Tía Enriqueta
Capítulo 5 : una rosa roja
-¡Coronel no quiero morir! –Chillaba Havoc con lágrimas en los ojos.
-Tú te lo buscaste –Roy rió ante la situación que estaba viendo.
La puerta sonó y tras el llamado entro un militar este al ver la escena entrego lo que tenía que traer y se fue de allí corriendo, no quería pensar en qué era lo que estaban haciendo.
-¿Se puede saber que haces aquí tía? –pregunto Riza enfadada, aunque no dejando de hacer la tarea que estaba realizando en ese momento. Su mirada estaba puesta la frente, bastante concentrada.
-Me gustaría saber antes ¿Qué es lo que pretendes hacer hija? –pregunto Enriqueta asustada.
-¡Por favor tía ayúdame! ¡Sálvame! –Havoc estaba sobre una pared con una manzana en la cabeza.
-¿Riza que haces? –volvió a preguntar Enriqueta.
-Práctico mi puntería tía ¿no lo ves? –respondió Riza, como si fuera lo más obvio.
-¿Y por qué lo haces con los ojos tapados y apuntándole a tu compañero? –volvió a preguntar asustada la mujer.
-Soy demasiado buena para fallar, por ello me he tapado los ojos –Riza seguía con su arma apuntado al frente –Havoc está frente a mí y mide aproximadamente metro noventa, le debo añadir como diez centímetros para la manzana, yo creo que aquí no fallare –una vez hecho sus cálculos según distancia y altura de su compañero, la mujer se preparó, haciendo que todos se quedaran observándola.
-¡Soy demasiado joven y guapo para morir! –Havoc cerró los ojos fuertemente, le faltaban solo unos segundos de vida, los aprovecharía pensando en todas las mujeres con las que estuvo.
Riza apunto y apretó el gatillo decidida. Se escuchó un claro click, haciendo que saliera el proyectil de su arma y llegando a su destino. Riza se quito el pañuelo negro que cubría sus ojos y se felicitó a sí misma al ver como la flechita de juguete se había pegado justamente en la manzana que aún se encontraba sobre la cabeza de Havoc.
-Impresionante teniente –felicitó Roy a su teniente, sorprendido por su destreza apuntando.
Havoc no sabía muy bien lo que había pasado, pero parecía que todavía estaba vivo, el rubio se quitó la manzana de la cabeza y vio la flecha de juguete pegada en ella ¿entonces todo había sido una broma? pensó entre enfadado y a la vez aliviado. En ese mismo momento Havoc sintió como sus piernas perdían la fuerza y cayó al suelo.
-¿Se puede saber que hacías? Casi me matas del susto ¡Riza así nunca encontrarás un buen marido! –le regaño Enriqueta a su sobrina.
-No quiero un marido Tía. Además yo moriré sola y amargada ¿verdad Havoc? –Riza le tendió la mano a su compañero.
-Ya le he dicho que lo siento –Havoc tomo la mano de su compañera para poder ponerse de pie -¿Qué haces aquí tía? –volvió a preguntar Riza.
-He venido para decirte que he encontrado un apartamento muy bonito y para traerle las galletitas que le prometí a mis niños –Enriqueta fue uno por uno entregándole una bonita bolsita llena de galletitas de chocolate caseras, incluida a su sobrina –y la más grande para mi niño favorito –Enriqueta fue a entregarle a Roy una bolsita mucho más llena que la de los demás.
-Si tuvieras unos años menos Enriqueta.
-Y si tú tuvieras unos cuantos más Roy… JAJAJAJA –ambos comenzaron a reír, haciendo sentir vergüenza ajena a Riza –pues si vieras una foto mía con unos cuantos años de menos te sorprendería de lo parecida que soy a Riza. Aunque yo no hago que los hombres me teman, a diferencia de mi querida sobrina –Enriqueta fue hasta el escritorio de su sobrina –yo tenía una institutriz que me enseñaba a como ser una perfecta señorita, era muy estricta.
