Último capitulo
Amor antes que flores
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Sakura apretó su bolso sobre sus piernas y miró a un lado.
Sabía lo que vendría ahora, y no deseaba escucharlo.
-Sakura…
-¡Lo sé!-exclamó ella-sé lo que me vas a decir y…prefiero no escucharlo-Bajó su mirada, apenada-lo siento…me equivoqué al querer alejarte de esa chica…-calló, dudosa de si continuar a no-pero…sabes que esto no fue sólo culpa mía- le miró de reojo, esperando alguna respuesta por su parte; pero Naruto continuó mirando al frente. Volvió a bajar la mirada- yo aún te amo, por eso hice…lo que hice-pasó un mechón tras su oreja y juntó sus manos sobre su bolso, nerviosa- a pesar de…amar a esa chica yo…tenía la esperanza de volver a recuperarte -sonrió melancólica- pero…llegué demasiado tarde- Naruto se ha olvidado al completo de mí - lo siento. Te juro que…no volveré a acercarme a Hinata.
Naruto siguió sin responder, mirando a un punto fijo de la nada en la noche. Sakura no sabía si prefería su silencio o algunas palabras.
-Yo también fui un idiota- habló después él-Te dejé embarazada y…por mi culpa perdimos a nuestro a hijo-sonrió melancólico- me hubiera gustado tenerlo. Todo sería muy distinto a ahora- su sonrisa se borró y bajó su mirada a sus manos-pero tú te fuiste y yo me convertí en una persona totalmente opuesta; me dolió que…te alejarás de mí sin motivo-volvió a alzar la mirada, mirando algún punto de la noche- yo también te amaba- Sakura le miró y se sorprendió un poco al verle sonreír- pero todo eso quedó en el pasado. Ahora…tengo alguien a quien realmente amo- Sakura volvió a bajar la mirada, apenada al ver esa mirada de amor en sus ojos-Con ello…no quiere decir que me haya olvidado de ti- Sakura se encogió al sentir su mirada- te amé Sakura, pero eso ya quedó en el pasado. Todo lo que ocurrió entre nosotros…es mejor olvidarlo-
Sakura asintió varias veces, deseando poder salir de ese coche.
-Lo siento- cerró sus ojos, sintiendo ganas de llorar. Eso era lo que menos quería oír- perdóname por todo lo que hice-
Sakura apretó sus ojos, pidiendo con todas sus fuerzas no ponerse a llorar ahí delante.
-Está bien- habló ella, intentando no temblar- n-no tienes que disculparte. Lo entiendo…-cogió aire y con una sonrisa falsa le miró- me alegro de que hayas encontrado a alguien como Hinata.-
Naruto bajó su mirada, sonriendo un poco.
-Entonces…! Yo ya entro- salió del coche y Naruto la siguió con la mirada. Ella pidió que bajara la ventana- espero que…algún día podamos volver a ser los amigos…de siempre- Se apartó del coche- será mejor que vuelvas a casa. Tus padres estarán deseando verte-
Naruto la miró por unos segundos, sin saber realmente que hacer.
-¡vamos! Ah! Y no te preocupes por el coche, ya me lo traerás mañana- se despidió con la mano y se adentró a su mansión.
Cuando sintió el coche alejarse, se detuvo y agachó en el suelo.
-No lloraré-sollozó, escondiendo la cara entre sus brazos, apoyados en las piernas- todo está solucionado…todo…-
-¡NARUTO!-
Kushina se lanzó a los brazos de su hijo y lo llenó de besos
-¡M-mamá!-la apartó sonrojado- odio que hagas eso…-
-¡Hace tanto que no te veo!-exclamó ella, separándose al momento con el ceño fruncido- apestas a pescado-
Naruto rodó los ojos
-Naruto- Minato se acercó, como siempre tan calmado y sonriendo-Me alegra que estés bien- Naruto le sonrió.
-¡Oni-chan!- le golpeó en la cabeza de forma "cariñosa" Ino- pensé que ya no volverías-
-¡Y como quieres que no vuelva!-exclamó él molesto, frotándose la cabeza-está es mi casa-
-Como pasaste tanto tiempo ahí pues…-puso un dedo en su mentón-jamás pensé que durarías tanto en un pueblucho pesquero-le miró- debo decir que realmente me sorprendiste- le palmeó la espalda con fuerza- ¡Muy bien hecho hermanito!-
Naruto la miró de mala manera
-Naruto, ¿que ha ocurrido con…Sakura?- preguntó Kushina. Naruto bajó su cabeza y los demás desviaron la mirada a un lado, preocupados.
-Ella…ahora todo está bien-sonrió un poco, melancólico-supongo…-
Ino observó a su familia; parecía que ese tema los había dejado a todos desanimados.
-¡Bueno! Lo que importa es que mi hermanito ya está en casa- pasó un brazo por sus hombros, Naruto se apartó el brazo y sus padres sonrieron. Ino se cruzó de brazos y le miró- así que… ¿Cuándo la boda?-
Naruto la miró de repente, asombrado y luego a sus padres.
-¿Que boda?-
-La que se anuncia en todos lo lugares-frunció ella el ceño, pegándole a la cara una revista. Él la agarró y se asombró al verse a él y a Hinata abrazados "posible boda" "El heredero Namikaze y la chica maravilla, unidos para siempre"
-¡¿Pero quien ha…-Kushina rodeó sus hombros, negando con una sonrisa
-Me alegra que por fin hayas sentado la cabeza. Soy una madre orgullosa-
-P-pero-
-Hinata es una buena chica, sé que serás feliz- continuó Minato, sonriendo
-¡Pero yo no…!-Ino se acercó a él y le agarró de las mejillas
-Mi pequeño hermanito, va a casarse-tiró de ellas, haciendo que este moviera la cabeza de un lado a otro-estoy tan orgullosa-
Naruto apartó a las dos mujeres, molesto y algo sonrojado.
