La base A se estaba preparando para una llegada importante, su nuevo comandante finalmente fue asignado, luego de haber pasado por unos dos años sin uno desde el retiro del último se logró la asignación y estaba programado para llegar en las próximas horas.
- ¿Se encuentra todo arreglado? Hay que recibir al comandante apenas llegue. – Una chica de cabello grisáceo corto con una blusa blanca y falda negra corta estaba haciendo la supervisión de la bienvenida. – Debemos de mostrar nuestro agradecimiento.
- Jeje Washington, te ves muy entusiasmada por el nuevo comandante ¿no? – Se acercó otra chica que llevaba un vestido formal blanco y de cabello rubio.
- Ey Caro, como no si es la primera vez en dos años que finalmente nos asignan un nuevo comandante, se habían tardado.
- Es cierto, se entiende que estas cuestiones tarden pero deberían agilizarlo un poco, espero que sea una buena persona, quizás sea guapo~
- ¿Ah? No me digas que piensas hacer algo. – La rubia simplemente sonrió.
- Es un secreto~ - En aquel momento se acercó otra chica de cabello verde, estatura pequeña y que lleva lentes.
- Washington, ya tenemos las bebidas listas.
- Gracias por todo Langley, esperemos que al comandante le guste beber, no estaría mal tener un compañero de bebidas. – Ella intentó sonreír aunque no le salió.
- No te fuerces Washington, ya de igual modo Lexington dice haber preparado su actuación, no nos queda más que esperar a su llegada. – Se ajustó sus lentes. – Por cierto ¿creen que él pueda ayudar a Enterprise?
- Es algo de lo que debemos de observar. – North Carolina soltó un suspiro. – Ya ha sido año y medio desde la última batalla y que Yorktown terminara de ese modo, ojalá pudiera seguir avanzando.
- Solo nos queda esperar, ya me retiro que debo preparar mis clases. – Langley se fue al igual que las otras dos se fueron por su lado. En otro sitio, justamente en la orilla de la base, observando directamente al mar se encontraba aquella chica de largo cabello platinado, no desviaba la mirada por nada del mundo.
- Enty. – Se acercó otra chica de cabello rubio con dos coletas, lleva un sombrero y su vestimenta la conforma un top negro con unos pantaloncillos del mismo color. – Deberías observar lo que las demás prepararon para la llegada del nuevo comandante, Nevada no se contuvo e hizo demasiada comida.
- Ya veo… - Respondió esta sin desviar la mirada, la rubia soltó un suspiro.
- Enterprise, hasta cuando seguirás así, lo de Yorktown no fue tu culpa.
- Lo sé… pero es que fue debido a esta situación, la guerra contra las sirenas está lejos de terminar, si tuviera el poder… lo siento Hornet.
- Necesitas algo para relajarte, seguramente el nuevo comandante será una persona muy amable, podrás contar con él, así que por ahora vamos a la fiesta que está por llegar.
- Luego. – Enterprise quería seguir ahí un tiempo más, Hornet no pudo hacer nada y simplemente se fue, esta siguió observando al mar.
Jess estaba viajando por medio de un barco hacia la base, estas se encuentran situadas en islas alejadas de la tierra debido a que las Kansen son como un secreto del resto del mundo, así que esas islas son totalmente independientes y no se rigen completamente del gobierno, ella, como la comandante, tendrá la mayor autoridad en esta. Actualmente se encontraba revisando documentos que son listas de todas las Kansen situadas en la base.
- Ya veo… sí que son muchas, aunque varias de ellas están afuera en misiones y quizás no vuelvan un tiempo… espero que la que me haya salvado se encuentre ahí…
- Comandante Jessica Kinney. – Entró un hombre en aquel momento, ella se levantó para saludar. – Estamos a punto de llegar a la base A, seguro ya se ha familiarizado con los documentos que ha leído.
- Por supuesto general, todo acerca del funcionamiento y también de las expediciones diarias.
- Es bueno saberlo. – El general se relajó. – Fuiste una buena alumna, siempre tuve fe en que llegarías lejos y ahora eres la comandante de la base más importante de nuestra nación… no puedo sentirme sino orgulloso de ti.