-Sinceramente tía todo eso de lo de la perfecta señorita son idioteces. La mujer no está obligada a servir a un hombre, un hombre también puede servir a una mujer tía.
-No estoy acostumbrada a eso sobrina, aunque suena bien. Me hubiera gustado que conocieras a mi difunto marido, me hubiera gustado ser un poco como tú con él.
La tarde caía y con ello el momento de volver a casa, todos recogían las cosas en la oficina para poder volver a casa. Riza como siempre se quedaba un rato más para dejar todo bien recogido y archivado, aunque ese día ya lo tenía todo listo, pero necesitaba esperar a que sus compañeros se marcharan para hablar con su coronel. Cuando Falman, el último de los subordinados de Mustang, se marcho y ambos quedaron solos Riza saco de su bolsillo el anillo que Roy le había regalado cuando estuvieron haciendo todo el teatro y pareciera que ambos estaban prometidos.
-Coronel –Riza se acercó hasta la mesa de su superior y espero a que este le prestara atención.
-Que quiere teniente –Roy rebuscaba entre los informes de su mesa, uno que necesitaba urgentemente para la reunión que tendría al día siguiente.
-Deje de revolver papeles sin sentido –le regaño ella. Riza tomó los informes de la mesa de Roy y los dejo a un lado, buscando entre otro montón de papeles encontrando el que seguramente sería el informe que su coronel estaba buscando y entregándoselo –esto es lo que necesita ¿verdad?
-Si. Impresionante, teniente a veces pienso que es capaz de leerme la mente.
-No mi coronel, es simple mañana tiene una reunión donde debe presentar los presupuesto para las reconstrucción de Ishval y seguramente querrá terminarlos.
-Muchas gracias teniente ¿Qué es lo que quería?
-Tenga –Riza alargo su brazo y abrió su mano mostrando el anillo –ya no necesitamos seguir fingiendo, así que pensé que debía devolvérselo.
-¿Teniente cree que soy el tipo de hombre que tomaría un anillo que yo mismo le regale?
-Le vuelvo a repetir que ya acabó todo, por ello se lo devuelvo – Riza seguía manteniendo el anillo en su mano –quien sabe a lo mejor hasta le sirve para una de las tantas mujeres a las que regalara un anillo. A una de esas señoritas perfectas, como les llama mi tía.
-Teniente está muy equivocada –Roy tomo el anillo de la mano de su teniente -¿A cuántas mujeres piensa que le he regalado un anillo?
-No lo sé señor.
-Nunca he regalado algo más allá de un ramo de flores teniente. Usted fue a la primera mujer a la que le he regalado un anillo.
Ambos se miraron a los ojos por unos segundos. Roy esperaba la reacción por parte de su teniente. Riza se quedo en blanco ante la respuesta de su coronel ¿le estaba diciendo la verdad?
-¿Sorprendida? –pregunto al ver su expresión pensativa.
-Un poco, si le soy sincera. Pensé que le gustaban las señoritas perfectas. Algo así como lo que tuve que hacer mientras me encontraba frente a mi tía. Seguro que usted también me prefería así, en vez de cómo su teniente dura, la cual le hace trabajar hasta reventar.
-Riza yo te prefiero tal y como tú eres, no te quiero como a una señorita aburrida, sino como a la teniente que hace llorar a mis subordinados –Roy dejo las formalidades al igual que cuando habían estado fingiendo ser pareja. Pero es que era agradable poder hablarse y llamarla por su nombre en vez de por su cargo. Así se sentía mucho más cercano a ella –si hubiera querido a una señorita aburrida me hubiera casado hace ya mucho tiempo Riza.
Riza se quedó pensativa analizando bien la frase de su coronel ¿Acababa de decirle que la quería y que por eso no se había casado? La cabeza de Riza comenzó a darle vueltas, sintiéndose extraña. No eso debería de ser una mala interpretación por parte de ella de lo que su coronel le había dicho.
