Por fin he podido subir el capi !

Que por cierto, en total...30 hojas en word!^^


Chicos antes que flores II

CAPITULO 19


Naruto, sentando en el sofá de su habitación, sonreía, recordando todo lo sucedido. Sasuke y Shikamaru le miraban extrañados.

-Naruto, ¿estás bien?-

Naruto les miró y su sonrisa se amplió, mostrando una perfecta dentadura.

-Mucho mejor de lo que vosotros imagináis-

Shikamaru sonrió mientras Sasuke se alejaba, negando

-Ya está teniendo otra fantasía-masculló Sasuke- mira que eres cerdo-

Naruto frunció el ceño mirándole. Shikamaru se sorprendió.

¿Estaba atento?

-No es ninguna fantasía- se levantó del sofá- es algo que realmente ocurrió- se cruzó de brazos, sonriendo con malicia-algo que jamás vosotros haréis-

-Preferimos no saberlo- dijo Shikamaru sentándose en el sofá y encontrándose a su lado un caja de bentou

-¿Y que hacéis aquí otra vez?- preguntó Naruto molesto, volviendo a sentarse esta vez en su cama- no tenéis cosas que hacer-

-Tú eres el primero que debería empezar a hacerlas- respondió Sasuke, ojeando una revista.

Shikamaru observó aquella caja con dibujos de conejitos. Por supuesto que eso no era de Naruto, ni tampoco de su hermana. Esta caja tenía que ser de la única chica que ha podido entrar a esta habitación, después de dos años.

Hinata

¿Desde cuando guardaba él esas cosas?

-Naruto- el moreno dejó el bentou a un lado y miró a su amigo; Naruto también lo hizo-¿Qué vas a hacer con Sakura?-

La cara de Naruto cambió por completo

-¿A que viene eso ahora? Sabes que Sakura está olvidada para mí-

-Sin embargo, la trajiste al instituto hoy-

-Sólo fue porque me lo pidió. Me dijo que quería hablar con Tsunade-

Agarró el perro que había dejado sobre su cama y lo observó.

-Naruto-

-¿Por qué estáis todos tan pesados con el tema?- dijo ya cansado-Sakura ya no me interesa, ni siquiera podría decirse que es mi amiga. Estoy cansada de ella, de escuchar su nombre, de que todos me preguntéis por ella. Entre Sakura y yo ya no hay nada, tal vez ese sentimiento de compañerismo, pero nada más…No quiero pensar en ella-

No entendía porque estaban todos tan interesados en Sakura últimamente. Si, había llegado de Francia y ahora no paraba de aparecerse en su casa cada dos por tres, pero eso a él poco le importaba, ni siquiera notaba cuando se iba o cuando entraba. Únicamente quería estar y pensar en Hinata.

En nadie más

-Y ahí va de nuevo esa asquerosa imaginación- masculló Sasuke levantándose del asiento asqueado-mejor me voy-

-¡No estoy imaginando nada demonios! –

-Tienes un gran problema, dobe- dijo antes de salir

-Algún día…algún día no podré controlarme y lo mataré- siseó Naruto apretando al perro ente sus manos como si estuviera ahogándole

Shikamaru sonriendo, se alzó del sofá.

-Yo también me voy.-y observó a su amigo- Naruto- el rubio le miró frunciendo el ceño- no llegues tarde mañana-

Y también salió del cuarto. Naruto suspiró en cuanto se quedó solo y se tumbó en la cama.

-Ya no me interesa Sakura-


Esa misma noche…

-Nee-chan-

Hinata se volteó con la misma silla a su hermana, asomada en la puerta.

-Abajo hay una chica que quiere hablar contigo-

-¿Una chica? A esta hora?-

-¿Le digo que suba?-

-Por favor- Hanabi cerró la puerta y Hinata, extrañada cerró todos sus libros de apuntes, pensando en quien podría venir a estas horas hablar con ella. ¿Tenten? No, porque su familia ya la conocía

-¡Hola!-Hinata se congeló al escuchar esa voz- Uff! Que frío hace! Como se nota que el invierno ya está aquí- y miró por la habitación rápidamente- oye, puedo calentarme en la mesita?-

Se sentó sobre la alfombra y metió pies y manos bajo aquella manta térmica que hacía de mesa. Hinata se volteó, quedándose con la chica que sonreía ahora cubierta con una manta calentita. Llevaba un sombrero de lana de color blanco y una enorme chaqueta de piel la cubría por completo. Pero, ¿Qué hacía ella aquí?

¿Qué hacía en su casa, Sakura Haruno?

-Te preguntaras como es que estoy aquí y a estas horas-la pelirosa sonriendo, la miró-Hinata-chan, quería pedirte que cortaras con Naruto-

-¿eh?-

-Verás yo…-miró a un punto fijo de la habitación- todavía me gusta Naruto- sonrió tímida al reconocerle- y sé que a él todavía le gusto- la miró de nuevo- no por algo estuvimos a punto de tener un hijo-

Sus ojos se abrieron asombrados.

-¿Un hijo…?-

-Yo sé, que Naruto siente algo por mí. Lo nuestro es... fuerte, y después de todo lo que vivimos juntos, la de veces que escapamos de nuestros padres para vernos…aquella vez que nos casamos sin autorización…Fue todo tan…emocionante; y los dos nos amábamos tanto-su cara cambió cuando puso una mano sobre su vientre-al perder al bebé, todo cambió. Mi padre pensó que fue por culpa de Naruto que caí de aquel caballo negro…-Hinata sintió un gran vuelco en su corazón- y me obligó a viajar con el a Francia-sonrió débilmente- tan solo teníamos 16 años cuando pasó todo…y le eché tanto de menos. Jamás pude fijarme en otro hombre, siempre buscaba algo que se pareciera a él y a su sonrisa-

Hinata no cabía de la sorpresa por esa historia. Un hijo, iban a tener un hijo…y a casarse. Bajó su mirada, ocultándola bajó su flequillo y empuñando sus manos sobre sus piernas. Sakura volvió a mirar a un punto de la habitación

-Por eso…te pido que dejes a Naruto. Quiero empezar de cero, quiero volver a que me sonría, a que me agarre de la mano, a que se sonroje y me diga que me ama-

Hinata cerró sus ojos

-Quiero…volver a sentirle…-la miró- le quiero a él- salió del futon y se acercó a ellas, todavía arrodillada en el suelo- Hinata, danos la oportunidad de volver a estar juntos, de que Naruto…sea feliz- Hinata no respondió, pero escondió más su cara- Hinata-chan, yo le amo- su voz tembló por las lágrimas- y sé que él también a mí, por eso…-puso una mano sobre la suya- él puede estar utilizándote-

Hinata abrió sus ojos y la miró.

-Dice que es tu novio, pero… ¿le crees realmente? Naruto, por lo que tengo entendido tuvo una época dura en que se convirtió en un chico malo que se acostaba con muchas chicas. Hinata, no crees que él pueda estar…engañándote-

Hinata se levantó de la silla, empuñando sus puños a ambos lados.

-No- dijo ella, lo más firme que encontró –N-naruto nunca me engañaría…-miró a un lado- dijo que…me amaba-

-Hinata-chan-

-No!-la miró apunto de ponerse a llorar- n-no vas a engañarme para que me aleje de él. Yo también le amo y me costó mucho conseguir su amor. Que tú hayas llegado no significa nada. Él no te ama y no lo hará de nuevo. Le hiciste daño-

-Yo fui la que más sufrió!- exclamó levantándose- fui yo quien perdió a mi hijo! Quien le perdió a él! La que convivió sola durante años, deseando volver a su lado!-

-Por tu culpa Naruto cambió, le convertiste en lo que más odia-

-Yo no tuve la culpa. Yo quería quedarme con él!-empuñó sus puños Sakura, casi llorando también- Yo le amaba Hinata, todavía le amo…y quiero estar co-

-No- interrumpió ella, limpiándose la lágrima- no voy a darte a Naruto-

Sakura la siguió observando, llena de frustración y dolor; pero no, se obligó a relajarse y a pensar en la única cosa que le quedaba.

-Naruto y yo vamos a casarnos- se cruzó de brazos- Si, lo que oyes. Su padre y el mio asociaran sus empresas y para ellos, Naruto y yo tenemos que casarnos- frunció el ceño- no tienes ni una posibilidad de quedarte con él-

-No. Naruto no querrá. Él convencerá a su padre y- pero Sakura soltó una risotada sardónica.