-¡No voy a casarme!-le devolvió de mala manera la revista a Ino y se alejó- como se les ocurre inventarse algo así, todavía soy muy joven…demonios de periodistas...-se detuvo a medio la escalera y volteó- papá, ¿hiciste eso?-
-Por supuesto-
-Bien-y siguió subiendo- me voy a duchar y a la cama…¿casarme..? ¿Pero de donde sacan esas cosas?-
-Sigue siendo el de siempre- murmuró Ino, mirando la porta de la revista con una sonrisa.
Al día siguiente...
-¡Hinata-chan!-
-¡Si!-
Hinata cargó unas cuantas cajas más y las llevó al almacén. Hiashi, de mientras, cargaba en esas cajas la pesca de hoy, algo adolorido en su espalda. Se enderezó y golpeó en sus riñones.
Definitivamente, la edad estaba haciendo mella en él
El sonido de un avión hizo que alzara la cabeza y mirara hacia el cielo; donde un helicóptero parecía descender hacia ellos.
-¡Cubrid las capturas!-gritaron los otros hombres, preocupados y corriendo de arriba abajo.
El helicóptero paró en una explanada y de ahí bajaron doce hombres vestidos de negro y con gafas de sol, que se dividieron y entraron al almacén.
-Oiga, no pueden parar aquí! Estamos…-pero los otros hombres, haciendo caso omiso del jefe se acercaron al barco donde estaba parado Hiashi, al cual miraron e hicieron una reverencia.
-Señor Hyuuga, tenemos la orden de llevar a su familia a su casa, por favor, baje de ese barco-
-¿Mi casa?-
-¡papá!-cuando Hiashi viró la cabeza, su hija era sujetada por dos hombres por los brazos-¡papá! ¡Que ocurre! Kyaah!-
-¡Hinata!-la metieron dentro del helicóptero; Hiashi bajó del barco y fue corriendo a buscarla, pero a él también lo cogieron y lo metieron dentro.
-Recibido, los tenemos a todos- dijo uno a través de un micro pequeño.
-¡Un momento! ¡Hyuuga!-el casero se acercó a ellos antes de que cerraran la puerta- no puedes marcharte, me debes el mes de…-
-Aquí tiene-dijo uno de esos hombres, entregándole en un sobre el dinero-por favor, retírese-
El hombre lo hizo, sonriendo al ver todo el dinero. La puerta se cerró y ellos salieron al vuelo enseguida.
Hiashi abrazaba a su hija, preocupado, mirando a esos hombres de negro.
-¿A dónde nos llevan, papá?-preguntó ella
-¿Y mi mujer y mi hija?-
-No se preocupen, ellos van en otro helicóptero, junto con sus cosas-
Los dos se miraron extrañados
-¿Nuestras cosas?-
Aterrizaron pronto y los llevaron a todos juntos a una gran casa, donde separaron a Hiashi de su mujer y sus hijas.
Ellas, sin entender, se dejaron hacer de todo, lavar, cambiar, peinar, arreglar, al igual que Hiashi, que agradecía ese masaje que sin entender le estaban dando.
Cuando salieron de aquel sitio, todos vestían elegantes, casi como si fueran a una boda muy cara.
-Increíble, te ves muy bien papá-dijo Hanabi, observando a su padre trajeado.
Las dos hijas vestían elegantes vestidos cortos sin tirantes, Hinata uno amarillo y negro, con medias negras y Hanabi uno rosado. Zapatos de tacón y un bonito collar de diamantes en sus cuellos. Hana un vestido largo y negro que cubría sólo un hombro y el otro lo dejaba al desnudo.
-¿Por qué nos habrán vestido así?-preguntó Hanabi, mirando su vestido.
Hinata se miró su vestido, algo extrañada. Sesión de belleza, vestidos nuevos, joyas, maquillaje… ¿Quién podía permitirse eso? No, la pregunta era, ¿Quién era el único que podía permitirse algo así?
-Por favor, familia Hyuuga, acompáñenme- pidió un señor, que parecía ser el criado.
Subieron a una limusina y recorrieron un largo camino hasta una mansión, una mansión que al verla, Hinata no pudo más que suspirar.
Cuantas veces habría ella estado en esa mansión…
-Así que han sido ellos…-murmuró Hana, sonriendo al ver la mansión
Bajaron del coche y ahí se encontraron de frente con la familia Namikaze Naruto, tan bien arreglado y elegante como siempre, se acercó a Hinata y agarró su mano, donde depositó un beso. Hinata bajó su mirada, sonrojada pero sonriendo.
Minato se adelantó y paró delante de Hiashi
-Bienvenidos de nuevo, familia Hyuuga- estiró su mano hacía él y Hiashi se la agarró al momento, sonriendo.
-Por un momento pensé que nos secuestraban- bromeó él, haciendo sonreír a los demás.
-Pasad por favor, supongo que deberéis tener hambre-
Y sonriendo, les siguieron. Kushina esperó a que Hana subiera y le sonrió.
-Gracias-dijo la peliazul- por esto y…-miró de reojo a la pareja que continuaba hablando, sujetos de la mano-por tener un hijo como él-
-Soy la mejor madre del mundo, o acaso no lo sabías-riendo, Kushina se sujetó de su brazo y entraron en la mansión.
-Nee, Hanabi-chan, debes tener hambre- le dijo Ino, a lo que la pequeña asintió-pues hoy han preparado un plato especial para ti, vamos?-
-¡Si!-
Hinata observó a su familia entrar en la gran mansión, sonriendo. Estaban tan felices...
-Gracias-miró a Naruto, que sonrió- has hecho tantas cosas por mi familia-
-Por ti...haría lo que fuera-alzó su mano y depositó un beso. Hinata bajó su mirada, sonrojada- vamos- entrelazó sus dedos y entraron en la mansión.