-Riza –Roy se levanto y se acercó hasta ella y le tomo de la mano colocando nuevamente el anillo en el dedo de ella, por segunda vez y era la segunda vez que había sentido como su corazón se aceleraba. Roy estrecho la mano de Riza con la suya. Ya todo había acabado y ellos solo eran teniente y coronel nada más, se repetía una y otra vez para no caer en la tentación de besarla –quiero que te lo quedes, es un bonito recuerdo ¿no crees? Fue muy bonito mientras duro, pero parece que nosotros no estamos predestinados a ser felices- Roy soltó la mano de Riza y se alejo de ella, tomo los informes que su teniente le había dado y se dirigió en dirección a la puerta de la oficina.
Riza se quedo absorta nuevamente en el anillo que volvía a reinar sobre su dedo. Si sería un bonito recuerdo tal y como había dicho su coronel, un bonito recuerdo que no se volvería a repetir.
-Coronel Mustang –Claire llamo al moreno al verlo acercarse a la puerta -¿está listo?
Riza volteo para ver a la chica que había intentado obtener una cita con su coronel días atrás en horario de trabajo y que ella misma había impedido rompiendo el número de teléfono que pretendía darle a su coronel y que incluso el mismo se negó a tener por haberla ofendido a ella ¿Entonces que hacía ella allí ahora?
-Coronel no se habrá olvidado de nuestra cita ¿verdad? –pregunto Claire, haciendo que las dudas de Riza se disolvieran en ese mismo instante.
Riza sintió como su corazón se paraba incluso le costaba respirar. Ya debería de estar acostumbrada a todas las citas que tenía su coronel, pero había pasado tan poco desde que se habían dado su último beso y sobre todo y lo que más le dolía que saliera con ese chica, la cual le había ofendido. Si al final iba a ser verdad todo eso que decían de ella y era solo una amargada que se quedaría sola siempre.
-Te dije que me esperaras fuera del cuartel –Roy se veía claramente enfadado.
-Yo solo pasaba por aquí y… -la chica se quedó blanca al ver como dentro de la oficina se encontraba Riza.
-No os molestéis por mi yo ya me iba –Riza se quito disimuladamente el anillo que su coronel le había regalado y se lo entregó a él nuevamente –tenga, tírelo si lo desea, pero yo prefiero no recordar una mentira –Riza salió lo más deprisa que pudo de allí, en ese momento deseaba disparar a su coronel. Cómo había sido tan tonta como para pensar ni tan siquiera por un segundo que su coronel había sentido lo mismo que ella cuando ambos estuvieron juntos. Nada de eso, él solo había tenido que aprovechar esos días sin poder salir con mujeres con ella. A él le daba exactamente igual como se llamara la chica o como sea, rubia, alta, baja, a él le daba lo mismo. Sintiéndose utilizada Riza camino rápidamente hacía su casa, allí por lo menos podría alejarse de él.
Al día siguiente Riza había tomado el día libre, para ayudar a su tía con la mudanza, para que esta pudiera instalarse en su nuevo apartamento. Aunque la sorpresa de Riza fue muy grande al saber que se quedaba en su mismo edificio, solamente se movería dos pisos más arriba de ella. La cosa hubiera sido rápida de no ser porque a su tía le había dado por comprar muebles nuevos y lo peor de todo era que había que montarlos.
-¿Se puede saber porqué tuviste que comprar muebles nuevos? La casa ya tiene muebles –Riza intentaba descifrar las instrucciones de uno de los muebles, pero esto parecía una tarea bastante difícil, esas instrucciones no estaban nada claras para una persona que en su vida había tomado un martillo.
-Tuviste que llamar a Roy para que viniera.
-Ese idiota no sería capaz de hacer esto ni en un millón de años –Riza le daba la vuelta una y otra vez a las instrucciones a ver si así era capaz de ver algo –además es mi superior tía ¿crees que viene por mi casa cuando le viene en gana? –la verdad era que sí, que el idiota de su coronel aparecía por su casa cuando le apetecía, ya fuera para hablar de trabajo o porque bien le cogía de camino, pero eso no pensaba decírselo a su tía, sino se llevaría todo el día en su casa.