-¿Acaso piensas que Naruto se casara contigo?- golpe bajó para Hinata- ¿Piensas que su padre va a permitir que se case con una pobretona que no puede ni pagarse un uniforme?- Hinata viró el rostro- podrás caerle muy bien a su familia, pero jamás te dejaran casarte con él. ¿O acaso vas a dejar que Naruto trabaje en un supermercado? O peor aún, repartiendo el diario? Vas a dejar que desperdicie todo su potencial? ¿Qué su reputación caiga?, por alguien como tú? ¡ACASO PIENSAS HUNDIRLE LA VIDA!- gritó sin darse cuenta, y bajó la cabeza, avergonzada- Si Naruto llegara a casarse contigo, lo desheredarían, todos sus compañeros le abandonarían, no podría trabajar en ningún lado… ¿acaso quieres encontrarte durmiendo en la calle con él?-

Hinata se mordió el labio, que temblaba a causa de las lágrimas que rodaban por sus mejillas.

Ella tenía razón. Si Naruto llegara a casarse con ella…lo perdería todo.

-Nosotros-continuó Sakura- hijos de ricos, tenemos prohibido elegir con quien vamos a casarnos. Nuestros padres son los que se encargan de eso. Ni Naruto, ni Sasuke ni Shikamaru ni yo ni nadie del instituto puede elegir de quien enamorarse. Por eso…vas a dejar que Naruto…sufra por ti? Por favor, deja a Naruto, deja que continúe su vida como siempre lo ha hecho. No lo traigas a tu mundo, porque si lo haces, le condenarás a la peor de su vida.-

Y tras uno segundos observándola, se despidió y salió de la habitación. Hinata se derrumbó en el suelo, cubriendo su boca con su mano mientras las lágrimas salían.

Hana entró momentos después a su habitación y la abrazó con fuerza. Intentando darle todo el cariño y el apoyo a su hija.

No, esto ya no podía continuar. Su hija ya no sufriría más.


Al día siguiente, Naruto bajaba las escaleras ya vestido con su uniforme y bostezando.

Nunca se acostumbraría a levantarse tan temprano.

-Buenos días-saludó entrando al comedor, pero ninguno de ellos respondió, él se extrañó un poco, per se sentó, le sirvieron el desayuno y empezó a comer-uhm..porque estáis todos tan callados?-

-Naruto- viró a su padre- acompáñame- se levantó de la mesa

-Acabo de sentarme, papá..-

-Naruto- reprimió su madre- por favor-

-¿Huh?- ¿su madre, pidiendo por favor? -¿pero que os pasa hoy?-

Se levantó de la mesa y siguió a su padre hasta el despacho. Se sentó en el sofá, molesto mientras Minato se quedaba de pie, mirándole-

-¿Y ahora que he hecho?-

-Naruto- caminó hasta uno de los sofás y se sentó enfrente- hay algo que quiero contarte. Y esto es serio-

Naruto se extrañó

-Naruto, estás prometido con Sakura-

Y Naruto abrió sus ojos como platos. ¿Qué estaba prometido con quien?

-Q-que has dicho…-

-Lo siento, hijo- Naruto se levantó, incrédulo

-¿Estoy prometido?- sonrió incrédulo- debes estar de broma-

Pero Minato negó

-Haruno vino el otro día ofreciéndome la unión de nuestras empresas y…vuestro enlace como contrato-

-¿¡Y aceptaste! A pesar de saber que estaba con Hinata, aceptaste!-

-En aquel momento me negué rotundamente, pero…con el tiempo me di cuenta qu-

-¡Te diste cuenta de que! De que me has traicionado!-

-Escucha Naruto-

-No!- caminó por el despacho-te has parado un momento a pensar en mis sentimientos? ¿En los de Hinata? En que yo no quiero separarme de ella!-

-Es por tu bien hijo. Por supuesto que sé cuanto a amas a esa chica, pero te has parado a pensar en tu futuro? En lo que pasara si te vas con ella?-

Naruto se detuvo y le miró.

-Así que es eso lo que te preocupa. La reputación- y sonrió sarcástico-debí habérmelo imaginado-

-Naruto, sé que han pasado muchas cosas que Sakura, pero con el tiempo podrías llegar a-

-No- interrumpió él, casi gruñendo- yo amo a Hinata. Y me da igual lo que hayas pactado con Haruno, no voy casarme con ella- se dirigió a la salida-y si tanto te preocupa lo que haré con mi futuro, empieza por desheredarme- y salió del despacho dando un portazo.

Minato se dejó caer en el sofá, y puso la mano sobre su cara. Se sentía fatal. El peor padre de todos. ¿Cómo había podido prometer a su hijo con alguien a quien no amaba?

¿Se estaría convirtiendo en uno de esos empresarios que solo pensaban en su fama y reputación? ¿Sería que se estaría olvidando de lo que significaba la familia?

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-Naruto!-Llamó Kushina cuando lo vieron pasar del pasillo. Las dos se levantaron corriendo hacía él, pero Naruto agarró sus llaves, subió a su coche y salió disparado de la mansión. Ino suspiró.

-Naruto…-

Kushina observó preocupada el coche que se dirigía a la salida muy rápido.

-¿Y ahora que haremos, mamá? –

Pisó a fondo el acelerador, las personas miraban incrédulas como un gran coche amarillo pasaba delante de ellos a una velocidad nunca vista por el medio de la ciudad, esquivando coches y siendo seguido por tres coches más.

Naruto cambió de marchas y giró bruscamente, adentrándose en un solar vacío donde los obreros dejaban ahí todos los materiales de la obra. Él pasó entre ellos casi sin tocarlos, mientras que los que le seguían tiraban todo a su alrededor. Echó una mirada al retrovisor. Aquel grupo de idiotas que había Naruto había desafiado a una carrera todavía continuaban siguiéndole. Sonrió con sorna.

Como si esperaran alcanzarle

Detuvo el coche de golpe y los otros coches también lo hicieron, estando a punto de chocar contra su coche. Naruto se quitó el cinturón y salió del coche, viendo a los otros también salir.

-De que coño vas tío-gritó uno bastante molesto. Naruto sonrió y ellos se enfurecieron.

-No tenéis ni idea de conducir- se quitó la chaqueta del uniforme y la tiró dentro del coche-¿y vosotros os llamáis reyes de la carretera?- la corbata también desapareció, y una vez más cómodo, metió las manos en los bolsillos, acentuando su sonrisa burlona- -dais pena-

Y el grupo corrió hacía él.


Kushina miraba extrañada a aquella mujer que, horas después de que su hijo se marchara, se había presentado en su casa. Y si, era extraño porque, Hana, que normalmente siempre sonreía, traía una expresión muy seria; la había saludado formalmente "Kushina-san" dijo, y había pedido hablar con su marido. Ella asintió, por supuesto, siguiendo muy extrañada. Porque, ¿Por qué sino se había presentado tan temprano en su casa, sin ni siquiera avisar?

Minato continuaba en su asiento. Lucía algo pálido y cansado. Se notaba que ese tema le estaba atormentando. Y su hija Ino, igual de preocupada que su padre. De hecho, todos lo estaban. Naruto había salido tan rápido y furioso de casa que hasta podían imaginarse lo que pasaría.

Naruto era como ella. Una fuente de nervios. Un chico enérgico y problemático. Un chico que siempre pensaba en los demás antes que él. Que le encantaba vivir la vida, que disfrutaba de sus amigos, que amaba con pasión. Pero su temperamento la asombraba muchas veces. No lo parecía, pero Naruto era muy sensible, aunque todo eso lo demostraba bajo una capa de frialdad e ira, golpeando a todo el que se cruzara por el medio.

Kushina estaba preocupada por eso, porque se imaginaba lo que posiblemente estuviera haciendo su hijo.

Y ahora, minutos después de que Naruto se fuera, llegaba Hana, con una cara y una seriedad que poco le gustó. Traía malas noticias, seguramente relacionadas con todo este alboroto.

Takagi dejó una taza de té delante de ella y haciendo una reverencia, se colocó a un lado de la puerta. Hana alzó la mirada del suelo, decidida por fin a hablar.

-Minato-san por favor, termine con todo. No deseo continuar bajo el nombre de la familia Namikaze-

Kushina la observó asombrada pero Hana seguía mirando a Minato.

