Capítulo 5


Anteriormente...

-NAMIKAZE!-

El rubio al oírla se detuvo; la escuchó acercarse lentamente pero con pasos firmes. Se volteó, cansado y aburrido de ese tema.

-Qué quieres?-

Hinata se detuvo a un paso de él, respirando agitada y mirándole de mala manera.

-Te lo dije- Naruto alzó una ceja-NO TE LO TENGAS TAN CREÍDO!-y volvió a golpearle en el rostro, provocando que volteara la cabeza.

Los alumnos que andaban en el pasillo se detuvieron exclamando sorprendidos.

-Mezquina yo..?-puso los brazos en jarras- aquí el único mezquino… eres tú. Idiota- masculló a la vez que Naruto volteaba a mirarla-que si quiero acostarme con él?-sonrió sarcástica- jamás se me habría pasado eso por la cabeza. Uchiha es tan…-le miró de pies a cabeza- odioso como tú. Otro cretino que…-pero se calló y miró a un lado por un momento, intentando relajarse- No vuelvas a juzgarme, Namikaze-se acercó a él- ni siquiera a acercarte a mí-le golpeó el pecho con el dedo- porque te advierto que vas a sufrir- y tras una mirada fría se alejó de ahí, siendo observada por todos los alumnos que empezaban a murmurar. Hinata aceleró sus pasos, queriendo huir de esas miradas.

Shikamaru y Sasuke se acercaron; los alumnos empezaron a moverse, esparciendo todo lo que acababan de ver. Ellos dos se colocaron al lado de Naruto.

-Soy odioso?- preguntó Sasuke mirando por dónde había salido Hinata.

Sikamaru miró a Naruto, que para su sorpresa, sonreía. Pero conocía esa sonrisa cínica y sabí que algo nada bueno se maquinaba en la mente de su amigo. Suspiró, mirando por donde había desaparecido la chica.

-Más problemas eh…


-ESTO ES INCREÍBLE!-gritó Hinata con fuerza, una vez en su lugar secreto. Aspiró y dejó salir el aire lentamente.

Que es lo que he hecho?

Se agachó en el suelo, desanimada.

-Porque siempre tengo que hablar de más…?-

-No vuelvas a juzgarme, Namikaze, ni siquiera a acercarte a mí. Porque te advierto que vas a sufrir-

Se dejó caer sentada en el suelo, profundamente preocupada; volviendo a suspirar.

Y ahora qué será de mí?

La puerta de emergencia se abrió tras ella y alguien bajó las escaleras.

-Porque será que no me sorprende lo que has hecho- Hinata volvió a suspirar al escuchar esa voz.

-Lo siento-

Shikamaru se apoyó en la barandilla, mirando el paisaje con una sonrisa.

-Sabes que has vuelto a meterte en problemas, no?- y ella asintió.

-Pero todo…yo jamás me había comportado de esa forma. Jamás he golpeado a alguien. Yo…solo cuando estoy con él…-Shikamaru la miró- siento como una fuerza desconocía se apodera de mí. Como si tuviera un monstruo dentro que se despierta cada vez que le veo.-

Ni ella misma se entendía diciendo esas cosas. Una fuerza descomunal? Un monstruo? Desde cuándo? Ella nunca había hecho esas cosas. Nunca insultó y mucho menos golpeó.

Estaría cambiando o era Naruto el que le provocaba ese cambio?

Al pensar en su nombre, apretó su puño

-Namikaze…idiota-

Shikamaru sonrió y ella le miró, sin entender el porqué.

-Sois muy parecidos-

-Qué!-se alzó ella del suelo, asombrada.-y-yo no me parezco a ese…idiota- y miró a un lado-cretino sin corazón…-

Shikamaru se separó de la pared y puso una mano sobre la cabeza de la chica, sonriendo.

-Lo mejor será que te disculpes- unas palmaditas y se alejó, siendo seguido por la mirada de Hinata.

-Eh?...yo?-se señaló, pero Shikamaru sólo alzó la mano a modo de despido y salió de la escalera.

Y porque he de disculparme yo?

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Por la noche, en casa de Hinata…

-QUÉ!-

Hinata dejó caer su chaqueta y mochila al suelo, sorprendida. Se acercó a la mesa mirando a su familia.

Habían despedido a su padre?

Hinata miró a su padre, sentado en el sofá de brazos cruzados y con el ceño fruncido.

-De un momento a otro le llegó una notificación diciendo que tenía que abandonar la empresa cuanto antes.-explicó su madre, preocupada- no le explicaron el motivo del despido-

-Pero…si papa siempre ha cumplido con todo.-se extrañó ella misma

-Eso es lo que nosotros nos preguntamos. Todos saben que papa es un buen trabajador, incluso iban a ascenderlo dentro de dos días…-Hanabi apoyó su cabeza en la mesa, suspirando- y ahora que haremos?-

Hinata miró a su padre de nuevo. Se notaba que lucía enfadado, él, el que siempre llegaba puntual, el que nunca faltaba ni aunque estuviera resfriado. Porque? Porque de repente le despedían?

-Nos tocara lo de las otras veces.-dijo su madre, alzándose de la mesa- ahorrar el máximo y encontrar un nuevo trabajo-

-Neeh! Tengo que volver a trabajar?-se quejó Hanab siguiendo a su madre a la cocina.

Hinata apoyó su cabeza en su mano, observando a su padre. Si su padre no trabajaba, le tocaba a ella hacerlo, de nuevo. Suspiró al recordar lo mal que lo pasaron aquel año que casi se quedan sin casa, si no hubiera sido porque todos se habían puesto a trabajar.

Se alzó de la mesa, estirándose y pensando que debía de volver al restaurante. Ahora que trabajaba para Namikaze, no tenía casi tiempo de hacer nada y mucho menos ir a trabajar, incluso que tuvo que pedir que la suplieran por el momento.

-Si al menos ese idiota me paga…-y algo llegó a su cabeza de repente, deteniendo su paso; Miró el papel que había sobre la mesa y lo agarró. Era la notificación de despido.

La leyó y releyó, cuando a su cabeza vino el recuerdo de algo.

