15 Años Después.
Tercera Persona P.O.V
-¿Maestra qué le parece?- preguntó un niño pequeño pecoso de cabello color zanahoria.
-¡Ay pero bello ese dibujo! ¡Tú mami se va a alegrar muchísimo!- le respondió la maestra dándole unas palmaditas en la cabeza y brindándole una sonrisa. Era el día de la madre y los niños estaban preparando unos dibujos para sus madres.
-¿Y el mío maestra?- preguntó ahora una chiquilla de cabello amarillo.
-¡Wao! ¡Estas hecha toda una artista- le dijo la maestra viendo el dibujo de una flor roja sonriente, la chiquilla sonrió. Y así fueron preguntando poco a poco todos los chicos de la clase, todos menos uno que tenía el semblante triste, no había dibujado nada, tenía la hoja en blanco frente a él, la veía a penas parpadeando. La maestra se acercó entonces hasta él agachándose a su nivel posando su mano en su espalda -¿Qué pasa Tommy? ¿No se te ocurre que dibujar?- preguntó ella sabiendo que el pequeño no tenía mamá, había muerto hace un año en un accidente automovilístico, ahora eran sólo él y su papá.
-Cómo voy a dibujar algo si no tengo mami…- dijo el chico muy triste, la maestra entonces tuvo una idea.
-¿Sabes qué puedes hacer? Un dibujo para tú mami y otro para tú papi- el niño arrugó la cara.
-Pero si mi mami está en el cielo y mi papi es mi papi- la maestra sólo pudo reír.
-Le haces un dibujo a tú mami y se lo llevas a donde está durmiendo y a tú papi le haces uno para que sepa que lo quieres y que él también es tú mamá de alguna manera, puedes ponerle "Feliz día de la madre, papá" ¿Qué te parece? Apuesto a que ambos serían muy felices- la maestra se sorprendió al ver que había logrado sacar una sonrisa radiante en el rostro del niño.
-¡Eso haré! ¡Gracias maestra!- gritó el chico tomando un color.
-Ten aquí tienes otra hoja- dijo ella dejándola a su lado
-¿Podría darme otra?- preguntó el chico luego de un rato mientras ella arreglaba algunas cosas para el día siguiente.
-¿Qué paso Tommy? ¿Te equivocaste?- preguntó la mujer.
-Si- respondió el rascándose la cabeza.
-Bueno, ten, pero sólo esta vez- el chico asintió recibiendo otra hoja en blanco, ella sólo pudo sonreír. Luego de un rato sonó el timbre de salida, todos los chicos salieron del aula despidiéndose con mucho amor de su maestra. Cuando estuvieron todos afuera ella comenzó a recoger sus cosas y a borrar el pizarrón cuando de pronto escuchó que alguien tocaba la puerta, se giró a ver encontrándose con el pequeño Tommy -¿Se te ha quedado algo Tommy?- preguntó ella viendo como el niño caminaba hasta ella con las manos detrás de su espalda -¿Qué traes ahí?- preguntó ella viendo la sonrisa pícara en su cara.
-Cierre sus ojos y estiré las manos- ordenó con su vocecita, ella lo hizo sonriente -No haga trampa, no vea- dijo Tommy mientras colocaba algo en sus manos -Ya puede ver- el chico estaba súper nervioso. Cuando ella abrió los ojos sintió como su corazón se ablandaba como un malvavisco. Era un dibujo, del día de la madre, para ella, que decía: "Feliz día de la madre, maestra" en el tope, abajo en figuras de palos ella de la mano con Tommy en el colegio -Usted también es mi mamá maestra- ella sin poder evitarlo se agachó y le dio un gran abrazo.
-Gracias Tommy, eres un niño muy especial- ella le dio un beso en la mejilla y el la abrazó, con eso se marchó. Ella siguió recogiendo sus cosas, y ese eran el tipo de momentos en que sabía porque había escogido esa carrera, después de todo lo que pasó, un niño siempre te alegra.
Al terminar se despidió de sus colegas y se montó en su auto dirigiéndose a casa mientras pensaba en tantas cosas, al llegar a su casa finalmente aparcó el carró en el garaje y sonrió de nuevo al ver el dibujo que le había hecho el pequeño Tommy sobre su carpeta. Bajó del auto aun sonriente y abrió la puerta de su casa, dejó sus cosas en recibidor y se quitó los zapatos que tenía caminando descalza por la casa, pasó por el pasillo y entonces cuando llegó a la sala fue sorprendida por un súper abrazo.
