¡Aquí tienen chicas! No diré mucho dejaré que el cap hable por si solo. Gracias por sus reviews y por seguir la historia, cualquier recomendación que tengan estoy abierta a ella! Sin más aquí se los dejo, cuando terminen de leer diganme que piensan y si tienen alguna idea ;) xoxo V
Inuyasha no me pertenece pero esta historia si :) La canción que aparece tampoco me pertenece.
Inuyasha P.O.V
Seguí al tipo escoltado por las dos muchachas por unos pasillos, de pronto estábamos en lo que parecía un hotel. Llegamos a una recepción en donde el hombre escribió un cheque con los veinte mil dólares, ahora que había luz aunque un poco débil noté cada característica de éste. Un poco más bajo que yo, cabello negro, ojos grises y piel tostada fue lo que pude diferenciar antes de que se perdiera por el pasillo -Cuarto 204- logré escuchar, genial allí estaban, allí me dirigiría. Me acerqué a la recepción y una mujer voluptuosa se encontraba atendiendo, tenia que ser rápido antes de que Aome viniera.
-Buenas noches señor en que puedo ayudarle- dijo en tono sensual, yo tragué duro y me puse serio, nunca dejando que viera mi rostro.
-Quisiera un cuarto- ella sonrió.
-Claro señor ¿Que servicio le gustaría?- preguntó -Tenemos todo lo que quiera- de verdad que esta mujer estaba necesitada porque hablaba con una lujuria nada normal, me mostró algo así como un menú y yo escogí el primero que vi para mi suerte no era muy barato así que no daría mala impresión pero tampoco era muy caro como para que me doliera el bolsillo. Empezó a escribir algo en la computadora.
-Disculpa ¿Qué habitaciones tienes libres?- le pregunte hecho el loco.
-La 156,356, 333, 205-
-Me gustaría la 205- le dije rápidamente y ella me miró extrañada -Es mi numero de la suerte- ella se rió.
-De acuerdo a delante señor en seguida va su servicio, que lo disfrute- yo asentí y me fui a dicha habitación. Entré al cuarto dejando la puerta lo suficientemente abierta como para ver a la gente en el pasillo pero sin que se dieran cuenta de que espiaba. Al cabo de un minuto Aome apareció por el pasillo caminando, la notaba rígida y triste, también un tanto asustada. Respiró profundo y abrió la puerta de su habitación, antes de que la puerta se cerrara la agarré con una mano colocando un tallo de una flor que se encontraba en el florero de una mesa que había entre las dos habitaciones me quede allí parado casualmente como si esperara por alguien pero realmente escuchaba lo que decían, o bueno lo que decía la única voz era la de el tipo. No entendía bien, era algo como preocupado, en donde estabas era lo único que lograba captar de la conversación. Entonces una chica rubia apareció a mi lado tomando mi mano, era bastante más pequeña que yo.
-¿Entramos señor?- pregunto halándome un poco con voz sensual.
-Si enseguida voy, olvidé pagar en seguida vuelvo, entra al cuarto- le dije tratando de sonar lo más relajado posible, ella asintió sonriente entrando al cuarto.
Volví mi atención a la habitación de Aome y escuché algo así como un golpe sordo, como cuando golpeas una pared ¿Qué estaba sucediendo? Con cuidado abrí la puerta y entré al cuarto, a la derecha estaba la inmensa cama en donde se encontraba Aome debajo de aquel bastardo, la estaba maltratando lo podía ver por las expresiones en el rostro de Aome, eran de dolor e incomodidad. Vi como le quitó el corset de golpe y ella se quejó pero él le dijo que se callara, ¿Qué le pasaba al tipo este?
-Comencemos- vi como Aome cerró sus ojos con fuerzas y la mirada diabólica del hombre se fortifico al ver esto, sin poder aguantar más corrí hasta él y le di un golpe en la nunca justo el lugar en donde desmayas a la gente, como saco de papas, cayó sobre Aome ella abrió los ojos al sentir el peso y me miró, sus ojos chocolate se conectaron instantáneamente con los míos.
-¡Inuyasha!- dijo con dificultad, el hombre era lo suficientemente alto como para aplastarla, lo moví fuera de ella dejandolo a su lado. Instantaneamente se lanzó a mí rodeando sus brazos por mi cuello. Me quede allí parado por un momento asimilando lo que estaba haciendo, me estaba abrazando, voluntariamente, porque le dio la gana. Lentamente le devolví el abrazo sintiendo su piel bajo la mía. Se quedó allí por unos segundos hasta que se separó quedando frente a mí, me quitó la capucha con sus delicados dedos y acaricio mi mejilla, se sentía demasiado bien -Inuyasha…- susurró viendome a los ojos.
