¡GOMENNASAI!
CHICOS ANTES QUE FLORES
CAPITULO 20
El amor es mucho más fuerte de lo que uno se puede llegar a imaginar
Anteriormente
-No vuelvas a acercarte a mi hija-
-Papá…-
-Te devolveremos todo lo que nos has pagado, pero hasta ese entonces, mantente alejado de mi hija. No eres digno de ella-
-¡Papá!- se volteó preocupada a Naruto, pero su padre le agarró del brazo y la puso a su lado- papá que…!-
-Haré lo que sea- Hinata viró la cabeza lentamente- haré lo que sea con tal de que me deje quedarme a su lado-
-Naruto…-
-Amo a su hija señor Hyuuga, y por ello…-bajó su cabeza- aguantare todo hasta que consiga su aprobación-pero no me aparte de ella…por favor
-Tienes dos semanas- los dos chicos le miraron- si en esos días me demuestras que puedes aguantar el trabajo de un hombre normal, que puedes mantenerte tu solo sin el dinero de tus padres, entonces…accederé a que salgas con mi hija-
...
-Yo tampoco me rendiré. porque yo también amo a Naruto-kun, y lucharé…no permitiré que te separen de mí-
-¿Es una nueva promesa? Más te vale cumplirla, porque no pienso volver a pasar por todo esto-
Y tal y como se dijo, Naruto empezó a trabajar bien temprano cada mañana, limpiaba su pequeña casa, se compraba la comida que únicamente sabría hacer él. Tales como el ramen y fideos. No veía a Hinata y únicamente prestaba atención al trabajo.
Hiashi le observaba día tras día, examinando sus avances, Hinata de vez en cuando se colaba en su casa y le traía platos calientes de parte de su madre y algo de ropa limpia y mantas para cubrirle.
Ya habían pasado quince días desde aquello y Naruto cumplía con todo.
-Hinatanee-chan-
Hinata y Hanabi se encontraban en casa preparando la cena mientras esperaban a su padre y su madre.
La pequeña miró a su hermana detalladamente, haciendo sonrojar a la mayor.
-Qu-qué ocurre Hana-chan-
La niña murmuró algo, frunciendo el ceño y poniendo los dedos en su mentón.
-¿Nee-chan, vas a casarte con Narutonii-chan?-
Y todo el rostro de Hinata se tornó rojo ardiente.
-¡¿Por qué no ha vuelto?-
Los sirvientes dejaron la taza de café y se alejaron de la sala con prisa. Su ama estaba enfadada y cuando ella se enfadaba, lo mejor era apartarse de su camino.
-Eso demuestra que Naruto no siente nada por ti-
Sakura miró de mala manera a su padre.
-Pensé que me apoyabas en esto-
-Eso pensé yo, pero resulta que no-dejó la taza sobre la mesa y abrió el periódico- Ese mocoso lleva tres semanas en aquel pueblo pesquero de mala muerte, trabajando como un vulgar plebeyo, sin importarle lo que diga la prensa- dobló el periódico y lo puso delante de su hija.
Sakura lo agarró, observando una foto donde Naruto salía cargado cajas y un artículo al lado, explicando que llevaba más de dos semanas trabajando en un barco pesquero y que vivía en una pequeña casa mugrienta, cobrando un sueldo para pagarla.
-No le importa en lo más mínimo rebajarse a tal bajeza por una mujer- Hiroshi volvió a agarrar su taza de té- no te conviene un marido así, querida-
Sakura dejó el periódico en la mesa y cruzó de brazos, frustrada.
-¿Por qué? ¿Por qué ella? ¿Por qué una chica…de campo como ella?-Observó de reojo una foto en donde salían Naruto y Hinata, el primero acariciando la cabeza a la segunda y sonriendo los dos. Miró a su padre- ¿Y Minato?-
-De nada sirvieron mis palabras. Rechazó la oferta dos días después.-
Sakura quedó boquiabierta
-Y-y porque dejaste que la suspendiera! Papá!-
-Sakura, ese chico no te conviene. Se rebaja a estar con gente pobre, a trabajar como ellos por un mísero sueldo. ¿Crees que voy a dejar a mi hija pasar la mayor vergüenza?-
-E-eso no importa! Papá, yo quiero..-pero Hiroshi dejó la taza sobre la mesa
-No te casaras con él y punto-se levantó de la mesa-Yo te buscaré a alguien adecuado-
-Pero yo no quiero casarme con nadie! Yo quiero a Naruto!-
-Si lo que quieres es vengarte por lo que te hizo, hazlo, pero jamás permitiré que te cases con él-
Y con dichas palabras, se alejó de la sala. Sakura se cruzó de brazos, mordiendo su labio.
Ella no quería casarse con nadie que le impusiera su padre. Ella quería casarse con alguien a quien amara.
Y amaba a Naruto
Su mirada se desvió a la foto del periódico, en donde estaban ellos dos, había un gran titulo en negro que destacaba entre los otros.