-Anoche vino una chica a mi casa. No sé que es lo que estuvo hablando con mi hija, pero escuché un grito. Cuando entré en su habitación…-miró a un lado- estaba llorando-

Kushina bajó su mirada

-Sabía quien era, pues Sakura Haruno es la modelo más joven de todos los tiempos y sale en todas las portadas de moda que mi hija pequeña compra.-miró a Minato de nuevo- no sé que relación pudo tener ella con el joven Naruto, pero de nuevo la volvieron a dañar…y estoy cansada de verla llorar- miró a las tres personas en ese despacho- es mi hija, y no voy a permitir que sufra más por las locuras de su hijo- miró a Kushina- lo siento, pero quisiera que se olvidara de una vez de nosotros- se levantó, agarró las bolsas que había traído y las puso sobre la mesa del centro- Esa es la ropa y los zapatos que le regalaron a mi hija- Ino y Kushina se sorprendieron- esta lavada, aunque no con los mismo jabones que los que ustedes usan-

-Hana, esto es un regalo para Hinata-la miró Kushina frunciendo el ceño- no puedes…-

-Ella está de acuerdo en que lo devuelva.-

-Pero nosotras-

-Lo siento Kushina, pero no voy a soportar que de nuevo tu hijo vuelva a dañar a mi hija-Kushina miró a un lado- Por eso, dejad a mi hija ser libre y olvidaros de nosotros-

Minato siguió observando a la mujer

-¿Hana, crees que haciendo eso podrás alejar a tu hija de Naruto?- preguntó él- Naruto está enamorado de ella y jamás dejará que la apartes de su lado-

-Pero también está comprometido, ¿verdad?- ninguno de los tres respondió y ella suspiró- a veces, es mejor no mezclar mundos tan distintos como los nuestros-

Kushina sonrió sarcástica

-¿Así que piensas que Naruto no soportaría vivir en tu mundo?-

-Pienso que Naruto, Naruto Namikaze, debe permanecer en el mundo en el que ha crecido, porque este es su sitio. Porque en tanto en mi mundo como en el de mi hija no caben personas tan…-suspiró- tu hijo es estupendo Kushina, demasiado para mezclarlo con mi mundo. Él merece lo mejor, una casa grande con jardín, un buen trabajo, una familia que le ame, incluso hasta puede tener perros. Él no puede acabar bien con nosotros...- miró a las tres personas- no es que me desagrade Naruto. Todo lo contrario, es…un chico único. Brillante, enérgico, lleno de vida, con una sonrisa encantadora. Pero como ya dije, me cansé de ver a mi hija llorar por alguien que la daña una y otra vez y por eso….terminemos con esto de una vez-

El despacho quedó en profundo silencio, cada uno metido en su propio pensamiento, hasta que Minato sacó de uno de sus cajones una carpeta, la cual tiró un poco más delante de su mesa.

-Esos son los papeles, la única copia que tengo

-Papá!-se levantó Ino

-Takagi- el criado le miró- cancele todo lo que esté a nombre de la familia Hyuuga en nuestra cuenta-

-Si señor- y salió del despacho

Hana se acercó y agarró la carpeta.

-Intentaremos devolverte todo lo que has pagado por nosotros- le dijo ella

-No te lo devolví para eso-

-No, pero nuestro orgullo nos obliga a hacerlo- inclinó su cabeza, agradeciendo y caminó hacía la salida

-Te devolví los papeles de tus deudas pero, si quieres que tu hija deje de ser la sirvienta de Naruto, deberás hablar con él. Él es quien la contrato. Si deseas que nos olvidemos de todo, convence a Naruto para que la deje-

Hana se volteó y les sonrió

-Gracias por todo- hizo una reverencia-nunca olvidaremos lo que hicisteis por nosotros-

Y con ello, salió del despacho. Kushina empuñó sus manos, e Ino volvió a sentarse en el sofá.

-¿Por qué vienen de repente tantas cosas malas?-miró las bolsas, acordándose de los momentos en que vistió a Hinata, en que la vio bajar las escaleras con sus elegantes vestidos. Sonrió- Naruto no la dejará ir ¿verdad?-

Kushina sonriendo, alzó la cabeza

-Eso es lo bueno de los Namikaze, que nunca nos rendimos-

Minato sonrió


Y la noche cayó de nuevo; oscura y fría como el mismo invierno. La nieve todavía se mantenía sobre las aceras y sobre algunas ramas.

Naruto observaba desde su coche la casa de los Hyuuga. Tras la pelea que había tenido con los falsos reyes de la carretera, con el rostro amoratado y con algunos cortes en su cuerpo y rostro, se detuvo a unos metros de esa casa, observando sin mirar. Se había detenido ahí para contarle toda la verdad, pero en el último momento las dudas le asaltaron, miles de preguntas aparecieron en su mente que lo atormentaron y asustaron.

¿Y si la perdía por culpa de eso?

No. Lo mejor era que ella no lo supiera. Eso es lo mejor que pensó, Hinata nunca debía de enterarse de la verdad. Por eso, se escaparía con ella. Se fugarían a otro país y vivirían y empezarían de cero sus vidas.

Porque por mucho que él estuviera prometido, jamás se alejaría de Hinata.

Salió del coche, haciendo una mueca al levantarse y sentir un terrible dolor en la costilla, pero decidió ignorarlo y seguir con su camino hasta esa casa. Como se esperó, fue Hana quien abrió. Ella miró su rostro y le indicó que pasara. Naruto entró, extrañándose al ver pilas amontonadas de cajas. Cuando llegaron al saló, tan solo había un par de sillas y una pequeña mesa. Hana desapareció un momento y volvió con un botiquín en las manos.

-Siéntate- Naruto así lo hizo y Hana se sentó delante de él. Abrió el botiquín y empezó a curarle- sabía que vendrías- murmuró ella, curando con cuidado sus heridas-pero llegas tarde, Hinata ya no está- cambió un algodón y cogió otro, empapándolo con yodo-Así que dime todo lo que tengas que decirme antes de que me marche-

-¿Se mudan?-

Hana asintió

-A mi marido le despidieron de la empresa y la casa es de la empresa- retiró la mano y le miró-¿a qué has venido?-

-Quiero casarme con Hinata- Hana sonrió-huir con ella y formar una familia-

-Eres muy atrevido-rió ella

-Me dijo que le dijera exactamente a que venía-

Hana agarró una tirita y se la puso sobre la nariz, tras eso cerró la caja y le observó

-Lo siento Naruto, pero deberías romper con mi hija y con todo lo que te ata a ella-se levantó y caminó hacia una de las cajas, en las que había sacado el botiquín- sabe que estás prometido…-volvió a aparecer en el salón - es por eso que se aleja de ti-

Naruto sonrió con sorna

-Puedo encontrarla esté donde esté-

-Lo sé, por eso es que te pido que la dejes- volvió a sentarse en la silla, sonriendo.

-¿Sabe que eso no tiene sentido?-

Hana siguió observándole, sin hacer caso del tono sarcástico de su voz

-Naruto Namikaze. ¿Suena bien no? Sabes, yo no cambiaria eso por nada del mundo. Es más, agradecería al cielo por nacido bendecido con tanta felicidad y criado con tanto amor por unos padres estupendos. Unos padres que se preocupan mucho por ti y por tu futuro-

-No conseguirá convencerme con esas chorradas- masculló mirando a un lado-soy mayor de edad y puedo hacer con mi vida lo que quiera-

-Por supuesto que puedes hacer lo que quieras, pero elijas lo que elijas, tus padres siempre permanecerán preocupados por ti- él frunció el ceño- como yo lo estaré con mi hija. Y ahora mismo lo que me preocupa es que mi hija está sufriendo por ti. ¿No crees que es un poco injusto? ¿Qué lo mejor para ella será que la dejes?-

-…..-

-Naruto, tú y Hinata están en mundos diferentes. Jamás…Hinata jamás permitiría que acabaras viviendo como nosotros-

-¿Acaso piensa que no podría soportar vivir como los demás?- sonó rudo, pero es que estaba empezando a enfadarse.

¿Hinata dudaba de su palabra? ¿Pensaba que no podía vivir en el mismo mundo que ella?

-Haría lo que fuera por ella- masculló haciendo sonreír a Hana-incluso ponerme a trabajar en un lugar de esos a los que Hinata siempre va a comprar-

-Eso es lo que le preocupa-Naruto le miró- que tengas que cambiar tu mundo por el de ella. Naruto, tú vales demasiado. Alguien como tu no puede perder su tiempo en un supermercado, sino en grandes empresas, haciéndose reconocido por todo el mundo, convirtiéndose en alguien grande-

-Y de que me sirve tenerlo todo si no la tengo a ella-Hana se sorprendió y él, sonrojándose se levantó de la silla y se alejó, cruzado de brazos e intentando volver a cobrar la compostura.

Se había dejado llevar por sus sentimientos.

