Ahora si, lemon lemon...dos veces creo.. o ¿tres?
Chicos antes que flores II
CAPITULO 18
Desmotrar mis sentimientos...algo que debía haber hecho hace mucho tiempo
Anteriomente...
-Me extraña que todavía no hayas hecho nada- desvió la mirada un momento de Hinata para ponerla en su amigo, que sonreía mirando por la ventana- con lo pervertido que eres-
-Esto no tiene nada que ver con que sea pervertido-masculló-no quiero asustarla-
-Antes lo hacías, ¿qué diferencia hay en que lo hagas ahora?-
-La situación ha cambiado. Antes solo lo hacía para molestarla y que me odiara, pero-
-Ahora estás enamorado- concluyó Sasuke levantándose de la silla. Naruto se sonrojó y frunció más el ceño, Shikamaru se acercó apoyó un brazo sobre su amigo, observando también por la ventana- Hinata es una chica muy guapa-
-Bueno vale ya!-se levantó él- ¡o estáis conmigo o con ella!-se alejó de ellos, bastante frustrado
-Creo que está bastante claro-respondió Sasuke
-Naruto, no te avergüenzas por desearla. Es normal-Shikamaru volvió a mirar por la ventana.
-No me avergüenzo- masculló él, cruzado de brazos y algo sonrojado
-Con una chica como ella…-Shikamaru sonrió y Naruto volteó a mirarle, extrañado-es preciosa-
-¡Dejad de mirarla pervertidos!-
En el aeropuerto…
Una chica con una gran maleta negra y rosa se detuvo, se quitó sus gafas y unos tremendos ojos verdes observaron el lugar con una gran sonrisa.
-Ya estoy de vuelta, Konoha-
-Señorita, por aquí por favor- un criado la le indicó el camino y ella, volviéndose a poner las gafas, continuó su camino
Hinata se sentó en el suelo con un largo suspiro. Miró hacia su clase, ellos también igual de cansados. ¿Es que el profesor no se daba cuenta que no eran corredores expertos? Además, ¿a que persona se le ocurriría ponerse a correr con el frío que hace?
Se abrazó las piernas, que de nuevo las tenía congeladas. Debía de comprarse de una vez el uniforme completo de gimnasia; no podía seguir corriendo con esos minúsculos pantalones.
-Hinata- Ella alzó la cabeza y sonrió al chico
-Okani-san-y se levantó del suelo, pero antes él le extendió la mano para ayudarla-gracias- dijo ella aceptándola.
-Dime, no tienes… ¿frío?- observó sus piernas y ella se sonrojó
-E-es que n-no me llega para comprarme el uniforme completo- jugó con sus dedos.
-Si quieres yo puedo prestarte unos- Hinata le miró asombrada y él viró el rostro a un lado, sonrojándose- tengo dos, así que si necesitas-
-¡Gracias!-exclamó ella agarrando sus manos- de verdad, muchas gracias! Me hacen mucha falta!-
No negaría que necesitaba esa prenda cuanto antes.
-H-Hinata yo…-
-Chicos, vamos a jugar un partido de baloncesto!-gritó el profesor
-¿Vamos?-le preguntó ella a él, sonriéndole. Okani asintió, sonriéndole en respuesta, cuando de repente sintió dos golpes en la espalda y la cabeza, provocados por una pelota de baloncesto. El chico se volteó molesto, pero enseguida empalideció al ver de quien se trataba.
Hinata le observó sorprendida
-Narut-pero este la agarró del brazo y tiró de ella, sacándola de ese lugar-e-espera Naruto! La clase no ha terminado!-
El profesor tosió, intentando ignorar eso y llamó a los otros alumnos para que continuaran con la clase.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
-Naru…to- gimió Hinata muy sonrojada mientras este la besaba- e-espera…-
Hinata no comprendía lo que pasaba; hacía tan solo unos momentos estaba en clase de gimnasia cuando apareció Naruto arrastrándola fuera y metiéndola en la limusina, donde comenzó a besarla. Hinata intentó separarse, pero Naruto tenía medio cuerpo sobre ella y evitaba cualquier escapatoria posible. Sus labios eran demandantes, apasionados, besos llenos de salvajismo que buscaban respuesta. Su mano se deslizó por su pierna y se introdujo bajo la camisa, ascendiendo hasta apretar su pecho.
Ella abrió sus ojos, asustada y volvió o intentó empujarle. Naruto se separó y la observó, algo molesto mientras ella miraba a un lado.
-Te dije que no te acercaras a él- siseó
-P-pero yo…Okani…e-es mi amigo-murmuró, haciendo que apareciera una venita en la cabeza de Naruto- además…dijo que me daría sus pantalones-
Naruto siguió observándola, quedándose incrédulo. Hinata viró el rostro con su fuerte sonrojado y le miró, pero él bajó la cabeza. Hinata se extrañó.
¿Había dicho algo malo?
-Hinata, a partir de ya tienes prohibido ir a cualquier lado sin mí-
Ella se asombró.
-¿P-porque?-
-Porque sí- y volvió a juntar sus labios, obligándola a separarlos para él. Hinata cerró sus ojos y correspondió al beso; Naruto estrujo de nuevo su pecho, sintiendo a través del sujetador el pezón endurecido. Sonriendo interiormente, profundizó el beso, entregándose él también a ese placer.
Justo en ese momento el auto se detuvo y Naruto, muy a su contra, se separó.
-Vamos- cuando él se levantó y salió del coche, Hinata suspiró aliviada, por fin había llegado a su casa. La puerta se abrió y cuando salió sus ojos se abrieron como platos al ver aquella gran mansión
-Q-que hace-pero Naruto la cogió de la mano y se adentró con ella. Los criados les recibieron, pero Naruto siguió tirando de ella hasta su habitación, donde tras meterla, cerró la puerta. Hinata se volteó a él, asustada
-Naruto, porque…-
Él volvió a acercarse, ahuecó las manos sobre su rostro y la besó de nuevo. Hinata intentó escabullirse, pero él le rodeó con los brazos. Cerró sus ojos, avergonzada y con el corazón latiendo acelerado, le empujó con toda la fuerza que encontró, alejándose de él varios pasos.
Naruto alzó una ceja y Hinata miró a un lado, muerta de vergüenza. Porque se lo imaginaba, se imaginaba lo que pasaría si dejaba que continuaran las cosas.
-Yo…yo…-sus mejillas ardían hasta sus orejas y estaba muy nerviosa- ¡v-voy a bañarme!- y en un momento entró al baño en un momento.
Por un momento se quedó algo extrañado, pero sonrió luego, incluso sus mejillas se ruborizaron.
Ya estaba decidido. Hoy lo haría. Lo que por tanto tiempo había deseado…
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Hinata se miró en el espejo fijamente; recién bañada y con la toalla en su cuerpo intentó concentrarse, no pensar en nada, no sentirse nerviosa…
Se derrumbó en el suelo; No podía. Simplemente no podía. Si salía de ahí sabría lo que iría a pasar. Y por una parte lo deseaba, estaba enamorada de él y deseaba entregarse a él pero… ¿y si las cosas no salían bien? ¿Y si le dolía? ¿Y si no le gustaba? ¿Y si no estaba hecha para…eso? ¿Y si después de "eso" Naruto la dejaba?
