¡Hola chicas!¿Cómo están? Me disculpo por la tardanza pero aquí está, sin más doy gracias a todas las que siguen la historia, gracias por sus reviews y por leerla. Las quiero chicas! Besos!

Inuyasha no me pertence pero esta historia si :)


Inuyasha P.O.V

Me subieron tres pisos en el ascensor y luego me metieron en una de esas salas en donde se le hacen los interrogatorios a los criminales, todo era gris, la mesa de metal estaba fría, sabía que detrás del cristal que estaba en una de las paredes abarcando gran parte de ésta me estaban viendo. Me senté en la silla como se me fue pedido y esperé. Aun no sabía que hacia aquí realmente y la reacción del tipito este Miroku me tenía intrigado. Al pasar unos minutos entró Miroku con una carpeta en sus manos seguido de dos hombres, bueno muchachos, parecían enclenques la verdad. En la mano de los jóvenes se encontraba lo que muy comúnmente se conoce como detector de mentiras, aunque bien todos sabemos que no es realmente exacto es una excusa para poner nerviosa a la persona interrogada. Uno de los chicos puso unos parches en mi frente mientras el otro conectaba los cables que salían de estos al aparato un vez que terminaron se retiraron dejándonos a Miroku y a mi en la habitación. Yo me lo quedé mirando y él hizo lo mismo; al cabo de unos segundos dejo caer la carpeta sobre la mesa de metal, la abrió y comenzó a leer.

-De acuerdo señor Taisho le haré una serie de preguntas y espero que me de su más sinceras respuestas- El me miró y yo asentí despreocupado -Bien comencemos, veamos ¿Cómo conoce a la joven Aleksandria?- preguntó caminando por la habitación.

-Primero me gustaría que se refiriese a ella como Aome, ese es su verdadero nombre- la maquina comenzó a marcar mis reacciones dejando que el papel saliera marcado con rayones, parecía una factura saliendo de la caja -Y segundo, es mi amiga de la infancia, solíamos vivir en el mismo vecindario-

-Pero usted es cinco años mayor que la chica ¿Cómo es posible que sean tan amigos?- preguntó llevando su mano a su mentón.

-Ella era la mejor amiga de mi hermana, iban juntas al colegio, vivía a solo una casas, se la vivía metida en la mía, es un poco lógico que sea mi amiga ¿No cree?- él asintió.

-Podría explicarme por que después de ser adoptada la chica nunca menciono nada de usted- esa pregunta me dolió, la verdad ni yo sabía la respuesta.

-No sabría decirle…después del incendio y la muerte de sus padres se la llevaron a una casa de adopción desde entonces no supe más nada de ella hasta hace dos días- la máquina seguía marcando rayones que parecían sin sentido para mi. En ese momento recordé aquel día.

Flashback

Iba camino a mi casa de regreso de la practica de fútbol cuando vi a los bomberos pasar, comencé a pedalear más rápido temiendo lo peor. Llegué a la calle en donde estaba mi casa pero le pasé por al lado y estaba en perfecto estado, por otra parte cuatro casas más adelante era una historia totalmente distinta. Las llamas salían como locas, enojadas buscando escapar de la casa, había humo en todas partes y los bomberos comenzaron a sacar la manguera. La gente del vecindario se aglomeraba a una distancia razonable pero estaban bastante cerca, con un vuelco al corazón pedaleé más rápido hasta llegar a donde estaba la multitud. Tiré mi bicicleta en el suelo y comencé a dar codazos para abrir mi camino hasta que llegué al frente topando con mi hermana que me abrazo llorando.

-Ella está allí adentro- dijo en sollozos entonces sentí un golpe en el estómago, tenía que salvarla, tenía que sacarla de allí. Los bomberos habían comenzado a rociar el agua sobre la casa de Aome pero era inútil, era como si por cada gota de agua que echaban el fuego se hacia más fuerte. Aparté a mi hermana de mi y salí corriendo al patio trasero, los bomberos no me vieron. Algo me decía que ella se encontraba en su cuarto así que trepé el árbol que estaba justo al lado de su ventana, el calor hacia que me ardiera la piel y los ojos, el humo era intoxicante pero no importaba. Como pude llegué a la ventana que ardía con el fuego, con un pie pateé el cristal de la ventana y acto seguido me lancé por ésta. Aterricé cerca de su cama que pronto estaría en llamas, todo estaba oscuro por el humo.