Y durante todo el día permanecieron en la mansión, riendo y disfrutando de una agradable ambiente.
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Descalza, Hinata caminaba sobre el borde de mármol de una fuente del jardín, sujetando en su mano los zapatos e intentando mantener el equilibrio, sonriendo. Naruto se detuvo, esperando con una sonrisa que llegara hasta él. La peliazul se detuvo ante él, estirando sus brazos para que la cogiera y Naruto así lo hizo, rodeando su cintura y alzándola de la fuente. Hinata le rodeó con sus piernas y se sujetó a su cuello sonriendo; Naruto acercó su rostro y la besó. Hinata se separó, sonriendo juguetona, pero volvió a besarle y tras eso, abrazarle.
-Creo que no hay ninguna duda- dijo Minato apartando la mirada de la pareja con una sonrisa, mirando a las demás personas integrantes en esa gran sala- vamos a ser familia- y miró a Hiashi- si no tienes ningún inconveniente, en realidad, si no tienen inconveniente- miró tanto a él como a Hana- nos encantaría que Hinata se convirtiera en nuestra nuera-
-Y a nosotros nos agradaría mucho tener a un hijo como el suyo en nuestra familia- dijo Hiashi a su lado, poniendo la mirada en su hija, que sonreía mientras intentaba huir de Naruto.
-Nada de formalidades Hiashi, que ahora somos familia- y mostró su mano- encantado de conocerte, consuegro-
Y Hiashi aceptó su mano, sonriendo. Hana y Kushina se miraron sonriendo felices e Ino chocó su mano con Hanabi.
-Por cierto, gracias por devolvernos nuestra casa y también por permitir que Hanabi pueda volver a ir a la escuela- dijo Hana agradecida- habéis hecho tanto por nosotros...no sabremos como pagaros esto-
-Hinata nos ha devuelto a Naruto y eso es más que suficiente- respondió Kushina
-¡Bueno! Se acabó este tema-se levantó Ino, poniendo sus brazos en jarras- ahora, en lo único que podemos pensar es, ¿cuando será la boda?-
-¡Cierto!- apoyó Kushina- Naruto ya termina su curso en el instituto y pasará a la universidad..-
- Y Hinata-chan recién acabará el primer curso...-medito Ino- es un poco difícil...-
-¿Y cuando mi nee-chan se gradué?- preguntó Hanabi, alzándose del sofá de un salto- pronto terminará el primer grado y el verano está por llegar. Podemos hacerlo en verano-
-Buena idea, Hana-chan...-murmuró Kushina, sonriendo ampliamente- es muy buena idea-
-La verdad es que sí...-apoyó Hana
-¡Bien pensado Hanabi!-exclamó Ino abrazando a la pequeña- ¡oh! ¡que alegría poder tener una hermanita tan lista como tú-
Hanabi sonrió.
-¿Qué vestido debería cogerle?-se preguntó Hana
-Tengo el vestido perfecto para Hinata- dijo ilusionada Kushina- Uno blanco con una cola muy larga y...!-
-¡Y yo tengo unos zapatos que seguro le quedaran...!-y dejando a Hiashi y Minato de lado, las cuatro mujeres se pusieron a hablar sobre la boda y todos sus detalles, sin tener en cuenta que ni siquiera Naruto todavía le había pedido la mano-
-Se están precipitando- dijo Hiashi con una gotita tras la nuca.
Suspirando, Minato volvió a mirar por la ventana, sonriendo al verlos alejarse por el camino, con Hinata en la espalda de Naruto, perdiéndose en la negrura de la noche iluminada por las farolas situadas a los bordes del camino.
-Naruto...-Hiashi sonrió- tienes un hijo muy sorprendente-
-No sé como debería tomarme eso, pero pensaré que algo bueno-
-Cuando se puso a trabajar, con esas cajas tan pesadas y...pensé que no resistiría ni un día. Pero me equivoqué con él- miró a Minato- me alegro que me hija se haya enamorado de tu chico-
Minato palmeó su hombro, sonriendo.
-¿No me digas que estás melancólico?- Hiashi se sonrojó al momento, confirmando las sospechas del rubio- Querido consuegro, vas a tener que aguantar mucho- Hashi le miró- porque aunque no lo parezca, los Namikaze somos muy posesivos.- y volviendo a palmear su hombro, se alejó, dejando a Hiashi confuso.
-¿¡Y eso que significa!-
Y por aquel camino, Naruto continuó su paseo. Hinata, aun con los zapatos en mano, rodeaba su cuello y sonreía, apoyada su cabeza sobre su hombro. Ninguno de los dos hablaba, pero no le importaba. Llevaban toda la tarde haciéndolo, hablando sobre ellos, jugando...se habían dicho todo lo que necesitaban oír y tan sólo la compañía del otro era suficiente.
Naruto se detuvo y Hinata miró hacia la misma dirección, sonrojándose al ver de nuevo aquel sitio. Aquel banco con esa fuente blanca en la cual ella una noche se había perdido...
-¿Hinata?- ella abrió sus ojos sorprendida y alzó su cabeza; su labio tembló y se puso a llorar.
Naruto se impresionó por eso y se acercó extrañado.
-¿Qué haces aquí?-miró a su alrededor, viendo que estaba sola y se agachó delante- de todos los sitios que menos te puedes imaginar, porque estás-pero Hinata se lanzó a sus brazos, haciendo que este cayera sentado con ella encima, agarrándose fuerte de su camisa- O-oi que-
-L-lo siento- sollozó ella-lo siento…-
Hinata sonrió sonrojada al recordar ese momento. Esa era la primera vez que había llorado delante de él.
Naruto observó a su alrededor, los zapatos en el suelo, una especie de cajita sobre el banco, y luego la miró a ella. Tenía heridas en los pies y estaba cubierta de tierra.
