Chicos antes que flores II

CAPITULO 16


Porque la verdad siempre duele. Aunque no lo desees, terminaras dañando a las personas que más amas.

El tiempo es oro, muchachos


Anteriomente...

-Naruto, ¿habéis vuelto a hablar de eso?-

-¿Estaría mal no hacerlo?. Digo, Hinata no ha vuelto a hablar del tema y yo…pues…-se rascó la nuca-la verdad…es extraño. Sigue siendo mi sirvienta pero…no es lo mismo que antes. Siento que…falta algo.-

...

-¡Kiba-kun!-Hinata se acercó corriendo a él con una gran sonrisa.

-Una gran pareja, no?-se mofó Sasuke

-No son pareja- aclaró Naruto

-¿Cómo lo sabes?-

-Está claro, porque le gusto yo-

...

-N-no frena! Hinata salta!-

-Qué!

-Solo sal-y antes de que pudiera continuar, alguien agarró a Hinata con fuerza y la pegó a su cuerpo, mientras la bicicleta seguía rodando.

Hinata estaba asombrada; sentía unos fuertes brazos rodearla y un aroma masculino que conocía muy bien. Alzó la cabeza y sus ojos se abrieron como platos al verle.

-¿Estás bien?-preguntó Naruto con tono preocupado. Sus mejillas se ruborizaron y se apartó de él, con el corazón latiendo acelerado.

-G-gracias-

...

-Es mi…-se asombró al no ver la mancha- la has lavado?-

Hinata asintió

-Naruto yo…quería…Hay algo que….quisiera pedirte…

-Seguirás siendo mi sirvienta-volteó el rostro, lleno de enfado- tanto si te gusta como si no -

-¡Pero porque demonios me gritas!-gritó ella furiosa-Hinata fue a pedirme el permiso de ausencia durante una semana. Ya deberías saberlo-

-No, no lo sabía. Diablos!-


Un lamborghini amarillo pasaba entre los coches a una velocidad no permitida por las calles de la ciudad de Konoha, se saltaba los semáforos y aceleraba en cuanto tenía la oportunidad.

Llegando en un momento a su destino, bajó del coche y picó a la puerta con insistencia. Una mujer abrió la puerta.

-¿Dónde está?-entró él y subió a su al primer piso de la habitación; al no hallar a nadie en ella, volvió a bajar y a encontrarse con la mujer en la puerta.

-No está aquí, Naruto-san- respondió Hana tranquilamente

-¿Y donde está?-terminó de bajar las escaleras y se acercó a ella.

-No lo sé- Naruto estudió su rostro

-Lo sabe, y quiero que me lo diga-

Hana rodando los ojos, se dirigió a la cocina.

-Ya le he dicho que no lo sé-

Naruto sonrió incrédulo, pero la siguió.

-Por supuesto que lo sabe, es su madre-

Hana se sentó tranquilamente en la mesa, agarró una revista y un par de galletas y se puso a mirarla. Una venita apareció en la frente de Naruto, recordando que Hinata se comportaba igual cuando le ignoraba.

Así que había sacado el carácter moelsto de su madre…

-Oiga, quiero que me diga-pero Hana levantó el dedo índice y empezó a negar. Alzó la mirada de la revista y la observó.

-A una mujer más mayor que tú nunca se le exige nada.-le sonrió y Naruto pasó la mano por su rostro, exasperado -Mira, Naruto-él la miró sorprendido. ¿Donde habían quedado los formalismos?- mi hija se ha ido y si, sé donde está pero no, no te lo voy a decir-

-Señora-

-Hana-san, sino te importa- le interrumpió

-Hana-san.-repitió él molesto- su hija se ido sin mi consentimiento, sin contármelo y falsificando su firma. Le ruego por favor que me diga…-

-¿Tu consentimiento?-repitió ella incrédula-¿acaso es tu hija para que tengo que pedirte permiso?-su ceño se había fruncido y su mirada brillaba con firmeza.

Naruto se asustó un poco.

-No pero-

-¿Acaso tiene que contarte todo lo que hace?-se levantó de la silla y Naruto, negó -Pues entonces, déjala en paz- dijo golpeando la revista a la mesa haciendo que respingara y tragara.

La madre de Hinata daba incluso más miedo que la suya.

-Escúchame porque no voy a repetirlo-rodeó la mesa y paró delante de él- Hinata es mi hija, si está trabajando para ti es porque nosotros se lo permitimos y porque, bueno…-miró a otro lado, sonriendo- también nos hace falta dinero y que tu pagues la escuela nos va muy bien pero-volvió a mirarle seria- lo que no voy a permitir es que la dañes -puso los brazos en jarras- podrás ser el hijo de millonarios, podrás tener unos padres y una vida estupenda, podrás caerle bien a todo el mundo, pero como te atrevas a dañar a mi hija…-otra vez. Fue a decir, pero se lo calló y le señaló- estás muerto-

Naruto abrió sus ojos como platos.

-Yo no nací con buenos modales ni prestigios, así que no me importaría cometer un crimen-entrecerró la mirada- por mis hijas, soy capaz de todo-

Naruto volvió a tragar duro, observando los ojos blancos y entrecerrados de esa mujer.

-No voy a decírtelo-continuó ella, cruzándose de brazos-si quieres saber donde está, búscala, porque Hinata…-suspiró-no sentirá lo mismo siempre-

Naruto se extrañó ante sus palabras, pero sobre todo, porque su mirada se había ablandado.