-Me importa muy poco estar prometido- se volteó a ella- o no trabajar en una gran empresa, o perder toda la herencia de mis padres. Yo solo quiero estar con ella. ¿Acaso es mucho pedir?-

Hana suspiró, sonriendo

-Eres demasiado fuerte para mí- Naruto frunció el ceño-yo me rindo- se levantó de la silla y caminó hacía él-me equivoqué al pensar que eras un mal muchacho-se cruzó de brazos- realmente veo que estás enamorado de mi hija- suspiró- y yo no puedo hacer nada con algo tan fuerte como eso-

-Entonces, ¿me dirá donde está?-

A lo que Hana sonrió

-Sólo si me prometes algo. No quiero volver a ver a mi hija llorar, nunca más-

Naruto sonrió

-Nunca más- respondió él


Al día siguiente...

-Hinata!-

-Si!-

-Hinata! Ayúdame aquí por favor!

-¡Enseguida!-

Hinata se movía de un lado a otro sobre aquel barco pesquero, recogiendo redes, a los peces, limpiando la cubierta, ayudando a subir cajas.

Se detuvo un momento para coger aire. El cielo empezaba a clarear, y eso significaba que pronto serían las seis de la mañana. Se había levantado temprano para buscar trabajo y el único que había encontrado era en el que se encontraba ahora, ayudando a otros pescadores junto con su padre.

De nuevo volvían a ser pobres; había dejado la antigua que pertenecía a la empresa de su padre para trasladarse a ese pequeño pueblo pesquero. Tenían un pequeño apartamento, que por suerte les había salido casi gratis gracias a que la gran sala era una gran habitación que servía de dormitorio y comedor. Allí dormían los cuatro juntos.

Observó el cielo sonriendo.

Había hecho lo correcto. Irse de la escuela y de la ciudad había sido lo más adecuado. Dejar todo atrás y empezar de cero, una nueva vida…sin Naruto.

-Me da igual lo que piensen, porque voy a quedarme contigo aunque todos estén en mi contra- Juntó su frente -te quiero-

-¿Lo prometes? ¿me prometes que nadie nos separará, nunca? –

-Lo prometo-murmuró él, juntando sus labios-te prometo que nadie conseguirá alejarte de mí-

Sonrió al recordar eso.

-¡Hinata!-

-¡Voy!-


-No responde- dijo Ino cerrando su móvil. Miró a sus padres, preocupada- papá…-

-No os preocupéis- intentó calmarlas él, aunque se sentía igual de angustiado que ellas- seguro que está bien-

Ya era de por la mañana y desde que salió Naruto de casa ayer no había vuelto a casa. Y no era normal, Naruto siempre volvía.

Ino volvió a llamar, pero únicamente se escuchaban los pitidos y volvió a colgar.

-¡Porque demonios no lo coge!- agarró una porción de todo un poco de su comida y se la llevó a la boca.

-Señores- Takagi entró e hizo una reverencia- la señora-

-Espera, no te molestes- alguien pasó por la puerta y los tres se quedaron sorprendidos

-Hana…!-

La peliazul vestía unos pantalones tejanos algo holgados, unas bambas y una chaqueta que parecía abrigar bastante. Su cabello lo llevaba recogido en una trenza por encima de su hombro

-No quiero quitaros mucho tiempo- se acercó a la mesa e hizo una reverencia- solo quería disculparme. Ayer me comporté de una manera muy incorrecta. Después de todo lo que habéis hecho por nosotros-

Kushina sonrió

-No te preocupes, al fin y al cabo, tenías motivos para enfadarte- pero Hana negó, sonriéndoles.

-Estaba equivocada, y creo que usted también, Minato- el rubio esperó a que ella siguiera- ¿Creen que…habría algún problema en aceptar a Naruto como mi yerno?-

Ino se atragantó y Kushina y Minato se sorprendieron.


Hinata se sentó en la arena de la playa, medio muerta. El sol ya había llegado a lo alto del cielo y aunque hacía frío, Hinata empezaba a sentir el cansancio y sudor en su frente. Se puso bien sus gafas y recogió su cabello en un moño bajo, sin mucho arte.

-Hinata, ¿estás bien?-

Ella le sonrió a su padre y asintió. Hiashi, no muy convencido, dejó la caja de pescados en el suelo y se arrodilló delante de ella, agarró un pañuelo y le limpió la cara sucia de grasa.

-¡Papá!-se quejó ella sonrojada

-Lo siento- Murmuró bajando su mirada- por mi culpa, vuelves a tener que trabajar-apretó el pañuelo, furioso- lo siento pequeña…si tu padre fuera un mejor trabajador no tendrías que…-

Hinata se emocionó al sentir ese mote que hacía tanto tiempo que su padre no le dedicaba que se lanzó a sus brazos, provocando que cayera sentado.

-No es tu culpa papá-Hiashi la rodeó con sus brazos- sabes que yo siempre estaré ahí para ayudarte en lo que sea. Por mamá y Hanabi, y por ti también. Haría lo que fuera-

Hiashi la estrechó sonriendo. Hacía tanto tiempo que no se abrazaban, de hecho, no recordaba ni la última vez que estuvieron juntos, así como ahora.

Besó su cabeza, sintiéndose culpable y a la vez feliz. Su hija había crecido y él no había estado a tiempo para verlo.

-Hiashi! Tráenos el pescado!-

Se separaron, sonriendo y se levantaron del suelo

-Te ayudaré- dijo ella cogiendo una caja

-Gracias-

Y los dos llevaron las cajas a unas grandes neveras.

-Hyuuga! Ahí fuera ahí alguien que quiere verte!-gritó uno de los pescadores

- ¿A mí?-preguntó Hiashi

-No, la niña- se acercó el pescador- un chico ahí fuera dice que quiere hablar contigo-

Hinata se señaló, mirando extrañada a su padre.

-¿Quieres que te acompañe?-

-No te preocupes! Si es alguien sospechoso…-se crujió los dedos, sonriendo mientras su padre negaba

-Anda ves-

Hinata corrió hacía la salida de ese almacén y una vez fuera, no vio a nadie.

-¿Se habrá marchado…?-

-Con todos los kilómetros que hice para venir hasta aquí-Hinata se tensó al escuchar esa voz- ni loco vuelvo atrás-

Se volteó lentamente, abriendo sus ojos como platos al encontrarse a la persona que menos pensaba.

-N-Na-na-nar…- el rubio sonrió

-Ni siquiera puedes decir mi nombre-sonrió- entonces, la sorpresa ha funcionado- se separó de la pared del almacén y acercó a ella. Hinata se asombró al verlo a la luz. Tenía cortes en la cara, su camisa estaba manchada de sangre y lucía un aspecto horrible.

-Q-que ha-pero en tan solo segundos, Naruto la atrajo a su cuerpo y la abrazó. Hinata sintió su corazón acelerarse y su respiración dolorosa. Su cuerpo no reaccionaba.

-No vuelvas a hacerlo- masculló él con la voz ronca, estrechando su abrazo- no vuelvas a alejarte de mí-

Su corazón dio un gran vuelco y sus mejillas se ruborizaron.

Sintió sus ojos humedecerse, alzó sus brazos dudosa, sin saber si corresponderle o no al abrazo. Tenía muchos deseos de hacerlo…y hacía días que no le veía.

No pasaba nada por abrazarle, ¿verdad?

Cerró los brazos alrededor de su pecho y escondió la cara en su pecho, emocionada y evitando ponerse a llorar.

No podía hacerlo. Por más que pensara que había hecho lo correcto, seguía amándole.

Y no lo dejaría de hacer nunca

-Hinata…-de repente sus brazos cayeron y Hinata sintió un peso extra. Intentó aguantar su cuerpo cuando lo vio desmayado.

-¡Naruto!...Naruto que…-respiraba agitado y sudaba. Hinata puso una mano en su frente-¡Papá! Que alguien me ayude!-

...

Hanabi depositó otro cuenco de agua fría en el suelo, Hinata le agradeció mientras la entregaba el otro con la toalla que se había calentado. Cogió el de agua fría y pasó la toalla por la cara de Naruto con cuidado.

-Hinata, yo vuelvo al trabajo- dijo Hiashi- para lo que sea, llámame-

-Gracias papá- le sonrió ella, volviendo a mirar a Naruto.

Hanabi se sentó al otro lado de la cama donde yacía Naruto. Observó su rostro pálido, aunque sus mejillas estaban bien rojas.

-Nee-chan, ¿Narutonii-chan está enfermo?-

-Así es- volvió a dejar la toalla y buscó en su bolso aquella caja que siempre llevaba para estos imprevistos- ¡Demonios!-exclamó viéndola vacía- porque tiene que acabarse justo ahora- tiró la caja a un lado y siguió rebuscando. ¿Porque cuando necesitaba pastilla no habían?