-¿Qué has estado haciendo?-preguntó no pudiendo evitar sonreír- no me digas que te perdiste en mi jardín-
-Eres una sirvienta muy tonta-y la rodeó con sus brazos.
Hinata se sorprendió ante el gesto, pero luego sonrió y se pegó aun más a su cuerpo.
-Así que tienes miedo.-murmuró él- jamás pensé que la fuerte Hinata tuviera alguna debilidad-
-N-no t-tengo miedo- sollozó ella entre hipidos
-¿No? y entonces ¿porque tiemblas?-y Hinata sorprendiéndose, separó el abrazo, sonrojada y pasó sus manos tras su espalda, mirando a un lado-
-N-no tengo miedo. Solo…tenía frío.-
Naruto apoyó sus manos en la hierba, observándola.
-Y por eso, ¿también llorabas?-
Sin nada que responderle, se mordió el labio y él de nuevo se puso a reír. Hinata bajó su cabeza, sonrojada furiosamente. De nuevo, se estaba riendo de ella. Un momento, estaba riendo…de nuevo. Alzó la cabeza y le observó, sin poder dejar de sentir ese calor en las mejillas.
Él, volvía a sonreír y de nuevo, era tan hermoso escucharle.
Naruto, al sentir su mirada, dejó de sonreír y mantuvo su mirada.
-En ese momento...-Hinata le miró al escucharle sonreír- no tenía ni idea de lo que influías en mí- se acercó al banco y se giró para dejarla ahí de pie y volver a girarse para verla- realmente has cambiado mucho mi vida-
Hinata miró al suelo, sonrojada.
-Todavía sigo sin comprender como llegué a enamorarme de ti- rodeó su cintura y apoyó su frente en su vientre, sonriendo- te odiaba tanto. En ese entonces, eras la única que se había atrevido a plantarme cara, la única que parecía no tenerme miedo...-recordó el momento en que le golpeó, en todos los golpes que recibió durante los días, en las cosas malas que le hizo todo con el fin de verla sufrir- perdoname por todo lo que te hice en el pasado. No era consciente de nadie ni nada. No me importaba los demás ni sus sentimientos. Sólo quería que sufrieran igual que yo- estrujó sus brazos, recordando esos momentos tan dolorosos. Cerró sus ojos- perdoname-
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-Naruto-kun- ella retiró sus brazos y agachándose un poco, rodeó su cuello y le abrazó, sonriendo, Naruto también la abrazó, bajándola del banco- No tengo nada que perdonarte baka- sonriendo, separó su abrazo, sin llegar a soltarse- más bien soy yo quien debería pedirte...que me perdonaras...-bajó su cabeza, sonrojada- me porté... un poquito bruta contigo- volvió a mirarle, arrepentida y Naruto sonriendo, inclinó su rostro y la besó en los labios.
-Pues fue esta pequeña bruta la que hizo volver por el buen camino- besó su frente, haciendo sonreír a Hinata- más te vale no cambiar nunca- y depositó un beso dulce y lento, saboreando sus labios. Hinata cerró sus ojos, correspondiendo a su beso, sintiendo como siempre sus piernas flaquear y su corazón derretirse de amor.
-Te amo- susurró Naruto, poniendo sus manos sobre su rostro y volviendo a besarla, enterrando sus dedos en su cabello. Hinata estrujó su camisa y separó sus labios, permitiendo a este enredar su lengua.
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Un mes después
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-¡LLEGO TARDE!- Hinata bajó corriendo las escaleras de su casa, entró a la cocina, agarró una tostada y volvió a salir-¡Hagta leguo!-
-No hables con la boca llena- dijo Hiashi mirando el periódico mientras Hanabi desayunaba medio dormida.
-Hinata- la peliazul se volteó y sonrió al ver a su madre con el bentou. Tragó la tostada y le agradeció a su madre- ¡espera!-
Hana le puso bien la corbata del uniforme de verano, compuesto por una falda corta, blusa blanca de manga corta con el emblema del instituto, unas medias blancas y los zapatos. Alzó la mirada a su rostro, colocando bien su trenza sobre su hombro y observando esas gafas negras y grandes que hacían ver sus ojos más grandes y hermosos.
-Avisame si vas a llegar tarde- y sonriendo, Hinata asintió, agarrando su mochila.
-¡Te quiero!- y cerró la puerta, dejando con una sonrisa a su madre.
-¡Tarde! ¡Tarde!- exclamó ella abriendo la puerta de su jardín- el examen está a punto de comenzar!- pero se detuvo cuando estuvo alejada de su puerta y miró atrás, sonriendo melancólica, viendo en su cabeza a Naruto apoyado contra la pared, regañándola por llegar tarde.
Hacía un mes que no lo veía. Un mes que él había tenido que viajar al extranjero por negocios, un mes que no escuchaba su voz, ni ver su sonrisa. Le echaba de menos. Bajó su mirada, sabiendo que dentro de dos días terminaría el primer curso y que quizá Naruto no pudiera llegar a su graduación.
Meneó su cabeza, frunciendo su ceño.
No debo de pensar en eso ahora. Naruto volverá, me prometió que volvería y yo le esperaré el tiempo que haga falta.
-¡Bien!- y salió corriendo
Y como si de magia se tratara, el día de la graduación llegó. Hinata, ataviada con un perfecto uniforme, con su chaqueta azulada, su falda tableada, su cabello suelto, pensando que ese día quedaría mejor, pero llevando sus gafas se detuvo delante de sus padres y su amiga Tenten, esperando alguna opinión por su parte.
Hana sacó una cámara fotográfica y y le hizo muchas fotos, Hiashi tuvo que girarse para que no le vieran llorar y Hanabi aplaudió, sonrojándola por todas bandas.