- Todo fue gracias a sus enseñanzas, al igual que de los demás instructores en la academia. – Jess miró por la ventana. – Prometo trabajar como se espera de mí, por la nación.
- Tengo la confianza… es momento de salir, seguro deseas ver la base por la borda.
- Por supuesto. – Los dos salieron del camarote para ir a la borda, ahí se encontraba Leo también.
- Oh Jess, mira, estamos cerca. – Señaló al frente, los ojos de la castaña se fijaron en la base, la isla era grande y eso la sorprendió. - ¿No es asombroso?
- Sí… - una gran sonrisa se formó en su rostro. – Finalmente… he llegado aquí…
El barco finalmente llegó hasta el puerto donde encalló, ya entonces bajaron las escaleras para descender.
- Yo me adelantaré Jess, tengo que conocer mi puesto de trabajo, nos vemos luego.
- Claro Leo, disfruta. – La castaña se despidió de él, Leo se adelantó ya que deseaba ver el taller de mantenimiento, como el nuevo jefe, tenía muchas cosas que conocer, así fue que se dirigió a este.
- ¡Bienvenido comandante!
- ¿Eh? – El rubio no supo que pasó, de repente muchas chicas aparecieron frente a él. - ¿Qué pasa?
- ¿Es el nuevo comandante?
- Jeje, por favor ven con nosotras. – Muchas chicas que parecían niñas lo rodearon, este no podía sentirse más confundido.
- Comandante, escuche mi nueva canción, la he escrito para usted. – Una chica de largo cabello rosado comenzó a bailar en ese momento, Leo no entendía que pasaba.
- Esto… creo que tienen la idea equivocada.
- Vamos, nosotras nunca nos confundiríamos, sé reconocer a un gran chico cuando lo veo~ - North Carolina se acercó a él de forma sensual, avergonzando al pobre pelinegro. – Descuide, lo trataré muy bien~
- Y-Yo… - No pudo aguantar más y cayó con la cabeza expulsando humo, todo se detuvo de repente.
- Esto… Caro, creo que lo presionamos demasiado. – Exclamó Washington.
- ¿Qué pasa aquí? – El general llegó en ese momento, todas las chicas de repente saludaron.
- Señor general, hicimos una fiesta para recibir al nuevo comandante, pero parece que algo le pasó. – Respondió Langley, viendo al pobre Leo desmayado en el suelo, el general soltó un suspiro.
- Están equivocadas, ese chico de ahí no es el nuevo comandante, es el nuevo jefe de mecánicos. – Eso sorprendió a todas.
- ¿Eh? ¿Nuevo jefe de mecánicos? – Hornet enarcó una ceja.
- Entonces… ¿Dónde está el comandante? – Preguntó la peligris.
- Aquí está. – El general señaló a sus espaldas, entonces ella apareció, todas vieron a la chica que llegó en aquel momento, portando el uniforme oficial.
- Un gusto conocerlas a todas, me llamo Jessica Kinney, de ahora en adelante seré su nueva comandante. – Se presentó, el general asintió.
- Todas, que la traten bien y sigan sus órdenes, tengo mi plena confianza en ella, ahora sí, dejaré que sigan con su fiesta. – Este se retiró. Todas las kansen no sabían que decir.
- Oye ¿la información estaba bien?
- Nunca nos dijeron que tendríamos una comandante mujer.
- Hace años que no hay una… - Los murmuros no se hicieron esperar, para todas ellas, la presencia de la castaña era una novedad y de algún modo se lo esperaba, entonces…
- Nos volvemos a ver, comandante. – Brooklyn se acercó, Jess sonrió.
- Brooklyn, igualmente, a partir de ahora estaré bajo su cuidado.
- Igualmente. – Extendió la mano. – Quiero ser la primera en darle la bienvenida a nuestra base, estoy totalmente segura de que será una gran comandante.