-¡Feliz día mami!- gritaron en lo alto una niña y un niño de cabellos azabaches que se abalanzaban sobre ella haciéndole difícil mantenerse en pie, con ellos siguió su esposo que la veía con esa mirada profunda que solo él podía darle -Feliz día amor- susurró el dándole un beso en la boca a su mujer.
-¡IUGH!- gritaron los dos pequeños viendose cara a cara haciendo reír a los dos adultos.
-No sean celosos para ustedes también hay- dijo su madre comenzando a besarlos mientras su padre los agarraba haciendolos reír.
-¡Los regalos!- exclamó el pequeño logrando zafarse del agarre de su padre.
-¡Si los regalos!- apoyo la pequeña siguiendolos.
-Vaya, hay regalos- dijo la mujer abrazando a su esposo que la llevaba al sofá para recibir los presentes.
-¡El mío primero!- dijo el chico dándole una caja azul de tamaño mediano a su madre.
-A ver, a ver ¿Qué será- dijo sonriente su madre mientras leía la pequeña tarjeta que decía: "De Keiko para mamá", los ojos dorados del pequeño la veían expectante, mientras abría la tapa y veía un porta retrato hecho con material de contrución que tenía una foto de él con ella -¡Me encanta mi vida, está hermoso!- dijo ella abrazando a su bebé.
-¡Ahora yo!- dijo impacinte la pequeña tan blanca como la nieve.
-¡Claro!- su madre repitió el procedimiento con la caja morada leyendo de igual manera la tarjeta pequeña que decía: "De Anna para mamá", y al abrirla vio un porta retrato en forma de flor del mismo material que el otro con una foto de ellas dos -¡Pero esto es una hermosura, los dos son todos unos artistas!- dijo ella abrazándolos -Los amo pequeños- susurró en sus oídos besando sus cabellos negros.
-¡Papá tú regalo!- dijo Keiko sorprendiendo a su madre.
-¿Hay más?- preguntó incrédula la madre.
-Ni te imaginas- dijo su esposo bendandole los ojos con un pañuelo, entre los dos pequeños la ayudaron a parace y la guiaron por la casa, sintió cuando la sacaron al patio trasero por el olor a césped y entonces los chicos le soltaron las manos -Uno…dos…tres…- susurró su marido en su oído al tiempo que removía el pañuelo de sus ojos, cuando ella vio a la persona frente a ella salió corriendo.
-¡BABU!- gritó abrazando a su nana que estaba más anciana que hace cinco años, la última vez que la había visto -Estas más pequeña que la última vez- dijo ella observándola detenidamente, su cabello estaba más blanco y sus arrugas más marcadas.
-Y tú estas más delgada que la última vez- la voz anciana de ésta la hizo reír, tomando en cuenta que hace cinco años había tenido a sus gemelos, si estaba mucho más delgada.
-¿Cuándo llegaste?- preguntó Aome mientras se sentaban en las sillas del pequeño comedor de madera que tenían afuera.
-Esta mañana, tu esposo aquí fue el de la idea- dijo ella señalando a Inuyasha que venía con unos vasos de limonada en las manos acompañado de los pequeños traviesos. Ella le sonrió mientras le daba un beso.
-Y pronto están por llegar los demás- le dijo refiriéndose a los Taisho.
-¿El tío Miroku y la Tia Sango si van a venir esta vez no?- preguntó Keiko, ellos eran sus tíos preferidos.
-Eso dijeron al menos- contesto su padre, desde que ambos, Sango y Miroku, trabajaban en la C.I.A no los veían tan a menudo.
-¡Llegaron los abuelos!- Anunció Anna que estaba de cabeza en los brazos del tío Shippo que ya era todo un hombre.
-¡Felliz día!- dijo Izayoi junto con su esposo.
-¡Feliz día!- respondió Aome abrazándolos.
Luego de un rato llegaron los amigos de Aome, Ayame y Kouga junto con su hijo Kenji que era de la misma edad que los gemelos. Era una pequeña reunión en familia, pronto los hombres comenzaron a preparar una parrilla mientras las mujeres hablaban y los chicos correteaban por el jardín. En ese momento llegaron Sango y Miroku saludando a todos con muchísimo ánimo, al terminar Miroku comenzó a ayudar en la parrilla y Sango se sentó con las mujeres que hablaban y se reían pero algo era extraño, ambos se brindaban miradas a cada rato.
-¡Ay hija! ¿Cuándo vas a ser mamá? Hoy podría ser tú día también- dijo Izayoi refiriéndose a Sango mientras veía a sus nietos -Miralos son tan divinos, no hay nada más alegre que un bebé- la mujer estaba completamente embelesada.
