Disclaimer: Todos los derechos de autor de la presente obra, le pertenecen a Katee Robert. Yo sólo la adapto a los personajes de Crepúsculo de Stephanie Meyer, con fines exclusivamente lúdicos o de entretenimiento.
Capítulo 18
Mientras Edward comía, miraba a Bella. No podía sacarse la imagen de su cabeza de tomarla en esta mesa, justo en medio del restaurante. Sabía exactamente cómo lo haría, también, inclinarla, subir ese jodido vestido provocador por encima de sus caderas, y meterse dentro de ella hasta que gritara su nombre.
—¿Qué estás pensando?
Por el tono sin aliento de su voz, tenía una buena idea. Lo cual era a la vez una bendición y una maldición, dado que lo que realmente necesitaba ahora era retenerse. En cambio, ella se sonrojó y mordió su labio y, joder, todavía podía ver sus pezones a través de la fina tela del vestido.
Edward tomó un largo trago de su cerveza antes de responder, buscando una manera para suavizar la tensión sexual que tenían desde que pasaron el día en cama juntos. En los días desde entonces, se había pillado a sí mismo soñando despierto sobre estar dentro de ella, sobre hacerle el amor. Era un término del que se había pasado años riendo. ¿Cómo supondría que tenía que saber cuán apto, cuán jodidamente adictivo, era? Pero no podía dejar que lo distrajera. Esta noche iba a ser perfecta, incluso si tenía que pasar con las pelotas azules toda la noche.
—Sólo pensando sobre este tatuaje que estoy haciendo para un amigo. El interés iluminó sus facciones. —¿De qué va?
—Bueno, esa es la parte difícil. Quiere traer unos nuevos elementos diferentes y no he averiguado la manera de hacer que funcione. —Cuando se inclinó hacia adelante, poniendo su barbilla en sus manos, Edward decidió que quizás podría continuar. No era habitual que tuviera una audiencia cautivada con la que pudiera comentar ideas—. Mira, es como que, tiene esta cosa por la mitología nórdica y quiere poner un par de aspectos diferentes de Odín.
—¿Por qué nórdica?
—Paul enseña unos cursos de mitología y religión en una de las universidades locales. Basó toda su tesis en mitos nórdicos, pero no me pidas que te explique los detalles.
—Un profesor de universidad al que le gustan los tatuajes. —Bella sacudió su cabeza, sus labios elevándose en una sonrisa. —El mundo continúa siendo extraño.
—Supongo. —Tomó un mordisco y masticó lentamente—. Hay mucha gente que viene para hacerse tatuajes sólo porque pueden. Porque es lo que está de moda. Pero después tienes gente que son realmente… ni siquiera sé que palabra utilizar. Para algunas personas, son casi como una experiencia religiosa. Para otros, como Paul, son una marca visual de una de las etapas de su vida. Se hace tatuajes porque los ama, y porque cada uno tiene un relato y una historia. —Mierda, no quería sermonearla a ella.
Pero Bella no estaba buscando la salida más cercana. Lo miraba bien, su comida aparentemente olvidada.
—Mi madre piensa que todos son mierda. Obviamente, nuestras opiniones difieren en ese punto.
Tenía la sensación de que sus opiniones diferían en muchas cosas. Gracias a Dios.
—Los tatuajes no son para todo el mundo. Pero tampoco son tan irremediables como tanta gente piensa.
—¿Qué pasa con los tuyos? ¿Tienen una historia?
—La mayoría. —Se encogió cuando sus cejas se elevaron—. No voy a pretender que fue una elección profunda y significativa. —Edward señala su hombro.
Bella cierra sus ojos por un breve momento—. ¿La… calavera extraña?
Por supuesto que no reconocería el emblema de los Misfits. Son realmente de mundos diferentes. —Sí. Fue mi primero. Mi banda favorita del momento.
—Eso por definición ¿no significa algo para ti?
Tenía un punto. —Sí, pero literalmente fui a la tienda, me senté y le dije al tío que esto es lo que quería. No pensé mucho en ello cuando lo hice.
—¿Qué pasa con los demás? —Señala su pecho y su brazo.
—¿Las cosas biomédicas? —Edward acaricia su hombro—. Desde que restauré mi Camaro, me han fascinado por cómo se juntan las cosas. Construyo pequeñas cosas, y he estado jugando con planes para un traje robot de verdad. ¿Viste Avatar?
Bella sonrió. —Me gustó mucho.
—A mi también. ¿Estás al corriente de esos trajes en los que luchaban los soldados?—Esperó a que asintiera—. Algo como eso. Es una afición nerd, y no es algo sobre lo que hable con la mayoría de las personas. No he tenido tiempo para jugar con ello últimamente.