- ¡Mi niña!- exclamó Hana abrazándola- ¡matricula de honor! ¡Es maravilloso!-se separó sujetándola por los hombros- sabía que podía encontrar en ti una buena abogada-
-¡Estas genial Hinata-chan!-exclamó Tenten, haciendo fotos también de todas las perspectivas.
Hinata bajó su mirada, sonrojada. Todavía le quedaba mucho camino por recorrer, pero estudiaría mucho para convertirse en la mejor abogada de Japón, siendo conocida por todo el mundo.
-Gracias...-
-¡Nee-chan! Será mejor que nos vayamos!- y recogiendo todos sus pertenencias, salieron de la casa a prisa, cogieron el coche y partieron hacia la academia.
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Hinata miró por quinta vez su reloj, faltaba tan sólo media hora para que la ceremonia empezase y ella todavía se encontraba a más de media hora de camino. ¿Tanto se había demorado en cambiarse?
Miró por la ventana, nerviosa, cuando de nuevo el coche se puso en marcha. Rápidamente pudo ver a una pareja cogida de la mano, una pareja de su instituto y sonrió melancólica.
Naruto ya no llegaría
Naruto...
-¡Mi bolso!-una mujer gritó en la calle cuando un ladrón le quitó el bolso de un tirón.
-¡Para el coche!-gritó Hinata, bajándose de este
-¡Hinata a donde...!-
-Enseguida estaré ahí-gritó, persiguiendo al ladrón
-Pero y la...!- pero Hana desistió de seguir llamando, únicamente sonriendo.
-Definitivamente la justicia está en ella- dijo Tenten sonriendo mientras Hiashi suspiraba y Hanabi animaba su hermana desde la ventana.
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-¡Tú! ¡Ladrón! ¡Detente!- el chico al verse seguido aceleró más y Hinata frunció el ceño- ¡Detente!-
y ella también aceleró.
El tipo era rápido y ágil, pero Hinata no se desanimaría. Lo atraparía como que se llamaba Hinata Hyuuga.
-¡DETENTE!-
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En el instituto Konoha, los alumnos entraban muy elegantes con sus uniformes y joyas deslumbrantes. En el gran jardín y en la entrada, familias adineradas y sirvientes acompañaban a esas, dejando a la familia Hyuuga asombrada, mirando sus coches de lujo, su ropa, sus joyas...
-Mami, ¿hicimos bien en dejar nee-chan en este instituto?- preguntó Hanabi mirando a todos los alumnos.
-Por supuesto que si- respondió Hana, orgullosa- que no tenga tanto dinero ni sea rica no significa que no sea inteligente. Porque, cuantos han llegado a sacar matricula de honor como ella- y miró a los alumnos, entrecerrando su mirada- ninguno de ellos-
-Pero...-Hiashi miró su reloj- llega tarde-
Tenten suspiró, sonriendo. Su amiga era tan impulsiva.
-Familia Hyuuga- una voz tras ellos le hizo voltearse y quedarse asombrados.
-¡Hello!-saludó una chica rubia tras ese chico.
-¡Ino-chan!- exclamó Hanabi contenta de verla
-Hana, Minato- murmuró Hana asombrada mientras la peliroja, al brazo de su marido, sonrió a la familia.
- Venimos a ver la graduación de nuestro hijo- dijo Minato, quitándose sus gafas de sol
-Y de paso, la de Hinata-chan por pasar de curso- dijo Kushina, buscando a la nombrada- pero... ¿donde está?-
Y todos suspiraron, mientras una gotita caía tras su nuca.
-¿En qué problema se ha metido ahora?- los cuatro alzaron la mirada, asombrándose al ver a esa personas.
Este se quitó sus gafas de sol y tras ellas, unos hermosos ojos azules cielo deslumbraron a cuanto los estaba viendo. Naruto, con un traje negro, y una camisa blanca desabrochada por arriba con una corbata medio colocada, alzó una ceja, esperando alguna respuesta.
-No quieras saberlo- Sasuke se detuvo a su lado, sonriendo.
-Te sorprenderá ver lo que ha...-Shikamaru sonrió- será mejor que lo veas tu mismo cuando llegue-
Y mientras ellos dos entraban, Naruto se les quedó mirando sin comprender. ¿Qué había pasado durante el tiempo que había estado fuera?
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Hinata sonrió al ver el instituto Konoha cerca y aceleró su carrera. No llegaba tan tarde; tan sólo habían pasado...se detuvo de golpe, mirando su reloj. Tres horas siguiendo a ese tipo
-O-oye...- el chico, siendo sujetado por Hinata todo el rato desde que le había cogido, había deseado soltarse, pero esa chica le había agarrado bien y no lo soltaba por nada- d-devolveré el bolso a la señora p-pero suéltame, tengo que...-pero Hinata volvió a correr, arrastrando al chico que iba casi ahogándose por andar agarrándole del cuello de su ropa.
Sólo llegaba un poco tarde, posiblemente todavía habría gente dentro, celebrando las demás graduaciones. Y con ese pensamiento, se adentró en los terrenos del instituto y finalmente llegó al gimnasio, donde empujó las puertas y entró corriendo, pero poco a poco fue deteniéndose, viéndolo todo oscuro y sin una persona en su interior. Miró a su alrededor, intentando escuchar o poder ver algo, pero ahí no había nadie. Soltó al chico y dejó caer la chaqueta que anteriormente se había quitado, dejándose caer luego ella al suelo, respirando agitada y bajando su mirada.
El chico miró a su alrededor sin comprender tanta oscuridad y volvió a mirarla a ella.
-Oye...¿esperabas a alguien?- y acercándose un poco se agachó a su lado-esto está mas vacío que mi nevera...-pero se calló y asombró al una lágrima chocar contra el suelo.-O-oe...-
Hinata se mordió su labio mientras lágrimas recorrían sus mejillas. Sentía su cabello lleno de hojas de los árboles, su uniforme mal puesto y sucio por sus caídas, sus rodillas medio peladas por esa causa, al igual que sus manos. Pero eso no le hubiera importado, ella hubiera querido llegar antes solamente para verle a él.
