CAPITULO 6


Anteriormente…

-Vas a golpearme de nuevo, eso quieres no?- y sonriendo, se quitó la chaqueta, tirándola a un lado, y metió las manos en los bolsillos- adelante-

Hinata le miró y con rabia se lanzó contra él, puños, codos, rodillas, pies, ella lanzaba todo tipo de golpes mientras que él solo le limitaba a esquivarlos. En uno de los ataques, le agarró el puño y la volteó, chocando su espalda contra su pecho y sujetando su otro puño.

-Solo tienes eso?-se burló él, respirando igual de agitado que ella-pues jamás conseguirás darme-

Hinata volvió a soltarse, alejándose de él lo más posible, dándose cuenta de su error. Estaba en el borde de la piscina y por un resbalón, se vio que pronto caería al agua. Naruto al verla, estiró su brazo y la agarró, rodeándola con sus brazos y cayendo al segundo los dos al agua

-Fue aquí, verdad?-preguntó Ino cerca de la piscina cuando de repente dos personas emergieron de la superficie de la piscina- Naruto! Hinata!-

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Hinata nadó hasta el borde de la piscina, tosiendo en busca de aire mientras Shikamaru la ayudaba a salir; Naruto se sentó en el borde de la piscina, también tosiendo.

-Que ha pasado?-preguntó Ino acercándose a Hinata, pero esta se desprendió de la ayuda de Shikamaru -Hinat…-

-Basta ya…-bajó su mirada, evitando las ganas de llorar- no quiero…-apretó sus puños, sintiendo el aire frío chocar contra su cuerpo. Alzó la cabeza, mirando la espalda de Naruto- n-no voy a seguir más con esto.-se limpió las lágrimas y sopló para calmarse- Tu sirvienta…?-sonrió con sarcasmo- antes prefiero morirme en la calle de hambre y frio, que pasar un segundo más contigo…eres lo peor que alguien como tus padres ha podido traer al mundo-

-Hinata!-exclamó Ino frunciendo el ceño

-Te odio…-su voz se rompió por las lágrimas- te odio….te odio, te odio, te odio!-gritó para luego salir corriendo.

-Hinata!- Ino la siguió, tirando los zapatos al suelo.

Sasuke y Shikamaru miraron a su amigo, que justo se levantaba del suelo, con toda el agua escurriendo por su ropa.

-Vámonos- y pasó por en medio de ellos, pasando por encima de los zapatos, a los que ni siquiera miró. Sus amigos le siguieron, adivinando lo que pasaría ahora.

-Hinata espera!-gritó Ino siguiendo a una descalza Hinata, que se detuvo- Hinata…-se paró a su lado, preocupada al ver esas lágrimas rodar por sus mejillas.

-N-no p-pue..puedo…-balbuceó ella-n-no…-y se mordió el labio, apretando sus puños con fuerza.

Ino se puso delante y la abrazó, ignorando lo mojada que estuviera.

-Tranquila- su mano empezó a acariciar su cabeza mientras Hinata rompía en llanto. Ino cerró sus ojos y dejó que llorara todo lo que quisiera.

-L-lo s-si-sien-t-to.-balbuceó Hinata entre hipidos, agarrándose a su vestido mientras ella seguía acariciando su cabeza.

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Dos horas después…

-Ya estás mejor?-preguntó Ino mirando a Hinata.

Ella solo asintió, sin alzar la mirada de sus manos.

Las dos se encontraban en el lujoso coche de la rubia, frente la casa de Hinata. Ino había pensado que lo mejor era sacar a la chica de ahí y dar un par de vueltas para que se relajara.

Suspirando, apoyó su cabeza en el respaldo. Como fue que ocurrió eso? Todo había pasado tan rápido, sin darle tiempo a analizar las cosas…y por ello, ahora se encontraba allí, acompañando a la chica, ya con su uniforme, sus gafas y su trenza. La observó, estudiando lo ocurrido. Sabía que su hermano pequeño no era el mejor del mundo, pero, tanto mal le había hecho a esa chica para que ella dijera esas cosas tan horribles?

-Lo siento- murmuró Hinata con la voz algo ronca por las lágrimas.

-Me puedes explicar que ha pasado? Porque…que hacíais en la piscina? Porque le dijiste todo eso? Naruto te dañó, te hizo alzo?...porque le odias tanto?- demasiadas preguntas para alguien que acababa de llorar, suspiró de nuevo, frustrada- está bien, si no me quieres decir nada, me callaré. Pero al menos, cuando estés lista, llámame, de acuerdo?- le sonrió, pero Hinata únicamente volvió a asentir para luego salir del coche.