"¡Descubrimos una relación secreta! ¡Hinata Hyuuga, la chica maravilla del instituto Konoha, novia de nuestro Naruto Namikaze!
Agarró el periódico, lo arrugó y tiró a un lado.
-Tontos-
Ino sonriendo, observó a sus padres. Los tres disfrutaban de una velada agradable y tranquila en su mansión, cenando al calor del fuego de la chimenea, escuchando relajante música de violín..
-Hay tanta paz-
Minato y Kushina sonrieron.
-Es algo extraño ¿no?- y miró la silla vacía de su hermano- pero realmente me sorprende. Naruto está haciendo cosas increíbles-
-Y todo por Hinata- dijo Kushina
MInato agarró el periódico que tenía a un lado y lo observó, viendo la foto de su hijo con esa ropa de pescadero, cargando cajas, y la otra foto con Hinata. Sonrió al verla.
-Me alegro por ti, hijo-
-Esto debe de haberse publicado por todo el país-
Sasuke dejó el periódico sobre la mesa, y agarró su taza de té caliente. Shikamaru leía la noticia con atención.
-Su reputación descenderá mucho-
-Creo que a Naruto le importa bien poco su reputación- dijo Shikamaru cerrando el periódico-todo lo que le importa está ahí, con él-
-De verdad, siempre tiene que causar problemas-masculló Sasuke, virando su rostro a la ventana
-Así es Naruto- Shikamaru miró por la ventana-un problemático-
Estaba nevando
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-No! No! No! No! No! No!-
Ginger cayó al suelo, medio desmayada. Sunny y Miranda miraban asombradas aquel artículo.
-N-Naruto-sama…t-tr-tr-trabajando de…pescadero…-y esta vez si se desmayó
-Ginger! Ginger!-
En la calle…
-¿Habéis visto?-
-Si, si-
-Es Naruto-
- Es Hinata, de nuestra clase-
-¿Va a nuestro instituto?
Y hoy lo más explosivo. Naruto Namikaze, heredero de las empresas Namikaze se le ha visto trabajando en un pueblo pequero junto a otros trabajadores de esa zona. Allí, trabajando con él se encuentra Hinata Hyuuga, una chica del instituto Konoha que dice ser, ha robado el corazón de nuestro heredero….
Cuentan que se les ha visto abrazados y viviendo juntos en la misma casa…
Naruto Namizake ¿desheredado por su familia?
Hinata Hyuuga, la antiguamente conocida como la chica maravilla trabajando junto el hijo de los Namikaze. ¿Será que existe alguna relación entre ellos?
¿Posible boda entre Naruto Namikaze y Hinata Hyuuga?
En las grandes pantallas de los edificios, en televisores, en periódicos, en revistas…
Naruto y Hinata eran el centro de atención de toda la ciudad.
Naruto salió de aquel gran almacén y se estiró, sintiendo todo su cuerpo adolorido. Pasó una mano por su nuca; estaba realmente cansado. Jamás se imaginó que una persona pudiera trabajar tantas horas y de sol a sombra.
Todo para hacer feliz a sus familias.
Sacó de su bolsillo lo que hoy había ganado por su trabajo. No era mucho, y comparado con lo que cobraba trabajando en la empresa de su padre, con eso no tendría ni para alimentar a su familia.
Sonrió ante ese pensamiento.
Familia. Eso era algo que deseaba para su futuro. Un futuro con Hinata.
Suspiró, pensando que para eso todavía quedaba mucho; así que volvió a meter el sobre en su bolsillo y miró a la oscura noche, decorada por pequeñas estrellas que brillaban, aunque no tanto como lo hacía una.
La suya.
Aquella que vio a través de su coche aquel día.
-Alguien como yo?-
-Lo que quiero decir es…incluso alguien como tú, que lo tiene todo, que vive y hace lo que quiere, que molesta y humilla a las demás personas, que es grosero y maleducado, que no piensa en las consecuencias…-una venita apareció en la frente de Naruto- incluso alguien como tú…-y de nuevo con eso- …cuenta con personas que le quieren y se preocupan. Personas que además de ser como eres…te quieren-
-Lo único que quieren es que seas feliz-
-Tonta , en verdad que eres tonta-
-P-podré ser tonta…pe-pero s-soy una tonta feliz-
Naruto volvió la mirada al cielo estrellado, dándose cuenta de que una estrella brillaba más que las otras, y una sonrisa sincera se formó en su rostro.
Esa estrella era como su sirvienta. La única que brillaba con más fuerza y destacaba entre los demás.
La única.
-Hinata-
-¡Naruto!-se tambaleó cuando Hinata se lanzó a sus brazos, sorprendiéndole.
-Hinata-chan, que haces…?-la peliazul sonriendo, volteó su cuerpo atrás; Naruto alzó la cabeza, encontrándose con Hiashi –Hyuuga-san-
Hiashi se acercó y paró delante de él; Hinata se puso a su lado
Los dos se miraron durante segundos, serios, aunque Naruto se moría de nervios por dentro. Ya habían pasado las dos semanas y él deseaba saber que era lo que pensaba.