-Por lo cercano que sois yo diría que si querida.
Riza gruño por lo bajo y dejo que su tía hablara con ella misma, mientras ella seguía en su labor de descifrar esas malditas instrucciones y como parecía que eso no lo iba a conseguir prefirió tomar la foto del mueble y descifrar por ella misma como montarlo, tampoco podría ser tan difícil, o por lo menos eso esperaba.
-¡Hija mira quien ha venido! –exclamo feliz Enriqueta, dejando entrar al recién llegado.
-Si es otro mueble de estos te matare tía –Riza estaba absorta poniendo en orden las piezas del mueble.
-No soy un mueble –Roy sonrió a Riza la cual le miro con odio –os he traído un regalito a cada una –Roy le entrego una rosa roja a Riza y un ramo de flores a Enriqueta –como sabía que no te gustan los ramos de flores opte por una rosa –Roy sonrió a Riza.
Riza tomo la rosa que le entrego su coronel y acto seguido la dejo apartada en un lado del suelo y siguió en su labor de ordenar las piezas del mueble.
-Riza no seas así, es una rosa preciosa, gracias Roy –Enriqueta recogió la rosa tirada en el suelo – ¿Roy sueles regalar muchas rosas rojas?
-No, siempre suelo regalar un ramo de flores, pero nunca rosas.
-¿Sabes lo que significa en el lenguaje de las flores la rosa roja? –Enriqueta vio como Roy negaba con la cabeza –pues la rosa roja significa pasión, por eso solo se regalan a la persona que amas… creo que voy a bajar a casa de Riza a por los floreros –Enriqueta salió del salón con una risita nerviosa.
-Tu Tía me cae bien, aunque creo que ya te lo he dicho antes –Roy se acerco hasta donde se encontraba Riza y se acuclilló al lado de ella –parece difícil ¿te ayudo?
-Prefiero hacerlo sola gracias.
-No seas testaruda y déjame ayudarte, así acabaras antes –Roy se quito la chaqueta y se doblo las mangas de la camisa, acto seguido tomo las instrucciones que Riza había desechado, para intentar verlas.
-No te molestes, no sirven para nada y déjame sola, seguro que tienes mejores cosas que hacer que estar aquí –Riza había dejado de ordenar las piezas y ahora las miraba sin saber por dónde empezar.
-Jajajaja te ves muy graciosa Riza –Roy comenzó a reírse, al poder ver bien a Riza, antes había estado tras un tablón de madera y no había podido verla bien –Jajajaja.
La rubia había optado por ponerse ropa cómoda holgada, la había encontrado entre la ropa vieja que ya no se ponía habitualmente y dos colas bajas, cortesía de su tía a la que le encantaba cepillarle el pelo y para completar su atuendo un pañuelo rojo sobre su cabeza.
-¿De qué te ríes idiota? –pregunto enfadad Riza empujando a su coronel, haciendo que este callera al suelo, mientras seguía riéndose de ella -¡Quieres dejar de reírte! –exclamo mientras se acercaba a su coronel.
-Incluso con esas pintas y con el pelo lleno de virutas de madera te ves preciosa Riza –Roy alzó su mano para quitarle una de las virutas adheridas a su pelo –por fin me miras a los ojos.
-¡Déjate de tonterías y vete de aquí de una vez!
-¿Qué es lo que te ocurre Riza? - Roy empujo a su teniente tirándola al suelo acorralándola contra el mismo.
-Solo quiero que te vayas. No es normal que mi coronel venga a ayudarme con la mudanza de mi tía, por ello lárgate de aquí de una vez –Riza intentó empujar a Roy para poder levantarse del suelo, pero él fue más rápido y le tomo de las manos inmovilizándola.