-Gracias por traerme- hizo una reverencia y se adentró a su casa con premura.

-Naruto, Naruto-dijo negando con la cabeza- porque siempre haces lo que no debes...?-y volviendo a suspirar, arrancó el coche.

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Hinata entró en su casa, cerró con cuidado y subió las escaleras a oscuras. Ahora todos estarían durmiendo, así que prefirió subir sin despertar a nadie para meterse en su habitación. Cuando llegó, cerró la puerta y caminó hasta su cama, donde se dejó caer, quedando boca abajo y abrazando uno de sus grandes peluches. Se quedó mirando la nada un buen rato, hasta que sintió el cansancio y poco a poco sus ojos fueron cerrándose.

Mañana volvería a la vida de siempre.

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Al día siguiente…

Hinata se detuvo frente a su taquilla, temiéndose encontrar aquello que se había estado imaginando toda la noche. Cerró sus ojos, agarró el pomo y abrió la taquilla; Abrió un ojo y luego otro buscado algo rojo dentro de esta. Suspiró aliviada al no encontrar nada, y agarrando libros, cerró la taquilla.

Tenía que mejorar sus notas. Debía de mantenerse en un nivel alto si quería conservar la beca y seguir estudiando.

-F3! Son los F3!-

Hinata se detuvo al escuchar el grito, al escuchar como miles de chicas gritaban y murmuraban emocionados. Ella, respirando profundo, reanudó su camino.

Todo con ellos se había acabado. No quería volver a tener que ver nada con ellos, y aunque lamentaba perder esa pequeña inicial amistad con Shikamaru, decidió no dar la vuelta atrás y seguir. Ahora tenía mucho que hacer, no tenía tiempo para perder con ellos. Naruto la siguió con la mirada, aunque no solo fue él. Shikamaru y Sasuke la observaron marchar, sin ni siquiera darles una mirada.

Eso significaba el fin?

Naruto reanudó el camino, seguido de sus amigos.

Al parecer, sí.

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A la hora del descanso, Hinata se dirigió a la cafetería, con dos pares de libros en la mano, y se puso a comer su bentou mientras estudiaba. Cuando volvió a escuchar gritos, supuso que ellos volvían a entrar, pero se centró en el libro de historia. Se acercaban los exámenes y tenía que estudiar para sacar la mejor nota.

Inconscientemente su mirada se dirigió a los chicos que subían la escalera y le extrañó ver sus caras con tiritas y moratones. Incluso Shikamaru llevaba un buen moratón en la ceja.

Habrían discutido? Meneó la cabeza. No es algo que deba importarte, tonta. Sigue estudiando.

Al final de clases, Hinata salió corriendo, agarró su bicicleta y pedaleó hacia el restaurante de ramen. De nuevo, volvía a trabajar ahí, gracias a que él jefe volvió a cogerla, eso sí, con un par de horas más, pero bien pagadas y sobre todo, junto con su mejor amiga.

Y durante toda la siguiente semana, Hinata se la pasó concentrada en sus estudios y yendo al trabajo. Necesita dinero para su familia y ahora que Namikaze no les ayudaba, debía poner de su parte; así que buscó también otro trabajo para después de del ramen y encontró uno en que ayudaba a unos obreros. No era mucho lo que hacía, pero realmente conseguía cansarla. Por las noches, se ponía a estudiar de nuevo, para por la mañana ir preparada a los exámenes, de los cuales, aprobó todos con muy buenas notas, pero siempre debajo de los F3, incluso debajo de Naruto.

También para esto debían hacerse ver?

Aquel mismo día se metió en la biblioteca y siguió estudiando duro. Por rumores se enteró de que los F3 volvían a sus andadas con sus tarjetas y que andaban montado follones en cualquier lado. Pero ella decidió ignorarlos y seguir con sus estudios.

Tenía que ser la mejor.

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Un día en el restaurante…

-Hinata!-llamó Tenten aguantándola antes de que cayera al suelo.

-Q-que!- se frotó los ojos y se dejó caer en una silla. Se estaba durmiendo de pie- dime que no me dormí-

-Casi caes al suelo.-respondió preocupada, sentándose enfrente- Hinata-chan, deberías descansar-

-Eso es de lo que menos dispongo- y se alzó de nuevo, recogiendo la mesa, bajo la mirada preocupada de su amiga- Estoy bien!- exclamó sonriendo-no te preocupes y ayúdame! Hay muchos clientes hoy-y se llevó la bandeja hacia la barra.