Tragó duro, no sabiendo si bien empezar él o dejar que Hiashi lo hiciera.
-Está bien- soltó Hiashi-después de todo, has demostrado que también puedes ser una persona normal- Naruto frunció el ceño, extrañado y miró a Hinata, que sonreía con sus mejillas sonrojadas. Volvió a mirar a Hiashi y sus ojos se abrieron como platos al verle sonreír- Acepto que salgas con mi hija-
Hinata miró a Naruto, sin poder dejar de sonreír al ver su cara asombrada. Naruto no podía creerse lo que le había dicho. Todo lo que había trabajo, todo lo que hizo por Hinata, había dado su fruto.
Su padre aceptaba su relación con Hinata
Sintió la mano de Hinata agarrar la suya y la miró. Ella sonreía y él, sonriendo también, entrelazó sus dedos y miró a Hiashi.
-Gracias- dijo emocionado, estrechando la mano de su novia.-Gracias-
Hiashi asintió, hizo una reverencia y miró a su hija.
-Enseguida voy- respondió ella.
Hiashi se alejó y Hinata, sin soltar su mano, se puso delante de Naruto. Este la miró, sonriendo.
-Porque tengo la sensación de que tú tienes algo que ver con esto…-masculló él, pero Hinata negó.
-Papá es una persona muy buena y siempre ha querido la felicidad de todos-de repente se sonrojó y bajó su cabeza- y mi felicidad…eres tú-
Naruto no supo que hacer en ese momento, si abrazarla con fuerza o besarla hasta cansarse.
Podría hacer las dos cosas, también.
-No sabía que te habías vuelto tan cursi- soltó su mano y cruzó de brazos. Hinata le miró, sorprendida por sus palabras- no pega eso con tu estilo de chica de campo-
Ella quedó boquiabierta.
A pesar de todo lo que le costó convencer a su padre, de suplicas y clases de educación de té, él iba y se burlaba de ella.
Frunció el ceño e infló sus mofletes.
-¿Porque tienes que decirme todo eso?-se cruzó de brazos y miró a un lado- con lo que me costó convencer a mi padre…-
Y sonriendo ladino, Naruto estiró su brazo y la pegó a su cuerpo, abrazándola. Hinata quedó sorprendida.
-Sabía que tenías que haber dicho algo-murmuró él sonriendo divertido mientras Hinata se ruborizaba. La separó y observó - gracias- se acercó y besó su frente. Hinata cerró sus ojos y disfrutó de la calidez de sus labios. Se separó y la miró, apartando con sus manos el cabello de su rostro- pero eres una tramposa- se apartó, dejando a Hinata sorprendida- ¿acaso no confiabas en que pudiera hacerlo?-
Hinata separó sus labios rápidamente para responder, pero no salió nada y Naruto tomó eso como un sí.
-O sea, que pensabas que me rendiría y volvería a mi casa con la cola entre las piernas- una venita apareció en su frente, ya que Hinata no volvió a contestar.
-¿Lo siento?-
Y él, ante esa dudosa disculpa, se asombró. Encima tenía el descaro de aceptar que decía la verdad.
-Uno…-contó él, respirando fuerte. Hinata se alarmó dio un paso atrás, mirado a todos lados- dos…-
-N-Naruto…-el rubio abrió los ojos y lleno de enfado, se crujió los dedos. Hinata se tensó.
-Más te vale que corras, porque una vez que llegue a…-pero sin poder continuar, Hinata salió corriendo y él, sonriendo con malicia- tres…- salió tras ella
-¡Kyaahh!-Hinata corría lo más rápido que podía, mirando de vez en cuando hacia atrás. Naruto la perseguía- ¡LO SIENTO!-
-Demasiado tarde para disculparse- y siguió persiguiéndola por las calles de ese pequeño pueblo, a veces siendo observado por los pueblerinos que se encontraban afuera charlando.
Hinata siguió corriendo, metiéndose por un callejón, el cual conocía muy bien, ya que solo estaba esa casa que conocía tan bien, y que no dejaba salida a otro lado más. Se detuvo y miró hacia arriba, pensando en que también podría escalar la pared y saltar al otro lado.
-No lo conseguirías- se volteó, respirando agitada, y pegó a la pared. Naruto se acercó a ella, como si de una presa se tratara y la acorraló entre pared y cuerpo. Cabizbaja, pudo ver como su pecho también subía y bajaba acelerado. Alzó la mirada y la detuvo en sus labios.
Hacía dos semanas que no se veían, ni siquiera se habían acercado.
-Naruto…-pero este terminó las distancias juntando sus labios. Hinata, cerrando sus ojos, alzó sus brazos y le rodeó el cuello, mientras Naruto rodeaba su cintura y la pegaba a su cuerpo.
El beso se tornó fogoso, apasionado, enredando sus lenguas y demostrando todo lo que sentían el uno por el otro; sin saber cuanto tiempo estuvieron así se separaron por falta de aire. Naruto la observó.