Hinata…no sentirá lo mismo siempre.

-Espabila Naruto-interrumpió ella sus pensamientos-el tiempo es oro y…-miró a un lado- puede cambiar a las personas-

Naruto la observó durante unos segundos, intentando comprender esas palabras; Hana le miró y sonrió.

-Ánimo- le guiñó ella el ojo y él, todavía sin comprender, salió corriendo de la casa. EN cuanto cerró la puerta, Hana se sentó en la silla, agotada-lo que tiene una que hacer por sus hijos.-

-Mamá!-Hanabi entró a la cocina- mamá, ese chico no era Namikaze? ¿Por qué parecía tan apurado?-

Hana sonrió.

-Porque…hay cosas que no deben dejarse en el último momento-

Hanabi ladeó la cabeza extrañada; Hana se levantó.

-Ne, Hanabi, tú no tendrás ningún chico por el cual necesites ayuda?-

-¡mamá!-

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Naruto paró el coche cerca de la cera y tras mirar que había dejado atrás esa casa, suspiró, apoyando su cabeza en el cabecero.

¿Qué había pasado ahí dentro?

-No voy a decírtelo, si quieres saber donde está, búscala, porque Hinata…no sentirá lo mismo siempre-

Sonrió de lado. Había captado a la perfección esas palabras.

-Así que me está avisando…-

-Espabila Naruto, el tiempo es oro y…puede cambiar a las personas-

Volvió a poner las manos sobre el volante y arrancó, sonriendo.

-No si puedo evitarlo- murmuró, cambiando de marchas y acelerando.


En una zona apartada de la ciudad de Konoha, entre las montañas…

-¡Que aproveche!-exclamó Hinata a un grupo de turistas.

Ellos agradecieron y empezaron a comer.

-Hinata-chan-

La peliazul se acercó a su tía Shizuka con una sonrisa. Era alta y de cabello castaño, con los ojos también de color blanco, rostro perfecto y pálido, buen cuerpo, de buen carácter, casada y con hijos, bueno…con un hijo, su primo Neji.

-Lo haces muy bien, pero deberías descansar. Hoy tuviste un viaje muy largo-

Ella negó.

-Me siento muy bien, tía Shizuka y para nada estoy cansada.-

Shizuka suspiró derrotada.

-Está bien. Pues sigamos entonces.-

-Si!-

Shizuka vivía y trabajaba en el refugio para turistas que había en esa montaña. Disponía de 12 habitaciones, una gran cocina, una sala de estar muy grande con chimenea y sofás, baños en el piso de arriba y abajo, un gran jardín y dos perros que daban alegría y protección al lugar.

A Hinata le encantaba venir a este lugar. Era su favorito desde pequeña. Un lugar alejado de la ciudad. Un lugar rodeado de árboles y aire fresco. Un lugar tranquilo en el que ella pudiera aclarar sus ideas…y sus sentimientos.

Su segundo hogar.

-Hina-chan.-ella miró a su tía-seguro que todo está bien?-

Hinata volvió a mirar la comida, sonrojada.

-S-si tía Shizuka. Todo está…bien.-

Shizuka rodó sus ojos sonriendo. Conocía a esa chica como si fuera hija suya, ella, Hanabi y Neji se habían criado prácticamente juntos y sabía cuando ocurría algo.

-Pásame las patatas-


Por la noche, en la mansión Namikaze…

Naruto se secó el cabelló húmedo y dejó la toalla a un lado. Se miró en el espejo, frunciendo el ceño. Todavía tenía la mejilla hinchada y en la ceja ese pequeño corte.

Al menos les devolví el doble

Salió del baño, con ganas de tumbarse en la cama, dormirse y no levantarse hasta bien tarde. Aunque bien sabía él que poco iría a dormir esa noche.

-Señor- Mitsukage abrió la puerta e hizo una reverencia.

-¿Qué tenéis?-preguntó Naruto, sentándose en la cama

-Seguimos buscando señor. Pero todo lo que podemos decirle es que no a abandonado el país, y tampoco la ciudad-

-Bien, seguid buscando- Otra reverencia y el criado salió.

Naruto suspiró. Estaba haciendo el ridículo. El ridículo más estúpido y sin sentido que había hecho en su vida.

La estaba buscando. A ella. A su sirvienta. A Hinata.

Como si no tuviera otras cosas más importantes que hacer, él, como un…idiota se detenía para buscarla. ¿Acaso había perdido el juicio?

-Cada día me reconozco menos- murmuró agotado, frotando su sien- y todo es por su culpa- bufando, se levantó de la cama y acercó a la mesa, aquella mesa donde todavía seguían aquel infantil bentou y esa caja.

-Así que tienes miedo.-murmuró él-jamás pensé que la fuerte Hinata tuviera alguna debilidad-

-N-no t-tengo miedo- sollozó ella entre hipidos

-¿No? y entonces porque tiemblas?-y Hinata sorprendiéndose, separó el abrazo, sonrojada y metió sus manos tras su espalda, mirando a un lado- sigues sin demostrarme lo contrario.-

-N-no tengo miedo. Solo…tenía frío.-

Naruto apoyó sus manos en la hierba, observándola.

-Y por eso, también llorabas?-

Sonrió al recordar que después de eso, volvieron a besarse.

Y otra vez fui yo

Se sentó en la silla, abrió la caja y observó las galletas.