Solamente para verificar si Naruto estaría allí
Pero él no había llegado y la fiesta de graduación había terminado, sin que ella pudiera recoger su título, sin poder ver la sonrisa de sus padres...
-Sin tan sólo no me hubiera bajado del coche...-sollozó, cerrando sus ojos y provocando que el cabello se viniera a sus hombros.
El chico la observó preocupado, sin saber que hacer o decirle.
-Si quieres...también me disculparé con esa señora y...-y de repente las luces del enorme gimnasio se encendieron, sorprendiendo a los dos, que abrieron sus ojos como platos al ver a todas esas personas sobre las gradas gritando y aplaudiendo- q-que ocurre...!-
Hinata se levantó del suelo, mirando boquiabierta a todas los alumnos de ese instituto.
-¡NEE-CHAN!- Hinata volteó a un lado y sonrió al ver a su familia a un lado de la pista.
-¡FELICIDADES HINATA-CHAN!-gritó Ino saludándola alegremente. Hinata se mordió el labio, sonriendo emocionada al verles.
-Hina-chan- giró de nuevo, encontrándose con Tsunade y el resto de profesores. La directora se acercó y le mostró un diploma enrollado. Hinata la miró y Tsunade sonrió- felicidades- Hinata agarró su titulo, haciendo una reverencia al cogerlo.
-Gracias Tsunade-sama- y lo apretó contra su pecho, sintiéndose orgullosa y feliz. Este sólo era el primer paso para llegar a cumplir su sueño, pero conseguiría pasarlos todos. Conseguiría convertirse en una buena abogada.
- ¿Pero que pasa aquí?- preguntó el chico todavía sin comprender la situación.
-¿Y tú quien eres?- preguntó Tsunade extrañada, a lo que Hinata sonrió, limpiando sus lágrimas.
-Llegas tarde- Hinata se congeló y todo su sistema se detuvo- exactamente con cuatro horas de retraso- ella empezó a voltearse lentamente, su diploma cayó al suelo y volvió a quedar boquiabierta- todavía tenemos mucha cosas que arreglar contigo...-
De nuevo lágrimas resbalaron por sus mejillas mientras Naruto sonreía.
-Vas a venir o voy a tener que ser yo qui- pero Hinata se lanzó contra él, haciéndole tambalearse al agarrarla al salto. Tras eso, los alumnos gritaron y silbaron.
-¡Has venido!-exclamó ella, llorando de alegría, abrazándole con fuerza.
-¿ Y qué te pensabas, que me perdería tu graduación?- la estrechó, sonriendo al volver abrazarla- yo no soy esa clase de novios-
Hinata separó su rostro y le miró, sonriendo antes de besarle.
El gimnasio volvió a estallar a gritos de alegría. Tsunade miraba la escena con lágrimas de emoción en sus ojos, los demás profesores casi estaban en la misma situación, y la familia Hyuuga y Namikaze sonriendo felices.
-¿Qué os parece si celebramos una fiesta en mi casa?- preguntó Minato, rodeando los hombros de su mujer, que le sonrió.
-¡Genial!- exclamó Hanabi, haciendo sonreír a los padres.
Horas después...
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La noche había caído y las dos familias, después de una abundante comida, hablaban y tomaban en té en una sala.
-Se ha dormido- dijo Ino, mirando a Hanabi dormir sobre las piernas de su madre. Hana sonrió, acariciando el cabello de su hija.
-Tantas emociones dejan a uno más que cansado- dijo Kushina sonriendo.
-Si gustáis, podéis quedaros a dormir- ofreció Minato
-Gracias por el ofrecimiento, pero será mejor que volvamos a casa- Hiashi dejó la taza de té sobre la mesa- nosotros también estamos muy cansados-
-Por cierto, ¿donde están Naruto y Hinata?- preguntó Ino, mirando a su alrededor- ¿cuando han salido?-
Los padres sonrieron,
-Creo que deberás seguir en pie con ese ofrecimiento, Minato- comentó Hana haciendo sonreír a Kushina y Minato.
-Mi casa estará siempre abierta para vosotros-
Agarrados de la mano y con sus dedos entrelazados, Naruto y Hinata paseaban bajo el cielo estrellado. Ella, a la que habían bañado y cambiado con un bonito vestido negro por encima de las rodillas y sin tirantes, llevaba la chaqueta de Naruto puesta, mientras que el otro, tan sólo llevando su camisa y sus pantalones negros elegantes, miraba a la peliazul, sonriendo.
-Hinata - ella volteó a mirarle y al hacerlo, Naruto la acercó a su cuerpo y se inclinó para besar sus labios. Hinata se ruborizó, pero feliz como se sentía, rodeó su cuello con su brazo libre y cerró sus ojos, devolviendo el beso.
Naruto, todavía sujetando su mano, rodeó su cuerpo y le acercó más, moviendo sus labios e introduciendo su lengua, sonriendo interiormente al ver que ella le correspondía. Ascendió su mano, agarrando su cabeza y ladeando su rostro, profundizando más ese beso.
Y varios segundos después, se separaron, respirando agitados. Naruto besó su nariz, su frente, haciéndole sonreír, para terminar abrazándola.
-Te he echado de menos- susurró Hinata, sonriendo al ser levantada del suelo por ese abrazo-te quiero-
Escuchar esas palabras fueron lo mejor de todo el día para Naruto. El poder abrazarla, besarla, volver a estar con ella...era algo de lo que no podía mantenerse alejado por mucho tiempo.
La volvió a dejar en el suelo, depositando otro beso en sus labios, uno dulce y cargado de amor, un amor que lo volvía tonto y cursi. Separándose, juntó su frente, respirando ese aroma a lilas que tanto le cautivaba. Hinata agarró su rostro, acariciando sus mejillas con una linda sonrisa en su rostro.
