Tía Enriqueta
Capítulo 4: Cena
Riza suspiró cansada, la rubia se había encerrado en su habitación dejando a su coronel con su tía, los cuales se llevaban bastante bien. La rubia se había llevado varios días intentando evitar esa cita "familiar" se produjera, pero había obtenido resultados negativos y eso le molestaba bastante, o más bien tenía miedo de que alguien pudiera verlos y que todo el trabajo que habían tenido que hacer para que su tía creyera realmente que eran pareja, no sirviera para nada.
Una vez más suspiró, pero prefirió vestirse para ir temprano y así acabar pronto y así poder volver a la tranquilidad de su hogar, con su fiel can Black Hayate, el cual estaba junto con ella en la habitación. Él era el que más le apoyaba en sus momentos de bajón y sin siquiera decirle una palabra.
Riza se vistió una vez más con un vestido que le había regalado su tía, la verdad es que no tenía mal gusto la mujer. Este era un vestido de noche, negro algo ajustado, con escote pronunciado pero no pasaba a ser descarado sino más bien elegante, falda atubada que hacía que se delinearan bastante bien las curvas de su cuerpo.
Riza al salir de la habitación escuchó un "estas preciosa" por parte de Mustang. Desde que estaban haciendo todo ese teatro había escuchado a su coronel alabarla tantas veces y al igual que las otras veces ella se sonrojó, aunque no sabía si todo eso era debido al montaje o si en verdad lo sentía así. Su cabeza decía es solo un mero teatro, pero su corazón deseaba que esas palabras fueran ciertas. Se sentía tan extraña y emocionada cuando su coronel le decía esas cosas.
En poco tiempo llegaron al restaurante Italiano Alexandro. Al llegar allí ya tenían una mesa reservada y no tuvieron que esperar la larga cola que había en el restaurante. Parecía que se había hecho bastante famoso en Central.
¡Estupendo! Pensó Riza, no podían haber ido a un lugar con menos gente, para así tener menos posibilidades de encontrarse con algún conocido, sobre todo de la milicia.
-Espere aquí señor Mustang y ahora mismo le llevaremos a su mesa –le habló un señor trajeado.
-¿Te ocurre algo? –pregunto Roy a Riza, ya que la notaba algo disgustada, más de lo habitual y aprovechando que la tía estaba algo alejada de ellos admirando el lugar.
-¿No podías haber elegido un lugar más llamativo? Quizás en este no nos encontramos con nuestros superiores o quizás con el Führer coronel Mustang –preguntó enfadada la mujer.
-No pensaba que había tanta gente en este lugar. Yo solo quería tomar lasaña –se disculpó –pero relájate, no hay nada de malo en que salgamos juntos. No estamos solos, esta Enriqueta con nosotros.
-Si genial –Riza se cruzó de brazos.
-Tranquilízate Riza –Roy tomo de la mano a Riza. Roy observo como llevaba el anillo que el mismo le regaló, como si fuera su anillo de compromiso. No pudo evitar pensar lo lindo que le quedaba puesto en su mano –todo saldrá bien confía en mí.
-¿Coronel? Chicos es él –Havoc había visto a lo lejos a Mustang –os dije que él habría tomado la reserva seguro.
Roy sintió como la mirada de Riza lo estaba matando y sintió como la mano de ella apretaba la suya con fuerza. ¿Cómo pudo ser tan idiota como para quedar el mismo día con ambos? Se había olvidado completamente que había quedado con sus subordinados el viernes, creía que era el sábado.
-Chicos ¿qué hacéis aquí? ¿No quedamos el sábado?
-No quedamos el viernes. Estas viejo Mustang, ya se te olvidan las cosas –Havoc bromeo, pero calló al ver la cara de su coronel. El rubio se dio cuenta de que su coronel no estaba solo sino que estaba tomando la mano a una mujer, la cual parecía intentar esconderse tras él
-Riza cariño ¿falta mucho para que nos den nuestra mesa? –Enriqueta había vuelto, cansada de esperar.
