Aqui está lo prometido, gracias por sus reviews y las que empezaron a seguir la historia y la hicieron su favorita. Sobre todo gracias a Kaguya no Tsuk por sus recomendaciones 3 Bueno sin más aqui se los dejó, espero que les guste. XOXO V

Inuyasha no me pertence pero esta historia si :)


Inuyasha P.O.V

Me paré a lavar los trastes, me pareció muy tierno que se parara a tratar de ayudarme como siempre solía hacer, al parecer quedaba algo de ella dentro de la persona que era ahora. Me debatía si debía preguntar o no, hacer que hablara o esperar, pero la cuestión era ¿Qué tanto esperar? lo más seguro es que mañana saliera corriendo de aquí , la traje a duras penas así que dudo que se vaya a quedar mucho tiempo. Bueno entonces le preguntaría, tenia que hablar, tenia que saber, necesitaba respuestas y solo ella me las podría dar. Tome aire y me giré hacia el sofá en donde estaba sentada y la miré, parecía una estatua en cierta forma porque por alguna razón estaba respirando muy rápido, se movía un tanto agitada, pero aparte de eso no hacia movimiento alguno.

-Oye quisiera preguntarte algo…- logre decir pero no recibí respuesta de ella, tal vez hable muy bajo -Aome quiero hablarte de algo- volví a decir mas fuerte esta vez mientras apagaba el grifo y secaba mis manos, pero nuevamente no recibí respuesta, ¿Me estaba ignorando? Un poco irritado comencé a caminar hacia el sofá dejando el paño con el que me estaba secando sobre el mesón de mármol de cocina -¿Aome?- pregunté a solo unos pasos del sofá, en ese momento vi como su cuerpo se desplomaba sobre la mesa -¡AOME!- grité corriendo hasta el sofá halando este hacia atrás ya que sabía que no me daría tiempo de llegar hasta ella de este modo si halaba el sofá caería a el suelo y no contra la mesa ya que podría romperse y clavarse los vidrios. Escuché su cuerpo golpear el suelo lo que me hizo correr aun mas rápido a donde había caído. Me agaché a su lado sin moverla teniendo en cuenta que tal vez pudiese hacer mayor daño si la movía bruscamente.

Su cuerpo estaba de lado y su rostro oculto bajo su cabellera negra. Al ver que no haría ningún daño moviendo su cuerpo, con cuidado, pasé un brazo por debajo de su cuello y la alcé hacia mi pecho recostando parte de su espalda sobre mis muslos. Sus ojos estaban cerrados más no parecía que descansaba sino más bien parecía atormentada, pude observar su rostro con mas detenimiento que antes; era tal y como lo recordaba, mas hermoso me atrevía a decir sin embargo lo notaba triste. Sus labios delgados pero carnosos estaban bastante rojos en contraste con su blanca piel, su cuerpo estaba frío y su respiración era bastante lenta. Pasé mi mano por su frente bajando por su mejilla hasta su barbilla volviendo a subir, repetí este recorrido un par de veces para luego dejar que mis dedos divagaran por su cabello, el cual siempre había querido acariciar. Estaba húmedo pero igual lo sentía muy suave. Cuando saque mi mano de su cabellera sentí mi mano mojada pensé que era por la humedad de su cabello pero cuando la vi me di cuenta que era otra cosa, una sustancia vinotinto y tibia, sangre.

La mire alarmado llevando la misma mano a su cráneo por donde acababa de sentir la suavidad de su cabello, con cuidado busque por la ruptura que debió haberse hecho con la orilla de la mesa al caer lo cual rectifiqué cuando vi que la punta de la mesa tenia un leve tinte del color de su sangre, no moví el sofá lo suficientemente rápido. Encontré la herida de donde salía la sangre, estaba un poco mas arriba de la parte posterior de su oreja, era pequeña por lo que pude sentir pero como bien sabía cualquier golpe que te dieras en la cabeza por mas mínimo que sea podrías llenar un vaso con sangre debido a la cantidad de vasos sanguíneos que hay en ella. Esto lo se, no solo gracias a las clases de biología del colegio, sino porque cuando era pequeño era un poco terrible y siempre me cortaba, me golpeaba o cosas de ese estilo, con decir que Aome solía decirme Kiki porque parecía un mono, según Aome Kiki es como una abreviatura (muy sosa) de Monkey que es mono en inglés.