-¡Aome!- recuerdo que grité, el humo entrando por mi garganta, corrí a la puerta pero una viga había caído y era imposible salir, entonces vi la puerta de su cuarto del baño. Corrí y comencé a patearla buscando derribarla, luego de cuatro patadas la madera cedió y pude entrar. Cuando vi su cuerpo inerte en el suelo de la ducha casi me desmayo, había un pequeño charco de sangre a su al rededor, sin embargo vi que estaba respirando, por lo que podía ver se había pegado en la cabeza, nada grave. El agua fría salía de la regadera mojándola, yo entré en ésta y me moje también, con cuidado la cargué sobre mis hombros y salí corriendo de allí, su cuarto estaba prácticamente consumido por las llamas pero aun podía salir por la ventana. Me acerqué al marco de ésta, las llamas casi tocándonos, miré para abajo y la distancia entre la ventana y el suelo era razonable, en eso sentí como ella se movía en mi hombro -¡Aome!- la cargué de modo que su rostro quedar frente a mi.

-¿Qué pasa?- preguntó algo perdida frotándose la cabeza -¿En dónde estoy?-

-Aome después te explico ahora móntate en mi espalda y agárrate fuerte- ella asintió algo ausente pero hizo lo que le pedí -Quédate conmigo Aome ya casi salimos- estaba a punto de salir por la ventana con ella en mi espalda, como siempre hacíamos cuando nos escapábamos todos en la noche a jugar, cuando una llama alcanzó mi muslo -¡Agh¡- grité por el dolor, sentí como mi piel se desvanecía de mi muslo rápidamente pero logré apagar el fuego que crecía en mi short de deporte, sin importarme más e ignorando el dolor, salí de la ventana trepando por el árbol. Una vez en el suelo corrí con dificultad hasta donde estaba la multitud, ya habían llegado los paramédicos. Mi hermana me vio y salió corriendo, los bomberos trataron de detenerla pero ella me señaló por lo que me vieron y salieron corriendo hasta mi. Estábamos llenos de hollín y me dolía la pierna, pero nada importaba porque Aome estaba bien. Poco después de que salimos la casa cedió completamente; Aome y yo estábamos siendo nebulizados y curaban nuestras heridas, yo agarraba su mano y ella la mía. En eso uno de los hombres entró a la ambulancia y miró a Aome y luego al paramédico.

-¿Está despierta?- preguntó el hombre.

-Si pero no del todo, sufrió un trauma menor ¿Por qué?- él suspiro y me vio.

-¿Eres su hermano?- yo negué sin entender que estaba pasando, el hombre asintió y se tocó la cien -Acabamos de encontrar dos cuerpos en el sótano…son los padres de la chica- Mis ojos se abrieron como platos y vi a Aome, pero ella estaba algo perdida, parecía como si nunca hubiese escuchado eso. Miré a los paramédicos pero ambos se veían con cara de resignación.

Ese fue el día en que los padres de mi mejor amiga murieron, ese fue el día en que se la llevaron al hospital, ese fue el día en que todo cambio. Las visitas en el hospital estaban prohibías y luego de unos días la habían llevado al hogar de adopción. Ese fue el último día en que vi a mi mejor amiga, allí en la camilla de la ambulancia, la chica que me gustaba, a la que juré proteger con mi vida.

Fin del Flashback

-Ya veo…¿Cómo encontró a la chica?- preguntó curioso.

-Estaba saliendo de una cena familiar y en el camino me topé con una chica que se veía bastante mal así que decidí ayudarla. Iba a decirle si quería que la dejara en alguna parte pero se metió en la camioneta antes de que pudiese decir nada, olía a alcohol y cigarrillo así que supuse que estaba ebria. En el camino se quedó dormida lo cual me pareció extraño, luego cuando se despertó estaba muy alterada…no me reconoció…no fue si no hasta que le dije ciertas cosas de nuestras infancia que por fin creyó que era yo. Le ofrecí dormir en mi casa, era la oportunidad para saber que estaba pasando pero ella se negó, tuve que suplicarle para que se quedara y al final lo hizo-

-¿Logró averiguar algo?- yo negué con la cabeza.

