Capítulo 3 y aquí llegó el tercer episodio! Siento la tardanza pero ya sabéis, exámenes. Jeje
Espero que tmb os guste este cap y me déjeis RR'S^^
-dialogos-
Pensamientos
Flash back
No todo es tan malo...no?
Hinata bajó las escaleras de su casa, frotándose los ojos y bostezando.
-Buenos dí…-pero ahí se le quedó la palabra al ver tantas personas en su casa. Hombres vestidos de negro y con gafas.
-Buenos días Hinata-chan!-exclamó su madre con la bandeja del almuerzo en la mano-vamos, siéntate-
-Mamá...que…quienes…-
-Señorita Hyuuga- se alzó de uno de los hombres, se acercó a ella y le hizo una reverencia- el señor Namikaze me manda a buscarla-
-Eh?-ladeó la cabeza
-Hoy no asistirás a clases.-dijo su padre, desayunando ya en la mesa.
-Nee-chan, hoy tendrás que ayudar a Namikaze con su trabajo-
-Trabajo?-
-Si no le importa, debería cambiarse. El señor quiere verla enseguida-
-Pero si…-
-Vamos Hinata-le empujó su madre- no les haga esperar-
-P-pero mama si no he…-
-Vamos, vamos!-
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
A la media hora, Hinata ya iba en una de las limusinas hacia aquella casa. Había decidido llevar su uniforme, puesto que no sabía a dónde irían, y tampoco porque no tenía ningún traje que ponerse, así que pensó que aquel uniforme, que era muy elegante, le quedaría bien.
Aunque pocas ganas tenía de ver la cara del cretino de su "amo".
Solo recordarle y le ponía los pelos de punta.
-Le odio- y para distraerse empezó a arreglarse su trenza.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
-In-creíble…-murmuró Hinata sorprendida, saliendo del coche y abriendo su boca al ver aquella casa.
Aquello de casa no tenía nada! Aquello era una gran mansión; una mansión con un enorme jardín, una fuente grande, caminos para pasear…
-Increíble…-
-Hyuuga-san- Hinata observó a un anciano frente a ella, que le sonreía-por favor, venga conmigo, el joven amo le espera-
Hinata se puso bien sus gafas y le siguió.
-Buenos días!-exclamó toda una fila de sirvientes y sirvientas.
-B-buenos días!-respondió ella asombrada, haciéndole una inclinación con la cabeza.
Y cuando más se adentraban más se asombraba Hinata observando la gran cas…mansión.
-Increíble-murmuraba a cada jarrón que veía, a cada gran cuadro, mueble o sala repleta de cosas carísimas-Increíble-se metió en otra gran sala, que tenía un gran balcón que daba vista hacia la parte trasera del "jardín". Una gran extensión de tierras verdes, campos de golf e incluso…de un lago!
Parpadeó no creyendo lo que veía.
-Increíble…-
-Señorita- ella se volteó- no se pierda por favor-
-L-lo siento- siguió de nuevo al sirviente-anno… puedo preguntarle algo?
-Por supuesto-
-d-dónde estamos? –el sirviente sonrió- esto es Japón, verdad?-
-Así es, señorita-y Hinata suspiró aliviada.
Los dos se adentraron en una sala enorme, con mucha luminosidad, lámparas de araña, suelo brillante, muebles de roble, grandes y cómodos sillones, un gran jarrón de flores sobre la mesa…
-increíble…-
-Espere aquí por favor, el joven amo vendrá enseguida.- hizo una reverencia y se alejó.
Hinata caminó por la sala y, mirando a ambos lados, sonrió y se sentó en el sofá. Se acomodó bien, feliz al notarlo tan blando. Lo tocó.
-Seguro que a papa le gustaría uno-
Se levantó del sofá y caminó por la sala, sorprendiéndose ante casa objeto. Se acercó a un jarrón que parecía muy antiguo y lo tocó con suavidad. En él se representaban escenas de una guerra muy antigua.
-Le interesa?-y ella gritó asustada, golpeando al jarrón y agarrándolo antes de que cayera al suelo. Respiró tranquila cuando lo tuvo en las manos, sintiendo su corazón salir de su pecho.
