Chicos antes que flores
CAPITULO 13
Descubrir lo que uno siente por otra persona, no siempre es bueno...¿no?
Anteriormente...
Naruto observó a su sirvienta confuso. Se habían quedado toda la noche abrazados?
Hinata abrió sus ojos lentamente...sus mejillas se ruborizaron sin que su cuerpo pudiera llegar a reaccionar. Intentó decir palabra alguna pero nada salió de sus labios y se incorporó, o eso intentó cuando sintió que éste la agarraba fuerte y volteaba quedando sobre ella.
-Buenos días- saludó él con esa sonrisa traviesa en la cara.
-Q-qu…-e intentó levantarse de nuevo, pero Naruto se lo impidió.
-Porque tanta prisa- acercó sus labios a su cuello-todavía tenemos tiempo.
-Deten…-pero calló, esperando a que aquel esperado beso llegara. Apretó la camisa entre sus manos cuando, para su sorpresa sus labios por fin se juntaron.
Naruto se separó unos centímetros, observando su rostro sorprendido. Sonrió y volvió a juntar sus labios, dando más presión, moviendo sus labios lentamente, provocando que de esa manera Hinata le imitara.
-Naruto! Ya es hora d—la puerta se abrió e Ino se detuvo incrédula.
-KYAH!-gritó Hinata apartando de un empujón a Naruto, tirándolo en ello al suelo- I-ino-san- su cara enrojeció al completo- N- no es lo que piensas! Yo no…-
-Porque siempre entras a mi habitación sin llamar- gruñó Naruto levantándose del suelo-acaso no tienes educación?-se rascó la nuca, molesto-nos has interrumpido-
-Tengo que contárselo a mamá enseguida- y la miró-seguro que se alegrara de saber que tú eres su novia-
-Ino!-llamó Hinata preocupada
-No te esfuerces en llamarla- dijo Naruto saliendo del baño- no conseguirás nada-
-P-pero ella…-miró la puerta-yo no…-
-Bienvenida a la familia Namizake, Hyuuga-
De camino al instituto...
-Porque tienes mi ropa en tu casa?-
Antes de que el chofer le abriera la puerta, Hinata salió de la lujosa limusina sonrojada y muy molesta.
Naruto salió después de ella, se quitó las gafas de sol y se acomodó bien el traje.
-Hay que ser previsivo-y sonriendo, se adentró en la escuela.
-Pero no con la mía- masculló ella, poniéndose tras él, frustrada. Y es que, como era posible que Naruto tuviera en su casa uniforme y ropa interior de chica…de su talla -pervertido.-murmuró sonrojada, recordando como había amanecido esa mañana.
¿De verdad que había dormido con él?
Y mientras se dirigían a las clases, los alumnos les miraban asombrados.
-Venía en su coche-
-Lo viste?-
-Cómo?
-Noooo.-sollozó Ginger mordiendo su pañuelo, al igual que sus amigas-porque siempre ella-
-Mmmhh-
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Naruto se detuvo y ella chocó contra su espalda.
-Entra en clase-
-Eh?-y miró a su alrededor. Estaban delante de la puerta de su clase.
-Venga-insistió él
Hinata asintió y se adentró a su clase, siendo observaba por los de clase, pero ella únicamente pensaba una cosa.
¿Le había acompañado hasta su clase?
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Naruto se dejó caer en su silla, agotado, pero con una sonrisa en sus labios.
Se habían besado.
-Dios, que le has hecho?-el rubio abrió sus ojos. Sasuke y Shikamaru entraban a la clase, que era solo para ellos tres, y se sentaron en sus respectivos asientos-dime que no la has violado-se mofó Sasuke
-Sabes que nunca haría eso- respondió Naruto-y no, no pasó nada-
-Y nosotros somos idiotas- Naruto miró a su amigo- Naruto, esa sonrisa no delata nada bueno.-
-¿Que tiene de malo que sonría porque quiero?-
-Es problemático- dijo Shikamaru sonriendo-Tú nunca sonríes por las mañanas, y más cuando es tan temprano-
-Cierto, llegaste antes que nosotros-
-Porque no calláis un poco, de buena mañana hablar tanto es…monstruoso-
Los dos amigos sonrieron, pero decidieron hacerle caso y empezar a sacar sus cosas.