- Ese es mi trabajo y gracias por la bienvenida. – Aceptó el apretón. – Esto… ahora que ya estamos en un ambiente algo más informal… ¿puedo pedir un abrazo? – Eso sorprendió a la morena la cual no se negó.
- Adelante. – Jess abrazó a Brooklyn en aquel momento, brillos aparecieron alrededor de la castaña.
- Jeje… que suaves son las Kansen… - Las demás alrededor no sabían que decir acerca de lo que estaban presenciando, pero viendo que alguien como Brooklyn la conocía, no parecía ser mala persona… entonces.
- ¡Comandante!
- ¡Quiero hablar!
- ¡Por favor, concédame una entrevista! – Ya empezaron a rodearla, la castaña tenía una gran sonrisa, no le molestaba para nada toda esa atención. De lejos Washington y North Carolina veían todo.
- Al final es una comandante entonces… y yo que esperaba un hombre… - la peligris soltó un suspiro.
- Oh Washi ¿decepcionada? – Preguntó la rubia, ella negó con la cabeza.
- Para nada, porque al menos parece que será una gran líder. – Respondió observando como hablaba con todas las Kansen que la rodeaban y tenía un aire muy juvenil y alegre. – No quiero quedarme atrás, vamos.
- Claro~ - también se acercaron para conocerla. A primera impresión, Jess logró mostrar que será amable con todas, ella finalmente pudo cumplir parte de su sueño y como comandante, se aseguraría de conocer más de todas y pelear lado a lado con ellas.
- Voy a iniciar mi canción, que todos lo vean. – Lexington estaba sobre el escenario para cantar, Jess estaba en una mesa con algunas Kansen que deseaban hablar con ella, e igual otra de cabello grisáceo atado a dos coletas y que tenía como una diadema metálica de orejas de conejo.
- Hmmm… comandante…
- Ah… lo lamento mucho comandante, Laffey tiende a dormirse muy habitualmente. – Se disculpó Langley, la castaña soltó una risa.
- No pasa nada, no es nada incomodo. – Respondió esta, ella tomó un vaso en aquel momento. – Antes que nada, lamento no haber dado una buena impresión, seguro esperaban algún otro tipo de comandante.
- Para nada, admito que fue una sorpresa, pero tener a una nueva comandante no es algo que suceda normalmente, ya que mayormente son hombres quienes acaban siendo asignados. – Informó la peliverde. – Pero eso no quiere decir que no trabajemos por el bien de nuestra nación, haremos lo posible por cumplir las misiones que nos asignen.
- Eso me parece bien… pero por ahora tienen que relajarse, hicieron esta fiesta para mí ¿no? – Langley sonrió.
- Por supuesto comandante, mañana me aseguraré de darle un tour por toda la base y que conozca sus funciones.
- Ey comandante, tenga, beba todo lo que quiera. – Una kansen se acercó a servirle bebida, ella aceptó mientras seguía observando el espectáculo que Lexington estaba ofreciendo, en cierto momento ella terminó y subió otra chica de cabello rojizo atado a dos coletas.
- ¡San Diego en acción, escuchen mi canción!
- ¡Sandy, por millonésima vez, esa canción nos tiene hartas! – Se quejó otra, causando risas entre las presentes, incluida Jess, en un sitio alejado de ahí, estaba Enterprise observando, simplemente posó su mirada sobre su nueva comandante antes de alejarse de ese sitio.
La fiesta terminó y llegó la mañana, Jess tenía una habitación especial como comandante, en general poseía su propio hogar el cual era una casa sencilla con dos habitaciones, baño, cocina y un almacén, estaba recostada en su cama, debido a lo que bebió, estaba simplemente con una camisa puesta a modo de pijama, poco a poco empezó a abrir los ojos.
- Rayos… realmente me dieron mucho de beber… - Estiró los brazos, en ese momento tocaron a su puerta.
- ¿Comandante? He venido a darle el tour. – En ese momento entró otra chica de cabello oscuro corto y llevando una vestimenta de una blusa corta negra con falda igual de corte pequeño con botas. – Baltimore, presentándose para… - Al entrar y ver a su comandante con esas pintas, ella se sonrojó levemente, cerrando la puerta. - ¡Lo siento!