-¿Riza? –Havoc junto con sus compañeros observaron bien a la mujer que acompañaba a su coronel.
Todos abrieron la boca al ver allí a su compañera, cogiendo de la mano a su coronel ¿y lo que tenía en el dedo no era un anillo?
-¿Quiénes son ellos? –pregunto Enriqueta curiosa
-Pues ellos son mis subordinados. Ellos son Havoc, Breda, Falman y Fury –cada uno fue saludando a la mujer.
-Son tus subordinados Roy ¡tenía muchas ganas de conoceros! Roy habla mucho de vosotros –sonrió amablemente la mujer -¿Esta aquí la famosa teniente tuya Roy?
Todos los subordinados de Roy se quedaron mirando a Riza, la cual deseaba desaparecer de allí ahora mismo ¿Por qué no habría atendido en las clases de alquimia que le daba su padre? A lo mejor como alquimista hubiera podido hacer algo y lograr la invisibilidad o hacer que la tierra le tragara.
-No está aquí mi teniente –Roy golpeó a Havoc, el cual estaba señalando a Riza.
-¡Qué bien! Lo siento Roy, pero no me cae bien tu teniente, he escuchado demasiado de ella. Si yo fuera mi sobrina estaría celosa de ella.
-No tienes que preocuparte por ello tía, ella solo es mi teniente. Bueno chicos os presento a la Tía Riza mi prometida como ya sabéis.
Riza siempre había escuchado la expresión "cara de póquer" pero nunca había logrado entender bien que era esa expresión ¿cómo se ponía "cara de póquer"? esa noche acababa de conocer de primera mano cómo se ponía esa expresión, ya que era la que tenían todos sus compañeros al escuchar de Roy decir que ella era su prometida.
-Ya que estáis todos aquí ¡cenemos todos juntos! Me gustaría conoceros –habló feliz Enriqueta.
Riza sintió como se ahogaba. Si quería que la cosa fuera a peor su tía acababa de conseguirlo. Si Roy se merecía el premio al peor y más despistado Coronel.
Tanto Roy como sus compañeros intentaron escapar de esa situación, pero como siempre las insistencias de su tía siempre hacían que la mujer consiguiera todo lo que deseaba. Y tal y como deseaba todos acabaron en la misma mesa juntos, manteniendo una conversación intentando alejarse del tema de que el coronel y la teniente que no es la teniente estaban comprometidos.
Aprovecharon que la tía se había ido a empolvar la nariz para poder hablar con libertad y entender bien que estaba ocurriendo allí.
-¿Se puede saber desde cuando estáis comprometidos? –pregunto Havoc.
-No estamos comprometidos idiota –contestó Riza enfadada.
-¿Y todo este montaje y el anillo? –siguió Breda.
-Tú mismo lo has dicho, es un montaje –respondió Roy –os lo voy a explicar rápido, porque no creo que tarde mucho en volver Enriqueta. La tía de Riza apareció en su casa un día y se instaló allí preocupada porque su único familiar estuviera bien cuidada. Para poder librarse de ella Riza se inventó que tenía un prometido y por supuesto que mejor prometido que un coronel, guapo, responsable…
-¡Roy! –le regañó Riza
-Riza pensó que con eso bastaría para que su tía se marchara de su casa, pero no fue así. Enriqueta quiso conocerme y se ve que le gusto demasiado, porque no para de pedirle a Riza que nos veamos y eso es lo que está pasando. Por lo que seguidnos el juego y disimular que ya viene –Roy sonrió a la mujer que se acercaba.
Una vez todos en la mesa pidieron su cena. Por supuesto Roy se pidió su deseada lasaña y pensaba lograr su cometido, ya que se había liado todo eso por su deseo de tomar ese delicioso plato.
Entre bocado y bocado todos hablaban animada mente, todos siguiendo el juego a Roy y Riza.
Riza escuchaba la conversación sin prestar mucha intención, solo deseaba que esa noche terminara pronto y pudiera marcharse a su casa.
-¿Y os hace trabajar mucho Roy? –pregunto Enriqueta, deseosa de saber cómo era Roy en su trabajo.