Con cuidado la alcé en mis brazos rescostandola sobre el sofá cuidando que su cabeza no se moviera. Fui a mi cuarto en busca de gasas y agua oxigenada para limpiar la herida y taparla, una vez con los implementos volví a la sala un tanto asustado, cuando vi que seguía allí acostada sin moverse respiré profundo, la verdad no sabría que esperar si se había desmayado de la nada ahorita podría estar parada muy tranquila.

Me arrodille a su lado apartando su cabello con cuidado viendo la pequeña abertura de no más de tres centímetros, tomé un algodón y lo bañé con agua oxigenada, limpie la pequeña herida quitando el exceso de sangre luego piqué una gasa de un buen tamaño poniendo superficialmente sobre esta, la adherí con una cinta adhesiva especial (se iba a halar unos cuantos cabellos cuando se lo quitara). Al terminar me quedé observandola de nuevo, no podia evitarlo. Ahora lucía más tranquila que antes, mi camisa blanca que le quedaba obviamente mas grande se había desplazado (el cuello de la camisa) hasta su hombro dejandolo expuesto. Tenia la piel mas cremosa que su rostro, el tono de piel parecía una perla. Mis manos empezaron a picar con el deseo de tocarla, de sentir su piel bajo las yemas de mis dedos. Pasé mi mirada desde su frente hasta su hombro nuevamente, frente, ojos, nariz, boca, barbilla, cuello, morado, hombro…espera, ¿Dije morado? Me acerque a la unión de su cuello y su clavícula en donde divise un moretón en plena formación, la verdad no me había dado cuenta de el antes. ¿Cómo se lo habría hecho? ¿Había sido un accidente o…alguien? No es un lugar muy común para moretones. La idea de que alguien (hombre) la hubiese tocado (herido) en aquel lugar me hizo hervir la sangre.

Me paré de golpe buscando drenar el enojo que se formaba en mi, debía tranquilizarme, pero para mi suerte pude divisar otro moretón en su muñeca ahora expuesta. Volví a mi lugar anterior en el piso mientras con cuidado subía la manga de la camisa observando más morados en su brazos, muchos en forma de dedos.

-¿Qué coño?- susurre, ¿Que le había pasado? ¿En qué se había metido? ¿Quién había sido?

Alarmado y enojado subí la manga de su otro brazo hallando MAS morados con el mismo patrón que tenia el otro brazo, mire su rostro aunque sabía que estaba más que dormida pero igual necesitaba hacerlo. Me volví a parar pasando mi mano por mi cabello hasta mi nuca. Me le quedé mirando sin poder creer lo que veía. Entonces miré sus piernas, ¿Habrían más? Decidido baje ambas medias hasta sus tobillos, tenia unos cuantos pero nada grave, en su mayoría ya estaban amarillos a punto de desaparecer, un poco apenado subí los bóxers dejando sus muslos totalmente descubiertos cortando mi respiración ante lo que veía. MANOS marcadas a los lados de cada uno, dentro de sus muslos, era algo impactante que nunca había visto. Volvi a ver su rostro con el corazón encogido. ¿Qué te hicieron? pensé. Bajé sus bóxers a donde estaban; vi su torso y quise ver. No le iba a subir la camisa por completo, bien sabia que no estaba usando nada abajo así que la subí hasta el comienzo de sus pechos, allí en su piel cremosa volví a ver aquellas marcas, en sus costillas y en sus caderas. Se me corto la respiración, no quería imaginar como estaba su espalda y otros lugares mas privados…La volví a cubrir pasando una vez mas mi mano por mi cabello tapando mi boca porque simplemente aquello no podía ser posible.

¿Quién había sido tan malditamente capaz de hacerle tanto daño a alguien como Aome? ¿Quién podía herir algo tan inocente? No…Inuyasha, ella ya no es inocente, ella ya no es la que tu recuerdas, no sabes quién es ella, todo cambio, no sabes que sucedió durante esos años pero lo que haya sido fue malo, muy malo si la dejó en la situación en la que esta ahora, la cual tampoco sabes cual es.

Respiré profundo varias veces para tranquilizarme, yo iba a arreglar esto, TENIA que arreglar esto y averiguar quien lo había hecho para que pagara.

Me fui a mi cuarto y arreglé mi cama para acostarla allí, una vez lista la busque y la alcé en mis brazos una vez más con sumo cuidado llevandola hasta la cama. La recosté para luego arroparla. Acaricie su rostro de nuevo, no podía evitarlo, la extrañaba tanto…

-Yo te voy a ayudar…- susurre para mi.