- ¿Oh? – Jess estaba algo confundida, una vez despabiló, se dio cuenta de que solo llevaba puesta encima una camisa y casi deja ver su ropa interior. – Ya veo… mejor me visto. – Pasó unos minutos cuando se vistió con su uniforme de comandante, en ese momento señaló a la kansen que podía entrar, esta abrió la puerta algo apenada.
- ¿Ya está lista?
- Sí… lamento que me vieras así.
- ¡P-Para nada! – Se excusó Baltimore. – Creo que debí esperar de antemano… como sea. – Carraspeó su garganta. – Crucero pesado, Baltimore, a su servicio comandante. – la de ojos miel hizo un saludo.
- Un gusto conocerte Baltimore, me llamo Jessica Kinney y soy la nueva comandante asignada, así que serás quien me dé el tour ¿no? – La pelioscura asintió.
- Langley se encuentra ocupada debido a que ella imparte clases en la escuela, por lo que me asignó ese deber. – Informó esta, Jess asintió.
- Estaré contando entonces contigo Baltimore.
- Por supuesto… y pues… no sé si le resulte una molestia, pero ya que es algo amigable, quizás…
- Claro, quieres que te llame Balti ¿no? – Eso alegró a la kansen la cual asintió. – perfecto, entonces, has el favor de guiarme, Balti.
- Claro comandante. – Así ella comenzó la guía de la base, Jess estaba a punto de conocer todo lo que iba a encontrarse en esta. El primer paso es conocer los alrededores y para ello iban a recorrer en un vehículo el cual la kansen iba a manejar, ya estaba al volante. – Por aquí, súbase.
Ella se subió, al momento Baltimore encendió el motor y comenzó a manejar. Al ser una isla total, el recorrer toda la base llevaría tiempo a pie por lo que contaban con vehículos para moverse.
- Solo tengo una noción de lo leído en los documentos, pero en sí, la base es como una pequeña ciudad.
- Así es. – Asintió la pelinegra. – El gobierno central de la Unión Águila se ha esforzado en darnos facilidades, siendo que somos como un organismo totalmente apartado del resto de la gente, nuestra presencia entre los ciudadanos normales no es conocida, por esa razón contamos tanto con la base A como la B para que podamos vivir, cabe decir que aquí en la base A se posicionan las kansen más importantes. – En ese momento cruzaron por un campo de béisbol donde algunas chicas estaban jugando, al ver el vehículo estas saludaron a Jess y ella devolvió el saludo. – Tenemos todas las facilidades posibles aquí en la base, contamos con servicios de luz, agua e internet por lo que no estamos muy aisladas del resto del mundo, igual nos entregan reservas de comida e ingredientes de forma periódica.
- Es bueno saber eso. – Sonrió la comandante. – Observo una variedad de kansen respecto a edades.
- Es cierto, nosotras nunca envejecemos así que mantenemos esta apariencia por años, puede parecer aterrador para la gente común el ver personas que no cambian con la edad ¿cierto?
- Para nada. – Respondió Jess con seriedad. – Ustedes son igual de humanas que yo y cualquier otra persona, tienen sentimientos y personalidades, eso las hace ser iguales a mí a mis ojos.
- Comandante… gracias por sus palabras. – Baltimore sonrió, le alegraba tener una comandante que las trate como iguales. – Llegamos a nuestro primer destino.
Se bajaron del vehículo, viendo un gran edificio al frente, por ahí caminaban unas cuantas kansen que saludaban a esta y llevaban papeles.
- Este es la oficina central de la base, prácticamente donde llevará a cabo sus funciones. – Informó Baltimore, Jess se cruzó de brazos.
- Así que mi oficina está aquí ¿puedo verla?
- Claro, la acompañaré. – Las dos entraron al edificio, avanzando por los pasillos, sus pasos las llevaron hasta una puerta con una placa la cual tenía el nombre de Jess. – Aquí es, entre.