-No, no quiso decirme nada en ese momento pero mientras dormía me percaté de los morados que tenía en todo su cuerpo- apreté la mandíbula al recordar esa imagen -Luego al día siguiente se fue corriendo, la fueron a buscar y yo seguí la camioneta….no la puedo perder de nuevo- Miroku se quedó callado insinuandome a seguir - Llegaron a la Calle de Las Naciones en la parte residencial…logré entrar y me encontré con un club bajo tierra ¿Sabía usted de esto?- pregunté y él me miró sin expresión alguna -En fin, en el club la…la estaban vendiendo…yo traté de comprarla para sacarla de allí pero este tipo Ivanovish dio más…los seguí a la habitación y…¡El tipo la iba a violar! ¡Si no es porque llegue y le di un golpe en la nuca lo iba a hacer!- le grité con toda la furia dentro de mi cuerpo, sin embargo él me miro dudoso.

-¿Está seguro que eso era lo que iba a pasar?- preguntó Miroku curioso.

-¡Pues claro que lo iba a hacer! ¿Creo que es un poco fácil de darse cuenta no cree?- le grité ¿Qué le pasaba al amigo?

-No necesariamente, muchas veces las parejas juegan papeles a la hora de tener relaciones, tal vez estaban cumpliendo una fantasía- ¿Parejas?

-Hey, hey ¿A qué te refieres con parejas?- No me digas que…

-Señor Taisho ¿Sabía usted del compromiso del señor Ivanovish y la señorita Karshnikova?- Mis ojos se abrieron hasta más no poder, sentí nauseas, de pronto todo me dio vueltas ¿Compromiso? -Por su reacción puedo ver que no, pero eso no es el punto….¿Cómo consiguió los nombres de Ivanovish y Karshnikova?- preguntó cambiando el tema como si no fuera la gran cosa, ¡Para mi si era la gran cosa! -¿Señor Taisho?-

-E-lla me los dio- dije tratando de calmarme.

-¿Qué más le dijo?-

-Me dio los nombres, me dijo que nunca dijera el mío y que cuando tuviera información la viera, es decir ella esperaba que yo encontrara la información de estas personas para ayudarla ¡Pero en lugar de eso estoy aquí sentado hablando con usted perdiendo el tiempo cuando le pueden estar haciendo cosas horribles¡- exploté en ese momento, sin darme cuenta me había parado de la mesa, mi respiración agitada y mis manos echas puños.

-Señor Taisho sabe tanto y a la vez no sabe nada- Dijo Miroku suspirando, yo no entendí -Siéntese por favor- yo hice lo pedido, al parecer el tipo iba a hablar -Mire esto es serio, nosotros hemos estado tratando de quitarle a la chica a Kaeshnikova desde hace tiempo pero se no ha hecho imposible lograrlo- Yo arrugué la cara, nada era imposible -Verá, el señor Karshnikova es un magnate de la mafia rusa- Oh por dios en que coño se metió Aome -Como debe saber ellos no andan con juegos…No sabemos cómo ni por qué el señor Karshnikova decidió adoptar a la chica ni que propósito tiene con ella, sabemos como la trata y también desconocemos la razón de su compromiso con su compañero Ivanovish. El punto es señor Taisho que usted nos va a ayudar a recuperar a la chica- El se me quedó mirando.

-De acuerdo acepto pero…¿Por qué si usted es ruso quiere recuperar a la chica y traicionar a los mafiosos de su país? Es un poco ilógico no cree y ¿Por qué dice que ha sido imposible quitársela?- Miroku se me quedó viendo por un momento.

-Por los momentos lo único que necesita saber es que necesitamos a la chica. Ahora sigame tenemos que alistarlo- Yo me paré siguiéndolo fuera de la habitación, esto era todo muy retorcido pero lo que me importaba era salvar a Aome, aunque la verdad no sabia para que demonios la quería la embajada Rusa pero no importa no dejaría que ellos tampoco se la llevaran, una vez que la tenga conmigo, huiremos.

Aome P.O.V

Los días pasaban y no tenía sabia nada de Inuyasha…tal vez mintió, tal vez se olvido o tal vez todo lo que dijo fue para deshacerse de mi. Todas sus palabras se sentían como promesas vacías a estas alturas. Ya había pasado casi un mes desde aquel día. Un mes encerrada en este apartamento sin poder salir...

Aquel día después de ver a Inuyasha esperé que Bankotsu viniera, a terminar de castigarme, pero nunca vino. No fue sino hasta después de cuatro días que vino pero no hizo nada…simplemente habló pero esa charla me dolió y atormentó mas que cualquier daño físico. Habló de…de nuestro compromiso, argh, odiaba como sonaba esa frase. Yo odiaba a ese hombre por infinitas razones y el simple hecho de ser forzada a casarme con el era repugnante.