No podía, su timidez, sus nervios y sobre todo su miedo, podían más que cualquier deseo
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Naruto, medio tumbado en la cama con una bebida en la mano, un poco cansado de esperar. ¿Qué es lo que la retardaba tanto en el baño?
Escuchó la puerta abrirse y agradeció al cielo
-¿Por qué te tardaste tant…Hinata- la observó de pies a cabeza. Se había vuelto a poner el uniforme de gimnasia- ¿porque te has vestido de nuevo?-
-L-lo siento- murmuró ella; sintiéndose a punto de llorar-n-no puedo…-estrujó su camisa con fuerza, llena de nervios y miedos y cerró sus ojos- lo siento-
Naruto la siguió observando fijamente hasta que suspiró.
-Acércate- Hinata abrió sus ojos, brillantes por las lágrimas y le miró. Naruto se sentó, sacando las piernas fuera de la cama y le indicó que se acercara. Ella así lo hizo, cabizbaja y se detuvo entre sus piernas-Dime, ¿Tienes miedo?-
Con sus mejillas encendidas, Hinata asintió, mirando a un lado.
-No tienes porque…-agarró su mano y la alzó hasta sus labios- no voy a hacer nada que no quieras- y depositó un beso, sin dejar de mirar su rostro. Hinata le miró, sintiendo un poco aliviada ante esas palabras - excepto- Naruto tiró de su mano, provocando que cayera sentada sobre él, le rodeara la cintura con su brazo y acercara su rostro - que me pidas que pare…-se detuvo cerca de sus labios, observándolos- porque no lo haré-
Y de nuevo la besó. Hinata abrió sus ojos sorprendida, sintiendo su lengua enredarse con la de ella; pero no, no se asustaría. Le amaba y con él…seguro que todo saldría bien.
Y cerrando sus ojos, le rodeó el cuello con los brazos, correspondiéndole como él exigía. Naruto se separó de sus labios y sonrió; ella los entreabrió, observándole y él alzó una mano, acariciando su mejilla.
-Eres preciosa-
Y entre besos, sus ropas fueron desapareciendo, Hinata se encontraba ya en la cama, con tan solo sus braguitas puestas, gimiendo ante las caricias y besos de Naruto por sus pechos y vientre. Hinata se aferraba fuerte a la cama, sintiéndose a punto de explotar.
-Naruto…-
Este lamía su pecho mientras que una mano se encargaba del otro y su mano le acariciaba su intimidad por sobre la braguita. Ella gimió más alto y se mordió el labio.
Se sentía tan bien y a la vez tan…bochornoso
-¡Ah!-gimió ella cuando introdujo uno de sus dedos en su interior. Cerró sus ojos con fuerza mientras este volvía sus labios y acariciaba su interior. Hinata se sentía demasiado bien, como si…hubiera explotado y liberado de una gran tensión. Naruto se separó de sus labios y la observó sonriendo con malicia.
-Eso no es justo- Hinata gritó cuando él introdujo otro dedo- yo también quiero sentir lo mismo- y volvió a besarla con pasión descontrolada, mordiendo, lamiendo, perdiendo todo el control que había estado teniendo.
Le retiró la prenda, deslizándola por una de sus piernas y aprovechando para besarla y acariciarla. Hinata cerró sus ojos, muerta de vergüenza al encontrarse así, cuando de repente, Naruto se colocó entre sus piernas y entró en ellas. Hinata sintió un gran dolor y las lágrimas salieron.
-M-me haces daño..! ¡Ah!-
-Hinata…aguanta- pidió él con la voz ronca, intentando moverse.
Hinata viró el rostro a un lado, mordiendo sus labios y evitando ponerse a llorar. ¡¿Qué aguantara? ¡Imposible!
-Naruto…ya no…- se agarró con fuerza a la almohada-¡para..! No puedo m-pero Naruto volvió a besarla.
-Yo tampoco…puedo más-
Hinata abrió sus ojos, sorprendida.
-Por primera vez…en toda mi vida…por fin he conseguido lo que tanto quería…-y con su lengua limpió la lágrima de su ojo; Hinata siguió mirándole- llevo esperando esto…hace mucho tiempo- subió la mano hasta su nuca- así que ya …-se acercó a su oído- es imposible que me detenga-
Hinata, asombrada por esas palabras, se llenó de coraje y aferró a él, con fuerza, casi clavando las uñas en su espalda mientras Naruto se movía, cada vez más rápido y adentro.
Y es que, con esas dulces palabras, ¿quien no caería rendida?
Le besó, sintiendo que el dolor poco a poco iba mitigando, intentando responderle de la misma forma; intentando demostrarle cuanto lo amaba.
Haría cualquier cosa por él
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Naruto la observó dormir. Sus mejillas sonrojadas, sus labios rojos e hinchados, su cabello revuelto, aquella manta que cubría aquello que hace un par de horas había sido suyo…
-Lo has hecho muy bien...- murmuró él sonriendo, tumbándose a su lado-ahora..si que puedo decir...que eres mía-
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Horas después…
Hinata frunció el ceño; algo sobre ella pesaba demasiado. Abrió los ojos, abriéndolos como platos al voltearse y ver a Naruto casi sobre ella y su rostro muy cerca. Volvió a sonrojarse, quedándoselo mirando.
Lo he hecho…de verdad…con Naruto…
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro, cuando de repente, miró por la habitación y sus ojos se abrieron de par en par.
¡Era de noche!
-¡NO!- empujó a Naruto de encima y se sentó en la cama, alarmada- ¡mi móvil! ¡Mi móvil! ¡Tengo que llamar a casa!-cubriéndose con un cojín, buscó su cartera, no sabiendo donde la había dejado. ¿Dónde la había dejado?
-¿Adonde vas?-Naruto la rodeó con sus brazos, impidiendo que saliera de la cama.
-Naruto…!-se sorprendió-t-tengo que ir a casa! Si mi padre ve que-y calló al sentir la mano masculina agarrar su pecho tras el cojín. Cerró sus ojos- Naruto…-
-No vas a irte- susurró en su oído, lamiéndolo tras eso. Hinata sintió que de nuevo su corazón latía acelerado y que su cuerpo reaccionaba ante sus caricias. Pronto se vio de nuevo en la cama, intentando no rendirse de nuevo a sus caricias- ya han dado aviso a tu casa…de que vas a estar ausente varios días por asuntos relacionados con…tu labor como mi ayudante-
-Naruto…-él, sonriendo, ascendió su mano por el interior de su pierna; entonces fue cuando ella se alarmó- No! No! No! No quiero! No quiero!-gritaba mientras le golpeaba en el pecho y pataleaba.
Naruto se salió de encima y Hinata se pegó contra el cabecero de la cama, abrazando el cojín con fuerza y casi llorando.
-Serás…-una venita apareció en su frente, mirándola
-¡E-es que me-me duele!-y cerró sus ojos, sonrojada- ¡perdóname Naruto! P-pero…a lo mejor es que no tengo un c-cuerpo apropiado para mantener relaciones…-
En realidad…yo sentía muchos más deseos de hacerlo…de lo que Naruto se imagina
Naruto la siguió observando.
-Entonces, eso quiere decir que no quieres volver a hacerlo?-Hinata abrió sus ojos y le miró
-P-pero tú…-miró a un lado- tampoco has sentido…placer ¿no?-
Naruto viró el rostro a un lado, sonrojado, pero frunciendo el ceño
-Si no lo hubiera sentido, no querría repetir- y suspiró- de eso deberías darte cuenta tú solita-
-¡¿De verás?-exclamó ella asombrada, haciendo que este sonriera.
