2. Siempre hay algo que celebrar
Fred Weasley era un muchacho ya de trece años con las hormonas alteradas y un montón de energía que no sabía canalizar. En consecuencia, había sido invitado especial en numerosas ocasiones en el despacho de Filch, donde tenía su propio archivo. Un archivo bastante extenso, todo hay que decirlo.
Cursaba ya su tercer año en Hogwarts, con más o menos éxito. Según sus profesores, era un caso perdido puesto que desperdiciaba su gran inteligencia en elaborar esas bromas que le habían otorgado su fama. Según él mismo, Hogwarts había supuesto un éxito porque era muchísimo más de lo que había soñado.
Había conseguido hacerse con un puesto de bateador en el equipo de Quidditch de Gryffindor, un equipo con hinchas incluso fuera de su propia casa, debido al gran talento de sus miembros. No habían ganado la copa desde el legendario Charlie Weasley, su propio hermano, pero Fred estaba seguro de que estaba en el equipo ganador.
Gracias al equipo, había conocido muy buenos amigos. Había conocido a Lee Jordan debido al fanatismo de éste por el Quidditch y su afición por asistir a los entrenamientos, una costumbre que ya casi se había convertido en tradición. También había conocido a Oliver Wood, un chico de quinto curso que parecía vivir exclusivamente para el Quidditch y que era el capitán del equipo. Aunque se metiese constantemente con él por ser un pirado, lo cierto es que era un compañero de lo más leal y en quien se podía confiar, y Fred no pasaba por alto esas cualidades.
Ya conocía a Angelina y a Alicia antes de entrar en el equipo, puesto que las había conocido en el Expreso de Hogwarts en su primer día, pero el pasar tantas horas a la semana con ellas había hecho que ellas se rieran un poco más de sus gracias y le dejasen de tratar como "el chico que tiró a Alicia al lago en primero".
Katie Bell había sido la última incorporación. Era una chica pequeñita e insufriblemente directa que era un curso más pequeña que él y que ése año por fin había conseguido pasar de ser reserva a ser una cazadora más. Realmente la pequeña Katie tenía talento, así que el equipo la había recibido con los brazos abiertos.
Ese domingo por la mañana, Fred se encontraba en la sala común de Gryffindor con su hermano gemelo George. Muchos dirían que eran idénticos, incluso en personalidad. En realidad, cualquier persona que les conociese un poco sería capaz de diferenciarlos inmediatamente.
Fred era mucho más hiriente. No es que fuese mala persona, es que simplemente desconocía la palabra "tacto" y no sabía cómo tratar a la gente. Soltaba las verdades como dagas hirientes y eso a menudo le causaba muchos problemas. George, sin embargo, era mucho más diplomático.
— ¡FRED WEASLEY, TE JURO QUE COMO TE PILLE TE MATO!
Angelina había descendido las escaleras hacia la sala común como un rayo, con los ojos enfurecidos asesinando con la mirada al pelirrojo. Su pelo, habitualmente de un negro azabache y brillante, era ahora rubio.
Él apenas se inmutó, con los ojos traviesos regodeándose del aspecto de la chica y sin moverse ni un pelo, como si la cosa no fuese con él:
— Ay, Angelina… esta obsesión que tienes por mí no es normal— dijo, simulando seriedad— siempre pensando que yo estoy relacionado absolutamente con todo lo que pasa…
Angelina Johnson no se andaba con chiquitas. Y cabrearla no era lo más sensato:
— No hay que ser un genio para saber que has sido tú— escupió las palabras— ¿quién más iba a hacer aparecer en el espejo ese mensaje?
Fred simuló una cara inocente que no engañaba a nadie:
— ¿Qué mensaje? — preguntó, como si no tuviese nada que ver.
Angelina bufó:
— "Para mi jirafita, para que esté un poco más sexy" — citó ella.
De acuerdo. No había duda. Nadie más aparte de Fred Weasley se atrevía a llamar a Angelina "jirafa". Quien se atreviese a hacerlo, se vería con las consecuencias.
— Encima de que me preocupo por tu aspecto… — dijo el chico, encogiéndose de hombros.