Ella abrió la puerta para observar su oficina, como tal al verla era bastante cómoda, ni tan grande ni pequeña, un escritorio al fondo, el muro se encontraba lleno de fotos, al parecer de antiguos comandantes e incluso una pantalla LCD al costado izquierdo.
- No está nada mal. – Se llevó la mano al mentón. – Así que cualquier asunto conmigo, lo veremos aquí.
- Así es, al ser el primer día, el papeleo que tiene no es demasiado, pero luego irá creciendo, para eso le recomiendo que asigne a una secretaria.
- ¿Secretaria? – Jess enarcó una ceja.
- Una kansen la cual puede asistirla en su trabajo y aligerar la carga, resulta bastante útil cuando se le asigna demasiados deberes. – Respondió Baltimore, Jess se lo pensaría y para ella no estaría mal contar con una secretaria. – Vamos al siguiente lugar. – Continuaron caminando hasta llegar a otra puerta. – Aquí se encuentra la enfermería donde las kansen heridas reposan y pueden recuperarse en caso de algún problema durante las misiones, Vestal debe estar dentro.
Entraron, ahí ella observó a la chica con traje de monja y de largo cabello platinado, al verlas entrar, esta sonrió.
- Comandante, un gusto conocerla, soy Vestal, buque auxiliar y la encargada de la enfermería.
- Un gusto, soy Jessica Kinney, su nueva comandante.
- Veo que Balti te está dando el tour.
- Es mejor que se vaya familiarizando con toda la base, por eso estamos recorriendo la isla. – Respondió la pelinegra.
- Es cierto, me dijeron que aquí trajeron a Leo ¿se encuentra bien? – Preguntó Jess, Vestal asintió.
- Claro, despertó en la mañana y se fue a trabajar, lo cierto es que North Carolina lo asistió, estaba algo arrepentida por lo que hizo. – Soltó una pequeña risa Vestal, Jess la acompañó.
- Lamento los problemas que causó mi amigo, es algo vergonzoso respecto a las chicas, igualmente le sucedió aquella vez que salí con solo una toalla alrededor, se desmayó al instante. – Comentó ella, ganándose una mirada asombrada de las dos chicas.
- ¿Solo con una toalla? ¿Acaso no tiene pudor? – Preguntó Baltimore.
- Es mi mejor amigo, ese nivel de confianza tengo hacia él, ya pasando a otro asunto, luego iré a verlo al ala de mecánica, aún tenemos más cosas que ver ¿no? – Baltimore asintió.
- Por supuesto, no te seguiremos molestando Vestal.
- Para nada, pueden pasarse siempre que quieran. – Sonrió la de pelo platinado, así ambas salieron para continuar su tour, en ese momento ella bajó la mirada. – Parece ser una buena comandante… espero que pueda ayudar a Enterprise…
Las dos siguieron recorriendo toda la base, viendo todo tipo de lugares y realmente era una pequeña ciudad, hasta cuenta con establecimientos, vio la escuela donde las kansen niñas y adolescentes estudian, varias de ellas queriendo jugar con la castaña y otros sitios como el consultorio de Bremerton, hasta una pista de carreras ya que los manjuu, los cuales son pollos pequeños y que trabajan de forma eficiente, les encanta hacer carreras en vehículos, Jess estaba asombrada por todo. Al final se detuvieron frente al muelle.
- Y bien ¿Qué opina? – Preguntó Baltimore, el atardecer daba una gran vista al muelle y la brisa soplaba agitando las cabelleras de ambas mujeres.
- Es realmente un gran sitio, me hace sentir muy afortunada de ser la comandante de esta base. – Jess cerró los ojos durante unos segundos. – (La kansen que me rescató cuando era niña… no la he visto en ningún lado… me pregunto si estará en esta base.)
- Es bueno saber eso, a partir de mañana ya comenzará a ejercer sus funciones como comandante, espero contar con usted de ahora en adelante. – Baltimore hizo un saludo, Jess lo devolvió.
- Gracias por todo Balti, ahora si me disculpas, quisiera pasar un tiempo más aquí en el muelle, puedes retirarte que seguro deseas descansar.