-Eso que llevas, es mi regalo?-

-Eh?-y miró la bolsa, pero la escondió tras ella, sonrojada- s-si pero…n-no está bien-

-Llevas toda la noche con ella en la mano y estás deseando dármela- sonrió él pero Hinata negó.

-N-no es nada. Mejor…te daré otra cosa si…-pero él la agarró del brazo y volteó, quedando su espalda pegada a su pecho y rodeándola con los brazos.

Hinata se sonrojó furiosamente.

-Si me vas a dar otra cosa, entonces que sea tu-

-Quédate este-

…..

-Me gustas!-y él se detuvo-e-es…verdad. M-me gustas.-sus mejillas enrojecieron-n-no se cuando empecé a sentir esto pero…es cierto…

-Lo siento, pero no puedo corresponder a tus-

-Lo sé- interrumpió ella-lo sé…Sakura todavía…-y sonrió débilmente- l-lo entiendo-

-¿Lo entiendes?-agarró la galleta de él mismo-mira que eres mentirosa-acercó la galleta a sus labios y la probó.

Muy bueno. Esa galleta, aun con el tiempo que llevaba en la caja seguía manteniendo un sabor delicioso.

Agarró la nota y la volvió a leer, sonriendo mientras terminaba de comerse su yo. Agarró otra galleta, esta vez la de Shikamaru.

Un momento, la de él parecía mejor hecha que la suya.

-Acaso piensas que Hinata siente algo por mí?-

-Naruto, Hinata podrá ser tu sirvienta todo el tiempo que quieras, pero no por ello se tiene que enamorar de ti…uno no sabe lo que puede pasar, en un descuido-

Se metió la galleta entera en la boca y la masticó molesto. Odiaba tener que recordar eso.

La última fue la de Sasuke, y aunque con él al principio también tuvo problemas, todo terminó…demasiado bien para ser Sasuke.

¿En que estará pensando?

Se metió la galleta entera y también la masticó molesto, dándose cuenta poco a poco de las peleas que últimamente había tenido con sus mejores amigos.

Y siempre era ella la causa

Desde que llegó no ha hecho más que darme problemas.

-Todas las chicas de campo son iguales- masculló, levantándose de la mesa, pero deteniendo su paso frente una puerta.

La abrió y entró, encontrándose con una habitación grande, iluminada y parecida a la de una princesa. Naruto alzó una ceja.

-Creo que se han pasado-murmuró agarrando un osito de peluche rosa- ella no es tan femenina-se sorprendió al ver las cortinas rosas con bordes ribeteados e hizo una mueca- y mucho menos es una princesa-

Tengo que ordenar cambiar esto.

Observó el lugar y se sentó en la cama, suspirando.

-¡Qué estás haciendo qué?-

Naruto se tapó los oídos cuando su hermana gritó.

-Naruto, me has oído?-

-Y como no oírte, con lo que gritas-dijo él alzándose de la mesa

-¡Pero tu eres consciente de que estás haciendo?-se paró delante de él-acaso Hinata sabe de esto-

Naruto rodó los ojos.

-Es mi sirvienta, y puedo hacer con ella lo que quiera. Y si lo que quiero es que venga a vivir aquí, pues lo hará- pasó por un lado, cansado- además, solo es una habitación contigua a la mía, no es como si durmiera conmigo-

-P-pero pero…-Ino no sabía que decir

-Deja de preocuparte por nada-se volteó mientras seguía caminando- solo serán un par de meses, cuando tenga mucho trabajo con lo de la empresa-

-Pero Naruto…-

-Nos vemos!-

Sonrió, apoyando sus manos en la cama. Ciertamente, esa habitación la había preparado para dársela el día de su cumpleaños.

-Pero todo salió al revés.-

Se levantó de la cama y entró de nuevo en su habitación; apagó las luces y se tumbó en la cama, pero nada se quedó mirando el techo.

Recordó el momento en que despertó con ella en la cama, en cuando se vieron y sobre todo, cuando se besaron.

Pasó los brazos tras su cabeza.

¿Por qué la había besado? Ni él mismo sabía esa respuesta. Lo deseaba, lo había estado deseando durante mucho tiempo; desde el momento en que la tocó por primera vez. Y aunque al principio le costó, el día que lo hizo…no pudo sentirse más mejor, ni menos furioso con su hermana.

Tuvo que interrumpirnos. Sino hubiera llegado a entrar quizá…

La hubiera hecho suya.

Quizá, si Ino no les hubiera interrumpido ¿hubiera correspondido a sus sentimientos?

-¡Me gustas!-

-Me gustas-repitió él, sintiéndose nervioso.

-Pues claro que te gusta, idiota- y el grito que pegó Naruto debió de haberse escuchado por toda la mansión.

Naruto se levantó del suelo y miró a su hermana, con el corazón a punto de escarpársele.

-Ino! Porque demonios tienes siempre que-

-Si, si. Ya me conozco la canción- se sentó en la cama y le miró seriamente.-Naruto, tenemos que hablar-

Él se sentó al otro lado.