Angelina bufó. Sus ojos se salían de las orbitas y corrió a darle una bofetada. Él fue más rápido, y sujetó su mano fuertemente antes de que ella pudiese golpear su mejilla.
— ¡Suéltame! — gritó Angelina, cada vez más enfadada — Eres insufrible, de verdad — murmuraba entre dientes, casi más para sí misma que para Fred— si tienes problemas, no los pagues conmigo. Eres sólo un delincuente que se aburre demasiado…
— Ay, Ange — suspiró él, que seguía sin inmutarse — te queda muy bien ese rubio, me lo tenías que agradecer.
Ella le fulminó con la mirada:
— ¿Agradecer? ¡Lo último que me faltaba por escuchar!
— Vamos, Angie — le susurró él— tienes que reconocer que… bueno… ¿cómo lo digo? No eres muy popular con los chicos…
Angelina ni siquiera le respondió. Su mirada ya hablaba suficiente por ella. Subió corriendo las escaleras hacia su habitación, sin mirar hacia atrás.
— Te has pasado— le dijo George— esas cosas no se le dicen a una chica.
Fred suspiró. ¿Él qué iba a saber? No podía evitar ser sincero, aunque muchas veces sin quererlo hiriese con sus palabras.
— Yo me disculparía con ella— prosiguió George.
Siempre se estaban dando consejos. No había secretos entre ellos y se conocían más que a sí mismos. Se suele decir que los gemelos suelen estar muy unidos, pero en el caso de los Weasley era como si cada uno fuese la otra mitad de su ser.
Así que Fred esperó a que Angelina bajase a cenar para disculparse con ella. La esperó al pie de las escaleras, pero cuando quiso hablar con ella, la chica hizo como si no le hubiese visto y continuó su camino, ignorándole.
Vale, la había cagado.
Esa misma noche, cuando Angelina intentaba conciliar el sueño, escuchó cómo alguien tocaba su ventana.
¿Quién podía ser? Extrañada, se levantó de la cama de puntillas para no despertar a sus compañeras y vio que el mismísimo Fred Weasley estaba fuera, montado sobre su vieja escoba.
Abrió la ventana, haciéndole un gesto con el dedo para que no hiciese ruido. Lo último que quería era que sus compañeras la empezasen a interrogar acerca de por qué estaba el gemelo en su habitación.
— ¿Qué haces aquí? — le preguntó secamente.
Fred se encogió de hombros, como si visitar la habitación de las chicas por la noche fuese lo más normal del mundo. Se empezó a tocar la oreja derecha, nervioso. No sabía muy bien cómo empezar. Eso de disculparse no era lo suyo.
— Yo… bueno… quería disculparme— confesó, como si le costase pronunciarlo— no… no quería decir eso. O sea… si no tienes éxito con los chicos es porque… porque… bueno, ya sabes, impones. No se atreven… pero eres maravillosa, Angie, no quería que te lo tomases a mal…
Con esa última declaración, la chica se ablandó totalmente y le sonrió. Cuando quería, Fred Weasley también sabía sacar una sonrisa, no sólo pataletas.
Al día siguiente, Oliver Wood les reunió a todos en la sala común, visiblemente emocionado:
— ¡Tenemos a Potter! — exclamó.
— Eh, Oliver… eso ya lo sabemos hace tiempo… ya sabemos que Potter está en Gryffindor — le dijo George lentamente, como si hablase con un tonto.
Oliver no se ofendió, siguió hablando muy emocionado:
— ¡No, no! Potter… Potter es nuestro nuevo buscador— concluyó con una sonrisa de oreja a oreja.
Todos se mostraron muy sorprendidos con la noticia. No se esperaban en absoluto que un alumno de primero pudiese entrar en el equipo. Oliver se lo explicó todo y al final consiguió transmitirles el mismo entusiasmo.
— ¡Eso se merece celebrarlo! — bailaba George— Este fin de semana hay salida a Hogsmeade, podíamos tomar algo en las Tres Escobas para festejarlo como se merece.
Katie soltó un suspiro de decepción. Ella estaba en segundo y no se le permitía ir a las excursiones de Hogsmeade.
— Oh, nuestra pequeña Katie— exclamó Fred, como si se acabase de acordar— se me había olvidado que tú no puedes ir…
— Bueno, no pasa nada — le quitó importancia George— si no puedes ir a Hogsmeade, te traeremos a Hogsmeade.