- Gracias por todo comandante, nos veremos luego. – Ella se retiró, así la castaña se quedó sola, comenzando a caminar cerca del muelle, el ver tantas kansen felices, chicas que pueden pelear y son quizás la fuerza más poderosa de ese mundo, actuar como personas normales le daba un sentimiento de paz, ella deseaba trabajar para protegerlas… proteger esas sonrisas a como deba de ser, así sean sirenas o cualquier otro peligro, se esforzaría por ellas.
En ese momento escuchó el sonido de algo siendo disparado, una flecha, un sonido suave que venía por delante, Jess fue a ver de qué se trataba, en ese momento vio una figura que apuntaba hacia el mar, una larga cabellera grisácea, un rostro sereno, su vestimenta blanca y negra con ese gorro, la castaña la reconoció.
- … Hmmm… - Se dio cuenta de su presencia y volteó a verla, tenía un rostro triste, sus ojos daban esa aura de que ella había sufrido, unos ojos azules que deberían mostrar una energía viva pero había cierta oscuridad en ella, Jess no podía apartar su vista. - … Debes ser la nueva comandante.
- Esto, así es… soy Jessica Kinney, tu nueva comandante.
- Entiendo… portaaviones de la clase Yorktown, Enterprise, para servirle.
- Así que Enterprise… un gusto conocerte. – Le extendió la mano para un saludo. – Me esforzaré para proteger la base y pelear por la paz.
- La paz… eso es un bonito pensamiento, pero al final siempre existe la guerra. – Enterprise bajó la mirada. – Comandante, siendo que nadie más se lo dijo, yo lo haré. Nosotras solo existimos para pelear esta guerra hasta el final, no importa cuánto tiempo pase, nuestro destino es seguir peleando hasta no poder más, momentos de paz como estos son buenos, pero al final son momentáneos, mientras el enemigo siga existiendo… continuaremos batallando.
- Enterprise… - Jess se cruzó de brazos. – Tengo un objetivo claro y es el acabar con esta guerra, entiendo que la batalla contra las sirenas es algo que existe desde hace años, incluso cuando las naciones estaban peleadas entre sí, yo quiero propiciar el cambio… al conocerlas a ustedes me fijé esa meta con mayor razón y agregué algo más… quiero verlas sonreír, que finalmente puedan vivir en paz sin miedo a otra batalla, es lo que haré.
- Muy noble de su parte… pero con simples palabras no se puede cambiar todo. – Ella se dio la vuelta, dándole la espalda a Jess. – La fuerza lo es todo para cambiar el curso de una batalla, si realmente cree que puede hacerlo, demuéstrelo con hechos, por ahora… guardese sus palabras, ahora si me disculpa. – Ella se fue, Jess solo la pudo ver, sintiendo que tenía un aura solitaria, frunció el ceño.
- (Algo le pasó, no es la misma que me salvó cuando era pequeña, estos años la hicieron cambiar… y deseo saber la razón detrás de todo ello.)
Jess decidió recorrer al día siguiente por su cuenta los sitios que no había visto aún, siendo uno de estos el taller de mecánica, así fue que se dirigió, encontró a varios mecánicos los cuales la saludaron al verla, entonces encontró a su amigo.
- Leo.
- Oh Jess ¿Qué tal el trabajo? Parece que ya todos te conocen.
- Aún me queda por empezar, lo que quiero saber es de ti, me contaron que tuviste un incidente.
- Bueno… eso es verdad… - Se rascó la nuca en vergüenza. – Lo cierto es que algunas chicas me confundieron conque era tú y pues… recibí atención algo atrevida, debido a ello me desmayé y acabé en la enfermería, pero ya todo está bien, se disculpó conmigo.
"Flashback"
Esa mañana, el pelinegro despertó en una cama, lo último que recordaba era un par de dos globos en un traje ajustado, se sujetó la cabeza.
- Eso… debió ser un sueño…
- No lo fue. – Escuchó una voz adicional, vio a su costado encontrando a aquella rubia. – Hola.
- … Esto… hola… - En ese momento ella bajó la cabeza.