-Mamá déjala, ella verá cuando quiera tener hijos- la defendió Aome que se había acostumbrado a llamarla así.
-Eso ser verdad, mujer tener hijo cuando quiera- apoyó Babu a Aome.
-Bueno yo creo que no vendría mal- dijo Ayame sonrojándose un poco.
-No es que te presione hija, pero es que tener una familia grande es tan divertido y sabroso, no quiero que sientas que tienes que hacerlo porque yo quieras…- pero entonces Sango la interrumpió.
-En realidad…hoy también es mi día- dijo Sango con una sonrisa y las mejillas arreboladas mientras se tocaba el vientre.
-¡No!- dijo Aome asombrada tomando en cuenta que su hermana/mejor amiga le había dicho que no quería niños por ahora.
-¡Ah! ¡Qué emoción!- gritó Izayoi.
-¿Cuándo?- preguntó Ayame sonriendo.
-Hace una semana me hice la prueba y el miércoles fui al doctor y lo confirmó- respondió Sango emocionada, al parecer Miroku también había dado la noticia ya que todos le daban palmadas en la espalda o abrazos y se dirigían hacia donde estaban ellas.
-¿Qué pasó?- preguntó Keiko seguido de su hermana y su primo Kenji.
-¡Vas a tener un nuevo primo!- dijo emocionada su abuela.
-¡Tía vas a tener un bebé!- preguntó Anna con los ojos mas dorados de lo normal, Sango asintió.
-Esto hay que celebrarlo, iré por la chamapaña- dijo Aome levantándose de su sitio.
-¿Te ayudo?- preguntó Ayame.
-Tranquila enseguida vuelvo- y con eso entró a la casa directo a la cocina y sacó una botella de champaña del refrigerador especial de bebidas que tenían, buscó las copas en la alacena y fue cuando miró entonces por la ventana que daba al patio trasero. Como todos sonreían y estaban felices, esos eran los momentos en lo que aún no podía creer que había despertado de aquella pesadilla hace quince años, como poco a poco todo fue arreglandose y tomando su curso natural. Más nunca supo nada de los Ivanovich y para su suerte pudo cambiarse su nombre a Aome Higurashi nuevamente, claro después de la boda con Inuyasha diez años después de todo el problema ahora se llamaba Aome Taisho. Dos años después de su casamiento fue bendecida con los gemelos. Había logrado estudiar educación en la universidad costeando los gastos con la herencia que le había dejado Bankotsu que todavía quedaba bastante. Inuyasha decidió buscar un trabajo menos peligroso para así estar con su familia así que buscó trabajo en la policía local siendo el jefe de ésta. Y en cuanto a su desorden psicológico estaba completamente bajo control, tomaba una medicación especial pero era solo por si acaso.
En fin, esos momentos en familia llenos de felicidad le recordaban por lo que había pasado, lo que había logrado y lo que le quedaba por vivir. Las malas experiencias están en nuestro camino para hacernos fuertes y aprender, ante las adversidades nunca hemos de rendirnos, siempre debemos demostrar de lo que somos capaces. Todo lo malo tiene su fin y siempre da inicio a algo mucho mejor, sólo debemos ser pacientes y pelear las batallas en el camino.
-Y yo me preguntaba en donde estaba mi linda esposa- susurró Inuyasha en su oído despertandola de sus pensamientos, ella se rio y se giró pasando sus brazos por su cuello.
-Siempre logras encontrarme- le dijo pegando sus frentes.
-Y siempre lo haré- con eso se dieron un tierno beso -Te amo- susurró sobre sus labios.
-Yo también- respondió ella resguardándose en su pecho.
-Yo más- le dijo abrazándola.
Y así era como siempre terminaba la discusión cuando él le decía que la amaba.
FIN
Y eso fue Secrets. Espero que les haya gustado, entretenido y dejado alguna enseñanza porque a mi me dejó una por lo menos. Gracias a todas las que leyeron y apoyaron este fic. Dali, te quiero vieja 3. De verdad gracias por cada review y cada favorite, me motivaron a seguir y espero escribir pronto otra historia. No acostumbro hacer esto pero quisiera mantener el contacto así que me gustaría que las que quisieran me agregaran al Facebook mi nombre es Victoria Valentina. Las quiero muchísimo y ya saben, aunque todo esté contra ti y nada parezca salir bien, sigue adelante porque todo lo que nos pasa tiene una razón. Sigan sus sueños y sonrían!
XOXO
V