-Eres demasiado inocente- murmuró sonriendo
-E-en ese caso, haré un mayor esfuerzo la próxima vez!-respondió ella aliviada-Anno...yo, entonces mejor me…-pero Naruto plantó las manos en le cabecero a cada lado de ella, haciéndola respingar -N-nar-
-Tonta. No dejaré que te vayas-
-P-pero yo creo que por hoy y-ya ha estado bien…!- Naruto acortó la distancia y la besó, separando sus labios y enredando su lengua. Hinata cerró sus ojos, sintiendo de nuevo los demandantes labios de su novio
- En la siguiente…-Hinata le miró y él sonrió- voy a hacer que sientas lo que es el sexo de verdad-
Hinata enrojeció furiosamente.
-¿E-el sexo…de verdad? E-eso…me va a doler…todavía más?-
Naruto pasó una mano por su nuca, enredando sus dedos entre su cabello y acercó sus labios.
-Enseguida lo sabrás-
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
El instituto Konoha, dos días después…
-No quiero ni imaginarlo-
Sasuke dejó una revista sobre la mesa y agarró su taza de té. Shikamaru la observó desde su asiento.
-Para no venir en dos días…-sonrió con cinismo- debe de estar pasándolo bien-
Shikamaru agarró también su taza y dio un sorbo.
-Sabes que lo problemático de esto, ¿no?-dejó la taza sobre la mesa y agarró la revista, observando uno de los reportajes- Naruto va a tener muchos problemas a partir de ahora-
Sasuke dejó la taza sobre la mesa y miró por la ventana. De nuevo, estaba nevando.
-Veremos como se las arregla-
Shikamaru dejó la revista sobre la mesa, donde en una foto se encontraba saliendo del aeropuerto de Konoha, la modelo más joven y más conocida internacionalmente.
Sakura Haruno
-Lo que más me preocupa…-continuó él- es Hinata- miró a Sasuke- ahora que Naruto vuelve a ser el de siempre, no sabemos como reaccione ante…-
Sasuke volvió a agarrar su taza y darle un trago.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
La joven pelirosa de 18 años bajó de su lujoso auto, siendo recibida en la entrada por muchos criados
-Señorita Haruno, es un placer volver a verla-
-Gracias Takagi, yo también me alegro…-miró alrededor, sonriendo- de estar en mi hogar-le miró- dime, hay alguien en casa?-
-Aah…pues…-el mayordomo empezó a sudar frio-señorita…los señores Namikaze se fueron de viaje y su hija está trabajando-
-Y Naruto, ¿está en casa?-
-N-nn…-se retorció las manos, nervioso y Sakura le miró extrañada.
-¿Ocurre algo, Takagi?-
-Señorita, Naruto-san…si se encuentra-
-Excelente. Entonces, iré a ver-
-No!-exclamó el criado rápido, para luego arrepentirse de ese grito- L-lo siento. Pero es que el señorito…no…puede atender visitas-
-¿Por qué?-
-Él…-miró a un lado- está ocupado-
Sakura observó su rostro, levemente sonrojado. Los demás criados tosieron disimulando sus mejillas sonrojadas.
-¿Ocupado?-
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Sakura se metió por el jardín de atrás, evitando que los criados la vieran.
¿Naruto ocupado? ¿Desde cuando? Recordaba que él odiaba hacer el trabajo de su padre, y que rápidamente se enfada. ¡En realidad estaría trabajando?
Posiblemente esté estudiando. Algo sorprendente
Se detuvo cerca de ese árbol, por el que Naruto había bajado muchas veces para irse con ella. Sonrió al recordar eso.
-¿Seguirás siendo el mismo, Naruto?- sonriendo, se apoyó en el árbol para quitarse los zapatos pero un suave golpe proveniente de arriba hizo que alzara la cabeza y se encontrara con una imagen que la impactó. El tiempo se detuvo, sus cabellos se mecieron al viento, silencio absoluto, una chica con una camisa mal abrochada apoyaba una mano en la ventana mientras Naruto….tras ella…
Se obligó a mirar a un lado, sonrojada y muy impactada. Salió de ahí, primero andando lento, luego más rápido y más hasta que corrió a su coche, se metió y arrancó bajo la sorpresa de los criados que estaban fuera.
Esa imagen nunca se le borraría de la mente
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Al día siguiente…
Hinata abrió sus ojos, de nuevo sintiendo aquel cuerpo sobre el suyo, brindándole todo el calor que las mantas no daban. Con mucho cuidado se levantó de la cama, se sorprendió al verse con aquella camisa puesta, que de seguro se la había terminado poniendo él. Sonriendo, se alzó de la cama y cubrió bien a Naruto. Cuando miró por la ventana, hacía un día algo gris y la nieve se pegaba en el borde de las ventanas.
Estiró sus brazos al aire y decidió darse un baño, después de todo, llevaba dos días en esa habitación sin poder salir…se sonrojó al recordar eso y buscó su ropa.
¿Dónde la había dejado?
-Naruto, ya estamos en-
Hinata se quedó estática, a Kushina le resbalaron las cartas de la mano, su boca fue abriéndose poco a poco, mientras Hinata sentía sus mejillas arder hasta sus orejas.
-K-kushi…-
-P-perdón- y con una sonrisa, agarró las cartas y cerró la puerta; quedándose en ella apoyada.
Minato se acercó extrañado
-¿Que ocurre?- Kushina le miró
-Enseguida lo verás- se apartó de la puerta y le indicó a él que también lo hiciera-cinco...cuatro…tres…dos…-
-¡Kushina-san!-Hinata abrió la puerta de golpe, quedándose parada al ver a Minato, que la examinó sorprendido. Su rostro enrojeció al completo y bajó su cabeza. Kushina miró a su marido
-¿Verdad que es lindo?-
Y Hinata se encogió muerta de vergüenza.
-Te esperamos abajo para desayunar- y dicho eso, empujó a su marido escaleras abajo, sonriendo.
Hinata cayó al suelo, con ambas piernas a su lado y la cabeza baja. Suspiró.
¿Y ahora que pensarían de ella?
-Hinata- la peliazul alzó la cabeza y sus ojos se humedecieron al ver a Naruto tras ella, apoyando un brazo contra la puerta y mirándola- ¿Qué haces el suelo?-
Pequeñas lágrimas salieron de sus ojos y Naruto se alertó.
-Hinata que…-pero ella ya lloraba desconsoladamente, y Naruto no supo que hacer.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-Jajajajajajaja-
Cuando Hinata salió del baño cambiada con un vestido rosado por encima de sus rodillas, de manga corta y con un gran dibujo en el medio, Naruto todavía seguía riendo, frunció el ceño, mientras sus mejillas volvían a ruborizarse.
-¿Y llorabas por eso?-intentó Naruto decir entre risas.
-No es gracioso-masculló ella, mirando a un lado- que tus padres me vean medio desnuda en tu habitación…deben haberse llevado una mala imagen de mí-
-Posiblemente ya la tengan- respondió él, ya mas calmado. Hinata arrugó más el ceño, observándole. Vestía tan elegante como siempre, con su camisa de manga larga negra estrecha, unos pantalones cómodos, su cabello húmedo y revuelto…se obligó a mirar a un lado, sonrojada.