Se levantó y buscó por los cajones de su casa. Hanabi se acercó a Naruto e inclinó sobre su rostro, examinándole.

-¿Por qué está tan herido?- Hinata se detuvo-parece que…hubiera peleado-

Hanabi alzó la mano y le destapó para observar el gran moratón que tenía a un costado y pequeñas cicatrices en su pecho. Volvió a taparle y observó a su hermana.

-Yo iré a por medicinas- se levantó rápida, sorprendiendo a Hinata.

-Espera Hanabi, no tienes porque-

-¡Enseguida vuelvo!-exclamó cerrando al puerta. Hinata suspiró; su hermana era muy impulsiva. Se acercó a la cama y sentó a su lado, agarró la toalla y la volvió a pasar con cuidado por su rostro y su cuello.

-¿Como supiste donde estaba…?-murmuró mirando el rostro durmiente de Naruto.

-Yo se lo dije- Hinata volteó el rostro, encontrándose con su madre.

-Mamá- la peliazul adulta se acercó y sentó al lado de su hija.

-¿Cómo está?-

-Tiene mucha fiebre.-volvió a mojar la toalla y ha dejársela en la frente. Las dos lo observaron- mamá, porque se lo dijiste?-Viró el rostro a ella- porque le dijiste donde estaba?-

Hana suspiró, sonriendo

-Créeme que me hubiera gustado no decírselo…pero es demasiado lindo-

-¡Mamá!- exclamó Hinata avergonzada, mirando a Naruto- se supone que…yo quería alejarme de él. Se suponía que eso era lo correcto-movió su mano y apartó de su rostro el cabello adherido por la sudor.

Hana sonrió.

-¿Lo era?-preguntó ella, observando a Naruto- Hinata, me equivoqué- la pequeña peliazul la miró- pensé que Naruto no debía merecerte. Te hacía preocupar tanto que creí ver las cosas de una forma cuando en realidad…pero me equivoqué y quiero pedirte perdón. Te aconsejé mal- Hinata ladeó la cabeza, todavía sin comprenderla y Hana volvió a sonreír- Él te ama –

Hinata miró al suelo.

-Está dispuesto a dejar su mundo, por el tuyo- agarró la mano de su hija-está dispuesto a hacer lo que sea, con tal de tenerte a su lado-

-No puedo…-sollozó ella, estrechando la mano de su madre-no puedo dejar que…que abandoné todo…por mí. Naruto no merece un mundo así- le miró- no sería justo-

Hana también miró a muchacho durmiendo

-¿Sabes que condujo toda la noche para venir hasta aquí?-palmeó su mano y se levantó- le dije que se esperada a mañana, así yo podría traerle, pero salió disparado en cuanto se lo dije-sonrió- es un inconsciente. Pero en fin-miró a Hinata- si esa es tu decisión, nosotros te apoyaremos en lo que sea- y dichas esas palabras, se dirigió a la cocina.

Alzó la mirada del suelo, observando a Naruto. ¿Condujo toda la noche hasta aquí? ¿Por ella?

-Tonto- masculló sonrojada y molesta, volviendo a mojar la toalla en el agua fría.


-¿¡Qué?-exclamó Sakura plantando sus manos en la mesa. -¿Como que Naruto ha vuelto a casa desde ayer?-

Hiroshi dejó la taza de té sobre la mesa con tranquilidad y miró a su hija.

-Al parecer salió de su casa bastante furioso y desde eso no lo han vuelto a ver-

Sakura volvió a sentarse, frunciendo el ceño y cruzada de brazos.

Sabía donde se podía encontrar y eso la molestaba y encelaba.

-¿Por qué sus padres no hacen nada? ¿Acaso no les preocupa lo que haga?-

-Tú sabes tan bien como yo donde se encuentra. Sus padres también, ¿Por qué crees que aún no han llamado a la policía?-

Sakura frunció los labios y sus mejillas se sonrojaron, sintiendo ganas de llorar.

¿Por qué le hacía esto Naruto? ¿Por qué tenía que irse con esa chica?

-Sakura, ¿seguro que quieres seguir con esto?-ella le miró- tienes a millones de hombres dispuestos a hacer por ti lo que sea, porque tiene que ser él, precisamente? Después de todo lo que te hizo, creo que lo mejor de todo es que le olvides-

-Pero yo le amo papá. Y le quiero. Quiero que esté conmigo…y que todo vuelva a ser como antes-

Hiroshi suspiró derrotado. No podía hacer nada contra esos ojitos llenos de lágrimas, esos ojos tan hermosos que había heredado de su madre.

-Nosotros ya hicimos nuestra parte hija, ahora les toca a ellos-

Sakura se mordió el labio, pensando frustrada que tal vez ellos estuvieran…

-Voy a casa de los Namikaze!-


-¿Con Hinata?-

Ino asintió mirando a los dos amigos de su hermano.

Sasuke y Shikamaru habían llegado esa tarde preguntando por Naruto, extrañados al no verle aparecer por el instituto. Ni a él, ni a Hinata. Ino les contó que Hinata lo había dejado y que Naruto había ido en su búsqueda después de contarle la noticia de que estaba prometido con Sakura. Noticia que les había dejado sorprendidos.

-¿Por qué Minato escogió eso?-preguntó Shikamaru confundido-sabiendo que Naruto estaba enamorado de…-

-Mi padre únicamente buscaba lo mejor para Naruto. Aceptó pensando que si se casaba con Sakura, le aseguraría un buen futuro.-bajó su cabeza-ahora está realmente arrepentido…y desea que Naruto vuelva para pedirle perdón-

Quedaron en silencio, pensando cada uno en las perspectivas, los pros y los contras, en lo preocupados que estaban por Naruto y Hinata.

-Así que, se ha escapado de casa- afirmó Sasuke- y dime, ¿no te asusta lo que le pase? Tu hermano es un poco…- pero Ino sonrió y les miró

-Hinata cuidara de él, lo sé. Ella…no dejaría que le pasara nada malo-

-Confías mucho en ella con lo poco que la conoces-

-Y como no hacerlo, con todo lo que ha hecho por Naruto. Sin duda, esa chica vale millones-

Shikamaru y Sasuke sonriendo de acuerdo a las palabras de Ino. Hinata era una chica que valía mucho; única. Y bien que lo sabían ellos dos.

Hinata representaba para ellos y sobre todo para Naruto, un cálido rayo de luz

-Señorita- Takagi entró a la sala y se acercó a ella- la señorita Haruno acaba de llegar-

La rubia rodó los ojos y plantó la mano en su frente.

-Gracias Takagi, dile que me espere en la sala de invitados- el criado asintió y salió de la sala. Ino volvió a suspirar.

-Supongo que se habrá enterado que Naruto no está- dijo Sasuke, jugando con un cuadro de rubik.

-Pues no voy a decirle donde se encuentra- se levantó del sofá- que lo busque ella si tantas ganas tiene de saberlo- y se dirigió a la puerta, deteniéndose antes de salir- aunque…no estaría mal ver la cara que pondría al decírselo…-sonrió con malicia- quizá si que se lo diga-

-Se parece a su madre- dijo Shikamaru sonriendo divertido

-Las mujeres son peligrosas Shikamaru, muy peligrosas-

-Y me lo dice alguien que juega con ellas- ironizó levantándose del sofá- anda vamos-

-No juego, solo me divierto- respondió el ojinegro sin darle importancia al tema

La noche cayó y en el apartamento Hyuuga, dormían todos excepto Hinata, que seguía cuidando y refrescando a Naruto. La fiebre había subido y ahora temblaba de frío. Ella le puso otra manta por encima. Hacía tan solo unas horas que se había despertado para poder darle la pastilla, pero enseguida volvió a dormirse. Hinata aprovechó para refrescarle el pecho y de paso curarle las heridas, que de eso tenía bastante experiencia.

Con lo torpe que había sido siempre, sus piernas y sus brazos habían pasado por muchos golpes y cortes.

Llevando su pijama de conejos puesto, dejó la toalla sobre la frente de Naruto y aprovechó para echarse aire caliente a las manos, que las tenía rojas y frías por el agua. Se frotó y tocó la mejilla de Naruto, todavía estaba algo caliente, pero si seguía refrescándolo de esa forma, tal vez por la mañana la fiebre hubiera disminuido.

Lo cubrió bien y estuvo unos segundos observándole. Sonrió al recordar como fue que se conocieron, en que malas circunstancias, en todo lo que sucedió tras eso… en como se convirtió en su sirvienta, en todo lo que le odiaba al principio por todo lo que le hacía y en como terminó enamorándose.

Quizá…nunca debía enamorarme de ti.