Hinata volvió a dejar el jarrón en su sitio, con cuidado y se volteó con el ceño fruncido al hombre, dispuesta a quejarse, pero todo se olvidó cuando vio el rostro de ese hombre. Sus mejillas se sonrojaron al ver sus ojos azules, su cabello rubio, su cuerpo trabajado bajo esa camisa blanca, alto, atletic…
Un momento.
-Namikaze?-
-Ehm..Si, soy yo.-le respondió este, sonriendo-un plac…-
-Qué haces vestido así?-le interrumpió ella,sonriendo con burla- porque te has puesto…esa peluca?-
El hombre parpadeó sorprendido.
-Per...-
-Ja! Ya sé lo que quieres. Quieres volver a molestarme verdad? Quieres hacerte pasar por otro para que parezca una tonta verdad? Pues no va a ser así!-y le apuntó en el pecho con el dedo- no voy a caer en ninguna de tus artimañas. No. Ya estoy cansada. Cansada de que me trates como lo haces, de que me amenaces, de que intentes… -miró a un lado- sé que siempre intentes besarme…-le miró de nuevo- podré ser tu sirvienta, pero no tienes ningún derecho a tratarme de esa forma. Y a qué viene el mandar esos tipos a mi casa? No podías llamar, como hacen todas las personas normales? Ah no, ya recuerdo. Que tú eres el gran Namikaze Naruto.-y cruzándose de brazos, miró a un lado-y tienes que hacerlo todo a lo grande…y de la peor manera.-
-Yo…hago todo eso?- Hinata le miró incrédula
-P-por supue…quieres dejar de fingir! Te he dicho que no voy a caer!-
-Se puede saber porque demonios gritas?- Hinata se volteó al sentir una voz tras ella. Sus ojos se abrieron como platos y volvió a mirar a la persona que tenía delante, luego de nuevo a la otra persona, y de nuevo a la otra. Movió sus labios intentando pronunciar algo.
-Tú…-
El hombre rubio sonrió, mostrando su dentadura perfecta, Naruto rodó sus ojos, cruzado de brazos.
-Idiota- murmuró Naruto
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Hinata se encogía en el sofá, a punto de morirse de vergüenza, queriendo que la tierra se la tragase, queriendo desaparecer. Naruto, sentando en la otra punta del sofá, tomaba elegantemente un té, mientras que Minato, el padre de Naruto, seguía riendo.
-L-lo siento-
Minato la miró, sonriendo.
-Cómo te llamas?-
-H-Hinata…Hyuuga, señor-
-Hinata…un nombre muy lindo- ella se sonrojó aún más-así que Hinata, tu eres…-y miró a su hijo- su sirvienta- y volvió la mirada a ella, específicamente a la oreja donde brillaba el pequeño pendiente. Miró a su hijo-creo que para esas cosas, deberías consultárnoslo antes-
-Solo es una sirvienta, qué más da-
-Hinata todavía es una estudiante de primero- Naruto dejó la taza sobre la mesa y se alzó-necesita concentrarse en sus estudios-
-Tú-y con la cabeza le indicó a Hinata que se alzará-nos vamos- le dijo a su padre-volveré por la noche-
Minato también se alzó, suspirando.
-Está bien.-y vio cómo su hijo se alejaba. Hinata se acercó y le hizo una reverencia.
-S-siento la confusión.-hizo otra reverencia- no volverá a pasar se lo prometo-
-No te preocupes- le sonrió él- tú solo cuida de mi hijo-
Hinata le miró extrañada.
-Y sigue así de luchadora- le guiñó el ojo, provocando que se sonrojara.
Hinata hizo otra reverencia y salió de ahí, rápida, perdiéndose en el intento de encontrar la puerta.
-Que se supone que haces?-ella gritó asustada, viendo a Naruto con una maleta en la mano.-vámonos.-y pasó por su lado- por tu culpa llegaremos tarde-
Hinata le siguió, mascullando por lo bajo.
Llegaron a la puerta, donde otra gran limusina negra les esperaba. Era cierto! Esa era la segunda vez que se subía en una.