-No quiero que tus padres piensen…que soy…una chica fácil. Soy tu novia…y quiero causarles buena impresión.-
Naruto sonrió ante eso.
-Tonta- ella le miró-que hayamos tenido relaciones no significa que vayan a pensar mal de ti- se inclinó sobre su rostro, sonriendo- además, me da igual lo que piensen- pasó sus manos por su cintura y la atrajo a su cuerpo- porque voy a quedarme contigo aunque todos estén en mi contra- Juntó su frente -te quiero-
-¿Lo prometes?-Hinata se agarró a su camisa- ¿me prometes que nadie nos separará, nunca? –
-Lo prometo-murmuró él, juntando sus labios-te prometo que nadie conseguirá alejarte de mí- Hinata le rodeó el cuello y volvió a besar.
-B-buenos días-
Todos los ojos de la mesa se pusieron en ella y en la persona que sujetaba su mano. Kushina sonrió.
-Pasad anda, el desayuno está listo-
Naruto tiró de ella y la sentó en la silla, luego se sentó él a su lado. Un silencio sepulcral se formó en la mesa, Kushina y Minato sonriendo enfrente de ellos, Ino al otro, cruzada de brazos y Hinata, mirando todos los platos de la mesa asombrada.
¿Todo eso desayunaban los ricos?
-Bueno, vale ya-gruñó Naruto- soltad lo que tengáis que decir de una buena vez-
-No hay nada que decir- dijo Kushina agarrando un plato- toma Hinata, come esto, está delicioso-
La peliazul asintió, sonrojada. Agarró los palillos y agarró ese trozo de carne que nunca había visto; se lo llevó a la boca.
-¡Naruto!-hasta que el grito de Ino la asustó y provocó que cayera sobre el arroz. La miró-¡Porque no me lo dijiste!-
Naruto siguió comiendo
-Los mayordomos me decían que no podía entrar y resultaba que todo era porque…-se calló y miró a Hinata, que enseguida agarró el plato y llevó una gran porción de arroz a la boca- eres un pervertido-
-No más que tú- masculló él, esquivando un golpe que iba directo a su cara
-Naruto, tenme un poco de más respeto!-
-Cuando tú lo tengas conmigo entonces…ya veremos- la rubia empuñó su mano, en la que apareció una venita.
-Ten cuidado con lo que dices, mocoso pervertido, o haré que no vuelvas a ver a Hinata nunca más-
Hinata se atragantó con la comida, sonrojada y les miró. ¿Por qué la metían a ella?
-Niños dejen de discutir y coman-
-Hazlo y sabrás lo que es meterse con lo que es mío- respondió el rubio entrecerrando la mirada muy molesto. Podían meterse con él lo que quisieran, pero con Hinata…
-¡Ja! No me asustas con eso, mocoso- y en un abrir y cerrar de ojos la mesa se volvió un campo de batallas, en donde se había metido kushina. Hinata observaba la pelea sorprendida, pero no pudo evitar sonreír al ver cuanto era lo que se divertía Naruto.
-Espero que esto no te incomode- miró a Minato, que le sonreía- es algo que aprenderás a ignorar con el futuro- ella ladeó la cabeza, sin comprender.
¿En el futuro?
-Bienvenida a la familia Namikaze, Hinata Hyuuga-
.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Cuando el desastroso desayuno terminó, Naruto llevó a Hinata a mostrarle lo terrenos de la mansión y Minato, Kushina e Ino se sentaron en la sala, tomando un té.
-Así que todo fue bien- sonrió Ino- papá, eres un genio-
Minato sonrió
-Otra empresa más bajo nuestro poder significa más dinero- Un brillo malicioso tenía Ino en la mirada- y un lugar más respetado en el mundo-
-Señores- el criado entró, hizo una reverencia y miró a sus amos-señores…tengo que contarles algo-
-¿De que se trata Takagi?-preguntó Kushina-¿Ocurre algo malo?-
-No sabría responderles a eso…Señores, no es que quiera ser indiscreto pero, hace dos días, la señorit-
-Perdón-una criada entró a la sala- la señorita Sakura Haruno está aquí, junto con su padre-
A Ino se le cayó la taza al suelo, rompiéndose en pedazos mientras que Minato y Kushina miraban asombrados a los que acaban de entrar en la sala.
La bella chica pelirosa sonrió, al igual que sus padre.
-Buenos días-
En los jardines de la mansión…
Hinata sonreía, montada en aquel gran caballo negro mientras Naruto tiraba de la correo. La había llevado por aquel jardín, mostrándole la gran extensión que ocupaba. Un pequeño lago, fuentes de mármol, una cuadra, una pista de entreno y de correr para ellos, aquel lugar donde ella se perdió no era tan tenebroso como recordaba.
-Es hermoso- murmuró mirando a su alrededor- y él también lo es- acarició al caballo
-Es uno de mis preferidos- respondió Naruto deteniéndose y mirando al caballo negro- además de ser mi mejor amigo- le acarició el cuello- le conozco desde pequeño y siempre hemos estado juntos-
Hinata sonrió, observando el rostro tranquilo y alegre de Naruto.
No quería decirlo por miedo a que luego pudiera pasar algo pero, era todo tan perfecto. Naruto la amaba, a su familia parecía caerle bien, a sus padres también les gustaban Naruto, ella le amaba...
Ojala y nunca despierte de este sueño
El caballo se movió y ella se agarró a él, sintiendo algo tras su espalda.
-¡Naruto!-se sorprendió al verle tras ella montado-que haces…!-
El rubio acomodó a Hinata entre sus piernas, agarró las riendas y le susurró al oído
-Vamos a por un poco de emoción-
Ella se asustó un poco, pero ya fue demasiado tarde para quejarse. Naruto había espoleado al caballo y ahora este corría a toda velocidad por la gran extensión verde.
-Que bueno veros de nuevo-
Hiroshi Haruno dejó la taza de té sobre la mesita y observó a los presentes, sonriendo. Hacía rato que había llegado y habían estado hablando de lo hicieron en todo el tiempo que no se vieron, algunos negocios etc…
Ino miraba a un lado, preocupada y Kushina y Minato intentaban terminar pronto esa visita.
Sakura a su lado, se levantó del sofá.
-Con vuestro permiso, iré a ver a Naruto- hizo una reverencia y se dirigió a la salida, pero se detuvo y volteó- no seguirá ocupado, ¿verdad?-
Ino la miró asombrada mientras ella sonreía.
-N-no señorita-respondió Takagi-él…está en las cuadras-
-Bien- salió de la sala, sonriente, dejando a Kushina e Ino nerviosas.
-Hiroshi, ¿a qué has venido?- el nombrado miró a Minato- eres mi competidor, y no creo que estés aquí solo para saber como nos han ido las cosas-
El pelinegro sonrió
-Siempre tan inteligente, Minato- se acomodó en el sofá, cruzándose de piernas- verás, quiero hacer, negocios-
Minato le siguió observando fijamente.
-Kushina, Ino, salid un momento por favor- les pidió
-Pero- pero Ino codeó a su madre y le advirtió que lo mejor era que salieran de ahí. La peliroja bufando, se levantó del sofá y salió de la sala, seguida de Ino.