-Sabes que no me gusta meterme en la vida de los demás.- él alzó una ceja-pero es que lo tuyo…-se levantó- lo tuyo…-caminaba de un lado a otro- es tan tonto!-exclamó parándose delante de él, a los pies de la cama- Naruto, realmente eres tonto o es que lo finges para sacar de quicio a las personas y-

-Ino, qué quieres? Estaba durmiendo-

-Naruto, es que de verdad no te das cuenta?-se sentó en la cama y él se cruzó de brazos- a Hinata le gustas-

-Eso ya lo sé-

-Pero a ti también te gusta ella-ahí Naruto no respondió y continuó Ino- Naruto, date cuenta de como actúas. Te vas en medio de fiestas para buscarla, la traes a casa con la excusa de molestarla, la cuidas, la salvas de situaciones increíbles, te enfadas cuando desaparece y no dice nada….incluso sonríes cuando estás con ella-

Naruto siguió sin responder e ino suspiró

-Naruto, la besaste-

-Eso no significa nada- la miró-puedo besar a millones de chicas sin sentir nada por ellas-

-No, para ti no puede significar nada pero y para Hinata?-Naruto frunció el ceño- ¿Acaso te has parado a pensar en algún momento en ella? ¿En como se siente? ¿En como debe sentirse cuando la tratas como si no fuera nada?-se levantó de la cama-ella también tiene sentimientos. Deja de pensar solo en ti, porque la perderás- y tal cual como entró, salió de la habitación.

-¿Cómo ha ido?-le preguntó Kushina cuando esta salió

Ino la agarró del brazo y se alejó de la puerta; se metieron en su habitación.

-¿Qué? Cuéntame-

-Un éxito mamá-respondió Ino sonriendo- después de esta charla, él ya debería haberse dado cuenta de lo que siente e ir corriendo a por Hinata-

Kushina reprimió un grito de euforia y abrazó a su hija.

-Sabía que este plan no podía fallar. Buen trabajo hija-

Y las dos se mantuvieron abrazadas, dando pequeños saltos de alegría


Al día siguiente…

Hinata fue la primera en despertar, en correr hacia la ventana y observar ese hermoso paisaje de verdes montañas.

Sonriendo, fue rápidamente a darse una ducha, se cambió, se puso sus gafas e hizo su trenza y bajó a desayunar con su tía en la cocina. Ya que los turistas fueron por la tarde, ahora en esa casa solo estaban ella, su tía y los dos perritos.

Se dirigió a la cocina y preparó para cocinar un rico desayuno para ella y su tía.

-Que puedo prepararle…?- los dos perros ladraron y Hinata se acordó de que debía llevarles la comida.

Cuando abrió la puerta, el aire frio le dio en el rostro, pero sonrió.

-Buenos días! Shinju, Kinju- saludó a los dos pastores alemanes atados a la casita y les sirvió el plato- ya que estoy yo, os echaré el doble-uno de los perros se le subió encima- p-pero no se lo digáis a la tía Shizuka, ella cree que estáis muy gordos-

Los dos perros ladraron contentos y enseguida empezaron a comer, moviendo sus colas. Hinata les acarició, feliz de volver a verlos.

-Así…comed mucho-agarró la bolsa y se paró en pie, observándoles.

-Aquí estás- Hinata se quedó estática, su corazón empezó a tan acelerado que solo podía escuchar eso. Se volteó lentamente y sus ojos se abrieron desorbitados; la bolsa de comida cayó de sus manos y Naruto…únicamente la observaba a ella.

Se quitó sus gafas de sol, se alejó del coche y empezó a acercarse a ella. Hinata no pudo moverse, por mucho que lo deseara sus piernas no respondían, y él seguía acercándose, acercándose más a ella, hasta detenerse a tan solo un palmo de distancia. Ella rápidamente bajó la cabeza, intimidada por esa altura que le sacaba de más.

-No voy a pedirte explicaciones, porque no me interesan-su voz sonó ruda y fuerte- así que vendrás conmigo y hablaremos calmadamente sobre tu castigo-

Hinata empuñó sus puños, sonrojada y se apartó cuando él quiso agarrarle el brazo; alzó la cabeza.

- ¿Te crees que soy una niña? No voy a volver. Tengo permiso de una semana-

-Un permiso que falsificaste -Hinata miró a un lado –Y con esto…si, me estás demostrando que eres una niña-

Se mordió el labio, aguantando las ganas de golpearlo. ¿Es que solo venía para insultarla?

-Porque tienes que ser siempre tan…tú- masculló volviendo a mirarle mientras Naruto alzaba una ceja-no voy volver ni contigo ni con nadie. Ya puedes mandar a todos los guardaespaldas que tengas que no pienso volver.-

Los dos aguantaron la mirada, casi echando chispas, hasta que Naruto sonrió incrédulo y ella se descolocó.

-No tengo ni fuerzas para enfadarme- y en un abrir y cerrar de ojos, Naruto la atrajo a su cuerpo, poniendo la mano tras su nuca y juntó sus labios.

Hinata abrió los ojos como platos.

¿Se estaban besando?

-Hina-chan- ella rompió el beso y viró el rostro a su tía, que la miraba asombrada- p-perdona, no sabía…- y se adentró de nuevo en la casa.

-N-no! –Sus mejillas se ruborizaron- Espera tía Shizuka- corrió tras ella.

Naruto sonriendo, se adentró en la casa. Gritos y palabras entrecortadas se escuchaban y él la buscó, encontrándola con su tía.

-Tía no es lo que piensas! Ese chico…no… no es…-y ahora como se lo explicaba-lo que has visto no ha sido nada! Él es…-

-Su novio- sintió un brazo por sus hombro y volteó a mirarle extrañada- un placer conocerle Shizuka-san-le estiró la mano, pero Hinata rápidamente la apartó y lo llevó a rastras hasta un lado alejado de la cocina.