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En otra clase…
Hinata, apoyada su cabeza en su mano, miraba por la ventana el cielo azul. Las nubes se desplazaban algo rápidas por éste a causa del viento del otoño, pero tenían el mismo tono blanco que cuando estaban en verano.
Suspiró, recordando todo lo acontecido hasta ese momento.
-Estás…-su sonrisa se ensanchó más- tu sonrisa…-y alzó la mano lentamente, alcanzando su mejilla y acariciando con suavidad la comisura de sus labios- has sonreído- murmuró mirando la labios de este sin poder dejar de sonreír.
Se sonrojó al pensar en eso. Se había ilusionado tanto con esa sonrisa que no pudo evitar acercarse y acariciarle. Le había impresionado tanto que…su cuerpo reaccionó solo.
Naruto podía sonreír y eso la ilusionó mucho, porque eso significaba que lo de Sakura-san…estaba quedando poco a poco atrás.
-Por lo de Shikamaru y el bentou…no voy a pasarte una más, ni una más…-volvió a repetir acercándose a sus labios.
-Deten…- Apretó la camisa entre sus manos cuando, para su sorpresa sus labios por fin se juntaron.
Naruto se separó unos centímetros, observando su rostro sorprendido. Sonrió y volvió a juntar sus labios, dando más presión, moviendo sus labios lentamente, provocando que de esa manera Hinata le imitara.
Subió su mano y tocó sus labios. No sabía porque, pero todavía podía sentir su calor sobre los suyos.
Sonriendo, agarró su lápiz y empezó a dibujar en su libreta.
Aquel había sido su…su ya segundo beso. Aunque ella lo contaba como el primero. Sentía que ese beso, sin duda le había gustado. Y no era que el de Shikamaru no le hubiera gustado pero, con Naruto había sentido algo especial, una especie de calor recorrerle el cuerpo, algo que le obligó a entregarse a ese beso.
Quizá…te estés enamorado de él. Paró de dibujar al instante cuando pensó eso.
¿Ella, enamorarse de Naruto? Esa era la cosa más absurda que podía pasar en el mundo.
De repente en su hombro apareció una pequeña Hinata, con cuernos y cola de demonio.
Y si es absurdo, porque le devolviste el beso eh?
P-porque…porque si.
Ja! Ni siquiera tienes una respuesta para eso. La demonio Hinata se acomodó en su tridente, sonriéndole con malicia. Te gusta.
No me gusta! Solo l-le devolví el beso para...porque…
Estoy esperando. Dijo mirándose las uñas
Ah! Déjame en paz! No me gusta! Naruto no me gusta y nunca lo hará! Le odio!
LE O-DI-O
Y si tanto le odias, porque le dejas tocarte?
Hinata se quedó estática mientras la demonio sonreía aun más.
Desde cuando alguien se deja tocar por la persona que odia. Se sentó en el hombro y suspiró. Ese chico te gusta, aunque lo niegues. Pero y quien no lo haría? es muy guapo y también tiene mucho dinero.
Yo jamás me fijaría en eso. Naruto…es guapo y si, puede tener mucho dinero pero…no solo es importante. Aunque no lo parezca, tiene buen corazón. Y aunque siempre anda peleándose…bajó la cabeza. No es mala persona.
Lo ves, te gusta.
-NO ME GUSTA!-
-Señorita Hyuuga- la demonio desapareció con una ¡plaff! entre humo y Hinata alzó la cabeza- que es lo que no le gusta de mi problema?-
Se sonrojó y alzó de la silla.
-N-no es nada señor. Hablaba…sola.-bajó la cabeza, avergonzada.
El profesor alzó una ceja, pero le advirtió que después de clase se quedara. Ella volvió a sentarse, mientras todos los compañeros de clase reían.
Te gusta.
¿Realmente…me gusta?
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Hinata cerró la taquilla, suspirando. El profesor le había mandado deberes extra para hacer.
-Porque no se conforman con un "lo siento"?- se abrochó su chaqueta de gimnasia hasta el cuello y salió al patio, abrazándose al entrar en contacto con el frío.
¿Cómo podían los profesores mandarles a hacer gimnasia con un pantalón corto y una chaqueta?