-Será mejor…que vuelvas a casa- Hinata bajó su cabeza y él sonrió- sé que no puedes separarte de mí, es comprensible- bromeó él- pero no quiero morir en manos de tu padre- hizo una mueca, imaginándose su muerte- no, definitivamente no quiero- le alzó el rostro por el mentón- tenemos mucho tiempo de ahora en adelante para estar juntos, sin que nadie pueda evitarlo…sin que…-pero inútilmente apartaba la mirada de sus labios, que ella se mordía-Hinata…comprende que…si tu padre ve que ...vuelto…-
-Pero yo…quiero estar contigo- y volvió a morderse el labio, bajando su cabeza mientras Naruto enrojecía y se apartaba de ella, empezando a desesperarse.
-No. Esto no está bien. No está bien- volvió a acercarse y la agarró de los brazos- Hinata, por favor, no me hagas esto tan difícil. Tú padre es capaz de matarme por no llevarte a casa, no quiero morir joven, de verás-
Tras varios segundos, Hinata asintió, sonrojada hasta las orejas y él suspiró aliviado. Porque no es que no quisiera que se quedara, dios! Si él estaba deseándolo! Pero, como hacerlo cuando a un par de manzanas más abajo estaba su padre.
Y ahora que se daba cuenta, tenía más miedo de la familia de su novia que de la suya.
-Bien, vamos. Te acompañaré y ya nos veremos mañana- estiró su mano para que se agarrara, pero Hinata no movió un musculo, todo lo contrario. Alzó su rostro y mordiendo su labio, le miró con ojitos de cachorrito abandonado, cosa que le pareció demasiado mona y que le caló profundamente en el corazón. Como si le hubieran disparado una flecha, justo ahí en medio, en su corazón.
-¡Demonios!- se volteó, poniendo la mano sobre su pecho, sintiendo un acelerado corazón y el calor en sus mejillas.
Eso se le había clavado muy profundo. Ahora ya no podrá pensar en otra cosa durante toda la noche.
-Naruto- se puso a su lado y le sonrió- tienes razón, será mejor que vuelva a casa- y agarrándose de su brazo, se puso de puntillas y le dio un beso en la mejilla- hasta mañana- se soltó y con una hermosa sonrisa, se alejó de él.
Un paso, otro y otro y otro…Naruto alzó la mirada y maldijo muchas, muchas veces
-¡Hinata!-antes de que pudiera voltearse, Naruto ya la había agarrado de la mano y tiraba de ella. La metió en su casa, cerró la puerta y se acercó a ella, plantando las manos en la pared. La peliazul se sonrojó y encogió, sonrojada.
-Naruto…-
-Eres una tramposa- y volvió a besar sus labios, esta vez devorándolos. Hinata cerró sus ojos y se entregó, un poco sorprendida, a ese beso. Se separó unos centímetros, respirando agitado- no vuelvas a hacer eso, nunca más-
Hinata le miró, sin realmente comprender. ¿Qué no tenía que volver a hacer?
Respingó cuando sintió los labios del rubio sobre su cuello, mientras desabrochaba su chaqueta.
-Soy débil, Hinata - le sacó su chaqueta, y luego su camisa, dejándola tan solo con el sujetador - muy débil- volvió a besarla, pasando sus manos por su cintura y pegándola a él.
No supo cuando, pero ya se encontraban en la cama, ella tan solo con sus braguitas puestas y Naruto tan solo con su pantalón. Entre besos y caricias, la ropa había desaparecido, desperdigada por la habitación.
Naruto volvió a separarse, observando a la hermosa chica que tenía bajo su cuerpo. A su chica.
-Nunca me cansaré de decirlo…-bajó su rostro por su cuello- eres preciosa- Hinata cerró sus ojos cuando sintió la mano masculina ascender por la parte interior de su pierna, sabiendo a donde se dirigía- y solo mía- y un gemido escapó cuando él acarició por encima de su braguita su intimidad, haciéndole sonreír con sorna- había echado de menos tus gemidos-
-N-Naruto…-y volvió a gemir cuando uno de sus dedos se introduje en su interior.
-Perfecto- murmuró él respirando con dificultad. Acercó su boca a su cuello y besó, ascendiendo hasta su oreja- ahora…solo grita-
Hinata se mordió el labio con fuerza. Evitando ponerse a gritar. Si lo hacía, seguro que medio barrio se acercaría a ver que ocurría, aunque le estaba, y mucho.
Había echado de menos las caricias de Naruto, sus besos por su cuerpo…a él sobre ella.
Sakura les había separado, pero no lograría volver a hacerlo.
Naruto era suyo. Únicamente suyo.
Le rodeó el cuello con sus brazos y le devolvió el beso con intensidad, sintiendo el placer recorrerle todo el cuerpo. Se separó de sus labios y le observó.
-Naruto…-le dio otro beso y se separó un poco, mirando sus labios- hazlo…-lamió sus labios- hazlo ya…por favor-
Y Naruto, accediendo a sus órdenes, satisfecho, deslizó las braguitas por la pierna y de una estocada entró en ella. Gruñó y ella gritó. Hacía tanto tiempo que…no se sentían el uno al otro. Hinata le rodeó el cuello y él se aguantó en sus brazos para no aplastarla del todo.