-P-pero que estás haciendo? Cómo se te ocurre decirle ¿¡estás loco!-

-¿Prefieres que le diga que eres mi sirvienta?-

-N-no, pero tampoco…-

-Entonces, todo está bien- la agarró de la mano y volvieron a acercarse a su tía- Shizuka-san, soy Naruto Namikaze, el novio de Hinata- estiró la mano-es un placer conocerla. Hinata me ha hablado mucho de usted y todas cosas muy bonitas-

Hinata le miró pasmada. ¿Pero que…?

-A-ah…hola-Shizuka le aceptó la mano, extrañada-u-un gusto.-

-Si no le importa, quisiera hablar con ella un momento, podría ir a su habitación?-

-No!-exclamó Hinata

-Cl-claro-respondió su tía, provocando que Hinata la mirara incrédula.

-P-pero tía…-Naruto tiró de su mano y los dos subieron las escaleras.

Shizuka se quedó pasmada mirando la nada.

¿Su novio?

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Naruto empujó a Hinata dentro de la habitación y tras él cerró la puerta. Hinata se volteó molesta viendo como él agarraba una foto.

-¿Qué quieres?-dijo ella quitándole la foto de las manos y poniéndola en su sitio.

-Tenemos que volver-dijo él pasando por su lado y agarrando ahora un álbum.

-Ya te dije que no pienso volver- se lo quitó de las manos y volvió a guardarlo mientras él miraba la habitación- vete- pero él la ignoró y volvió a coger otra foto de Neji, ella y su hermana cuando eran pequeños-deja de tocar mis cosas-le quitó la foto, desesperada- porque no te vas?-

-No lo haré- se sentó en la cama, sonriendo- no me iré de aquí sin ti-

Y esa frase, por algún motivo, le sonó a Hinata.

-N-no me iré…no iré a ningún lado sin ti-

Sus mejillas volvieron a colorarse y le miró; él sonreía con malicia.

-N-no es-y suspirando, se dejó caer en el suelo, cansada, agotada, derrotada- ¿porque? ¿Porque me haces esto?- le miró-¿Por qué eres-

-Porque eres mi sirvienta-interrumpió él-y ninguna sirvienta falsificara mi firma para tomarse unos días de descanso- Hinata miró a un lado- te fuiste sin avisarme, falsificaste mi firma, y le dijiste a tu madre que no dijera nada- frunciendo el ceño, la miró-te advertí que a la tercera cosa, lo haría- se tiró de la corbata hacía abajo y quitó su chaqueta-y esta vez, voy a cumplir-pero Hinata sollozó y él se detuvo.

-Porque…porque me haces esto…?-se limpió la nariz con el brazo-p-porque siempre…tienes qu-que tratarme así?-Naruto miró a un lado, incómodo- a-acaso h-he hecho algo p-para merecer e-esto?-le miró- llevo meses siendo tu sirvienta…acaso…no me has humillado lo suficiente…?-separó sus labios, intentando soltar por fin las palabras- e-es que no puedes...olvidarme d-de una vez?-

Naruto empuñó sus puños, escuchando sus sollozos.

¿Por qué? ¿Porque tenía él que aguantar eso? Él no tenía la culpa, tan solo estaba ahí para traerla de vuelta. ¿Porque tenía que complicar las cosas? ¿Porque tenía que echarle la culpa a él? ¿Porque todos se la echaban?

Estaba enfadado, furioso. Todos le echaban la culpa a él, siempre tenía la culpa él.

¿Acaso no hacía nada bien? Era eso? O es que todos le odiaban?

-Pero a ti también te gusta ella-

- Naruto date cuenta de como actúas. Te vas en medio de fiestas para buscarla, la traes a casa con la excusa de molestarla, la cuidas, la salvas de situaciones increíbles, te enfadas cuando desaparece y no dice nada….incluso sonríes cuando estás con ella-

¿Gustarme?

…..

-Naruto, la besaste-

-Eso no significa nada

-No, para ti no puede significar nada pero y para Hinata?-Naruto frunció el ceño- ¿Acaso te has parado a pensar en algún momento en ella? ¿En como se siente? ¿En como debe sentirse cuando la tratas como si no fuera nada?-

-Siempre los demás.-masculló-porque siempre he de pensar en los demás?-Hinata alzó la mirada- acaso, no tengo derecho a pensar en mí? No tengo derecho a hacer lo que quiera con mi vida?- se levantó de la cama y caminó- dices que porque te trato así, cuando tú comenzaste todo esto-se detuvo tras ella- si aquel día te hubieras mantenido callada…si no hubieras hecho las estupideces que hiciste, nada de esto estaría pasando! Tú no serías mi sirvienta y yo no tendría que estar aquí hablando de esto- la agarró del brazo y la levantó- todo esto lo provocaste tú-

Hinata se mordió el labio que temblaba y él se alejó, agobiado.

- Ella también tiene sentimientos. Deja de pensar solo en ti, porque la perderás-

-¿Quieres que te olvide no?- volteó a mirarla- bien, eres libre-Hinata le miró- si, eres libre. Ya no estás obligada a servirme. Eres libre de hacer lo que quieras. Tú y tu familia. Nos desentenderemos de todo. Ya no volveré a molestarte nunca más- agarró su chaqueta y salió de la habitación.