¡Slap!
Mi rostro giró treinta grados a la izquierda, sentí como separaba su cuerpo del mío y se bajaba de la cama. Me quedé como estaba por unos segundos luego llevé mi mano a mi mejilla y la miré, estaba enojada, realmente enojada, pero ¿Qué le pasaba si hace un segundo me había abrazado? ¡La acababa de salvar del tipo!
-¿Qué carajo te pasa?- le pregunté bajando, al igual que ella, de la cama para quedar frente a ella.
-¡Qué carajo te pasa a ti! ¿Qué haces aquí? ¡No te dije que no me buscaras! Vete!- me gritó empujéndome hacia la puerta, sus manos pegadas a mi pecho en ese momento no sé por qué me enfurecí, demasiado la verdad. Tomé sus muñecas con firmeza y las moví de mi pecho pegandonos de nuevo.
-¿Y tú creías que me iba a quedar con esa? ¿Qué esta pasando Aome, ah?- ignoré sus replicas tratando de soltarse de mi agarre, yo buscaba su mirada pero ella giró su cabeza - ¡Quiero que me expliques todo ahora mismo! Quiero que me expliques en donde están los morados que tenías ayer y cómo demonios te los hiciste- sentí como se tensaba cuando dije esto -¡Quiero saber todo! ¿Por qué nunca respondiste las llamadas o los correos? ¿Por qué demonios en los últimos diez años nunca diste señal de vida! ¿Qué haces aquí? ¿Es por dinero? ¿Qué haces en un lugar como este? ¿Quién es ese hombre? Parece que se conocen...- Las preguntas se deslizaban por mi boca sin que pudiese pararlas parecía una cascada a toda presión, mientras, podía sentir las diferentes reacciones de su cuerpo, tensión, temblores, vi como se mordía el labio inferior como para evitar que pudiese hablar, cerró sus ojos apretándolos dejándolos tan arrugados como pasas -¡Aome!- la sacudí, ella me miró finalmente con esos ojos grandes que tanto me gustaban -Solo quiero la verdad…- susurré o bueno le suplique realmente, ella me vio, por minutos se quedó callada cuando luego sacudió la cabeza lentamente en negación.
-N-no puedo…- murmuró, pude ver como en sus ojos se empezaban a formar las lágrimas, traté de hablar pero me calló con un dedo sobre mis labios -Vete por favor, es peligroso que estés aqui- susurró viendo todo mi rostro. Peligroso…
-¿A qué te refieres? ¡Si es peligroso para mi, también lo debe ser para tí, vámonos de aquí!- pero ella negó con la cabeza -¿Por qué no?¿Aome qué esta pasando?- pregunté alterado
-Inuyasha simplemente vete por favor y no vuelvas más, estás en peligro si estás conmigo ¡Vete por favor!- ella ahora estaba llorando de verdad, las lágrimas rodaban por sus mejillas llevandose un poco de maquillaje con él. Yo la mire mientras limpiaba su rostro.
-Aome…- suspire- No puedo- ella empezó a llorar más fuerte -No puedo dejarte aquí, sé que no eres feliz, sé que aquí pasa algo y tú estás saliendo perjudicada. Sé que durante los últimos años tuvo que haber pasado algo muy malo como para que más nunca suspieramos nada de ti. Aome quiero ayudarte y sé que puedo hacerlo- entonces busqué en mi bolsillo mi billetera y le mostré mi placa -Ves trabajo con el F.B.I, puedo ayudarte en lo que sea- Al ver mi identificación sus ojos se abrieron como platos y se alejó de mi por unos segundos -Aome no te voy a hacer daño…solo quiero ayudar- Ella se quedó callada viendome por varios minutos, podía ver como se debatía sobre algo.
-Ahora con mas razón te tienes que ir de aquí, si descubren que eres un agente…- su rostro de horror me hizo imaginar más o menos a qué se refería ¿Pero quienes?
-¿Si quienes descubren mi identidad qué es lo que pasa?- pregunté, ella se mordió el labio, si querida metiste la pata. Así que no era por voluntad propia el que ella estuviese aquí alguien la estaba obligando, se quedó callada un rato más con las manos en su cintura para luego dejarlas caer, se acerco a mi oreja como si me contara un secreto.