-Te amo- murmuró Hinata, cerrando sus ojos ante ese placer- te amo…-
Y Naruto, empezando a moverse, acercó sus labios y la besó con pasión.
Aquella noche se habían entregado como nunca lo había hecho. Demostrando todo lo que sentían entre ellos dos, sin nada que esconder. Pasión, desenfreno, amor…
¿Podría alguien romper algo tan hermoso como lo que sentían ellos dos?
-Por fin he llegado-
Sakura bajó de su auto y observó aquel lugar. Playa, gaviotas, muchos barcos, casas medio ruinosas, y un gran olor a pescado. Se tapó la nariz y miró alrededor. Tenía que encontrar a Naruto cuanto antes.
Y salir de ese pueblo lo antes posible
Un móvil empezó a vibrar y Naruto frunció el ceño. No podía ser que le estuvieran llamando tan temprano. Sin ganas de contestar, dejó que sonara y abrazó el cuerpo que tenía entre sus brazos. Abrió los ojos un poco y la observó dormir, utilizando de nuevo su brazo como almohada. La cubrió bien con el cobertor, apoyó la cabeza en la almohada y volvió a cerrar los ojos, sonriendo y quedándose dormido al instante.
El teléfono volvió a sonar, pero nadie lo cogió.
-¿Por qué no coge las llamadas?-exclamó Sakura, mirando a su alrededor. Se había perdido en aquel pueblo.
-Señorita, ¿puedo ayudarle?-se le acercó una anciana
-¿Quien es usted?-
-Su cara me suena- y de repente se vio rodeada por muchas personas.
-P-perdonen!- buscaba paso- p-por favor! Tengo que encontrar a alguien-
-Sakura Haruno! La modelo de la tele!-gritó un niño señalándola. Toda la gente que le rodeaba pasó de mirar a niño a ella. Ella tragó saliva.
-Kyyaahh!-gritó huyendo de todas las personas que le perseguían
-Oh!- Hanabi se sorprendió cuando pasó delante de su casa- mamá! Esa no es…-
Hana, frunciendo el ceño observó a la muchacha huir montaña arriba.
¿Qué hacía esa chica ahí?
Dejó la cesta de la ropa en el suelo y entró a la casa.
El teléfono volvió a vibrar y Naruto frunció el ceño, pero siguió durmiendo. Hinata abrió los ojos al sentir vibrar el teléfono, se sonrojó al verle tan cerca, pero sonrió al rato, feliz.
Se sentó en la cama con cuidado, cubriendo su cuerpo con el cobertor y agarró el móvil de Naruto. Se extrañó al ver quien llamaba y descolgó.
-Naruto, tenemos un problema- y Hinata abrió sus ojos al escuchar.
Sakura estaba aquí
Sakura llegó medio muerta a un acantilado y se dejó caer en el suelo.
-¿Acaso esa gente esta loca o qué?-masculló molesta, mirando a su alrededor. Hacía frio, el agua del mar de seguro estaría congelada y había algo de nieve en la arena y algunas rocas.
-Invierno…-frunció el ceño- odio el invierno-
-Sakura-san-
La pelirosa viró su cabeza, sorprendiéndose al encontrarla, precisamente a ella. Se levantó de golpe y la encaró.
-Tú… ¿Qué haces aquí?-
Hinata la siguió observando, sin responder.
-Te hice una pregunta! Que haces aquí! ¿Como supiste que llegue aquí?-
-Sakura-san es una persona conocida en este pequeño pueblo, aunque parezca abandonado-
Se acercó a ella y Sakura dio un pasó atrás, desconfiada
-¿Dónde está Naruto?-
-Durmiendo-
-Pues dime donde está. Tengo que hablar con él-pero Hinata no movió ni un dedo y ella se molestó. La observó de pies a cabeza, sintiéndose cada vez peor al observar que esa chica era verdaderamente linda.
Frunció el ceño
-¿Por qué? ¿Por qué tiene que estar contigo?... ¿porque tú?-sus ojos se humedecieron- que es lo que tienes…para que Naruto reaccione así. ¿Qué le has hecho?- pero Hinata siguió sin responder y ella se mordió el labio, frustrada- ¡Contéstame!- su voz se rompió debido a las ganas de llorar y miró a un lado, sonrojada- no tienes derecho a quitármelo. Naruto…e-es…-
-Sakura-san, yo…no quiero que se acerque a Naruto- la pelirosa abrió sus ojos de par en par y la miró- usted…confunde a Naruto y…hace que vuelva a ser…la persona que odia-
-Q-que-
-Amo a Naruto- le interrumpió ella- le amo- bajó su cabeza, sonrojada- y no quiero que sufra. Siempre que la ve, sufre, su mirada incluso su carácter cambia. Le hizo mucho daño. Por eso…-alzó la mirada- te pido que no te acerques a él- volvió a bajar la mirada- mantente…lo más alejada de él posible-
Sakura sonrió incrédula.