-No, él no, la que nos hace trabajar hasta reventar es la teniente. Ella nos pone a trabajar casi sin descanso durante todo el día –habló Havoc mirando divertido a la teniente.
-Si y además siempre nos chilla –apoyo Breda.
-E incluso a veces nos deja sin almuerzo –volvió Havoc al ataque.
-Que mujer tan mala debe ser –sentenció Enriqueta.
-Si parece una mujer muy mala –habló Riza casi en un susurró que heló la sangre de Havoc y Breda –pobrecitos vosotros, que seguro que no sois unos holgazanes que se pasan el día de cháchara. Seguro que sois unos trabajadores eficientes.
-Por supuesto somos unos buenos trabajadores… auch –se quejo Havoc al recibir una patada por parte de la teniente –o quizás no tan buenos.
-No seáis así. Ella es la mejor de todos mis hombres, es trabajadora, fiel, incansable. No sé qué haría sin ella –Roy sonrió a Riza dulcemente.
-Roy me voy a tener que enfadar contigo, ya que mi sobrina es demasiado buena contigo. No me gusta que hables así de otra mujer –hablo Enriqueta.
-Tranquila Tía –Havoc calmo a la mujer –la teniente es una amargada ningún hombre podría… -Havoc decidió callarse de una buena vez y seguir con su cena, si no quería acabar con una bala incrustada en su cerebro.
Tras terminar la cena salieron del local, Riza se sentía terriblemente irritada, porque no paraban de hablar lo mala mujer que era la teniente. Roy intentó en más de una ocasión que dejaran el tema, pero Havoc y Breda volvían al ataque. Estaba totalmente decidida a tomarse su venganza cuando estuvieran en la oficina.
-Militar. Una mujer no puede ser un militar. No deberías de confiar en ella Roy –Hablaba Enriqueta con el hombre –una mujer no puede proteger a un hombre. Las mujeres están hechas para estar en casa y ser protegidas por el hombre, así es como deben ser las cosas, las mujeres somos más débiles ¿cómo una mujer va a pelear con un hombre? Eso es imposible. Eso debe ser antinatural, seguro que esa teniente suya no se casara nunca y se quedará sola. Una mujer militar…
-¡Ya está bien! –Riza alzó la voz ya cansada de tener que aguantar -¡las mujeres no somos inútiles Tía! Y aunque te parezca mentira no necesitamos un hombre para que nos mantenga. Me he mantenido yo sola durante mucho tiempo y no… no estoy comprometida. Yo soy la teniente de él. Roy es mi superior no mi prometido ¡Y no soy una amargada! –alzó la voz más que cansada de todo. Desde que había llegado su tía había tenido que soportar como la mujer se metía en su vida, en su casa y hasta en su armario.
-Ya me esperaba algo así. No era normal que una florista guardase no sé cuantas armas en su habitación.
-Llegaste porque te quedaste sola. No pensaste en mi cuando estabas felizmente con tu marido. No me he pasado toda mi adolescencia sola y ahora llegas y quieres controlarme ¡Estoy más que harta de ti! Si no eres capaz de cuidarte tu solita, ese no es mi problema, yo tuve que aprender duramente lo que era tener que mantenerse una sola tía.