Tomé una almohada y una cobija y las lance al sofá, busque la ropa que usaría mas tarde ese día y la deje en el baño. Sincronice mi reloj de mano para que me despertara a las 6:30 a.m sin falta, aunque eran las 4:50 no era mucho lo que iba a dormir pero aquel día no podía darme el lujo de faltar al trabajo, tenia que arreglar esto. Apague las luces enrollandome en el sofá con la cobija y la almohada. Empece a pensar en todo lo que había ocurrido esa madrugada, como por casualidad me había topado con ella…

Yo estaba saliendo de una cena pues mi hermana se acaba de graduar de bachiller hace unos días así que aun estábamos celebrando ya que también la había aceptado en una de las más prestigiosas universidades de la ciudad. Recuerdo que estábamos hablando y no se quien saco a Aome en la conversación, creo que fue el importuno de mi hermano menor Shippo. Dijo que la extrañaba mucho, el solía ser el consentido de Aome siempre jugaba con el y lo cuidaba o cosas así. Dijo que ella también estaría allí cenando con todos nosotros, riendose, disfrutando, divirtiendo, siendo el sol que solía alegrarnos a todos, mi hermana Sango cambio el tema ya que era algo muy delicado para ella, digamos que las cosas no terminaron bien entre ellas. Por mi parte me había quedado con ese pensamiento de ella el resto de la noche, cuando salí del restaurante camino a casa, no se porque decidí tomar el camino largo así que me fui por los suburbios, iba bastante lento escuchando música cuando divise a una muchacha en la acera, caminaba bastante lento como si le pesaran los pies, estaba casi desnuda dejando expuesta mucha, pero MUCHA piel y el cabello negro le llegaba casi a las caderas. Parecia necesitar ayuda así que decidí pararme a su lado para preguntarle si la podía llevar a alguna parte. No, no soy ningún pervertido necesitado así que no malinterpreten mis intenciones.

Me paré a su lado y vi como ella se paraba también, no podía distinguir su rostro ya que estaba bastante oscuro, se quedó mirando como si esperara que hiciera algo, decidí bajar la ventana para preguntarle si quería un aventón -Oye te- gustaría que te acerque a alguna parte.. pensé en mi mente ya que la niña se monto en el carro sin permiso alguno. El enojo empezó a subirme desde la punta de los pies pero entonces la mire de arriba a abajo y asentí, era una niña tendría la edad de mi hermana de seguro estaba saliendo de una fiesta o algo, no me molestaría con ella debía estar borracha, de hecho olía bastante a alcohol y cigarrillo. Arranque y empece a buscar una parada de autobús cercana, debía haber una por allí, no estaba dispuesto a hablar con ella ya que seguro respondería algo estúpido así que mejor la dejaba en cualquier parada y me marchaba, ya sería responsabilidad del conductor y de sí misma. Me voltee y vi que estaba dormida, pero que confianzuda que hubiera pasado si fuese un violador o un asesino esta niña sería presa fácil. En eso sentí mi celular vibrar en mi bolsillo, lo busque y lo vi, era Kikyo.

-¿Buenas?- pregunte llevando el teléfono a mi oído, la verdad estaba un poco extrañado, era bastante tarde para llamar.

-Hola querido ¿Cómo estas?- preguntó, pude sentir la sonrisa en su voz.

-Bien, bien ¿Qué me cuentas? Debe ser importante para que llames a esta hora- escuche una risa del otro lado de la linea.

-Siempre tan tierno, pero si es importante. Encontre evidencia importante del caso Hani-gang y quisiera que la recogieras y la lleves mañana a investigaciones- Dios mío ¿Esta mujer nunca dejaba de trabajar?

-Claro, no hay problema- mire a la muchacha a mi lado parecía bastante dormida así que si me desviaba un momento no haría mucha diferencia -En donde nos vemos-

-Ya sabes en donde-

-Vale- ambos trancamos el teléfono y me desvie rumbo al parque Perkinson, allí había un lugar en donde era perfecto realizar este tipo de intercambios secretos, la verdad creo que muchos traficantes o niños en drogas deben verse allí, es bastante oculto y solo le puedes llegar si sabes como, sino te pierdes. Vi que la muchacha empezó a temblar lo cual me dio lastima y prendí la calefacción, también tenía una manta en la guantera así que la saqué y se la puse encima. Luego de unos minutos me encontraba dentro del bosque en el punto de encuentro. Bajé mi ventana sintiendo el aire frio entrar y apague mi camioneta. Me quede allí esperando viendo a la niña, era bastante bonita la verdad y para ser sincero me era familiar pero ¿De donde podía conocer yo a esa niña? En eso dos luces se aparecieron en la oscuridad, era el carro de Kikyo. Escuché como apagaba el motor y se salía del auto. Yo la imité y nos encontramos frente a frente -Llevo siglos aqui- dije exagerando.