—Así que eso se relaciona con tu tatuaje…
—Bueno, mientras hacía la investigación para estas máquinas, me distraje con cómo está hecho el cuerpo humano, y cómo se vería si fuera parte de una máquina. De ahí fue natural trasladar mi afición a un tatuaje.
—Es hermoso. —Jugueteaba con su vaso de vino—. ¿Me contarás sobre tu brazo ahora? ¿El significado real detrás de él?
Así que había visto a través de su defensa la primera vez que había hablado de ello. Bien. No obstante, no tenía por costumbre compartir el significado de ese tatuaje en particular. Sólo Jasper y su mentor conocían la historia completa. Sin embargo, Bella ya sabía sobre su madre. No era un salto tan grande el contarle esto y se dio cuenta de que quería hacerlo. Obviamente apreciaba el significado y él quería compartir esto con ella.
—Los versos son una compilación de los favoritos de mi madre.
Señaló cada uno, había memorizado las palabras hacía tiempo por cuan a menudo su madre las repetía.
—Oseas 11:9. Usaba ese mucho para recordarnos a qué se supone que debemos aspirar. El contexto no tenía sentido, pero a mamá no parecía importarle. Miqueas 7:7. — Edward tuvo que parar por un momento para aclarar su garganta—. Rezaba cada día para que nuestras vidas fueran mejores, pasaba una hora entera sobre sus rodillas antes de meternos en la cama, y nunca perdió la esperanza.
Miró a Bella y se encontró con que lo estaba mirando de cerca.
—Josué 1:5. Nunca te dejaré ni abandonaré. Mamá miraba a ese de la misma manera que miraba al resto, pero este era más una promesa para mí y Jasper de lo que era para ella. Podría haberse ido, dejarnos con mi padre y escapar. No lo hizo.
—Revelaciones 21:4. Ese… ese es bastante auto explicativo.
Edward se tensó, medio esperando la compasión, pero ella sólo sonrió y trazó el borde del tatuaje con sus dedos.
—Es hermoso.
—Gracias. —Se encontró a si mismo sonriéndole, el dolor que normalmente sentía al mirar su pasado reduciéndose, sólo un poco.
Bella se sentó y bebió su vino.
—Eres muy apasionado sobre los tatuajes.
—Son lo mío. Jasper tiene su galería, yo tengo mi tienda. Se inclinó hacia atrás y tomó un sorbo de vino.
—Pensé que lo tuyo eran los clubs nocturnos. ¿Cuántos tienes ahora, cinco?
—Alguien me ha estado comprobando.
Un sonrojo cubrió sus mejillas con un rosa realmente lindo.
—Tenía curiosidad.
—No, no son lo mío. Disfruto de llevar el negocio y la adrenalina de abrir un nuevo club. No hay nada como ello en el mundo, pero la tienda de tatuajes es mi casa.
Era algo que nunca había dicho en voz alta porque sonaba aburrido, pero Bella no se rio de él. En cambio, el entendimiento iluminó sus ojos. —Así es Jasper con su galería principal.
—Los dos tenemos nuestras cosas. —Realmente no quería hablar sobre Jasper ahora—. Así que, ¿qué pasa contigo? ¿Cuál es tu pasión? ¿Tu quimera?
Se inquietó. —No lo sé.
—Es una mierda. Disculpa mi francés. —Basado en que Bella sabía exactamente cuál era su sueño imposible, aunque era evidente que no quería admitirlo. La curiosidad lo pinchó. ¿Qué era? Tenía que ser algo bueno si ella no quería admitirlo en voz alta.
—Eso no es realmente francés.
—Me estas evitando. Dime. —A medida que su cara se ponía incluso más roja, se daba cuenta de lo que debía ser—. Tú pintas.
—Es una estupidez. —Bella pasó un dedo alrededor de la punta de la copa de vino.
—No suena estúpido. —Tomó un trago de su cerveza—. Así que hazlo.
—No es así de fácil.
—Una vez más digo, es una mierda. —Cuando ella le dirigió una mirada penetrante a su manera, él se encogió de hombros—. No digo que vayas a alcanzar el estatus de Jasper de la noche a la mañana, pero ¿por qué no intentarlo?
—Oh, no lo sé, ¿debido a que es una carrera tonta sin ingresos fiables? El artista muerto de hambre es muy sobrevalorado.
Sus ataques de mala leche realmente comenzaban a crecer en él, acabando de demostrar cómo él estaba sobre su cabeza.
—Esa es tu madre hablando. Además, ¿qué te impide hacerlo en tu tiempo libre?
Ella frunció el ceño. —Estás siendo un lógico molesto ahora mismo.