-Sabes que has vuelto a meterte en problemas, no?-

No podía…

-Lo mejor será que te disculpes-

No. No podía ser lo que se imaginaba. No podía…no...Y arrugó el papel en su mano, tirándolo tras eso al suelo.

-Ahora vuelvo!-gritó Hinata saliendo de casa.

-Hinata! A dónde vas!-exclamó su madre

Pero Hinata corría lo más rápido que le permitían sus piernas hacia un lugar en concreto, hacía esa "casa" dónde sabía que lo encontraría.

-Namikaze-masculló entre dientes, molesta

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En la mansión Namikaze…

-Muchas gracias y hasta la próxima-

Los dos señores hicieron una reverencia y en cuanto el otro se alejó con el mayordomo, el que estaba en la sala se dirigió a su silla y ahí se relajó, lanzando un largo suspiro.

Tanto trabajo le tenía ya cansado y sobretodo agobiado.

-Creo que me merezco unas vacaciones-

Y de nuevo picaron a la puerta, dónde un mayordomo entró cuando este le dijo que pasara.

-Perdone señor, pero tenemos un pequeño problema. Ahí fuera hay una chica desesperada en hablar con el joven amo-

Minato se alzó de la silla.

-Con Naruto?-

-SÍ, e insiste en verle-

-Está bien, dígale que pase- el mayordomo asintió y salió del despacho, a los pocos minutos la puerta volvió a abrirse, dejándose mostrar alguien que le hizo sonreír-Hinata-chan-

La ojiblanca se volteó al escuchar su nombre y sus mejillas se sonrojaron.

-N-namikaze-san- Hizo una reverencia-s-siento venir a estas horas, pero yo q-quería hablar con…-

-Lo sé, con mi hijo- le indicó al mayordomo que saliera- pero salió de viaje y no volverá hasta mañana-

-oh…-empezó a retorcer sus manos- entonces…mejor me voy. No quiero seguir molestándole-

-Tranquila, acabo de terminar así que…algo de distracción me iría bien- Hinata se acercó, tímida y él le indicó que se sentara-así que dime, que es lo que ha hecho ahora mi hijo?-

Hinata miró a Minato, entrecerrando sus ojos, intentando encontrar algo, por pequeño que fuese; algo que le mostrara lo contrario.

Minato alzó sus cejas, extrañado y mirando a todos lados.

-Ocurre algo?- preguntó, a lo que Hinata suspiró.

-porque no puede ser como usted...-suspiró de nuevo- Perdóneme Namikaze-san por lo que le diré, pero, tiene un hijo cretino, egoísta, malcriado y muy, muy grosero. Acaso de pequeño se lo consintieron todo? O le ocurrió algo que le cambió? Porque es tan…frío con las personas? Acaso no puede ir por la vida sin demostrar lo poderoso que es?-se cruzó de brazos- de verdad que me molesta. Todo él es molesto. Idiota-y tras esas palabras se acordó en donde estaba y miró a Minato, que la seguía mirando sin parpadear.

-Lo siento- bajó la cabeza, sonrojada-pero es que su hijo no…-

-Hinata-chan- Minato se apoyó sobre sus brazos en la mesa sonriendo- tienes toda la razón-

Y Hinata alzó la cabeza, viendo como este sonreía.

-Quizá…sí que le dimos todo lo que quería. En aquella época, éramos tan jóvenes y...-sonrió- Naruto es nuestro hijo y a pesar de cómo se comporta ahora, le queremos.-

-Lo siento. N-no quería ofenderle con…-Minato negó

-Soy yo el que debe disculparse… Me imagino que mi hijo no te estará tratando muy bien.-bajó su cabeza-él…antes no era de esa forma. Naruto...se enamoró de una chica que le rompió el corazón- se alzó de la silla y caminó hacía la ventana. Hinata le siguió con la mirada.

Naruto enamorado?

-Decir enamorado es poco…-continuó él, con una leve sonrisa- Naruto realmente sentía devoción por esa chica. Tanta que con los 12 años recién cumplidos se fugó con ella para casarse.-

-Casarse!-se sorprendió ella, imaginándoselo con sus doce años agarrando la mano de aquella chica. Sonrió.

Minato se volteó y volvió a sentar.

-Tiempo después Naruto se le declaró pero ella…exactamente no sé qué pasó, ella se mudó al extranjero y desde ese momento dejó de ser el chico alegre que todos conocíamos…-

Hinata bajó su cabeza, pensativa.

Entonces, Naruto no fue siempre un cretino? Que es lo que le pudo haber pasado para cambiar de ser esa persona que su padre describía como alegre a ser la persona más fría del mundo?

Miró a Minato, sintiéndose incómoda ante el rostro preocupado de este. Había sido ella la culpable de que se pusiera triste?

-Namikaze-sa…-pero las puertas del gran despacho se abrieron, provocando que tanto él como ella miraran, aunque Hinata tuvo que volver a voltear su rostro, mordiéndose el labio.

-Naruto-se alzó Minato mirando sorprendido a su hijo-que haces aquí tan pronto?-

Naruto se acercó, provocando que Hinata se hundiera más y más en la silla. Un momento, porque tenía que hundirse? Había venido para hablar con él!

-A ti te esta…ba…buscan….-su voz se fue apagando a medida que se encontraba más cerca. No supo porque pero esa cara le daba mucho miedo.

Naruto se paró delante de ella y la observó unos segundos, provocando que ella bajara su mirada.

-Tenemos a otra compañía más con nosotros.-dijo, alzando la mirada a su padre-Sukiyama nos pertenece-

-Excelente hijo- rodeó la mesa su padre para palmearle en la espalda- sabía que podía contar contigo- y miró a Hinata- lo ves, Hinata-chan, no todo es tan malo-

-Qué haces aquí?-interrumpió rudo Naruto mientras Minato le miraba, frunciendo el ceño.

-Naruto, no seas tan grosero. Hinata-chan ha venido aquí para…-y entonces se dio cuenta y la miró- Hinata, porque estás aquí?- y sonrió- resulta que no te he dejado hablar en todo el rato.-

Hinata siguió cabizbaja, sintiendo por un lado, la cruel y fría mirada de Naruto y por el otro, la calidez de la sonrisa de Minato.