-¿Y bien?-
-Tu y yo nunca fuimos enemigos Minato, pero tampoco amigos; siempre buscamos lo mejor para nuestras empresas y sobre todo, para nuestra familias- Minato alzó una ceja- por eso, quiero que nos asociemos- se levantó y caminó por la sala, con las manos tras la espalda-y que mejor manera, que casando a nuestros hijos-
Minato no respondió, lo que Hiroshi claramente se esperaba.
-No es tan mala idea, al fin y al cabo tú y yo somos dos grandes multinacionales, mi hija es modelo y tu hijo será tu próximo sucesor. Los Haruno y Namikaze unidos pueden convertirse en la mayor empresa multinacional más poderosa del mundo-se detuvo tras él sofá, observándole.
-Hiroshi, ¿cual es tu propósito?-
-Ser la mayor y más poderosa multinacional del mundo, ah! Y por supuesto, que tu hijo responda por lo que le hizo a mi hija-
-Aquello pasó hace mucho-
-Sí, pero nadie puede borrar el hecho de que mi hija haya tenido que abortar-
-Sabes que fue un accidente. Sakura cayó del caballo y-
-Pero tu hijo la dejó embarazada-rodeó el sofá y volvió a sentarse- él provocó que mi hija sufriera mucho por culpa de ese niño que nunca llegó a nacer.-miró a un lado, frunciendo el ceño- ella estaba empeñada en tenerlo-
-No solo Sakura sufrió, cuando Naruto supo que había perdido al niño, que te llevaste a Sakura fuera del país…-bajó su mirada, molesto- él…cambió-
Hiroshi le observó.
-Naruto siempre ha estado enamorado de Sakura, no veo que mal puede hacer que vuelvan a estar juntos.-Minato le miró- mi hija, a pesar de que pensó que le atraía el hijo de los Uchiha, a quien realmente ama es a Naruto. Ella quiere estar con Naruto-
-¿De verdad que quiere?, o ¿quizá la estás obligando?-
Hiroshi sonrió, negando
-Querido amigo, que mejor oportunidad que esta para arreglar los viejos tiempos y crecer como empresa. Naruto y Sakura vuelven a hacerse amigos, se enamoran, se casan, y mientras ellos viven felizmente, nosotros seguimos con nuestros negocios, por todo el mundo-
-No- Minato se levantó del sofá- no voy a obligar a mi hijo a casarse, él puede elegir a quien quiera-
-¿Eso crees?-se levantó él también- crees que estará bien que tu hijo salga con una ¿pobretona? ¿Qué piensas lo que dirá la prensa? Y las otras empresas? Te arriesgas a perderlos por dejar que tu hijo se case con una cualquiera?-
-¿Qué sabes?-
Hiroshi sonrió
-Hinata Hyuuga, la chica maravilla, ¿verdad?-metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y sacó un puñado de fotos en donde salía Hinata- una chica pobre, con un padre que está a punto de ser despedido, con una hermana tonta y una madre que únicamente sabe cuidar de la casa… ¿Qué futuro crees que le espera a Naruto con ellos? ¿Crees que podrías aguantar ver a tu hijo sin comer durante días, a ahorrar, a trabajar en un supermercado? ¿Eso es lo que quieres?-
Minato, sin perder la calma en ningún momento, llamó al criado
-¿Señor?-
-El señor Haruno ya se va- Hiroshi sonrió.
-Está bien, Minato. Por el momento, esperaré- se dirigió a la salida- ah! Por favor, dile a mi hija que he tenido que salir antes- y salió de la sala.
Minato suspiró en cuanto se encontró solo y pasó una mano por su cara. Se sentó, verdaderamente agobiado; entonces agarró una de las fotos de la mesa y vio a Hinata en una bicicleta, al parecer, trabajando como repartidora de periódicos; sonrió y miró otras, todas eran de ella, en sus trabajos, en el instituto, cuando andaba a comprar o con sus amigos o familia. Agarró una, al parecer, la única en la que salían ella y Naruto, cenando en un restaurante. La volvió a dejar sobre la mesa y suspiró, pasando la mano por su nuca.
¿Obligar a su hijo casarse con Sakura? Ni que estuviera loco.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Minutos antes de esa conversación, Sakura salía al jardín y se dirigía a los establos, recordando en el camino todos los momentos que pasó ahí con Naruto.
En aquel tiempo, había olvidado por completo a Sasuke y se había enamorado de él. Naruto le dio todo el cariño, el amor que ni sus padres ni el que fue su amor platónico le brindaban. Naruto fue el único amigo que siempre se preocupó por ella, el que estaba ahí cuando más se necesitaba, el hombre que con el tiempo empezó a amar.
Y a pesar de todo lo que sucedió….puso la mano sobre su vientre, triste. Me hubiera gustado tener un hijo tuyo…
Llegó a los establos y miró por los alrededores, buscando su cabellera rubia.
-¡Idiota!- Sakura se extrañó al escuchar eso y se acercó, asombrándose al ver de quien se trataba.
Naruto bajó del caballo y luego la bajó a ella, recibiendo un buen grito por su parte.
-Y ahora porque…?-
Hinata trastabilló un poco al tocar el suelo, sus piernas temblaban y su corazón parecía querer de su pecho.
-Como se te ocurre ponerte a correr con-con…-se quitó el casco, molesta mientras él sonreía.
De verdad que se pensaba que iba a caer del caballo.
-¿Te has asustado?-Hinata entrecerró la mirada ante el tono de esa pregunta- vamos, si ha sido muy divertido-
-¡No! No la ha sido!- exclamó volteándose para marcharse de ahí, pero sus piernas le fallaron y tropezó.
-Siempre igual- se sonrojó cuando se vio entre los brazos de Naruto, que la sujetaban de su cintura, tras ella-eres muy torpe- dijo en su oído, haciendo que se estremeciera
-E-es tú culpa por…asustarme-respondió apretando el casco con fuerza. Naruto, sonrió con sorna.
-Tendremos que arreglar ese gran problema que tienes…-su mano se metió por el pantalón. Hinata cerró sus ojos-con tus pies…-acarició por sobre la braguita su intimidad y a Hinata se le cayó el casco al suelo al cubrirse la boca.
Naruto amplió su sonrisa cuando un fuerte golpe en su cabeza la mandó al suelo. Hinata se volteó asombrada mientras Naruto se incorporaba en el suelo y veía a su lado un cubo de agua para los caballos.
-Pero quien demonios…!-pero calló al ver a "esa" persona acercarse. Sus ojos se abrieron sorprendidos y casi palideció.
Sakura se detuvo delante, poniendo los brazos en jarras y mirándole con el entrecejo fruncido.
-Sigues siendo un pervertido, Naruto-
Hinata observó a aquella chica, anonada. Era hermosa. Jamás había visto a una chica tan hermosa como ella. Sus ojos verdes, su largo cabello rosado, su cuerpo y aquellas ropas tan costosas que le hacían todavía más hermosa…
¿Quién era esa chica?
-Sakura…-murmuró sorprendido Naruto haciendo que Hinata se sorprendiera aún más.
¿Ella era Sakura?
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Sakura se cruzó de brazos, sonriéndole.