-Bah, mentiroso, ten- me dijo dandome una caja un tanto pesada y de tamaño mediano -Revisalo si quieres pero lo quiero mañana a primera hora en investigaciones vale- Kikyo era algo así como mi jefa pero no completamente -Y quien es el muerto en tu carro?- preguntó viendo sobre mi hombro, yo me giré dandome tiempo de maquinar una excusa para luego mirarla otra vez.

-Ah nadie, una amiga de mi hermana, se paso de tragos así que me toca llevarla- respondí relajado.

-¿Y no tiene papas la niñita?- preguntó con algo de desprecio y…celos?

-Me ofrecí a llevar a todos sus amigos que no podían ir a buscar o estaban demasiado prendidos como para manejar- me explique.

-¿Y ella fue la única?- ¿De verdad se estaba poniendo celosa?

-Claro que no, simplemente es la última porque vive cerca de mi casa eso es todo-

-Lo que digas- dijo cambiando su postura, siempre se ponía así extraña cuando me hablaba una mujer o estaba cerca de una, era bastante raro, me imagino que pensaba que así me iba a distraer y no seria tan eficiente en mi trabajo -A primera hora mañana, vale- me recordó caminando hasta su carro.

-Entendido- respondí entrando a mi carro también el frío se estaba poniendo intenso. Esperé a que se marchara y empecé a ver la evidencia que había encontrado, eran unos papeles y otras cosas nada fuera de lo normal, me moví dejando la caja en el asiento trasero cuando la niña a mi lado se movió como loca, como si tuviese un millón de bichos encima -Hey, hey! Tranquilízate- le dije tomando sus hombros que estaban realmente fríos. La mire fijamente a los ojos para poder tranquilizarla -Esta bien, no voy a hacerte daño…- ella asintió despacio, cuando mire dentro de sus ojos sentí un calor que no sentía desde hace mucho tiempo, un calor que solo una persona podía lograr…¿Seria posible? Solté sus hombros volviendo a mi posición normal -¿Estas bien?- pregunte, ella se río con desdén -¿Qué es tan gracioso?- no entendía su risa, no sabia si me había perdido un chiste pensando en que si podría ser ella o qué. La muchacha negó con la cabeza sin decir nada -Esta bien, juguemos al mudo entonces- dije irritado, niñita fastidiosa, no podía ser ella ya que ella solía hablar mucho, más bien había que callarla a veces pero después de tanto tiempo quien sabe, la gente cambia, tenía que salir de dudas. Me quedé en silencio debatiendome si preguntar o no hasta que decidí hacerlo, en ese momento ella suspiró y yo la miré.

-Tu…- comencé lentamente hablando bajo pero se que me escucho ya que subió su rostro encontrandose con mis ojos haciedome sentir ese calor de nuevo -¿Quién eres?…- pregunte vacilando.

-¿Quién quieres que sea?- preguntó muy atrevida, yo me asombré unos segundos pero no podía dejarme guiar por eso tenía que estar seguro así que me acerque a ella quedando a apenas unos centímetros nuestras narices se rozaban, nuestros alientos se encontraban y empecé a indagar en sus ojos -Quiero que seas tu y me digas quien eres- demande con seriedad. Entonces ella se movió un poco mirandome de arriba a abajo.

-¿Eres policía?- pregunto asustada tratando de abrir la puerta pero yo había cerrado los seguros, me miro con desesperación pero yo no cambie mi expresión.

-No soy policía- mentí - Te hubiera llevado directamente a la jefatura ¿No crees?- dije con tranquilidad, esta muchacha debió haber hecho algo si sentía tan culpable como para pensar que era un policía tal vez robo una par de zapatos. Me miró aun asustada mientras se movía lentamente hacia la puerta, creo que pensaba que no me daría cuenta así que le di al botón que bloqueba los seguros, al parecer no se percató -Ahora solo quiero saber ¿Quién eres?- volví a preguntar, mi paciencia se estaba acabando y si seguía con los jueguitos la dejaba botada en la primera estación que viera, no… primero tenia que estar seguro, nadie me hacia sentir ese calor dentro de mi, solo ella…

-Y yo solo seré quien quieras que sea- respondió tranquila pero sexymente, yo me impacte un poco (de nuevo), esta niña parecía tener experiencia pero no podía ser cierto…no podía ser ella entonces, ¡pero joder tenia que asegurarme! En eso sonrio... ¡oh dios esa sonrisa!

