Capítulo 8
La sentía gemir bajo él. Sentía como le incaba las uñas en su espalda. Le recorría todo su cuerpo con las manos y antes con la boca. Se besaron otra vez, Sus sudores se mezclaban con los suyos. Sentía como iba a explotar, así que acelero el ritmo. De pronto todo desapareció y se sumió en oscuridad. Despertó sudando. Llevaba toda la semana así. Al recordarlo sonrió como un tonto enamorado. Se pregunto si Morgana soñaba lo mismo. Intentó dormirse otra vez, pero se notó un bulto sobresalido en su pantalon y fué a bañarse con agua muy fría.
Escuchó unas voces en su cabeza que no le habían dejado dormir. Se levantó y dejó que la voz lo guiara. Miró a ambos lados, no había nadie que pudiese llamarle la atención. La voz lo arrastró fuera del castillo, pero llegado a ese punto no sabía si seguir, pues la voz seguía por el bosque. No iba armado así que dudó en ir hacia allí. "No te preocupes" "No te haré daño" La voz lo imnotizó y él dudando, la siguió. Llegó al lago. No parecía haber nadie, pero al darse la vuelta se encontró con una melena rubia que lo sobresaltó.
- Tranquilo.- Dijo ella, pero el estaba asustado. Habría sacado la espada si la tuviera, pero no la tenía. Morgause lo miraba, no sabría si encajaría en su plan, pero tendría que intentarlo.- He oído que quieres casarte con mi hermana.- Dijo ella, y aunque no era una pregunta, él asintió, ella sonrió al ver su expresion de tonto enamorado que ya había visto en Merlín. - Debes de hacerlo ya.
-¿Por qué?- Preguntó Gawaine, que fué contestado con una sonrisa cínica. Se parecía a Morgana, excpeto por los ojos tan grandes, por su semblante y por la grandiosa cicatriz que inundaba la parte izquierda de su cara. Él se estremecio.
- ¿La amas?
- Claro.- Respondió con naturalidad.
- Pues casate con ella, antes de que sea tarde.- Dijo ella. Al ver la cara de extrañeza de su futuro cuñado, Morgause se lo aclaró.- Digamos...que hay otro hombre.
- ¿Quien es?- Preguntó el malumorado y se preguntó si este no era más que un simple juego de la bruja que tenía ante él. Cuando Morgause escucho la pregunta, sonrió cinicamente.
-Merlín.- Respondió secamente Morgause. Gawaine movió la cabeza a ambos lados, negandoselo a ella y así mismo. Se sentó en una roca y dejó caer la cabeza en una mano que tenía apoyada en la frente. No podía ser, se repetía una y otra vez. Era mentira, se dijo. Pero siempre supo que Morgana no le quería como nada más que un amigo. Sintió la mano de Morgause en su hombro y este, rendido, dejó que lo consolara. Ella se aproximo a su oído y le susurró suavemente.- Debemos separarlos.
-¡No! Es mi amigo.- Exclamó sobresaltado y quitó la mano de Morgause de su hombro.
-Amas a mi hermana, casate con ella, atala a tí. Yo me encargaré de Merlín.- El la miró impasivo. No sabía que hacer, mas las palabras de Morgause resultaban tentadoras. Ella le tendió la mano a Gawaine, esperando que el se la estrechara, cerrando el trato. Se quedó de piedra. ¿Qué debía hacer? En verdad, Merlín le había traicionado y Morgana tambien. Miró a la bruja y estrechó su mano con la suya. Ella sonrió. Él tambien, pero de una forma menos cínica.