-¿Qué? Tan cambiada estoy que ni siquiera me reconoces?-y entonces miró a Hinata. Ella se asombró y bajó su cabeza, sonrojada-tú debes ser Hinata, la chica maravilla-le estiró la mano- he oído mucho hablar de ti-
Hinata alzó su mano y agarró la de ella
-Sabes, me alegra saber que había alguien poniendo a raya a Naruto, nunca se sabe la que podría formar si le dejas solo- y sonrió, soltando su mano y volviendo a mirar a Naruto-vas a levantarte de suelo o no?-
Naruto así lo hizo, algo impactado aun.
-Sakura… ¿Qué haces aquí?-
-¿Eso es lo único que vas a decirme después de estar dos años separados?- se acercó a él y le abrazó; provocando que éste se sonrojada y alzara sus brazos, sin saber que hacer.
Hinata viró el rostro.
-S-sakura-
-Te he echado de menos-
Naruto miró a todos lados, nervioso y sin saber que hacer. ¿Qué hacía Sakura aquí? ¿Cuándo había vuelto? ¿Por qué sentía…esos nervios de nuevo?
-P-perdón- La voz de Hinata le despertó y la miró- y-yo me voy- hizo una reverencia y salió de ahí caminando deprisa.
-¡Espera, Hinata!-soltó los brazos de Sakura- lo siento, enseguida vuelvo- y fue corriendo tras ella-Hinata! Hinata espera!- la alcanzó y agarró del brazo, volteándola- Hinata- pero ella se soltó
-N-no hace falta que me acompañes, ve con ella. Hace mucho que no la ves…-y se volteó de nuevo, pero Naruto la agarró del brazo y paró delante de ella
-Espera, no estarás pensando nada raro, ¿verdad?-Hinata miró a un lado, mordiendo su labio y él suspiró- Hinata, mírame- le viró el rostro, pero ella volvió a girarlo -Hinata-
-Tengo que irme- movió el brazo-suéltame-
-Escúchame-Naruto la agarró del otro brazo y acercó su rostro, pero ella volvió a mirar al suelo- Hinata, que Sakura haya vuelto no significa nada, ¿entendido? Ella es mi amiga, solo eso; lo que sentía por ella…murió en cuanto te conocí ti-Hinata alzó la mirada, sorprendida mientras él la soltaba y miraba a un lado, sonrojado- sabes que te amo a ti, no sé porque te pones así- se pasó la mano por la nuca, nervioso- deberías ya de saberlo-
Hinata, también sonrojada, bajó su cabeza, medio sonriendo
-Pueden haber pasado cosas entre nosotros, pero eso quedó en el pasado, ahora estoy en el presente, y estoy contigo-viró su rostro a ella- quiero vivirlo contigo-
Hinata, sorpresivamente le abrazó, escondiendo su cara en su pecho.
-Idiota- sollozó, haciéndole sonreír.
-Sí, soy el idiota más grande de todo el universo- la rodeó con sus brazos y besó su cabeza- pero tu también estás con uno-
-¿Me estas llamando idiota?-él riendo, le alzó el rostro y juntó sus labios.
Sakura se escondió tras la pared, empuñando sus manos y cerrando sus ojos. Intentando quitar esa imagen de la cabeza que hace un par de días, para su mala suerte, vio.
No quiero…
La noche llegó y Naruto cerró la puerta de su coche, tiró las llaves hacia uno de los criados y entró en su casa, silbando. Estaba realmente contento. Había estado con Hinata todo el día, desde que la acompañó a su casa has aunque muy poco se enteraron de la película, a comer a un sitio que estaba en medio de la calle y vendía comida muy barata, entraron a salas de videojuegos, jugaron a las máquinas, en la que consiguió cogerle peluches, cogieron vicies, pasearon por el parque ya atardeciendo…
Alzó la mano en la que él también tenía un muñeco. Una especie de perro blanco con las orejas y las patas negras. Sonrió y lo tocó.
-Naruto- Minato apareció ante él, sonriéndole- ¿de donde vienes tan contento?-
Naruto entró en el despacho.
-De una especie de cita en la que…no se gasta dinero- dijo él haciendo una mueca, muy extrañado, pero sonriendo- y se camina mucho-
-Parece que te lo has pasado bien-
Naruto volvió a mirar el peluche, y Minato pudo ver como su mirada se tornaba dulce. Miró a un lado, sintiéndose confuso y molesto.
¿Porque no paraban de repetírsele todo el rato las palabras de Haruno? Naruto amaba a esa chica, su mirada, su sonrisa lo decía todo.
-Naruto-el rubio alzó la mirada y Minato dudó unos segundos-a ti… ¿tú amas a Hinata?-
Naruto frunció el ceño
-Papá, que ocurre?- Minato sonrió. Su hijo era demasiado perceptivo
-Nada, únicamente quiero saber si mi hijo ha dejado de ser el playboy que juega con las mujeres-
-Eso era antes- masculló él, sonrojado un poco-ahora…las cosas han cambiado- y sonrió de nuevo, recordando a Hinata.
-Ya veo-murmuró él, sonriendo-pero Naruto… ¿Cómo ha reaccionado Hinata?-
Y como si le hubiera caído una piedra sobre la cabeza, Naruto dejó de sonreír y miró a su padre.
-¿Tenías que recordármelo?- se sentó en la silla de delante, recordando el mal momento que había pasado antes- como querías que se lo tomara, mal. Creo que se puso celosa- Minato alzó una ceja, queriendo saber por qué- Sakura me abrazó y…-bajó su mirada al perro- dijo que me había echado de menos-
-Naruto…-
-Pero no pasó nada. Ni tan siquiera le correspondí-movió las patas del perro, como si estuviera jugando- papá… ¿Por qué ha vuelto? Yo…me sorprendí tanto al verla…-miró a su padre- que es lo que quiere?-
Minato siguió mirándole, sin saber que decir
-Ella…ha cambiado tanto…-
-Naruto, que su llegada no te confunda. Lo vuestro pasó hace mucho, no vuelvas a caer-
Eso ya lo sabía. Puede que al verla, su corazón diera un gran vuelco, pero eso no significaba nada. Solo hacía mucho tiempo que no veía, quizá por eso, se hubiera puesto tan nervioso.
Pero no tenía nada que ver con sus sentimientos.
Él amaba a Hinata
Minato preocupado, bajó su mirada.
-No. no voy a obligar a mi hijo a casarse, él puede elegir a quien quiera-
-¿Eso crees? crees que estará bien que tu hijo salga con una ¿pobretona? ¿Qué piensas lo que dirá la prensa? Y las otras empresas? Te arriesgas a perderlos por dejar que tu hijo se case con una cualquiera?-
-¿Qué sabes?-
-Hinata Hyuuga, la chica maravilla, ¿verdad?...¿Qué futuro crees que le espera a Naruto con ellos? ¿Crees que podrías aguantar ver a tu hijo sin comer durante días, a ahorrar, a trabajar en un supermercado? ¿Eso es lo que quieres?-
Por supuesto que no quería ver a su hijo así, él era su padre y le daría lo mejor siempre, lo cuidaría y amaría, pero…obligarlo a casarse…
Suspiró agotado. Esa era la primera vez que estaba tan confundido. Aun sabiendo que la elección correcta era la que él eligiera, como padre se sentía…incapaz de verle sufrir.
-Papá- Minato le miró y al ver la cara preocupada de su hijo, sonrió.
-Está bien hijo, puedes ir a dormir-
Naruto se levantó extrañado, le dio las buenas noches y salió del despacho. Minato apoyó la cabeza en el respaldo de la silla, sintiéndose mareado y muy cansado.