-Basta de juegos, ¿dime quién eres?- pregunté irritado, tenía la misma sonrisa, los mismos ojos pero la muy condenada no me decía su nombre.

-¿Por que tanta curiosidad?-

-Porque si- le dije, que le importaban mis razones.

-Porque si no es una respuesta- la condenada estaba disfrutando el juego, suspiré en busca de paciencia llevando mi mano a mi cara y volví a mirarla decidido a tener mis respuestas.

-Sabes que ya me harté- tomé una sus muñecas acercando su rostro a mi, estábamos nariz con nariz, nuestras bocas se rozaban y volví a indagar en sus ojos -¿Eres o no eres tu?- susurre para mi, prendí la luz de la camioneta descubriendo su rostro. Ella cerro sus ojos de golpe de seguro le incomodo la luz y entonces esa expresión me lo confirmó, solo Aome podía hacer eso, era ella, su viva imagen allí. La recodaba claramente un día le di en broma un chile picante y su expresión fue exactamente la misma, ojos apretados, labios y nariz arrugada y mejillas rosadas, era la misma, era ella, después de tanto tiempo ¡La había econtrado! poco a poco abrió sus ojos lo cual me confirmaron más aun todo, eran esos brillantes orbes chocolate, ella me miró extrañada estaba demasiado sorprendido -Eres tu…- le dije sorprendido.

solo puedo decir que el alivio que sentí en ese momento fue inexplicable, todo este tiempo y nunca había tenido una pista de ella, absolutamente nada era como si se hubiese evaporado y de pronto allí estaba a mi lado y bueno ya saben que paso después se puso necia pero logré que se quedará…aunque me preguntó ¿Por qué quería irse?...¿Por qué no quería estar conmigo?

Luego de unos minutos de seguir repasando los hechos me quede dormido.

Aome P.O.V

¡Corre, corre, corre mas rápido! ¡No mires para atrás! ¡Más rápido! me decía a mi misma, estaba corriendo, todo oscuro, no podía ver nada nisiquiera mis manos que las tenia estiradas frente a mi, lo único que podía presenciar eran unos pasos tras de mi, una respiración agitada, ronca y un olor amargo. Cuando sentía un calor en mi espalda corría mas rápido ya que escuchaba más cerca la respiración y el olor se hacia más intenso. En eso vi una luz ¡Corre a la luz! me dije, sentí como la sangre recorría mis piernas cosquilleandome por lo rápido que corrían dentro de mis venas. La respiración detrás de mi se volvió más agitada como si acelerara el paso. El punto de luz se hacia más y más grande a medida que me acercaba, corrí y corrí hasta que por fin llegue. La alcance, entre en un cuarto completamente blanco solo estaba yo cansada en busca de aire, miré para atrás pero no había nadie, ni siquiera oscuridad. Puse una mano en mi corazón, latía tan rápido que parecía que explotaría en cualquier segundo, respire profundo para tranquilizarme cuando sentí como si alguien pasara corriendo a mi lado, me voltee pero no había nadie, mire a todas partes y nada, pero yo podía sentir una presencia, no estaba sola.¡Zuuuum!volvió a pasar a mi lado esta vez rozandome haciendo que todos los pelos de mi cuerpo se erizaran,

¡zum, zum, zum!

De aquí para allá me rozaba mientras yo trataba de golpearlo o de detenerlo, sin darme cuenta me había agachado y en mis ojos se habían formado lágrimas que me ardían. Me estaba desesperando, basta, basta, basta, alejate… YA! grité a todo pulmón. La cosa se detuvo. Yo mire a todos lados como loca respirando con dificultad. Por unos segundos todo se quedo en silencio cuando de pronto sentí una respiración en mi nuca me voltee pero no había nadie -Bu- dijo una voz grave y profunda, miré para el frente y sentí un peso abalanzare sobre mi, el aire se me acabó, mi vista se nubló y una risa macabra inundó mi audición.