-ven aquí- Hinata se acercó y paró a su lado- ábreme la puerta-
-Qué-
-Eres mi sirvienta, haz lo que te digo-
Hinata se quedó algo impresionada, pero terminó abriendo la puerta.
-Entra- le ordenó
-Pero no…-
-O entras o te …-y antes de que pudiera terminar, Hinata se metió molesta, conociendo como terminaría esa frase. Se sentó en la otra punta, se puso el cinturón y cruzó de brazos, mirando hacia la venta.
Naruto se sentó en el otro lado, al lado de la ventana. El chofer cerró y en unos momentos ya se vieron arrancando.
Pero lo peor no fue estar sentada con él, sino el tener que ir de arriba a abajo recogiendo papeles, fotocopiando, trayendo cafés, llamando a ejecutivos, buscando a personas, que si colocar, que si poner, que si recoger…
Cuando se sentó por primera vez, fue ya en la limusina, por la noche donde terminó profundamente dormida.
Naruto miraba por la ventana, sintiendo que el sueño a él también le vencía. Eso de estar trabajando con su padre a veces le cansaba demasiado. Tantas cuentas, visitas y reuniones lo cansaban a uno de verdad.
Se frotó la sien, deseando con ganas llegar a casa y echarse en la cama. Suspirando, miró a un lado, donde su sirvienta dormía con la cabeza apoyada en su hombro. Normalmente no le dejaría a nadie hacer eso, de hecho, no se lo dejaba hacer a nadie, pero estaba tan cansado que pocas ganas tenía de empezar a discutir con ella.
Apoyó su cabeza en el respaldo del asiento, cerrando sus ojos y entregándose al sueño, cuando sintió algo, abrió sus ojos y bajó su mirada.
Eso era algo inaudito.
Hinata se había acomodado mejor y ahora dormía abrazándole, apoyando la cabeza en su pecho.
Se cree que soy un peluche o qué?
Intentó que se soltara, pero ella frunció el ceño y para colmo, subió una pierna, apoyándola sobre las suyas y le abrazó más fuerte.
-Todavía es muy pronto-murmuró ella en sueño- un poco más…-
Naruto alzó una ceja y una sonrisa escapó de sus labios; dejó de intentar quitarla y miró por la ventana.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
El coche se detuvo y el chofer vino a abrirles.
-Joven amo, quiere que la llevemos a casa?- le preguntó algo extrañado el chofer cuando la vio apoyada sobre Naruto.
-Yo me ocupo de ella-
El chofer hizo una reverencia y se alejó de la puerta. Naruto salió del auto y luego la cargó en brazos. El anciano sirviente se acercó, preocupado.
-Le pasó algo a la señorita?-
-Solo duerme- respondió entrando en la casa- deja mis cosas en el despacho-
-Si señor- dijo haciendo una reverencia.
.-.-.-.-.-.-.-
-Naruto-
Minato y Kushina se asombraron al verle cargar a la chica. Se alzaron de la mesa y se acercaron.
-Solo duerme- respondió él, acomodándola- y no hay manera de despertarla-
Hinata se agarró a su camisa, frunciendo el ceño. Naruto rodó sus ojos mientras que Kushina y Minato sonreían.
-Es muy linda- murmuró Kushina, acariciando una mejilla de la chica, que inmediatamente se relajó y sonrió.
-Le llevaré al cuarto de invitados-dijo cansado.
-Pero tu ve al tuyo- bromeó su padre, provocando que Naruto tropezara y casi cayera al suelo.
-Pero que…-
Minato y Kushina vieron a su hijo subir las escaleras.
-Así que ella es la nueva sirvienta- murmuró Kushina sonriendo-esperemos que ella pueda hacer algo…-miró a Minato- por lo que me has contado, parece una chica fuerte-
-Y lo es.-respondió Minato, pasando un brazo por sus hombros- y espero que ese espíritu fuerte no desaparezca todavía-
-Naruto necesita alguien que le demuestre…que no está solo…crees que ella…?-
-Solo nos queda esperar-besó su cabeza- esperar, querida-
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Naruto dejó a Hinata sobre la cama, le quitó los zapatos y la cubrió.