La edad ya hacía mella en él
Escuchó la puerta abrirse y cuando bajó la mirada, Kushina se había detenido delante de la puerta, cerrándola. Ella le sonrió comprensiva y él le devolvió el gesto.
-Creo que necesito un poco de cariño-
Y kushina se acercó a él, sin dejar de sonreírle. Porque aunque él estuviera muy preocupado o muy enfadado, ella siempre llegaría con una sonrisa para él y le daría todo lo que necesitara.
Para eso era la mujer del mejor hombre de todo el mundo
Hinata no pudo cerrar los ojos hasta bien tarde. Había pasado unos días estupendos a lado de Naruto, se había entregado a él y lo había repetido las veces necesarias, habían salido y disfrutado, pero…pero sentía que todo aquello pronto se acabaría.
-¿Eso es lo único que vas a decirme después de estar dos años separados?- se acercó a él y le abrazó; provocando que éste se sonrojada
-S-sakura-
-Te he echado de menos-
Hinata puso la mano sobre su pecho, estaba preocupada y también tenía miedo. Sakura…ella había vuelto y Naruto…
-Hinata, que Sakura haya vuelto no significa nada, ¿entendido? Ella es mi amiga, solo eso; lo que sentía por ella…murió en cuanto te conocí ti. Sabes que te amo a ti, no sé porque te pones así- se pasó la mano por la nuca, nervioso- deberías ya de saberlo-
-Pueden haber pasado cosas entre nosotros, pero eso quedó en el pasado, ahora estoy en el presente, y estoy contigo. Quiero vivirlo contigo-
Creía en esas palabras, quería creer en ellas, pero todo empezaba a asustarle. Que Sakura hubiera vuelto solo complicaba las cosas, y mucho.
¿Seguiría Naruto sintiendo algo por ella?
Al día siguiente, Naruto bajó rápido las escaleras, poniéndose la chaqueta del uniforme. Se había dormido, y nadie se había dignado a despertarle.
-¡Demonios!- se miró el reloj de pulsera. Solo tenía media hora para recoger a Hinata y llegar a clases-¡porque demonios no me habéis despertado!-agarró un bol de arroz, se lo comió en casi tres bocados, luego picoteó de lo demás y se lo llevó todo a la boca- Sabéis que tengo que-
-¡Naruto!- Sakura le saludó desde la mesa y él se atragantó con la comida.
-¿Q-que haces aquí?-y miró a sus padres e Ino, que seguían comiendo.
-Vine para acompañarte- dijo alzándose de la mesa- iré a saludar a Tsunade y a los demás compañeros-
-¿Cómo?-
-Tú vas a llevarme, ¿verdad?-
Naruto siguió comiendo
-Lo siento, pero no tengo tiempo, tengo que ir a buscar a-pero Sakura juntó sus manos a modo de rezo y cerró sus ojos, suplicando
-Te juro que no volveré a pedirte otro favor-
Naruto la miró y terminó bufando.
-Está bien- dejó los platos sobre la mesa- pero no podemos llegar tarde- se volteó y saló de la sala.
-Hasta pronto!- se despidió Sakura de la familia
Ino dejó los palillos sobre la mesa, disgustada
-Papá, esto no puede seguir así. Ella...-miró a su padre- ¿que pasara con Hinata?-
-Yo tampoco sé que hacer Ino- murmuró Minato- y tampoco es tan difícil pero..- se sintió impotente y empuñó su mano- no sé que hacer…-
Kushina puso una mano sobre la de él, y Minato la agarró, sintiéndose como un idiota.
¿Por qué demonios dudaba tanto?
Hinata volvió a mirar su reloj. Faltaba poco para que él colegio cerrara sus puertas y ella seguía ahí, esperando en la puerta de su casa, como siempre había echo desde que salían.
Normalmente Naruto era muy puntual, siempre llegaban antes para pasar un rato con ella antes de separarse en las clases.
Sintió un pinzamiento en el pecho al imaginarse que Sakura…meneó la cabeza. No, no podía ser por eso, ¿verdad? Debía de haberse dormido.
Será mejor que corra.
Se colocó la mochila en su hombro y empezó a correr; cogiendo aire, se detuvo en un semáforo y fue justo que delante de sus ojos, en un coche amarillo que pasó a toda velocidad delante de ella, cuando lo vio. Fue tan solo unos segundos, pero Hinata pudo apreciar en ese coche a Naruto y Sakura. Su cabello se movió al viento, pero ella se quedó estática mientras él semáforo se ponía verde para ellos.
Puso la mano sobre su pecho y estrujó la camisa. ¿Por qué le dolía tanto?
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Cuando el timbre sonó, Hinata ya estaba sentada en su mesa y miró por la ventana cuando Naruto y Sakura entraban corriendo. EL primero agarrando el brazo a la otra.
Hinata bajó la mirada.
-¿Los has visto?-
-Si! Son tan lindos!
-¡Hacen una hermosa pareja!
Las tres bellezas se acercaron y a rodearon
-No sé como Naruto pudo escogerte a ti- dijo con desde Ginger- no eres más que una pobretona-
-Sakura es la pareja ideal para Naruto. Es hermosa, famosa y rica, perfecta para él-
-No entiendo como llegaron a romper, con la buena pareja que hacían-
-¿no te habrías metido en medio antes, verdad Hyuuga?-
Pero Hinata no respondió y ellas se volvieron a su asiento, riéndose mientras Hinata empuñaba sus manos sobre su falda.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
A la hora del almuerzo, Hinata bajó las escaleras que la llevarían a la cafetería, pero allí, en el segundo piso, estaban los F3 comiendo con…ella. Viró el rostro a un lado, apretando su bentou y volvió a subir las escaleras para salir de ahí. No quería seguir mirando.
Naruto volvió a mirar por toda la cafetería, buscándola. Sakura le miró extrañada.
-Naruto, ¿porque no comes?-
-Si no está Hinata él no come- respondió Sasuke tan serio e impertérrito como siempre
-¿Por qué? ¿Acaso ella le alimenta o qué?-
-Sakura- avisó Shikamaru- Hinata es su novia, y está preocupado por ella- agarró su copa de zumo- él nunca la deja sola-
Ella volvió a fruncir el ceño. ¿Tampoco sabía cuidarse sola?
-iré a buscarla- dijo Naruto levantándose- seguro que esta enfadada porque esta mañana llegue demasiado tarde- agarró su chaqueta y bajó las escaleras.
Sakura le siguió con la mirada, un poco molesta. Y es que, desde que se había subido al coche, lo único que pudo escuchar fue el nombre de Hinata, ni una sola palabra más.
-Sakura, ¿Por qué has vuelto?-
Ella miró a Shikamaru, extrañada
-¿No podía?
-Estabas mejor en Francia- respondió Sasuke siguiendo con su comida- aquí solo molestas-
-Me agrada lo mucho que has cambiado, Sasuke-ironizó ella, levantándose de la silla- iré a ver a Tsunade- agarró su chaqueta y se alejó de la mesa.
-Te dije que se avecinarían problemas- Shikamaru dejó la copa sobre la mesa.
-Eso deben arreglarlo ellos, nosotros no podemos hacer nada- respondió Sasuke, levantándose también- necesito un poco de aire, vamos-
Los dos agarraron sus chaquetas y salieron de la cafetería.