Y ahora qué diría? No. Sabía lo que tenía que decir, y ahora que estaba Naruto podría decírselo. Sí. Se lo diría y delante de su padre.

Tú puedes Hinata!

Y asintiendo para ella misma, alzó la cabeza, segura y miró a los dos hombres, asombrándose al verlos tan parecidos.

Aunque solo por fuera…pensó. Pero meneó la cabeza y miró a Naruto, con el ceño fruncido.

-Quiero que le devuelvas el empleo a m…-y antes de que pudiera terminar, Naruto cubrió su boca y se colocó tras ella.

-Me voy a la cama- dijo alzándola del suelo y poniéndosela en un brazo como si no pesara nada-buenas noches-

-mmhjmjmm...!- gritó ella, moviéndose frenética-mjjme!- y la puerta se cerró tras ellos.

-Buenas noches…-respondió Minato al rato, incrédulo, para luego sonreír.

-Creo que nuestro Naruto está volviendo-

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Naruto entró a una habitación, cerró la puerta y una vez dentro, la soltó. Hinata se alzó del suelo, adolorida y mirándole de mala manera.

-Devuélvele el trabajo a mi padre-

Naruto se quitó la chaqueta del traje y se desanudó la corbata. Se sentó en la cama, pasando una mano por su nuca; estaba demasiado cansado.

-Mi padre no tiene nada que ver con esto-

Pero Naruto siguió sin responder y ella se mordió el labio, frustrada. Sabía porque le ignoraba; Él solo buscaba una respuesta, y mientras no se la dijera él la ignoraría.

Naruto empezó a desabrocharse los botones de su camisa, con una pequeña sonrisa ladina en su rostro.

-Quieres que me disculpe?- y miró a un lado-lo haré…si devuelves a mi padre a su trabajo-

Entonces él se detuvo y la miró.

-No soy idiota-y apoyando sus manos sobre la cama, miró al frente- discúlpate y devolveré a tu padre al trabajo-

Ahora Hinata le miró, cada vez más molesta. Así que sí que había sido él…cerró sus puños.

-L-lo siento- murmuró volteando el rostro a un lado mientras Naruto sonreía.

-Ven aquí- ella le miró a la par que él- vamos- no muy confiada, caminó lentamente hacia él hasta detenerse enfrente- quítate la ropa-

Hinata abrió sus ojos de par en par, observando como la sonrisa de Naruto se tornaba más cínica.

-Q-qu…-

-Quítate la ropa- volvió a ordenar. Pero Hinata siguió sin moverse, pasmada-si te la quitas, devolveré a tu padre al trabajo-

Hinata siguió mirándola atónita.

-E-estas d-de broma…-le vio negar-n-no puedo…-

-Puedes y debes- acortó él, apoyando sus brazos en sus piernas- yo te perdono y devuelve a tu padre su trabajo si tú te quitas la ropa.-siguió sonriendo- siempre cumplo mis promesas-

Hinata apartó su mirada a un lado, incrédula, alucinando con lo que escuchaba. Que se desnudara? Que le perdonaría si…apretó sus puños.

-Necesito descansar así que…-apremió él, sabiendo que la ponía nerviosa.

Ella cerró sus ojos, aguantándose las ganas de golpearle y destrozarle esa sonrisa de la cara. Pero se contuvo, se contuvo y le miró, demostrándole el gran odio que sentía por él, subiendo sus manos lentamente hasta su chaqueta de uniforme y empezar a desabrocharla.

La sonrisa de Naruto se esfumó al momento, al observar los movimientos de la chica. La miró a los ojos, asombrado. De verdad lo iba a hacer?

Hinata dejó que la chaqueta resbalara por sus brazos y se desnudó la corbata, sacándola de su cuello y tirándola al suelo; subió de nuevo sus manos y empezó a desabrochar su camisa blanca, cerrando sus ojos. Sentía sus mejillas arder y su cuerpo temblar pero…tenía que hacerlo, debía hacerlo.

No podía dejar a su familia en la calle por su culpa.

Naruto observó cómo sus manos poco a poco iban desabrochando esa camisa, empezando a mostrar su piel blanca, la forma de sus senos escondidos tras aquel sujetador azulado, subiendo y bajando acelerado por su respiración, mostrando su vientre…

-Párate!- gritó mirando a un lado-eres idiota o qué?-preguntó despectivo-porque demonios te quitas la ropa!-

Ella se abrazó, mirando al suelo con las mejillas ardiendo.

-Me dijiste que lo hiciera- respondió ella en un murmuro, a lo que Naruto le miró.

-Y si también te dijera que te tiraras de un puente lo harías!-volvió a gritar, furioso observándola de mala manera- es que no tienes dignidad?-

Hinata estrechó su abrazo, avergonzada de ella misma.

-Soy tu sirvienta…d-debo hacer todo lo que me pidas-

Y Naruto no supo si lo que le molestó más fue esa respuesta o el hecho de que ella se comportara de esa forma. Solo la agarró del brazo y la tumbó en la cama, colocándose sobre ella.

-Y si decido violarte, también te dejarías? Dejarías que hiciera lo que quisiera solo por ser mi sirvienta?- Le gritó, mirándole a los ojos, apretando su mandíbula de rabia. Hinata le mantuvo la mirada, sonrojada y con su corazón latiendo acelerado.

-Haría lo que fuera…por mi familia- su voz tembló un poco ante esa respuesta, pero se mantuvo firme a su mirada.

Naruto también aguantó su mirada, hasta que con una sonrisa sardónica surcó su rostro.

-De verdad que eres idiota- y su mirada se posó en sus labios y acercó su rostro-lo que fuera…-repitió él, acercando sus labios a su cuello. Rozó primero con su nariz y aspiró su aroma, luego rozó sus labios, dándole un pequeño beso.

Hinata cerró sus ojos, sonrojándose mucho al más al sentir ese beso. De verdad que le iría a… Pero Naruto volvió a besarle, y hacer lo mismo repetidas veces, cada vez sintiendo más presión y la humedad de su lengua. Se agarró a las sábanas, empezando a sentir un cosquilleo en su interior.

Por favor! Detente.