-Esta será la última vez que lo haga- masculló, sentándose a su lado y quitándole las gafas. Por un momento, la observó, estudiando su rostro sin la gafas.
Porque llevaba esa chica gafas? Acaso no veía bien? No se daba cuenta de que con ellas, ocultaba aquel rostro perfecto?
-Idiota Namikaze…-dijo dormida.
Naruto contó hasta diez, necesitando relajarse. Maldita niña, incluso en sueños era igual de atrevida.
Dejó las gafas sobre la mesita de noche y, mirándola de nuevo, se acercó, apoyó la pierna sobre la cama y se inclinó sobre su rostro. Se detuvo cerca de sus labios, sintiendo algo que le oprimía el vientre y que le ordenaba que juntara sus labios.
Se acercó más, rozando sus labios, pero cerró sus ojos y se alejó.
No podía. No podía hacerlo. Besar a otra chica…se había convertido en algo imposible para él. Y todo por culpa de…
Sus puños se apretaron y salió de esa habitación.
Todavía tenía muy presente a esa chica que tanto había amado. A esa chica que únicamente había besado y que tras su separación, no había vuelto a hacer.
Sakura Haruno
A veces sentía que la odiaba. Porque por su culpa, no había podido tener otras novias, no había podido besar a las chicas con las que tuvo algo y para colmo…se acostaba con ellas pensando en Sakura.
La odiaba, y cada día que pasaba lo hacía más. Aunque en realidad sabía, que por más que la odiara…seguía amándola.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Hinata saltaba de nube en nube, feliz, con su túnica blanca y su cabello suelto y rizado, con uan corona de flores en la cabeza y siendo perseguida por lindas gotas de agua. El cielo estaba muy azul y las nubes eran tan esponjosas que no pudo evitar tumbarse en una de ellas.
Se estiró sonriendo, saludando a aquel sol que le guiñaba el ojo. Para su sorpresa, las gotitas de agua le trajeron suculenta comida en bandejas de oro.
Ella les agradeció y empezó a comer, disfrutando de todo aquello.
De repente, el cielo se oscureció, se tornó rojo, su comida comenzó a desaparecer, las gotitas se evaporaron por el calor que empezaba a hacer y las nubes por las que había saltado también se evaporaban. Hinata se movió inquieta en la que estaba, asustándose al ver que empezaba a desaparecer.
-Q-que ocurre!-
Y unos metros más arriba, una nube negra descendía sacando rayos. Hinata cayó sentada en aquella nube que poco a poco se desvanecía, asustada al ver al ser que estaba sobre esta.
El demonio rubio de ojos azules.
Con su tridente y su sonrisa demoniaca, estiró su mano, alcanzándola.
-N-No!...no te acerques! –se cubrió el rostro- no te acerques! Por favor!-
Y de repente abrió los ojos y se sentó en la cama. No veía nada, todo estaba blanco! Ese demonio la había secuestrado!
Ah! No, solo era una sábana de seda. Sonrió aliviada, pero se sorprendió.
De seda?
Pasó toda la sábana por su cabeza y miró alrededor, extrañada al ver una gran habitación, muy decorada. Miró la cama y agarró la sábana.
Eran…de seda
-Ya era hora- dijo alguien a su lado, asustándola y provocando que gritara.
-El demonio!-se levantó de la cama por el otro lado, asustada.-oh…solo eres tú-masculló al darse cuenta que solo era Naruto-que haces aquí?-
Naruto contó hasta diez.
-Estás mi casa- se alzó de la silla, cruzado de brazos
-Tú casa!-exclamó sorprendida- Oh no! tengo…tengo que volver a casa!-buscó sus zapatos- mis padres me van a matar… no les…-
-Ya lo saben-le interrumpió Naruto-así de que deja de corretear como un animal y ponte eso-
Con la cabeza le señaló a una silla, donde había bien doblado un uniforme de sirvienta. Hinata le miró.
-N...-
-Póntelo- se adelantó él. Hinata entrecerró la mirada.