- Lo siento mucho, el día de ayer me pasé e hice algo inadecuado pensando que eras nuestro comandante, realmente lo lamento.
- D-Descuida, no es nada. – Leo rápidamente se excusó. – No hiciste nada malo.
- Eso no es verdad. – Respondió la rubia. – Fui demasiado impulsiva al respecto, por esa razón hice esto. – Dejó un recipiente con galletas dentro. – Las hice yo misma a modo de disculpa.
- No era necesario… - Leo no podía negarse, lo abrió y tomó una para comerla. – Está buena. – Ella soltó una pequeña risa.
- Jeje, gracias, espero que de ahora en adelante podamos trabajar juntos, por lo que me contaron, eres el nuevo jefe de mecánicos ¿no?
- S-Sí, me llamo Leonard Dawson, estaré a cuidado de todas de ahora en adelante.
- Muy bien~, yo soy North Carolina, cualquier problema que tenga con mi maquinaria te lo diré ¿de acuerdo?
- C-Claro, me esforzaré todo lo posible. – Entonces ella se fue y él se recuperó, listo para ir a trabajar.
"Fin del flashback"
- Ya veo, es bueno que lo hayan arreglado. – Sonrió la castaña. – Eres una parte importante del trabajo, por lo que cualquier problema que tengan ellas, te lo dejo.
- Claro Jess, déjamelo todo a mí. – Se despidió de él para empezar de una vez con su trabajo, así llegó a su oficina y de entrada encontró pilas de papeles, soltó un suspiro.
- Lo que esperaba… - El trabajo de oficina no era su fuerte pero debía de hacerlo, fue a sentarse y empezar a revisarlo todo para firmar lo pertinente, muchas de esas hojas eran peticiones y formularios para nuevas cosas y eventos en la base.
- ¿En serio? Esta San Diego no deja de pedir un evento de idols… parece que existe un apartado especial para sus peticiones. – Dejó la hoja a un lado. – Ah… esto es un fastidio…
Continuó firmando y las pilas comenzaron a hacerse más pequeñas hasta que finalmente terminó, se dejó recostar en su silla en aquel momento.
- Menos mal terminé… - Estiró los brazos. – Debería hacer algo más… creo que dijeron que hay un gimnasio, podría irme a entrenar ahí. – Aún había mucho tiempo en el día, de ese modo caminó hacia el gimnasio, se encontraba en un sector oeste de la base, llegó, viendo todo tipo de maquinaria y pesas, ella sonrió. – Excelente.
Fue a cambiarse a una ropa más ligera, así llegó con un top deportivo y pantaloncillos ajustados y fue a las pesas para iniciar, tomando una de las ligeras para calentar un poco.
- Oh comandante, no esperaba verla aquí. – Vio a Baltimore llegando en ese momento, ella igual poseía una ropa ligera.
- Balti, hace poco terminé mi trabajo y no tenía nada qué hacer, así que pensé en ejercitarme un poco.
- Eso es grandioso, en el pasado no muchos comandantes pensaban en ejercitarse, preferían descansar o estar en sus oficinas, me alegra que seas distintas, seguro podrás seguir mi ritmo ¿no?
- Claro, márcalo. – Exclamó Jess, de ese modo comenzó a ejercitarse junto a la pelinegra, la kansen quedó algo sorprendida que pudiera seguir su ritmo de ejercicios a pesar de la diferencia entre ambas y podía verlo, el físico de Jess estaba bien marcado, un abdomen plano, hombros anchos y sus bíceps igual.
- (La comandante tiene un gran físico… seguro en el pasado debió entrenar bastante y debo señalarlo… se ve genial… un momento, no pienses así de tu comandante.) – Agitó su cabeza. Luego de un rato, descansaron un rato, le pasó una botella con agua.
- Gracias. – Se refrescó lo mejor que pudo. – Necesitaba este trabajo, quisiera mantener mi figura.
- Realmente me sorprende que pudiera seguir mi rutina de ejercicios pero eso no es todo… ahora vamos a practicar boxeo y justo mi compañera de sparring no está disponible ¿tendría una pelea de práctica conmigo comandante?