Tenten suspiró.

-Hinata…-

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Hora después, en el otro trabajo, Hinata indicaba a los miles de coches que pasaran, parando a otros e indicando a los de al lado que pasaran cuando su mirada se borró un poco y tuvo que frotarse los ojos.

-Estás bien?-le preguntó un obrero

-Por supuesto! Quiere que haga algo más?-le respondió sonriendo.

-Gracias pero no. Aquí nos ayudas y mucho- e inclinando su cabeza se alejó. Hinata volvió a mirar a los coches, sonriendo. Dentro de poco tocaba la paga y ella se esforzaría al máximo para obtenerla.

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Dos días después, por la mañana…

-Nee-chan...-Hanabi agarró los diez billetes de yens, sorprendida.

-Hinata, de donde…-preguntó su madre igual de impresionada.

-El restaurante te paga tanto dinero?-preguntó Hiashi alzando una ceja, extrañado.

Hinata se acercó sonriendo, frotando sus ojos.

-Acaso Namikaze también te paga!-exclamó emocionada Hanabi

-S-si-murmuró- me voy!-exclamó poniéndose su abrigo

-Tan temprano? –Preguntó Hana a la par que Hinata asentía-pero si ni siquiera has desayunado…-

-Me parare un rato en la biblioteca. Hasta luego!-y cerró la puerta

-Hinata el…!-pero su madre se detuvo con el bentou en la mano

-Mama…no crees que Hinata luce demasiado cansada?-preguntó Hanabi con expresión preocupada- por las noches siempre está estudiando y casi no duerme-

-Me preocupa que trabaje tanto..- murmuró, sentándose en la mesa-además…-agarró los billetes- como ha podido conseguir todo esto?-

Hiashi frunció el ceño, oliéndose algo que no le iba a gustar mucho.

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En el instituto a la hora del almuerzo…

Hinata salió de su clase, sintiéndose algo mareada; Seguramente por no haber desayunado nada en la mañana y para colmo de sus males, se había olvidado el bentou.

Esto no iba bien. Estudiaba demasiado, trabajaba de más y encima se dejaba lo que más le gustaba a ella, su almuerzo.

No es justo. Pensó mientras seguía caminado por el pasillo. Porque la comida de aquí tiene que ser cara! Se detuvo un momento al sentir un pinchazo en la cabeza y puso la mano en la cabeza. Quizá debería dormir un poco… y dio un paso, pero al hacerlo tuvo que detenerse. Su vista se tornó borrosa y sus piernas le temblaban; se agarró a la pared, pensando que este no era el mejor momento para desmayarse. Respiró profundo y se enderezó de nuevo, reanudando su paso cuando alguien se le puso delante. Alzó la cabeza, topándose con aquellos ojos que hacía tiempo que no miraba; Naruto que la miró unos segundos sin ningún mostrar ninguna expresión, para luego apartar la mirada. Hinata también bajó la suya y siguió con su camino, pero todo se nubló delante suyo y cayó desmayada.

Naruto la sujetó antes de que cayera, puesto que si no lo hacía, hubiera caído sobre él.

-Oe, que te…- pero se extrañó al verla respirar tan agitada y puso la mano sobre su mejilla-estás ardiendo- la cargó mejor en sus brazos y se dirigió a la salida.

Todos los que estaban en el pasillo murmuraban sorprendidos, otros molestos, entre los que estaban "las bellezas" de Konoha, mordiendo sus pañuelos.

-Qué ha pasado?-preguntó Shikamaru al verle por el pasillo con la Hinata en brazos- está bien?-

-Crees que si estuviera bien la estaría cargando?-dijo sarcástico, apoyando la cabeza de Hinata en su pecho, notando sus mejillas arder-puedes llamar a un médico? La llevaré a casa-y dicho esto salió

Shikamaru asintió, observando extrañado a su amigo.

-A su casa- corrigió Sasuke apareciendo al lado de Shikamaru- idiota- y sonrió

-El Naruto de siempre- respondió Shikamaru, agarrando su móvil con otra sonrisa

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Hora después…

El médico salió de la habitación de invitados donde dormía Hinata, guardó sus cosas y miró, por encima de sus pequeñas gafas a todas las personas que se encontraban ahí.

Naruto, Sasuke, Shikamaru, Minato, Kushina e Ino.

-Alguno de ustedes es familiar de ella?-

-Yo soy como su hermana-respondió Ino, preocupada.