-¡NO!- me desperté gritando, levantando mi cuerpo a medias de donde estaba. Mi corazón palpitaba como el de un caballo en plena carrera y las gotas de sudor bajaban por mi nuca. Estaba temblando, tenía miedo…me abracé y me puse a llorar. Maldito… susurré en mi mente mientras me mecía de atrás para a delante. Mi cuerpo estaba un poco entumecido, me dolía bastante a decir verdad sobre todo mi cabeza, específicamente detrás de la oreja, lleve mi mano a el lugar de mayor dolor y sentí una tela suave, ¿Gasa? En eso me golpearon todos los recuerdos de la noche anterior, el carro, Inuyasha, el lago, las galletas y después simplemente todo se desvaneció creo que me sobre cargue de pensamientos y me desmaye…es por eso que nunca recuerdo, no las cosas malas por lo menos…simplemente las bloqueo y ya no existen, nunca pasaron, eso es exactamente lo que hice con la noche anterior, simplemente dejé desde estaba en el lago con Inuyasha en adelante, más nada.

Hablando de el ¿En donde estaría? Trabajando tal vez. Eso me alegro pero me entristeció al mismo tiempo, podría huir este era el momento debía regresar…pero me entristecí porque muy dentro de mi no quería regresar, no me quería ir a volver a la vida que tenia… quería quedarme con Inuyasha y que me cuidara pero simplemente no podía, era peligroso para el y para mi. Me di cuenta que estaba en su habitación cuando realmente mire a mi al rededor era bastante espacioso, todo estaba oscuro debido a las persianas que no dejaban entrar el sol me voltee a ver el reloj que se encontraba en la mesita de noche y casi me metó un cohete por ya saben donde. El reloj digital marcaba en números rojos las cinco y veintidós minutos, estaba completamente MUERTA. ¿Cómo había dormido tanto? ¡Betty me iba a matar tenia que irme en ese momento o no llegaría nunca!.

Salí disparada de la cama mareandome un poco a poner mis pies sobre el suelo. Salí corriendo al perchero en donde había dejado mis cosas la noche anterior, la verdad me sorprendí de poder recordarlo. Tome mi bolso y me fui directo al baño, limpie mi cara, me cepille los dientes, hice un moño en mi cabeza, me maquillé superficialmente (base, blush, rímel y brillo), sostén y tacones (15 cm con plataforma gracias por preguntar).

Tal y como estaba con los bóxers, las medias y la camisa maga larga me dirigí a la puerta rápido pero me pare cuando mi mano se poso sobre la manilla -Inuyasha…- susurre -Lo siento…- giré el pomo de la puerta y halé hacia adentro pero estaba trancada -Coño- le di más veces y nada no había forma de abrirla. ¡Un cuchillo! pensé con eso lo podría abrir, me dirigí a la cocina dejando mi bolso en la puerta cuando me percate de una nota en el mesón, me acerqué a ella y la tomé con mis manos, la letra era bastante rústica.

"Me fui a trabajar vuelvo a las seis, no trates de escapar :)"

Tiré la nota al suelo maldiciendo por lo bajo, ¡El muy desgraciado sabia que me iba a ir así que cerró la puerta! Hmmm pero también están las ventanas. Corrí a la ventana que se encontraba al lado de la chimena y trate de abrirla pero nada también estaba cerrada, es más hasta le había puesto un candado. Fui al cuarto para tratar con aquella ventana y nada fue lo mismo. Mire el reloj y eran las cinco y cincuenta, la desesperación me empezó a ahogar. Betty me va a matar, estoy perdida, ¡Maldita sea Inuyasha en dónde estas!Le di un golpe a la pared y me fui a la sala caminando en circulos viendo la puerta cada cinco segundos, ¡Maldición llega ya! En eso me pare frente al baño y me recordé que allí había una ventana un poco pequeña pero yo de seguro pasaba.

Tomé mi bolso y entre al baño, abrí la puerta de la ducha y allí estaba la ventana al nivel de mi cabeza. Con los dedos cruzados tuve la intención de abrirla y al lograrlo casi hago una fiesta, Miré por la ventana y el piso no estaba muy lejos así que no habría problema, lancé mis tacones y mi bolso primero luego busqué una silla de la cocina y la use para llegar mejor. Me agarré del tubo de la ducha y subí una pierna haciendola pasar por la ventana, verán la única forma de que pasara era acostada así que tenía que ingeniarmelas; menos mal que era flexible. Tomé impulso y me aferré fuertemente al tubo de la ducha para lanzar mi otra pierna y empujarme hasta el comienzo de mi trasero, ¡Genial era muy grande y no pasaba a demás que el frio afuera no era NADA normal! por eso odio el otoño, bueno no en realidad no lo odio pero lo amara si tuviera la ropa adecuada para el. Empecé a empujarme con el tubo pero nada no pasaba, en eso escuché un carro estacionandose -¡Coño!- susurré y empujé y empujé con más fuerza, sentía que se me iban a romper las caderas en cualquier momento.

