Capítulo 6
Los cinco estaban sentados alrededor de una hoguera. Gawaine iba a buscar leña y Arthur decidió acomañarle para dejar solo a Merlín con Morgana. Y lo que menos quería él era quedarse con la bruja, por lo que dejó a Arthur con Morgana y él acompaño a Gawaine. Gabriela estaba tumbada y las piernas de Morgana eran su almohada. Estaban hablando pero nadie las escuchaba, era como cuando le contabas un secreto a alguien, lo decías lo más bajito posible. Merlín miró a las dos y luego desapareció. Mientras cojian leña, Gawaine le contó a Merlín como se había enamorado de Morgana, él hacía como que no le importaba pero tenía ganas de llorar. ¿Cómo no se había dado cuenta? La niña era clavada a ella, por eso Uther se encariñó tanto con ella. Gwen había reconocido el rostro del tirón, además utilizaba la misma capa que su madre y tambien tenía los mismos ojos. Estaba desapareciendo, estaba más pálida, pero mientras Morgana estuviera con ella, no desaparecería. Se sintió culpable. Él amó a Morgana, ahora lo recordaba claro. Pero luego Freya lo embrujó y olvidó a Morgana, la cual se volvió oscura y fría. Pero ahora parecía la misma de antes. No había envejecido ni una pizca y habían pasado casi cuatro años. Era más bonita de lo que era antes. Ese era el efecto que producía el bosque en los que tenían mágia, les hacía sentir bien. No usaba maquillaje ni vestía caro y fino como antes. Ahora parecía una ninfa. El pelo suelto y ondulado, los ojos azules verdosos y la vestimenta la hacían hermosa. Pero ella era hermosa con cualquier cosa, se dijo Merlín.
-¡Merlín! ¿Me estas escuchando?- Dijo Gawaine, despertando a Merlín de su ensoñación. No, no lo estaba escuchando. No quería saber como Morgana y él se habían enamorado.- Creo que estos bastaran.- Dijo cogiendo un gran montón de palos, Merlín tambien cargó unos cuantos y se dirigieron hacia donde estaban los hermanos. Arthur tenía un brazo por encima del hombro de su hermana y esta estaba apoyada sobre él. Gabriela, les mostraba animales echos de viento con su magia. Arhur sonreía, felíz de haber echo las paces con su hermana, la cual estaba un poco incómoda. Se suponía que él y Merlín la odiaban con su alma por lo que les había echo. Durante la comida Merlín solo hablaba lo necesario, si le preguntaban, mientras tanto él miraba cada uno de los gestos de Morgana. La niña estaba pálida. Cuando acabaron de comer se montaron en los caballos. Solo había tres caballos. Merlín montó solo, Arthur con su sobrina y Gawaine con Morgana. No iba a decir que no le envidiaba. Cogió a Morgana por la cintura y la montó y ella con una sonrisa, le ayudó a montar detrás suya, luego él le besó el hombro y ella volvió a sonreir. Merlín sentía como su corazon se rompía, sentía una ansia en el pecho, no sabía si era por las ganas de llorar contenidas o por ver a Gawain besando a Morgana. Por mitad del camino, Arthur gritó y todos volvieron la cabeza. Gabriela se había desmayado. Morgana y Merlín saltaron del caballo. La bruja cogió a la niña, que estaba insconciente, la acunó, pero no respondía. Merlín se acercó a ellas y el corazón se le rompió en trozos al ver a Morgana llorar. Merlín se acercó a la niña que estaba en los brazos de Morgana y le puso la mano en la frente. Estaba fría. Puso su oído en la barriga. Se le saltaron las lágrimas y Morgana al ver su reacción,lloró con más fuerza. La niña estaba muerta. Morgana acariciaba su cabeza intentando consolarse a sí misma, pero lo único que hacía era llorar. "No llores por mí madre, ya he cumplido, volveré al futuro." Merlín y Morgana se miraron al escuchar la voz de su hija en sus cabezas. Gawaine empezó a cavar. No querían enterrarla en mitad del bosque pero no quedaba otra o desaparecería, como ya lo estaba haciendo. Merlín le quitó de la niña de las manos a Morgana y aunque al principio ella no quería se la quitara, tras que Merlín acariciara su mejilla y le sonriera, se tranquilizó un poco y la soltó. Merlín tenía en brazos el cuerpo inerte de su hija. Le dió un beso en la frente en señal de despedida y tras eso la dejó con delicadeza tumbada en el agujero. Merlín soltaba lágrimas que le empapaban la cara. Se fué no quería que nadie lo viera así. Pasaron la noche en una taberna cercana. Merlín no volvió hasta las tantas y cuando llegó vió a Gawaine hablando, sentado en la cama contigua de Arthur. La cual se suponía que sería su cama por esa noche. Cuando Gawaine fué al baño, se acercó a Arthur y le preguntó por qué estaba él en su cama.
- Gawaine intenta consolar a Morgana, pero lo único que hace es undirla más- Dijo Arthur con total naturalidad- Tiene muy poco tacto.
-¿Y donde se supone que duermo yo?¿En el suelo?- Dijo él mosqueado
- No, con Morgana.- Respondió Arthur. Al ver la expresion de pánico en la cara de Merlín, rió.- Tranquilo, ya estará dormida.- Merlín no reaccionaba, por lo que el rey le dió con la almohada en la cara, este se rascó la cara y vió como Arthur lo echaba de la habitación.- ¡Anda, lárgate!
Merlín negó la cabeza rendido y salió de la habitación de Arthur y de lo que iba a ser su habitación, para dirigirse a la de Morgana. Solo con pensar su nombre, un escalofrío le recorrió el cuerpo. Al llegar, pensó en tocar, pero recordó lo que le dijo Arthur "Ya estará dormida". Se relajó y con su mano abrió la puerta. La encontró dormida, la observó codicioso unos segundos y luego se desvistió y se tumbó en la cama.