-No.-Naruto alzó una ceja, pero no, Hinata no se dejaría manipular de esa forma. Una cosa era ser su sirvienta, que de eso ya tenía bastante; pero de ahí a ponerse un uniforme de sirvienta.
Ni aunque estuviera loca
-No pienso ponerme eso- y se cruzó de brazos.
-No estás en posición de negarme nada, sirvienta. Póntelo-
-No-
-…..-
-…..-
-Bien- Hinata se sorprendió ante el cambio y le miró. Naruto caminó hacia el uniforme, lo agarró y se paró delante de ella- o te lo pones tú o lo hago yo-
Hinata se alejó un par de pasos, sonrojada.
-Como me toques…-y se posición, dispuesta a pegarle. Naruto sonrió.
-Así que ves bien-
Hinata se extrañó luego entendió. Puso la mano en su cara y se asombró al no llevar puestas las gafas. Sonrojada, las buscó.
-Podría romperlas con solo cerrar la mano- Hinata observó que en su mano estaban sus gafas y frunció el ceño.
-Devuélvemelas- estiró ella la mano mientras Naruto alzaba una ceja
-A esto le llamas tu gafas?-Hinata intentó quitárselas pero él apartó la mano.
-E-eres un…-
-Póntelo- le ordenó, metiéndose las gafas en el bolsillo de su pantalón- luego baja a la cocina y me preparas el almuerzo.-
-Devuélvemelas!-gritó ella al ver que se alejaba. Pero Naruto solo salió y cerró la puerta. Hinata apretó sus puños.
-Le odio!-
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-Bien pequeña. Ahora vamos a preparar unos platos franceses y…-
Pero Hinata no podía escuchar nada. Todo su ser se centraba solo en la vergüenza de llevar ese uniforme.
Vestido negro por encima de las rodillas, delantal blanco bordeado, medias blancas y una cofia.
Se sentía ridícula.
-Niña, me estas escuchando?-le preguntó el cocinero con el ceño fruncido.
-E-eh a…si…un plato típico no?-
-Oh mon dieu!- exclamó- tengo que hablar con los señores.-Y salió de la cocina.
-E-espere que…-pero ahí se quedó, sola, en aquella enorme cocina-bien, si no me queda de otra.- Se remangó- voy a prepararle algo que le dejara con la boca abierta-
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Naruto repiqueteaba los dedos sobre la mesa. Kushina y Minato le miraban de reojo a veces, preocupados.
-Hijo no….-
-Dónde demonios está!-exclamó, cansado de esperar.-Como se haya ido juro que…-
-Naruto, tranquilízate. Hinata sigue aquí-habló calmadamente su padre- el cocinero me comentó que estaba en la cocina preparando algo-
Naruto empezó a mover su pierna, nervioso. Como tardara un minuto más, le rompería las estúpidas gafas.
Y al momento, se oyó un carrito y a Hinata que venía con él. Naruto miró hacia otro lado.
-Porque has tardado tanto?-
Hinata dejó los platos de la comida sobre la mesa.
-Come y calla- él se volteó, sorprendido ante ese comportamiento. Sus padres rieron y Hinata le sonrió- que aproveche- y se alejó a donde estaban los otros sirvientes.
Naruto agarró los palillos, y empezó a comer. Se detuvo al probar el primer plato, para luego coger otro trozo. Cogió otro trozo y otro de otros platos, como saboreándolo.
Hinata sonrió con suficiencia. Esos platos se los había enseñado a hacer su madre. Estaba segura que sabía igual que los que preparaba ella.
Que estaba delicioso
Que…
-No está mal- soltó Naruto, haciendo que Hinata cayera al suelo al estilo anime.
-Naruto….-murmuró su madre mientras Minato negaba
-No está mal…-repitió ella apretando el puño-que no está mal…-una venita apareció en su frente. Se acercó a la mesa y estiró la mano- devuélveme mis gafas-
Naruto metió la mano en su bolsillo y las dejó sobre la mesa. Hinata las agarró y se las puso.
-Me voy a casa-se volteó y dirigió a la salida
-Todavía no-dijo él
-Me voy- volvió a decir ella.