-No pienso marcharme, hasta que hable contigo –Roy soltó una de las manos de Riza para sacarse algo del bolsillo, era el anillo que le había regalado a Riza -¿por qué crees que fue una mentira? ¿Fue una mentira cada beso que nos dimos, cada palabra que nos dijimos, cada caricia e incluso cuando nos acostamos juntos? ¿Enserio crees que todo eso fue una mentira? –Roy sacaba de su cabeza todas las preguntas que le habían acechado a su cabeza durante toda la noche.
-Si, lo creo.
-¿Por qué?
-Porque eres mi coronel, mi superior, alguien inalcanzable para mí ¿por qué debería ser de otra forma?
-¿Entonces porqué crees que hice todas esa cosas? ¿Por qué te bese? ¿Por qué te hice el amor como a ninguna mujer se lo he hecho? ¿Por qué crees que se me acelero el corazón cuando puse este anillo en tu dedo?
-No lo sé, no sé por qué hiciste todas esas cosas ¿quizás porque era la chica que te tocaba esa semana? –Pregunto ahora Riza dolida recordando lo sucedido el día anterior –esta semana le toca a otra, esa chica ¿cómo se llamaba?
-Claire. Riza estas celosa ¿por eso estas así?
-Celosa no ¿Crees que no estoy ya más que acostumbrada a todas tus citas? No seas tan creído Roy Mustang. Estoy dolida ¿por qué hiciste todo ese numerito de romper el número de teléfono de esa chica si al final igualmente ibas a salir con ella? Al final todas esas chicas van a tener razón y soy yo una amargada. Seguro que has salido con todas esas chicas que igualmente me plantaron cara y me insultaron. Sus insultos me importan poco, lo que me importa de verdad es que yo solo soy una simple teniente y por ello no vas a desperdiciar una buena cita por mí–Riza empujo a su coronel con la mano que tenía libre pudiendo librarse de él y levantarse del suelo.
-Tú no eres para mí la chica de la semana Riza. Y ayer no salí con Claire –Roy se levanto del suelo también, aunque prefirió mantener las distancias con Riza –tú no eres para mí solo una simple teniente, sabes que te debo mucho. Y sabes al igual que yo que esta semana no la podremos olvidar, ambos somos listos y por ello sabemos que es lo que nos hace no besarnos ahora mismo.
-¿Por qué no quieres que lo olvide? ¿No ves que me hace daño todo eso? –Riza pateo enfadada una de las malditas piezas del mueble y apretó sus puños con fuerza al sentir como aunque ella no lo deseara sus ojos se llenaban de lágrimas –Sé que eres mi coronel, por ello quiero olvidar todo esto, porque es lo que decidimos, sería tu mayor apoyo, hasta el infierno, te dije y sabes que lo cumpliré y daría mi vida por ti sin dudarlo. Pero después de estas semanas, duele tanto ver como vuelves a ser tú, el coronel que sale con todas las mujeres de Amestris, duele tanto, por eso quiero olvidarlo todo, por ello… –las palabras de Riza fueron calladas por sus las lágrimas que corrían libremente por sus mejillas y las cuales no le dejaban seguir hablando.
-Riza yo… -Roy no sabía muy bien qué hacer, no estaba acostumbrado verla llorar, de hecho que él recordara solo había visto llorar un par de veces una cuando le dijo que se iba a milicia y la otra cuando creyó que él había muerto, en la pelea contra Lust. Siempre por su culpa. Roy intentó acercarse a ella, para consolarla, pero ella se alejo de él.
-No hagas las cosas más complicadas, por favor –le suplico más que pidió.
Roy intentó volver a acercarse, haciendo que ella volviera a retroceder. No sabía qué hacer, ella estaba allí llorando una vez más por su causa, se sentía tan miserable por hacerla llorar ¿Qué debía hacer? Se preguntaba Roy. Debía marcharse y dejarla que ella se calmara sola, o acercarse aunque ella no lo deseara y abrazarla. Sabía que eso podía hacer que las cosas fueran más complicadas para ella, pero no podía, no quería seguir viéndola llorar.