Morgana había estado llorando durante toda la noche. No comió, ni tampoco durmió mucho y supuso que ya era demasiado tarde, por lo que intentó dormirse pero no pudo. De pronto escuchó a alguien girar la manecilla de la puerta. Gawaine ya la había undido suficiente así que se hizo la dormida para que él se fuera. La habitación era de dos habitaciones, ella había cogido la que estaba al lado de la puerta y daba a la pared. Cerró los ojos y se hizo la dormida, pero quería asegurarse de que Gawaine se iba y dejaba la puerta cerrada, por lo que entre abrio los ojos para verlo salir. A simple vista parecía dormida. Eso le daba seguridad. Aunque aquella habitacion le daba miedo. Por eso eligió aquella cama, tenía un espejo delante de ella en el que el veía toda la habitación. Los latidos de su corazon se aceleraron al ver que no era Gawaine el que entraba por la puerta, sino Merlín. Se quedó paralizada, no sabía que hacer, por lo que optó por hacerse la dormida con los ojos entreabiertos. Tenía la sensación de que Merlín la observaba, pero no podía ser. ¿No? Estaba nerviosa, tanto que parecía una colegiala con las hormonas subidas. Pero pronto se escucharon los pasos de Merlín andando por la habitación. Eso la tranquilizaba, pero aun así estaba alterada. El sirviente de Arthur, se quitó los zapatos y los dejó en el suelo. Vió como lo hacía mediante el espejo que tenía enfrente que parecía estar diseñado para espiar a Merlín. Este se levató de la cama, se quitó la chaqueta, luego el pañuelo rojo que llevaba atado al cuello y por último la camiseta azul que llevaba. Morgana sintió como sudaba, una vocecita lejana en su cabeza le dijo que no mirara, quizas la conciencia, pero no pudo evitar hacerlo y desear que se quitase tambien el pantalon desgastado que llevaba. Aquél pensamiento hizo enrojecer a Morgana hasta las orejas, tanto que le dolían. Luego se tumbó, estaba de espaldas a ella. Tenía una espalda ancha y a la vez se le notaban los huesos de la columna. Ella se mordió el labio, intentando controlarse, pero lo único que logró fue sentir el sabor metalico de la sangre proveniente de su labio. Se tiró en silencio y sin moverse durante aproximadamente, tres o cuatro minuts que para ella pasaban como horas. Sentía una ansiedad en su pecho agradable, pero que debía soltar de algún modo. Pensó en tumbarse en la misma cama de Merlín. ¿En que estaba pensando? El calor enrojeció más sus mejillas al pensar en aquello. Se volvió con los ojos bien abiertos, de todas formas él no la vería, estaba de espaldas y pensaría que se había movido a causa del sueño.
- Merlín...- Llamó ella en un susurro, deseando no haberlo echo- ¿Estas despierto?- Dijo ella y al ver que no reaccionaba, se decepcionó. En realidad no sabía si de verdad quería que se volviese, por que si no que le diría. Para su mala suerte Merlín estaba despierto y se giró sobre si mismo dandole la cara a Morgana, que se preguntó si lo habría despertado. Su corazón dió un vuelco al verle la cara y se paralizó.- No puedo dormir.- Era la excusa más tonta ,pero era la única que se le ocurria.
- Yo tampoco- Respondió él que contempló a Morgana. ¿Como iba a seguir esa conversación? Se preguntó la bruja, pero Merlín prosiguió.- Supongo que estas nerviosa por que Gawaine te propondrá matrimonio cuando llegemos a Camelot.- Dijo él con aparente naturalidad, pero en realidad se notaba el rencor y la envidia que le tenía.
- Nadie a dicho de casarme.- Dijo ella nerviosa.
- Él ha dicho que sí. Que tú le querías y que serías su esposa.- Sentenció él lleno de amargura. Sus ojos se humedecieron al imaginarsela vestida de novia para Gawaine y dió gracias al cielo a que era se noche y que no se notaban sus ojos rojos.
- ¿Cuando te ha dicho eso?- Dijo ella totalmente avergonzada.
- En el bosque cuando fuimos a recojer leña.- Recordó él.
- No me voy a casar con él.- Dijo ella mirando a los ojos a Merlín. Al igual que este, que se quedó observando sus ojos. Recordó que Gawaine dijo que se habían besado, eso le partió el corazón pero quizas hubiese esperanza.- Tengo miedo de volver a Camelot.
Aquella respuesta cogió de improviso a Merlín. Se lo imaginó, no la aceptarían. De prontó una corriente de aire entró por una rendija de la puerta que Merlín había dejado abierta. Vió como Morgana se congelaba de frío, ya que solo tenía una mísera sábana mientras él tenía tres gordas. Cogió la más gorda de todas y la soltó encima de la cama de Morgana. Cerró la puerta. Miró a Morgana, que tambien lo miraba a él. Se pedían perdón, por haber sido infieles el uno con el otro, tan solo con una mirada. Merlín rompió el contacto visual para ver que ella tenía la carne de gallina. Al ver que ella no se arropaba, Merlín cogió la manta y le recorrió el cuerpo con ella. Cuando llegó a los brazos esta se sentó, él intentó arroparla, pero avergonzado por ello quiso irse a su cama, pero sintió la gratificante mano de Morgana en su antebrazo. Se volvieron a mirar. Morgana no parecía avergonzada, ni tampoco Merlín, que comprendió el gesto de ella. Él se tumbó a su lado y le pasó una mano por el vientre, hasta que se topó con la de ella que se unieron y no se soltaron. Y así de cerca los dos se quedaron dormidos.