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-Cásate conmigo-
Y Hinata se detuvo; Naruto se separó, sintiendo sus mejillas arder y mirando a un lado.
-Puede parecerte una locura y que es demasiado temprano pero...-cogió aire y la miró- me gustaría que aceptaras mi propuesta- le agarró la mano y se la llevó a los labios- y te convirtieras en mi esposa-
Hinata se sonrojó furiosamente, mirándole asombrada y boquiabierta.
- C-ca...-sonriendo, Naruto agarró su rostro con ambas manos y besó sus labios. Hinata siguió mirándole, con su corazón a punto de salir de su pecho.
-Como es algo repentino, dejaré que lo pienses- y dio otro beso antes de apartarse- pero no me gusta esperar mucho tiempo- dijo metiendo la mano en el bolsillo de su pantalón, sacando una pequeña caja, la cual abrió, agarró la mano izquierda de Hinata y le colocó un anillo. Hinata se miró su mano, sorprendiéndose al ver un pequeño diamante sobre aquel anillo de oro blanco- así que cuando entres a casa, estaré esperando su tu respuesta- y tal como dijo, se volteó u respirando profundo, empezó ese camino tormentoso que no le dejaría de molestar hasta que no tuviera esa maldita respuesta.
Hinata siguió mirando el anillo, que brillaba bajo la luz de las farolas. Alzó la mirada hacía Naruto, que se alejaba por el camino por el cual habían venido. Miles de recuerdos pasaron por su cabeza en ese momento. El momento en que se conocieron, los duros días de odio a su lado, los buenos momentos que pasó a su lado, esas situaciones embarazosas, su declaración, el día que se hicieron novios, los felices días que vivió a su lado antes de aparecer Sakura, el dolor de la separación, Naruto volviendo a buscarla...todos, todos y cada uno se hicieron presenten en su cabeza, emocionándola.
Tuvo un pasado algo complicado si, pero podría forjar un futuro mejor junto Naruto.
Un futuro que deseaba con todo su corazón.
Y limpiando sus lágrimas, sonrió.
-¡NARUTO!- el rubio se detuvo y volteó, extrañándose al verla sacarse esos zapatos de tacón pero asombrándose al verla correr hacía él.
-¡Hinata espera! Esper...!- Hinata volvió a saltar a sus brazos, provocando que Naruto esta vez cayera al suelo-¡oucht! mi...!-pero fue acallado por un beso que de nuevo volvió a sorprenderle.
-Naruto...- se separó ella, rodeando su cuello y abrazándole- ¡si quiero! Quiero casarme contigo!-
Naruto necesitó procesar esas palabras antes de que una sonrisa amplia y llena de sinceridad surcara su rostro. La abrazó, la estrechó con fuerza, sonriendo zorrunamente, tumbándose en el suelo, dándole igual el mancharse ese costoso traje.
Había aceptado. Hinata se convertiría en su esposa y ya no había nada más en el mundo que pudiera hacerle más feliz que eso.
Hinata le miró mientras él acariciaba su rostro, apartando el cabello que caía sobre él.
-Te amo, mi pequeña chica de campo- y juntó sus labios, demostrándole en ese beso todo ese sentimiento que rebosaba en su pecho, hinchándole de alegría y felicidad.
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DOS MESES DESPUÉS...
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-¡Llego tarde!-Hinata bajó las escaleras de su habitación corriendo, agarró una tostada y corrió de nuevo hacía la puerta.
-Se dice buenos días- dijo Hiashi, mirando como siempre el periódico
-Hinata-chan- la peliazul se volteó, tragando el último trozo de tostada.
-Mamá...- y ella sonrió al verle entregar su bentou- gracias, siempre se me olvida- lo agarró y le sonrió- ¿y bien?-
Hana sonriendo observando a su hija. El mismo uniforme, la misma trenza sobre su hombro, sus gafas, su mochila y ese anillo colgado en su cuello, que brillaba por aquel diamante bajo las luces.
-Que te vaya bien- y sonriendo, Hinata salió de casa.
-¡Te quiero!-
-Y yo a ti- murmuró Hana
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-¡El primer día y ya llego tarde!- salió de su jardín y se preparó para salir corriendo.
-Media hora- Hinata se detuvo y una sonrisa apareció en su rostro. Se giró sobre sus talones, agarrando la mochila con sus manos tras su espalda- ¿Crees que es correcto que la esposa de Naruto Namikaze llegue tarde el primer día de su segundo curso?-
Hinata hizo un puchero, sonriendo juguetona al verle acercarse, con ese traje gris que tanto le favorecía, aunque no solamente fuera ese. Porque a Naruto le quedaba cualquier cosa bien. Y no era porque fuera su mujer, pero había que admitir que con esos ojos azules, ese cabello rubio tan revuelto, ese atractivo y ese porte Naruto era un verdadero dios a su lado.
-¿Podría mi marido enfadarse por ello?-
Naruto rodeó su cintura y acercó su rostro, juntando su frente con esa sonrisa tan encantadora como sexy que podría encandilar a cualquiera.
-Resulta que le es imposible enfadarse con ella- Hinata sonrió- está tan enamorado que poco se fija en esas cosas- rozó su nariz con la de ella.
-¿ Y...en que cosas son en las que se fija?- le preguntó ella, acercando sus labios pero sin llegar a besarle. Naruto sonrió ladino, ahuecando sus manos sobre su rostro.
-Eso sólo podrá demostrárselo en su cama- y terminó acortando esa distancia, devorando sus labios.
Hinata soltó su mochila y se agarró a su chaqueta, correspondiendo a ese beso con la misma intensidad.
Naruto se separó un poco, volviendo a sonreír.