Naruto siguió besando, cada vez poniendo más presión, sintiendo más ganas de probarla, así que mordió no muy fuerte en la zona que unía cuello y hombro, escuchando de los labios de ella un pequeño gemido ahogado. Sonrió ante eso, y esta vez, pasó su lengua por su cuello mientras su mano ascendía para tocar la suave piel de su vientre. Pasó sus dedos con cuidado, tanteando un poco, ascendiendo hasta dar con el borde de su sujetador. Sonrió de nuevo y, separándose de su cuello, bajó la mirada hasta sus pechos. Esos pechos rebosantes tras ese trozo de tela que subían y bajaban con agitación. Volteó el rostro para mirarla mientras su mano se colocaba sobre su pecho.

-Hacer lo que fueras eh…-su voz sonó algo ronca y se maldijo él mismo por la excitación que empezaba a sentir; Estrujó el pecho con su mano mientras besaba su clavícula, dejando un camino húmedo hasta llegar al inicio de estos, pero ahí se detuvo, mirando esos pechos que nada bueno tenía pensado hacer con ellos. Acercó la boca, per se detuvo de nuevo y salió de encima suyo, sentándose en la cama.

Como demonios había caído tan bajo? Cómo podía excitarse con tan solo…No se suponía que era él que siempre controlaba eso? Como había perdido…

-Lárgate- gruñó mirando a un lado- devolveré a tu padre al maldito trabajo, pero lárgate-

Hinata se sentó también, empezando a abrocharse su camisa torpemente. Eso...eso que acababa de sentir…sus mejillas sonrojadas, su cuerpo ardiendo, aquel gemido…bajó su mirada, asombrada con ella misma.

Naruto se alzó de la cama, nervioso.

-No vuelvas a venir a esta casa a no ser que yo te lo ordene- siseó, mirándola por encima del hombro-fuera-

Hinata agarró sus cosas y salió como alma que lleva el diablo de esa habitación, cerrando y apoyándose en la puerta. Su corazón todavía seguía latiendo acelerado y su respiración se agitaba. Rozó con sus dedos su cuello, descendiendo hasta su clavícula.

-No pienso volver nunca aquí- murmuró ella con las mejillas ardiendo mientras salía de esa casa.

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Naruto se sentó en su cama, intentando concentrarse en otro cosa que no fuera aquello que clamaba por algo de atención.

Maldita sea. Por qué siempre tenía que hablar de más!

No quería volver sentir ese deseo, quería olvidarlo. Ser él quien lo contralara y no al revés.

-Y si decido violarte, también te dejarías? Dejarías que hiciera lo que quisiera solo por ser mi sirvienta?-.

-Haría lo que fuera…por mi familia-

Ese recuerdo le vino a la cabeza y provocó que apretara sus puños. Quien iba pensar que se quitaría la ropa! Que le haría caso aun cuando ella siempre le ha debatido en todo. Que le tomaría en serio!

Ahora le costaría bastante trabajo olvidarse de su cuerpo, de sus pechos bajo aquel odioso sujetador. Se pasó las manos por el cabello, intentando controlarse, intentando borrar esas imágenes cuando vio algo en el suelo que lo distrajo. Estiró el brazo y agarró aquella corbata negra; la observó entre sus manos, recordando como poco a poco ella se fue desabrochando botón por botón, empezando a desesperarle esa tardanza.

Apretó la corbata en una mano y se tumbó de espaldas en la cama.

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Al día siguiente…miercoles

Hinata se incorporó en su cama y rascó su cabeza. Medi0 dormida, miró por la ventana de su habitación, dónde los pocos rayos de sol comenzaban a entrar por ella. Frunció el ceño, pensando molesta que no había podido dormir en toda la noche.

Todo por su culpa. Y en su mente aparecieron las mismas imágenes que no dejaron de atormentarla en toda la noche, provocando de nuevo que sus mejillas se ruborizaran.

Meneó su cabeza, borrando esas bochornosas imágenes.

No pienses más en ello.

Se apartó la sábana y se levantó, estirando su cuerpo pensando en que primero se ducharía y después bajaría a desayunar.

-Buenos días- dijo entrando a la cocina, ya cambiada con su uniforme, su trenza bien hecha y sus gafas.

-Buenos días Hina!-saludó su madre trayendo la bandeja del desayuno. Hinata se sentó en la silla, viendo a su hermana desayunar a su lado, pero al voltear el rostro, a quien no vio fue a su padre.

-Mama, dónde está…-

-A papa lo volvieron a contratar en la empresa.-respondió Hanabi

-Así es-dijo Hana sentándose en la silla de enfrente-hoy le llamaron temprano y le pidieron, casi le rogaron que volviera a la empresa.-

Hinata miró su comida, sonriendo. Al fin todo volvía a ser como antes.

-No es gran noticia?-

-Me alegro por papa-y tras eso, empezó a comer.

-Hm? Por cierto Hinata, a donde fuiste ayer por la noche?-La nombrada se atragantó- volviste muy tarde.-

Hinata le miró, sonriendo nerviosa.

-Anno…m-me…me olvidé una cosa en casa de…una amiga…-y siguió comiendo, sintiendo sus mejillas arder de nuevo.

-Hinata- ella detuvo el trozo de comida que se iba a llevar a la boca y miró a su madre- sabes que no me gusta que me mientas-

-Y-y no lo hago…-se puso bien las gafas, nerviosa- ayer…-

-Si tienes algún novio solo tienes que decírnoslos.-

-Eh?-

-Nee-chan, a nosotras no puedes engañarnos- le codeó Hanabi, sonriendo- sabemos que tienes un novio-

-N-novio!-

-Me alegro tanto por ti!-exclamó Hana, feliz- mi hija novia de un millonario.-la miró, sonriendo- porque es de la escuela, verdad?-

-A-ah yo…-

-Seguro que sí.-continuó su madre- no sabes lo feliz que me hace ver a una de mis hijas enamorada. Y más cuando se trate de alguien con tanto dinero.-suspiró, soñadora- espero llegar a vuestra boda para poder veros vestidas de blanco-y las miró, frunciendo el ceño- no lo soltéis nunca, me habéis oído. Vuestro chico millonario nunca le dejéis. Con él viviereis llenas de comodidades y sin pensar en problemas de deudas.-miró a Hinata- Hinata, ten mucho cuidado- y con otra sonrisa, volvió a la comida, pero Hinata siguió mirándola, atónita.