-Como salgas lo haré.- y Hinata se detuvo.-y yo siempre cumplo lo que prometo-
Hinata apretó sus puños y muy molesta, volvió a la sala, al lado de los criados; Naruto siguió comiendo y Kushina y Minato suspiraron.
Cuando Naruto terminó, le indicó que le siguiera y Hinata así lo hizo, cabizbaja.
-Espera aquí-le indicó mientras él subía las escaleras.
Hinata se sentó en uno de los sofás, cruzada de brazos.
-No está mal?-repitió frustrada- ya me gustaría verlo a él cocinando-
-Hyuuga?-
Hinata volteó la cabeza.
-Nara-san, Uchiha-san-se levantó del sofá, sorprendida.
Sasuke y Shikamaru se acercaron, examinándola.
-Naruto no pierde el tiempo eh- bromeó Sasuke haciéndola sonrojar.
-M-me obligó a ponérmelo-
Shikamaru sonrió.
-P-pero no piensen que me gusta! Yo no…-pero Sasuke se inclinó sobre ella-qu-que…-
-Empiezo a compartir los gustos con el dobe- Hinata se sonrojó al completo y bajó la cabeza- te apetece hacer un cambio de dueño?-
-Aparta tus ojos de mi sirvienta teme- Shikamaru y Hinata miraron hacia Naruto. Sasuke, sonriendo, se volteó el último, viendo como el rubio bajaba las escaleras.
-Al fin llega el rey de los monos- se burló este mientras Naruto se acercaba.
-Que hacéis aquí?- les preguntó
Shikamaru le lanzó unas llaves que él agarró al aire, Naruto las miró y sonrió.
-Lo siento- le lanzó las llaves de nuevo- hoy tengo cosas que hacer- agarró el brazo de Hinata y tiró de ella- otro día, tal vez- y los dos salieron.
Shikamaru y Sasuke le siguieron, parándose en la puerta y observando como metía a Hinata en el coche y luego se metía él en la parte del conductor. Tras eso, encendió motores y en unos segundos, desapareció.
Sasuke se cruzó de brazos.
-Lo tengo realmente difícil- y sonriendo ladino, se metió en su coche. Shikamaru también se metió en el suyo y salieron de la gran mansión.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-Ponte el cinturón- le indicó Naruto a Hinata. Ella no se lo pensó dos veces y se lo puso, un poco asustada ante la velocidad a la que iban. Naruto cambio de marcha y aceleró por la ciudad. Hinata se agarró al cinturón.- te dije que no te acercaras a él-
Hinata le miró.
-No volveré a repetírtelo. Así que más te vale cumplir mis órdenes porque no pienso hacer nada la próxima vez para salvarte-
Hinata volvió a mirar a la ventana. No respondería a eso. Él ya debía de saber la respuesta.
Nadie pidió tu ayuda.
Aparcaron en el centro de la ciudad y Naruto le indicó que se bajara. Ella así lo hizo, quedándose sorprendida al ver, ahora mejor, ese centro.
Estaban en el centro de las tiendas más caras!
Chanel, Louis Vuitton, Versace, Ginza…
-Vamos- Naruto se adelantó y Hinata le siguió, impresionada por esas grandes e iluminadas tiendas.
Entraron en una tienda enorme- y no exageraba con el enorme-cuando ahí había tres plantas, joyas que brillaban desde lo lejos, ropa de gala, de fiesta, camisas, pantalones, zapatos, guantes, calcetines, sombreros.
-Increíble…-
-Namikaze-sama, es un placer volver a verle por nuestra tienda- dijo un señor alto y muy elegante-tenemos las prendas que usted encargó, desearía verlas?-
Narut asintió y siguió al hombre. Hinata aprovechó para acercarse a una camisa de hombre negra y muy elegante, con el logotipo de la tienda en un lado.
-Papa se vería muy bien con esto.- agarró la etiqueta y la volteó; sus ojos se abrieron como platos al ver el precio.- 70.000…yenes…?- la volvió a colgar con muchísimo cuidado y se volteó, intentando recuperar el aire que se le había escapado al leer el precio.
-Desea algo para su señor?-
-Eh?-Hinata se encontró con una dependienta de la tienda- señor..?