-Ya no volveré a molestarte nunca más-

-N-naruto? Ya te vas?- preguntó Shizuka extrañada

Y Hinata, despertando, bajó corriendo las escaleras y corrió hacía el coche, que arrancó en cuanto llegó y desapareció rápido. Sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas y se dejó caer al suelo.

Otra vez. Otra vez iba a llorar…

-¿Porque?-una lágrima cayó al suelo, seguida de otra y demás.

-Hinata!-Shizuka salió corriendo, pero se detuvo al verla en el suelo- Hinata...-se acercó y la cubrió con su fular, mientras ella lloraba-shh! Tranquila- la rodeó con sus brazos.


Por la noche…

Shizuka le entregó una taza de chocolate caliente; Hinata lo agarró y sonrió débilmente, volviendo a fijar la vista en el fuego.

Shizuka se sentó a su lado y puso la mano sobre una de sus rodillas, sonriéndole.

-¿Cómo te encuentras?-

-Supongo que…mejor-murmuró, todavía con la voz algo ronca.

-Te ves con fuerzas, para confiar en tu tía y contarle lo que te pasa?-

Hinata puso las dos manos en la taza, calentándoselas mientras seguía mirando el fuego.

-Naruto…no es mi novio- Shizuka dejó la taza sobre la mesa y viró el cuerpo hacía ella-yo soy…era su sirvienta-murmuró bajando su cabeza-Papá y mamá me matricularon en el instituto Konoha gracias a una beca…allí fue donde le conocí-sonrió-supongo que ya sabrás quien es?-

-Su cara me sonaba pero no estaba muy segura. Es el hijo de los Namizake, ¿verdad?-

-En aquel momento, debí quedarme quieta pero...por meterme donde no debía acabé convirtiéndome en su sirvienta. Y le odiaba-sonrió- en aquel tiempo sentía un profundo odio hacía él, pero…-

-Te enamoraste de él.-continuó su tía, acercándose más a ella- y él…también lo está de ti.-

Hinata negó.

-Naruto sigue enamorado de una chica que lo dejó hace tiempo-

-Entonces, ese beso…-preguntó extrañada

-No significa nada-

-Deja de poner esa maldita cara…Hago esto con muchas chicas cada día. Y que lo haya hecho contigo no significa nada. Solo me aburría.-

-Para él…tan solo es un juego-

Shizuka acarició su brazo y suspiró, mirando a un lado.

¿De verdad que solo es un juego?

-Ahora...-Shizuka la miró- ya no tenemos nada que ver-sonriendo, pasó un mechón de cabello tras su oreja-volvemos a ser…dos desconocidos.-


-Bienvenido se- pero los criados callaron al verle acompañado por dos policías.

Pasaron los pasillos y llegaron a la sala de estar donde estaban sus padres y su hermana.

-Naruto, dón-pero Kushina se calló al ver su cara.

-Perdonen señores, pero necesito hablar con ustedes.-dijo uno de los policías, soltando el brazo a Naruto.

-Acompáñenos-Dijo MInato indicándoles el camino a su despacho, Kushina siguió tras ellos.

En cuanto Naruto e Ino se quedaron solos, el primero se alejó.

-¿¡Donde has estado todo el día?-se paró delante de él- ¿Por qué vienes con el rostro lleno de golpes? ¿Volviste a pelear?Dios Naruto! Sabes lo preocupados que nos tenías.-

-Lo dudo- masculló él mirando a un lado, dejando a Ino pasmada

-¿Q-qué?-

-Lo que haga o deje de hacer no es de vuestro asunto. Ya tengo 18 años, soy mayor de edad-pasó por su lado- no necesito que me andéis cuidando- y subió las escaleras seguida por la mirada atónita de su hermana.

-Pero…-y miró por donde se habían ido sus padres-Naruto…¿qué has hecho?-se dejó caer vencida en el sofá, frotando su sien.

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-¿Qué? que ha hecho…-

-Señora, ya es la quinta vez que su hijo forma problemas en una discoteca-dijo el policía serio- ha golpeado a todos, incluso a los que no tenían nada que ver con la guardia.-

Kushina miró a un lado, sorprendida.

-Y esta vez, cuanto es?-preguntó Minato serio

-Eso tendrá que discutirlo con el jefe de ese local y los jueces-respondió él otro, alzándose del sofá-Nosotros solo le advertimos, una disputa más e irá a la cárcel-

Minato suspiró.

-Gracias señores-los dos policías inclinaron su cabeza y salieron del despacho.

-Lo mato- siseó Kushina entrecerrando su mirada-yo lo mato-crujió sus dedos- y está vez, no voy a parar aunque me lo suplique-

-Kushina-

-No. Esta vez…esta vez va a ver las estrellas- mascullaba dirigiéndose a la salida

-Algo ha ocurrido- ella se detuvo y volteó a verle. Minato la miró- hacía tiempo que Naruto no causaba un alboroto como eso.- juntó sus manos sobre la mesa-algo le ha ocurrido-

Kushina mirándole fijamente suspiró.

¿Por qué siempre debían de pasarle esas cosas a ella?

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El agua de la ducha caía sobre su cuerpo, mientras él, con las manos apoyadas en la pared y la cabeza baja, dejaba que la sangre de las heridas llegara hasta el suelo y fuera tragado, formando pequeños charcos rojos a sus pies.

Alzó la cabeza, observando sus nudillos rojos y con algo de sangre. Esta vez….había montado una buena…y le había gustado.