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-Un novio?-repitió ella, cerrando la puerta de su taquilla-como si tuviera tiempo de pensar en eso.-se cargó la mochila y volteó, topándose de frente con las tres "bellezas".

-Hina-chan!-exclamaron las tres, con una brillante sonrisa.

-Buenos días, Hina-chan!-se acercó Miranda mientras Hinata las miraba extrañadas

-Q-que queréis?- ellas tres sonrieron

-Sabes que esta noche hay una fiesta en casa de Naruto?-

-Fiesta?-

-Oh! por favor...y tú eres su sirvienta?- se alarmó Sunny

-Hoy viene la hermana de Naruto del extranjero-respondió Ginger, acercándose- y han decidido hacerle una fiesta de bienvenida.-sonrió con esa malicia de nuevo- por supuesto, estas invitada-

Hinata miró a las tres, extrañada. Ella, ir a una fiesta de bienvenida de alguien a quien apenas conocía y en la que todos irían vestidos con las mejores galas?

-No gracias- respondió ella- tengo mucho que estudiar- las tres volvieron a sonreír.

-No te estábamos invitando, tonta-rió Miranda

-Por supuesto que vas a estar ahí. Tendrás que asistir, como la sirvienta que eres.-y con esas risas tan escandalosas se alejaron de ella.

Hinata las siguió con la mirada, negando ante la actitud de estas.

Porque había gente tan rara en este instituto?

Se volteó, dispuesta a ir a su clase, cuando escuchó de nuevo esos gritos. Los F3 acaban de llegar. Ella se detuvo, pero no se volteó, sino que solo miró de reojo como aquellas tres bellezas, y a ellos sí que podía decirle bellezas, entraban tan elegantes como siempre. El primero en entrar fue Naruto, con sus siempre caros trajes, que para que negarlo, si le quedaban como anillo al dedo; pero ella jamás lo admitiría delante él.

Sus miradas se encontraron por un segundo, antes de que ella la apartara, sonrojándose y se alejara rápida de ahí. Naruto la siguió con la mirada.

-Naruto-llamó Shikamaru al verle parado. Este volvió a su camino, pasando, como siempre hacia, de los pesados que le gritaban.

Acaso no tenían otra cosa que hacer?

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A la hora del almuerzo…

Hinata les sirvió la comida con premura, sin mediar palabra y tampoco sin mirarles. Únicamente quería alejarse de esa mesa y de Naruto.

-Yo…tengo que irme- murmuró cuando terminó- l-la directora quiere hablar conmigo-

Naruto la miró y ella bajó su cabeza. Esperaba que le dejara ir.

-Ves- Hinata inclinó su cabeza, agarró su bentou y salió corriendo de ahí.

Sasuke y Shikamaru miraron extrañados.

-Sirve la mesa sin chistar, no se equivoca con los platos y encima te pide permiso para irte?-Sasuke le miró- que ha pasado?-

Naruto se alzó de hombros.

-Supongo que ha entendido quien es el que manda aquí- pinchó la comida y dio vueltas al tenedor con ella.

-No somos idiotas- respondió Sasuke, sonriendo-es imposible que esa chica se rinda tan fácilmente, no es como las demás-

Pero Naruto no respondió y siguió mirando la comida, aunque en realidad no mirada nada. Se sentía…extraño. En toda la mañana no había escuchado un grito de la chica, ni siquiera la había visto.

Y sentía que faltaba algo.

Dejó el tenedor en el plato, de mala manera y metió sus manos en sus bolsillos, molesto con él mismo. No entendía porque se sentía así.

Alzó la mirada cuando Shikamaru se alzó.

-Voy a dar una vuelta- y tras eso, salió tan silencioso como siempre, entre los gritos de las fans.

-Y a este que le pasa?-Sasuke veía a sus amigos cada vez más extraños.

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Hinata se estiró, sonriendo aliviada al encontrarse en su lugar secreto, bajo aquel azul cielo y escuchando los pájaros. Con su bentou sobre sus piernas, lo desenvolvió y empezó a comer.

Pensar que tenía que estar ahí, bajo la atenta mirada de los tres amigos comiendo, y sobre todo, bajo la de Naruto, la ponía muy nerviosa. Por eso se inventó que la directora quería hablar con ella. No quería sentir esa mirada azulada y penetrante sobre ella, empezaba a incomodarle, y mucho más después de lo que pasó anoche.

Meneó la cabeza de nuevo. No volvería a pensar en eso nunca más.

-Sabía que estaría aquí- Hinata respingó y volteó la cabeza.

-Nara-san.- el moreno bajó las escaleras y se sentó a su lado. Hinata miró a un lado, sonrojada- n-no le dirá…-

Pero Shikamaru no respondió; siguió mirando hacia el paisaje.

-No sé qué te habrá hecho Naruto pero…no crees que hace mucho frío aquí?-

Hinata volteó a verle, extrañada mientras él sonreía.

-El otoño ya se acerca y pronto ya no se podrá estar aquí- Hinata miró hacia delante, observando las montañas que empezaban a teñirse de un marrón anaranjado; era cierto, el otoño estaba por llegar.

-Pero es bonito, verdad?-y ella también sonrió. Shikamaru sonrió con ella y los dos se pusieron a hablar de nimiedades, cielo, las montañas, los pájaros…pero Hinata estaba emocionada. Poco le importaba de que fueran los temas, lo único en lo que pensaba era que estaba con Shikamaru, el único de los F3 que parecía el más cuerdo y maduro.

-Supongo que…esta noche asistirás a la fiesta- Hinata miró las escaleras, sonriendo levemente.

-Soy su sirvienta no? debería de estar ahí- cerró su bentou y lo anudó en el pañuelo- aunque antes…tendrá que venir a pedírmelo- y sonrió, haciendo sonreír al otro.

-Pensé que ya te habías rendido-él se alzó de las escaleras y ella le miró, extrañada-Será bueno tener a alguien como tú en la fiesta- dicho eso, se dirigió a la salida.