-Mira no puedo decir nada, no aquí, es muy peligroso tendrás que averiguarlo por ti mismo si quieres ayudarme- habló más tranquila, bien la había convencido en cierta forma de por lo menos ayudarla , yo asentí.
-¿Algo más qué deba saber?- pregunté con una sonrisa un su oído.
-Nunca uses mi nombre, es Angélica, Aome no existe- yo asentí incitandola a seguir tenía que sacar la mayor cantidad de información posible, en eso comenzó a quitarme la chaqueta y a pasear su rostro en mi cuello yo me extrañé pero no me moví -Acaban de activar las cámaras así que sigueme la corriente mientras te digo unas cosas más- susurró casi imposible de escuchar de no ser que estábamos tan pegados; pasó sus delgados dedos por mi cabello, lo cual se sintió MUY bien, como me pidió le seguí el juego trazando sus curvas bajo mis manos -Si quieres información busca por Aleksandria Karshnikova- subió una de sus piernas por la mía y la alcé pegandola contra la pared automáticamente sus piernas se encadenaron a mis caderas yo enterré mi rostro en su cuello besándolo dulcemente, ella suspiró -Naraku Karshnikova y Bankotsu Ivanovish son de interés- empezó a bajar y a subir sus manos por mi pecho mientras yo seguía ocupandome de su cuello -Nunca digas tu nombre- suspiró cuando respiré en su oído besando su mejilla, tenía los ojos cerrados -Ve al pasado…- susurró pero no entendí muy bien a qué se refería - Cuando tengas la información pide un servicio a domicilio de Angélica pero que no sea en tu casa y sobre todo- me paré a centímetros de su boca podía sentir su respiración tibia salir de ella, olía a fresas, abrió sus ojos y me miró con una mirada que no pude descifrar -Ten cuidado- en ese momento, en ese mismo instante sus labios se unieron a los míos, la uní más a mi y sentí sus manos viajar por mi cabello y mi nuca tratando de pegarnos más, como si fuese posible. Nos besábamos de una forma apasionada, tierna, llena de desesperación y deseo. Respirabamos agitadamente y fue ella quien cortó el beso -Es hora de que te vayas…- susurró besándome de nuevo pero tiernamente, le devolví el beso y la bajé al suelo con cuidado. Me acerqué a su oído arreglando su cabello detrás de su oreja.
-No te preocupes te salvaré- la besé -No pierdas la esperanza, volveré por ti- la besé una vez más dejándonos frente con frente.
-Gracias- me susurró con los ojos llorosos.
-Nos vemos pronto- Tomé la chaqueta poniéndomela nuevamente y con eso salí de la habitación sintiendo un profundo vacío al no tenerla a mi lado. Cerré la puerta y recordé a la chica que se supone que me esperaba en el cuarto de al lado. Me asomé y ella estaba echada en la cama como una diosa -Disculpa pequeña pero no me siento bien, igual pagué así que no te preocupes- antes de que pudiese decir algo salí caminando por el pasillo. Para mi suerte la mujer de la recepción no estaba así que regresé por donde vine. Me iría directo a la oficina, no me importaba no dormir tenía que buscar esos nombres, tenía que salvarla.
Llegué de nuevo al área de entretenimiento buscando la puerta por la cual entré. En el camino vi al hombre que la había ido a buscar a mi casa, era un bartender, le estaba dando un total de diez tragos a una mesera morena. Lo miré con asco y seguí, él no se dio cuenta de mi presencia pero algún día se iba a dar cuenta, simplemente había algo de ese tipo que no me cuadraba. Llegué a la puerta por la cual entré y la abrí con la tarjeta, subí las escaleras, toqué la pared y "Rambo" la abrió, salí de allí disparado a mi camioneta mientras caminaba respiraba el aire helado que perforaba mis pulmones. Divise mi camioneta y me metí encendiendo el motor arrancando directo a la oficina. Esta noche iba a tener muchas respuestas.