Se acercó al grupo, que ya había entrado en calor después de entrenar.
-Hyuuga, haz un par de vueltas primero y después…-y el profesor siguió explicándole mientras el grupo de clase volvía a reír.
Hinata ya poco le importaba y empezó a hacer lo suyo.
Corrió por la pista abrazándose y temblando. Eso era una salvajada. Tener que andar corriendo con el frio que hacía…
Se sorbió la nariz mientras sus dientes tiritaban.
Maldita escuela de señoritos
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Naruto encestó con un triple y sus compañeros le felicitaron.
El rubio se acercó a sus amigos y estiró su mano.
-Diez mil yens por cinco triples encestados-
Sasuke y Shikamaru se incorporaron, respirando agitados.
-No sé porque apostáis por esto, sabéis que siempre os gano-
-Cierra el pico- masculló Sasuke sacado de su mochila los billetes.
-Aquí tienes- dijo Shikamaru entregándole los billetes. Naruto sonriendo, los contó y guardó en su bolsillo.
-Sois unos perdedores.- y agarrando la pelota, se metió de nuevo en el campo.
-Idiota-masculló Sasuke adentrándose en la pista.
Shikamaru observó a sus dos amigos sonriendo. Sasuke intentaba quitarle la pelota a Naruto, que de nuevo volvía a lanzar y encestar.
Por más que lo intentaran, jamás conseguirán vencer a Naruto en baloncesto.
-Shikamaru, venga!-
-Hinata!-se detuvo al escuchar ese nombre y volteó. Naruto y Sasuke también miraron hacia el otro campo.
-Hinata, estás bien?-Okani se arrodilló frente a ella.
-Si.-sollozó ella sentada en el suelo. Había tenido una caída realmente tonta.
-Cómo puedes tropezarte con tus propios pies?-preguntó sonriendo Okani
-N-no hace gracias- masculló ella, mirándose la herida en su rodilla. No era muy grande, pero sangraba y sobre todo, escocía.
-Quieres que vayamos a la enfermería?- le preguntó este, mirando la rodilla preocupado.
Hinata, cerrando sus ojos, cogió aire y lo soltó. No se pondría a llorar por una rascada. Abrió los ojos y le miró, sonriendo.
-Estoy bien.- y se levantó del suelo
-Espera- este la agarró por los brazos y le ayudó-estás segura?-
Ella asintió.
-Gracias por ayudarme-
Okani se sonrojó, observándola mientras se dirigía a los baños. Suspiró y juntó con su grupo, que empezaron a bromear con él y con lo que acababa de hacer.
Una pelota se escuchó tras ellos dos y cuando viraron el rostro, vieron a Naruto alejarse.
-Está empezando a preocuparme- dijo Sasuke observando a su amigo rubio dirigirse a los baños.
-Eso es una buena señal-Shikamaru agarró la pelota del suelo y empezó a botarla-tenemos de vuelta al Naruto problemático-
Sasuke solo rodó sus ojos, aunque no pudo evitar sonreír un poco.
¿Cómo lo había conseguido Hinata?
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Hinata, con la pierna apoyada sobre la fuente, acercó el papel mojado a su rodilla y se frotó, aunque rápidamente lo apartó, mordiéndose el labio y con lagrimitas en sus ojos.
Eso realmente escocía.
-Ni siquiera sabes hacer eso bien- ella alzó la mirada mientras Naruto se acercaba, mirando su rodilla- si te duele, porque no vas a la enfermería?-
Ella miró a un lado, sonrojada.
-N-no me duele- y bajó la pierna al suelo, evitando apoyar el peso.
-Mientes muy mal- y en un segundo, se encontró en los brazos de Naruto.
-E-espera!-se agarró a su cuello, sonrojada mientras Naruto la cargaba hacia el edificio-Bájame! Estoy bien.- murmuró escondiéndose al sentir la mirada de todos sobre ellos dos.-Naruto…-
Pero él siguió con su camino sin habla y ella, inconscientemente sonrió. Se sentía bien, cargada de esa forma.
Abrió la puerta sin llamar y buscó a la enfermera, que al parecer no se encontraba. Él la depositó sobre la cama y Hinata volvió a sentir frío. Por un momento, el cuerpo de Naruto le había aportado el calor que necesitaba.