-Ino-exclamó Kushina

-Qué! Es cierto-

-Y desde cuando hay tanta confianza entre vosotras?-

-Te pierdes muchas cosas mama-y se cruzó de brazos, sonriendo.

-Me alegra que ms hijos confíen tanto en mí- dijo irónica y con el ceño fruncido, claramente molesta.

-Es m sirvienta-interrumpió Naruto rudo- dígame que tiene-

-Nada malo, por supuesto. Ha pillado gripe y está algo baja de la tensión.-se quitó las gafas y las guardó en su estuche- pero deberían tener cuidado-se acercó a una mesa y dejó la maleta encima- aparte de ser su sirvienta, trabaja en algo más?-

Ninguno de ellos supo responder. Sabían que había estado trabajando en un restaurante, pero de ahí, nada más.

-Luce muy cansada. Quizá por eso se haya desmayado.-miró a Naruto- debería dejar que reposara un par de días- y le entregó una cajita con pastillas-necesita dormir y sobre todo mucha comida-

-Qué es, un animal o qué?-masculló Ino

-En fin, yo tengo que irme-

-Claro, le acompañaremos-dijo Minato, acompañado de Kushina.

-Así que recomienda mucha comida…?-preguntó Kushina mientras bajaban las escaleras-quizá deba prepárale algo..- y a Minato le resbaló la gota.

Amaba a su mujer pero, había que admitirlo, era malísima en la cocina.

-Mama en la cocina?-repitió asustada Ino

-Cuando eso pase, nosotros ya no estaremos aquí- dijo Sasuke, conociendo perfectamente el sabor de los platos de Kushina.

Si, a él también le había tocado el probarlos. Desde aquel día, decidió que nunca más se volvería a quedar a comer.

-Toma- Naruto le pasó la caja de las pastillas a Ino y se alejó.

-A dónde vas?-

-No querrás que cuide de ella, verdad?-se volteó de nuevo-no es tu querida hermana? pues hazte cargo-

Ino entrecerró su mirada.

-Entonces porque la has traído aquí-masculló molesta entrando a la habitación.

-Eso mismo nos preguntamos nosotros-dijo Sasuke, suspirando- después de todo aquello que le dijo...y la trae a su casa-se metió las manos en el bolsillo mientras se dirigía a las escaleras- acaso es idiota? Hmp. No sé ni porque me lo pregunto-

Shikamaru siguió con la mirada a Sasuke, mientras una gotita resbalaba por su sien. Definitivamente sus dos amigos no estaban bien. Y sin más pensamientos, picó y se adentró en la habitación.

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-Pero porque no puedo!-exclamó molesta Kushina, cruzándose de brazos

-Tenemos a unos excelentes cocineros, deja que se encarguen ellos del cuidado de Hinata- habló con calma Minato, intentando convencerla de que desistiera con la idea de meterse en la cocina.

-Pero me…-fue a seguir quejándose cuando vio a su hijo bajar las escaleras-Naruto- y con el ceño fruncido de acercó a él.

Naruto de detuvo al final de la escalera y volteó, viendo a su madre acercarse y pararse delante de él.

-Qué?-y recibió una buena y dura bofetada en la nuca.

-Se puede saber en qué estás pensando! –Naruto con las manos tocándose la nuca siguió mirando a su madre, adolorido-Que has estado haciendo con Hinata!-

-Crees que yo tengo la culpa?-preguntó incrédulo.

-Porque si no está así?-se cruzó de brazos, repiqueteando el pie contra el suelo- Naruto, Hinata podrá ser tu sirvienta, pero también es una persona! Y como todos necesita descansar-

Sasuke terminaba de bajar las escaleras cuando sonó el timbre de la puerta.

-No hice nada- respondió él, mirando a un lado, recibiendo otro golpe en la nuca-oucth! Pero que…-

Minato suspiró.

-No me gusta que me mientas! Y tampoco me gusta que utilices a esa chica de esa forma. Mañana mismo dejara de ser tu sirvienta-

-Qué-la miró atónito

-No voy a cargar en mi consciencia la muerte de una chiquilla como ella- y se cruzó de brazos-tienes prohibido acercarte a ella-

-Huh!-

-Dobe-murmuró Sasuke sonriendo

-Mama, no tienes…-

-Perdonen señores- un mayordomo se acercó-en el salón está esperando una mujer.-

-Una mujer?-y los tres miraron a Minato, que se sonrojó.