Hinata le siguió con la mirada, sintiendo sus mejillas arreboladas.

Tal vez, no fuera tan malo asistir a esa fiesta.

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Al finalizar las clases, Hinata recogió sus cosas y se alzó para irse a casa. Quizá si llegaba temprano, podría estudiar un poco.

-Naruto!-exclamó una de las chicas de clase, provocando que todas se voltearan y se acercaran emocionadas a él.

Hinata volteó a la puerta y le vio, observándola. Ella miró a un lado, con sus mejillas sonrojándose.

-Vamos- y se alejó. Hinata se colocó su mochila y cabizbaja, salió de la clase y le siguió. A una prudente distancia.

Naruto, con las manos en los bolsillos, bufó. Odiaba ese silencio, le incomodaba. Una cosa era que callara cuando se lo ordenara él, y otra es que ella no dijera nada y ni siquiera le mirara.

Irritante.

Llegaron a la limusina, y cuando el chofer el abrió la puerta, Naruto le ordenó que entrara primero, ella así lo hizo, sin quejas y él volvió a bufar, irritado. Se metió en el coche, y de nuevo la vio en la otra punta. Cruzándose de brazos, miró por la ventana, molesto.

Estaba más que cansado de eso.

-Deja de poner esa maldita cara- masculló- lo de anoche no fue nada entendiste? No tienes por qué estar comportándote de esa forma tan tímida, es irritante -siguió mirando por la ventana- Ya devolví a tu padre al trabajo, así que actúa como siempre. Me molesta que estés así.-

Hinata cerró sus manos sobre sus piernas.

-Lo de anoche lo hice para molestarte, así que no pienses nada extraño. Hago esto con muchas chicas cada día. Y que lo haya hecho contigo no significa nada. Solo me aburría.-

Hinata le miró con el ceño fruncido, un poco sorprendida ante sus palabras.

-Qu-que te crees que soy yo? Crees que porque estés aburrido tengas que divertirte conmigo?-se cruzó de brazos y miró hacia delante- idiota-

Naruto sonrió, todavía mirando por la ventana. Al parecer, ya volvía a ser la misma

-Que sea tu sirvienta no significa que puedas hacer conmigo lo que quieras. Tengo dignidad, por si no lo sabías-

-Anoche no me pareció verlo- respondió divertido mientras las mejillas de Hinata se sonrojaban- es más, te vi muy decida. Cuando te quitaste la ropa y dijiste…-

-N-no digas nada!-se tapó los oídos y cerró sus ojos-no quiero recordarlo-

Naruto la miró, sonriendo.

-Porque? Fue algo que realmente me dejó impactado…que era..?-puso los dedos sobre su mentón, haciendo que pensaba- algo como…-

-No!-y se puso a cantar, provocando que Naruto riera.

-Pero si solo…-

-Laralala!-alzó la voz mientras Naruto se partía de risa en el auto. El chofer los observó algo sorprendido, pero con una sonrisa en la cara.

Esa era la primera vez, desde que ocurrió aquello, que Naruto reía de todo corazón.

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En la mansión Namikaze…

-Porque tengo que vestir así?-masculló ella, viéndose de nuevo con aquel espantoso uniforme de sirvienta mientras las personas invitadas charlaban y disfrutaban del ambiente y la comida.

Suspiró, agotada.

Llevaba dos horas de pie, con una bandeja en la mano mientras repartía bebidas y comida. Ese era su futuro? El de servir comida para los más ricos?

Suspirando de nuevo, cargó unas cuantas copas de champan y se introdujo en medio de la gente; observó a los F3, sentados en tres elegantes y cómodas butacas y por supuesto, ellos llevando los más finos y caros trajes de todo Japón. Con sus copas en la mano, charlando con otras personas y sonriendo.

Eso le extrañó tanto, en especial cuando miró a Naruto. Estaba sonriendo. Pero no era de esas sonrisas maléficas que asustaban a todo el mundo, no, esa era diferente. Parecía una sonrisa sincera, como si…realmente estuviera disfrutando de la fiesta.

Recordó que cuando iban en el auto, se quedó atónita con la sonrisa de este. Era tan natural, y le pareció tan hermosa…jamás había escuchado sonrisa igual. De hecho, era la primera que escuchaba de él.

Debería sonreír más a menudo.

Y de repente sintió algo frio caer por su cabeza y uniforme. La gente a su alrededor la miró y delante de ella se pararon las tres "bellezas".

-Lo siento, creo que me tropecé-dijo Ginger mostrando la copa vacía.

-No deberías pararte en medio, molestas- dijo Sunny

-Eres una sirvienta, deberías de estar sirviendo- y Miranda le tiró la otra copa encima.

La gente a su alrededor empezó a reír y a murmurar, y ella bajó la cabeza, avergonzada.

Porque le hacían esto?

-Estás bien?-Hinata miró a un lado y vio una mano con un pañuelo; alzó la cabeza y sus ojos se abrieron sorprendidos.

Shikamaru le quitó la bandeja de las manos y se la entregó a Ginger, luego volvió a acercarse a Hinata y empezó a limpiarla.

-Ya es la segunda vez.-sonrió él-deberías tener más cuidado-

Y con sus mejillas sonrojadas, asintió. Naruto, juntó con Sasuke observaron la escena, aunque el primero parecía algo sorprendido. Justo cuando él iba a ir a salvarla, Shikamaru se le adelantó y eso lo…descolocó de alguna forma.

-Kyahh!- el grito de las tres chicas hizo que todos voltearan a mirarlas. Y es que ahora, las que estaban cubiertas de champan era Ginger, Sunny y Miranda. Una chica rubia tras ellas, lanzó las copas al suelo y se frotó las manos, sonriendo.

-Gracias por venir a mi fiesta- y haciendo paso entre ellas, se acercó a Hinata- estás bien?-

Hinata asintió, viendo maravillada a esa mujer de increíbles ojos violetas y de un cabello largo y dorado, ataviada con un elegante vestido.

-Ven, te acompañare al baño- le agarró de la mano y salió de la sala.

-Tu hermana es clavada a tu madre, Naruto- comentó Shikamaru mirando hacia la puerta donde habían salido.