Agarró su mano y entrelazó los dedos.

-Somos de mundos muy diferentes…- alzó la mano que tenía agarrada y la pegó a su mejilla, cerrando sus ojos- lo siento-besó el dorso y la bajó de nuevo; sin soltarse, se tumbó a su lado, muy cerca y le siguió observando. Porque muy a pesar de ser como eran, de pertenecer a mundos distintos, a pesar de todo lo malo que había pasado…

A pesar de todo, te amo…

-…y no quiero perderte- cerró sus ojos, evitando ponerse a llorar-no quiero… separarme de ti-

Y estrechando su mano con fuerza, se pegó a él, queriendo disfrutar de ese último contacto que tendría.


Al día siguiente…

El ruido del mar, las gaviotas graznando, a niños corriendo en la arena y a sus padres llamándolos, Naruto frunció el ceño. Se había despertado y podía notar todo el cuerpo adolorido; no quería abrir los ojos, estaba demasiado cansado, pero la luz que entraba por la ventana y el frío que hacía lo obligó a abrirlos lentamente, enfocando la mirada en un techo de madera con ¿algas? Miró a un lado, donde una ventana dejaba pasar la poca luz del sol que aquel día asomaba. O quizá era que todavía era temprano. Un par de muebles viejos, muchas cajas y maletas por el medio… ¿Dónde estaba?

Oh! Si, ya lo recordaba. Había estado toda la noche viajando en su coche, por fin la había encontrado después de buscarla por todo ese pequeño pueblo lleno de habitantes que olían a pescado, el frío, la baja temperatura, un gran almacén y…Hinata.

¡Hinata!

Se instó a incorporarse pero sintió algo en su mano y viró el rostro. Se sorprendió, pero y ¿quien en su sano juicio no lo haría? Era ella, Hinata, su Hinata, que dormía plácidamente agarrando su mano. Sonrió, volviendo a apoyar la cabeza en la almohada y mirando el techo.

La había encontrado.

Volvió a mirarla, volteando su cuerpo y quedándose embobado mirándola. Estaba tan pegada a él que podía sentir su aroma, la calidez de su cuerpo. Soltando la mano con mucho cuidado, le alzó la cabeza y pasó su brazo para que se apoyara en él y no en el duro suelo. Hinata se movió y durmiendo, se pegó completamente a su cuerpo cuando Naruto alzó la manta y la tapó. Utilizando su brazo como almohada y su cuerpo como fuente de calor, Hinata sonrió, sin darse cuenta de porque de repente sentía ese calor. Naruto pegó su nariz a su cabeza y la rodeó con el brazo.

-Nadie te va a alejar de mí- susurró antes de cerrar sus ojos y caer dormido de nuevo.

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Hinata movió su nariz, aún dormida, aspirando un aroma masculino. Pero decidió ignorarlo y abrazarse a esa fuente de calor que llevaba calentándola desde no sabía cuando. Pero que en realidad le agradaba, le agradaba hasta que en un momento empezó a sentir peso sobre su cuerpo, algo que le impedía moverse. Abrió sus ojos, intentando enfocar. El techo de su apartamento, un brazo sobre ella. ¡Un brazo! Abrió sus ojos de golpe y miró al dueño de ese brazo y esa mitad de su cuerpo sobre ella. Sus mejillas se sonrojaron al verse dentro de la cama de Naruto.

¿Cómo había llegado ahí? Sabía que anoche tuvo frío que se pegó a él pero, ¿tanto?

Miró a su alrededor, buscando a su familia, pero nadie se encontraba en casa. Para cuando miró el reloj, marcaba las nueve de la mañana. ¡Las nueve de la mañana y ella durmiendo!

Así que sin importarle nada más, empujó a Naruto de encima y salió de la cama corriendo al baño. Naruto se sentó en la cama, molesto al verse despertado de esa forma. Hinata volvió a salir del baño, con el pijama medio desabrochado en busca de ropa.

-¡Porque no me ha despertado papá!-exclamó tirando ropa al suelo en busca de lo que quería- ¡Van a despedirme!-

-¿Por qué eres tan irritante por las mañanas?- Hinata se detuvo y le miró. El rubio, con una venita en la frente le siguió mirando-

-Buenos días- respondió ella, volviendo a buscar la ropa-llego tarde al trabajo, así que hoy tendrás que quedarte aquí- cerró el armario y corrió al baño de nuevo.

Naruto volvió a tumbarse en la cama, sonriendo ante la escena que tanto le recordaba aquella vez. La primera vez que lo hicieron.

Hinata volvió a salir del baño, ya cambiada mientras cepillaba sus dientes y se agarraba el cabello en una cola. Naruto la observó salir y entrar, moverse de un lado a otro de la habitación con mucha prisa.

-Quieres dejar de moverte, me mareas con tantas vueltas- gruñó ya cansado, sentándose en la cama. Hinata al parecer le ignoró, puesto que siguió moviéndose de un lado para otro, guardando cosas y cogiendo cosas.

-¿A dónde vas?-

-Al trabajo. M-mi padre no puede solo levantar todas esas cajas- dijo con dificultad al estar poniéndose las botas.

-¿Y tú si no?-dijo él con sarcasmo- eres una chica Hinata -ella se detuvo y le miró frunciendo el ceño

-¿Y eso qué? Acaso una chica no puede levantar cajas-

-Está claro que tú no- y eso no supo porque, pero le molestó

-Tengo más fuerza de la que imaginas-

-Eso no hace falta que lo jures- Sonrió, y esa sonrisa le molestó de sobre manera

-Para estar enfermo hablas demasiado- y siguió con guardando cosas en la mochila.

-Hinata- pero ella le ignoró y destapó de la cocina un conjunto de platos cocinados por su madre. Una nota había al lado de esta.

¡Buenos días parejita! ¿Que tal habéis dormido?

He preparado sopas y comida caliente, dile a Naruto que se lo coma toda. Debe tener mucha hambre después de todos esos kilómetros que hizo.

Hanabi-chan y yo estaremos trabajando en el asilo, tu padre hace rato que salió, así que no te preocupes y cuida de Naruto.

¡Te quiero!

Pd: Tu padre está muy enfadado, veros dormir junto no le hizo ninguna gracia. Así que por hoy, no vayas a trabajar. Dale tiempo para que lo admita

Hinata arrugó el papel, frustrada con las mejillas ruborizadas.

¿Admitir el qué? Si ni siquiera estaban juntos. Además, lo de dormir juntos…ni siquiera era lo que se pensaba!

Se volteó, dispuesta a ir a hablar con su padre y arreglar las cosas, pero al hacerlo, algo le impidió salir, encontrándose con un torso desnudo. Un momento.

Alzó la cabeza, sonrojándose furiosamente mientras Naruto sonreía. Bajó rápidamente la cabeza, mirando a un lado.

-¿Q-qué haces levantado? Ne-necesitas descansar. Todavía no est- pero Naruto puso la mano en su mentón, le alzó el rostro y sin previo aviso la besó.

Hinata cerró sus ojos con fuerza mientras intentaba empujarle, pero él le había rodeado la cintura y la pegaba a su cuerpo, aunque para su sorpresa el beso se había suavizado, ya no había presión y Naruto únicamente movía sus labios en busca de su respuesta, que ella no tardó en dar.

Se maldijo a si misma por hacerlo, porque había dicho que lo dejaría, pero todavía le amaba y no podía pretender que de un día para otro se olvidara de él.

Separó sus labios y rodeó su cuello, poniéndose de puntillas para profundizar ese beso, que debería de estar rechazando.

¡Demonios!

Se separó y le empujó, sonrojada. ¿Cómo podía caer tan fácilmente?

-Así que debes quedarte para cuidarme- Naruto volvió acercarse a ella, y Hinata cerró sus ojos y empuñó sus manos. Esta vez no se dejaría enredar-Oh! Esto debe de estar realmente bueno- Abrió los ojos y viró el rostro; Naruto se estaba llevando la bandeja a la mesa mientras picaba algo-Me encantaría que mi madre supiera cocinar así- Se sentó en la mesa, separó los palillos y agradeció por la comida.

Hinata se quedó asombrada y un poco molesta. ¿Acaso no iba a volver a besarla?

-No vienes a comer- dijo él señalándole sus platos. Apretando sus dientes, se sentó en la mesa, le quitó a Naruto sus platos de comida y empezó a comer. Naruto sonriendo, siguió con su comida. -No te enfades por eso. Seguiré besándote las veces que quiera- Hinata se atragantó con la comida y le miró incrédula-Esto está muy bueno-

Hinata volvió a su comida, contando para calmarse.