-Porque me miráis! No pensaréis que…-

-Señor, es la madre de la señorita Hyuuga-

-Su madre?-repitió Kushina, mirando a su hijo que se alzó de hombros.

-Debe haberle llamado Shikamaru.-respondió, metiendo las manos en los bolsillos y mirando a un lado.

-Ensegu...-

-Perdón…-Hana se asomó por una puerta, sonrojada-pero escuché voces y…-sacó su cuerpo de detrás de la puerta e hizo una reverencia-saben ustedes donde está mi hija?-

Pero todos se habían quedado asombrados ante la apariencia de la mujer. No era muy alta, pero tampoco podía considerarse baja, tenía sus curvas bien definidas, unos enormes ojos blancos con abundantes pestañas, largo cabello azulado, la piel blanca, casi de porcelana; y lucía un sencillo vestido azul oscuro.

-Increíble…-murmuró Kushina-que edad tienes?-

Hana se sonrojó ante eso y bajó su cabeza, y justo en ese momento cuando a todos les llegó el mismo nombre a la cabeza.

Hinata

-IMPOSIBLE!-exclamó Kushina acercándose a ella, examinándola de pies a cabeza- de verdad que…-se paró delante- eres su madre?-

Hana asintió, extrañada.

-P-pero si eres...-examinó sus ojos, sus labios, su nariz…todo, haciendo que Hana se asustara un poco.

-Kushina.-suspiró Minato

-Sois dos gotas de agua- terminó murmurando incrédula-sabes que podrías hacerte pasar por su hermana sin problemas, verdad?-

-Ah…gr-gracias- y se alejó un paso de la peliroja- donde puedo ver a mi hija?-

-Perdona nuestra descortesía, señora Hyuuga-se acercó Minato-yo soy Minato Namikaze y ella es mi esposa, Kushina- Hana inclinó la cabeza, a modo de saludo- perdone de nuevo nuestra sorpresa, pero es que…se parece tanto a ella que…-

Hana negó, sonriendo.

-No me molesta en absoluto que me comparen con mi hija. Es más, estoy orgullosa de ello. Aunque haya heredado el mal carácter de mi marido- Minato y Kushina sonrieron- y perdónenme ustedes, no les he agradecido el que hayan cuidado de mi hija- les hizo una reverencia- gracias por todo-

-Nada, nada mujer- respondió Kushina, palmeando su espalda- Nee, quieres tomar un café con nosotros. El médico nos ha dicho que es aconsejable que duerma-

-Gracias, pero no quiero moles…-

-Y no lo haces-pasó un brazo por el suyo y la adentró en la sala- Quiero que me cuentes todo de tu familia-

-Mi familia?-

Minato las siguió, negando con la cabeza pero sin dejar de sonreír. Su mujer era demasiado entusiasta.

-NARUTO-el rubio volteó el rostro a su madre- te lo advierto, no te acerques- y tras eso volvió a Hana, sonriendo.

-Odio que me dé órdenes- gruñó por lo bajo

-Y desde cuando le haces caso?-Naruto volteó a mirar a su amigo.

-Qué haces aquí todavía?-

Sasuke sonrió.

-Son clavadas-dijo el pelinegro-quizá debería…-

-Ni se te ocurra, degenerado.-le interrumpió- está casada-

-Y desde cuando eso ha sido un impedimento para mí?-metiendo las manos en los bolsillos, sonrió de esa forma que conseguía que todas las chicas quedaran embobadas con él- soy perfecto.-

-Lárgate- masculló Naruto, alejándose del loco de su amigo

-Hasta mañana- se despidió Sasuke yendo por el otro lado- Ah! Naruto…-el rubio se volteó, ya cansado- no hagas nada esta noche de lo que luego puedas arrepentirte- y con la mirada señaló hacía arriba.

Naruto lo entendió a la perfección.

-Uno…-

-Me gustaría ser el primero en...-

-Dos- y Sasuke se volteó sonriendo; alzando la mano a modo de despedida.

-Pervertido- gruñó Naruto reanudando su camino, para volver a detenerse y mirar hacia arriba de las escaleras.

Shikamaru todavía seguía arriba?

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En la habitación…

Ino acarició la mejilla sonrojada de Hinata, notándola todavía algo caliente.

-Todavía tiene fiebre- se alzó y la cubrió hasta el cuello, apartándole los cabellos del rostro.

Shikamaru, al otro lado de la cama, observaba a Hinata, cruzado de brazos.