Naruto oyó su voz, pero lo único que pensaba ahora era en esa incomoda sensación que sentía en su vientre.

Porque estaba apretando sus puños?

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A la media hora, Hinata entraba en una gran habitación, ataviada con una bata blanca y su cabello suelto.

-Increíble…-murmuró observando la habitación.

-Te gusta?-se volteó al sentir esa voz detrás-es mi habitación-

-L-lo siento- se inclinó- n-no quería molestarle-

-Y no lo has hecho-respondió ella sonriendo, mientras miraba algo de ropa-dime, cómo te llamas?-

-H-hinata Hyuuga-y volvió a hacer una reverencia- gracias por ayudarme-

-Hinata Hyuuga eh…-observó un par de vestidos y finalmente se decantó por uno blanco-sabes que es la primera vez que Shikamaru se interesa por una chica-

-Eh?-Ino se agachó y observó unos cuantos zapatos.

-Hinata-chan, no crees que le gustas?- y las mejillas se Hinata se ruborizaron

-Q-que yo..? yo..? N-no, yo no…- Ino riendo, se acercó a ella con el vestido y los zapatos y la observó.

-Tú eres la becada de primero. La que salvó a ese chico de matarme, verdad?-

-N-no yo no! exactamente…-

-Que hacías vestida de sirvienta? Acaso te dijeron que era una fiesta de disfraces?-frunció el ceño.

-No.-bajó la cabeza- yo…soy la sirvienta de Naruto-

-De mi hermano!-exclamó sorprendida- Dios mío! Es que nunca va a cambiar! Como se le ocurre coger a una estudiante como sirvienta!-negó con la cabeza- me voy tan solo unos días y él ya lo complica todo…-suspiró-seguro que no lo estarás pasando nada bien-

Hinata negó, avergonzada e Ino sonrió.

-Bien, pues hoy te toca a ti disfrutar un poco-se agachó delante de ella, sonriendo- Hinata-chan, hoy vas a convertirte en una princesa.-

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Naruto repiqueteaba los dedos sobre el brazo del asiento, mirando de vez en cuando arriba de las escaleras. Que es lo que estaría haciendo su hermana con su sirvienta? Que le ocupaba tanto tiempo? Acaso la estaba bañando o qué?

Miró el reloj de nuevo; había pasado más de una hora y ninguna de las dos se dignaba a presentarse.

-Como haya hecho algo la obligo a cumplir sesenta horas de trabajo- gruñó, preocupado por su hermana.

-Pensé que la que te preocupaba era tu hermana- dijo Sasuke sonriendo.

-En realidad le preocupan las dos- respondió Shikamaru también sonriendo-si te das cuenta, son muy parecidas.-

Naruto le fulminó con la mirada.

-No compares a mi hermana con esa chica de campo-y miró a un lado- son totalmente lo contrario-

-Excepto en que las dos te pegan y gritan- respondió Sasuke recibiendo otra mala mirada del rubio.

-Os digo que…-pero el ruido de unas puertas abriéndose le obligó a mirar arribar y quedarse boquiabierto.

Sasuke sonrió ladino y Shikamaru, con la sonrisa en su rostro, observó bajar a las dos mujeres que para su opinión, deslumbraban en belleza.

Hinata bajó lentamente las escaleras, sonrojada al sentir la mirada de todos sobre ella. Ino venía tras ella, sonriendo mientras Hinata sentía que se moría. No sabía cómo había aceptado; se sentía desnuda, expuesta a la mirada de todos.

Y todo por culpa de su inocencia.

No supo como pero antes de que se diera cuenta había aceptado ponerse ese vestido corto de color blanco, que se sujetaba a su pecho sin tirantes. En sus pies llevaba puesto unos zapatos con brillantes y de alto tacón, que no supo cómo, pero aprendió a ir con ellos, y su cabello…oh! su cabello era lo peor. No llevaba absolutamente nada, tan solo este se había ondulado con el agua del baño, y lo lucía suelto, llegando casi hasta su trasero. Y sus ojos, se sentía desnuda sin sus gafas. Sentía que todo el mundo podía ver a través de ella. Bajó la cabeza, sonrojada cuando llegó al último escalón.

Quería irse a casa.

Los invitados volvieron a lo suyo, mirándola de vez en cuando y murmurando. Hinata se acercó a una de las mesas y picó algo, intentando pasar desapercibida.

Ino se acercó a los F3, sonriendo al ver sus caras.

-Verdad que es linda?-se puso al lado de Shikamaru, observando a Hinata- siempre deseé tener una hermana-

-Q-que le has hecho?-le preguntó Naruto sin apartar la vista de Hinata.

-Convertirla en una princesa- agarró una copa de champan- al menos por una noche, ya que he descubierto que el tonto de mi hermano la tiene como sirvienta-

-Perfecta-comentó Sasuke, observando también a Hinata-has convertido en un cisne, a un patito feo-

-Sasuke!-exclamó frunciendo el ceño- Hinata-chan es muy linda...-y miró hacia ella de nuevo, que sonreía tímida a un par de chicos que se le habían acercado- lo que pasa es que lo hombres os empeñáis siempre en ver lo de fuera, y no lo que uno es por dentro, que eso es lo importante-sonrió cuando uno de los chicos le agarró la mano y la besó, provocando un tremendo sonrojo- y como no hagáis algo, Hinata se convertirá en el centro de la fies…Naruto, a dónde vas?-le preguntó al alejarse, para luego sonreír.-Shikamaru…-este sin apartar la mirada de la chica, la escuchó- quiero que me cuentes todo de Hinata-

Y Shikamaru sonrió.

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-Tú eres la chica que salvó al que estaba por tirarse del edificio- dijo uno de los chicos.

-Todos te llaman la chica maravilla-

-N-no, yo…-se sonrojó- en realidad…no hice nada, solo…-y sorprendiéndola, uno de los chicos agarró su mano y le besó el dorso. Hinata supo que ahora mismo tendría la cara como un tomate

-Eres preciosa.- y Hinata se sintió a punto del desmayo, si no fuera porque en ese momento, alguien picó la mano del chico, provocando que la soltara y que la de ella se enredara con otra. Cuando alzó el rostro, sus ojos se abrieron desorbitados.