Flashback

-Hola querida- recuerdo que me dijo con una voz muy tierna que yo encontré repulsiva. Yo estaba sentada en el marco de la ventana, simplemente lo miré y volví a mirar por la ventana -¿Cómo has estado? Te he extrañado mucho- cada palabra me provocaba nauseas, el caminaba por mi habitación tocando mis cosas, viendo, inspeccionando, la verdad no sé para que lo hacia -Vine a hablarte de algo muy importante- Yo lo volví a mirar, ahora se encontraba sentado en la orilla de mi cama con su traje de ejecutivo -¿Qué día quisieras que fuera nuestra boda? A mi particularmente me gusta la primavera- Apreté mi mandíbula sintiendo que rompería mis dientes, me giré un vez más hacia la ventana aguantando todo lo que tenía por dentro.

-Has lo que quieras- dije simplemente, no me importaba participar en esta porquería. El se rió.

-Podría ser mañana mismo si fuera por mi- lo miré inmediatamente y su sonrisa se volvió más grande -Es una broma pequeña, no podría ser mañana, hay muchas cosas por hacer- El se paró caminando lentamente hasta mi, sus zapatos de cuero caro marcaban sus pasos en el suelo de madera -Eres hermosa…- dijo mientras acariciaba mi mejilla, su toque era desagradable, suspiró profundo -Se me hace tan difícil no tomarte en este momento- Yo lo miré con odio y él se acercó a mi -Esa no es forma de mirar a tu futuro esposo ¿O si mi amor?- masculló entre dientes en mi oreja, tratando de controlar su furia porque yo no decía nada -Mírame- demandó, yo hice lo pedido lentamente, sus ojos grises me miraban fijamente a los ojos -La boda será en unos meses de acuerdo- una vez más no dije nada y él se rió -Vas a tener que empezar a hablar o sino te voy a castigar todos los días hasta que lo hagas. Espero que el día de la boda digas "acepto" bien alto para que todos te escuchen- me mordí la lengua para controlarme y no darle un golpe en ese momento, el miró a un lado como si estuviera evitando algo para luego mirarme una vez más -Se me está haciendo casi imposible contenerme así que mejor me voy- me dio un beso en la boca, sentí su sabor amargo a nicotina y se separó de mi, comenzó a caminar hacia la puerta pero ¿Por qué no lo hacia?¿Qué le impedía castigarme en ese momento?

-¿Qué te detiene?- le pregunté para molestarlo, él se paró en seco sonandose el cuello, respiro profundo y me miró de nuevo.

-Si lo hago tu padre no podrá hacer un negocio que nos conviene a ambos así que no puedo hacerlo- Yo arrugué la cara.

-¿Qué tengo que ver yo en su negocio?- ya podía imaginarme la respuesta pero por estúpida pregunté.

-Tú eres el pago- dijo sonriendo pero podía ver la incomodidad en ella ¿Estaba celoso el muy maldito? Yo volví a mirar por la ventana y él salió.

Fin del Flashback

Todos los días me quedaba en la ventana viendo, tal vez vería a un hombre encapuchado, a un hombre de pelo negro y ojos como el sol. Muchas veces no comía no me movía, en algún momento él tenía que aparecer como siempre, siempre aparecía cuando más lo necesitaba...pero con cada día que pasaba mis esperanzas iban en picada.


Pasaron exactamente tres meses hasta que pude salir de mi habitación, sin rastro de Inuyasha. Babu me ayudaba a vestirme con una ropa interior de seda que habían comprado especialmente para aquel día, el día en que Naraku y Bankotsu cerrarían el negocio con un hombre muy adinerado, yo era el premio final. Luego de vestirme vino Ayame a maquillarme sin embargo no preguntó el por qué de mi ausencia, ya estaba acostumbrada a que desapareciera por un tiempo, cada vez que me golpeaban o abusaban de mi tenía que esperar en mi habitación hasta que los morados desaparecieran para poder bajar al local, por eso era tan exclusiva, solo aparecía de vez en cuando. Luego de maquillarme hizo que mi cabello se viera voluminoso y brillante. Una vez lista, me puse unos tacones que combinaban perfectamente con el atuendo que me compraron, me puse un abrigo y bajé por el ascensor hasta el garaje. Alli me esperaban Naraku y Bankotsu en una limosina negra. Subí junto con ellos y salimos.

-Espero que te comportes es un socio muy importante- Me dijo Naraku viendome severamente con sus ojos rojos.