Aome P.O.V
Lo vi salir de la habitacion sintiendo un vacío pecho, como si acabaran de sacar algo de mi cuerpo. No podía creer lo que acababa de pasar, hace unos segundos lo había besado, desde hace tanto tiempo lo había deseado pero solo en mis sueños era posible y la verdad fue mas grandioso de lo que nunca imaginé, sus labios en los míos se sentían tan condenadamente bien, era como el cholate en la fresa, simplemente perfecto. Sus suspiros, su aliento suave, fue todo realmente mágico…después de tanto tiempo una esperanza. Cuando vi su placa de F.B.I simplemente no lo pude creer, en ese momento me asuste pero recordé que no importaba que pudiese suceder tenía que salir de aquí ¿Qué pasa si las cosas no salen bien? en aquel momento no tenía nada que perder, sólo a Inuyasha y ellos no sabían de su existencia y tampoco lo harían nunca.
Miré a la cámara que ahora se desactivaba, ya sabía lo que significaba. Me giré a la cama, él seguía allí inerte, ni un signo de movimiento, apenas su respiración. Esperé unos minutos antes de salir del cuarto alineando mi pensamientos y recobrando la compostura, los besos de Inuyasha me habían dejado en un estado de transe que nunca antes había sentido, sentía que estaba montada en una nube, que mis pies no tocaban el suelo. Caminé fuera de la habitación con la sensación de flotar aun en mi cuerpo, no me preocupé por la persona sobre la cama. En el pasillo me encontré con Brittany una de las nuevas, era pequeña pero tenía lo suyo.
-Escuché que pagaron veinte mil dólares por ti esta noche- me dijo con una sonrisa mientras caminaba a mi lado, sus rizos rebotando.
-Pues si, pero fue bastante rápido la verdad, como ves ya termine- le dije casualmente.
-Por lo menos pudiste sentir algo unos minutos yo no pude hacer nada, el que me pidió fue a pagar y regresó luego de un rato diciendo que se sentía mal- ella habló quejándose realmente si había algo que le gustaba a esta chica era tener sexo
-Y tu juras que sentí algo en los cinco minutos que duró- hable con ironía, ambas nos empezamos a reír entendiendo el chiste. La verdad si había sentido y mucho, los besos de Inuyasha me volvieron loca, me había hecho sentir cosas que nunca antes pensé, las mariposas por todo mi cuerpo, la adrenalina pidiendo más, el sabor de sus labios, fue exquisito pero no podía decir nada, era un secreto. Habiamos llegado a la recepción en donde estaba Stacy la recepcionista.
-¿Qué es tan gracioso chicas?- preguntó sin entender.
-Pues que ya termine- ella se río entendiendo mi chiste.
-Ricos…oye Angie el jefe quiere verte, me dijo que en lo que terminaras fueras con él, te tiene una sorpresa- dijo ella sonriente sin entender la gravedad de lo que esas palabras significaban para mi, mi piel se erizó toda y mis pies bajaron de la nube sintiendo el piso, pude haber llorado en ese momento sin embargo asentí sonriente.
-Espero que sea un poco de esos veinte mil dólares- les dije guiñando el ojo y seguí caminando hasta el ascensor privado, una mentira más. Pronto llegó y marqué el último piso, en donde se encontraba mi tan "querido" jefe. Me miré en el espejo y suspiré, la verdad no se cómo me acostumbre a todo esto, cómo llegué al punto de olvidar quien era, cómo llegué aquí en donde estoy, parada en un ascensor tan solo en ropa interior, mayas y tacones, cómo llegué a usar maquillaje para ocultarme, cómo llegué al punto de que todo esto pasara...Estaba tan sumergida en mis pensamientos que no me di cuenta que ya había llegado.
-Señorita ya puede bajarse- dijo uno de los guardias que se encontraban a cada lado de la puerta e frente de mi. Asentí y caminé, ellos devorándome con los ojos, ya me había acostumbrado...Abrí la puerta y me adentré en la habitación, era oscuridad total aunque no necesitaba luz para saber en donde me encontraba me conocía esta habitación como la palma de mi mano.