-Tienes razón mi niña –Enriqueta encaro a su sobrina. Todas esas palabras eran duras y sentía como cada una era como una espinita que se le clavaba en el corazón –tú tuviste que aprender a vivir sola desde muy pequeña. Pero yo no sabía nada de ti. Cuando mi hermana se escapo con Hawkeye para casarse yo me enfade mucho con ella y dije cosas muy feas de la persona a la que ella amaba. Fue porque yo era muy dependiente de ella, para mi él era una persona que me estaba robando a mi hermana –la mujer sintió como sus ojos se le llenaban de lágrimas al recordar sus antiguos recuerdos –después de eso intente disculparme, le mandaba cartas todas las semanas, pero ella no me devolvió ni una sola, bueno solo una. En el sobre solo había la foto de una niña recién nacida. Ni siquiera supe que ella había muerto, ni siquiera pude verla una vez más antes de morir. Yo no quería hacerte sentir mal Riza. En este tiempo lo he pasado también contigo, con Roy, con todos, me habéis hecho sentir tan bien
-¡No! ¡No intentes hacerme sentir mal! ¡No quiero volver a verte! –Riza salió de allí corriendo dejando atrás todo. A su tía, a sus compañeros y a Roy, sobre todo a él. Todo eso acababa esa misma noche, de hecho nunca tuvo que empezar, nada de eso. Tuvo que ser clara desde un principio con su tía y nunca debió implicar a su coronel, no tuvo que haberle besado, no tuvo que haberse acostado con él, no tuvo que ilusionarse por el hecho de que él le colocara un anillo en su dedo ¡nada de eso tuvo que pasar nunca!
Riza paró de correr y se apoyó contra una pared, sus pulmones ya no eran capaces de seguir aguantando ni un minuto más corriendo, necesitaba tomar aire. Cuando se normalizó su respiración, miró a su alrededor, sin saber muy bien donde estaba. Parecía un callejón y apenas se podía ver por falta de alguna farola cercana. Riza escuchó como alguien se acercaba, la mujer por reflejó tomo su arma, pero la bajo enseguida al ver entre la oscuridad a su coronel.
-Corres rápido –Roy se acerco hasta su teniente –Riza ¿estás bien?
-¡No! ¡No lo estoy! –Riza golpeo en el pecho a su coronel con ambas manos -¿Por qué aceptaste hacer todo esto? ¿Por qué? ¿Por qué no me dijiste lo idiota que era por permitir todo esto? ¿Por qué me tengo que sentir así? –Riza golpeaba una y otra vez a su coronel –Ya todo termino, ya todo termino –Riza dejo de golpearle apoyándose sobre el pecho de su coronel -¿Por qué me hiciste sentir así? –Riza comenzó a llorar. Por fin había terminado todo y con ello se terminaban así también todos los pequeños momentos de felicidad que había sentido estando junto a él, todas las palabras bonitas, todos sus abrazos, todos sus besos. Todo.
Roy abrazó a su teniente con fuerza. Era lo único que podía hacer ese momento. No estaba acostumbrado a verla así, mostrando sus debilidades. No ella siempre era firme ante todo. Pero ahora lo necesitaba y estaría allí para ella, como tantas veces había estado ella para él.
-Solo tú me has hecho sentir así –Riza alzo la mirada a su coronel, observando sus ojos negros, incluso en esa oscuridad podía verlos brillar como siempre.
-¿Qué es lo que he hecho mal? Yo solo quería ayudarte –Roy vio como aún corrían lágrimas por las mejillas de su teniente, las cuales limpió con delicadeza acariciándola.
-Nada, no has hecho nada mal –Riza rodeo con sus brazos el cuello de su coronel atrayéndolo hasta ella y besándolo.
Roy se sorprendió por la reacción de ella. Ahora creía entender un poquito mejor la queja de su teniente de ¿por qué le había hecho sentir así? Roy sintió como ella se separaba de él aún con toda esa oscuridad podía ver sus ojos brillar y sus mejillas sonrojadas ¿en verdad podía verse tan hermosa su teniente?
-Riza –Roy apoyo a su teniente contra la pared y la beso con pasión aprisionándola contra su cuerpo y la pared. El hombre sintió como ella la respondía igualmente con la misma ansia que él. Cuando sintieron que se quedaban sin aire, tuvieron que separarse aunque no lo desearan
Ambos se miraron por unos minutos y robándole algún beso que otro, sintiendo la respiración del otro chocar contra sus labios húmedos.
-Debemos volver Riza –habló rozando sus labios una vez más haciendo a la rubia suspirar.
-Si –Riza robo un pequeño beso a Roy, el último que se darían juntos. Ya todo había acabado, ya debía volver a la realidad y dejar atrás todo lo que habían mantenido eso últimos días.