-Naruto…-éste volvió con la caja de medicamentos, se sentó a un lado, agarró su pierna y la puso sobre las de él-Naruto espeaahh!-gritó ella cuando él le puso el agua oxigenada encima-escuece!-sollozaba ella tirada en la cama.
Naruto la observó con una gotita tras la nuca.
-Eres demasiado exagerada-
-P-pero e-escue- se calló al momento y se sentó de nuevo, sonrojándose al verle soplar sobre la herida. Tras eso, la limpió con cuidado y le empezó a poner la venda sobre esta.
Hinata se quedó hipnotizada, viéndole curar la herida.
Es muy guapo. Pensó observando su rostro.
Y te gusta.
Su corazón dio un vuelco y sus mejillas enrojecieron furiosamente.
-Me…-Naruto la miró-me…-su corazón latía acelerado, pero sentía que se quedaba sin respiración.
A que esperas! Díselo!
-Perdonad- la puerta se abrió y la enfermera entró, quedándose algo sorprendida al verles-estaba en…-
-Llega tarde-dijo serio Naruto, guardando las cosas en la caja- de que sirve que tengamos una enfermera si nunca está aquí cuando se necesita- y con tales palabras, salió de la enfermería.
La enfermera se disculpó, casi al punto de ponerse a llorar.
Hinata se levantó de la cama y acercó a la enfermera.
-N-no le haga caso.-la enfermera la miró- no ha querido decir eso…-hizo una reverencia- perdónele- y salió rápida y corrió tras él; se quedó detrá .-te has pasado-masculló
-Y qué? Solo es una enfermera, hay muchas en el país-
-Ni siquiera le has dejado explicarse.-se cruzó de brazos, molesta-además, no es tan solo una enfermera. Habrá tenido que estudiar mucho y pasar por muchas cosas para llegar a-
-Si vas a seguir dándome la lata, vete-
Hinata se detuvo sorprendida ante tales palabras.
¿Cómo podía alguien ser tan grosero?
Es imposible que alguien como él me guste. Imposible.
Y mientras pensaba no se dio cuenta de que ya habían llegado al gimnasio, hasta que se detuvo en la puerta al sentir el frio. Se volvió a abrazar mientras observaba sorprendida como él podía salir solo con esa camisa de tirantes.
-Eres humano?-se preguntó ella misma, saliendo al patio y volviendo a su clase de gimnasia.
Dios! Como deseaba que se terminara.
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Y a la hora del descanso…
Hinata les sirvió el desayuno y luego se fue a tomar el suyo a su mesa.
-Lo tenéis?-
-Si!-
Hinata, alzando la cabeza de su plato, observó a tres chicas.
-Estamos invitadas!-
-Por ha llegado el cumpleaños de Naruto-sama-
-Que podríamos regalarle?-
¿El cumpleaños de Naruto? Miró hacia donde los tres chicos comían.
-Es una suerte que nos hayan invitado-
-Que me pongo?-y más comentarios que se fueron alejando.
Hinata miró de nuevo su plato.
El cumpleaños de Naruto...
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-Eres todo un caballero- dijo Sasuke de repente, sonriendo.
Naruto decidió ignorarle y seguir con la comida.
-Jamás pensé que una sirvienta pudiera preocuparte de esa forma-
Naruto dejó los cubiertos en la mesa.
-No estaba preocupado-Shikamaru y Sasuke sonrieron- solo fui a curarle. Ella no tiene ni idea de eso.-
-Y tú te ofreciste a curarle, cierto?-se apoyó en la mesa- dime, había algo más que debieras curar?-
-Teme…-
-Tiene unas lindas piernas, verdad?-le preguntó Shikamaru a Sasuke
-Naruto sabría responder bien a eso-
-Bueno vale ya- se levantó-no hace ninguna gracia- y se alejó de la mesa
-Me gustaría saber que es lo que siente ahora mismo Naruto- dijo Shikamaru viendo a su amiga acercarse a la mesa donde Hinata comía.
-Supongo que ya se habrá olvidado de Sakura- dijo Sasuke observando como Naruto le quitaba el bentou a su sirvienta y se lo comía-eso está bien, no?-
Shikamaru no respondió, siguió observando a la extraña pareja que discutía por la comida y que eran el centro de atención de todos, aunque ellos siguieran en su mundo.