-¿Estás de broma, verdad? Eso quieres, molestarme aún más, ¿cierto?- alzó las manos al aire, sin creérselo- me parece increíble.- la miró de nuevo- me parece increíble que alguien como tú esté pidiéndome eso. ¿Acaso no sabes quien soy?-
Hinata empuñó sus manos y la miró
-¿No recuerdas que Naruto y yo estuvimos a punto de tener un hijo? ¿De que estamos comprometidos?- se acercó a ella- de que él me ama a mí-
Hinata negó y Sakura, molesta, le abofeteó.
-¡Porque tuviste que aparecer! ¿Por qué Naruto tuvo que fijarse en ti? ¿Por qué…porque no me mira a mí?- su voz volvió a temblar y una lágrima traicionera resbaló por su mejilla, a la que rápidamente se limpió
Hinata siguió con el rostro virado y la mejilla sonrojada
-N-no voy permitir que esto continúe. Naruto no puede estar contigo, eres…-
-No- murmuró ella, virando el rostro- soy yo la que no puede permitirlo- con sus ojos vidriosos, la miró firme- Naruto es mío y no voy a permitir que le causes más daño-
Sakura le aguantó la mirada, furiosa.
-Naruto es mío-
Dormido, palpó la cama en busca de calor corporal, pero al no toparse con él, abrió los ojos, adaptándose a la luz del día y viendo que ahí no se encontraba Hinata. Se volteó y miró por la pequeña; sin rastro de ella.
Debe haber vuelto a su casa, su padre…
Una gotita resbaló por su sien al imaginar lo que le podría estar haciendo a su novia. Suspiró derrotado
-Lo mejor será ir a disculparse.-
Se sentó en la cama y buscó su móvil, interesado en saber la hora. Pero al no encontrarlo en su lado, miró al otro, extrañándose. ¿Lo había dejado ahí?
Lo abrió, encontrándose con cuatro llamadas perdidas de Sakura y una llamada aceptada de Hana. ¿Habría Hinata cogido el móvil?
Este volvió a vibrar y el teléfono de su madre salió en pantalla. Lo descolgó.
-Mam-
-¡NARUTO!- se apartó el teléfono de la oreja- ¿Dónde estás ahora mismo?-
-En casa mamá, donde más quieres que este-
-¿Y que haces en casa? ¡Porque no has salido a buscarla!-se extrañó
-Buscar…?-
-Idiota! Sakura está en el pueblo!- sus ojos se abrieron de par en par- esta mañana bien temprano salió disparada hacía allí-
-Sakura… ¿aquí?- y entonces miró a su lado de la cama vacío, el teléfono que se encontraba al otro lado, las llamadas de Sakura…-¡Maldición!- se levantó de la cama de golpe- mamá te llamo luego!-colgó y vistió rápidamente; sin coger chaqueta ni nada, salió a la calle y corrió a buscarlas.
Suplicaba que no estuviera pasando lo que se imaginaba.
-¡Hinata!-
Buscó por todas las calles, deseando encontrar al menos una de las dos, pero por más que buscaba…aquello parecía un laberinto de casas.
-¡Hina…!-
-¡Corre, corre!- dos niños pasaron corriendo delante de él-dicen que en la playa hay dos mujeres peleándose-
¿Dos mujeres peleándose?
Y se puso blanco de golpe
-¡Vamos!-
- No! No! No! No! No!- exclamó él corriendo hacía la playa.
Cuando llegó, un grupo de gente miraba hacía la costa y él pasó a empujones, buscándolas. Su corazón se detuvo al verlas cerca de la cornisa. Salió corriendo hacia ellas.
Hinata se alejó de ella, respirando agitada. Tenía un arañazo en la cara y el cabello revuelto y húmedo, sus ropas estaban desmontadas y seguro que luciría una pinta horrible, pero poco le importaba eso ahora. Porque Sakura lucía de la misma forma, sus zapatos tirados por ahí, su vestido blanco lleno de barro, su cabello pegado a la cara, y algún que otro arañazo en los brazos y la mejilla.
Pero ella no había querido eso. Únicamente quería que entendiera. Que Naruto no la amaba.
¿Cómo habían terminado así?
-No es justo- sollozó Sakura- ¡Porque!- se acercó a ella y Hinata dio un paso atrás-¿Qué tienes que tanto le hipnotizas?-volvió a caminar a ella y HInata hizo lo contrario, deteniendo al notar que faltaba suelo tras ella. Miró hacia abajo, encontrando puntiagudas piedras y mucha resaca. Volteó a mirar a Sakura.