-si quiere puedo mostrarle los diferentes tipos de trajes que combinarían con esa camisa-
-N-no gracias. Solo miraba- le hizo una reverencia y se alejó de la chica- Quien puede gastarse tanto dinero en una camisa?- se cruzó de brazos, frunciendo sus labios-con todo eso podríamos comprar montones de comida-
Y mirando al suelo que iba, chocó contra alguien.
-Lo siento!-hizo otra reverencia, más cuando alzó la cabeza, se asombró.
-Te encuentras bien?-
Hinata asintió, observando a aquel chico tan atractivo. Alto, de cabello negro, con los ojos también color negro; vestía igual de elegante, aunque de forma más informal.
-Increíble…-murmuró extrañando al chico.
Ella se sonrojó y miró a un lado.
-L-lo siento- hizo otra reverencia y se alejó de ahí
-Espera!-le llamó este. Hinata se detuvo y volteó, lentamente, como un robot- eres una sirvienta no?-Hinata volvió a asentir- podría pedirte un favor?-
Ella asintió, no muy segura.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-Me llevo las cuatro- dijo Naruto, dándole a la cajera su tarjeta de crédito. Mientras ella cobraba, se acordó de que había traído a su sirvienta y la buscó por la tienda. La encontró hablando con otro chico.
Frunciendo el ceño, se acercó hasta ellos.
-Ve! Yo creo que este le quedaría mejor-escuchó la voz de Hinata
-Entonces, este para mi hermano- dijo el otro, sonriendo.
-Exacto. Y…-buscó otra camisa- esta- agarró una de color rosa claro- para su hermano pequeño.-
El chico la cogió, no muy convencido.
-O también puede cogerle una blanca. Los niños se conforman con todo-
-Tú crees? Mira que mi hermano es especial-
Hinata sonrió.
-No se preocupe, yo también tengo una hermana que…-
-Sirvienta- Hinata suspiró y le miró, cansada.
-Qué?- él la miró mal ante esa contestación y ella bufó
-Es su sirvienta?-le preguntó el chico a Naruto- ha escogido una sirvienta estupenda. Jamás pensé que alguien pudiera conocer más a mis hermanos que yo-
Hinata sonrió, sonrojada.
-Si necesita la opinión para elegir unas camisas, busque a las dependientas- y agarró el brazo de Hinata- mi sirvienta no es ninguna consejera- y se alejó de ahí, tirando de ella.
-E-espere…!-
Naruto se detuvo y volteó, molesto.
-No vuelvas a alejarte de mí- la soltó- coge esas bolsas - Naruto cogió la tarjeta y se dirigió a la salida.
Hinata se frotó el brazo adolorido.
-Cretino...-
-Tenga- le dijo la dependienta entregándole las dos bolsas. Hinata las agarró y siguió a Naruto.
Y durante aquella mañana de sábado, fueron de tienda en tienda, comprando ropa para él y, sorprendiendo a Hinata, también para sus padres.
Al menos no era un egoísta.
De repente, su estómago rugió y dentro de esa tienda, detrás de Naruto, se sonrojó, y bajó la cabeza; Naruto rodó sus ojos.
-Lo siento-
Y que más quería que hiciera? Llevaba toda la mañana sin comer. Su estómago suplicaba por algo de comida.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-Entra ahí- dijo Naruto, sentándose en el banco de un parque.
Hinata miró el Mcdonal's de enfrente y volvió a mirarle.
-Tienes hambre no?-sacó de billetera un par de billetes y se los entregó- cómprate algo para comer y un refresco para mí-
Hinata miró los billetes extrañada.
Namikaze le estaba dando dinero? Él? El "gran Namikaze"?
-A qué esperas-
-G-gracias- le hizo una reverencia y corrió hacia el Mcdonal's. Naruto pasó un brazo por el banco y cerró sus ojos, relajándose por un momento.
Inconscientemente sonrió. Esa era la primera vez que le escuchaba agradecerle.
Y pocas veces volverás a oírlo.