Riza entró en su casa, el primero en salir a recibirla fue Black Hayate. Riza no se sorprendió de que las luces de su casa estuvieran encendidas. Riza entró al salón junto con su coronel, bien sabían a quien iba a encontrar allí.
Tanto su tía como sus compañeros, con los cuales parecía que se llevaba bastante bien, además de que sabía cómo eran sus compañeros y no iban a dejar a una pobre mujer mayor sola en la noche y sin tener a donde ir.
-Riza… lo siento estaba recogiendo –hablo nerviosa la mujer y se levanto del sofá.
-¡Siéntate! –ordeno más que pidió, haciendo que su tía se sentara.
-Ha vuelto nuestra teniente –se burlo Havoc.
-Cállate de una vez idiota. Tú y la malísima teniente os veréis las caras el próximo día en la oficina.
Sus compañeros no pudieron evitar reírse de la cara de miedo de Havoc. Incluso escucho un "si es que te lo mereces por bocazas" por parte de su coronel.
-Bueno ya sabes que no soy la señorita que tu esperabas que fuera. Trabajo en la milicia él es mi superior y si una mujer puede trabajar rodeada de hombres y hacer que la respeten, de hecho nadie ha intentado imponérseme y no lo van a hacer –Riza miro a sus compañeros, pero sobre todo a Havoc, ya que era el que más se había mofado de ella durante toda la noche –Y como ya sabes quiero que dejes de meterte en mi vida como lo has estado haciendo durante este tiempo y también quiero que te busques tu propio apartamento, aunque puedes seguir quedándote hasta que lo encuentres.
-Mi niña que buena es –Enriqueta se levanto con los brazos abiertos para abrazar a su sobrina, pero esta le paro.
-¡Quieta! ¡Siéntate! –Riza recordaba a como había tenido que enseñar a Black Hayate y le resultaba bastante efectivo con su tía.
-¿Pero podré venir a visitarte de vez en cuando? Prometo no meterme en tu vida de verdad –suplico a su sobrina –ya sé que tu eres muy independiente y yo solo soy una pobre vieja que se muere por tener a alguien cerca.
-Te dejare que vengas a visitarme. Voy a preparar algo de té –y sin más se metió en la cocina a preparar la tetera. Al final había tenido que ceder ante las suplicas de la mujer mayor. Sería una pesada, pero de vez en cuando le hacía sentir bien, incluso a veces se imaginaba que así sería como la hubiera tratado su madre de haber estado viva.
-Te ha ganado el corazón, ha podido con la frialdad de la teniente y ha llegado hasta la pequeña Riza, esa que aún es una niña que quiere que la mimen, aunque solo sea un poquito.
Riza se dio la vuelta y vio a su coronel recargado sobre la puerta de la cocina, el moreno sonreía ampliamente, una sonrisa que para Riza nunca pensó en verlo tan bello y sexy, no podía evitarlo, habían sido muchos años reprimiendo el sentirse tan atraída por su coronel.
-¿Has venido para ayudarme o para criticarme? –preguntó cruzándose de brazos. Por mucho que lo deseara ya tenía que volver a ser ella y por ello tenía determinante mente prohibido sentir algo por su coronel, nada más que su admiración por sus ideales y por lo que él deseaba hacer de Amestris, nada más que eso.
-He venido a ayudarte –Roy entró en la cocina y comenzó a sacar los vasos –y no te estaba criticando, me parece que has hecho lo correcto –Roy tomo los vasos y salió de la cocina, prefería dejarla con sus pensamientos, sabía que ahora ella necesitaba estar sola aunque solo fuera un poco.
Riza termino de preparar el té y fue al salón junto con todos sus invitados, nunca había habido tanta gente en su casa, de hecho algunos acabaron sentándose en el suelo por falta de sillas.
-¿Ahora me gustaría saber de todo lo que me dijiste que era cierto Riza? –pregunto Enriqueta curiosa.
-Creo que lo único de verdad es que Roy era el alumno de mi padre.
-Entonces os conocéis hace mucho.