Y así lo hicieron. Esa tarde fue la primera vez que los alumnos de tercero visitaban Hogsmeade y las chicas estaban muy emocionadas:
— Hogsmeade es el único pueblo enteramente mágico de Gran Bretaña — dijo muy emocionada Alicia— quizás pueda conseguir más información y hacer mi redacción de Historia de la Magia sobre esto.
Angelina rodó los ojos. Ya conocía muy bien los achaques de responsabilidad de Alicia. Alicia Spinnet era una chica extremadamente responsable, reservada y amante de las normas. Nadie se explicaba cómo podía haber acabado siendo amiga de los gemelos, a los que la simple mención de las normas les producía alergia.
— Tengo una idea mejor— propuso George— dejemos el fascinante mundo de los deberes para otro momento y vayamos a divertirnos de verdad.
Fred le siguió el juego con una mirada cómplice:
— Zonko— murmuró.
Las chicas huyeron de los gemelos cuando estos empezaron a usar todos los productos de broma que habían comprado en ellas, así que temiendo por su integridad física, se separaron del grupo.
Angelina había insistido en comprar túnicas nuevas, porque, aunque no lo supiese mucha gente, era tan sumamente perfeccionista que consideraba que todo en ella, incluso su aspecto, tenía que ser perfecto.
— Alicia — murmuró Angelina — estás muy callada, ¿te pasa algo?
Angelina había llegado a esa conclusión después de probarse tres túnicas diferentes y obtener un simple gruñido de respuesta. Alicia solía ser mucho más efusiva.
Alicia negó con la cabeza y entonces comenzó el interrogatorio. Después de media hora de evasivas por parte de Alicia y cabreos por parte de Angelina, la reservada cazadora soltó prenda:
— Es… bueno… ya sabes… Rrgr Dfvis.
— ¿Cómo? No te he entendido nada, Leesh.
— Roger Davies.
Alicia le estuvo contando en el camino de regreso a Hogwarts que había visto entrar a Roger Davies a las Tres Escobas junto a una chica que no conocía. Ay, los celos, primitivo sentimiento.
— No te preocupes, Leesh — le guiñó un ojo Angelina — déjamelo a mí.
Alicia se mordió el labio inferior, asustada por lo que haría Angelina. Podía tener buenas intenciones, pero también podía empeorar la situación.
Respondiendo a sus temores, Angelina le dio un abrazo cariñoso.
— No te preocupes, Leesh — le dijo — todo va a salir bien. No es más que un tonto musculitos, si no se fija en ti sobreviviremos.
Y las dos se rieron, pasando todo el camino de vueltas buscando motes divertidos para el sexy capitán.
Cuando volvieron a la sala común, los gemelos ya habían regresado y tenían con ellos un amplio arsenal de comida y productos de Hosgmeade.
— ¿Cómo habéis vuelto? — quiso saber Angelina.
— Los magos no revelan su truco — le guiñaron un ojo los gemelos.
— ¿Y Harry? — preguntó Alicia, buscándole entre la multitud — ¿no íbamos a celebrar con él que está en el equipo?
— Está cumpliendo un castigo en el Bosque Prohibido — dijo Oliver.
— ¿Y entonces qué vamos a celebrar, si él no está? — Alicia parecía confusa.
— Ay, Al, mi pequeña Al — le agarró de la cintura George — siempre hay algo que celebrar.
Todos subieron a la habitación de los gemelos, que eran los que se habían ofrecido para ser los anfitriones de esa peculiar fiesta.
— Ya no vas a tener nada que envidiarnos, Kates — dijo George — te hemos traido Hogsmeade entero.
Y era verdad. Increíble, pero cierto. Los gemelos no habían escatimado en gastos ni en bolsillos. Grageas de todos los sabores, ranas de chocolate, bombas fétidas del doctor Fillibuster… todo. Absolutamente todo Hosmeade estaba ante ellos.
Nadie supo de dónde habían conseguido los gemelos tanto dinero ni cómo habían conseguido llegar antes que nadie con semejante sorpresa. Nadie se molestó en preguntárselo, porque sabían que ellos, como buenos magos, no revelarían nunca su secreto. Lo que sí que aprendieron todos esa noche es que con los gemelos, desde luego, siempre había algo que celebrar.