Tan solo hacía un día que había llegado y ya estaba poniendo todo patas arriba

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Y ya que no pudo ir a ayudar a su padre, decidió poner la casa en orden, sacar las cajas, desempacar todo y poner la casa lo más cómoda posible para cuando sus padres llegaran.

-Bien- puso los brazos en jarras, observando todo lo que tenía por delante. Con su cabello sujeto en una cola alta, sus gafas bien puestas, y su peto puesto, se puso mano a la obra.

-Empiezas mal- Hinata se detuvo y bufó-Deberías empezar por limpiar esto y no desempacando las cajas-

Hinata le miró dudosa. ¿De verdad estaba enfermo o solo lo hacía ver?

Aunque, debía reconocer que tenía razón.

-Está bien- se levantó y agarrando escoba y trapo, se preparó para limpiar.

-No te sentirás cómoda con esa ropa. Deberías cambiarte y ponerte uno de esos chándal tan horribles que tienes-

-¿Qué tiene que ver como voy vestida con limpiar?-

-No podrás moverte bien y estarás todo el rato quejándote. Si lo que quieres es dejarme dormir, con eso, lo dudo-

¿Dormir? ¡Pero si no hace más que molestar!

-Me siento muy bien así-

-Luego no digas que no te lo advertí-

Sonrió. Sentado en la cama y mirándose las uñas como si fuera…sonreía de manera tan molesta que Hinata, no aguantó.

-¡Está bien! ¡Me cambiaré! ¿Estarás contento así?-agarró el primer pantalón y se dirigió al baño

-Párate- Ella así lo hizo, cerrando sus ojos y respirando profundo- ¿A dónde vas?-

Ella se volteó, incrédula, sin entenderle.

Otra vez esa sonrisa

-Hazlo aquí- se cruzó de brazos- cámbiate aquí-

Se sonrojó, aun sabiendo que solo lo hacía y lo estaba haciendo para molestarla, no pudo evitar sonrojarse.

Pero no, ella no caería ahora. Tenía mucho por hacer y poco sin hacer aún.

-Lo siento- y sonriendo entró al baño. Naruto suspiró sonriendo, y miró la puerta del baño.

-Me encanta- dijo él, acomodándose en la cama con una gran sonrisa. Tan solo acababa de empezar el día y ya se sentía muy completo y feliz.

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Cuando Hinata salió del baño, ya con su chándal puesto se detuvo, sorprendiéndose al ver a Naruto levantado, con un pañuelo en su cabeza y vestido.

Él se volteó y le miró sonriendo.

-¿Empezamos?- y se volteó de nuevo, apartando unas pesadas cajas mientras Hinata le miraba extrañada.

Y durante todo el día estuvieron limpiando la pequeña casa, sacando grandes bolsas de basura, colocando las cosas, parando a comer, arreglando muebles…Hinata observó como Naruto se esforzaba y sonrió.

Ese iba a ser otro de los recuerdos que atesoraría con mucho amor.


Noche...

-Tengo mucha hambre!-exclamó Hanabi entrando a la casa-mamá, porque no…-pero se calló observando la casa

-Wuau- murmuró Hana entrando a la casa. Las paredes, los mueble…todo, todo estaba tan limpio que incluso brillaba.

-Increíble- murmuró maravillada Hanabi, adentrándose en aquella casa que parecía otra- Hinatanee-chan ha trab-se detuvo; Hana se acercó a su lado y cruzó de brazos, sonriendo-mamá… ¿a Narutonii-chan le gusta mi nee-chan?-

Hana rodeó el hombro de su hija, mirando a la pareja que dormía apoyada contra la pared; Hinata apoyaba su cabeza en el hombro de Naruto y éste sobre la cabeza de su hija. Aunque, lo que realmente le llamó la atención fue que mantenían sus manos unidas.

Se agachó a su altura, sonriendo.

-Tráele la cámara a mamá-


Aquella mañana Naruto se despertó sin ver a Hinata a su lado.

-Buenos días- Hana dejó una bandeja de comida sobre la pequeña mesa.

-¿Y Hinata?- La mujer sonrió

-Está ayudando a su padre a pescar- Naruto frunció el ceño

-¿Deja que su hija vaya a pescar?-

Hana suspirando, le miró.

-Créeme que me gustaría no tener que poner a trabajar a mi hijas, pero necesitamos pagar muchas cosas, entre ellas la renta de la casa- dejó el último vaso sobre la mesa y se levantó-No todo en la vida es fácil, Naruto, Hay que luchar para conseguir lo que se quiere-

El rubio miró a un lado; justo en ese momento Hanabi salió del baño.

-Ya estoy lista mamá!-

-Bien- Hana dejó la bandeja, se quitó el mantel y agarró sus cosas- nosotras nos vamos al asilo. Nos vemos esta noche-

-Hasta luego nii-chan!-

La puerta se cerró, pero Naruto la estuvo observando unos segundos.

¿Tan pobres eran que incluso tenía que ponerse a trabajar la hermana pequeña?

Apretando sus puños, se quitó el cobertor de encima y levantó de la cama; buscó sus pantalones y de sus bolsillos sacó su móvil. Marcó un número y alguien descolgó.

-Papá, tienes un minuto-

Hinata dejó una caja llena de grandes atunes en el suelo y se secó la frente, cansada. Alzó la mirada al cielo, en donde el solo ya había llegado a lo alto y brillaba con fuerza.

Era invierno pero en esa zona parecía pleno verano.

-Hiashi, deja esas cajas ahí-

-Si-

Hinata miró a su padre. Estaba realmente cansado, y también…algo extraño. Extraño en el sentido de que, parecía enfadado. Desde aquella vez que vio a Naruto y a ella dormir juntos estaba muy extraño. No apartaba la mirada de ella, tampoco dejaba que Naruto se acercara y le miraba con enfado…

-Hinata- la nombrada se volteó, sorprendiéndose al ver a esa persona aquí

-Naruto…-

-¿Que tengo que hacer?-

-¿Eh?-

-¿Que es lo que tengo que hacer? Llevar esas cajas, cargar el pescado…¿qué?-

Hinata frunció el ceño

-Naruto…acaso tu…-el rubio se sonrojó- quieres…-

-Necesitáis dinero ¿no? Pues cuantos más seamos mejor-

Hinata siguió observándole extrañada, para enseguida se puso a reír, cosa que le molestó.

-¿Y ahora de que te ríes?-le advirtió con la mirada

-Naruto-kun…gracias- él viró el rostro, molesto- pero no es necesario que nos ayudes. Mi familia y yo…nos las arreglamos bien-sonrió triste.

-Tsk! No me vengas con esas- Hinata le miró; Naruto volvió a mirar a un lado-eres mi novia, y todo lo que pase tanto a ti como a tu familia me importa - la miró- así que no me digas que es lo que puedo hacer y lo que no- pasó por su lado, cargó su caja y la llevó al almacén.

Hinata le observó cargar con la caja y una sonrisa apareció en sus labios.

-Naruto…-agarró otra caja y la cargó hacía el almacén.

A lo lejos, Hiashi observaba a su hija y a Naruto.

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Por la noche…

-Un poco más…-Hinata intentaba poner una gran caja sobre otras cuando de repente se la quitaron y la colocaron sin ningún problema arriba. Ella miró al culpable, inflando sus mofletes –¡Naruto!-

El rubio rodando los ojos, cargó otra caja y las puso sobre las otras. Hinata volvió a agarrar otra, molesta pero Naruto volvió a quitársela y a ponerla sobre las otras. Hinata volvió a mirarle, frustrada

-No puedes- respondió él, siguiendo con las cajas. Entrecerrando la mirada, Hinata agarró otra caja rápida, y se alejó colocándola en otro lado. En todo lo que llevaba de día no había podido hacer nada. Naruto le quitaba las cajas, se ponía en su lugar de trabajo, cogía las redes, cargaba los grandes pescados…

¿De que servía que estuviera trabajando si no le dejaba hacer nada?

Se puso de puntillas y dejó la caja sobre otro montón, sonriendo. Al menos esa no pesaba tanto.

-Bien- dijo contenta, observando su trabajo- a por la próxima- más cuando quiso apartar la mano, no pudo. Se había enganchado el mango jersey en un gancho y no podía soltarse. Empezó a tirar, sin darse cuenta de que aquella estantería se movía a cada tirón.

Naruto terminó de colocar la última caja y observó contento su trabajo. Se sentía extraño, pero realmente bien. Hoy había trabajado por primera vez como una persona normal, y aunque cansaba mucho, no pudo evitar sentirse satisfecho con su trabajo realizado.