-Si, ella era una niña insufrible que no me dejaba estudiar "Roy-chan vamos a jugar fuera" –Roy calló ante la mirada de odio de su teniente y la verdad que prefería que siguiera enfadada solo con Havoc.
-jajaja que gracioso es Roy –rió divertida Enriqueta –me alegro de saber que por lo menos tenías a alguien en quien confiar ¿Tu padre te trataba bien?
-Si, me dio unos estudios, además me hizo una persona independiente, me enseño a ser fuerte y a mirar siempre hacia adelante.
-¿Recuerdas algo de tu madre? –Pregunto obteniendo la negación de su sobrina –si la hubieras podido conocer aunque solo fuera un poco hubieras sabido lo buena que era. Mi hermana era todo mi mundo.
-Si sabías donde vivía ¿Por qué nunca fuiste a verla? ¿Por qué no fuiste a disculparte por hablar mal de mi padre? –pregunto Riza curiosa, la verdad de que su tía no parecía de las personas que dejan las cosas pasar.
-Nosotros aunque éramos una familia rica, por ese tiempo estábamos pasando una mala racha, por ello mis padres quisieron aprovechar que había un hombre rico detrás de tu madre para sacar provecho de ello. En cuanto tu padre se enteró se la llevo lejos y yo aunque odie a tu padre, en el fondo le agradecí que se llevara a tu madre para que no tuviera que casarse con aquel hombre. Ese hombre hubiera acabado con toda su pureza. Para ella todo era bonito, todos los problemas tenían arreglo si estabas con ella, nada malo podía pasar estando junto a ella. Lo que nunca me imagine es que mis padres me casarían a mí con ese malvado hombre.
Pase los peores años de mi vida estando con él. Intente ir a ver a tu madre, pero él no me dejo, no podía dejar la casa, no podía salir de casa sino era con él y no podía llevarlo hasta donde estaba tu madre, por ello no pude verla antes de morir –Enriqueta se seco las lágrimas con el dorso de la mano –siempre me he odiado por no tener la fuerza que tuvo tu madre para decir no quiero esto y marcharme y dejarlo todo atrás y comenzar una nueva vida.
No yo no era capaz de hacer eso. Cuando murió mi marido fue cuando por fin pude salir de mi casa e ir en busca de mi hermana, pero al llegar allí no había nadie, solo una casa vieja que se cae a cachos, cuando pregunte por los Hawkeye y me contaron que habían muerto ambos –Enriqueta no podía seguir hablando –no pude despedirme de ella, no pude decirle cuanto lo sentía por todo lo que dije a tu padre, mi hermana murió y lo último que yo le dije era que la odiaba –la mujer se tapo la cara con ambas manos, las lágrimas corrían por sus mejillas libremente.
-Ella no te odiaba –Riza tomo de la mano a su tía –si no te hubiera mandado una foto mía. Ella quiso que supieras que tenías una sobrina. Eras importante para ella por ello quiso que supieras que ella era feliz.
-No sabes lo mucho que te pareces a tu madre Riza. Aunque tú forma de ser son tan parecidas a las de tu padre. Me alegro mucho por lo menos de haberte encontrado a ti Riza –la mujer sonrió y estrecho la mano de su sobrina, sabía que era lo máximo que iba a obtener de ella. Riza por mucho que se parecieran no era su hermana -¿Bueno y cuando os vais a casar tu y Roy? –pregunto la mujer sonriente.
-Tía ya te he dicho que todo era un montaje.
-No mi niña tú no me engañas con eso.
-Tía entre militares no puede haber más relación que la de trabajo –respondió Roy ¿Cuántas veces había tenido que repetirse eso para no besarla?
-Tía él es mi superior, solo eso.
-Podéis decirme lo que queráis. Pero no podréis mentirme, cuando vuestras miradas se encuentren solo hay amor en vuestros ojos, es la misma mirada que tenían tus padres cuando se miraban. La manera en la que Roy habla de su teniente, en como la defendía ante cualquier palabra mala que dijeran de ella. No podéis engañarme.