—Lo soy a veces. Uno de mis muchos encantos. —Edward terminó la cerveza. Por mucho que no quería llevar la conversación a esta dirección, había que hacerlo—. Le has dicho a Jasper.
—Por dios, no.
—¿Por qué no?
—Porque… —Ella hizo algún movimiento extraño con la mano que no significaba nada—. No puedo.
—Sí, no es ni siquiera una razón decente.
—No lo entiendes. Él es como un Dios dentro de los círculos de los artistas, el hombre no puede equivocarse. Y sus esculturas están más allá de la descripción. Comparada con él, bien podría pintar con los dedos.
—Ahí tienes tu primer problema, nena. No debes compararte con nadie más que contigo.
—Eso ni siquiera es un poco realista —suspiró—. Lo siento. Es que la idea de ir a Jasper y decirle que mi sueño es ser dueña de una galería llena de mis pinturas… de ninguna manera. Él va a reírse de mí.
—Es obvio que no conoces a mi hermano, así como crees que lo haces. —Jasper nunca se reiría de un aspirante a artista, y mucho menos de uno que realmente le importe como amigo. E incluso si él fuera lo suficientemente idiota para reírse, Edward perforaría su bonita cara.
De cualquier manera era un punto discutible.
—Supongo.
De acuerdo, definitivamente era hora de cambiar de tema. De nuevo. Al parecer, el camarero pensaba lo mismo, porque él se presentó, comprobando. —Espero que hayan disfrutado de la comida.
—Fue fantástica. —Esperó hasta que el hombre se fuera antes de dejar caer la cantidad adecuada de dinero sobre la mesa y se deslizó fuera de la cabina. Bella le ganó a sus pies, dándole una visión de su espalda.
El vestido la atravesaba, el negro sorprendente sobre su piel apenas bronceada.
Edward quería correr sus dedos bajo esas correas hasta que ella estuviese temblando.
Tendría que esperar, sin embargo. Tenía otros planes para el resto de la noche. Mientras caminaban por la puerta principal, deslizó un brazo alrededor de su cintura. Al instante ella se derritió contra él. Realmente podría acostumbrarse a esto, a estos toques ocasionales, la comodidad de poder abrazarla sin que sea exclusivamente durante el sexo. El sexo era genial, pero lo había dejado en ayunas durante estas pequeñas cosas que muchas personas daban por sentado. Pasearon por la acera, algo de la tensión se evaporó.
—¿Vas a decirme a dónde vamos?
—¿Por un paseo?
Ella rio. —Realmente estás continuando con todo esto del secreto. Claro, estoy dispuesta a dar un paseo.
—Bueno. —Él dio la vuelta en la esquina, en dirección al puente.
—Háblame de tu hermano ¿Son cercanos?
—Solíamos serlo. —Se encogió de hombros—. Pero después de… bueno, algo pasó en la universidad, y ahora está esta distancia entre nosotros que nunca antes estuvo allí. No ayuda que esté en Japón en este momento y es difícil estar en línea con la diferencia de horario.
—Lo siento. —No podía imaginar nada que pudiese separarlos a Jasper y a él. Por otra parte, si su hermano pequeño lo hubiese tratado, hubiese sido suficiente para aguantar el golpe. No era un pensamiento cómodo.
—Como yo. Quiero decir, entiendo, es sobreprotector conmigo. Soy su hermana pequeña. Pero tiene que haber límites.
Solo había una razón comprobada para conducir a hermanos sobreprotectores fuera de su eje, su hermana saliendo con alguien que no estaba de acuerdo. Alguien como él. —¿Quién era él?
Bella saltó. —¿Quién era quién?
Oh, sí, el tono inocente trabajando hacia él. —¿Quién era el hombre que tu hermano odiaba?
Ella trató de apartarse, pero él la mantuvo fácilmente a su lado. —No quiero hablar de ello.
—Bebé…
—Oh, señor, bien. No es gran cosa. Salimos un tiempo. Yo pensé que estaba enamorada. Él no lo estaba. Me engañó y luego me dejó frente a todos nuestros amigos. Emmett se puso como loco. Fin. —Sólo había un mínimo temblor en las palabras haciéndole saber que aún le dolía.
Edward decidió que él y el hermano mayor de Bella podrían llevarse bien.
—¿Cómo se llama este tipo? —Sabía que las personas conocían otras personas… y eso era si él no quisiera encargarse de sacarle la mierda al tipo él mismo.
—No. Absolutamente no. Es historia antigua.
—No hay tal cosa, nena.
Bella se detuvo y se volvió hacia él. —No te necesito a ti o a mi hermano mayor para luchar mis batallas. Y desde luego no te necesito para ir alrededor golpeando la cabeza de las personas que me hacen daño. Eso es barbárico.
—Tal vez necesitas algo barbárico en tu vida.