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De vuelta a casa…
-Porque estoy aquí?-masculló ella, cruzada de brazos y sentada en la lujosa limusina de Naruto.
-No sé de que te quejas- Hinata le miró- esto es mucho mejor que ir andando-
-Es preferible ir andando-murmuró ella mirando a un lado mientras que a Naruto le salía una venita en la frente.
-Está bien- agarró el teléfono del coche- párate-
El coche se paró cerca de la cera y Naruto le abrió la puerta.
-Puedes salir-
-Qué?-
-No has dicho que preferías ir andando, pues sal-
Hinata le miró boquiabierta. ¿Lo decía en serio? ¿La estaba echando?
-Vas a bajar o prefieres quedarte y pedirme que por favor, te lleve a casa-
Agarró su mochila y salió del coche, cerrando de un portazo. Tras eso, el coche arrancó y se alejó, dejándola más asombrada.
-Bien! Haz lo que quieras! Idiota!-se colocó su mochila y continuó el camino mientras en el coche, Naruto sonreía, imaginándose su cara.
-tonta- murmuró sin dejar de sonreír
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-Ya estoy aquí-exclamó Hinata entrando en su casa. Se quitó los zapatos y entró extrañada al ver que nadie salía a recibirla- mamá, ya est.-pero se quedó con la palabra en la boca.
-Hola!-saludó Kushina con una taza de té en la mano
-Por fin volviste- saludó con una hermosa sonrisa Ino.
-Hinata-chan, bienvenida- saludó su madre sirviendo una bandeja de comida
Hinata miró a las tres mujeres sorprendida.
-Supongo que te preguntaras que haces aquí-Ino se levantó y pasó un brazo por sus hombros- ven, siéntate aquí con nosotras- la sentó en medio de ella y Kushina.
-Hinata-chan, hay algo que deseamos pedirte-
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Naruto entró a su habitación, se quitó su chaqueta y su corbata y dejó su mochila sobre la mesa, de tan mala manera que tiró algo al suelo. Cuando se asomó y se agachó para recogerlo, sonrió. Lo agarró y lo siguió observando en sus manos.
No se había dado cuenta pero en ese bentou había conejitos de la serie "el conejito de la luna".
-Tiene un gusto horrible- dijo divertido, volviéndolo a dejar sobre la mesa.
-Señor- Nobita asomó su cabeza y entró cuando Naruto le indicó con la cabeza que entrara.
-Cómo va todo?-
-Está todo listo señor.-
Sonriendo, se desabrochó los botones de la camisa y las de sus mangas.
-Bien.- el criado hizo una reverencia y salió de la habitación. Naruto se acercó al espejo y miró, sonriendo-Perfecto-
-Todavía sigues con esa idea?-Naruto pegó tal grito que debió haberse escuchado por toda la mansión.
Minato, parado al lado de la mesa, sonreía como si nada hubiera pasado.
-Papá! cuantas veces tengo que decirte que piques antes de entrar!-gritó con la mano en el pecho Naruto-Casi muero del susto.-
-Crees que haces bien?-agarró el bentou y sonrió-esto es tuyo?-
Naruto se acercó y lo quitó de las manos.
-Si.-Minato alzó una ceja- pienso seguir con mi idea, tienes algún problema?-dejó el bentou sobre la mesa.
-Naruto, dentro de una semana será tu cumpleaños, no el de ella. Y créeme, ese es un regalo que no le va a gustar.-
-Me da igual si le gusta o no- se quitó la camisa y entró en el baño-es mi sirvienta y hará lo que yo le diga-
Minato se sentó en uno de los sofás de su habitación suspirando.
-Te acabara odiando- no recibió respuesta así que continuó- y eso no lo quieres verdad?-
No recibió repuesta de nuevo y agarró el cojín que tenía a un lado, esperando con calma.
-No importa- Minato volteó cuando su hijo salió del baño- mucha gente me odia, que ella lo haga me es indiferente-
Minato observó a su hijo removiendo los cajones de ropa.
-De verás?-se preguntó más para él que para su hijo-y porque tengo la impresión de que no.-murmuró mirando el cojín-
Naruto cerró el armario, ya con la ropa escogida que se pondría después de la ducha.