-Cuando me he comportado mal con un cliente- le dije buscando sonar creída, él se me quedó mirando y asintió varias veces con lentitud.

-Tienes razón hija mía siempre cumples con tú trabajo, hasta cuando no debes- El sonrió con malicia pero la verdad no entendí mucho a que se refería -No me mires así, aun no he olvidado al hombre que entró en su habitación aquella noche- dijo refiriéndose a Inuyasha, yo me tensé pero logré disimularlo.

-Si querida, aun me debes algo. Luego de esta noche pasaré por tú habitacion- habló Bankotsu con voz sádica.

-¿Cuál es el interés en ese hombre?- pregunté disimulando mi preocupación, ellos se rieron.

-Nadie tiene un poco de mi ángel sin pagar. Ademas el hombre nunca apareció después de ese día. Logan dijo que era un tal Taisho- Mi corazón comenzó a palpitar más rápido mientras Naraku hablaba -Revisamos las grabaciones y pues logramos tener una toma de su rostro- él comenzó a reírse, ya yo sabía lo que eso significaba. Los tres meses ahora tenían sentido…

-Y bueno ya sabes lo que pasa cuando no pagan- Bankotsu comenzó a reír también, mi corazón partiendoce en pedazos, mi estómago sintió un golpe y la gravedad pareció desaparecer por unos segundos, sin embargo logré aguantar mis lágrimas, el simple pensamiento de Inuyasha inerte en el suelo, sin vida, la luz de sus ojos apagada y la sangre saliendo de él me hacia romperme en mil pedazos como una explosión de fuegos artificiales. El aire dejo de circular por mis pulmones por unos momentos ya que se me olvidó como hacerlo. Aguanté mis lágrimas que se formaban en mis ojos con tanta fuerza que comenzaba a dolerme la cabeza. Tragué varias veces tratando de deshacer el nudo en mi garganta, me crucé de brazos y apreté la tela del abrigo lo más fuerte que pude. A mi nunca me importaba cuando mataban a alguien por sus negocios, generalmente eran hombres tan malos como ellos, pero Inuyasha no. Inuyasha era la persona más maravillosa de este mundo, él era mi mundo, él era una de las razones por las cuales no me suicidaba, no acababa con mi vida, él me mantenía viva sin saberlo. Aunque desaparecí por tantos años nunca deje de pensar en él, nunca olvidé la promesa que me hizo una vez.

Flashback.

-¡Tonta, tonta!- escuchaba a los niños a mi al rededor -¡Eres horrible!- escuché a una decir -¡No sirves para nada!- dijo otro -¡Eres una boba!¡Extraña!- los insultos iban y venían, yo estaba agachada tapando mis oídos llorando tratando de no escuchar, tenia seis años, estaba en primer grado y los niños por alguna razón se metían conmigo. Sango no estaba ese día porque estaba enferma -¡Fea, Fea!- gritaban todos.

Basta por favor

-¡Hey, todos ustedes mocosos déjenla en paz!- escuché una voz muy familiar -¡Vamos muévanse!- sentí unas manos en mis hombros y miré para arriba, era Inuyasha, con una mano limpió mis mejillas y me paró -¡Quien se vuelva a meter con ella o a decirle algo se las va a ver conmigo oyeron!- todos los niños le tenían miedo a Inuyasha, yo no, era una de las razones por la que me decían rara. Todos salieron corriendo y él me tomó de la mano -Ven Aome vamos a limpiarte la cara- me guió a los lavamanos que estaban en el patio. Luego de limpiar mi rosto nos sentamos en los columpios.

-¿Por qué me odian?- le pregunté a Inuyasha con los ojos llorosos, él me miró y sonrió.

-Porque te envidian, porque eres muy bonita y agradable- dijo el sonrojandose un poco, yo le sonreí, cualquier cosa que el dijera era verdad para mi -Aome no djes que esos niños te pongan así, es más de ahora en adelante yo te protegeré- él subió su pecho de forma heroica y yo me reí.

-¿De verdad?- pregunté con mi voz muy aguda.

-¡Claro que si! Te lo prometo- entonces me dio su mano y yo la tomé con una sonrisa.

-Gracias-

Fin Flashback.

-Te veo un poco alterada pequeña- dijo Bankotsu, no me había dado cuenta que recordaba aquel momento hasta que él me sacó de mis pensamientos.