Riza se encontró con la mirada de Roy, pero desvió su mirada rápido, no quería que su tía tuviera algo más para decirle. Parecía despistada, pero esa noche se había dado cuenta de que su tía era más observadora de lo que ella pensaba, de hecho se había dado cuenta de tantas cosas y en tan poco tiempo.
-Dices tonterías tía. Voy a recoger esto ya es hora de dormir que mañana pienso levantarte temprano para que busques apartamento –Riza fue recogiendo las tazas de la mesa.
Sus invitados se levantaron y se despidieron de ambas mujeres. Los subordinados de Mustang parecían que se habían hecho amigos de Enriqueta, sobre todo cuando esta dijo que pensaba en hacerles galletitas de chocolate, casa que les hizo muy feliz sobre todo a Breda. Riza y Enriqueta salieron a la puerta para despedirse de ellos.
-Riza si necesitas un par de días libres para ayudar a buscar un apartamento para ella, puedes tomarlos si lo deseas –Roy sonrió a su teniente.
-No, ella puede buscar solita su apartamento. No quiero ni pensar en cuanto trabajo atrasado tendremos si me ausento dos días en el trabajo.
-Sabes que podemos sobrevivir sin ti, o por lo menos por un corto periodo de tiempo.
-Seguro sobre todo teniendo al mano a un coronel despistado y desaliñado –Riza arregló la corbata torcida de Roy, aprovechando que su tía se había adelantado con sus compañeros –un coronel que hace lo que sea con tal de escaquearse de sus responsabilidades.
-Bueno, pero solo un poco –Roy aparto un poco el flequillo de ella de la cara –me alegro que por fin hayas conseguido lo que deseabas –Roy deslizo sus dedos hasta la mejilla de ella, regalándole una dulce caricia, haciendo que ella cerrara los ojos, sintiendo la calidez de sus manos. El hombre suspiro cansado, por mucho que deseara en ese mismo momento en agacharse un poco para poder besarla, ya no podía –nos vemos teniente Hawkeye.
-Si, mi coronel
Ambos se miraron por unos segundos, sabían muy bien porque volvían a hablarse por sus cargos. Debían recordarse a ellos mismos que todo lo que habían pasado esos días atrás solo había sido un teatro y que la realidad era esa. Ambos trabajaban juntos. El coronel y ella teniente y debían seguir manteniéndose así como siempre lo habían hecho.
Roy se alejo de Riza. Riza se recargo sobre la pared y cerró los ojos, aguantándose las ganas de llorar. Ellos lo habían decidido así. Ella lo había decidido así, el estar detrás de él siempre como su guardaespaldas, protegiéndolo, aunque tuviera que morir para salvarle, esa era la forma de ella de mostrarle todo el amor que sentía por él, y así debía seguir siendo.
-¿Tía que haces ahí espiando? –pregunto algo enfadada Riza.
-Hija era el momento perfecto para besarlo –la mujer negó con la cabeza.
-Tía eres insoportable ¡A la cama ahora mismo! –no tenía suficiente con su coronel y sus compañeros que ahora también tendría que cargar con su tía.
Continuará
Hola ^^
Por fin os dejo el nuevo capi y con una movidita cena XD y bueno ya solo queda el último capi! ^0^
Muchas gracias por sus reviews a:
Al Shinomori: Roy es lindo y cruel... pues la verdad que si, sera por eso que lo adoramos tanto XD y bueno el despiste de Roy ha servido para algo. Muchas gracias por tu apoyo, ya solo queda el último capi ^^
Andyhaikufma: Si debemos agradecer muy mucho a Enriqueta XD que ha logrado liar todo esto... y mucho más a una tía mía (aunque también yo he exagerado un poquito XD) que por ella cree a Enriqueta y a este fic y bueno ya solo queda el último capi ^^ no sabía si dejarlo en este capi como final o añadir otro más y lo hice porque este final me dejaba un mal sabor de boca, necesitaba algo más XD
Muchas gracias a tods por seguir este loco Fic que si soy sincera no esperaba ningún review XD ya solo queda el último capiii ^0^
Xaiitoooooooo