-Voy a darme un baño-
-Y porque la besaste?-preguntó Minato provocando que Naruto tropezara. Pero rápidamente le miró, descolado.
-Q-que…- Minato se levantó y acercó a él.
-Ino nos contó que te encontró con Hinata en la cama, besándola- los colores subieron a sus mejillas.
-N-no estaba…-se alzó del suelo, nervioso-será chismosa- gruñó a un lado.
-Entonces…te gusta?- Naruto se puso serio de repente y le miró.
-No- respondió-solo me divierto con ella- agarró la ropa del suelo y se metió en el baño.
Minato suspiró.
-Realmente estas jugando con ella?-se rascó la cabeza, algo desolado por esa respuesta- Naruto-entró al baño justo cuando él se quitaba el pantalón-Nos bañamos juntos? Así, como en los viejos tiempos…-
Minato salió antes de recibir un puñado de ropa a dirigido a su cara.
-Está bien. Esperaré fuera- y se alejó del baño, deteniéndose a observar el bentou y sonriendo.-Dónde estará Kushina?-
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
En casa de Hinata…
-Eh?-
Hinata miró a las tres mujeres extrañada. No entendió nada de lo que le explicaron. Que si era…y porque luego…y por eso…debía de….
-¿Que te parece?-preguntó Ino sonriendo
-P-pero…-miró a su madre que asintió y volvió a mirar a las dos mujeres-está bien que vaya?-
-Por supuesto que si!-exclamó Kushina rodeándola con su brazo
-Pero y Naruto?-
-De él ya nos encargaremos nosotras- Ino también la rodeó-verás que bien saldrá todo-
Hinata miró a las dos mujeres indecisa, pero les sonrió, no muy convencida.
…...
-Mamá…-Hinata dejó la bandeja en la cocina- seguro que está bien?-
Kushina e Ino hacía rato que se habían ido y ella y su madre se había quedado recogiendo.
-Por supuesto que si- respondió Hana, secándose las manos- que tiene de malo que vayas a la fiesta de cumpleaños de tu novio?-
Hinata se sonrojó.
-N-no es mi novio-
-Ne, a mi no puedes mentirme- le codeó su madre sonriendo- yo sé que Naruto-san te gusta-
-E-eso no es…cierto…-murmuró mirando a un lado- y porque le llamas Naruto-san! Es más pequeño que tú y no merece tal respeto-
-No te preocupes que no le diré nada a papá.-y suspiró- se enfadaría mucho si supiera que su hija ya tiene novio-
Hinata se sonrojó aun más.
-Te dije que no es mi nov.-y antes de que pudiera seguir, su madre la abrazó.
-Estay tan contenta por ti, Hinata! Has conseguido un chico que vale mucho. Además de ser rico, por supuesto-la separó por los hombros- con eso, mamá puede irse tranquila al cielo-
-Mamá!-exclamó ella abrazando a su madre- no digas eso nunca- la estrechó, enterrando su cara en su pecho-no me gusta.-
Hana abrazó a su hija y con la otra mano acarició su cabeza.
Su hija se estaba haciendo mayor y ella, por lo contrario, se encogía.
Que cruel era el mundo a veces.
-No te preocupes, que mamá no se irá hasta que no vea a mi hija casada de blanco-
Hinata sonrió, todavía sin soltarla aunque tenía unas pequeñas lágrimas que amenazaban con salir.
-Te prometo que me casaré lo antes posible-
Hana sonrió, negando su cabeza.
-Espero que no sea muy pronto, ya sabes como se pondría tu padre si…-separó a su hija, asombrada- Hinata, no habrás practicado sexo con nadie, verdad?-
Y las mejillas, ya rojas de por sí de Hinata, se tornaron de color rojo tomate, al igual que el resto de su cara.
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Naruto salió del baño, ya con su chándal puesto y su camisa abierta de manga corta y se detuvo delante de una puerta. Dejó de secarse el cabello, tiró la toalla a un lado y abrió esa puerta que se conectaba con su habitación.
Una sonrisa apareció en su rostro al verla lista.
-Venganza número dos, hecha- se acercó a la cama y cruzándose de brazos, sonrió aun más- Espero que te guste…Hinata-
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Y durante aquella semana, Hinata estuvo pensado, sin saber porque, en algún regalo para Naruto. No era que estuviera obligada a hacerlo pero…ya que la habían invitado.