-Naruto-

-Largaos de aquí- gruñó Naruto a los dos chicos, que se alejaron al momento. Volvió la mirada a ella, con el ceño fruncido. Hinata lo miró extrañada cuando de repente él tiró de su mano y la sacó fuera de la gran sala, llevándola hasta otra mucho más grande y vacía, donde le soltó la mano y la miró.

-Quítate eso y ponte el uniforme-

-Eh?-

-Que no me has oído o qué? quítate el vestido y ponte el maldito uniforme- Hinata le miró sin comprender y él, la parecer lo leyó en su cara- porque demonios has dejado que mi hermana te vista así? Acaso te has vist0? Estas haciendo el ridículo con él, no te queda bien-

Hinata bajó su cabeza.

-Eres una plebeya, cosas así jamás te quedaran bien. Te ves horrible-

Hinata apretó sus puños y mordió su labio.

-Vete arriba a cambiarte y metete en la cocina- miró a un lado, metiendo las manos en los bolsillos- quizás ahí hagas algo útil y que no estropeé la fiesta-

Pero Hinata no se movió y él la miró.

-Me escuchas o no? vete a…-pero ella le miró y él se sorprendió cuando vio lágrimas en sus ojos.

Hinata apretaba fuerte sus puños y evitaba llorar, pero le fue imposible reprimir una y terminó deslizándose por su mejilla, seguida de otra y de más.

-Idiota-sollozó, para luego quitarse los zapatos, tirárselos y salir corriendo de ahí. Naruto agarró los zapatos antes de que cayeran al suelo y la siguió con la mirada, incrédulo.

Estaba llorando? Su sirvienta, llorando? Él le había hecho llorar?

Naruto tiró los zapatos al suelo y fue tras ella, empezando a sentir algo pesado en su pecho que le impedía respirar bien. Sería eso lo que llamaban culpabilidad?

Buscó por la casa y salió al jardín, donde la encontró enfrente de la piscina, sentada en una de los bancos de balancín, con sus piernas encogidas y escondiendo la cara. Se detuvo, no muy seguro de si ir o no. No sabía cómo tratar con chicas que lloraban, él siempre se alejaba antes de que soltaran el llanto delante de él. Pero el verla a ella, por primera vez desde que la conoce, llorando, fue algo que le chocó y provocó una opresión en el pecho. No era que sintiera lástima por ella pero…era tan raro verla llorar.

Se acercó a pasos lentos, todavía no muy seguro de tantear el terreno; pero finalmente llegó y se sentó a su lado. Bien, ahora que estaba aquí, que tenía que decir?

Empezó a ponerse nervioso. A pensar que hacía él ahí? Si estaba llorando, pues que siguiera llorando, él tan solo le había dicho…le había dicho….

Chasqueó la lengua.

-Lo siento- masculló, mirando a un lado por estar empezando a sonrojarse-no quería…decirte todas esas cosas-

Hinata se agarró más fuerte a sus piernas, sorbiendo su nariz provocando que Naruto se sintiera más incómodo.

-Oye ya te he dicho que lo siento- se alzó del banco, mirando todavía al frente sin obtener respuesta- Si te he ofendido…yo solo lo hacía por tu bien- murmuró eso último, aunque sin éxito alguno.

Hinata siguió sin responder y el pasó la mano por su cabello, despeinándose. Se aflojó el nudo de la corbata, empezando a entrar en calor por los nervios. Porque era tan difícil consolar a alguien? Demonios! Por eso no le gustaban los lloriqueos. Porque luego no sabría qué hacer, porque se quedaría como un memo hablando de tontería él solo.

Se volteó y con el ceño fruncido, se acercó.

-Deja de llorar-gruñó mirando a un lado- no te pega en absoluto- pero Hinata siguió escondida entre sus piernas y él bufó- vas a resfriarte aquí fuera- dijo mirándola, de nuevo sin obtener nada- o me dices algo o juro que te meto en casa de la peor forma llevada posible- y de nuevo sin respuesta, se preparó para remangarse cuando ella bajó sus piernas del banco.- hasta que entras en razón, ya pensé que tenía que meterte dentro volviendo a estropear….-y antes de terminar, tuvo que apartarse para no recibir un golpe directa a la cara- Pero que…que estás haciendo!-

Hinata se levantó del banco y empezó a dar pequeños saltitos, preparando sus puños.

-Vas a golpearme de nuevo, eso quieres no?- y sonriendo, se quitó la chaqueta, tirándola a un lado, y metió las manos en los bolsillos- adelante-

Hinata le miró y con rabia se lanzó contra él, puños, codos, rodillas, pies, ella lanzaba todo tipo de golpes mientras que él solo le limitaba a esquivarlos. En uno de los ataques, le agarró el puño y la volteó, chocando su espalda contra su pecho y sujetando su otro puño.

-Solo tienes eso?-se burló él, respirando igual de agitado que ella-pues jamás conseguirás darme-

Hinata volvió a soltarse, alejándose de él lo más posible, dándose cuenta de su error. Estaba en el borde de la piscina y por un resbalón, se vio que pronto caería al agua. Naruto al verla, estiró su brazo y la agarró, rodeándola con sus brazos y cayendo al segundo los dos al agua.

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-Hm?-Ino se agachó a recoger los zapatos- estos son los zapatos que le presté a Hinata- y miró por la sala, buscando tanto a su hermano como a Hinata, cuando de repente oyó como caerse algo en el jardín.

Ino, con Shikamaru y Sasuke fueron a investigar.

-Fue aquí, verdad?-preguntó Ino cerca de la piscina cuando de repente dos personas emergieron de la superficie de la piscina- Naruto! Hinata!-

CONTINUARÁ


OMG! Pero que es lo que ha pasado? en un capítulo...taaaaantas cosas? Y encima actualicé pronto jeje, como vosotros me pedís jajaja.

Espero como siempre vuestos RR's, mejor positivos que negativos.

Y por favor...no odíar a Naruto, él hace le papel de malo si, pero ya le tocaba a él mandar un poco no?

Noooosss vemooosss