El curso se pasó volando. Doce lechuzas incriminatorias de la señora Weasley acerca del mal comportamiento de los gemelos y ni un solo Howler. Bueno, había sido un año bastante calmado. Se podía incluso decir que los gemelos se habían comportado bien.
Por eso ni un ápice de remordimiento se pasó por su cabeza cuando "tomaron prestado" el coche volador de su padre. Como luego le confesaron a su envidioso hermano Ron, lo habían cogido un par de veces sin que nadie los pillase. Si alguien sabía saltarse las normas, eran ellos. Unos pocos días antes de que terminase Julio, los gemelos quisieron visitar a sus dos chicas favoritas de Gryffindor, o, dicho de otra manera, las dos únicas chicas de su curso que les podían soportar (o habían aprendido a hacerlo).
Fueron con el coche volador. A la primera que recogieron fue a Alicia. Alicia aún recuerda con nitidez ese momento. Lo recuerda como si fuese ayer, los gemelos sonriéndola como si nunca hubiesen roto un plato y un Ford Anglia volador postrándose ante su ventana.
Durante algunos instantes, su mente responsable dudó en si ser cómplice o no de algo que, evidentemente, era ilegal. Pero eran los gemelos, y cualquier atisbo de negatividad quedaba borrado con su entusiasmo.
— Me arrepentiré de esto — refunfuñó mientras se montaba.
— Si se trata de un Weasley, uno nunca se arrepiente, muñeca — le guiñó un ojo George.
— Estamos pensando en patentar nuestra propia fragancia — siguió con la broma Fred.
Alicia se rió. Se rió hasta que le dolieron las costillas. Recostada entre Fred y George y mirando a las estrellas, se preguntó si antes de conocer a los gemelos sabía lo que era reírse de verdad.
Desde luego que no se iba a arrepentir.
Muchísimas gracias a todos por leer hasta aquí :) El capítulo se ha atrasado un poco más de la cuenta por problemas técnicos. No podía subir el capítulo desde el móvil (estoy de vacaciones en la playa) y tampoco desde el ordenador utilizando el móvil como router porque esta página ha bloqueado a los Hotspots y redes públicas en el área de usuario. Afortunadamente, cambiando de navegador en el móvil puedo subir desde ahí, así que puedo cumplir mi promesa de un capítulo por semana :)
Bueno, ¿qué? ¿Os ha gustado? Bueno, bueno, era un capítulo medio transitorio, pero necesario… prometo que en el siguiente las cosas se ponen MUCHO más interesantes. Para empezar, aún tenemos que ver la reacción de Angelina al ver el coche volador ^^ jajajaja.
Bueno, contesto a los anónimos por aquí, ya que no tengo otra manera de hacerlo. El resto de reviews todavía no he podido contestarlos todos, pero hoy ya se quedan todos respondidos, ¡palabra!
Nicol: Me alegro de que te haya gustado :) Creo que sí seguiré escribiendo de los gemelos, pero por lo pronto tengo un one-shot que es Fred/Angelina, por si te interesa. Espero que puedas leer este capítulo antes de volver a la Facultad y que te guste y me cuentes qué te ha parecido :)
Dorothhy: Silvia :) me alegra mucho que hayas empezado a leer la historia :) espero que este capítulo te guste y me cuentes qué tal ;) nos leemos por ahí, un beso, guapa!
Lily: 100% de acuerdo contigo. El George/Angelina es ABOMINABLE, lo que dices tú, siempre con la sombra de Fred… no me gusta nada. Por eso lo he omitido, de veras que al principio me quería ceñir al canon, pero desistí porque no tengo tantas tripas… espero que te siga gustando esto y me digas qué te parecio. Un besito :)
El resto de reviews firmados los contesto de la manera habitual, hoy como muy tarde. Muchísimas gracias a todos, me habéis dado una alegría con comentarios tan bonitos :) gracias también a los que me habéis puesto en Favoritos y en Alertas, aunque sí que me gustaría saber un poquito qué os parece, si voy por el buen camino…
Nos vemos (espero) la semana que viene. Un beso a todos.