-Supongo que no pasará nada porque faltes el primer día- dijo acariciando sus labios con su pulgar, despertando a Hinata.
-¡Llego tarde!- agarró su maleta y nada más dar el primer paso, fue agarrada por el brazo- Naruto, tengo que...-pero este la arrastró a la limusina, donde la metió y cerró tras él, golpeando el cristal negro para que el chófer arrancara- ¡Naruto! ¡A donde me llevas! Tengo que...-sin embargo, Naruto volvió a besarla, pero Hinata se separó, sonrojada- Naruto, tengo que ir a clase, si falto...el...primer...-se quedó en un suspiró, sintiendo sus manos masculinas introducirse bajo su camisa- y sus labios sobre su cuello- Naruto...-
Naruto volvió a sonreír, alcanzando el cierre del sujetador, el cual desató.
-Lo comprenderán- respondió él, desabrochando los botones de su uniforme- no te preocupes...-le bajó la camisa dejando su corbata y ese sujetador que se había movido al retirar la camisa- eres la mujer de Naruto Namikaze...-le apartó el sujetador, rozando sus pezones estremeciéndola- nadie puede decirte nada al respecto- y deshaciendo su trenza, nuevamente besó su cuello, dejando su cabello suelto y cayendo sobre su espalda y sonriendo al ver el anillo en aquel collar.
-Naruto...-él la miró, sonriendo al verla tan cohibida.
-Tenemos un largo camino por delante- dijo él quitándose la chaqueta y tirando de su corbata y desabrochando su camisa. La tumbó sobre el asiento, acariciando su pierna- así que vamos a disfrutar un poco de nuestros cuerpos, querida- y lamió sus labios antes de juntar sus bocas y perderse en esa pasión que tan sólo de hace dos meses casados, seguía tan ardiente como la primera vez que se entregaron.
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=FIN=
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-Idiota- masculló mirándole con rabia- eres el rey de los idiotas-
Naruto alzó una ceja.
-Te crees que por tener más dinero puedes ir por ahí insultando a cualquiera que pase por delante? Eso solo lo hacen los idiotas, la gente como tú, que no tiene respeto ni sentimientos por nada. Una basura.-
Más exclamaciones se oyeron, pero a Hinata poco le importó y siguió aguantando la mirada a Naruto.
-Gente como tú en el mundo es lo peor que puede existir.-apretó sus puños y miró a un lado- gente como vosotros deberían morir-
¡-Cierra la boca! Pobretona!-gritó uno lanzándole otro huevo, pero Naruto se alzó, provocando que todos se detuvieran. Se acercó de nuevo y cuando paró delante de ella, Hinata le miró, todavía furiosa.
-¿Algo más que añadir?-preguntó él, en un tono serio y frío. Pero Hinata no se acobardo.
-No me importa si eres el primogénito de un imperio financiero.- se retiró dos pasos- alguien como tú nunca ha trabajado duro por dinero- empezó a dar pequeño saltos, alzando sus brazos y cerrando sus puños. Dejó de botar y le miró fijamente- ¡NO TE LO TENGAS TAN CREÍDO!-gritó dándole un buen golpe en la cara.
Naruto cayó al suelo
-No te tengo miedo- masculló mientras Naruto se incorporaba en el suelo- luchare contigo, no voy a huir!-
Y mirándole unos segundos más, se volteó y salió andando con toda la calma, haciendo que la gente se apartara en pasillo para dejarla pasar.
Las miradas volvieron a Naruto, que sentado en el suelo, con un brazo apoyado sobre su pierna, sonreía.
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-Hinata Hyuuga...-y una sonrisa maligna cruzó su rostro- ya nunca podrás escapar de mí-
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Y bien, con ese breve flash back taaaaaan conocido, nos despedimos de esta historia que tanto a mi como a vosotros "o eso espero" os haya gustado.
Sugerencias antes que nada.
-¿El final? Simplemente pensé que recordando como había empezado la historia, quedaría bien de esa forma. Porque, pasar de ese odio tan grande a un amor tan puro como ese...vale la pena ponerlo no?
-Tamb el final es parecido al de HYD, pero le cambié cosillas para que no se pareciera tanto, que si no el creador de esa serie me va a matar :P
- Exacto. Se han casado. Se casaron en el periodo de verano, antes de empezar las clases HInata y Naruto. Y si, Naruto va a una universidad, pero tamb trabaja con su padre en la empresa, ya lo sabeis. Y hinata empieza el segundo curso de instituto. La verdad, creo que debí calcular bien eso, porque como la pobre se nos quede embarazada en epoca de escuela... XDDD en fin, tener un marido multimillonario de algo servira no?
(oh! y respecto a la de veces que lo hacían, sencillamente pienso que ni la primera ni la segunda vez Naruto haga diana, por eso y si en algún caso no he puesto protección es principalmente por eso. Las otras ya...cuestion de suerte jajajaja)
- Sakura...como bien dije, terminó retirandose de ese campo, sabiendo que perdería. Y los amores no correspondidos no se arreglan tan facilmente, se necesita tiempo para relajarse y por lo menos intentar olvidar. Eso es lo que hará Sakura, volviendo a marchar al extranjero con su padre.
-Mi pobre y adorado Kiba, que lo he abandonado. Cuando supo la noticia de la boda, casi murió de un ataque el pobre. Más lo que le costó aceptar esa noticia, Hinata sufrió bastante al ver que no contactaba con ella, pero con los días, Kiba comprendió que desde el momento que los vio juntos, nadie podía separarlos. Y como todo un buen amigo, lo aceptó, con mucho dolor, pero alegre por su amiga.-
Y con esto, me marcho para siempre de este fic, continuando los otros y empezando unos nuevos que...buah! tengo una ganas enormes de terminarlos, y eso que acabo de empezar jajaa
¡Muchas gracias a todos y Bye bye!
JAN-DI CHAN