-S-Sakura-san…yo…no sigas. Por favor-pero ella volvió a acercarse- e-es cierto que Naruto te…te amaba, él jamás pudo olvidarte durante todo ese tiempo. Eras las única mujer que siempre llevaba en su cabeza…incluso pensó que era tú!-gritó, deteniendo a la pelirosa-Durante un tiempo…fui la sirvienta de Naruto, él…él pensaba que yo era tú.-
-¿Eh?-
-Sasuke-kun y Shikamaru me decían que…era muy parecida a ti.-bajó su cabeza-y-yo no quería creer eso, pues cada vez que hablaban de ti, todo se tensaba y Naruto…me odiaba. Yo…tuve que hacer muchos esfuerzos para que…Naruto pudiera enamorarse de mí-alzó la cabeza, mirándola- aún con todo lo que he hecho, siento que…Naruto todavía guarda un algo de amor por ti.- miró al suelo, triste- sé que…jamás podré sustituirte. Fuiste su primer amor y…esos pocas veces se olvidan. Por eso…yo…-alzó la mirada y se sorprendió al ver detrás a esa persona; inconscientemente su pie se deslizó hacia atrás y ella sintió que se resbalaba.
-¡HINATA!-cerró sus ojos, esperando a que esa caída no fuera muy dolorosa, pero todo lo contrario a caer, la sujetaron por el brazo y tiraron de ella con mucha fuerza, pegándola a un cuerpo. Abrió sus ojos, casi con el corazón en la garganta y rodeó con sus brazos aquel cuerpo, que le abrazaba con tal intensidad que pensó que incluso podría romper sus huesos.
-Naruto...-sollozó poniéndose a llorar.
Naruto la estrechó con fuerza entre sus brazos, asustado todavía. Por un momento había sentido que la perdía, que iba a verla morir sin que él pudiera hacer nada.
Su corazón latía acelerado por el susto y la adrenalina del momento.
Si Hinata moría, él también lo haría
Besó su cabeza y le susurró palabras tranquilizadoras, intentando calmar tantos sus temblores como los suyos propios. A un lado, Sakura miraba la escena asombrada.
Todo había ocurrido tan rápido, ella y Hinata discutiendo, Hinata resbalando y Naruto corriendo hacía ella, agarrándola y pegándola a su cuerpo, abrazándola como si la vida le fuera en ello. Sakura lo siguió todo, siguió observando sus rostros, sus cuerpos abrazados…a Naruto muerto de miedo.
Entonces…era cierto
Se dejó caer al suelo.
-¿Estás bien?-escuchó preguntar Naruto a Hinata. Ella asintió y los dos volvieron a abrazarse. Sakura miró al suelo y cerró sus ojos.
Ya no tenía oportunidad alguna, Naruto…se había enamorado
…...
El viento soplaba ese día de color gris, la resaca de las olas era fuerte, la gente en la playa poco a poco continuaba el camino, Hana y Hanabi estaban con Hinata, preocupadas por lo que les habían contado, y Naruto miraba hacia el horizonte fijamente, sentado en uno de los troncos que había en esa playa, intentando calmar todavía los latidos de su corazón.
Se había asustado tanto al verla resbalar, por un momento todo se detuvo, incluso su corazón, pero agradeció que la adrenalina del momento le ayudara a moverse y a cogerla antes de que cayera abajo.
Cerró los ojos y pasó la mano por su pecho, sobre su corazón, haciendo una mueca. Todavía le dolía. El gran susto todavía no había desaparecido de su pecho.
El haber presenciado la casi muerte de su novia…
Hinata, disculpándose con su madre y hermana, se acercó a él y se sentó a su lado. Observó el horizonte, realmente sin observarlo. Muchas cosas pasaban por su cabeza en ese momento.
-Naruto…ve con ella- el rubio viró el rostro, extrañado mientras Hinata agarraba una ramita del suelo y empezaba a hacer formas- me preocupa que conduzca en su estado-
Naruto volvió a mirar al frente
-Puede que ahora mismo la estés odiando pero…fui yo quien acudió a ella-sonrió- a mí también deberías odiarme…-le miró de reojo- solo un poco- bromeó, haciéndole sonreír
-Debería de hacerlo. Pero…mi amor es más grande que el odio- la miró- no creo que pueda odiarte-
Hinata sonrojándose, viró el rostro y siguió dibujando
-Sakura-san…no es mala. Ella te ama- dibujó un corazón.
-Que lo hubiera descubierto antes- respondió molesto, agarrando una piedra de la arena y lanzándola al agua-ya no siento nada por ella- agarró otra y la lanzó- es demasiado tarde-
Hinata le observó; no se imaginaba como se sentiría Naruto ante eso. El rencontrarte con el amor de tu vida, recordar los felices y dolorosos momentos…debía de estar muy frustrado…y dolido.
-Aun así, creo que deberías de arreglar las cosas-volvió a mirar el corazón, borrándolo- es mejor…dejar las cosas en el pasado…para siempre-
Naruto respiró profundo, cerrando sus ojos. Hinata tenía razón, deberían de solucionar las cosas de una vez, enterrarlas en el pasado…abrió los ojos y la miró.
Y empezar de cero, un nuevo presente
-Está bien-suspiró, alzándose del tronco- iré con ella-
Sonriendo, Hinata se levantó
-Pero volveré- le advirtió él señalándola-ni creas que voy dejarte aquí-
Ella asintió y él sonriendo, la abrazó de nuevo.