Hacía tiempo que no se desahogaba de esa forma, golpeando al primero que intentara detenerle. Había formado un caos increíble en ese local, y poco le importaba. Es más, se había divertido golpeando y destrozando.

Quizá…debería hacer eso más a menudo.


Tres días después…

-¡Gracias por todo!-se inclinó Hinata en una reverencia- vuelvan otra vez!-

Los turistas se despidieron y ella se volteó, apretando su puño.

-Bien! Otros clientes que se van contentos-metió la mano en el bolsillo y sacó unos cuantos billetes- y encima dejaron propina!-besó los billetes y volvió a metérselos en el bolsillo cuando el motor de un coche se detuvo delante de la entrada.

¡Más clientes!

Se volteó con una sonrisa.

-Bienvenidos a la casa de los sueños, señores. En que pue-

-HINATA!-cuando ella alzó la cabeza sus ojos se abrieron desorbitados.

Una mujer peliroja, otra rubia, una peliazul, y otra castaña.

-Oh! Hana, Hanabi.-salió Shizuka a la puerta al ver que su sobrina no respondía, encontrándose con su hermana y su hija, acompañadas de dos mujeres más-y ustedes son…?-

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Shizuka les sirvió unas tazas de té caliente a Kushina e Ino, a su hermana, otra para Hinata y para ella.

Hanabi se encontraba fuera, jugando con los dos perros y Hinata…subió los pies al sofá y se abrazó las piernas, mirando a un lado. Sabía a lo que venían y eso la molestó.

-Shizuka, ellas son Kushina Uzumaki e Ino Namikaze. Ellas son…-

-Lo sé, la mamá y la hermana de Naruto-sonrió ella- las he visto muchas veces en la tele, al igual que su hijo. Aunque jamás pensé que llegaría a conocerlo en persona.-

Las tres mujeres le miraron extrañadas.

-Su hijo hace tan solo unos días se presentó…-agarró la taza y dio un sorbo-diciendo ser el novio de Hinata-

La nombrada sintió sus mejillas entrar en calor, pero no voltearía el rostro. Ino en cambio, suspiró.

-Sabía que tenía que ser por eso.-murmuró-mira que es idiota-

-Me parece que la charla que le dimos no sirvió de mucho- murmuró Kushina negando- mi hijo es demasiado tonto.-

Hana y Shizuka se miraron con gotita tras la nuca.

-Hinata, tienes que volver con él- dijo Ino mirándola seria-no sabemos que ha podido pasar entre vosotros, pero Naruto-

-No.-interrumpió ella

-Cariño, por favor, escucha lo que tienen que decirte- dijo suavemente Hana

-No quiero- y las miró frunciendo el ceño- estoy cansada, cansada de…-volvió a mirar a un lado- llorar por él-

-Pero Hinata-chan, Naruto-

-No.-se levantó del sofá y las miró-no quiero saber de él…nunca más-y se alejó del sofá

-Sabes que esto es por tu culpa- Kushina se levantó del sofá y Hinata se detuvo-todo lo que está haciendo Naruto…tu tienes la culpa de todo-miró a un lado, empuñando sus puños- si tan solo…no hubieras aparecido en su vida…-

-Kushina-se levantó Hana-ella no…-

-Lo sé-interrumpió Hinata, empuñando sus puños- si tan solo…no hubiera hecho caso a mis impulsos…-recordó la primera vez que le golpeó- nada de esto estaría pasando-miró a todos lados, intentando no ponerse a llorar- sé que es mi culpa y por eso…quiero alejarme.-

-Eso sería lo correcto- apoyó Kushina, cruzándose de brazos y mirándola- pero ahora el problema, es que no puedes hacerlo-

Las tres mujeres miraron a Kushina

-Naruto no hace más que meterse en peleas, no va al trabajo y en el colegio le han suspendido por andar peleándose con otros.-Ino bajó la mirada al suelo mientras Kushina suspiraba- tan solo han pasado tres días desde que no estáis juntos y él ha vuelto…ha convertirse en esa persona fría y desinteresada que a cada momento se mete en problemas-

-Hinata, mi hermano…sé que es idiota y que tiene un carácter a veces muy insoportable, pero…él te necesita, de verdad-se levantó del sofá- Hinata, a él le-

-¿Porque?-sonrió incrédula- ¿porque se empeñan en eso? se volteó- Naruto no me necesita, Naruto no necesita a nadie. Es un-un estúpido niño mimado que no sabe lo que quiere, que lo tiene todo y se aburre. Que quiere más y no sabe otra forma de conseguirlo que obligando a las personas-miró a Kushina- su hijo no es así por culpa de esa chica, se comporta así porque así él quiere. Porque necesita pagar su dolor en otras cosas, en otras personas, n-no lo sé. Pero lo único que quiere es hacer pagar a otros lo que él sufrió, que sientan el mismo dolor, la misma rabia…-pasó la mano por su cabello, nerviosa- n-ni yo misma lo sé. N-no le entiendo…-

-Hinata…-

-¿Porque tiene que hacerme pagar a mí por eso?-miró a las mujeres, sintiendo sus ojos llenarse de lágrimas- porque tengo que pagar yo…por algo que no hice.-una lágrima resbaló por su mejilla y rápidamente se limpió, volteándose de nuevo-l-la otra vez me dejó muy claro l-lo que sentía…él…no quiere que.-