-Shikamaru, Naruto…-

-No ha soltado palabra- respondió este anticipándose mientras Ino suspiraba- jamás había visto a Naruto tan enfadado. Desde aquella vez él no se había vuelto a poner de esa forma-

Ino se sentó en una de las sillas.

-Este chico nunca aprenderá-miró de nuevo a Hinata, preocupada. Desde la última vez en la fiesta que no habían vuelto a hablar. Y ella, de algún modo, la echó de menos. Sentía en su interior esa sensación de que tenía una hermana pequeña. Y ahora que por fin conseguía una, su hermano iba y lo estropeaba todo.

Bufó frustrada, cruzando brazos y piernas.

-A veces no le entiendo- masculló con el ceño fruncido- no entiendo porque tiene que comportarse de esa forma con todas las chicas. Sabemos que fue muy duro para él lo de Sakura pero…Hinata no se lo merece.-la miró.-Ella es…diferente.-

Shikamaru observó también a Hinata, sonriendo al recordar el golpe que le dio a Naruto aquel día. Aquel golpe que dejó tanto a Natuto como a todo el instituto impactado.

Lo bueno, es que aquel no fue el único el que recibió.

Qué si era diferente? por supuesto que esa chica era diferente. Quien en su sano juicio se hubiera atrevido a insultar y golpear a Naruto? Todo el colegio le temía; su poder, su frialdad, la rapidez en la que se metía siempre en peleas…Nadie, a no ser que no conociera la situación del chico hubiera tocado un pelo a Naruto; excepto Hinata, que al parecer, no lo sabía.

-Shikamaru-el moreno, saliendo de sus pensamientos miró a la rubia- creo que sabes algo que no me quieres decir-

Shikamaru la observó unos segundos, terminado sonriendo. Esa chica siempre terminaba enterándose de todo.

-Supongo que sabrás como llegó Hinata a convertirse en "sirvienta" de Naruto- se sentó al final de la cama.

-Leí algo en unas revistas- y sonrió.- la mujer maravilla?- rodó sus ojos, divertida.

-La cosa empezó ahí y luego, se fue complicando más. Hinata golpeó a Naruto, Naruto se enfadó…-

-Un momento! Le pegó? Ella? le pegó? A mi hermano?-

-Y no es la primera vez- respondió sonriendo.-como has podido ver, los dos se odian. Naruto por golpearle, desea vengarse de ella, y que mejor manera que haciéndola su sirvienta, molestándola, haciendo los trabajos por él, en fin…y Hinata,-la miró- creo que todo empezó por las tarjetas rojas-

Ino se cruzó de brazos, mostrándose impaciente.

-Al grano Shikamaru- se cruzó de brazos

-No es algo que pueda decirte con seguridad pero…-miró a Ino- creo que a Naruto le gusta Hinata-

Ino abrió los ojos como platos.

-No estoy muy seguro pero, cuando pasó eso en la piscina, Naruto…-y recordó en la gran pelea que se había metido; cinco hombres contra él solo. Si ellos no hubieran llegado a estar, le hubieran matado- toda esa rabia, me recordó a aquel día, cuando se enteró de que Sakura estaba enamorada de Sasuke…-

Ino miró al suelo, en realidad, sin observar nada. Aquel fue uno de los golpes más duros para Naruto, porque a pesar de que Sakura y él habían estado saliendo juntos, Sakura seguía enamorada de Sasuke.

-Hinata…-continuó Shikamaru- se parece un poco a ella, no?- Ino le miró

-Me estás diciendo que a mi hermano le gusta porque se parece a Sakura?- bufó al cielo, incrédula- solo podía pasarle a él.- se alzó de la silla- Acaso es tonto?-

Shikamaru también se alzó, metiendo sus manos en los bolsillos y volviendo a mirar a Hinata. Ino también la miró.

-Tenemos que hacer algo- masculló mordiéndose la una-no quiero que Hinata sufra por la loca imaginación de mi hermano- se volteó y pensativa se dirigió a la salida- tengo que pensar en algo…-

Problemático. Pensó él cuando Ino salió. Nada bueno pasaría a partir de ahora si Ino, la hermana de Naruto se metía en los problemas de Naruto. Aunque, visto desde un cierto punto de vista, tanto Ino como Sasuke y él ya se veían metidos.

Suspiró, agobiado antes incluso de que pudieran empezar las cosas. Se acercó de nuevo a la cama y se sentó a su lado; observando su rostro dormido, sin aquellas gafas, con el cabello suelto y esparcido por la cama, su piel blanca de su cuello, sus mejillas ruborizadas y sus labios entreabiertos por la respiración entrecortada, consecuencia del calor de la fiebre.