-Llevo tres meses en un cuarto me siento extraña estando afuera- le dije con rudeza la verdad me sorprendió que mi voz saliera tan lisa, sin quebrarse. Este maldito, de seguro había sido el quien lo mando a matar, él subió una ceja.

-Recuerda que esta noche te voy a visitar, compórtate- Lo dejé de mirar y me concentré en ver por la ventana, en el exterior parecía la Aleksandria normal pero por dentro, mi verdadero yo, Aome, se quebraba, rompía y lloraba con todas sus fuerzas, recordaba cada precioso momento junto a él, sobre todo sus besos. Luego de un buen rato llegamos.

Era una residencia bastante lujosa, ya había estado allí varias veces, nos paramos en la última casa, la más grande de todas. Abrieron el portón de ésta y pasamos, había una fuente inmensa en el medio del lugar con luces. La casa era mejestuosa, blanca, de estilo anticuado pero aun lujoso. Un mayordomo abrió la puerta y los tres salimos. Como era de costumbre debía agarrarle el brazo a Naraku, tuve que controlarme para no clavarle mis uñas, eso era lo que mi verdadero yo deseaba. Hacia bastante frío, ya era invierno y yo en esas fachas. Otros mayordomos abrieron la puerta principal y entramos, en el lobby nos recibieron otros más pidiendo nuestros abrigos yo miré a Naraku y él asintió. Maldito. Genial no solo tenia que estar semidesnuda frente a un seguramente viejo verde sino ellos y todos los mayordomos de esta casa que al parecer eran muchos. Amaba humillarme verme sufrir pero en ese momento no me importó, solo Inuyasha me importaba. Me quité el abrigo y los ojos del mayordomo se abrieron como ventanas.

-El señor los espera en la sala- dijo otro guiandonos por la casa. Era todo muy lujoso, de oro, cristales y diamantes. Sentía frío, no por la falta de calefacción sino por la falta de esa a la sala en donde habían grandes sofás antiguos y un hombre de buen porte, con un traje de noche, se encontraba sirviendose una bebida de una botella de cristal -Señor sus invitados han llegado- anunció el mayordomo, el hombre frente a nosotros dejó de servir la bebida y luego de un momento se giró a vernos. Era buenmozo tendría unos treinta años, alto, ojos verdes y de pelo negro. Nos sonrió con una amplia sonrisa blanca. Devolví la sonrisa, estaba en modo automático, hace mucho tiempo aprendí a hacerlo, Aleksandria/Angélica realizaba mis acciones y decía unas cuantas palabras mientras mi yo interno pensaba. Dentro de mi me debatía, lloraba y me odiaba, era mi culpa que él estuviera muerto, nunca tuve que aceptar quedarme en su casa, nunca debpi montarme en su camioneta, nunca debí salir de mi cuarto ese día.

-Dobro pozhalovatʹ (Bienvenidos)- Excelentes más rusos mafiosos, Angélica sonrió y asintió -Karshnikova, Ivanovish- dijo el hombre dándoles la mano a cada uno muy educadamente, cuando llegó a mi, tomó mi mano y le dio un beso viendome a los ojos -Señorita Angélica- Angélica asintió sonriendo, aunque me estuviera muriendo por dentro, su mano era tibia -¿Quisieran algo de tomar?- preguntó con una sonrisa, tenía un leve acento ruso.

-Gracias Karpov pero tenemos que hacer otros negocios- dijo Naraku soltando mi mano de su brazo -Solo vine a dejarte a mi tesoro- Maldito ¿Ahora si era su tesoro no?

-Es una lástima, pero bueno no te preocupes cuidare bien de ella- sus palabras me sorprendieron, más bien su tono, no era sádico era más bien como si me protegiera de verdad…

-La paso buscando mañana luego del desayuno tal y como lo pediste- Dijo Naraku pero entonces Bankotsu lo miró extrañado.

-Pense que la buscaríamos esta noche- le murmuró a Naraku que lo miró subiendo una ceja.

-Subió el número de dinero, es lo justo no crees, tal vez después de está noche nos de más- le respondió, eran demasiado patéticos los dos -Bueno nos despedimos entonces amigo Karpov, ha sido un placer verte- Naraku se despegó de mi para tomar la mano de Karpov en forma de despedida, Bankotsu lo imitó y un mayordomo los guió fuera de la habitación sin embargo antes Narau me dio una mirada de advertencia, eso significaba que me estaría vigilando.

Espere a que salieran de la habitación y me volví a Karpov, esta sería una noche larga...