-¡Ya llegue!- Anunció Inuyasha en el apartamento, miré hacia la puerta del baño y la había dejado abierta así que no iba a tardar mucho en encontrarme -¿Aome?- escuché que me llamaba. Yo me empujé y me empujé pero era imposible, conté sus pasos hasta que llegara a la puerta de baño, 1-2-3-4-5-6… -¿QUE HACES ALLI?- gritó el corriendo hasta donde estaba.

-¡Tratando de irme por la ventana porque tu cerraste todo en la puta casa menos esto!- le grité estaba realmente enojada, por otra parte el parecía muy entretenido tenía una sonrisa de oreja a oreja mientras me ofrecía sus brazos para que me apoyara en ellos -¿Que te da tanta risa ridículo?- le pregunté molesta, el se rió.

-Nada, es que no puedo creer que hicieras esto- mientras hablaba me agarraba los brazos y con cuidado me empujaba hacia adentro.

-Callate esto es tu culpa, me tengo que ir y tu cierras todo- estaba fúrica, podía sentir todo hervir dentro de mi.

-Ay ya si eres mal humorada- seguía riendose, cuando por fin toqué el suelo de nuevo el seguía agarrando mis brazos, yo lo solté y salí por la puerta -¿A donde vas?- me preguntó.

-A un lugar llamado no te importa- dije, cuando llegué a la puerta gire el pomo pero este seguía trancado, me voltee y el estaba recostado de la pared con los brazos cruzados -Abre la puerta- le demandé.

-No lo creo- ahora estaba serio, la sonrisa había desaparecido.

-Mira enserio necesito irme, agradezco todas tus atenciones pero no puedo quedarme. Abre la puerta por favor- le dije ahora un poco mas suplicante.

-No- fue su única respuesta

-Inuyasha por favor es enserio me tengo que ir no puedo quedarme, si me quedo…- corte mis palabras no le podía decir nada, debía quedarme callada.

-¿Si te quedas que?- se acercó a mi hasta quedar parado frente a mi cuerpo, muy cerca -¿Si te quedas que?- volvió a repetir.

-Abre la puerta por favor…- susurré mirando al suelo.

-No lo haré hasta que me digas- se cruzó de brazos, siempre hacia eso, parecía un niño pequeño. Yo mientras me quedé en silencio. Definitivamete no le podía decir a donde iba, pero necesitaba irme…

-Necesito ir a mi casa ok- mentí, o bueno algo asi.

-Yo te llevo-

-NO- hablé tal vez un poco muy rápido, el me miró extrañado -No son muchas molestias no te preocuopes-

-No es ninguna molestia, quiero ayudarte…- Ayudarme…nadie podía ayudarme, estaba perdida y no había nada que el pudiese hacer para cambiarlo. Lo miré sin poder evitar sonreír, esto solo lo lograba hacer cuando estaba con el, puse una mano en su mejilla y la acaricié sintiendo como se relajaba.

-Gracias pero estoy bien. Alguien me viene a buscar- sus músculos se tencionaron y me miró con los ojos abiertos.

-¿Quien?- preguntó de inmediato. Excusas, excusas, excusas, excusas.

-Mi vecina- sonreír tranquilamente -Solo tengo que llamarla, pero para eso necesito mi teléfono que esta en mi bolso que está afuera porque lo lance por la ventana- el me miro por un momento y luego saco una llave de su bolsillo abriendo la puerta. Lo había engañado -Gracias- salí corriendo detrás de la casa por el espacio que había entre su casa y la del vecino, cuando llegue a la parte de atrás (muerta de frio) tomé mis cosas y busque mi teléfono. Cuando lo abrí tenia un total de veintinueve llamadas perdidas, veinte mensajes de texto y veintinueve mensajes de voz, todos de Ayame -Dios me van a matar…- susurre mientras marcaba el número de mi amiga, al teléfono no le dio chance de repicar ni una vez cuando ya habían antendido.

-¿En dónde carajo estas?- me gritó desde la otra línea Ayame con su voz chillona.

-¡Atrapada en el otro lado de la ciudad necesito que me vengas a buscar!- le dije mirando a todos lados en caso de que Inuyasha apareciera y me escuchara

-¿Qué? ¡Que hiciste esta vez! ¿Y se puede saber qué paso anoche?- mi lengua se enredó y el aire que entraba en mi pecho se corto, anoche…-¡Alex!-

-¡Nada, negocios simplemente ven!- le dije volviendo a la realidad.