Recordó cuando la vio por primera vez, en la escalera de emergencia, gritando a los cuatros vientos con el uniforme y su trenza y luego, con aquel maravilloso vestido blanco, su cabello suelto y su rostro ruborizado en aquella fiesta. Por un momento, llegó a pensar que en realidad había bajado un ángel.

Sí. Algo muy cursi que él pesara eso, pero fue cierto. Jamás había visto tanta belleza en una chica.

Estiró su mano y con cuidado acarició su mejilla, notándola caliente al momento. Se volteó, quedando hacia ella y agarró su mano, también ardiendo.

Suspiró de nuevo, pero esta vez sonriendo.

-Mira que eres problemática-

-Shikamaru- el nombrado se volteó, encontrándose con Naruto a unos pasos de la cama. Este soltó la mano de Hinata y la metió bajo el cobertor; se alzó y acercó a él- su madre está abajo-

Shikamaru asintió y salió de la habitación, cerrando sin hacer ruido. A la vez, Naruto volteó a mirar a Hinata. Qué hacía Shikamaru agarrando la mano de Hinata?

Naruto, al ver que no Shikamaru no bajaba, subió a la habitación, aunque por algún motivo, se detuvo y su mano no llegó a abrir la puerta; se quedó unos segundos, meditando, pensando en tonterías tan grandes como que es lo que estarían haciendo los dos solos? La verdad, es que eso le picó un poco, pero rápidamente lo olvidó. Su hermana estaba en su habitación, que podía pasar? Solo él podía imaginarse que su amigo y su sirvienta podrían estar haciendo "cosas" en esa habitación. Además, ella estaba enferma. Se volteó y reanudó su camino, molesto consigo al pensar tales cosas de su amigo. Shikamaru sería incapaz de meterse con alguien como su sirvienta. Era imposible. Shikamaru siempre apuntaba a lo más alto. Modelos, cantantes, presentadoras…de ahí a llegar a tener algo con una sirvienta había mucho. Más todo su pensamiento se detuvo al escuchar cerrarse la puerta y salir únicamente Ino, al parecer, pensando. Algo realmente extraño en ella. Pero el caso no venía con eso sino en que Shikamaru seguía dentro, y esta vez a solas con su sirvienta. No pudo volver a evitar pensar en eso, y por más tonto y estúpido que pareciese, terminó acercándose de nuevo; abrió la puerta y caminó un poco hasta que se detuvo, a unos pasos de la cama, observando a su amigo.

-Mira que eres problemática- oyó decir de su boca, que lucía una sonrisa que Naruto no veía desde hacía días. Pero aquello no fue nada comparado con verle agarrando su mano y acariciando su mejilla.

Miró a un lado por un momento, sintiendo algo extraño en su pecho para luego volver a mirarle.

-Shikamaru- salió de sus labios sin ni siquiera prepararlo. Este volteó a verle, y con toda la tranquilidad del mundo, soltó su mano con sumo cuidado y la cubrió- su madre está abajo-

Se alzó de la cama y asintiendo se alejó de ahí tan silencioso como siempre. Fue tras unos segundos que la miró, rememorando todo lo que acababa de ver.

Shikamaru sonriendo? Agarrando su mano…? Que era lo que pasaba? Porque se sentía tan…molesto? Su pecho estaba tan cargado de algo que sentía que iría a explotar. Se volteó, dispuesto a irse cuando la escuchó toser, deteniendo su marcha. La miró por encima del hombro, descubriendo que en eso se había destapado. Chasqueando la lengua, se acercó y la cubrió. Más de ahí no se movió, y observando su rostro, puso la mano sobre su frente y notándola todavía muy caliente.

Hinata volvió a toser, cada vez respirando más agitada.

-Ni enferma dejas de molestar- gruñó, agarrando un cuenco de una mesa donde habían caramelos, tirándolos a la mesa y dirigiéndose al baño; lo llenó de agua y llevó a la mesita de noche que tenía al lado, luego se dirigió a los armarios y sacó unas cuantas pequeñas toallas, se acercó de nuevo, se sentó y mojando la toalla en el agua fría, le retiró el flequillo y puso la toalla húmeda sobre su frente. Ella al principio se quejó, pero poco a poco fue relajándose, volviendo a un sueño más profundo.

Y mientras Naruto, continuó aplicando y cambiando las toallas húmedas, sin darse cuenta de que en la puerta se encontraban tres personas, observando la escena.