Suspiró y abrió sus ojos. Observó el cielo azul, el aire moviendo las hojas de los árboles…
A pesar de haber estado con ella, su sirvienta, no lo había pasado tan mal
-Toma- él bajó la cabeza y vio el refresco cerca de su cara. Miró a Hinata, que sostenía en el otro brazo tres hamburguesas. Él agarró el refresco, algo incrédulo y Hinata se sentó a su lado, sonriendo.
Abrió la hamburguesa y le pegó un bocado, disfrutando de su sabor.
-Delicioso!-exclamó
Naruto se llevó la bebida a la boca, volteando el rostro a otro lado, mirando a la gente pasar.
Hinata siguió disfrutando de su hamburguesa, tarareando una canción cuando se detuvo y volteó el rostro, mirando a Naruto.
-Quieres una?-
Naruto volteó su rostro; Hinata agarró otra hamburguesa y se la mostró, insistiendo en que la cogiera.
-Está realmente deliciosa.- Naruto miró a ambas y por un momento, llegando el olor a hamburguesa, tragó saliva.
-Tsk, no necesito comer esa porquería- masculló virando el rostro a un lado, cuando de repente su estómago rugió. Se sonrojó y volteó el rostro al escucharla reír-d-de que te ríes!-se alzó del banco.-n-no… deja de reír ahora mismo o…-
Hinata se alzó del banco, mostrándole de nuevo la hamburguesa. Naruto, virando su rostro, agarró la hamburguesa.
-Solo la cojo porque tengo hambre- y empezó a caminar.
Hinata le miró, sonriendo. Al menos había descubierto que Naruto también podía sonrojarse.
-A qué esperas!-gritó él más alejado.
Hinata agarró las bolsas de compras y le siguió, dando su último bocado a la deliciosa comida.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Y ya la noche haciéndose presente, los dos volvían a casa en aquel esplendoroso coche deportivo. Hinata, sentada en el asiento del copiloto, parpadeó sorprendida al ver su casa no muy lejos.
Naruto le había llevado a casa?
Le miró, asombrada, incapaz de creer eso.
-Y ahora qué?-preguntó él, deteniendo el coche justo enfrente de su casa.
Ella negó y miró su casa, sonriendo al momento, pensando que por fin podía descansar y quitarse ese horrible uniforme. Abrió la puerta del coche pero ahí se detuvo y le miró, repasando las cosas.
-Cómo sabes dónde…-
Naruto, sacándose el cinturón, sonreía y Hinata frunció su ceño, extrañada.
-Sal fuera- y tras eso, salió y cerró. Hinata salió, desconcertada ante esa respuesta, cerró la puerta y le siguió con la mirada-Así que….aquí es dónde vives…-se metió las manos en los bolsillos, mirando la pequeña casa de dos pisos; rió y Hinata se sonrojó.
-Es mi casa - masculló ella cruzándose de brazos- y como tal, creo que es en lo mejor que…q-qué haces?-le preguntó al verle empujar la puerta del jardín y entrar.
-Tengo hambre- respondió sin siquiera voltear
Hinata quedó varios segundos inmóvil, estudiando esas palabras.
Tenía hambre? Y eso a ella que le importaba? Además, porque estaba entrando a s..u…cas...
Alzó la cabeza justo en el momento en que él llamaba al timbre. Sus ojos se abrieron como platos cuando la puerta se abrió y asomó su hermana pequeña.
La nombrada se asombró y llamó a sus padres, que se acercaron corriendo y se quedaron boquiabiertos; tras unos segundos, le sonrieron y le indicaron que pasara.
Ahora era ella la boquiabierta.
Naruto había entrado a su casa?
CONTINUARA!
OHAYO OHAYO! aquí está Jandi-chan de nuevo :P con un super nuevo capítulo.
No tengo mucho que poner en el comentario salvo que...GRACIAS POR VUESTRO RR'S. OH! y por cierto, si queréis poner el fic en otra pág avisadme que estaré encantada de hacerlo jeje.
En fin, nada más que añadir salvo que...Sakura volverá a ser la mala? ni yo misma lo sé :P
Nos vemos en el próximo cap!
Matta ne!
JAN DI-CHAN