Roy se acercó a ella, no le importo que ella se alejara de él, solo espero a que chocara contra la pared para poder abrazarla y estrecharla entre sus brazos, mientras sentía como ella se acurrucaba en su pecho.
-¿Por qué tengo que ser así? ¿Por qué soy tan débil cuando se trata de ti? –Se maldijo Riza a si misma, mientras se aferraba con fuerzas al pecho de Roy –sabía que todo acabaría pronto y aún así no pude evitar ilusionarme, soy tan tonta –Riza escondió su cabeza en el cuello de Roy.
-No eres tonta, Riza. Yo también caí en la tentación en cuanto pude tenerte lo hice y no me arrepiento de ello. Yo también soy débil cuando se trata de ti. Ayer solo intentaba olvidarme de todo, pero no pude. Sabes, siempre me dije a mí mismo que tuve que hacerte mi esposa hace mucho tiempo y sacarte de la milicia, pero también soy débil para estar solo frente a la milicia. Soy un completo inútil, no sé qué haría sin ti a mi lado. Pero tampoco puedo seguir así y evitando lo evidente.
-y que quieres que hagamos, no pienso dejar la milicia Roy.
-Nadie tiene porque enterarse de lo que hacemos tú y yo cuando llega el final de la jornada de trabajo –Roy alzo el rostro de Riza, su ojos estaban rojos y en sus mejillas había quedado los surcos de las lágrimas que había derramado –nadie tiene que saberlo –Roy seco las mejillas de Riza y se acercó a ella, hasta casi rozar sus labios –solos tu y yo.
-Roy –Riza acaricio el rostro de su coronel.
-¿Seré capaz de hacerte romper las normas por mí, teniente Hawkeye? –pregunto rozando los labios de ella.
-A sus órdenes mi coronel, sabe que soy toda suya.
Roy acorto la poca distancia que quedaba entre ellos, para poder besarla con pasión. Roy tomo a Riza por la cintura obligándola a abrir las piernas aprovechando él para cogerla en brazos y llevarla hasta el sofá, allí la tumbo y entre besos ambos se fueron desnudando poco a poco. Las caricias y los besos fueron aumentando al igual que la pasión entre ellos.
-Te amo –pronuncio Roy antes de entrar en ella y hacerla gemir de placer como nunca una mujer lo había hecho por él. Roy veía como ella arqueaba su espalda y le permitía a él moverse mejor en ese pequeño e incómodo sofá, pero nada en ese momento podía hacer que ambos dejaran de amarse.
Roy sabía que el final estaba cerca, por ello acelero sus movimientos haciéndola chillar de placer. Riza no pudo evitar chillar un "te amo" cuando estaba a punto de llegar al orgasmo, haciendo que él también culminara. Roy se tiro sobre Riza exhausto. Ambos intentaban normalizar su respiración acelerada. Roy cuando lo hubo conseguido volvió a besar a Riza, pero esta vez dulcemente.
-Teniente Hawkeye adoro cuando rompe las reglas por mi –sonrió pícaro mientras acariciaba los largos cabellos rubios de ella.
-Un buen coronel no hace que sus subordinados rompan las reglas, coronel.
-Yo creo mis propias normas teniente y mi primera norma es que esto suceda muchas veces mi princesa –Roy sonrió al ver como se sonrojaba Riza.
-Sé que este no es momento, pero ¿dónde está mi tía? –pregunto muy asustada Riza.
-Es verdad, me había olvidado de que estábamos en su casa.
-Levántate y vístete –Riza empujo a su coronel, haciendo que se quitara sobre ella –Por kami ¿por qué he hecho esto en casa de mi tía? ¿Dónde está mi ropa? –Riza buscaba por todo el suelo en donde se encontraba su ropa, la cual había volado hacía la otra punta del salón de su tía.