-¿Y le creíste?-interrumpió Kushina incrédula- de verdad fuiste capaz de creerte esas patrañas-sonrió incrédula, mirando a su alrededor- Hinata, es que tu tampoco te das cuenta?-se cruzó de brazos- y yo que te creía más inteligente…-

-Mamá.-exclamó extrañada Ino

-Perdóname amiga-dijo mirando a Hana- pero tu hija tampoco es que sea muy…-

-Es su primera vez, como quieres que se dé cuenta- masculló Hana haciendo un puchero- además, aquí la culpa la tiene tu hijo. Él tampoco es que dé cuenta mucha de lo que hace-

Kushina puso los brazos en jarras, sorprendida

-¿Estás diciendo que todo esto pasa por culpa de mi hijo?-

-Exacto- se levantó Hana- porque está bien claro, que tu hijo no puede estar sin mi hija. Sino, mira nada más lo que está haciendo. Tan solo llevan tres días separados y parece que el mundo se les cae encima-

-Pero no únicamente a mi hijo. Porque si no tu hija no estaría llorando en este momento?-

-Llora porque está cansada de que tu hijo ande siempre humillándola-

-Sabes que eso no es cierto. Naruto…-

Hinata observó a las dos mujeres discutir, al parecer olvidándose del lugar de que las personas de las que hablaban estaban presentes, aunque no todas.

-Desde cuando son así?-le preguntó Shizuka, tomando tranquilamente su té.

-A-anno…-Hinata quiso acercarse para detener esa discusión

-Se han hecho muy amigas-respondió Ino, tomando con toda la calma su té- oh! esté té está muy bueno!-

-Verdad que sí? Estas hierbas las recogemos un nuestro pequeño huerto-

-Pues está delicioso-

Y mientras ellas dos seguían hablando, Hana y Kushina se debatían con palabras, echando la culpa de una a la otra. Hinata suspirando, se volteó y miró por la ventana. Su hermana era perseguida por los dos perros y reía divertida. Ella también sonrió al verlo.

-¿Hinata?-

-Que haces aquí? de todos los sitios que menos te puedes imaginar, porque estás.-pero Hinata se lanzó a sus brazos-O-oe que-

-L-lo siento- sollozó ella-lo siento…-y rodeó su pecho con sus brazos.

-Que has estado haciendo? no me digas que te perdiste en m jardín. Eres una sirvienta muy tonta-y la rodeó con sus brazos.

-Así que tienes miedo.-murmuró él-jamás pensé que la fuerte Hinata tuviera alguna debilidad-

-N-no t-tengo miedo-

-¿No? y entonces porque tiemblas?

-Solo…tenía frío.-

Naruto apoyó sus manos en la hierba, observándola.

-Y por eso, también llorabas?-

Sin nada que responderle, se mordió el labio y él de nuevo se puso a reír. Hinata bajó su cabeza, sonrojada furiosamente. De nuevo, se estaba riendo de ella. Un momento, estaba riendo…de nuevo. Alzó la cabeza y le observó, sin poder dejar de sentir ese calor en las mejillas.

Él, volvía a sonreír y de nuevo, era tan hermoso escucharle.

Se acercó lentamente a su rostro y unió sus labios.

Tocó sus labios y sus mejillas enrojecieron.

Por lo de Shikamaru y el bentou…-volvió a descender hasta su oreja-no voy a pasarte una más, ni una más…-volvió a repetir acercándose a sus labios.

-Deten…-pero calló. Apretó la camisa entre sus manos cuando, para su sorpresa sus labios por fin se juntaron.

.

-Y le creíste?-interrumpió Kushina incrédula- de verdad fuiste capaz de creerte esas…patrañas - Hinata, es que tu tampoco te das cuenta?

¿Darse cuenta? ¿De que tenía que darse cuenta?

-Naruto no hace más que meterse en peleas, no va al trabajo y en el colegio le han suspendido por andar peleándose con otros. Tan solo han pasado tres días desde que no estáis juntos y él ha vuelto…ha convertirse en esa persona fría y desinteresada que a cada momento se mete en problemas-

¿Es por mi culpa?

-Hinata, mi hermano…sé que es idiota y que tiene un carácter a veces muy insoportable, pero…él te necesita, de verdad-

-Me…necesita?-

-Créeme que sí-ella volteó la cabeza, encontrándose con la rubia Ino- Hinata, tú eres la única…-la miró- que consigue que Naruto sonría-

Hinata miró al suelo, sintiendo sus mejillas sonrojadas, recordando las veces que él había reído…aunque se estuviera riendo de ella.

-Entonces… ¿quieres seguir viendo esa sonrisa?-

Hinata la miró y ella le guiñó el ojo.

Ver de nuevo…su sonrisa…

=CONTINURÁ=


¿Porque tienen que suceder taaaaaaaanto problemas? Naruto ya no quiere saber nada de Hinata, Hinata llora y qiere olvidarle, Naruto se enfada y monta problemas, sus padres se preocupan y van a buscar la solución.

¿Conseguiran convencer a Hinata? ¿será cierto que ella quiere olvidarle? ¿ apareceran más problemas o habrá paz por el momento? ¿Naruto volverá a ser el de antes?

Ahhhttgg! hay taaantas cosas por saber!

PD: Con "eso", tan solo me refería a que tendréis una agradable sopresa. Una sorpresa muy bonita que durara muy poco. Aiihh pobrecitos mi Naruto y mi Hinata. La vida no siempre traer la felicidad. Si no fuera porque ella...

Eh! ahí me callo! nos vemos!