Hinata lanzó a canasta, a la que volvió a fallar. Ya se había terminado su bentou y ahora lanzaba a canasta dentro del gimnasio, intentando distraerse.
Agarró otra pelota y lanzó, pero esta chocó con el aro y ella tuvo que apartarse, antes de que esta volviera y le diera en la cara. Pateó el suelo molesta y agarró otra pelota.
¿Por qué no conseguía encestar ninguna? ¿Por qué estaba Sakura montada en el coche de Naruto? ¿Por qué había llegado tarde? ¿Por qué estaba tan molesta? ¿Por qué estaba tan celosa?
Volvió a lanzar la pelota con fuerza, pero esta rebotó en la placa y volvió a ella, dándole un fuerte golpe en la frente. Cayó al suelo y puso las manos sobre su frente.
¿Por qué le pasaba esto a ella?
-¿De verdad que eres tan mala?- desde el suelo, observó a Naruto, pero volvió a virar la mirada, sintiendo lágrimas en sus ojos. Entre el golpe y lo del coche, tenía más que suficiente.
Naruto suspirando, se agachó y estiró su mano
-Déjame ver- pero Hinata, frunciendo el ceño, se volteó al otro lado, aun con las manos en la frente. Naruto volvió a suspirar- lo siento. Sé que llegué tarde, pero…se me presentó un imprevisto y cuando fui a buscarte ya no estabas- la miró, esperando alguna reacción, pero nada- lo siento, la próxima vez que veas que no llego, vete. ¿Te parece bien eso?- pero ella siguió sin responder- Hinata…-
…
-Lo siento- sollozó ella, alertando a Naruto-p-pero me duele…-
Naruto se sentó en el suelo y observó su rostro, sorprendiéndose al verla. Hinata mantenía sus ojos cerrados con fuerza mientras unas lágrimas resbalaban por sus mejillas, ya sonrojadas. En su frente había una zona roja, debido al golpe.
-Hinata- ella se mordió el labio
-Lo siento…- Naruto la alzó del suelo como si nada y la sentó sobre sus piernas, colocando las suyas a ambos lados mientras ella se intentaba quitar las lágrimas.
-¿Tanto te duele?- preguntó él, apartando los mechones de su cara mientras Hinata asentía. Él, sonriendo, apartó su flequillo y besó en donde su golpe. Hinata bajó sus manos y agarró a su chaqueta, todavía llorando.
No era eso lo que le dolía, sino su corazón
Naruto apartó sus manos y con las suyas, acercó su rostro al suyo y lamió la lágrima que quería salir, luego alzó su brazo y las limpió.
-Eres como una niña pequeña-se mofó él, ahora con sus pulgares limpiando cualquier rastro de lágrimas. Hinata le miró, sorbiendo su nariz- y pensar que me he enamorado de ti-
Ella volvió a sonrojarse, y bajó su mirada.
-¿Ya no te duele?- Hinata negó y él sonrió-entonces, tampoco estás enfadada, ¿verdad? Digo, después de esta demostración tan romántica, no dirás que no soy el mejor novio de todos- Hinata soltó una risa suave y él también sonrió- además, me he disculpado muchas veces, creo que- pero Hinata acortó la distancia y le besó. Naruto se sorprendió por ese acto, pero decidió corresponderle y sujetar su rostro. Hinata le rodeó el cuello y sacó su lengua, lamiendo su labio y dándole un pequeño mordisco que a él le dejó bastante sorprendido
-Hinata…-murmuró incrédulo
Pero ella volvió a besarle, introduciendo su lengua y saboreando la miel de sus labios. Naruto le devolvió el beso de la misma forma, algo extrañado pero totalmente encantado. Que ella iniciara ese beso significaba que le deseaba, tanto como él a ella. Entonces, de repente fue cuando lo notó, el calor corporal de su cuerpo ascendía, sus manos desabrochando su chaqueta y su camisa, sus besos por su cuello…esto no andaba bien.
-Hinata- ella movió su cintura y Naruto tuvo que reprimir un gemido cuando lo hizo, su entrepierna estaba reaccionando ante esas caricias. Puso las manos sobre su cadera, intentando separarse—Espera…Hinata…-pero ella mordió la unión de su cuello y hombro y él cerró sus ojos. Se estaba quedando sin fuerzas- Hinata…-
Hinata volvió a por sus labios, besándolos con una suavidad y una pasión que Naruto pudo imaginar, mientras sus manos desbrochaban ahora los botones de su camisa.
Deseaba hacerlo, deseaba saber como correspondería Naruto a sus caricias, a sus besos, a lo poco que sabía ella y que deseaba que el tanto gozara.
Deseaba saber si Naruto era suyo
Separó sus labios y ya con la camisa abierta, le rodeó el cuello y acercó su boca a su oído.
-Naruto…tócame…por favor…- Naruto abrió sus ojos asombrado.
¿Qué la tocara? ¿Ahora? ¿Ahí mismo?
Eso ni se pedía
Se levantó del suelo, agarró su mano con fuerza y se metieron dentro del cuarto de materiales. Naruto cerró con llave y volvió a acercarse a ella, besándola con desbordada pasión, quitándole su camisa y pegándola a la pared. Descendió los besos por su cuello, dejando un rastro de besos húmedos y marcas por donde pasaba.
Ella gimió cuando él introdujo uno de sus dedos en un interior y se agarró a sus hombros mientras él degustaba sus pechos.
-Naruto…-
La necesidad era grande, tanto para uno como para el otro, así que Naruto se deshizo de sus braguitas y desabrochó su pantalón.
-Rodéame- dijo él, alzándola del suelo. En cuanto ella lo hizo, Naruto entró de una sola estocada y ella gritó más alto.
Naruto volvió a por sus labios, lleno de una pasión desenfrenada y empezó a moverse cada vez más rápido y profundo. A lo lejos pudo sentir el timbre de final del descanso, pero poco le importó y siguió con lo que ahora era realmente importante.
Ya tendrían tiempo de recuperar clases
Sakura apretó la puerta del gimnasio. La chaqueta de Naruto y de ella en el suelo; los dos besándose, casi devorándose ahí en medio, desnudándose como si no hubiera nadie, la puerta cerrada de la sala de materiales y aquello gemidos que de vez en cuando se escuchaban.
¿Por qué? ¿Por qué estaba esa chica siempre en medio? ¿Por qué tenía que ser su novia? Naruto la amaba a ella, siempre había sido así. Aun después de dos años sin verse, el no pudo haberse olvidado de ella tan fácilmente.
Era imposible que esa chica consiguiera el amor de Naruto en tan poco tiempo
-Lo siento…pero no voy a perder contra ti-
=CONTINUARÁ=
Bien, bien, bien...aquí teniais los tres o no sé cuantos esperados lemons.
¿Que os han parecido?
por cierto, mi fic es un poco dorama, no puede haber vida feliz sin un tremendo problemon detrás, que ellos intentan ignorar.
me encanta poner problemas porque, de que serviría si solo fuesen felices? poner capitulos solo de lo bien que estan no mola. Hay que poner problemas y mñas problemas. Que por cierto, tras ese habrán más y podrán ver cuanto ha cambiado nuestro hermoso protagonista
Porque lo que hace, jamás lo haría nadie.
El amor cambia a las personas...y de que manera XD
Espero vuestros coments!
Nos vemos!