-¡Teniente Hawkeye firme! –ordeno Roy con toda su autoridad y sonrió satisfecho al ver como Riza por propia inercia hizo lo que le ordenaba. El hombre miro a su teniente de arriba abajo, ella aún estaba completamente desnuda al igual que él –terriblemente sexy, no sé cómo he podido aguantar tanto tiempo.
Riza se sonrojó hasta las orejas por culpa del comentario de su coronel, al cual le tiro a la cara la primera prenda que encontró sin darse cuenta de que era su ropa interior, la cual acabo sobre la cara de su coronel. Riza más sonrojada aún le quito la prenda de la cara se vistió, obligándole a él también a vestirse.
Riza una vez vestida busco a su tía en la casa y respiró tranquila al ver que no se encontraba allí. La mujer se puso a nuevamente a su labor de montar el mueble, esta vez con ayuda de su coronel, aunque él era aún peor que ella en eso de montar el mueble. Aunque sinceramente fue bastante divertido para ambos, ya que se pasaron la tarde entre risas, desesperados por culpa del maldito mueble.
Cuando consiguieron montar el mueble llegó su tía con pasteles para merendar.
-Parece que os habéis reconciliado al final ¿verdad? –pregunto pícara Enriqueta.
-¿A qué te refieres? –pregunto Riza nerviosa.
-Es que al llegar Roy se te veía enfadada, pero ya no –Enriqueta tomo un sorbo de su taza de té.
-Solo fue un pequeño mal entendido ¿verdad Riza? –sonrió Roy.
-Si –respondió, aunque no podía quitar la mirada de su tía, la veía demasiado feliz y eso no le gustaba para nada.
-Roy, Riza espero que me deis un nieto, que ya me he dado cuenta que sabéis como dármelo –río Enriqueta pícara, haciendo que Riza se sonrojara.
-Lo sabía, lo sabía estaba demasiado feliz –pensaba Riza horrorizada. Se había enterado de que ella y Roy habían estado juntos esa tarde.
-Jajajaja –Roy rió junto con Enriqueta –por supuesto tía. Claro que sabemos darte un nieto.
-¡Dejad de reíros! –alzó la voz muy enfadada y ruborizada la rubia.
-Riza si solo quiero un nieto.
-¡No quiero hijos! –respondió más enfadada aún.
-Riza yo quiero una boda por todo lo alto –siguió Roy, le gustaba verla tan nerviosa y sonrojada.
-¡Primero consigue ser el Führer de Amestris! –exclamó Riza y se sonrojó aún más al darse cuenta de que había aceptado la propuesta de su coronel.
-Hecho yo me hare Führer y tú serás mi esposa –Roy tomo la mano de Riza volviéndole a poner su anillo.
-¡Oh que bonito! –Enriqueta se emociono.
-¡Dejadme en paz los dos! –chilló ruborizada y se levanto. Se iba a su casa con su fiel Hayate él no le hacía enfadar. De fondo podía escuchar las risas de Enriqueta y Roy. Esos dos la ponían de los nervios, pero aún así los quería.
Riza observo su mano, en la cual se encontraba el anillo de compromiso que Roy le había puesto en su mano. No pudo evitar sonreír. Hasta que consiga ser el Führer de Amestris. Se dijo a si misma sonriendo aún más. Solo esperaba que no faltara mucho para eso. Pero mientras seguirían viéndose en secreto.
Fin
^0^
Si lo sé, no soy capaz de hacer un final triste gomen, pero es que me encantan! ^0^ La verdad es que me he divertido mucho escribiendo este fic. Y este fic debemos agradecer a mi Tía pesada, que ha sido la que me dio la protagonista de esta historia XD (aunque he exagerado un poco algunos puntos y mi tía no es cariñosa… así que si es horrible para aguantarla! XD)
Y muchísimas gracias a todos los que me dejaron un review dándome su apoyo! Muchas gracias de verdad ^^ AniiCross, Al Shinomori, Andyhaikufma, midori mitzuki 2.
Me despido hasta mi siguiente intento de historia ^^