-En cuanto arregle las cosas, vendrás a vivir conmigo- la separó de los hombros, sonriendo-no volverás a escaparte de mí, tonta sirvienta-
-¡Naruto!-exclamó ella, inflando sus mofletes. Naruto puso las manos sobre su rostro y acercó sus labios a los suyos.
-Te amo- y la besó, provocando un gran sonrojo en sus mejillas.
Sakura, mirando la hermosa vista que dejaba aquel pueblo pesquero del mar, suspiró. Se sentía triste, dolida y sobre todo cansada. En tan solo una mañana había pasado tantas emociones…
-no quiero que se acerque a Naruto-
-Naruto es mío y no voy a permitir que le causes más daño-
Sonrió de lado, ¿de verdad que había perdido? Y el flash de Naruto salvándola, abrazándola con fuerza, viendo su rostro asustado…
Por supuesto que había perdido. Había perdido la oportunidad de volver con la persona que amaba.
Si tan solo no se hubiera ido al extranjero, nada de eso habría pasado. Ella seguiría con Naruto, feliz, intentando olvidar la perdida de su hijo, intentando ser felices juntos.
Puso la mano sobre su vientre, sonriendo con melancolía.
-Pero llegué demasiado tarde…-y echando una última mirada a aquel paisaje, se levantó del capó de su coche y encaminó hacía la puerta, deseosa de poder llegar a su caja, bañarse y cambiarse de ropa, y poder llorar hasta dormirse.
Sacó las llaves de su bolso justo antes de que su mirada se desviara hacia la persona que parecía venir a ella. Bajó la mirada, avergonzada mientras la otra se acercaba y paraba delante de ella.
-Dame las llaves- Sakura alzó la mirada, temerosa; encontrándose con la mirada dura de Naruto. Pero él de repente le quitó las llaves y abrió la puerta - entra- dijo antes de meterse él, ponerse el cinturón y encender el coche.
Sakura dudó unos segundos, pero decidió que lo mejor era montar y salir de ese pueblo cuanto antes. Así que entró, se puso su cinturón y Naruto arrancó.
Todo el camino fue en absoluto silencio
Hinata salió del baño, secando el cabello con una toalla y ya con su pijama puesto. Se sentó en la tarima, con la cena ya puesta.
Su madre terminaba de poner los platos, Hanabi le ayudaba y su padre miraba, tan serio como siempre, la pequeña televisión. Hinata suspirando, movió su cuello, adolorida.
Esa chica pegaba realmente fuerte, para ser una dama. Le había hecho cardenales y hasta un araño.
¿Acaso aprendían a pelear en sus ratos libres o qué?
-Hinata- miró a su padre- ¿estás bien?-
Ella asintió, sabiendo que su padre, aun parecer enfadado y serio, realmente estaba preocupado por ella.
-Estoy acostumbrada a los golpes, ya lo sabes. "la torpe-Hinata"-bromeó haciendo las comillas.
Hana y Hanabi se sentaron en la mesa, agradecieron la comida y empezaron a comer.
-¡Delicioso!-exclamó ella, muerta de hambre. Hana sonriendo, le puso un poco más de pescado en el plato.
-Así que Naruto-kun se ha ido- Hinata asintió, sin dejar de llevarse comida a la boca- cariño, ¿seguro que está bien dejar que la acompañe? Ya sabes que esa chica no…-
-Confío en Naruto- respondió ella, sonriéndoles- además, dijo que volvería en cuanto lo arreglara todo- volvió a llevarse más comida a la boca- Umm! Delicioso! Jamás pensé que la comida supiera tan bien después de una pelea!-
Su familia sonrió
-Hinatanee-chan es una peleona-
-¡Hana-chan!-
La noche había caído y Naruto detuvo el coche frente la mansión de Sakura, se quitó el cinturón y la miró.
Sakura miró a un lado, sabía lo que vendría ahora.
=CONTINUARÁ=
AVISO
Ante todo, miles de perdón! Siento mucho la tardanza, pero ya sabés lo que pasa cuando se te juntas muchos examenes, trabajos, y más examenes y encima que no tengas las inspiracion para continuar.
Porque eso es lo que ahora mismo me pasa.
No puedo continuar este fic mientras la inspiracion no me vuelva. Sé que está mal, pero los examenes comen mucho la cabeza y...y resulta que ha caido sobre ete maravilloso fic. De verdad que tengo ganas de continuarlo, pero sin inspiracion las cosas no salen bien así que...
¡LO SIENTO!
Avisarles tan solo de que el fanfic no lo abandono sino que estará bastante tiempo en pausa hasta que consiga terminar todo y dejar mi mente en blanco.
lO SIENTO DE nuevo, pero tmb tengo una sorpresa aparte ^^ Así que no todo es tan triste. Estoy esperando acabarla para...bueno..ya veran
Muchas gracias por vuestros RR!
Nos vemos