-Perdo…-pero Kushina le indicó que salieran fuera, dónde tras eso cerró. Apoyada en la puerta, sonreía.

-Creo que aquí no seré muy necesaria- murmuró Hana sonriendo igual que Kushina- estará muy bien atendida- y miró a la dos personas- gracias por avisarme- le dijo a Shikamaru.

-Te acompañare- dijo Kushina acompañándola escaleras abajo, las dos con una enorme sonrisa, aunque Shikamaru tampoco pudo reprimir una.

-Estás haciendo un buen trabajo, Hinata-

Y tras eso, se volteó y salió de esa planta, con las manos en los bolsillos pero con esa sonrisa en los labios.

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Hinata abrió poco a poco sus ojos, sintiéndolos pesados, aunque eso no era lo único que le pesaba. Sentía que no podía mover su cuerpo y que cada parte de su cuerpo dolía. Se movió un poco, sintiendo que estaba en una cama, una bastante cómoda, por cierto; así que con los ojos entrecerrados, hizo un gran esfuerzo por sentarse en la cama y enfocar en donde estaba. Se frotó los ojos, observando que todavía era de noche.

De noche! Y ella en la cama!

Se alarmó, pensando en todo lo que tenía que estudiar y en su segundo trabajo. Se retiró el cobertor y puso los pies en el suel…alfombra de pelos? Miró abajó, observando que aquello que pisaba si era una alfombra de pelos. Entonces fue cuando miró a su alrededor y se dio cuenta de que aquella no era su habitación sino…una que recordaba mucho.

Cama cómoda, suelo enmoquetado, muebles caros, un baño privado, un gran armario de ropa y otro de zapatos…abrió sus ojos como platos al saberse el lugar. Pero no, no podía ser que hubiera vuelto ahí otra vez. Él se lo dijo. Dijo que no volvería a entrar en esa casa. Y ella así lo cumplió.

Pero si era así…que hacía ahí otra vez?

Solo recordaba que se había desmayado en el pasillo del instituto y que en vez de notar el duro suelo, alguien la cogió en brazos y…

Naruto

Recordaba que se había encontrado con alguien pero…Había sido él? Naruto la había cargado en brazos hasta su casa? sus mejillas se sonrojaron aún más y se levantó rápida, dispuesta a salir de ahí, cuando sintió un terrible mareo que la obligó a sentarse de nuevo.

Porque tenía que resfriarse precisamente ahora? Porque había tenido que desmayarse delante de él? Se alzó de nuevo, esta vez con cuidado y fue hacia el baño. Tenía que salir de esa casa. Tenía que trabajar y estudiar. No se podía permitir estar resfriada.

Y ya encendida la luz del baño y adentrándose en él se detuvo y miró en el espejo, observándose sorprendida el rostro terriblemente pálido, su flequillo adhiriéndose a su rostro por la sudor y ese enorme pijama de seda y color morado que…que!

Se agarró a lavamanos, acercándose a mirarse. Llevaba un pijama puesto! Uno morado de dos piezas y de seda! Que hacía ella con eso? Y sobre todo, quien se lo había puesto! Tenía que buscar su ropa, tenía que salir de esa casa. Como siguiera un día más terminaría llevando un vestido de esos súper caros. Así que se puso sus zapatillas y abriendo con cuidado la puerta, salió de esa habitación, pensando que en lo primero que haría sería buscar un mayordomo para que le dejara algo de ropa y luego escapar de esa casa.

Eso sí, debía de tener cuidado. No podía dejar que ninguno de los integrantes en esa familia la viera.

Y decidida, cerró la puerta y caminado lo más prudente y sigilosa posible, empezó con su misión. Huir de esa mansión sin ser vista y cambiada.

Bajó las escaleras, agarrándose a la baranda, mirando por todos los lados, escuchando atenta. Sonrió al verse en una situación como esa.

Enferma y deseando huir del malo. Es como una película.

-Qué haces-y Hinata rápidamente se tensó, su corazón bombeó acelerado y detuvo su respiración.

Ya estaba! Ya la habían pillado. Y si siquiera había llegado a la puerta. Y encima tuvo que ser él!

Porque! Porque! Porque!

CONTINUARÁ


Sin nada más que añadir salvo la pregunta de siempre:

OS HA GUSTADO?

Espero que así haya sido porque todavía han de pasar muchas cosas entre esos dos para que la relación se conforme.

Nos vemos en el siguiente cap!

matta nee!

JAN DI-CHAN

PD: Gracisas por vuestros RR'S!