por más tiempo. Riza se acercó más hasta las columnas para mirar mejor. Allí pudo ver perfectamente a alguien cruzar la esquina, el cual no llevaba la indumentaria militar. Esto puso en alerta a Riza la cual agarro su arma y siguió a la extraña figura.

-Riza- volvió a escuchar su nombre una vez más en un susurro.

La mujer vio como el sospechoso Salía del edificio militar y se dirigía hacia la calle. Riza con su arma en la mano salió de allí en busca del sospechoso. No era normal que un civil estuviera dentro de un edificio militar y mucho menos le gustaba esos susurros con su nombre que hacían que se le helara la sangre, solo le había pasado eso cuando había tenido cerca a un homúnculo.

Riza guardo su arma al verse en medio de una calle peatonal. No quería hacer cundir el pánico entre los civiles. La rubia miró a lo largo de la calle sin poder ver al sospechoso que andaba siguiendo, pero una vez más sintió su nombre en un susurro, haciendo que se le pusieran las carnes de gallina. Riza alzó la vista al frente y pudo verlo, solo lo había visto por un dibujo, pero era él. Rubio ojos azules, se le podía ver que no era muy fuerte, ni muy grande para ser un hombre, pero lo que más le llamó la atención eran sus ojos fríos como el hielo, estaba claro que eran los ojos de un asesino sin piedad y no podía dejarle escapar. No ahora que lo había encontrado. Sabía que iba sola y tendría que tener cuidado, pero no podía dejarlo escapar.

La mujer cruzó la calle, pero antes de hacerlo, el sospechoso se había alejado nuevamente, haciendo que Riza tuviera que seguirlo con rapidez, ya que este se moviera que pareciera que volara en vez de andar, sus pasos eran ágiles. Riza lo siguió por tres calles corriendo, haciendo que la gente se apartara de su camino e incluso que alguno la insultara por su indebida carrera por medio de una calle peatonal, para mayor dificultad esa era una calle comercial, por lo que era mucho mayor el número de personas que circulaban a esas horas de la mañana.

Una vez hubo pasado toda la calle comercial, Riza se encontró en una callejón, la rubia miró a su alrededor, parecía que al final lo había perdido. Lo mejor sería dar la vuelta e ir a pedir ayuda a sus compañeros y debía volver antes de que su marido saliera de la reunión, sino la encerraría en un cuarto bajo llave hasta nuevo aviso.

-Riza.

-La rubia se dio la vuelta al oír su nombre y volvió a ver al sospechoso pasar. La mujer se apresuró y levanto su arma. Ya se estaba hartando del juego del sospechoso y en cuanto lo volviera a ver le dispararía. Riza vio como el sospechoso entraba en un almacén.

Riza agarro fuertemente su arma y entro en el almacén. Sus ojos miraron rápido todo el lugar. Por su aspecto era un almacén, parecía abandonado, pero en su interior había muchas cajas apiladas por todo el lugar. El lugar estaba muy oscuro al no haber ventana alguna, aunque sus ojos se hicieron rápido a la poca luz.

Riza se volteo al sentir un ruido a su espalda, la rubia intentó correr pero no pudo escapar y solo pudo ver como la puerta del almacén se cerraba.

-Mierda –se maldijo así misma. Había sido tan tonta como para acabar encerrada en un almacén. Si definitivamente su marido la mataría, si antes no lo hacía el que la dejo encerrada en ese lugar. Ese pensamiento en otro momento de su vida le hubiera dado igual morir o no, pero ahora mismo y en la situación en la que se encontraba, embarazada y casada por fin con el amor de su vida, no le gustaba la idea para nada. Pero Riza prefirió relajarse a para poder salir de allí con vida.

La rubia sentía su agitada respiración. La mujer cerró los ojos y se concentró en escuchar todo lo que pudiera, ya que en el lugar no había ni un solo rayo de luz, por lo que estaba completamente a oscuras.

Podía escucharse a sí misma intentando relajar su respiración, pero sus oídos podían escuchar una respiración más, es decir que había alguien más allí. Su respiración parecía también agitada, la sentía en su espalda y podía sentir como está iba acercándose sigilosamente hasta ella. Riza se preparó y cuando supo que su opresor estaba lo suficientemente cerca, se volvió y lanzó un disparo, seguido de un grito de dolor.

Esa era una buena noticia para ella, porque le había dado. Pero este parecía que volvía a moverse y volvía hacia a ella. Riza no se dio cuenta de que otra persona se le había acercado sintiendo un fuerte golpe en la cabeza y a continuación la inconsciencia.

Continuará

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Gomen ya lo tuve que cortar estaba el capi muy largo... y quería dejaros con la intriga para que nos vamos a engañar XD

Muchas gracias por su mensajito a Andyhaikufma: Si para llegar a Riza tendrá que para por encima de dos alquimistas de fuego... aunque parece que ya la han encontrado muajaja XD … gomen

Y si mi parejita extraña de Havoc y Gracia avanzan positivamente... es k son tan monas las dos que me daba una penita que estuvieran solas.

Uwooo se que lo he dejado muy mal, gomen, espero no dejarme el capi olvidado como la semana pasada XD

Y agradecer también a todos lo que lees mi historia ^^ y sin más me despido hasta el siguiente capi.

xaiiitooooooooooo