-Te extrañaba querida- escuché su voz siniestra invadir el aire, olía a cigarro y menta; yo no dije nada - Me tenías muy preocupado, no sabía en donde estabas- Comenzó a caminar hacia mi, podía escuchar sus pasos en el suelo alfombrado, estaba segura que se encontraba sentado en su cómoda silla de cuero detrás de su escritorio y ahora se dirigía hasta mi -Pensé que algo malo te había pasado- en ese instante sentí sus manos frías y asperas sobre mis hombros -No vuelvas a hacer eso- masculló entre dientes dándome una bofetada, enviándome directo al piso. Sin decir nada llevé mi mano a mi rostro en el lugar en donde palpitaba -¡Y mucho menos vuelvas a aparecer con esa pinta que tenías!- alzó su voz regañándome -¿Qué hubiera pasado si ellos hubieran venido? ¡Ah! ¿Cómo les iba a explicar? ¿Qué les iba a decir? ¿Qué estabas en casa de una amiga?¿En una pijamada? Ya esa excusa está usada- se agachó a mi nivel poniendo su rostro muy cerca del mío -¿Cuántas veces tengo que decirte que no te puedes ir de aquí sin mi? ¡Ah! ¡Si yo no lo digo tú no lo haces! ¿¡Comprendes!- dejó la pregunta en el aire esperando mi respuesta -Te doy todo y así me pagas- actuó como si él fuese la víctima, en ese preciso momento me enfurecí, la sangre me comenzó a hervir y a correr por mis venas como si de una carrera se tratara.
-Claro…tu eres la víctima... ¡Tú eres el que se quedó sin familia verdad, tú eres el que no tiene nada en este mundo, tú eres el que tiene que aparentar ser alguien que no es, tú eres el que tiene que usar este tipo de ropas en frente de todo el mundo y que te miren, tú!- pero otra cachetada me detuvo.
-¡Cállate! Quién te crees para decir todas esas cosas, cualquiera cree que eres una desdichada. Tú si tienes todo lo que no dices tener; me tienes a mí, soy el único para ti, soy tú todo, soy tú dueño, soy tú padre-
-¡Tú no eres mi padre!- le repliqué con una lágrima rodando por mi mejilla
-¡Si lo soy, llevo diez años siéndolo y lo seré hasta que te mueras! Así que ya es hora de que te acostumbres a la idea- habló con dureza agarrando mi cabello con su puño -Ahora vas a bajar, vas a ir a tu cuarto y te vas a quedar allí hasta que hagan un pedido o sea la hora de bajar al local ¡de acuerdo!- soltó mi cabeza y me paré llorando en silencio -Por cierto quien era es hombre que entró a tu cuarto, dejó a Bankotsu inconsciente por lo que pude ver- habló retomando la compostura. Maldito siempre estuvo espiando...
-Era el otro apostador- dije secamente.
-Y con todo y que no pago lo recompensaste... te vi muy cariñosa con él...-habló pensativo -¿Cómo se llama?-
-No lo se- él se rió.
-Ya veo que no quieres hablar, cuando Bankotsu se recupere estoy seguro que querrá hablar contigo y te dará tu castigo por ser desobediente…vete- Me dijo, yo salí de la habitación un tanto aliviada porque no había presionado en Inuyasha; los dos guardias me vieron pero yo seguí de largo bajando por las escaleras no tenía ganas de esperar el ascensor. bajé un piso con las lágrimas en mis ojos, podía sentir como se corría mi maquillaje. Abrí la puerta que dejaba a la vista el pasillo que tenia tan solo dos puertas, abrí la primera que era mi habitación, cerré la puerta tras de mi y me eché en el suelo a llorar lo más fuerte que pude. ¿Por qué todo tenía que ser así?
-Devushka (AN: Chiquilla en ruso)- escuché una débil voz del otro lado de la puerta -¿Eres tú?- como pude abrí la puerta y mi nana entró agachándose a mi lado -Devushka ¿Qué ha pasado?- preguntó abrazándome mientras me mecía y acariciaba mi cabello, yo simplemente no lograba hablar -Shh, shh, Babushka (AN: abuela en ruso) esta aquí- seguía repitiendo -Ven vamos a bañarte- nos levantamos y me guío hasta mi baño, encendió el chorro para que se llenara la bañera, del agua salía humo de lo caliente que estaba -Ven- yo me encontraba parada aun llorando ella fue quitando mis pocas prendas de ropa hasta que quede completamente desnuda, me senté dentro de la tina sintiendo como el agua relajaba mi cuerpo, mi nana comenzó a frotar mi espalda con una esponja limpiando mi cuerpo, pasaba el agua por mi cabello mientras limpiaba mi cara con sus manos arrugadas. Luego de unos minutos estaba lista aunque seguía llorando. Me secó, vistió y peinó mi cabello para luego acostarme en mi inmensa cama, se sentó a mi lado y comenzó a tararear la melodía que siempre me hacia dormir, sentí que tenia nueve años otra vez. Lentamente me quede dormida, recordando antes de quedar inconsciente los besos de Inuyasha. (AU: la canción es Affections Touching Across Time de Kaoru Wada)