- Claro, aunque por supuesto que la diferencia de fuerza entre ambas es abismal.
- Descuide, no pelearé con todo. – Aseguró Baltimore. Se colocaron el equipo de protección y los guantes y ya se encontraban en el ring, las dos estaban en posición de pelea. – Muy bien comandante, puede iniciar usted.
- Como quieras. – En ese momento Jess empezó a moverse y para sorpresa de Baltimore, vio como el puño casi al golpea, tuvo que esquivarlo.
- (¡¿En qué momento se acercó a mí!?) – Pensó con asombro, la comandante estaba concentrada y se movía de lado a lado, lanzando varios golpes los cuales la kansen bloqueaba.
- Mira eso.
- Es una pelea.
- ¿Acaso no es la comandante? – El sonido de la pelea llamó la atención de varias Kansen que se acercaron a ver lo que sucedía, por ahí también estaba Enterprise que solo miraba de reojo.
Jess no dejaba de presionar con sus golpes, poco a poco empezó a acorralarla y se estaba quedando sin opciones, fue el momento en que Jess aprovechó, fue a un costado y entonces lanzó un gancho al abdomen en aquel momento.
- ¿Eh?
- ¡Woaaah!
- ¡Logró golpear a Balti!
- Es la más atlética de la base y lo hizo. – Todas estaban asombradas, Jess sonrió confiadamente.
- ¿Qué tal eso? – Preguntó ella, la pelinegra sonrió.
- Realmente me sorprendió comandante, es toda una caja de sorpresas. – Se quitó el protector de la cabeza. – Estaré esperando más de usted.
- Claro. – Chocaron los guantes mientras el público aplaudía, Enterprise se fue en aquel momento sin decir nada.
- ¡Enty! – Escuchó la voz de Hornet que se apresuró a alcanzarla. – Sé que viste eso ¿Qué tal? ¿A qué no es impresionante nuestra nueva comandante?
- Ese tipo de cosas no sirven a la hora de la verdad. – Respondió, la rubia soltó un suspiro. – Yo solo debo de enfocarme en seguir peleando.
- Bueno… pero realmente te lo digo, no te sigas culpando por eso.
- Voy a practicar. – Y se fue, Hornet simplemente la vio irse, estaba preocupada por su hermana, si ella seguía con esa actitud, iba a destruirse a sí misma en algún momento.
- (Comandante, por favor, ayuda a Enty.)
- ¿Qué tal sus primeros días como comandante? – Jess estaba hablando con el general en aquel momento.
- Muy bien, son realmente amables todas que me hacen sentir en casa.
- Es bueno escucharlo… en parte mi llamada era para saber como te encuentras pero igual tengo un aviso para ti… dentro de dos días se llevará a cabo la asamblea de las naciones donde los altos mandos de Azur Lane y el Crimson Axis se reunirán para discutir acerca de futuros movimientos, debes de asistir ya que igual asistirán los comandantes de las otras facciones.
- Entiendo, así que conoceré a estos comandantes, de la Royal Navy, IronBlood y el Imperio Sakura. – Iba a ser su primera vez conociendo a otros comandantes, esperaba poder dar una buena impresión.
- También tienes que llevar a una Kansen que actuará como la representante de la base, te enviaré más información a futuro, por ahora descansa. – Terminó la llamada, Jess se recostó en su cama en aquel momento.
- Así que llevar a una representante. – Ella no tenía dudas de con quien llamar para ir, solo había una respuesta posible para ello, así solo tenía que esperar a que llegue el día de la asamblea, un momento importante que iba a presenciar.
Buenas, aquí traigo el cuarto cap de este fic, decidí enfocarme más en que conozca sobre la base y todo lo que hay, además de interacción con unas cuantas kansen, lo importante es que Jess se reencontró con Enterprise pero no de la forma que ella esperaba y es que carga sus problemas, ya sabremos más de eso adelante, por ahora se vendrá una asamblea, ya conoceremos a los otros comandantes de las demás facciones, todo eso lo sabremos en el próximo cap. Saludos.