-Mándame la dirección por mensajes le diré a Kouga que vaya, salió a comprar unas cosas-

-¡No! Kouga no ven tu!- Si se aparecía un hombre y no mi "vecina" iban a haber problemas.

-Querida voy a empezar algo importante como tu deberías estar haciendo en este momento así que no puedo, mándame la dirección. Nos vemos- y con eso trancó el teléfono.

-Perra- le murmuré al teléfono odiaba cuando hacia eso.

-¿Todo en orden?- preguntó Inuyasha apareciendo de la nada de tras de mi. Yo me volteé con una media sonrisa y asentí.

-Me podrías dar tu dirección, es para que me vengan a buscar-

-Claro, pero vamos a la casa, esta haciendo mucho frio-

Una vez en la casa me había dado la dirección y yo se la envié a Ayame, ella me respondió con un "ok" y dos minutos después me llego un mensaje de Kouga que decía "Estoy en la licorera salgo en 5". Estaba un poco nerviosa así que caminaba de un lado a otro haciendo que mis tacones martillaran el suelo. ¿Qué iba a hacer Inuyasha cuando viera que era Kouga y no una mujer que iba por mi?

Inuyasha estaba muy tranquilo sirviendo café en una taza, la verdad lo notaba pensativo, tenía la mirada algo perdida como si se debatiera en su mente sobre algo.

-Aome…- dijo saliendo del trance, yo lo mire -¿Que hacías tan tarde en la calle anoche?- yo me paré enseguida.

-¿A-a qué te refieres?- le pregunté haciendome la loca.

-Eran las dos de la mañana y tu andabas caminando sola por la calle-

-Estaba saliendo de una fiesta- susurré, ¿Por qué todo me llevaba a lo que había pasado la noche anterior? El asintió tomando un sorbo de su cafe.

-¿Porque me preguntaste si era policía?- todos mis músculos se contrajeron -¿Que diferencia hubiese si fuese policía? dijiste que harías lo que quisiera y no tendría que pagarte, ¿A qué te referías con eso?- oh dios estaba en graves problemas…-¿Qué paso anoche? ¿Por que te desmayaste?- yo simplemente lo mire, mi mente había dejado de maquinar, no encontraba mentiras que decir, excusas que inventar, un nudo se empezó a formar en mi garganta, no podía decir nada, no podía, no, el podía salir herido -Habla Aome- sin darme cuenta se había parado frente a mi, sus ojos me perforaban -¿Qué pasó durante los últimos siete años?- mi corazón se paró, no solo quería saber lo de anoche, sino ¿Lo que había pasado durante todo este tiempo? No lo podía decir, era un secreto, nadie podía saber…yo le quería decir pero no podía, quería decir todo pero si hablaba solo traería problemas, mis ojos comenzaron a aguarse, ¿Por qué todo tenia que ser así? -¡Aome habla!- me sacudió pero en ese momento se escuchó la bocina de un auto, ambos miramos por la ventana y allí estaba la camioneta de Kouga.

-Me tengo que ir- susurre tratando de moverme hacia la puerta pero el me volteo para que lo mirara, estaba a punto de decirme algo pero cuando vio mis ojos que estaban a punto de explotar en lágrimas cerró su boca -Gracias por todo- le dije limpiando mis lágrimas. El se me quedó mirando y me soltó, yo camine hasta la puerta agarrando mi bolso del perchero guindando en mi hombro, puse la mano sobre el pomo de la puerta, estaba frio.

-¿Te veré de nuevo?- preguntó el, yo me aferre al pomo de la puerta. ¿Por qué me hacia esto? Mi corazón se comprimió unos centímetros, yo respiré tenia que dejarle claro que más nunca me iba a ver, era por su seguridad, todo había sido un error…

-Vernos fue un accidente, un error del destino que no volverá a pasar…no me busques. Adiós- y con las lágrimas en mi rostro salí del apartamento corriendo a la camioneta de Kouga. Abrí la pesada puerta y me lancé dentro del asiento sin mirar al departamento de Inuyasha ya que no sería capaz de aguantar y me devolvería para abrazarlo y decirle que me ayudara.

-Al parecer tu novio quedo triste- dijo Kouga con cierto humor en su voz mientras veía a Inuyasha a través de la ventana -Y creo que me odia-

-Cállate y arranca que voy tarde- el se rió y partimos.