Así es como se siente una persona normal…

Alzó la cabeza y buscó con la mirada a Hinata. Se puso pálido al momento y corrió hacía ella. Del fuerte tirón, la estantería había cedido y todas las cajas se venían sobre ella.

-¡HINATA!-

La agarró y rodeó con sus brazos, volteando y protegiendo su cuerpo contra las cajas junto con las cosas que había dentro. Un gran estruendo resonó por todo el almacén, carpetas, hojas, libros, incluso la misma estantería había caído al suelo. Cuando todo quedó en completo silencio, Hinata abrió sus ojos, sorprendiéndose al encontrarse a Naruto sobre ella. Sus mejillas se encendieron involuntariamente.

-N-Naruto- el rubio la miró, con su ceño fruncido y sus labios apretado en una línea fina, Hinata se mordió el labio.

Naruto la había protegido

-¿Es que no puedes dejar de dar problemas ni un segundo?- siseó furioso mientras Hinata miraba a un lado, apenada y Naruto acercó su rostro, apoyando su frente en la de ella- no sabes el susto que me has dado-

Hinata volvió a mirarle, asombrada, mientras él mantenía sus ojos cerrados. Podía sentir los latidos acelerados de su corazón.

¿De verdad se había preocupado por ella?

-Lo siento- murmuró, volviendo a sentir el calor en sus mejillas mientras Naruto abría sus ojos y la observaba con una pequeña sonrisa.

-Hinata- Los dos viraron el rostro y se sorprendieron al ver a esa persona en el almacén. Hinata se puso pálida y empujó a Naruto de encima, levantándose enseguida del suelo

-Papá…- Naruto también se levantó, observando al hombre que lucía realmente serio

Hiashi los miró, serio. Había escuchado un golpe y cuando nada más llegó, puedo ver todo desperdigado por el suelo, y a hija bajo ese chico.

-Ven aquí- Hinata cabizbaja fue hacia él; parándose delante. Hiashi la observó, y luego observó a Naruto- No vuelvas a acercarte a mi hija-

Hinata le miró sorprendida

-Sé que eres el causante de todo lo que nos está pasando, así que te ruego por favor que te marches de mi casa, no eres bien recibido-

-Papá…-

-Te devolveremos todo lo que nos has pagado, pero hasta ese entonces, mantente alejado de mi hija. No eres digno de ella-

-¡Papá!- se volteó preocupada a Naruto, pero su padre le agarró del brazo y la puso a su lado- papá que…!-

-Haré lo que sea- Hinata viró la cabeza lentamente- haré lo que sea con tal de que me deje quedarme a su lado-

-Naruto…-

-Amo a su hija señor Hyuuga, y por ello…-bajó su cabeza- aguantare todo hasta que consiga su aprobación- empuñó sus manos y se inclinó para hacer una reverencia- pero no me aparte de ella…por favor-

Hinata sintió sus ojos llenarse de lágrimas, observando a Naruto.

Lo estaba suplicando. Naruto…quería quedarse a su lado

Hiashi le observó unos segundos, estudiando al muchacho y posó la mirada en su hija, que no la apartaba del otro. Hiashi pudo ver que estaba preocupada…y enamorada. Volvió mirar al chico que seguía inclinado.

-Tienes dos semanas- los dos chicos le miraron- si en esos días me demuestras que puedes aguantar el trabajo de un hombre normal, que puedes mantenerte tu solo sin el dinero de tus padres, entonces…accederé a que salgas con mi hija-

-Papá…- una pequeña sonrisa surcó su rostro.

Naruto, mirándole fijamente, asintió.

Hiashi sonrió de lado, extrañándole.

-No te perderé de vista- soltó a su hija y reanudó su camino.

Hinata observó a su padre partir, sonriendo.

Le estaba dando una oportunidad a Naruto.

-Gracias…papá…-y volteó a Naruto- Naruto…-

-No digas nada- sonrojado, se agachó y empezó poner las cosas bien.

-Si- respondió ella sonriendo, mientras le ayudaba a recoger.

Otra cosa que también le había gustado mucho, era que Naruto le había dicho que la amaba. Se había sentido tan feliz…Naruto la amaba, y le había dicho a su padre que haría lo que fuera, para estar con ella.

Definitivamente, amaba a Naruto.

-Gracias- murmuró mirándole.

Naruto se quedó embobado mirando su sonrisa, pero meneó la cabeza y nervioso recogió más cosas.

-¡T- te dije que no hablaras!-

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-Lo siento-

Hinata se inclinó en una reverencia a modo de disculpa, mientras, Naruto, observaba la pequeña casa a la que Hiashi le había mandado.

Ventanas descolgadas, paredes agrietadas, escaleras rotas..

¿Cómo había llegado hasta ahí?

Flash Back

-¿qué es esto?-

Hiashi dejó en la puerta una mochila con algo de ropa, delante de Naruto de Hinata, que justo terminaban de llegar a casa.

-Papá, que es esto-

-Hinata, ven- la peliazul miró a Naruto, pero entró y acercó a su padre, que la volteó, pasando un brazo por sus hombros- a partir de ahora vas a vivir en otro casa-

-¡QUE!-exclamaron Naruto y Hinata

Hana negaba y Hanabi sonreía

-Si quieres aprender a vivir como una persona normal, tienes que hacerlo como todos, empezando de cero. Vivirás en una pequeña casa situada al norte, te levantaras por la mañana e irás a trabajar, te racionaras el dinero para la comida y los gastos de casa, lavaras, cocinaras y limpiaras tu casa. No podrás venir aquí para pedirnos ayuda ni tampoco a los vecinos. Si hay algo que no sepas hacer, lo aprenderás por ti mismo. El tiempo y los errores enseñan a las personas….-

Naruto miró al hombre asombrado, escuchando sin realmente escuchar sus palabras.

¿Vivir solo? ¿Él cocinando? ¿Limpiando?... ¿sabría hacer todo eso?

-Y sobre todo- se acercó a él, cruzado de brazos y le miró fijamente- no podrás acercarte a mi hija-

-¡Papá!- se paró delante de él-¿Por qué le haces esto? Dijiste que…-

-Si lo que quiere es estar contigo, debe aprender a vivir como una persona normal.-Hinata bajó su cabeza y él miró a Naruto- el amor puede ser para siempre, pero el dinero no. Y si lo que quieres es que mi hija sea feliz a tu lado, demuéstrame que eres capaz de sobrevivir a cualquier imprevisto-

Final flash

-Lo siento, Naruto-

Naruto viró el rostro a Hinata, que lucía cabizbaja.

-Mi padre es muy estricto y siempre…a Hanabi y a mi nos protege mucho…-respirando profundo, se volteó y se inclinó como disculpa- lo siento! No hace falta que hagas esto. Puedes volver a tu casa y…continuar con…-

-Hablas demasiado- y sintiendo una mano tras su nuca, Naruto la acercó y la abrazó- No voy a rendirme…- Hinata abrió sus ojos de par en par- lucharé por ti, haré cualquier cosa…para impedir que te alejen de mí-

La estrechó y Hinata, volviendo a humedecerse sus ojos, alzó sus brazos y le abrazó, agarrando entre sus manos su camisa y cerrando sus ojos.

Naruto estaba luchando por ella; quería permanecer a su lado aún a pesar de todas las condiciones.

-Lo siento-

Entonces ella también se mantendría a su lado, aguantaría lo que fuera, lucharía contra cualquiera que intentara separarle de él. Permanecería a su lado en las buenas y en las malas.

Le amaría hasta el final del mundo

-Yo tampoco me rendiré.-estrechó la camisa entre sus dedos-porque yo también amo a Naruto-kun, y lucharé…no permitiré que te separen de mí-

Sonriendo, Naruto la separó y junto sus frentes.

-¿Es una nueva promesa?- ella asintió y él sonriendo, juntó sus labios- Más te vale cumplirla-dijo al separarse- porque no pienso volver a pasar por todo esto-

Hinata se puso de puntillas y le besó; Naruto la rodeó por los hombros y pegó a él.

Una nueva historia de amor, renacía.

=CONTINUARÁ=


Siento la tardanza! Pero esta vez no es culpa mía. Fanfiction no me dejaba subir el capitulo x muchas veces y muchas opciones que pusiera, pero eh! la espera a valido la recompensa ehh... 30 paginas! y 13 mil palabras! wuuuuu ! un nuevo record jaja

Y yendo con el fic, ¿What are you opinion? XD

Que mono Naruto sacrificandose por ella jeje.

Por cierto, que pasa con los fic? últimamente suben muy pocos y los que tenían que estar continuando tardan mucho. A que se debe? XD

No me enrollo más XD