Pero el problema era…¿que se le regalaba a una persona que tenía de todo?
Los días pasaban y ella pensaba y pensaba y nada encontraba. Se desesperó, el día se acercaba y ella todavía sin saber que hacer.
Hubo un día en que estaba tan cansada y molesta con ella misma por no saber que hacer, que incluso explotó.
-Porque tienes que tener todo!-y se alejó de la sala, dejando tanto a Naruto como a Shikamaru y Sasuke extrañados-idiota-
-Me ha llamado idiota?-preguntó Naruto incrédulo
Hasta que la noche anterior a la fiesta decidió por fin que hacer.
-Cómo no le guste, juro que se lo hago tragar- masculló remangándose y poniéndose manos a la obra.
…-.-.-.-.-.-.-.-
Hana bajó las escaleras y se adentró en la cocina, sorprendiendo al encontrar ahí a su hija, dormida sobre la mesa.
Se acercó sonriendo y observó lo que había estado haciendo.
-Esta es mi niña- murmuró acariciando su cabeza. Se adentró en el salón, cogió una manta y luego la cubrió con ella-duerme cariño, has hecho un buen trabajo-
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Por la noche…
-Se puede saber porque estoy haciendo esto-Kiba siguió pedaleando su bici molesto.
-Más deprisa Kiba, no llegaré a tiempo-
-A mi me da igual!-exclamó molesto- crees que soy tu chofer personal o qué!-
Hinata no le respondió, pero se agarró bien a su cintura, con la bolsa del regalo en su mano.
Dios! Llegaba tarde, siempre lo hacía. Porque su madre no le había despertado!
Se tardó media hora en arreglarse, que de nuevo, le había vuelto a regalar. Esta vez Kushina e Ino. Era un vestido azulado metálico, de tirantes finos con un lazo rodeando su cintura y cayendo suelto un poco más arriba de las rodillas. Se había puesto los zapatos que la hermana de Ino le regaló, se puso algo de color en los labios y dejó su cabello suelto.
No valía la pena arreglárselo cuando iba en bicicleta a una velocidad inimaginable.
-Me puedes decir a donde vamos?-preguntó este extrañado al verse en una barrio que no conocía, uno demasiado elegante.
-A un cumpleaños. Por ahí- le señaló.
Un cuarto de hora después llegaron a la mansión.
-Gracias Kiba- se bajó de la bicicleta- te debo una!-gritó adentrándose en el jardín de la mansión.
-Me debes más de una!-gritó él esperando a que desapareciera de su vista- estás muy guapa, Hinata-chan- murmuró sonriendo.
Dio media vuelta con la bicicleta y desapareció calle adentro.
Mientras, Hinata seguía corriendo por ese gran jardín, esperando llegar a tiempo para al menos, comer algo de tarta.
Espera por mí, tarta. Enseguida llega Hinata.
=CONTINUARÁ=
En fin, que más poder añadir aparte de un muchas gracias por vuestros Comentarios y un...espero que os haya gustado.
Spoiler:
-Dónde está?-gruñó Naruto
-Yo la he visto- dijo Sasuke- -La última vez que la vi, se estaba bajando de la bicicleta del cara perro-miró su reloj-hará como…media hora-
-¿Hinata?- ella abrió sus ojos sorprendid- -Que haces aquí?-miró a su alrededor, viendo que estaba sola y se agachó delante- de todos los sitios que menos te puedes imaginar, porque estás.-pero Hinata se lanzó a sus brazos, haciendo que este cayera sentado con ella encima, agarrándose fuerte de su camisa.
Naruto, que ha pasado? Porque viene Hinata, así- el rubio la bajó, rodando sus ojos.
-Estaba per.-
-Lo siento- se adelantó Hinata, sonrojada- tropecé en la calle y…por eso…-
-Oh! pobrecita- la abrazó Ino de repente- debes haber sufrido mucho. Ven, te acompañaré arriba a curarte-
-N-no-
-Yo lo haré-Shikamaru
Alzó la mano lentamente y solo le rozó los dedos cuando Naruto se la agarró.
-No-
CONTINUARÁ...
